Hola holaaa! Por fin salió el último capitulo de esta historia :) Solo falta el epilogo, tengo pensado algo especial para eso :D
Capitulo V: Enamorado.
New Jersey, Noviembre 2003.
Ver a Victoria irse montada en la parte trasera de una Motocicleta, abrazada a la cintura de James y con un bebé de 12 semanas creciendo en la panza, que dicho sea de paso no sabía si era de el o no fue lo que hizo que Edward Cullen cambiara, y de la peor forma.
Apenas unos meses atrás le estaba jurando amor eterno a la chica que acababa de marcharse dejándolo con el corazón roto, la había dicho las más estúpidas y rebuscadas cursilerías, pero el era así, un chico de lleno de amor para dar, sin límites, no le importaba lo que decía su familia con respecto a aquella chica que la había robado el corazón.
-Vas a terminar con el corazón roto o un bebé en brazos que no sabrás mantener –Ladró Rose una vez que Victoria se había ido.
-Que te den Rose –Dijo Edward molesto, había llevado a Victoria para que la conociera su familia y todos, menos Esme, le había hecho un desaire.
Si hubiese escuchado a su hermana en ese entonces se habría evitado muchos problemas, el día en el que se enteró que Michelle era su hija, parecía ser que una nueva luz comenzaba a iluminar su camino, tenía una nueva razón, Victoria había dicho que se la daría, ella no quería un bebé que la reprimiera.
-Será toda tuya una vez que le diga al juez que no la quiero –Escupió Victoria en la sala de hospital- Suficiente tengo con todas las toneladas que me hizo subir.
Rosalie había tenido razón, tenía el corazón roto y un bebé, pero eso no era un problema, el amaba a su hija, y comenzaría a trabajar para que nada le faltara, no pensaba vivir de la caridad de su padre. Por eso, cuando la policía llegó a su casa para decirle que su hija había muerto en un accidente de transito, el mundo se le vino abajo, más aun cuando se enteró que era James quien manejaba el auto, y lo hacía ebrio, aquel idiota le había robado a su chica, y ahora mataba a su hija, para mala suerte de Edward el había sido el único sobreviviente.
Desde el funeral de Michelle algo en Edward cambió de forma permanente, no dejó que nadie lo abrazara, que nadie le diera el pésame, ni siquiera a su madre, ni menos a su hermana, no volvió a dejar que nadie lo tratase con cariño, se estaba castigando porque en su forma de vivir el luto él era el único culpable de que su hija estuviese muerta.
New Jersey, actualmente.
Bella se quedó mirando a Edward, quien estaba llorando desconsoladamente, ella también estaba llorando, y es que después de todo por fin lograba entender porque Edward estaba tan desecho.
-¿Por qué no me lo contaste antes? –Preguntó limpiando su mejilla- Yo podría haberte ayudado, no lo se, tal vez…
-Sentía que nadie se merecía sufrir por mi culpa –Dijo Edward serio- Era como si no tuviese a nadie…
-Me tenías a mi –Dijo Bella de forma tierna.
-Lo entendí demasiado tarde –Dijo Edward evitando llorar de nuevo- Bella yo... Nunca he regalado flores.
-Lo sé.
-No me gustan los perros.
-A mi si, pero en un departamento no puedo tener uno.
-No creo que te regale un anillo...
-Los pierdo todo el tiempo, prefiero los brazaletes.
-No creo que sea una buena idea tener hijos.
-Yo nunca he hablado de tener hijos –Dijo Bella entendiendo que era un tema demasiado sensible para Edward en ese momento.
-¿No? –Preguntó Edward mirándola.
-¿O si? –Agregó dubitativa.
-Eso Parece.
-¿De verdad no te gustaría tener hijos?
-No sé.
-¿Entonces? –Dijo Bella al darse cuenta que no estaban llegando a ningún sitio- ¿Desde cuando todas estas cosas se volvieron importantes para ti?
-Desde que me di cuenta que quiero compartir mi vida contigo –Dijo Edward mirando fijamente a los ojos de Bella, ella sintió su corazón brincar dentro de su pecho- Sé que estamos jodidos, Soy impulsivo y tengo mal genio, pero te metiste bajo mi piel como nadie más. Nunca acierto en nada, y no te merezco Bella, créeme que lo se y me odio a mi mismo por haberte tenido todo este tiempo en un segundo plano... Pero estoy malditamente enamorado de ti, Bella. Cuando estás cerca, no necesito alcohol, ni dinero, o algo de una sola noche... todo lo que necesito es a ti. Tú eres en todo lo que pienso. Eres todo lo que soñé. Eres todo lo que quiero.
Bella no supo si echarse a llorar desconsoladamente o reír como una loca de remate, el mismo Edward del que ella estaba enamorada hacía años, le estaba admitiendo que la amaba y que quería compartir su vida con ella, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que de pronto se sintió algo abrumada.
-Creo que deberíamos comenzar de nuevo –Dijo Bella poniéndose de pie- Soy Isabella Swan.
-Edward Cullen –Respondió Edward con una leve sonrisa- Un gusto conocerte Isabella.
-Llámame Bella –Dijo ella sin sentarse aun.
Edward sonrió al verla, Bella tenía todo el derecho de mandarlo a freír monos a África, pero aquí estaba ella diciéndole que necesitaba comenzar de nuevo, no le molestó, Bella debía saber que el también podía ser tierno y dulce, pero no con cualquier chica, solo con ella.
Al volver a New York Rose le hizo una lista casi interminable de las cosas que le gustaban a Bella y las que no, cual era su comida favorita, su restaurante favorito, la música que oía, el champú que usaba e incluso el nº de sus zapatos, todo para Edward supiera a que atenerse y le dejó claro que si volvía a hacer sufrir a su amiga ella misma se encargaría de que no pudiese utilizar su hombría nuevamente.
La primera cita fue relativamente bien, Edward se comportó como un caballero, la dejó en la puerta de su casa y luego se había marchado, no sin antes darle un casto beso en la mejilla, a Bella le resultaba raro, ella amaba al Edward impulsivo, y después de una cena lo último que quería era que se marchara sin besarla si quiera. Pero con el paso de los días las cosas fueron fluyendo, tal y como Edward había dicho, nunca le regaló flores, pero si le obsequió un par de brazaletes y unos cuantos libros, pero lo que en realidad sorprendió a Bella fue que Edward la invitara a cenar a su casa.
-Nunca había estado aquí –Dijo entrando en el departamento.
-Nadie nunca ha entrado aquí, además de mi –Le informó Edward- Ni siquiera Rose.
-Guau.
Edward cocinó algo simple y liviano, cenaron en un habiente agradable con una conversación trivial, nada parecía fuera de lo común, hasta que Edward le sugirió que bailara.
-¿Bailar? –Preguntó Bella atragantándose con su propia saliva.
-No pasa nada Bella –Dijo el riendo- No dejaré que te caigas.
Bella aceptó la mano que Edward le ofrecía y asintió, el tomó el mando a distancia y puso play, pronto I Don't Wanna Miss a Thing de Aerosmith comenzó a sonar, Edward tomó una de las manos de Bella entre la suya y deslizó la otra hasta su cintura, ella por su parte apoyó la cabeza en su pecho y se dejó llevar por la canción, a medida que avanzaba la letra su corazón se aceleraba, algo la hacía estar excitada a tal punto que no sabía que hacer, entonces Edward tomó su rostro entre sus manos y dejó un reguero de besos desde su cuello hasta su mentón haciéndola gemir levemente, finalmente la besó en los labio, fue el beso más tierno que jamás había recibido, cuando se separaron, y se miraron a los ojos comenzó el desenfreno, toda la pasión contenida durante semanas salió a flote, Bella dio un pequeño salto y enredó sus piernas en la cintura de Edward quien comenzó a caminar a paso decidido hacia si habitación, una vez allí la dejó caer en la cama y comenzó a desnudarla, ella por su parte lo desnudaba a el. Cuando ya no quedaba nada que les impidiera fundir sus cuerpos Bella cerró los ojos ansiando sentir a Edward dentro de ella.
-Mírame, Bella –Dijo Edward tranquilo, sus ojos estaban decididos y suaves al mismo tiempo.
Movió la cabeza para besarla tiernamente antes de que su cuerpo se tensara empujándose dentro de ella con un pequeño y lento movimiento, cuando se meció en ella otra vez cerró los ojos disfrutando del roce, su cuerpo entero vibraba con cada movimiento, sus piernas apretadas alrededor de las caderas de él, la respiración errante, esto era más de lo que podía pedir, siguieron con su danza hasta que Edward la besó de nuevo, justo antes de alcanzar el climax.
-Mírame –Susurró él antes de abandonarse a la oleada de sensaciones que hacer el amor con Bella le entregaba.
Se dejó caer en su pecho exhausto, hasta las respiraciones de los dos se acompasó, entonces cambiaron de posición y la cabeza de Bella descansaba en el pecho de Edward, era la primera vez que mantenían el contacto físico de esa forma.
-Creí que se me olvidaría como hacer esto –Dijo Bella medio bromeando, Edward sonrió satisfecho.
-Es como andar en bicicleta –Dijo con una sonrisa juguetona en sus labios- Nunca se te olvida.
-Humm –Dijo Bella frunciendo el ceño, haciendo que Edward riera con ganas antes de atraerla hacia sí para besarla.
-Yo también lo deseaba Bells –Dijo con sus labios pegados a los de ella- Después de tanto tiempo por fin se lo que quiero.
-¿Qué es lo que quieres Edward?
-Te quiero a ti -Dijo con sus ojos verdes pegados a los de ella- Quiero todo de ti, para siempre, tu y yo, todos los días.
Bella quiso reírse, pero contuvo la risa apretando los labios.
-¿Tratas de impresionarme citando a Nicholas Sparks?
-No estoy citando a Sparks, estoy citando al guionista de la película basada en su novela –Aclaró Edward dejando a Bella con cara de póker- Pero en realidad estoy tratando de decirte que te amo.
El corazón de Bella se detuvo por una milésima de segundo, antes de que sus ojos se anegaran en lágrimas, por fin, después de tanto tiempo Edward le decía con todas sus letras que la amaba.
¿Qué les pareció? Bueno ahí me cuentan en sus Rw, gracias por seguir leyéndome a pesar de que me tardo años en actualizar, pero quiero que sepan que no pienso abandonar ninguna de mis historias en curso, y creo que me aplicaré pronto en terminarlas porque prometí hacerlo antes de que naciera mi hija y para eso falta muy poco.
De verdad gracias por leerme.
Besos.
Inny!
