.

N/A: Se ha tenido que cambiar un poco el formato del texto para darle un diferente aspecto visual a los diálogos de los personajes al hablar en susurros.


Disclaimer: Yunuen does not own Ninja Turtles.


-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

¡VAMOS A LA PLAYA!

Leo: Listo.

Karai: Arigato Leonardo.

Karai y Leonardo se encuentran en la camper del Clan Hamato, sentados a la mesa, mesa en la que no hay ningún platillo servido, sólo el botiquín de primeros auxilios.

Leonardo ya ha curado la leve quemadura que sufrió Karai.

Leo: Fue bueno que el agua no estuviera muy caliente.

Karai: Debes pensar que soy una tonta por no saber manipular un simple pocillo con agua caliente, si soy muy capaz de manejar dos filosas katanas.

Leo: Yo no he pensado que seas una tonta. Como en todo, cocinar requiere de cierta práctica. Puedes preparar algo sencillo, como un huevo revuelto, pero hay quienes se han aventurado a convertir el simple hecho de hacer de comer en un arte.

Karai: Como lo ha hecho el Chef Gordon Ramsay.

Leo: ¿Ves su programa de Master Chef? A mí me parece que es bueno.

Karai: Él recurrentemente nos prepara los alimentos.

Leo: ¡Él es un chef de fama internacional! ¿Cómo puede…? Eh… olvídalo.

Karai: Olvidar, ¿qué?

Leo: Nada, sólo me sorprendió que el Chef Ramsay les cocine, pero es lógico: tu padre es un hombre rico y poderoso; puede contratar los servicios de un famoso chef para que les prepare el desayuno, otro que les prepare la merienda, y alguien más la cena.

Karai: De hecho así es cuando no somos invitados a una comida o cena de negocios. Siempre ha sido así, siempre ha habido alguien que se encargue de estos detalles, pero hoy, ha sido la primera vez que yo he cocinado para alguien. Me alegra que ese alguien haya sido tú.

Leo: Me halagas. En cambio yo, debí aprender a hacer de comer para mis hermanos antes de aprender a tomar debidamente una katana. No cabe duda que tú y yo somos de mundos muy diferentes.

Karai: Pero ambos tuvimos un comienzo atroz en esta vida: nos abandonaron a nuestra suerte, fuimos huérfanos, pero alguien compasivo nos tomó a su cuidado.

Leo: Sin embargo, nuestros destinos tomaron rumbos muy diferentes: Tú vives en un lujoso edificio, yo vivo en las alcantarillas; tú puedes pasear por las calles con libertad, yo debo permanecer oculto; tú te riges por un código, y yo a mí vez por otro.

Karai sabe que sólo existe un código de Honor, pero entiende a qué se ha referido Leonardo. Se pone de pie.

Karai: Hay algo más que nos diferencia (rodea la mesa para acercarse a Leonardo): tú eres una tortuga mutante, y yo soy una humana, pero, ambos somos capaces de razonar, sentir, amar y de soñar.

Acaricia delicadamente la mejilla de él con la mano que no está vendada.

Él cierra los ojos, permitiéndose sentir la suave piel de Karai.

Karai: Y también somos propensos a cometer errores.

Leo: No soy un humano, pero tengo sentimientos humanos. He descubierto que soy capaz de amar y de soñar, y también soy capaz de enfurecerme y de equivocarme, pero también puedo aprender de mis errores.

Leonardo abre los ojos y aparta la mano de Karai con cuidado y se pone pie. La observa a ella sin ningún tipo de sentimiento de lástima, pero tampoco revela que le desee algún mal.

Karai: Yo también Leonardo, yo también aprendo de mis errores. (le sonríe con gentileza) Volvamos, que los demás deben estar aguardando tu regreso; si tu Sensei es tan estricto como el mío, seguramente no le ha permitido a nadie probar siquiera un pequeño bocado de comida hasta que todos estén sentados a la mesa.

Leo: Es justo lo que debe de estar pasando.

Leonardo corresponde a la sonrisa de ella.

Los dos salen de la camper.

Y efectivamente, nadie ha comenzado a comer porque Splinter les ha pedido que esperen a Leonardo.

Mikey: ¿Por qué se tarda tanto? (mira el banquete con gran ansiedad) Sólo es una quemadita.

Rafa: Eso mero. (se pone de pie y camina hacia la camper en la que llegó el Clan Hamato) Más le vale a Karai que mi hermano esté en una pieza.

Rafael se detiene al ver que Karai y Leonardo están de regreso.

Leo: Disculpen la tardanza.

Todos se dan cuenta del vendaje en la mano derecha de Karai.

Mikey: ¡Por fin! ¡Gracias! (junta las palmas de sus manos)

Tras una oración de gracias un tanto apremiante, Miguel Ángel comienza a comer.

Splinter: Señorita Karai, espero que se encuentre mucho mejor, gracias a las atenciones de mi hijo Leonardo.

Karai: Mucho mejor, gracias. Leonardo tiene un tacto muy sutil para las curaciones.

Rafa: Tiene mucha práctica. (vuelve a su lugar)

Doni: Leo nos ha curado decenas de lesiones. Como en todas aquellas ocasiones en las que Mikey comenzaba a practicar sus primeras acrobacias con la patineta, y sufría de diversos raspones.

Rafa: Y todavía se hace unos raspones bien grandes porque no se fija por dónde patina. O cuando te curaba, Doni, de todos los machucones que te dabas con la llave cuando empezabas a aprender reparar una bici.

Mikey: Pero todavía se da sus buenos golpazos con las llaves, ya no tanto como antes, aunque ahora es por arreglar nuestros poderosos Tortumóviles.

Doni: Bueno, sí, nunca se está exento de los accidentes en el oficio de mecánico, pero Rafa, a ti te hacía curaciones de los moretones que te provocabas debido a que te atrevías a explorar los lugares que Sensei nos tenía prohibido.

Mikey: Pero ahora es peor por las cortadas y los guamazos que te llevas cuando sales de parranda con Casey.

Rafa: Sí, Leo es una excelente enfermera, pero aquí el Doc es Donita Espolvoreada. (junta sus palmas) Gracias por los alimentos. (dice en voz baja y empieza a comer)

Los demás, excepto Leonardo y Karai que permanecen de pie, también comienzan a comer.

Splinter: Considero, Señorita Karai, que le vendría bien un descanso.

Karai sabe que no puede esperar tanta benevolencia de parte de Splinter como la ha tenido de parte de Leonardo, pero no le preocupa.

Karai: Claro Splinter-san, en cuanto Leonardo pruebe…

Se interrumpe al hablar porque su estomago ha hecho un ruido bastante sonoro. Baja la mirada evidentemente apenada.

Leo: No has comido nada desde que te levantaste.

Karai no dice nada, pero así es.

Gracias a que la mesa es lo bastante amplia, Leonardo se apresura a colocar otra silla junto a él para que Karai se siente a comer.

No a todos les agrada que ella los acompañe, pero no hay manera de impedirlo.

Leonardo y Karai toman su lugar.

Haoyoh: Prueba la deliciosa comida que te hice, Leo.

Haoyoh se apresura a acercarle a Leonardo el plato que contiene la comida hecha por ella.

Leo: No debiste molestarte, Haoyoh.

Haoyoh: No ha sido ninguna molestia.

Leo: Huele muy bien.

Haoyoh: Es curry vegetariano, acompañado con arroz, plátanos fritos en zumo de limón, coco rallado y pasas.

Es un plato muy colorido gracias al brillante color amarillo del plátano y el verde esplendoroso de las rodajas de limón, que contrasta perfectamente con el arroz blanco.

Rose: Leo, Haoyoh le puso todo su corazón a ese manjar. (le guiñe un ojo a él; Haoyoh se avergüenza del claro mensaje que Rose quiere transmitirle a Leonardo)

Leo: Imagino que sí.

Leonardo prueba el curri vegetariano.

Leo: ¡Está delicioso!

Mikey: Haber, regálame tantito.

Casey: A mí se me hizo agua la boca.

Rafa: Yo también quiero probar.

Moncho: Si hasta acá me llega el sabroso aroma.

Roshi: Sí.

Haoyoh, Rose y las chicas quieren advertirles a los chicos que ese platillo sólo es para el deleite de Leonardo, pero Leonardo es tan gentil, que lleva el plato convidando a todo aquel que le pide un poco del curri, incluso Yunuen y Splinter toman un poco.

Ya que el curri prácticamente ha desaparecido, y que todos hayan felicitado a Haoyoh por el riquísimo platillo, Leonardo regresa a su lugar.

Leo: Go shinsetsu ni arigatō, Karai [Gracias por tu amabilidad, Karai].

Le dice esto a Karai ya que ahora va a probar el platillo que ella hizo para él y por el que se quemó la mano.

Karai: Sore wa yorokobidatta [Fue un placer].

Leo: Se ve bien. ¿Qué es?

Karai: Tofu frito.

El platillo preparado por Karai no tiene el mismo color llamativo que el curry que preparó Haoyoh, ni el mismo aroma. El tofu tiene el aspecto y el aroma de un pedazo de queso rancio.

Leo: Probemos.

Leonardo prueba un pedazo del tofu frito y degusta por un momento, sin embargo, un instante después, hace un gesto de desagrado, y rápido toma agua.

Rose: Creo que no le gustó.

Karai entristece.

Leo: Lo siento. Está… algo salado, pero puede remediarse. Vamos.

Leonardo se levanta de su lugar y se dirige de nueva cuenta a la camper.

Karai recupera el buen ánimo y lo sigue.

Rafael mira a los dos alejarse sin ocultar su disgusto, pero no tarda en ir tras ellos. No le es difícil darles alcance.

Rafa: Ahora resulta que haces milagros, Leo.

Leo: No es tanto como hacer un milagro, sólo voy a agregarle unos ingredientes más para lograr el equilibrio perfecto.

Rafa: No sé por qué me sorprende que hasta en la cocina tienes que estar hablando del Bushido.

Los demás ya no oyen más de la conversación porque las palabras se opacan conforme se alejan.

D.A.: Se ve que Rafa protege mucho a Leo.

Doni: Tal vez chicas les ha parecido que Rafa trata a Leo de una manera muy brusca…

Mikey: Por no decir que parece que Rafita quisiera mandar a Leo de viaje a la Luna pero sin el boleto de regreso.

Doni: Pero Rafita es el tipo de chico que prefiere demostrar sus sentimientos con acciones, no con palabras.

Las chicas ahora comprenden toda esa "rudeza" con la que han visto que Rafael trata a Leonardo.

Mikey: ¡Y vaya forma que tiene de demostrarlo! Si te da empujones, o te aplica "manita de puerco", o si te aplica una llave de esas de la lucha libre, o si te dice insultos, es su manera de decir que te quiere.

Casey: Entonces a mí me quiere mucho.

Dice Casey con cierto orgullo.

Ahora las chicas también se explican que Rafael llame a Casey más con sobrenombres que por su propio nombre, o el hecho de que todo el tiempo se estén golpeando como si fueran a iniciar una pelea.

Mike: ¿Pero entonces quién ganó esta vez: Haoyoh o Karai? (ella pregunta en susurros y con mucha discreción a sus amigas)

Rose: Es obvio.

Mike: Pero Leo se fue con Karai.

D.A.: Pero fue para arreglar el desastre que hizo.

Rose: A mí me parece que eso de la quemada fue "puro cuento" de esa Karai nada más para estar acaparándolo.

Tsukimine: Ni tan "cuento". De los pocos meses que estoy en el… "club", jamás he visto a Karai poner un pie en la cocina.

Fye Fye: Me consta.

Rose: "Cuento" o no "cuento", Karai lo está acaparando, y tú Haoyoh, te estás quedando atrás.

A Haoyoh le gustaría decir que desearía tener el arrojo de Rose, pero no se atreve a esto tampoco.

Umi: Lo bueno que Rosita Fresita está con ellos.

En breves minutos regresan Karai, Rafael y Leonardo.

Leonardo presenta un platillo totalmente diferente al que le había dejado en el paladar un sabor muy salado, pero ni siquiera le permiten que les diga el nombre del nuevo platillo, con tan sólo olerlo, todos, hasta las chicas, piden probar un pedazo. Él permite que todos tomen una pequeña porción, luego vuelve a su lugar.

Tomó más tiempo aderezar el tofu frito que en lo que el plato quedara limpio, pero como sólo fue una diminuta porción repartida entre muchos, hay quienes quieren probar una porción más grande.

Rose: Yo creo que ya te toca, Leo, prepararnos algo más sustancioso, ¿qué tal la cena de hoy?

Leo: Perdona Rose, pero no comprendo.

D.A.: Tú entiendes Leo: las chicas ya hemos cocinado, y los chicos ya han cocinado, pero las veces que los chicos han cocinado, o estabas durmiendo o estabas zambullido en la arena.

Leo: Tienen razón, es mi turno de prepararles algo, pero ustedes hicieron equipo; yo voy a necesitar ayuda.

De inmediato, Margui toma la mano de Haoyoh y la levanta en lo alto.

Leo: Gracias Haoyoh.

Casey: Karai no dijo nada.

Rafa: La méndiga quiere hacernos creer que no nos hemos dado cuenta de sus maquiavélicas intenciones. Hay que tenerla bien vigilada.

Casey: Bien vigilada.

D.A.: Karai no ha levantado la mano.

Rose: Es lista. No quiere que pensemos que está acaparando a Leo, pero hay estar vigilándola todo el tiempo.

Mike: Sí, todo el t… Agh.

Mike siente que ha mordido algo duro en su porción de comida. Tiene que escupir en una servilleta.

Margui: ¿Estás bien?

Mike: Sí, pero creo que mordí un pedazo duro de pulpo, o fue una concha.

Mikey examina lo que ha causado su disgusto.

D.A.: Roshi no preparó bien las almejas; se le debió haber ido alguna piedrita o pedacito de coral.

Roshi: Disculpa D.A., pero yo fui muy cuidadoso en la preparación de las…

Mike: ¡AAAAAAAAHH!

Mike grita con exacerbado entusiasmo.

Rose: ¿Pero qué te pasa?

Mike: ¡MIREN!

Mike toma otra servilleta y limpia bien el objeto duro que mordió para que los demás lo puedan apreciar. Lo muestra con ambas manos.

Margui: ¡Es una perla!

Umi: ¡En tu comida estaba esta preciosa perla!

Rose: No me explico quién pudo ser tan menso para dejar semejante "piedrota" precisamente en el plato de Mike.

Dice Rose con un sentido de sarcasmo, porque ya sabe ella, y los demás también saben, quién pudo haber sido el responsable de tan curioso "descuido".

Mike: ¡MIKEY!

Mike se arroja a los brazos de Miguel Ángel, pero debido al alegre salto, ambos caen de sus sillas.

Mike: ¡Gracias Mikey! ¡Te quiero!

Mikey: Yo también te quiero, mi Manzanita Acaramelada.

Rafa: Qué original: ocultar el presente que se quiere dar a la persona amada entre la comida.

Rafael dice con indiferencia ante el alboroto que ha provocado el regalo de Miguel Ángel, pero las otras chicas comparten la alegría de su amiga Mike, aunque disimuladamente, Margui, Haoyoh y Umi comienzan a "pinchar" con el tenedor en su plato respectivo por si acaso también hallan una preciosa perla, incluso Abril también busca en su comida con reservado entusiasmo, pero ellas se llevan una desilusión, no hay ningún obsequio oculto en la comida.

La tristeza que embarga a las chicas no les permite darse cuenta que ciertos chicos tienen planeada otra forma de presentar el regalo a su respectiva chica, aunque a decir verdad, Donatelo es quien está más nervioso por hallar una forma bonita y original de entregar el regalo.

.

POV de Rafael

¡Qué bien! Después de una buena y abundante comida una buena siesta no estaría mal, mientras otros se encargan de los trastes sucios, pero tengo cosas que hacer.

- ¡Rosita Fresita! –

Es Umi. Seguro quiere que vayamos a nadar o algo para desquitar los días que no pudo divertirse por su tobillo lastimado.

- ¿Qué se le ofrece a mi Akari? -

- Vamos a nadar. –

- Pero si acabamos de comer, y según las indicaciones de nuestro Doc Donita, no podemos nadar hasta después de pasadas dos horas. –

- Ándale. -

- No Señorita. No querrá usted que le dé un feo calambre. –

- Pero… -

- Nada de "peros". –

La cargo.

- ¡Rafa! –

Ya se me está haciendo raro que me llame por mi nombre.

Umi sigue protestando mientras la llevo donde Mikey ha puesto una gran sombrilla para que le tape el sol, y sobre la arena ha puesto dos toallas; una debe de ser para su "Manzanita Acaramelada" pero no está, así que puedo aprovechar.

- ¡Qué onda hermano! ¡Ay! -

Con sutileza, le pongo mi piecito en su barrigota de Mikey y lo empujo para poder pasar, y dejo a Umi con cuidado sobre una de las toallas.

- Quédate aquí a descansar un rato. –

Me quedo arrodillado a su lado, esperando a que me haga caso.

- Rosita Fresita, yo no quiero tirarme en la arena. A mí me encanta nadar, pero si no quieres nadar, podemos jugar un videojuego, o vamos a explorar; traigo mi cámara y sacamos fotos. -

Quisiera estar con ella pero tengo asuntos que atender y no puede enterarse, sino, se arruina la sorpresa.

- Umi, eres tan incansable como el mar. -

- Eso mismo me dice mi mamá, - mientras habla, pongo mi dedo índice sobre mis labios y dejo un beso sobre él - y si el mar no se detiene, yo tamp... – después poso mi dedo delicadamente sobre los labios de Umi para imprimir mi beso sobre ellos.

Las mejillas de Umi se sonrosan de un bonito carmesí.

- Espérame. –

Me levanto y me voy a atender mi asunto, rogando porque Umi se quede y que no me siga.

No me sigue.

.

POV de Donatelo.

Margui continúa conversando con D.A., Mike, Rose y Haoyoh sobre la bonita perla que Mike ha recibido de Mikey… ¡aprovecho este momento en el que Margui está ocupada para ir corriendo a la tienda de campaña de Abril!

Abril ha ido a su tienda a descansar, creo, o sería que iba a ponerse su traje de baño. Como sea…

¡Llego en pocos instantes y entro a la tienda de Abril sin tomarme la molestia de preguntarle si puedo pasar!

- ¡Abril! –

Sin embargo, tomo mis precauciones: cubro mis ojos previendo cualquier situación incómoda.

- Doni. –

Siento las delicadas manos de Abril sobre las mías. Descubre mis ojos. Para mi fortuna, Abril no se ha mudado de ropa.

- ¡Abril, tienes que ayudarme, por favor! –

- Doni, tranquilízate. Pareciera que Oroku Saki ha venido por su hija, y de paso, a acabar con todos nosotros. Cancelado, cancelado. –

- ¡Es mucho más alarmante que eso! -

- ¡Válgame! ¿Qué puede ser más pavoroso que enfrentarse a Shredder? –

- Darle un obsequio a la chica que quiero. –

- ¡Oh, Doni! -

Por alguna razón que desconozco, Abril me mira con cierto sentimiento que puedo catalogar como ternura.

- ¿He hecho algo indebido, Abril? –

Abril no responde de inmediato mi cuestión.

- No has hecho nada malo Doni, todo lo contrario. –

- Entonces… ¿puedes ayudarme con mi dilema? Pensé en que tú podrías ayudarme porque eres mujer, y sabes perfectamente cómo les gusta a las mujeres que los hombres les entreguen sus presentes. Había pensado que podría darle mi regalo a Margui durante una cena romántica para dos, pero es imposible cierta privacidad habiendo tantos individuos alrededor. -

- Ciertamente una cena romántica es imposible; entonces, necesitas emplear todo tu ingenio y creatividad para darle tu regalo a Margui de una forma bonita y original. -

- Poseo ingenio y creatividad, pero nunca me había visto necesitado en emplearlos en tal situación. -

- Siempre hay una primera vez, mi querido Donita, pero vamos a la camper, tal vez hallemos algo que nos dé una idea. -

Abril y yo salimos de la tienda.

- Pero Margui sigue estando en la pradera, nos verá al subir y yo quiero que sea una sorpresa. –

- Entonces hay que pensar en otra cos… -

- ¡Escalar el acantilado! ¡Excelente idea Abril! -

- Pero Doni… -

¡Tomo a Abril de la mano y la guio hacia el extremo del acantilado que considero será más conveniente para ejecución de la escalada a rapel!

.

POV de Rafael

- Hago un doblez por aquí, luego un doblez por acá… -

- Creo que te está quedando bien, Rosita Fresita. –

Ese Casey, siempre "metiendo las narices" donde no lo llaman. Debería estar pensando la forma en que va darle su regalo a Abril.

- Vuelve a decirme "Rosita Fresita" y vas a ver cómo te va, Cara de Chango. –

- Ay sí, Umi es la única que puede decirme "Rosita Fresita". -

- Aunque te cueste, sí; mi Akari es la única que me puede decir de ese modo. –

Vuelve a "echarle un ojo" a lo que estoy haciendo para Umi.

- Pues para ser un chico que tiene puños de acero, como que sí tienes manos de artista. Te está quedando muy bonito, Rosita Fresita. –

- Mi tocayo, Raffaello Sanzio, fue un gran artista, ¿sabes? –

- Pero él hizo cosas más impresionantes que tejer bufandas o hacer figuritas de papel. –

¿Qué es lo que siempre me dice mi Sensei que debo hacer para mantener la calma en momentos así?

- Casey…. Primera llamada. -

- Sí que eres sensible, pero no lo digo porque puedas crear cosas tan delicadas como esa figurita de papel, sino porque no guantas ni una broma. -

- Será más bien porque ahorita no estoy para bromas, Monigote. -

- Ya lo noté. -

Se cruza de brazos, se recarga de lleno en la silla, y se queda mirando mis manos.

¡Vaya! Hasta que voy a tener algo de silencio para concentrarme.

- A mí… - dice el Monigote; adiós al silencio – todavía no se me ocurre cómo… -

El menso éste seguro va a pedirme algún consejo, pero llega alguien y se pierde el breve momento de complicidad.

Abril y Doni entran a la camper. Están cubiertos de polvo de pies a cabeza.

- ¿Y ahora qué les pasó? Parece que fueron aplastados por las hordas de las locas fans del Justin Bieber. -

- No preguntes. – dice Abril.

Se sienta al lado de Casey.

- Bien Abril, - dice Doni - ya estamos aquí. ¿Cómo procedemos a la realización del plan secreto: "El Regalo Prometido"? –

Doni parece acelerado, como cuando se toma unas 10 tazas de café.

- Déjame pensar. –

Doni se sienta en otra silla y espera pacientemente.

- ¿Y si le escribes un poema? -

- ¿Un poema? –

- ¿Para quién es el poema? –

Interrumpe el menso de Casey.

- Para quién más. – le digo – Es para Margui. –

- Ah. –

- Un poema me parece buena idea. – le digo a mi bro.

- Tal vez, pero no quisiera escribirlo en un simple pedazo de papel, a menos que… -

A Doni se le ilumina la cara igualito a cuando tiene una de esas geniales ideas.

- ¡Sí! ¡Será un poema que voy a plasmar en…! – con las manos intenta darle forma al aire de lo que es su idea – Pero primero, necesito el borrador del poema. –

Rápido busca papel y lápiz y vuelve a sentarse. Sostiene la pluma y mira la hoja de papel sobre la mesa.

Los otros nos quedamos callados para no interrumpir a la musa de Doni. Ella es muy buena para darle ideas de los más estrafalarios vehículos. Me pregunto si será igual de buena con los poemas.

Creo que ahora sí va a haber el silencio que necesito para acabar con lo mío.

Pasa un rato sin que Doni escriba una sola línea.

- Qué tal… - dice Casey – "Tus ojos me hiperactivan como el café: los miro y mi pulso se eleva hasta Cien." –

- Esa… es la forma como me siento cuando la miro, pero, me gustaría que las palabras fueran más… más… -

- Doni tiene razón. – opina Abril – Tu verso no es nada romántico, Casey; mejor… "Tus ojos color avellana me han robado el alma. Ahora esclavo tuyo soy, y a donde me pidas que vaya, voy." –

- ¿Esclavo? – como que a Doni no le gustó esa estrofa - ¿Eso es lo que el amor me pide que sea: su esclavo? –

- A mí me parece halagador. – dice Abril.

- Pues a mí me parece denigrante. – dice Casey.

- Lo que quiero decir es que él está dispuesto a lo que sea por ella. –

- Yo lo diría de otra forma. –

- ¿En serio? –

- Ejem… "Tus ojos…" -

Por la cara que está poniendo Doni deduzco que está pensando lo mismo que yo:

Ay no…

.

Las chicas dejaron la pradera y su conversación para buscar a los chicos, pero sólo hallaron a Roshi, Moncho y a Miguel Ángel.

Roshi y Moncho han preferido recostarse en otra parte de la playa. Tsukimine y Fye Fye los acompañan en breve.

Las chicas han ido a descansar junto a Miguel Ángel y Umi, a la espera de Rafael, Donatelo y Leonardo.

Una vez que ha pasado el tiempo justo y razonable para permitir la adecuada ingestión de los alimentos, las chicas se mudan la ropa casual para ataviarse con sus bikinis. Cuando están de vuelta, ven que algunos ya han empezado a divertirse.

Roshi conduce la lancha y Moncho es jalado desde el aire porque va volando gracias a un paracaídas.

Fye Fye y Tsukimine están en medio de una competencia de clavados y ejecutándolos con cierto grado de dificultad, arrojándose al mar desde la parte menos alta del acantilado.

Mike: Mikey, ¿no han regresado tus hermanos?

Mikey: Nop.

Miguel Ángel escribe afanosamente en su libreta.

Rose: Desde hace rato que se desaparecieron.

D.A.: Abril y Yun también.

Haoyoh: Y Karai.

Margui: Umi, tú estabas con Rosita Fresita. ¿No te dijo a dónde fueron?

Umi mueve lentamente la cabeza.

Rose: Has estado muy callada.

Mikey: Será por el Beso de Sello que le dio Rafa.

Rose: ¿Beso de Sello?

Mike: ¡¿Rafa te besó?!

Haoyoh: ¡Y no nos dijiste!

Margui: ¡Bien por ti amiga!

D.A.: ¡Cuéntanos cómo fue!

Las chicas se arrodillan alrededor de Umi, pero Umi continúa sin hablar.

D.A.: Debió ser un beso muy impactante si te ha dejado shockeada, Umi.

El único sonido que emite Umi es un suspiro.

Mikey: No fue impactante pero sí fue lindo.

Haoyoh: ¿Viste cuando Rafa besó a Umi?

Mikey: Aja.

En un parpadeo, Miguel Ángel se ve rodeado por cinco expectantes miradas. Él se pone nervioso, muy a pesar de que a él le encanta la atención.

Mikey: Ya… ya les dije: fue un Beso de Sello. (imita lo que hizo Rafael)

La curiosidad de las chicas es apaciguada, momentáneamente.

Margui: Rafa parece un chico muy rudo, pero tiene su lado tierno.

D.A.: Es el chico ideal: fuerte pero sensible.

Mike: O sensible pero fuerte.

Haoyoh: Yo diría: fuerte y sensible.

Rose: Ni tan sensible si ha dejado abandonada a Umi.

Margui: Bueno Rose, los chicos también necesitan de su espacio.

Mikey: Y hablando de espacio…

Miguel Ángel se escabulle con extremo cuidado del círculo de chicas que lo rodea.

Mike: Creo que ese tipo de beso es el más tierno que existe.

Margui: Sí, pero el beso bajo el mar que me dio Donita también fue muy tierno.

Mike: ¡¿Doni te besó bajo el agua?!

D.A.: ¡Pero tú no sabes nadar muy bien!

Haoyoh: Debió ser emocionante y lindo.

Margui: Lo fue.

Mike: También fue emocionante y lindo cuando Mikey me besó estando en la cueva en casi total oscuridad.

D.A.: ¿Se besaron en la oscuridad? ¿Qué no llevaban lámparas?

Mike: Como por arte de magia, las dos se apagaron.

Margui: Pero no debiste tener miedo estando con Mikey. Bajo el agua tuve miedo pero cuando me di cuenta que Donita estaba conmigo, el miedo desapareció.

Mike: Eso mismo me pasó con Mikey.

Rose: Como que nos estamos perdiendo de los detalles.

Haoyoh: Están pasando muchas cosas como para detenernos en los detalles. Piensen: Si Mikey le regaló la perla a Mike porque fue de pesca con los otros, por consiguiente…

Haoyoh deja la oración a medias para que las demás se imaginen en qué tarea deben estar ocupados los chicos.

Mike: Pues sí.

D.A.: Obvio.

Margui: Y vaya que supieron cómo desaparecer sin que nos diéramos cuenta.

Mike: El arte del Ninjitsu, amigas.

Rose: Leo no fue de pesca con los otros, pero sí estuvo muy ocupado buscando algo, así que no te desanimes Haoyoh, Leo también tendrá algo para ti.

Haoyoh: Es un chico muy cortés y detallista.

D.A.: Todos los hermanos Hamato lo son.

Rose: Hasta Rosita Fresita.

Haoyoh: Así que, o nos divertimos en lo que regresan, o esperamos a nuestros valientes Caballeros como las Princesas que esperan ser rescatadas de los castillos.

Margui: Yo tengo que hacer algo, no creo soportar la espera.

Haoyoh: Igual yo.

Umi: Yo me quedo a esperar.

Todas voltean a mirar a Umi. Es tan apacible su actitud, que sólo Margui se atreve a hablarle.

Margui: Está bien, amiga.

Umi permanece contemplando el mar, mientras el resto de las chicas se aleja pensando en cómo distraer su impaciencia.

.

POV de Leonardo.

¡Vaya que ha sido difícil, pero creo que he conseguido dominarlo!

Con cuidado… con mucho cuidado tengo que dar un suave pero preciso golpe… ¡No! He roto otra. De continuar así, no tendré listo el obsequio para Haoyoh antes de que anochezca.

- Tranquilo Leonardo. A un roble le toma años llegar a su majestuosidad. -

- Eso intento, Karai, aunque yo no tengo cien años para terminar esto, pero hago lo mejor que puedo. –

Karai ha sido muy amable en permitirme trabajar dentro de su camper (que no se le compara al viejo modelo en que llegamos nosotros) para así no tener ningún tipo de contratiempo o para evitar a cualquier fisgón, incluso me ha proporcionado las herramientas que necesito para darle forma al obsequio que quiero regalarle a Haoyoh.

Tengo los materiales y las herramientas, pero por mis torpes manos no he podido avanzar al ritmo que desearía.

¿Cómo puede ser Doni tan preciso y sutil con este tipo de cosas?

- No te preocupes Leo si rompes algunas, por eso recolectamos muchas. –

Yun me pasa otra pieza del material que recolectamos en la mañana.

- Gracias Yun. -

De nueva cuenta tomo el delicado material y la poderosa herramienta con mis manos torpes.

- Con cuidado… con cuidado… -

Un leve golpe y…

- ¡Sí! –

¡Me siento muy feliz por mi logro! Miro a Yun para compartirle mi alegría, y después volteo hacia Karai para compartirla con ella también.

Mi logro me sorprende tanto como el hecho de estar junto a Karai como si fuésemos auténticos amigos. Me sorprende más que nada la actitud de ella; obviamente debió afectarle la ruptura de nuestra relación que nunca llegó a fortalecerse, pero me doy cuenta de que el dolor que pude haberle ocasionado ya lo ha dejado en el pasado. Cualquier otra chica de su edad estaría llorando sin consuelo por horas, días, semanas… o al menos eso he visto en algunos capítulos de las telenovelas que disfruta ver mi Sensei y en las películas románticas que llegamos a ver junto con Abril. También me sorprendo de mí mismo: puedo estar cerca de Karai sin sentir pesar por lo que nunca será ni sucederá. Cualquier chico de mi edad que estuviese pasando por una ruptura, no desearía acercarse a la chica en cuestión, evitaría a toda costa toparse con ella en la calle, y estaría bebiendo alcohol desenfrenadamente, o al menos eso sucede en las telenovelas y en las películas; pero Karai y yo somos jóvenes muy diferentes al resto: no podemos permitirnos quedarnos en el fango revolcándonos de dolor por las desgracias que hemos padecido en nuestras cortas vidas, tenemos que ponernos de pie y continuar, o alguien del Clan enemigo vendrá, y aprovechándose de tu momento de debilidad, fácilmente te cortará la cabeza.

Dejo de pensar en desgracias, y le sonrío a Karai tratando de disfrutar de este momento de sincera camarería, de estos días en los que podemos ser como cualquier otro chico o chica despreocupados, antes de volver a la amarga realidad y a la interminable guerra.

La miro a ella y… por un segundo… por un segundo, los hermosos ojos verdes de Karai me atrapan en un turbulento torbellino de euforia.

- Con ésta ya son tres piezas que logras hacer, Leonardo. –

- S… Sí. –

Consigo apartar la mirada del hechizo de Karai y me enfoco en lo que estoy haciendo.

- Tres piezas más, y lo acabarás. –

- Falta… la pieza principal. – le hablo titubeante por no atreverme a mirarla de nuevo - Será la más difícil. –

- Pero no dudo en que lo lograrás. -

Bueno, quizás me cueste un poco más de tiempo olvidarme de los atrayentes ojos verdes de Karai, así como me está costando hacer el obsequio de Haoyoh, pero ya una vez he caído en la prisión más abismal del Infierno, y conseguí escapar; puedo hacerlo de nuevo.

- Lo lograré. -

.

Llega el atardecer, y el horizonte se tiñe de un intenso color naranja, y de las olas del mar saltan chispas de fuego.

Umi no se ha movido del lugar donde Rafael le pidió que le esperara.

Pareciera que ha estado esperando mucho tiempo, y probablemente así sea porque la noche no tarda en caer, pero para Umi el tiempo se ha detenido y ha disfrutado gratamente el cambiar constante del mar: a veces tranquilo, a veces feroz; a veces mágico, a veces espejismo; a veces azul, y a veces rosa o anaranjado. Pero por más que le guste el mar, éste no es capaz de distraerla de quien verdaderamente le importa.

- Umi.

Ella escucha su nombre y voltea.

Rafa: Perdona si te he hecho esperar.

Umi se levanta y se acerca a Rafael.

Rafael tiene sus manos ocultas tras su caparazón.

Umi: Está bien. Ni siquiera he sentido que hayas demorado.

Rafa: Hubo algunos problemas técnicos, pero pude terminar esto para ti.

Rafael le muestra a Umi lo que trae en sus manos.

Umi: Es… precioso.

Ella toma el presente de las mano de él temiendo que vaya a romperlo.

Rafa: ¿Si te gustó?

Umi: ¡Claro!

El presente que ha recibido Umi es una delicada flor roja hecha de papel, pero el papel no ha sido cortado ni pegado, sino que ha sido doblado en innumerables pliegues hasta obtener la forma de una flor; el tallo y las hojas igualmente lo forman papel de color verde plegado usando la técnica del arte milenario japonés llamado Origami. Lo más sorprendente, además del cuidadoso doblez del papel, es el corazón de la flor: el centro de la flor está adornado por una brillante perla.

Umi: ¡Gracias Rafa!

La chica le da un breve pero fuerte abrazo a la tortuga.

Al apartarse de él se da cuenta de un fulgor en los ojos dorados de Rafael.

Umi no está segura si se trata de una luz que está por extinguirse o está a punto de estallar.

Rafael libra la batalla más difícil de todas las batallas: contra sí mismo. Apenas si puede controlarse para no suplicarle a Umi unas palabras que amenazan estrangular su corazón:

Si tú supieras quererme como yo te quiero,

si me esperaras igual que a ti yo espero,

por mí darías el mundo entero.

Y si por otro sintieras lo que yo siento,

la misma llama que me consume por dentro,

comprenderías mi sufrimiento.

Umi logra descifrar parte de ese titilante fulgor dorado.

Umi: Yo también te quiero Rafa.

En este crucial momento en el que Rafael está a punto de cometer suicidio, porque él sabe perfectamente lo que él significa para la chica y el significado de ese "Te quiero", pero aún así va a arriesgarse a robarle un beso de verdad… pero no lo hace. Consigue recordar que hay alguien más que lo necesita.

Rafa: Y si… - entonces, percibe que son observados; voltea y llega a ver que son las otras chicas que los miran; ellas se giran rápidamente, disimulando que están viendo a otra parte; Rafael prosigue con lo que tiene en mente - ¿Y si buscamos a Leo? Nos debe una cena.

Umi: Sí, pero déjame ir a guardar mi flor; no quiero que se rompa.

Rafa: Te espero.

Umi va de prisa a su tienda de campaña, pero antes de que pueda llegar, es abordada por sus amigas.

Desde donde está, Rafael puede oír claramente los gritos de alegría de parte de las chicas que alaban el magnífico regalo de Umi.

Esta pequeña conmoción la aprovecha Donatelo para acercarse.

Margui se da cuenta de la presencia de Donatelo y se olvida de la flor de papel de Umi. Se apresura a llegar con él.

Margui: ¡Donita, hola!

Doni: Margui, hay algo que quiero expresar desde el fondo de mi corazón.

La sorpresa en tan inmediata, que a Margui le toma algunos minutos entender lo que está pasando.

Doni:

Hasta las profundidades del mar

un regalo fui a buscar,

con el que mi amor te pudiera demostrar.

Y lo halle.

Te entrego lo que al mar conseguí arrebatar.

Te lo entrego sin condición,

pero sí bajo una petición,

una sencilla:

Quiéreme por toda la vida.

Después de la declamación, Donatelo le entrega una cajita a Margui.

Margui, con manos temblorosas observa la cajita.

La cajita está hecha con numerosas anillas de latas de refresco. Las anillas destellan gracias a los últimos rayos de luz de este maravilloso día.

Doni: Se abre así.

Donatelo le muestra a Margui cómo abrir la peculiar cajita. Ésta se abre en su totalidad como si se fuese a desarmar, pero no se desarma. En la cara interior de la cajita, hay una tira de papel celofán transparente sobre el que está escrito el poema que acaba de recitar Donatelo, y al final del verso, hay una resplandeciente perla enganchada debidamente en una anilla.

Doni: La puedes desprender y enganchar las veces que quieras. (le muestra cómo)

Margui no dice nada, las palabras se traban en su garganta, no así las lágrimas de felicidad en sus ojos.

Donatelo le brinda refugio en sus brazos, pero antes, la besa tiernamente.

Las chicas les dan su espacio a Margui y Donatelo, aunque las ansias corroen sus entrañas por ver el regalo de Margui.

La única que no recibe un presente es Haoyoh mientras dura el bello atardecer.

La cena es preparada por Miguel Ángel, Rafael y Donatelo debido a la ausencia de Leonardo.

Leonardo no puede terminar el regalo, incluso él come más tarde (junto con Karai y Yunuen) para intentar acabarlo, pero no lo logra; sin embargo, cuando, después de la cena, Miguel Ángel propone contar cuentos de miedo alrededor de la fogata, y aunque las chicas se oponen (excepto Yunuen), por la presión de los chicos, ellas ceden (Karai también se queda a escuchar los cuentos), Leonardo se asegura de tener confortable a Haoyoh en sus brazos durante la larga noche.

Haoyoh no es la única que haya protección en los fuertes brazos de un chico tortuga.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-


N/A: El verso que piensa Rafael es la letra de una canción que se llama La Cumbia de las Castañuelas. Es un clásico en mi país.

El verso que recita Doni ese sí es original mío.

Realmente no sé si el Beso de Sello se llama así, pero como ya dije antes, yo no sé nada acerca del amor, mucho menos de los tipos de besos que debe haber, pero ese beso se me ocurrió bautizarlo así.

n.n


He insisto, yo no sé nada del amor, pero lo que hago yo cuando estimo a alguien en el plan de amistad, es regalar algo que haga con mis propias manos, en vez de ir al centro comercial más próximo y comprar lo más caro que mi bolsillo pueda adquirir.

Espero que los regalos no les hayan parecido tontos a las participantes correspondientes.

Y sorry si a alguna le gusta los cuentos de miedo pero aquí aseguro que no (a mí me encantan), pero ya leyeron que a algunas les convino que en esta velada hubiese relatos de terror n.n

Son bienvenidos todos sus comentarios.

Muchas gracias por leer este alucinado fic.

n.n