N/A: Debido a que estoy muy pero muy apurada (tengo que ir a la Uni) subire el cap, solo diciendo que contine mucho lime (tension sexual) y ligero fluff. Gracias a todas las chicas y chicos que me han enviado review. Y por cierto, ¿alguno conoce los juegos de los cruceros? Sugieranme, por que nunca he ido a uno, xD
Paring: Ichihime & Renruki
Advertencia: Fuerte lenguaje -narrado en tercera persona, describiendo a Ichigo (ya sabemos como es el freso)-, lime y descripción de un lemmon, lean y descubran de quien, xD
Disclaimer: Aplicados desde el primer capitulo.
CAP II:
No podía negar de que habían comenzado mal, muy mal el viaje, pero aun tenían catorce días, en los que podrían ocurrir muchas cosas, tanto buenas como malas (las ultimas eran las más esperadas por su odioso hollow, quien no paraba de poner en su mente las imágenes de Inoue con sus bragas rojas, o cuando estaba sujetando el paquete de profilácticos). Si deseaba sobrevivir esas largas dos semanas, él debía dejar de pensar en Orihime de esa manera, y alejar a su pervertido hollow de su mente-si es que eso era posible.
El chico de cabello naranja se unto algo de su colonia, para luego tratar de peinar su cabello naranja, el que parecía no querer someterse a su peinado, sino que cada vez que pasaba su mano por su cabeza, el cabello naranja se volvía mucho mas rebelde y puntiagudo. Aunque tampoco era que se viese mal, solo que se veía mucho mas punk de lo usual. Y según Rangiku, él e Inoue debían aparentar ser una pareja, así que deseaba dar una buena impresión, para no abochornar a la chica. Ichigo frunció el ceño ante sus pensamientos, ¿desde cuándo le importaba lo que pensaran de él las chicas?
—"Desde que viste sus bragas." — bufo su hollow, con una sonrisa cínica en su rostro albino. El shinigami apretó sus puños irritados. Ese hollow idiota no iba a dejar de recordarle el evento ocurrido, y mucho menos iba a dejar que él se relajara en el crucero, sino que iba a estar en completa frustración. ¿Y se suponía que eran sus preciadas vacaciones de descanso? ¡Joder!
La puerta del baño se abrió, y Orihime salió del. Vestida con una falda corta, color negra y un ligero vuelo, la chica tenía una blusa color blanca tejida. En su cuello, colgaban en una cadena plateada –muy fina- sus horquillas, mientras que en su cabeza lucia una boina blanca, igualmente tejida. La chica tenía unas plataformas blancas, no tan altas como las que lucían algunas mujeres en las revistas, pero si lo suficiente como para al menos alcanzar los hombros de Ichigo. Su rostro estaba al natural, y lucia como una muñeca de porcelana. Sus mejillas estaban ligeramente coloreadas con rojo carmín, debido al sonrojo de ver al chico vestido con pantalones cortos color cremas, y con una camisa de botones de manga corta, verde claro. La chica jamás lo había visto vestido de esa forma, y debía confesar que se veía magníficamente apuesto.
Ichigo cambio su mirada tan pronto sintió como un fuerte sonrojo comenzaba a surgir en sus mejillas. Inoue lucia realmente hermosa, sobre todo porque su falda corta dejaba ver sus largas, tonificadas y fabulosas piernas. Su piel porcelana lucia suave y cremosa, sobre todo en la parte de su cuello al descubierto. El chico negó la cabeza, respirando hondo. Si continuaba pensando en la chica, como si se tratara de un pedazo de chocolate, no iba a poder contener un sangrado nasal.
—"Rey, ¿Por qué no averiguas de qué color son sus bragas ahora? Apuesto que deben ser unas…"—
— ¡CALLA TU JODIDA BOCA! ¡Deja de pensar en Inoue de esa jodida forma, estúpido freak!"— interrumpió Ichigo a su hollow, antes de que este comenzara con sus perversiones hacia la chica. Kurosaki se volteo nuevamente a la chica, quien ahora se untaba su colonia-la que si su olfato no fallaba, tenía un indiscutible aroma a fresas- para luego cerrar su maleta y morder su labio.
—Bien, Inoue, este es el plan. Cada vez que salgamos en público, actuaremos como si nos conociéramos desde hace tiempo. — comenzó Ichigo, llevando nuevamente su mano a su cabello, revolcándolo levemente. La chica llevo un dedo a su barbilla.
—Ahh, pero nos conocemos desde hace mucho, Kurosaki-kun. — replico Orihime, aun con su dedo en la barbilla, con mirada pensativa. Ichigo deseo golpear su rostro por su idiotez. ¡Por supuesto que se conocían! ¿Cómo diablos le decía eso a Inoue? Joder, que entre la chica y su hollow lo estaban enloqueciendo.
—Buen punto. De todos modos, actuaremos como si fuéramos este… ya sabes… lo que dijo Rangiku-san…— él no podía decirlo en voz alta, porque sabía que su voz no iba a sonar ni normal ni indiferente, sino nerviosa.
— ¿Pareja?— un sonrojo se hizo presente nuevamente en las mejillas de la chica. Se sentía tan… raro, pero al mismo tiempo bien decir esa palabra, sobre todo porque actuaría con Kurosaki-kun. Era como su pequeña fantasía hecha realidad, aunque fuera simplemente actuando.
—Uh huh, exacto, eso mismo. — repuso nervioso. "Venciste a Aizen, a Ginjo y Tsukishima, por el amor a Kami, no puedes dejar que esto te venza. Joder, no. ¡Puedo hacerlo!" —Si nos preguntasen, somos… novios, prometidos… ¿Qué otro termino?...— pregunto. En cuanto relaciones de pareja, él sabía tanto, como sabia de los experimentos que realizaba la NASA. Absolutamente nada.
—"Amantes o amigos con beneficios."— Añadió su hollow, cruzando sus brazos, sentándose en el suelo y colocando su réplica de Zangetsu al lado. Realmente no le importaba de lo que estuvieran hablando, lo que a él realmente le interesaba era la fabulosa vista que tenia hacia los pechos de la chica.
—"No te pregunte, freak"— le espeto Ichigo, irritado. ¡Por el amor al sake! ¿Cómo se le ocurría amantes y amigos con beneficios? ¡Esa era Inoue! ¡INOUE! Él no podia desprestigiar a la chica de esa forma, incluso aunque fueran en un crucero repleto de desconocidos, Orihime era especial, e inocente. Él debía respetar su honor, por eso no le parecía nada bien lo que su hollow había planteado, tampoco la de novios o prometidos. No era correcto que unos "novios" estuviesen compartiendo una habitación en un crucero, y mucho menso disfrutando de una 'luna de miel' ¿verdad? ¿Qué pensaría su madre de él si estuviese viva? Ja, no se quería imaginar de lo que pensaría si supiese los pensamientos que tenia hacia esa inocente chica.
Orihime conocía el otro término, pero prefirió callarse. Era demasiado vergonzoso decirlo en voz alta, pero luego del noviazgo, y de ser prometidos existía otro término.
—…matrimonio…— mascullo Ichigo, humedeciendo con su lengua sus resecos labios. Esto era inaudito, algo que no había sucedido ni en sus mas fantasiosos sueños. Dieciocho años recién cumplidos, y ya tenía que actuar de esposo de Inoue. No es que se quejara, después de todo no era cualquier chica, era la diosa del Instituto de Karakura, su crush y nakama, una chica sensual, inocente, alegre y hermosa. Pero debía hacerlo, de esa manera al menos el honor de Inoue no estaría en el suelo, sino que era completamente entendible que si ellos estaban "casados" estuvieran en un crucero, disfrutando de su "luna de miel". Nadie podría decirles nada, ni mirarlos raro.
—Uh huh— balbuceo la chica, cambiando su mirada. Ichigo suspiro. Si los dos continuaban de esa manera, cada uno evitando lo inevitable, no iban a poder sobrevivir. Tenían que continuar de cualquier forma, no podían permitir que la pesada broma de sus amigos hiciera que sus vacaciones fueran un desperdicio de dinero y que los atormentara durante dos semanas.
—Bien Inoue, ninguno de los dos tenemos la culpa, pero tenemos que salir a flote. Haremos esto, podemos hacerlo. Actuaremos como una pareja recién casada, después de todo aparentamos ser mayores. Nuestra historia será que nos casamos hace un mes, luego de culminar el instituto. Les mostraremos a esos idiotas que no vamos a perder nuestras vacaciones. ¿Entendido?— replico el chico, mostrándole una sonrisa de confianza a su nakama. Orihime sonrió, con una de esas sonrisas supernovas que hacían que en su mundo interno el sol saliera.
— ¡Hai! Seremos el equipo… ehh, ¿Kurosaki-kun?— el chico enarqueo la ceja, ante el repentino cambio de la chica. —este… no se supone que cuando se es un m-m-matrimonio las c-chicas t-toman el apellido de…— la chica iba a desmayarse en cualquier momento, por lo embarazoso del momento. Ichigo frunció el ceño y luego asintió.
—Buen punto, Inoue— confeso el chico. Se suponía que si eran pareja, ella no sería Inoue, sino… Kurosaki, aunque fuera actuando. —B-bien, pues durante estas dos semanas, serás O-orihime Kurosaki, seremos el matrimonio de recién casados Kurosaki. — si la chica hubiese estado en su apartamento, hubiera comenzado a dar saltos y vueltas y vueltas por todo el lugar. Aunque fuera actuando, durante dos semanas ella seria ¡Orihime Kurosaki!
— ¡Hai, Kurosaki-kun!— exclamo la chica, llevando su brazo a la parte superior, en forma de triunfo. —Seremos el equipo K-kurosaki— replico, con mejillas rojas. Ichigo sonrió ante la dulzura de su nakama.
—Otra cosa, no podemos continuar llamándonos por nuestros apellidos. Se escucharía totalmente extraño que me llamaras Kurosaki-kun o yo a ti Inoue, tendremos que cambiar nuestra forma, Orihime. — era la primera vez que decía su nombre en voz alta, y joder sino se sentía bien. La chica abrió sus labios para replicar, pero no podía pronunciar palabra. ¡No solo seria Kurosaki por dos semanas! ¡Sino que lo llamaría por su nombre!
—H-hai, Ku-I-ichigo-kun—
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Ichigo bajo las escaleras secundarias (aquellas que están ocultas por las pesadas puertas, y que son 'internas') del crucero junto a Orihime, quien parecía estar totalmente pérdida en su pequeño mundo. Y gracias a Kami, porque así no se daba cuenta del mal humor e irritación que Ichigo poseía en esos instantes. ¡Por un demonio! Un maldito imbécil estaba filtreando con ella en el ascensor, ni siquiera le había importado que él estuviera allí. Joder, ni siquiera había ocultado su mirada lujuriosa ante el cuerpo de Inoue. Por eso había decidido detenerse en el siguiente piso, y excusándose con la estupidez de "quiero estirar las piernas" busco las escaleras y comenzó su trayectoria.
No es que tuviera derecho alguno sobre ella y mucho menos que no le gustase la ropa de la chica-porque joder que no era de esa forma- sino que su falda era muy corta, y dejaba demasiada piel descubierta, y eso comenzaba irritar a Ichigo y –increíblemente- a su hollow. ¡Había demasiados pervertidos observándola! La miraban como si ella fuera un pedazo de carne caminante, como si fueran depredadores tras su presa. El chico cerro sus puños, y por decima vez en ese día, negó la cabeza ante sus pensamientos.
No, él no debía actuar de esa manera. Él no era nada de Orihime, ella era solo su nakama, que por la estúpida y muy mala broma de sus amigos, debía hacerse pasar como su esposa, durante dos semanas. Pero era solo eso, una actuación. Era cierto que ella era su crush, que era una chica sumamente especial en su vida… también era cierto que él sentía algo fuerte hacia ella, pero Inoue no sentía nada por él, porque a pesar de que a veces pareciera lo contrario, ella simplemente era de esa forma. Ella era un alma noble, limpia, pura, que ayudaba a todos y que apreciaba al mundo entero. Por supuesto que le iba a dedicar sonrisas, por supuesto que lo iba a apreciar, él era su nakama, y ella apreciaba a sus amigos. Además, ¿Qué podía ver en él una princesa? Él era solo un punk, que además de ser un buscapleitos en el instituto, que tenía el cabello naranja eléctrico, era un shinigami, cuyo reatsiu era monstruoso, cuyo temperamento era corto, y cuyo vocabulario era limitado. Él no merecía una joya como ella. Por eso debía fantasear durante dos semanas sobre como seria si ella y él fuerana algo más. Aunque solo fuera actuando.
Pero por mas que se dijera todo eso, le jodía, y mucho, el que unos idiotas solo la vieran por su cuerpo, no por lo que ella era en su interior, un alma pura y hermosa, que merecía el mundo entero. Por eso cada vez que veía algún hombre mirándola, su ceño se fruncía más de lo que debía. Que le llamaran egoísta, pero durante dos semanas, esa chica de cabello naranja, era de él, y solo de él.
— ¡Kuchiki-san, Abarai-kun!— grito Orihime, entre avergonzada y asombrada, provocando que Ichigo saliera de sus pensamientos y que sus ojos le rogaran que los cerrara, mientras su mente le pedía a gritos un lavado de cerebro. Allí, en el segundo piso de las solitarias escaleras, estaban sus dos nakamas, y no precisamente rezando. Rukia estaba topless, moviéndose sobre Renji, quien solo tenía puesto sus pantalones cortos, color azul marino. Los dos chicos estaban sudados, y ante el repentino grito de la chica cuyos poderes eran los Shun Shun Rikkas, sus movimientos frenaron, y sus pupilas se dilataron. Ambos habían quedado paralizados.
La joven Kuchiki tenía un gran sonrojo de vergüenza en su rostro, mientras ocultaba su cabeza en el pecho de su prometido, quien ni siquiera tenía el valor de voltearse a sus dos amigos. Orihime se volteo rápidamente, mientras un sonrojo se aparecía en su rostro. Estaba comenzando a pensar que cuando llegara a anciana su sistema circulatorio no funcionaria con propiedad, debido al constante flujo de sangre a su rostro.
— ¿Pero qué carajo? ¡En las escaleras!— grito Ichigo, horrorizado. Estaba seguro de que iba a tener pesadillas durante al menos un mes. Joder, esos dos, el mandril y la enana, reproduciéndose como conejos. Un escalofrió recorrió su cuerpo, mientras colocaba una mueca de asco. —Sigamos, Orihime. No deseo quedarme para continuar viéndolos reproducirse como animales. De seguro nacerá una especie nueva y horripilante de su encuentro. — repuso con una sonrisa arrogante en su rostro. Ja, él pensaba buscar una forma de vengarse, y lo que encontraba en las escaleras. La venganza de seguro era dulce.
— ¡Maldito!— grito Rukia, siendo sujetada por su prometido para que no se lanzara-aun topless- hacia Ichigo. La pareja de jóvenes de cabello naranja bajaron apresurados las escaleras, Orihime completamente sorprendida, e Ichigo con una sonrisa triunfante. No había nada mejor que vengarse.
—Ichigo-kun, eso fue muy rudo. — comento Orihime, mientras él abría la puerta de las escaleras, permitiendo que ella pudiese pasar. La chica agradeció con un 'arigatou'. Los dos comenzaron a caminar nuevamente, hombro con hombro. Todo aquel que los viera desde lejos, juraría que eran una pareja, ya que inconscientemente, sus pasos estaban sincronizados, y ambos reflejaban completa confianza.
—Nah, Orihime. Es lo menos que se merecen. Esos idiotas son los causantes de que todo esto esté pasando. — comento, indiferente. ¿Él, arrepentirse por la burla a Rukia y Renji? ¿Olvidar lo sucedido? ¿No mencionarlo de nuevo? ¡Jamás! Se los repetiría por todos los días de su vida si era necesario. Lástima que no tenía una cámara, una foto como esa no hubiese tenido precio. Se imaginaba la cara de Byakuya si la viera. Su hermanita con su prometido, en las escaleras publicas de un crucero, teniendo sexo sucio. Estaba seguro de que Renji no lo iba a contar, lo más probable era que le hiciera compañía a Aizen, allá en el último piso de la cárcel.
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Después de burlarse una y otra vez a sus apreciados nakamas (entiéndase Renji y Rukia, quienes estaban completamente avergonzados, y más cuando Rangiku e Hisagi comenzaron con su… interesante entrevista) el grupo de 'parejas', compuesto por tres parejas reales y una 'falsa' comenzaron a cenar. Orihime y Matsumoto comenzaron a hacer sus mezclas extrañas, con wasabi y otras cosas que habían en el buffet, que para mala suerte de las mujeres-y muy buena suerte de sus compañías- no tenía Red Bean Paste, pero eso no era impedimento para la 'flamante' e imaginativa mente de ambas, quienes a falta de su preciado alimento, añadieron otras cosas.
Luego de cenar, los chicos fueron por los postres. Ichigo y Orihime fueron directamente a la delicia de donuts y chocolate en el buffet de postres. El matrimonio falso tomo sus cubiertos y tomaron cada uno un pedazo de la delicia, volviendo a sentarse junto a sus amigos, quienes ya estaban envueltos en sus postres.
Orihime llevo un pedazo de la donuts a su boca. ¡Delicioso! Jamás había probado un dulce como ese, era caliente y suave, derritiéndose el chocolate en su lengua. La chica gimió ante el dulce sabor del chocolate, deslizando su lengua por sus labios. Sus dedos se cubrieron de chocolate, y sin pena alguna, los llevo a su boca, lambiéndolos con emoción. ¡Qué delicioso chocolate! Pero lo mejor de todo era la donuts. Sin duda alguna era la mejor donuts que había probado en mucho tiempo.
Indiferente a lo que estaba logrando en cierto chico de cabello naranja, la chica continúo consumiendo con alegría su postre, gimiendo satisfactoriamente. Ichigo, por su parte, no había podido llevar a su boca el pedazo de la delicia chocolatada por razones que estaban fuera de su control. Orihime estaba frente a él, con sus mejillas ligeramente rozadas, gimiendo ante el placer de probar el donuts. Y eso, sencillamente lo estaba llevando a su límite. Comenzaba a sentir como sus pantalones comenzaban a encogerse de una forma muy dolorosa en su entrepierna, mientras que su sangre comenzaba a bombardear con mucha más furia en esa parte. Y eso solo fue a causa del gemido de la chica, no podía definir a ciencia cierta lo que le había ocurrido cuando ella deslizo su lengua por sus labios y por sus dedos, limpiando el chocolate de ellos. Sencillamente su problema se había complicado. Ya no era que sus pantalones se habían encogido, sino que tenía un gran bulto en su entrepierna, y era muy doloroso. Su erección debía ser atendida, y ya. "Mierda"
Con sus mejillas rojas, y con su frente y parte posterior de la cabeza comenzando a sudar, el chico se llevo un pedazo del pastel a la boca, sin prestarle atención a su sabor. ¡Le importaba una mierda a que sabía, teniendo ese doloroso problema entre sus piernas! ¿Qué demonios iba a hacer? Gracias a Kami que la mesa tenía un gran mantel, y que al ser tan amplia, prácticamente estaba apartado del grupo, por lo que no se fijarían en su erección. Trago seco. Esto se suponía que no debía pasar. ¡No en la maldita cena, frente a tanta gente!
— ¿Cómo se siente?— pregunto repentinamente Inoue, lambiendo la cuchara repleta de chocolate. "Oh mierda" el chico comenzó a sudar mucho más que antes, mientras que sus pupilas se dilataban. Ella no se había podido dar cuenta, ¿verdad? "¡Imposible!"
— ¿Q-que, O-orihime?— rayos, no solo había salido su voz nerviosa, sino que prácticamente eran jadeos. Aquel problema dolía, y como ya había pensado antes, era urgente su atención.
— ¡El donut de chocolate, Ichigo-kun! Es tan delicioso, se derrite en la boca, y su sabor es algo inigualable. Nunca había probado uno, Ichigo-kun. Creo que tampoco los duendes azules…—mientras ella parloteaba, él observo la jarra de agua con hielo que estaba en la mesa. A problemas como ese, medidas drásticas. La chica continuaba hablando sobre los dichosos duendes, cuando él, con toda la pasividad que le fue posible-debido a su estado- tomo el jarrón de agua, y haciendo como si fuera un accidente, lo volteo sobre su pantalón. Relivio instantáneo. — ¡Ichigo-kun!— exclamo Orihime, colocándose de pie. Renji, Ishida, Rukia, Hisagi y Tatsuki comenzaron a reírse ante la idiotez de su amigo. Matsumoto solo se llevo un vaso de sake a su boca, conteniendo la sonrisa de malicia que quería salir. "Ignorantes" pensó ante las burlas de los chicos al incidente de Ichigo. Ella se imaginaba el por qué él se había volteado el jarrón de agua fría sobre su pantalón. Solo había que observar su rostro, y de cómo observaba a Orihime. Su plan estaba hiendo de maravilla.
—Jaja, parece que te has orinado en el pantalón, Ichigo— se burló Tatsuki, provocando una mueca de disgusto por parte del joven, quien gracias a Orihime, había conseguido servilletas para secar su húmedo pantalón.
—Tatsuki-chan, no seas cruel con Ichigo-kun. — pidió Orihime con su voz calmada. Tatsuki sonrió de lado. Este momento no podía dejar pasarlo.
—Aja, cumple tu papel de esposa, Hime. — los dos chicos se volvieron rojos. Eso implicaba más de lo que Tatsuki deseaba decir. Ellos y sus sucias mentes. Rukia estallo en risas al ver la cara de mortificación de su amiga.
De seguro la noche no podía empeorar para él más de lo que ya estaba, ¿verdad?
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Si, si podía empeorar más de lo que ya estaba. De esta, nadie lo salvaba.
Había culminado la cena, y debido a que era el primer día, ninguno tenía las suficientes energías como para ir a dar una vuelta por el crucero, por eso decidieron regresar a los camarotes. Ichigo respiro una y otra vez antes de entrar a la habitación tras Orihime, quien busco en el armario sus pijamas y se fue al baño. El chico podía escuchar la ducha y ya comenzaba a imaginar lo que podía encontrar en ella. Negó la cabeza, "Se fuerte, joder, se fuerte." Se sentó en la cama, y sin haberlo estado por un minuto, se volvió de pie, buscando sus pijamas. Un pantalón a cuadros azules largo, y una t-shirt blanca. Por lo general él dormía sin camisa, pero Inoue era su compañera de habitación, así que debía tener un respeto y utilizar la camisa.
Cuando había peleado con Aizen, se pregunto mentalmente si la vida y la suerte estaban en su contra. Cuando lo venció, esos pensamientos desaparecieron por completo. Ahora volvían a aparecer. Orihime salió del baño con su cabellera naranja húmeda, y con un camisón de tirantes, que tenia por dibujos algunos conejos. Le quedaba algo grande, y ese era el maldito peligro, porque sus tirantes se deslizaban por sus hombros, dejando ver más de lo que debía. Sintiendo un nudo en su garganta, el chico entro al baño. Él tenía que ser fuerte, él tenía que sobrevivir. Él no era Keigo, tampoco Urahara, o Shinji o su pervertido padre. Él era un joven serio, al que no le interesaba el s… el se…
—"¿No te interesa qué? Rey, no se a quien carajos quieres engañar, pero créeme que si lo estas tratando, no tienes resultado alguno. Tú sabes que quieres de muy mala manera a la princesa. Solo se un maldito hombre, y deja de ser un marica. Sal del baño y tírala a la cama y follala como jamás se lo hubiera imaginado." — ante las ideas de su hollow, el chico abrió la ducha, colocando el agua helada. Y allí estuvo por lo menos durante treinta minutos.
Salió de la ducha, para encontrarse con que la chica de cabello naranja ya estaba dormida en su lado izquierdo. Orihime siempre era tan considerada, la chica se había acomodado a tal manera que casi toda la cama estaba libre para él. Una sonrisa se dibujo en sus labios, era esa una de las principales razones por las que ella era especial para él. Profundamente dormida, el chico trato de acomodarla, para que no estuviera en la esquina y se fuera a caer de la cama. Culminado con ello, se acostó, cubriéndose con las mantas cremas.
En medio de la madrugada se volteo, abriendo ligeramente los ojos. Orihime estaba sumamente dormida, con su rostro pasivo. El problema estaba más abajo. Parecía ser que al darse la vuelta, el tirante de su camisón se deslizo, dejando ver su pecho derecho. Ichigo se volteo tan rápido, que estuvo a punto de caer. El pecho derecho de Orihime estaba al descubierto. ¿Debía estar agradecido de su suerte? ¿O ir a donde quiera que estuviera el cabrón que la otorgaba y arrancarle la cabeza con Zangetsu? Dios santo, solo llevaba un día en ese jodido crucero, y ya quería regresar a Karakura. Comenzaba a sospechar que antes de llegar a Fiji, él iba a lanzarse del crucero al océano.
—"Vamos rey, no seas marica."— llamo su hollow en el interior. Ichigo coloco los ojos en blanco, aun volteado, observando la puerta del baño, con su rostro rojo.
—"¿Qué quieres?"— incluso el hollow se había sorprendido por el tono de voz de Ichigo. Uno completamente débil y rendido.
—"Rey, solo date la vuelta, así tendremos una mejor vista."— pidió el hollow. Ichigo gruño, colocándose la almohada sobre su rostro.
—"No, es Inoue, le debo un respeto. No se merece que la este mirando de esa forma. Ella es demasiado inocente."— explico Ichigo. Él no podía hacerle eso a la chica, era como corromperla.
—"Solo será un segundo, rey. Sabes que tu lo deseas, y mucho. Quieres voltearte nuevamente, para ver su suave y esponjoso, además de gran pecho al descubierto."— a quien le iba a mentir, él lo deseaba. Rayos, él tenía que voltearse, y observar por solo un instante.
Respirando hondo, y con una gran vergüenza y sintiéndose sumamente sucio, Ichigo retiro la almohada de su rostro, y se volteo levemente. Allí estaba, cubierto por su sostén amarrillo claro, con dibujos de patitos, el pecho derecho de Inoue. Diablos, si que era grande, y se veía tan suave y esponjoso que se pregunto a sí mismo si se sentiría de esa misma forma entre sus manos. Ante tal pensamiento negó la cabeza y trago seco. Él iba a enloquecer en ese crucero.
—"¿Y por qué no lo compruebas, rey? Solo tienes que llevar uno de tus dedos y tocar, así sabremos si son suaves y esponjosos."— eso ya era demasiado. Él no iba a hacer eso jamás, bueno, no jamás, pero al menos no sin el permiso de Inoue. (Si ella se lo concedía, encantado) Ella estaba dormida, y ni siquiera sabía de lo que él estaba siendo testigo. Sintiéndose como una rata por haberle hecho caso a su jodido hollow, Ichigo se volteo, observando el techo de la habitación, escuchando su respiración, y la de la chica a su lado.
¿Desde cuándo él veía a Inoue como su crush? ¿Desde cuándo le gustaba? ¿Desde cuándo la deseaba de esa forma tan salvaje? Orihime le atraía desde hacía mucho. ¡Por el amor a Dios, era Inoue Orihime, la ídolo del Instituto! ¿A quién no le atraía? Conocía acerca de ella pocas cosas, y solo compartía saludos antes de que Rukia llegase. La enana, de cierta forma, era la causante de que Orihime se volviera en una parte fundamental en su vida, y que él la conociera más a fondo, llegando a prometerle que siempre la protegería. Antes era una tonta atracción, de esas que siente los chicos por la ídolo hermosa del instituto, pero cuando la conoció a fondo, y se percato de que la chica no solo era hermosa por fuera, sino por dentro, ella se volvió mucho más que una simple nakama. Inoue Orihime era mucho más que una amiga en su vida. Ella era importante, ella era necesaria. Pero a pesar de todo, él nunca tuvo pensamientos y deseos como esos que estaba sintiendo.
Esos deseos habían comenzado después de perder sus poderes. De una forma u otra se hicieron más cercanos, y a medida de que pasaban los meses, ella se volvía más hermosa, y cada día que pasaba, él era consciente de ello, además de sus muy generosos atributos. Hacia unos seis meses que había tenido su primera fantasía hacia ella. Fue siempre, una idiotez. Se trataba de un beso en los labios. Luego de un par de días, ese beso se volvió en algo más apasionado. Y luego… tenía que correr a darse baños de agua fría.
Joder, él la deseaba, de una forma que no era correcta. La necesitaba, la deseaba, quería recorrer todo su cuerpo y hacerla gritar su nombre. ¡Pero eso estaba mal! Ella era su nakama, una preciosa y muy valorada nakama. Esos sueños eróticos solo culminarían con su hermosa amistad, y él no podría soportar apartarse de ella, o que ella lo rechazara por sus pensamientos lujuriosos.
Volvio a voltear su rostro, esta vez para ver la cara dormida de la chica. Una triste sonrisa se dibujo en sus labios. Con delicadeza subió el tirante de la chica, cubriendo su pecho, para luego volver a colocar su mirada sobre el techo. Él debía aprender a controlarse, él debía olvidar esas emociones perversas. Ella era inocente, ella era perfecta… y él era un simple punk, un imperfecto, temperamental, con un hollow freak en su interior… las princesas no se deben quedar con los plebeyos, y mucho menos como él.
….esos eran solo cuentos tontos, la realidad era…
…que cuando se era como él…
…. jamás se podría aspirar a tanto. ..
review? sugerencias de juegos de crucero? (que sean medios perver, xDDDD)
Nos leemos luego, sayo!
