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Disclaimer: Yunuen does not own Ninja Turtles.
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¡VAMOS A LA PLAYA!
Amanece un nuevo día
otra noche sin dormir,
recordando los momentos
de mi vida junto a ti.
En la puerta del colegio
donde yo te conocí,
fue un tropiezo y unos libros que cayeron
para que mirándonos los dos
habláramos sin voz.
Yo nervioso y tú apenada,
sentimos que el amor
se despertaba.
Casey está despierto mientras las tortugas duermen profundamente.
Por la delgada tela de la tienda de campaña, puede ver claramente que ya ha amanecido, pero todos siguen durmiendo.
Las palabras tristes de una canción revuelven sus pensamientos. Quizás esa canción no se ajusta a su situación, pero ha pasado otra noche en vela pensando en Abril.
Ayer por la tarde, cuando Rafael y Donatelo habían terminado sus regalos, no demoraron más en entregárselos a las chicas que quieren, y se fueron. Abril y él se quedaron solos. Fue la perfecta oportunidad para darle su regalo a Abril, pero él, Casey Jones, no tuvo la más remota idea de cómo iba a entregarle el regalo que él tenía para ella.
Los dos estaban en silencio. Ninguno quería iniciar otra discusión.
Esos días en la playa han sido maravillosos. La arena, el sol y el mar de esa playa en verdad han sido un verdadero paraíso, justo el paraíso al que Casey quería llegar, el lugar perfecto para conquistar el corazón de Abril O'Neil, pero cada vez que él empieza a hablarle con palabras tiernas, palabras con las que quiere decirle cuánto la ama, Abril, sencillamente, se pone de mal humor.
Esa tarde quiso aprovechar que estaban solos y preguntarle si no estaba contenta, si no le gustaba la playa, o si era a él quien ya no quería.
Y lo intentó.
Casey: Abril…
Abril lo miró. Se veía tranquila.
Casey: Yo… (sacó un pañuelo de la bolsa de su pantalón) Tengo esto para ti.
Casey abrió su puño, desenvolvió el pañuelo y Abril vio dos perlas.
Abril: ¡Son preciosas!, (sus ojos chispearon con la misma intensidad que esas dos gemas) pero, ¿por qué dos perlas?
Casey: Porque van a convertirse en pendientes. Pensé en llevarlas a alguna joyería para que las hagan en unos bonitos pendientes, y así combinen perfecto con el collar de perlas que tienes, pero hay que esperar a regresar a casa porque dudo que por aquí cercas haya una joyería.
Abril: Habrá que esperar, pero puedo esperar.
Casey tomó la mano de Abril y le entregó las perlas.
Casey: Guárdalas tú. Yo soy muy torpe y seguro las pierdo.
Abril tomó las perlas, se levantó, buscó su bolso de mano y las guardó en él.
Casey se acercó a Abril y la abrazó por la espalda.
Casey: Quería que fuera sorpresa, pero no quería que pensaras que yo había sido el único que se había olvidado de su chica. (susurró tiernamente a su oído)
Abril: La verdad… sí lo pensé. Sentí envidia de las chicas; ellas han recibido un bonito regalo, y yo no, pero después pensé que no soy tu chica, así que no debía sentirme como una tonta.
Casey: No eres mi chica porque no me has dado el sí.
Abril guardó silencio. Casey tenía su mentón en el hombro de ella, así que no pudo ver la expresión de su cara, pero insistió.
Casey: ¿Quieres ser mi novia?
Abril seguía sin hablar.
Triste, Casey se apartó de ella, entonces Abril se giró; ella estaba aún más triste.
Abril: Casey, yo te quiero, te quiero mucho, es sólo que…
Casey: ¡¿Qué?! (la desesperación y la tristeza por fin doblegaron su serenidad) ¡¿No quieres ser la novia ni mucho menos esposa de un vago?! ¡¿Es eso?! (el rostro de Abril parecía reflejar culpabilidad, esto le ayudó a calmarse) Sabes perfecto que no soy un profesionista, no trabajo vestido de traje ni en una empresa importante ni gano dinero de a montón. Lo único que puedo ofrecerte es mi corazón.
Abril: No es eso…
Casey: ¿Entonces?
Abril: ¡¿Por qué no puedes entenderlo?!
Casey se sorprendió mucho que Abril se enojara de esa manera, pero para cuando su asombro pasó, Abril ya se había ido.
Durante la velada de la noche Casey mantuvo su distancia, pero se quedó relativamente cerca si acaso Abril llegaba a asustarse, pero Abril no se asustó; quizás ella tuvo algunos sobresaltos debido a los relatos de terror, pero no hubo el momento en que él estuviera seguro que podía acercarse y protegerla, pero Abril es una mujer muy valiente, algo que ha demostrado en muchas ocasiones de peligro en los que se han visto involucrados desde que conocieron al Clan de Ninjas que se ha convertido en sus amigos, en su familia.
Sintió envidia que los otros chicos tenían a sus chicas en sus brazos y él no, incluso Leonardo abrazaba con cariño a Haoyoh a pesar de que él no le ha declarado abiertamente su cariño, pero fue mejor darle su espacio a Abril.
Tal vez hoy Abril por fin se atreva a decirle qué es lo que tanto le disgusta de él, y tal vez, regrese a casa, solo.
Casey cierra los ojos suplicando que ese pensamiento no se vuelva realidad.
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Un nuevo día de sol, playa y arena comienza, aunque todos se han levantado bastante avanzada la mañana, debido a la magnífica velada de anoche.
El desayuno transcurre entre plácidas pláticas, aunque algunas conversaciones no lo son tanto; varias de las chicas todavía tienen escalofríos, que ni el cálido sol puede aminorar, gracias a los relatos de miedo que fueron contados anoche alrededor de la fogata, pero otros más dan sugerencias sobre las actividades a realizar este día y conseguir distraer la mente de tan aterradoras historias; de hecho, así es, durante la planeación de las actividades para otro magnifico día de vacaciones, casi nadie se da cuenta de que no se han sentado a la mesa ni la hija del magnate japonés ni la chica tímida, como tampoco se dan cuenta, al terminar, que alguien se aparta del grupo furtivamente.
Leonardo se encuentra dentro de la moderna camper, lugar en el que estuvo trabajando todo el día de ayer en el obsequio que pretender entregar a la chica que ha comenzado a gustarle. Está sentado justo a la misma mesa sobre la que estuvo armando el obsequio, pero de momento, no ha empezado a terminar de armar el obsequio, está a la espera de la chica que le ayudó ayer.
Karai: Ayer todos nos acostamos muy tarde; si Yunuen no desayunó con los demás, debe continuar durmiendo.
Apenas hubo acabado de desayunar, Leonardo fue por el material que ha estado usando para el obsequio de Haoyoh y regresó a la camper de Karai. Aguardó afuera de la camper a que Yunuen recordara que le había pedido que continuara ayudándolo, pero la primera que apareció fue Karai y Karai lo invitó a pasar a la camper. Leonardo no pudo reusarse porque no quiere que nadie más se entere de la sorpresa que está preparando. Ahora, él está nervioso, porque está con Karai; están solos.
Karai: Además, falta poco para lo termines, no necesitas esperarla. Puedes terminarlo si hoy mismo quieres entregarlo.
Leo: Tendrá que ser así.
Leonardo deja escapar un suspiro de pesar, pero en cuanto comienza a armar las piezas que ya tiene, recupera el ánimo.
Leo: ¡Mira Karai! (coloca correctamente el presente sobre la mesa) Así es como debe quedar. Sólo falta colocar el adorno central y… ¡voilá!
Karai: Es un collar precioso. (Karai, sentada a su lado, no observa el collar; a quien observa ella con detenimiento es a Leonardo) Sin duda posees un espíritu sensible, Leonardo. Sólo alguien con sensibilidad es capaz de sostener una pesada katana y hacer parecer que es ligera, al igual que es capaz de crear algo tan delicado como este collar.
Leonardo se apena. Además de su Maestro, no hay nadie más que alabe sus habilidades, sobre todo una chica tan hermosa como Karai.
Leo: G…Gracias.
Karai: Es tu sensibilidad lo que me atrae de ti, entre otras tantas de tus cualidades.
"¿Lo que te… atrae?" Piensa Leonardo con nerviosismo, pero logra calmarse. Es momento de decirle a Karai que hay demasiadas cosas que se interponen entre ellos, y no es su familia ni la de ella, ni sus padres siquiera, es el hecho de haberle traicionado.
Leo: Karai, ya hemos dejado en claro…
Karai no permite que Leonardo vuelva a recordarle que, si su corazón llegó a amarle, esto ha terminado en esa última batalla en la que el Clan de ella y el suyo iban a morir juntos. No, no se lo permite, Karai aprisiona los labios de Leonardo entre los suyos.
Quizás el líder del Clan Hamato haya concluido con ese sentimiento que tuvo por la hija de su peor enemigo, pero su corazón no parece estar dispuesto del todo.
Leonardo se siente embargado por la dicha al sentir los dulces labios de Karai sobre los suyos, de nuevo, y cierra los ojos para que la dicha lo embargue por completo.
Karai se aparta con suavidad de Leonardo.
Leonardo abre los ojos. Por un segundo parece aturdido, pero en el siguiente, recupera la cordura. Se pone de pie.
Leo: Lo lamento. (toma el collar con una sola idea en su cabeza: salir de ahí) Gracias por permitirme trabajar aquí, Karai, pero creo que puedo terminar el collar en otra parte…
Karai se levanta de la silla y ahora toma el rostro de Leonardo entre sus manos, y aproxima su rostro al de él.
Leonardo retrocede, pero no va lejos porque se topa contra la mesa. Está acorralado.
Karai vuelve a posar sus labios sobre los labios de Leonardo, los libera, y vuelve a besarlo. Karai lo besa pausada y deliciosamente vez tras vez.
Leonardo ha cerrado los ojos y se ha quedado inmóvil, pero beso tras beso, su mente va perdiendo la batalla contra su corazón necio, y empieza a corresponder los besos de Karai.
Un dulce beso tras otro dulce beso, Karai suelta el rostro de Leonardo y lo abraza por el cuello.
Leonardo suelta lo que trae sujetando con la mano para abrazar a Karai por la cintura.
El objeto que ha sido soltado cae al suelo y se rompe en añicos. Su eco se expande angustiosamente.
Leonardo atrae más hacia sí a Karai, sin dejar de besarla, como si no quisiera que se fuera de su lado nunca más, pero escucha un débil eco, como de algo que se ha roto, un eco triste que logra rescatarlo de las garras de la hermosa quimera que lo ha hecho su prisionero.
Leonardo se aparta de Karai y mira al suelo.
El collar de frágiles conchas de mar que había hecho para Haoyoh está totalmente destrozado.
Se agacha para recogerlo.
Leo: Disculpa.
Hace una torpe reverencia ante la chica japonesa y sale de la camper.
Leonardo va deprisa hacia alguna parte y no se da cuenta que pasa al lado de Yunuen, y tampoco escucha que lo llama.
No puede prestar atención al mundo porque su mente lo felicita por abandonar a esa chica, que no importando el lugar o las circunstancias, no deja de ser su enemiga, mientras su corazón llora amargamente su cruel destino.
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Ustedes disculparan el capitulo corto, pero espero que lo hayan disfrutado n.n
Aprovecho para agradecer todos los reviews que han dejado aunque no he podido responder a ninguno.
Gracias.
Son bienvenidos todos sus comentarios.
n.n
