Resumen previo:

Un año desde que Sheldon se marchará, su vida ha cambiado, ya no es ese nerd, físico chiflado, chico inseguro con síndrome de asperger, no reconocido. Penny sin embargo ha seguido en California, ya no mantiene apenas contacto con el antiguo grupo, salvo con Bernatte, que seguirá ahora...

Capitulo 5: Les Tulipes rouges

Hoy hacía un año que Sheldon se había marchado, un año que había estado a punto de lanzarse a la piscina, lo había besado, lo había tocado, lo había sentido y todo parecía ir sobre ruedas o eso había anhelado su corazón hasta que se sintió rechazada por sus brazos.

Aún guardaba ese vació en su pecho, cuando él se había levantado de su cuerpo y ni si quiera la había mirado cuando le había tendido la camisa, después no pudo impedir que se marchará, no pudo decirle nunca que lo quería, que lo quería a él, que era lo único que necesitaba para no caer, pero esa oportunidad no llego.

Al principio los correos eran a diario, las conversaciones por whats app constantes y hasta las tantas de la noche, los tweets de cosas graciosas y casi siempre cargados de indirectas pero, a medida, que el tiempo pasaba cada vez eran menos, sobre todo por parte de él, ella intentaba hablarle y siempre recibía una contestación seca, sus correos eran escuetos, así que al final también había optado por hacer lo mismo que él.

Ese año había sido para ella un romper con muchas cosas, se había comenzado a centrar, había superado con notas bastante notables sus clases en la universidad popular y por fin tenía su titulo. Se había apuntado a créditos curriculares en la Facultad de artes, algo que llevaba muy oculto y era su pasión por el dibujo artístico y por fin le habían concedido la beca

Bernadette le había tramitado la ayuda para mayores de 25 años, que estaban retomando sus estudios, que habían superados los créditos obligatorios para acceder a la universidad, al inicio no había estado demasiado convencida pero a medida que todo iba hacia adelante, la esperanza de poder dejar de ser esa futura actriz frustrada y convertirse en algo más fue creciendo en su interior.

Tres habían sido las universidades que le contestaron de forma positiva, tres que le habían contestado de forma negativa. Cogió en especial una carta y la miro, trazo con la yema de sus dedos las iniciales de la universidad y sonrió para si misma, definitivamente esa era su elección, la única que había en su mente, su única opción.

Miro a Howard y a Bernadette y les sonrió, Raj estaba un poco más apartado del grupo, fue ella quien se acerco a él y lo abrazo, un abrazo cálido y suave- eres un gran chico pero tienes que superar esa manía tuya de no hablarle a las mujeres, estas enviando señales equivocadas-, le dio un golpecito en el hombro y después rió.

Señaló a Howard y entrecerró los ojos- como me entere que le haces daño, no dudaré en venir a romperte todos tus huesecillos de judío-, frunció los labios intentando no soltar la carcajada que le sobrevenía y le dio al igual que al joven Indio un golpecito leve en el hombro.

Por último, se acerco a quién de verdad había demostrado ser una buena muy buena amiga durante esos más de siete años y la miro con cariño

P: voy a echarte muchísimo de menos

La abrazo muy fuerte casi cubriendo el cuerpo de la pequeña rubia y el abrazo le fue devuelto con la misma intensidad

B: seguro que no quieres que te acompañe al aeropuerto?

La voz de la rubia salía temblorosa, notaba que su amiga estaba conteniendo las lágrimas, casi como ella, negó sonriéndole y volvió a abrazarla con fuerza, puso las manos en sus hombros y la miro

P: es mejor así, imagínate allí, inundaríamos el aeropuerto-rió y se seco las traviesas lágrimas que se escaparon de sus ojos- te llamaré nada más llegue, no dejes de llamarme

Bernadette negó y se abrazo a su marido llorando, Raj lloraba también por la otra esquina, justo en ese momento la puerta del apartamento de en frente se abrió dejando ver a las dos personas que habían cambiado en parte el ritmo de su camino, las miro, ya sin ningún tipo de resentimiento pero tampoco reparo demasiado en su presencia, cogió sus maletas del suelo y dio un último vistazo a los otros tres

P: hasta siempre

Bajo las escaleras, sin mirar atrás, sentía los sollozos de su amiga y tuvo ella misma que morderse el labio, escucho incluso el cuchicheo de Leonard y Amy pero ellos no iban a amargar su día, el taxi la esperaba ya en la puerta del edificio, miro la estructura durante un momento hasta que el conductor le dijo que ya las maletas estaban, le dedico una suave sonrisa y se subió, cerró los ojos y cogió aire, mucho, demasiado, incluso mareándose durante unos segundos.

Su ritual se vio interrumpido cuando la voz del taxista resonó dentro del turismo, le indico la dirección y giro la cabeza en sentido contrario, ya no había vuelta atrás, ni lugar para arrepentimientos ahora comenzaba para ella un nuevo futuro, como un año atrás empezará para Sheldon.

Seis meses más tarde...

Nueva York era una ciudad maravillosa, al principio, le había costado habituarse, demasiado grande, demasiadas calles, demasiada gente, demasiado todo pero ahora podría decirse que ya se estaba acostumbrando.

Sus clases en la facultad de arte iban viento en popa, cada día le gustaban más, había conocido un grupo bastante homogéneo, nada que ver con el que tenía antaño en California, pero también eran buenas personas y se sentía cómoda, entre gente que le interesaba las misma cosas que a ella.

No dejaba su sueño de ser actriz y se había apuntado en clases de teatro, nada que ver con querer triunfar en la gran pantalla, ese si que era un sueño que había dejado en el olvido, entre bambalinas y entre las tablas de un teatro se sentía segura de sí misma, tenía mas oportunidad de improvisación y era más flexible.

El grupo de teatro donde estaba, había organizado un pequeño ciclo de obras en referencia al aniversario de Shakespeare, la apertura del ciclo era Macbeth y cerraría como colofón, como no Romeo y Julieta, le gustaba su participación en aquel ciclo teatral que exponían en un pequeño teatro muy acogedor en el soho, dentro había una especie de cafetería con sofás donde el público podía consumir además de visualizar la obra. No tenía papeles fijos y sus roles iban cambiando a lo largo de las obras, eso le daba más alas a la hora de ponerle la pasión a cada uno de los personajes que interpretaba.

Levanto la vista hacia el público después de decir sus líneas y se quedo congelada en medio de las tablas, pestañeo un par de veces y trago con dificultad, sobre todo por su compañero de escenario le estaba haciendo un guiño para que diera lugar a su próximo movimiento, dijo su última frase con la voz rota, demasiado para aquel acto, nadie que no fuera ella logró darse cuenta.

Se escapo del escenario hasta bambalinas, sintiendo el corazón palpitarle a mil por hora, seis meses allí y tenía que encontrárselo precisamente ese día, en medio de una actuación, tenía que encontrárselo precisamente ahora, que él parecía tan diferente, que él estaba abrazando a una chica, riendo con esa chica.

Asomo su cabeza, por encima del biombo donde se estaba cambiando cuando su compañera de obra y amiga entro

Lindsey: mira lo que te han dejado

La miro con rostro confuso pero cuando vio aquel tulipán rojo, tan rojo como la pasión, su corazón volvió a latir de forma intensa, casi pugnando por salir de su pecho

L: el chico, solo ha dicho que te felicitará por tu actuación y que no nos olvidáramos de darte esto

Se mordió el labio y cogió la flor con manos temblorosas, la olio y estaba segura que podía vislumbrar el perfume de Sheldon mezclado que el olor natural del tulipán

P: no dijo nada más, su nombre- había algo de ansiedad en su voz, la única persona en todo el mundo que sabía que sus flores favoritas eran los tulipanes rojos, era él, así que tenía que ser quien se la había dado, además de lo que significaba para ella ese gesto

L: no, pero déjame decirte una cosa amiga, menudos ojazos azules que tiene ese chico y esa mirada, una pena que tenga novia

Se había sonrojado cuando había dicho aquello de Sheldon, lo cierto es que él siempre había tenido una mirada muy expresiva, acompañada de ese color intenso. La última frase le golpeo como un jarrón de agua fría saliendo de su ensoñación

P: Novia...

Continuará...