Disclaimer: I do not own House MD, nor Hugh Laurie or Lisa Edelstein. I do not have contact with the show or any of the actors in it.
Esta historia se sitúa tras el final de House MD. No tengo claro si Wilson ha muerto ya o no. Simplemente quería darle un final, o más bien un nuevo principio, al Huddy. Cuddy siempre será, para mí, la única mujer para House, y se merecían un final mejor. Este es mi intento. Enjoy.
Hace mucho que empecé esta historia. Ahora he pensado que me gustaría continuarla. A ver qué sale.
Muchas gracias por todos los comentarios.
Estuvieron un buen rato en la misma posición, difrutando del sol de la tarde y de la mutua compañía, sin apenas hablar, salvo de trivialidades. House le preguntó por Rachel, por su nuevo trabajo. También le sonsacó si tenía algún posible pretendiente. Para el alivio de House, no había nadie en el horizonte. Cuddy le preguntó por los últimos meses. Éste le contó todas las historias embarazosas de Wilson y todas las historias divertidas en las que él era el protagonista. Sin darse cuenta, las horas pasaron volando. Tan natural era para ellos estar juntos.
Tienes dónde quedarte esta noche?
Es una invitación, Dra. Cuddy? Sí que me has echado de menos… - movió las cejas, seductor.
No seas tonto, House. No pienses que te voy a meter en mi cama a la primera de cambio.
Ya, claro, ni que hubieras tenido otro amante como yo.
Pero mira que eres egocéntrico – le reprochó Cuddy, sin poder evitar sonrojarse.
Ja! – la señaló con el dedo – te has puesto colorada. House sonreía ahora satisfecho.
Deja de hacer el bobo y cuéntame cómo está Wilson.
El rostro de House se ensombreció de inmediato.
Wilson… - se calló, incapaz de continuar sin empezar a llorar. – Wilson está… Mañana tendrán que sedarle. Por eso he venido hoy. En parte.
Y tú cómo estás?
House la miró con los ojos brillantes por las lágrimas.
Yo… - Yo no sé qué voy a hacer sin él. – No me hago a la idea de que ya no estará ahí para darme la chapa sobre todas las cosas que hago mal. – Sé que piensas que mi numerito de hacerme el muerto es una más de mis tretas, pero en realidad lo he hecho por él. He robado todo este tiempo con él, y nunca me arrepentiré por ello. Ojalá hubiese hecho el mismo sacrificio por ti en lugar de ser un idiota y un cabrón.
House se quedó callado y cerró los ojos. Se reclinó en el banco.
La mirada de Cuddy era una mezcla de sorpresa, ternura y sí, a pesar de todo, de amor. Seguía amando a aquel hombre como no había amado a nadie en toda su vida. Le cogió de la mano.
House abrió los ojos de nuevo. La miró con esa mirada limpia y azul que tenía reservada sólo para ella.
Cuddy habló con suavidad.
Vamos dentro. Mañana iremos a ver a Wilson. No voy a dejar que pases por esto tú solo. Además, también es mi amigo.
Se levantó y tiró de él. House estaba como en trance.
Gracias, Lisa. – dijo, sin levantar los ojos del suelo. Su voz sonó ronca, como si fuera la primera vez que hablaba en mucho tiempo.
Cuddy se inclinó y le besó en la frente. House cerró los ojos al notar el contacto. Ambos sabían lo mucho que le costaba abrirse de esa forma a los demás.
Venga! Se hace de noche. – le apremió. Rachel!
Yo iré a por ella. – House se recompuso y se alejó hacia la playa, decidido.
Cuddy miró a House y a su hija acercarse, de la mano. La niña se reía de alguna ocurrencia del médico. Cuddy sonrió.
Ahora podía oír cómo Rachel le contaba a House todo lo que se le pasaba por la mente, hablando atropelladamente. Era evidente que le había echado de menos, y que no quería desperdiciar ni un solo momento con él.
Qué?
Nada.
Me miras raro. Ahora no le estaba enseñando palabrotas ni nada! – House puso cara de inocente.
Ya lo sé, tonto.
Rachel se rió por el comentario de su madre.
Ahora te alías con tu madre, pequeña sabandija?
Zi. – la niña rompió a reír y echó a correr hacia la casa.
Veo que has criado a una perfecta 'mini' Cuddy. No esperaba menos.
Te ha echado de menos. – le confesó.
Y yo a ella. – Pasó el brazo por la cintura de Cuddy y la atrajo hacia él.
House… - le advirtió ella, sin hacer mucho esfuerzo por soltarse.
No he hecho nada… aún.
Iba en serio lo de que pienses en alguna explicación para volver a ser una persona normal. No quiero vivir con alguien que no está legalmente vivo. – le miró desafiante.
Eres una mandona.
Lo sé. Pero te encanta.
House se rió y le dio un beso en el pelo.
Entonces… me toca el sofá, o me vas a dejar un hueco en tu cama? – continuó mientras se dirigían hacia la casa.
