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Capítulo de relleno.


Disclaimer: Yunuen does not own Ninja Turtles.


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¡VAMOS A LA PLAYA!

Es una bella noche estrellada, piensa Splinter.

Hace unos minutos que Splinter salió de su tienda de campaña y se ha sentado a admirar el oscuro cielo. Le parece increíble que en el cielo haya tantas estrellas como granos de arena en la playa.

Él estuvo acompañando a los chicos y a las chicas alrededor de la fogata durante un par de horas escuchando los relatos de miedo, incluso también contó una leyenda japonesa sobre una bruja que le gustaba comer hongos y ella misma los cultivaba, pero tenía un macabro método para cultivarlos. Conoce más cuentos como éste, pero prefirió retirarse a su tienda de campaña para descansar, porque sin duda, los chicos y las chicas irían a dormirse hasta la madrugada.

Y así fue; tendrá escasa media hora que los jóvenes por fin han decidido ir a descansar, y aunque él fue a acostarse mucho más temprano, no ha podido conciliar el sueño, y ahora que hay silencio, ha salido de su tienda a admirar la bella y callada noche.

Es un agradable momento para meditar sobre su insomnio, pero no necesita adentrarse mucho en su subconciencia, sabe perfectamente a que se debe la falta de sueño: sus hijos.

Han sido cuatro días de vacaciones muy agradables y placenteros, disfrutando del cálido sol, la fresca brisa y de la revitalizante agua de coco; su cuerpo ha tenido suficiente descanso, pero su corazón no.

El corazón de un padre suele no tener días en los que deje de pensar por completo en sus hijos, y menos él que es un padre de cuatro vigorosos muchachos.

En todos estos días, se ha quedado al margen de las actividades de sus hijos porque son sus hijos quienes tienen que vivir sus propias experiencias, son ellos que tienen toda una vida que vivir, y deben aprender, por sí mismos, a descubrir las oportunidades que se presenten, así como aprender de sus propios errores.

Quizás esta parte, la de aprender de los errores propios, es la parte que a él le es más difícil, porque ya no es como cuando sus hijos eran pequeños: darles de comer usando el "avioncito", bañarlos, arroparlos por las noches y cantarles una canción de cuna, llevarlos al parque a que jugaran en el columpio o en el subibaja o en la resbaladilla; ya no es como antes, ahora, sus hijos son unos chicos totalmente independientes. Tal pareciera que desde hace mucho tiempo ha dejado de ser el padre y es sólo el Maestro que les enseña Ninjitsu.

Dejar que sus hijos cometan sus propios errores…

Splinter vuelve a suspirar una vez más en esa fresca noche.

Enamorarse de la persona no indicada es un error grave, pero las chicas que los corazones de sus hijos han elegido son muy diferentes de la chica que su hijo Leonardo llegó a enamorarse, y de la que descubrió, de una manera no muy grata, que no era la indicada.

Sólo espera que Leonardo sea capaz de olvidarse de esa chica y de descubrir que hay alguien más merecedora de toda su confianza y todo su amor, pero no puede dejar de pensar… ¿qué tan prudente ha sido permitir que sus hijos se hayan enamorado de humanas?

Tarde o temprano iba a suceder: sus hijos no pueden estar escondidos toda la vida, no pueden permanecer en las sombras por siempre, tiene que salir a la luz, a la vida, y la vida está plagada de sueños, de alegrías, de amor, y de desilusiones y de errores.

- Tal vez ya no pueda cargarlos en mis brazos, pero mis brazos siempre estarán abiertos para darles refugio cuando lo necesiten. –

Splinter se levanta de la suave arena.

La paz que le ha brindado la noche ha ayudado a tranquilizar un poco su corazón.

Va a su tienda a tomar el merecido descanso, pero en su camino se encuentra a su peludo y anaranjado amigo.

- Klunk. No te había visto desde el día de ayer. –

- Miau. -

Splinter se agacha para cargarlo, pero se da cuenta que está lleno de tierra. Le sacude todo el polvo que puede.

- Vas a necesitar un buen baño… -

Como si la palabra "baño" lo hubiera asustado, Klunk echa a correr.

Splinter lo va a llamar por lo preocupado que está que el animalito quizás no haya comido nada, pero después reflexiona: es un gato, y los gatos son autosuficientes. Continua el camino a su tienda de campaña, y Klunk regresa.

- Miau. –

Splinter lo observa.

- Tal pareciera que deseas que te siga. –

- Miau. –

- De acuerdo. Guíame. –

Klunk lleva a Splinter a la pradera, y en la pradera, caminan por varios minutos.

- Vaya, si que has explorado bastante terreno, Klunk. –

El gatito va deprisa sobre el frondoso pasto, ansioso por llegar.

Finalmente, Klunk y Splinter llegan a unos arbustos. El gatito se interna entre las hojas.

- Klunk, yo no soy tan pequeño como tú. No puedo… -

- M… miau. –

Klunk lo apremia, pero a Splinter le extraña que el maullido del gatito se haya oído tan débil, como si estuviese herido, si hace un instante estaba bien.

Splinter, ya preocupado, se mete en el matorral y se cubre de tierra y se lleva varios arañazos con las ramas, pero gracias a su pelo, no le hacen mayor daño las ramas secas.

- Miau. –

El maullido ha sido diferente; ya está cerca de Klunk y el maullido ha sido fuerte aunque inquieto.

Splinter no tarda en descubrir el pelaje anaranjado de Klunk entre el verde follaje, y algo más.

- Klunk, con que esta es la razón por la que me has traído hasta este apartado lugar. –

- Miau. –

Splinter levanta algo del suelo y lo mete dentro de su pijama.

- Regresemos, que ahora somos tres los que necesitamos darnos un baño, pero primero, una buena comida y un merecido descanso. –

La Luna observa muda el retorno de Klunk y Splinter a la mágica playa en la que han sucedido extraordinarios sucesos y en la que está por revelarse uno más.

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Si conté bien, en el fic sólo han pasado 4 días en la playa Oo Siento que ya ha pasado una eternidad desde el primer cap; sería más llevadero si no fuera por el estrés del trabajo y el dentista y de mis dibus y los fics pendientes y porque se acerca el fin del mundo, pero como sea…

Son bienvenidos todos sus comentarios.

Muchas gracias por leer este alucinado fic.

n.n