N/A: WOW, estoy muy emocionada de ver que este fic ha tenido tan buena acogida! siiii, por eso, como soy tan buena, les he traído este nuevo cap, donde ocurre el tan inesperado... ahh no, lean y se enteran, xDD el próximo cap planeo que sea mas fluff que sexual. sipis, por que va a ocurrir algo que... no les cuento, xDD
Agradecimientos: *se enjuaga las lagrimas con un pañuelo* No saben lo feliz que me siento por tener tantos reviews. Los agradezco mucho! Prometo que les enviare transfusiones de sangre a todos los que tengan sangrados nasales, y a todos los chicos y chicas que me buscaron info de los juegos, MIL GRACIAS, próximamente los estaré utilizando, así que si desean alguna escena en especifico, algo pervert o sweet, no duden en pedirlo.
Disclaimer: Aplicados desde el primer cap! Obra maestra de Tite Kubo, idea Killerqueen.
Advertencia: Contenido adulto, lime y cierto contenido lemmon. Ademas del lenguaje adulto.
CAP III
Con un ligero bostezo, Orihime Inoue, mejor conocida en ese crucero como Orihime Kurosaki, se dio la vuelta y se estiro en la muy amplia y cómoda cama. Debía reconocer que extrañaba su pequeña cama, porque esta había sido un regalo de su onii-chan, pero esta cama sí que era realmente cómoda. Se sentía como en una nube, o mejor aún, ¡en una enorme donut! ¡mmm, delicioso! Se imaginaba a si misma acostada sobre la donut, ¡cada vez que tuviese hambre podría morder un pedazo! Pero entonces se la comería y al final no tendría una cama y dormiría en el frio y duro suelo. ¡Los duendecillos azules la iban a molestar en las noches! ¡Quizás la amarraran al suelo y no le permitirían levantarse! Y entonces ella no podría ir al instituto y no podría ver a Tatsuki-chan, Ishida-kun, Sado-kun, Abarai-kun, Kuchiki-san, Kurosaki-kun… Kurosaki-kun… ¡KUROSAKI-KUN!
Debía ser un sueño —muy placentero— lo que había tenido. Pff, ¿Kurosaki-kun durmiendo a su lado? Ja, sin duda alguna tenía una gran imaginación. La ídolo del instituto de Karakura abrió sus ojos grises… ¡Oh Dios! ¡Oh Dios! ¡OH DIOS! Allí estaba su gran amor, su adorado shinigami, el chico que la había salvado dos veces… Kurosaki Ichigo yacía dormido a su lado.
Orihime no sabía cómo se veía mejor, si con su ceño fruncido o con el ceño relajado. Llego a la conclusión que se veía… sexy—palabra aprendida por Rangiku-san—con su ceño fruncido y encantadoramente tierno con su ceño relajado. Orihime deseaba con todas las fuerzas de su alma abrazarlo, se veía tan 'kawaii' con su cabello despeinado, su boca ligeramente abierta y su respiración ligera. No había agresiones de parte de él hacia Ishida, Tatsuki, Renji o Rukia. No había cortaduras, golpes o sangre. ¡Se veía tan angelical! Lo imaginaba con una aureola sobre su cabeza. ¡Kawaii! ¡Kawaii!
La chica continuó observándolo, él aun continuaba dormido, por eso ella podía continuar examinándolo plácidamente. Descubrió que Kurosaki-kun tenía un ligero salpicado de pecas en sus mejillas—las que nunca había notado por no estar tan cerca como ahora— Cuando dormía, continuaba moviendo-de arriba abajo- su manzana de Adán. Su tonificado y muy amplio pecho se movía por su ligera, pero profunda respiración. Y su vista continuó deslizándose por su cuerpo hasta detenerse en un muy notable bulto en el área pélvica. Las mejillas, la nariz y sus orejas se tornaron rojas como una manzana al percatarse de que era ese bulto.
De un movimiento brusco, Orihime se llevo sus manos a sus ojos, cubriéndolos, mientras sentía como la sangre iba en aumento en su rostro y cuello. "Oh Kami-sama" pensó abochornada. Ella había visto el… el… ¡esa parte de Kurosaki-kun! "Calma, Orihime Inoue, calma. E-es n-normal en los c-chicos a-amanecer con…" ella ni siquiera podía nombrarlo en sus pensamientos. Era como si la palabra fuera a darle un choque eléctrico por solo mencionarla. "…eso, es n-normal, lo dijo la sensei de c-ciencias. Calma, calma. Inhala y exhala. No puedo comportarme como una n-niña, pronto cumpliré los 18 y… y… ahhh es ¡K-kurosaki-kun! N-no debo v-verlo de esa m-manera… ¡Kami-sama, ayuda!..." pensó la chica, mortificada. Se podía decir que en ese momento estaba siendo tentada por las dos partes, quienes sospechosamente eran unas pequeñas replicas de un shinigami de cabello naranja y cuya zampankuto era Zangetsu. Un angelito—con un lindo ceño fruncido—replico: "Oi, Inoue. Esta mal que me-que lo veas de esa manera. ¡Es de pervertidos!" Mientras tanto, el segundo Kurosaki-kun—vestido de diablito—argumento: "No es nada malo, Hime-chan. ¡Olvida lo que dice este baka! Y solo retira tus manos de tus ojos y aprecia la vista". La chica lanzo un quejido de mortificación. Ambos Kurosaki-kun estaban sentados sobre sus hombros—claro, esto era debido a su exceso de imaginación, ¿verdad?— "Si no lo haces ahora, probablemente nunca tengas la oportunidad para hacerlo." Resonó la voz de Rangiku-san en su memoria. ¿Qué pensaría Kurosaki-kun? De seguro jamás volvería a hablarle. "O podría no enterarse" replico nuevamente el Kurosaki-kun diablito. Si esos dos pequeños seres eran parte de su subconsciente, ¿significaba que ella era una pervertida en su interior? Si, debía serlo, porque hasta ahora, ese diablito, estaba ganando.
Avergonzada, Orihime entreabrió sus dedos, captando la imagen frente a ella. Kurosaki-kun aun dormía, pero su… su 'otro' Kurosaki-kun estaba despierto. Era… grande… la chica volvió a cerrar los ojos, totalmente abochornada de sus pensamientos ¡era una pecadora! Respiro hondamente y humedeció sus resecos labios con su rosada lengua. Con una valentía no propia de ella, retiro de su rostro sus manos y observo al chico frente a ella, dormido. "Si no lo haces ahora, probablemente nunca tengas la oportunidad para hacerlo." Volvieron a resonar en su enloquecida mente. Incorporándose, lentamente, la chica se acerco al dormido shinigami, trago seco y retiro de su rostro algunos mechones naranjas. Sin pensarlo nuevamente, la chica acerco su rostro al de él, mientras que sus tirantes se deslizaban por sus hombros. Este momento le recordó lo sucedido hacia casi dos años, donde había intentado besarlo, pero al final no pudo.
Acercando sus labios hacia el chico, Orihime pensó si sabrían a fresa o quizás a chocolate, porque después de todo Kurosaki-kun amaba el chocolate. Sus labios estaban sobre los de él, tocándolos. Eran suaves a su tacto, muy suaves. Cerró los ojos, para así convertir ese mero roce en un beso, uno verdadero.
Tock
Tock
Ni siquiera un gimnasta de las olimpiadas pudo haber realizado el salvaje brinco que había realizado Inoue. De pie, en la esquina de la cama, la chica lucho por mantener el balance, mientras que alguien—mejor conocido por su reatsiu como Rukia Kuchiki—continuaba tocando a la puerta. El shinigami sustituto despertó y al ver a su nakama luchando por balancearse, para no caerse de la alta cama—de unos dos o tres pies de alta— se coloco de pie.
— ¡Inoue!— exclamo el chico, para halar el brazo de la chica. Lamentablemente para ambos, la gravedad no jugo a su favor y de una forma u otra ambos cayeron al suelo. Antes de caer, Orihime había percibido como el reatsiu de Rukia se había alejado. Parecía ser que se había dado por vencida a que alguien abriera la puerta. —Owie— mascullo la chica.
Ichigo percibió el aroma a fresas—tan característicos del cabello de Inoue, que mezclado con su aroma personal a vainilla, eran sumamente deliciosos— cerca de su rostro. Efectivamente, él tenía su rostro cerca del cuello de la chica. Lo que había ocurrido era malo, muy malo. Y menos en la condición de él y de cómo se levantaba en las mañanas. Orihime estaba bajo él, con sus piernas separadas y con su generoso busto pegado a su torso. Eso sencillamente no era nada bueno. Pero además de eso, debía añadirle el hecho de que sus partes más íntimas estaban rozándose. Ah, eso tampoco era bueno. El chico cerró sus ojos y enterró su rostro en el cuello de la chica. ¡Oh Kami! La erección entre sus piernas estaba en su máximo esplendor y Orihime definitivamente la había percibido. "Mierda" Ni siquiera su hollow podía pronunciar palabra.
La chica, por su parte, estaba más roja que una manzana o un tomate. No había nada que pudiera describir lo que estaba sintiendo. Bueno, al menos emocionalmente, porque lo que estaba sintiendo entre sus piernas eran sin duda alguna Kurosaki-kun. ¡Ella iba a morirse! Ninguno de los dos podía moverse o decir algo. Eso era demasiado vergonzoso como para poder decir algo.
—A-ano, -I-ichigo-kun— llamarlo por su nombre, y en esa intima posición, no era nada favorable para él, pero respirando hondo —y tragando la esencia única de ella— el chico subió su rostro. Los dos chicos de cabello naranja se observaron fijamente. Ojos grises y mirada achocolatada. Él podía verse a sí mismo reflejado en los ojos grises de la chica. Su cabello naranja electrizante ("De freak" rio el hollow albino, "Idiota" musito él) revuelto. Ambos podían aspirar la respiración del otro, aunque no estaban en la posición más indicada, sino en una bastante comprometedora, nunca algo como ese momento les pareció más cómodo o pacifico.
Orihime—muy avergonzada— descubrió que en cierta forma, ese 'bulto' entre sus piernas no era tan malo, era un poco agradable. Se encontró a si misma moviendo sus caderas, chocando su sexo con el de él. Un mero roce que hizo que un delicioso escalofrío se apoderara de ellos. ¡Ella jamás había sido de esa forma! ¿Qué le estaba pasando? La chica cerró los ojos, avergonzada por lo que había iniciado.
Kurosaki, al percibir el ligero movimiento de caderas, iniciado por Orihime, lo continuo, suspirando. ¡Mierda, se sentía tan bien! Esto era mejor que comer chocolate en las noches, viendo una película de Al Pacino, y definitivamente mucho mejor que leer Hamlet, de Shakespeare. Orihime había comenzado, entonces eso significaba que ella… ella también sentía algo por él, como él lo sentía por ella ¿verdad? Sonrió de lado. El chico se encontró a si mismo moviendo un poco más rápido sus caderas sobre las de ella, escuchando los suaves gemidos de la chica. Sin más, llevo sus labios a los de ella, y con torpeza los beso. Ese era el primer beso de ambos, y se suponía que no debía de ser de esa manera. Al menos no incluyendo ese acto casi sexual. El chico volvió a besarlos, esta manera con un poco mas de pasión, solicitando que la chica le otorgara la entrada de su lengua a su boca. Cumpliendo Orihime con esto, él la inserto y comenzó a moverla dentro de ella, danzando y peleando con la lengua de Inoue.
Invadió su boca, y la examino por completo. Aspiro, beso y mordió sus labios, mientras que sus caderas continuaban con ese extraño pero tan apreciado movimiento. Sus manos bajaron—con timidez— hasta detenerse sobre el pecho de la chica. Kurosaki separo sus labios de Inoue, quien poseía un hermoso sonrojo en su rostro y quien había vuelto a abrir los ojos. Orihime, percibiendo la petición del chico, asintió, mordiendo sus labios. Ichigo volvió a tomar el poder de la boca de la chica, mientras que sus manos comenzaban a moldear los pechos de Inoue en sus manos.
Como había imaginado en todas sus fantasías con la chica, aquellos jugosos pechos eran esponjosos y muy suaves. ¡Esto era mucho mejor que cualquier sueño! Podía percibir los pezones de la chica, erectos, esperando porque sus dedos comenzaran a jugar con ellos, desde el interior de su camisa y sostén. Él nunca había tenido una experiencia sexual—al menos no una verdadera, por que la de sueños no contaba, ¿verdad?— por eso todo lo que estaba haciendo era puro instinto. Deslizo su mano por la camisa de la chica, y con cierta dificultad deslizo el sostén hacia arriba, para liberar uno de sus pechos. Tomo entre sus dedos el pezón y lo pincho con rudeza, provocando un quejido de dolor en la chica.
—L-lo lamento— se disculpo, volviendo a besar los labios de la chica. Volvió nuevamente a tocarlos, esta vez un poco más suave, provocando un gemido ahogado de la chica. Rayos, esto era demasiado para él. Deseaba quitarse sus pantalones, quitar los de ella, y de una unir sus sexos como tantas veces lo había hecho en sus fantasías. Hacerle el amor de manera fuerte y rápida. Pero esta era Orihime Inoue, y ella era delicada, y así debía tratarla.
Llevo sus labios al cuello de Orihime, y comenzó a besarlo, y dejar trazos por todo su carnoso y blanquecino cuello. Dejo una mordida en su hombro, causando que la chica curvara su cuerpo, pegándolo más al de él, causando que ambos gimieran. Luego de morderla, el chico paso su lengua por ella, dejando una pequeña marca roja en su hombro.
—I-ichigo— jadeo la chica. El joven deslizo sus dedos por los cremosos muslos de la joven, y los encamino hasta su entrepierna. Subió su camisón, y encontró sus bragas, completamente húmedas por la excitación de la chica. Ichigo sonrió, mientras su ego varonil se elevaba. Ella estaba húmeda por él. ¡Y ni siquiera estaban en la mitad! Movió sus bragas e inserto uno de sus dedos, causando el gemido ahogado de la chica. Su interior era húmedo y ajustado, pero dejándose llevar por sus instintos—y consejos de su pervertido hollow— comenzó a mover su dedo corazón hacia adentro y hacia afuera. Comenzó lento, para luego comenzar a aumentar su velocidad.
Orihime nunca había percibido algo como eso. Podía percibir a su adorado shinigami dentro de ella, al menos uno de sus dedos, moviéndose. Primero había comenzado lento y ahora era rápido. Inoue se encontró a si misma llorando porque él fuera más rápido, porque añadiera otro dedo más a su interior. Y él lo cumplió, aun con esa sonrisa auto satisfactoria, de verla rogarle que continuara. Orihime estaba completamente segura de que el ego de Ichigo-kun había aumentado un cien por ciento. Y no le importaba para nada.
Escuchando los sollozos de la chica, él aumento la velocidad e inserto otro dedo. Ya eran tres los que se movían rápidamente dentro de ella, jugando con sus órganos sexuales. El sonrojo de la chica aumento y a la par con ello, él percibió como los músculos internos de la chica comenzaron a contraerse. Podía sentir sus dedos siendo apretados por los músculos de la chica. No había nada más adictivo, que escuchar a la chica gritar su nombre, mientras los temblores del orgasmo se apoderaban de ella. Si su ego había aumentado al cien, ahora, escuchando como al llegar a la cima la chica había gritado 'Ichigo', ahora se encontraba en un mil por ciento.
La chica por la que él moría, había llegado al orgasmo en sus brazos, que él mismo le había provocado. ¿Qué más podía pedir?
Los dos chicos respiraron entrecortadamente. Ichigo recostó su cabeza sobre el suave pecho de la chica, trazando círculos imaginarios, sonriendo ante la dificultad para respirar de la chica, quien parecía comenzar a humedecerse nuevamente. El chico se posiciono sobre ella y Orihime mordió sus labios, mientras que su mirada le decía claramente que lo deseaba de la misma forma que él.
Tock
Tock
— ¡Ichigo, Inoue!— grito la indiscutible voz de Rukia, pegándole una y otra vez a la puerta. Ichigo maldijo. Estuvo a punto de hacer a Orihime suya, y la maldita perra de Rukia hacia su aparición de la nada. El chico se levanto y tomo por la cintura a Inoue, ayudándola a colocarse de pie. Con un poco mas de confianza, él arreglo las ropas de la chica, subiendo y arreglando la ropa interior de ella, quien lo observaba con una tímida sonrisa y mejillas rojas. Por culpa de Rukia él volvía a tener un problema sin atender, y que dolía. De mala manera se arrojo a la cama y se cubrió, haciéndose el dormido para que la enana no lo molestase.
—Oi, rey. Tienes que follar con propiedad a la princesa. — interrumpió sus pensamientos el hollow. Ichigo gruño mentalmente. Eso ya él lo sabía, pero lamentablemente cierta shinigami de cabello negro y de la nobleza, había aparecido a joderle su intención. Pero él no iba a pelear con su estúpido hollow. Él había llegado a algo muy lejos con ella. Habían estado prácticamente juntos, él la había tocado, la había besado y la había hecho llegar a su cima. Ella no lo había rechazado, sino que ella había comenzado con esto. Esperaba que la enana no entrara a joderlo, porque no iba a permitir que le dañara su momento de alegría.
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Definitivamente ese salvavidas de cabello negro era hombre muerto, también el bartender de cabello rubio, el animador de cabello dorado, el viejo que estaba con su esposa, el hombre que estaba con un par de chicas hablando, y definitivamente el idiota que estaba tratando de filtrear con Orihime. Todos esos malditos pervertidos estaban literalmente muertos. Si pudiera sacar a Zangetsu, estarían completamente jodidos. Ellos observaban a Orihime—en su muy provocativo vestido de baño negro y de estampados rosas—como si fuera un algodón de azúcar en la feria.
Antes de haber llegado a la piscina, Rangiku-san y Tatsuki les habían entregado dos anillos de plástico. Según ellas "debían colocárselos, porque entonces no aparentaban estar casados" y ambos se los colocaron. Claro, luego de haber soportado las burlas y comentarios pervertidos hacia la mordida en el hombro de Orihime. Joder, que a él se le había olvidado y la había mordido. Pero parecía ser que ni siquiera con esas mierdas de anillos o de la mordida, los pervertidos no dejaban de mirar y filtrear con Orihime.
Con su ceño fruncido, y prácticamente con cara de yakuza, Ichigo se encamino hasta donde se encontraba Orihime, quien parecía estar incomoda ante las constantes miradas y conversaciones de ese hombre. El chico coloco su mano tras la cintura de la chica y la atrajo hacia él.
—Oh, no sabía que tenía pareja, Orihime-chan. — dijo el hombre, quien parecía ser un empleado del crucero. Ichigo estuvo a punto de lanzarlo por la borda. ¿Pero qué carajo le pasaba a ese maldito hijo de perra? ¿Cómo que Orihime-chan? —ahh claro, este es el crucero para recién casados y parejas, ja, me había olvidado. Bueno me voy, nos veremos luego, Orihime-chan— rio el hombre.
—Oi—llamo Ichigo al joven. El empleado se volteo para enarquear una ceja ante la sonrisa arrogante que tenía el hombre de cabello naranja. —No es Orihime-chan, es Kurosaki-san. — le dejo claro, provocando que las mejillas de Inoue se tornaran rojas y que el hombre asintiera, algo temeroso por la mirada lanzada por Ichigo. Cuando el hombre se retiro, Ichigo libero del agarre a Orihime. —Oh si, él te va a ver de nuevo. ¡Ni en sus mas jodidos sueños!— su hollow asintió en el interior. Ese maldito humano no iba a ver nunca a Hime-chan, y si se atrevía, él, personalmente, se iba a encargar de la situación. — ¿Te hizo algo?— pregunto el chico, preocupado. La chica le sonrió.
—N-o, Ichigo-kun. Arigatou. — agradeció ante su consideración. Orihime estaba realmente feliz, Ichigo la trataba como si fueran pareja de toda la vida, y claro, estaba el evento de la mañana, del que al solo pensar le provocaba un sonrojo enorme. Los dos caminaron hombro con hombro hasta el lugar donde estaban sus amigos reunidos. Rukia y Matsumoto estaban acostadas en las sillas de playa, tomando el sol. Renji e Hisagi, parecían dos niños pequeños en Disneyland, jugando en la piscina. Tatsuki e Ishida se encontraban sentados bajo la sombra de una sombrilla, ambos riendo ante un comentario que había hecho el Quincy. Ichigo frunció el ceño, o el Quincy era el que estaba mal (¡por Kami! ¿Haciendo comentarios graciosos?) O su amiga de infancia había perdido el verdadero sentido del humor (pobre Tatsuki)
—Miren quienes llegaron, mi nueva pareja favorita. — se burlo Rangiku, sonriendo bajo su enorme pamela (sombrero enorme para la playa) blanca. La mujer tenía un look sostificado, parecía sacada de revista de los años veinte. Con un traje de baño negro y blanco, unos tacones negros y una pamela blanca, sin duda alguna era la mujer mejor vestida en esa enorme alberca. Un flash salido de la nada provoco que la pareja de cabello naranja cerrara los ojos.
—Ja, mi nueva foto para mi colección Ichihime. — rio Rukia, escondiendo su cámara. La chica ya le había tomado varias fotos a escondidas a los dos, estaba creando un álbum con el cual planeaba vengarse de Ichigo por haberla burlado por lo de las escaleras. Planeaba mostrarles el álbum tan cursi a todos en el instituto.
—Ichi… ¿Qué?— pregunto Matsumoto, incorporándose. Al igual que ella, Orihime e Ichigo no entendieron lo que había dicho la shinigami, que colocando los ojos en blanco, saco una de sus libretas de dibujo-de su bulto playero- y les mostro los dibujos-muy malos- de dos conejos chappys, uno vestido de shinigami y el otro de princesa. Muy parecidos a la pareja.
—Ichigo, es Ichi… Orihime es Hime, así que el nombre que le he otorgado a su pareja es Ichihime. — explico. Matsumoto aplaudió e Ichigo trato de romper la libreta de Rukia, provocando que esta la lanzara hacia Tatsuki, quien estiro sus manos. Si Ichigo quería la libreta, tendría que soportar la paliza de su vida.
—Maldita perra. — gruño Ichigo. Esas tres malditas no lo dejaban en paz. Todo lo habían planeado y aunque ahora no se arrepentía-por supuesto que no- comenzaba a hartarse de tener esa estúpida compañía con ellos. Hubiese sido más divertido los dos solos.
Una mujer se subió a la tarima que estaba cerca de la piscina, y provoco que todas las parejas allí se quedaran en silencio, esperando a que la mujer hablara.
— ¡Buenos días a todas las parejas! Hoy estaremos celebrando un par de concursos, de los cuales se otorgaran fabulosos premios a las parejas ganadoras. Entre ellas una magnifica cena romántica en la cubierta. Preparada por uno de los mejores chefs de esta embarcación. — las parejas comenzaron a aplaudir excitados por ganar la cena. La mujer continúo hablando y al final habían decidido que la competencia que ganaría semejante cena era la de la cargada acuática, donde el hombre debía cargar a su pareja en sus hombros y luchar con otra pareja. El primero en caer pierde.
Ni Tatsuki ni Matsumoto decidieron unirse al juego. Renji y Rukia se anotaron, ambos chocando sus palmas sobre sus cabezas. Orihime se detuvo al lado de Tatsuki platicando, mientras que Ichigo pudo observar que aquellos dos shinigamis estaban riendo-maléficamente- ante un comentario hecho por Matsumoto. Nada que dijera esa mujer era bueno. Absolutamente nada.
—Oi, Ichigo. ¿Participaras?— pregunto casualmente Hisagi. Renji se encamino hasta ellos y sonrió de lado. Esa sonrisa a Ichigo no le gustaba para nada. El shinigami sustituto negó la cabeza.
—Nah, tengo mejores cosas que hacer. — respondió a la pregunta de Hisagi. El teniente con el tatuaje 69 asintió. Y Renji volvió a reírse.
—Es que no eres lo suficientemente fuerte como para sujetar a Inoue-san y por eso no quieres ir a la competencia. — Ichigo frunció el ceño, ofendido. ¿Qué él no era lo suficientemente fuerte para cargar a Inoue? ¡Que se jodan! Él había cargado a Inoue cuando la rescato en Hueco Mundo, y ella no pesaba lo que él imaginaba que pesaría.
—Cállate, babuino. Por supuesto que puedo cargar a Orihime, idiota. Simplemente no creo que a ella le importe esa jodida cena. — respondió molesto, apretando sus puños. Hisagi y Renji se voltearon a ver a la chica de cabello naranja, que platicaba con Tatsuki.
—Sabes que las mujeres siempre tienen un complejo por el peso, ¿verdad?— respondió con un aire filosófico Hisagi. Ellos iban a lograr que esos dos entraran a la competencia a las buenas o a las malas. O dejarían de ser tenientes.
—Fresa, no solo eres malo peleando, sino que hieres a la pobre de Inoue-san al rechazar entrar a la competencia. Probablemente se vaya a llorar a su habitación, pensando que es demasiado pesada como para que la puedan cargar. Y simplemente es porque su supuesto esposo es demasiado débil para cargarla. — reto Renji. Nunca, de los nunca, hieras el orgullo de un Kurosaki. Nunca.
Orihime platicaba con Tatsuki acerca de lo divertido que sería observar los jugadores. A ella no le interesaba del todo, además de que subirse a los hombros de Ichigo provocaría un sonrojo masivo. Las campeona de karate le estaba comentando que luego de la piscina, irían a almorzar y probablemente a los shopping. Antes de que Orihime pudiera decir algo, una fuerte mano la tomo por la cintura y la elevo, hasta subirla sobre unos hombros. Cabello naranja. La chica bajo su rostro hasta el de Ichigo, solo que el de ella estaba al revés.
—A-ano, Ichigo-kun, q-que…— no era favorable que ella estuviera acercándose tanto a él, porque sus pechos estaban pegados a la cabeza de Ichigo, y no era como en la mañana, ahora solo estaban cubiertos por ese pequeño sostén. Haciendo uso de su tan criticada denseria, el chico respiro hondo.
—Competiremos, Orihime. Y ganaremos esa jodida cena. — respondió con seguridad. Por supuesto que iba a conseguir esa cena, y cuando la ganara, le iba a estrellar los boletos en la cara a Hisagi y a Renji. Ichigo sonrió de lado.
Joooo, que mala es Rukia, ¿cuantos desean darle una bofetada por interrumpir? *levanta la mano* jajaja, próximo cap, veremos la competencia a su máximo esplendor! y probablemente confección naranja, xD
reviews? por fa, diganme si he narrado bien el medio lemmon, si me falta mejorar, que no les gusta, que quieren que le añada y bla bla bla, por que asi puedo mejorar *.*
Los quiere:
Killerqueen!
