Disclaimer: I do not own House MD, nor Hugh Laurie or Lisa Edelstein. I do not have contact with the show or any of the actors in it.
Esta historia se sitúa tras el final de House MD. No tengo claro si Wilson ha muerto ya o no. Simplemente quería darle un final, o más bien un nuevo principio, al Huddy. Cuddy siempre será, para mí, la única mujer para House, y se merecían un final mejor. Este es mi intento. Enjoy.
Hace mucho que empecé esta historia. Ahora he pensado que me gustaría continuarla. A ver qué sale.
Muchas gracias por todos los comentarios.
House la cogió de la mano en cuanto dejaron el ascensor. El pasillo estaba desierto. Interminable; blanco; estéril. Luces incandescentes proyectaban su luz sobre el frío suelo del hospital. A lo lejos se escuchaba el sonido ahogado de conversaciones y monitores.
Aún de la mano, se dirigieron hacia la habitación de su amigo. Wilson dormía profundamente. Cuddy intentó disimular su disgusto al verle. El aspecto del oncólogo distaba mucho del que ella recordaba. House seguía sin soltarla y en realidad ella tampoco quería soltarle. Le parecía tan natural tener esa intimidad con House, que no podía actuar de otra manera.
Hey, Wilson.
Su voz fue tan suave y llena de cariño, que Cuddy sintió ganas de abrazarle. A veces House podía ser tan atento y considerado! Nunca entendería por qué siempre intentaba ocultar esa parte de su personalidad.
Wilson abrió los ojos con dificultad y miró a su amigo. Sonrió.
Hey, parejita.
Eres un cotilla.
Claro. Como se os da tan bien disimular… - ahora Wilson se reía abiertamente.
House rodó los ojos. Cuddy le ignoró y se adelantó hacia la cama.
Hola, Robert. – Me alegro de verte. Te he echado de menos.
Eh! Que estoy aquí delante! Si queréis os dejo solos...
Pues sí, House. Me gustaría hablar un momento a solas con Lisa, si no te importa.
B-bu… - empezó House.
Nos dejas solos, entonces? – Wilson le miraba, divertido. Le encantaba ver a House celoso.
Pero que te quede clara una cosa… - De pronto, cogió a Cuddy de la cintura y le plantó un beso en los labios, de forma posesiva. Al separarse, sonreía satisfecho. Salió de la habitación y les dejó solos.
Cuddy apenas pudo reaccionar. Se quedó mirando por un momento el espacio que había dejado House al marcharse; la boca entreabierta, los labios enrojecidos.
Ya veo que no perdéis el tiempo. – Ya era hora, por cierto.
Qué?
Que le digo que me haga el favor de ir a buscarte y después de una sola noche en tu casa ya actuáis como si estuvierais juntos otra vez.
No exactamente.
Pues no sé por qué.
Es complicado.
Nunca entendí por qué le dejaste.
Sabes perfectamente por qué, Wilson.
Tienes razón, lo sé. Le abandonaste porque te dio miedo.
Cuddy se quedó callada. No era habitual en Wilson ser tan directo. Bueno, no siempre. Recordó todas las veces que le había dicho que le diera una oportunidad a House.
No fue solo eso. – la voz de Cuddy era casi un susurro. – No podía compartir mi vida con un adicto que nunca dejaría de serlo.
No. Eso fue lo que te obligaste a pensar. Le dejaste porque te asustó que alguien te quisiera más que a sí mismo. Un adicto es siempre un adicto. Pero él lo estaba intentando. Por ti. No pudiste soportar que se arriesgara a recaer para no dejarte sola durante tu enfermedad. Es lo más valiente que ha hecho en su vida. Y lo hizo por ti.
Y-yo…
Te entiendo, Lisa. No creas que te digo esto para hacerte daño. Sólo quiero que seáis felices, y sé que ninguno de los dos lo seréis estando separados. No puedes seguir culpándole por lo que hizo. Le dejaste destrozado, y ya sabes que la forma de reaccionar de House nunca deja indiferente a nadie.
Cuddy no pudo evitar esbozar una sonrisa. Se quedó pensando en las palabras de Wilson.
Por qué no me dijiste todo esto antes de que me fuera de Princeton?
Crees que no lo intenté? En aquella época no me escuchabas mucho… - su voz era suave, pero con un tono de reproche. – Y después, simplemente desapareciste.
No podía soportar verle todos los días con esa chica. – dijo, pensando en su matrimonio de conveniencia.
Sabes que eso sólo lo hizo para hacerte reaccionar.
En aquel momento estaba tan ciega que no me di cuenta. – No estoy orgullosa de cómo me comporté con él. Pero no me puedes negar que él también me hizo daño. Sabe cómo hacerlo.
Sí. Pero sé que ya le has perdonado. Y también sé que nunca has dejado de quererle.
Cuddy tenía los ojos llenos de lágrimas cuando miró a Wilson.
Qué? Tenías ensayado este discurso?
Llevo meses intentando convencer a House de que terminásemos el viaje aquí. Él no supo hasta el final que éste era tu nuevo hospital. – Además, ver el final del túnel te da perspectiva. Es liberador poder decir todas las cosas que piensas.
Lo probaré algún día.
De momento, no. Ahora lo que tenéis que hacer es dejaros de hacer el idiota, y daros la oportunidad de ser felices.
Cuddy se rió.
Estás hecho una celestina, Robert. Si es que a veces House tiene razón.
No se lo digas a él; piensa que siempre la tiene.
Ambos se echaron a reír.
Entonces? –Wilson era como un niño pequeño, en el fondo quería creer en los finales felices.
Ya viste que no me puedo resistir a sus encantos.
Va en serio.
Lo sé. – Wilson, gracias. – se inclinó hacia él y le abrazó. Tienes razón en todo lo que has dicho. – Le quiero, y te prometo que voy a intentar construír una vida con él. Es todo lo que puedo decirte. - Espero que a él le hayas soltado el mismo discursito.
No ha hecho falta.
Cuddy le miró sorprendida.
Ha sido nombrar que estabas aquí, y ha empezado a hacer planes. Pensaba que nunca volvería a verte.
En serio?
Sí. Estaba hundido. A pesar de eso, estos meses han sido estupendos. Nunca podré agradecerle lo suficiente el sacrificio que hizo por mí. Pero yo sabía que le faltaba algo.
La medicina.
No. Le faltabas tú. Eres el amor de su vida, Lisa. No iba a dejarte escapar de nuevo. Sabes que odia perder.
A este juego podemos jugar dos. – Cuddy puso cara de decisión.
Sois tal para cual.
Cuddy sonrió, feliz. Sabía que no sería fácil, pero no podía dejar pasar la oportunidad de volver a intentarlo con House. Y esta vez, sería diferente.
De verdad esto era todo lo que querías decirme? – Y qué hay de ti? – Cuddy hablaba ahora preocupada por su amigo. Le cogió la mano.
En serio, Cuddy. Lo único que quiero es teneros a mi lado. A los dos. No quiero que House pase por esto solo.
Siempre igual, Robert. Pensando primero en los demás.
No te creas. En realidad, estoy colocado con la morfina. No creas ni una palabra de lo que digo! – le guiñó un ojo.
Se te ha pegado la tontería de House.
No, en serio, Lisa. Estoy bien. House ha movido cielo y tierra para que tenga todas las comodidades. – No le he preguntado cómo lo ha conseguido, ni quiero saberlo. – Wilson sonrió ante la cara de horror de Cuddy.
Se echó a reír; Lisa no pudo evitar imitarlo enseguida. En ese momento, entró House en la habitación.
Qué es tan gracioso?
Nada. – contestaron a la vez, ganándose un bufido por parte de House, que se hizo el ofendido.
Realmente, hablábamos de ti.
Lo sé. Por eso Cuddy se ha puesto colorada en cuanto he entrado. Después de lo de anoche, no puede dejar de pensar en mi…
Si terminas esa frase, vas a perder esa parte en la que estás pensando. Te recuerdo que ayer por la noche, SÓLO dormimos.
Pues yo recuerdo que me desperté y te tenía encima.
Eso es porque haces bien de almohada.
Wilson miraba encantado la conversación entre sus amigos. Le trajo recuerdos del Princeton-Plainsboro, buenos recuerdos de los buenos tiempos.
Cuddy se incorporó de su silla.
Bueno, yo tengo que ir a recoger a Rachel. Mañana la puedo traer, si te parece. También echa de menos a su tío Robert.
Sí, por favor, Lisa. Me encantará su compañía.
Dalo por hecho. – Me ha encantado verte, Robert.
Se inclinó hacia él y le besó en la frente.
Me voy a poner celoso. – se oyó a House desde la esquina de la habitación.
Espera tu turno. Impaciente!
Se dio la vuelta y le guiñó un ojo. A House le faltó poco para levantarse a por ella. Esa mujer le volvía loco.
Cuddy fue hacia él y le besó en los labios; un beso húmedo, profundo, apasionado, con el que dejaba bien claras sus intenciones.
Buenas noches, chicos. – saludó con la mano desde la puerta, y desapareció.
B-buenas noches. – balbuceó House.
Por qué no te vas con ella?
No.
Yo puedo quedarme solo. Ya soy mayorcito.
Te he dicho que no.
Vale. – Por cierto, de nada.
Por?
Por el beso de Cuddy.
Claro, que es cosa tuya.
Pues sí.
Te recuerdo que he pasado la noche en su cama.
Ya, durmiendo.
Eso no tiene nada que ver. A las chicas les gusta, de vez en cuando. Además, déjame en paz. Me ha besado, no? Con lengua, para tu información.
De eso me dí cuenta incluso desde aquí. Os van a detener por escándalo público.
House puso las manos tras la cabeza, se recostó en el sofá y puso los pies sobre la mesita, sonriendo satisfecho.
Buenas noches, Wilson.
Que descanses, Romeo.
(...)
Sabes qué?
House, estoy durmiendo.
Entonces por qué contestas?
Qué quieres?
Voy a casarme con Cuddy.
Wilson sonrió y cerró los ojos, quedándose dormido de inmediato. No tardaron en oírse los ronquidos de su amigo desde el sofá.
