N/A: Hola! Aquí estoy nuevamente, con el V cap de este fic. Tengo que decir que me han robado lagrimas, por que es que no puedo creer que este fic tenga tanto apoyo. Gracias, mil gracias, no saben lo feliz que me hace leer cada uno de sus comentarios. Los amo!
Antes de nada, tengo que decirles que este cap contiene el primero de los muchísimos lemons que tendrá esta historia, xD Asi que preparaos, xDD
Probablemente traduzca esta historia al ingles, pero necesitare un Beta Reader... alguien se ofrece? plizzzzzzz
Agradecimientos: Como he dicho, muchas, muchas, muchas, gracias por sus reviews! Arigato!
Dedicatoria: Este cap va dedicado a una gran escritora, Usio Amamiya, quien estaba hablando por msn conmigo mientras yo escribía, y que a pesar de que lo termine cuando estaba hablando con ella, no pude subirlo por problemas con el internet. Sorry Usio-san, pero aquí esta el cap, espero que hayas dormido bien, xDDDD Ademas de a todos los que siempre me dejan reviews y me leen. Gracias!
Warning: Vocabulario adulto, escenas adultas, y ligero OCC.
Disclaimer: Bleach no me pertenece, es propiedad de Tite Kubo-sama (quien siempre nos da escenas IH! Te adoramos, Tite-sama), de los bastardos de la Pierrot (que colocaron esa mierda de escena IR... ¡QUE LOS JODAN, PIERROT!) Y a la Shonen Jump (los amo, Shonen!) A mi solo me pertenece los lemons y el trama, xD
CAP V:
Paciencia. Esa palabra pasaba por la mente de Kurosaki Ichigo. No solo debía soportar las estúpidas insinuaciones de Renji e Hisagi, además de la mirada penetrante de Ishida, sino que también tenía que soportar a su jodido hollow. En esos momentos se sentía como si Orihime estuviera dando a luz a su bebe.
¡Momento! ¿Cómo es que se ponía a pensar en bebes cuando ni siquiera habían tenido eso? Un escalofrió calo sus huesos. Un bebe a los 18 años no le hacía para nada gracia. Ni siquiera se había graduado del instituto, su empleo ganaba una miseria-sin recordar que también era una mierda- como para poder criar un bebe. Gracias, pero no gracias.
Cerro sus puños y maldijo por lo bajo una y otra vez. ¿Por qué las mujeres tardaban tanto? ¿Acaso era tan difícil colocarse un vestido, maquillaje y tacones? ¡Eso no era una ciencia, por el amor a Kami! ¿Por qué sencillamente no hacían como él, tomaban una prenda y se la ponían, y continuaban con su camino? No, tenían que buscar una "vestimenta adecuada", además de maquillaje, lociones, tacones, arreglar su cabello y todas esas mierdas que hacían las mujeres.
Estaba realmente frustrado. No solo tenía que soportar a sus tres idiotas de amigos, quienes fueron dejados por sus 'adoradas' (y muy malditas) acompañantes, quienes se habían puesto de acuerdo para vestir a su-reciente- novia. Además de eso, tenía hambre y tenia calor por tener esa estúpida camisa de botones y de manga larga color azul cielo. Ishida le había llevado la camisa muy temprano, algo que sinceramente le sorprendió y le agradeció, pero que luego de sorpresa y agradecimiento pasaron a ser instintos asesinos al Ishida comentar "lo hago porque son muy malos tus gustos, Kurosaki'.
¡Él no tenía malos gustos! Simplemente él vestía de acuerdo a su comodidad y de acuerdo a la moda de sus bandas de rock predilectas. Él no era como el Quincy, ese rarito que vestía con ropas… raras. Primero muerto antes de lucir esa capa de Uryu parecida a la de caperucita roja pero en blanca. Tch, que lo enviaran a entrenar medio Runkongai, o a lavar las calles de Karakura a cepillo, antes de lucir esa estúpida capa.
Llevo sus manos a su cabello, el que había estado tratando de peinar pero que debido a que se encontraba mucho más largo, no pudo controlar. Cuando regresara a Karakura tendría que pedirle a Yuzu que le recortara el cabello. Se puso de pie y se dirigió hacia una de las ventanas del crucero. Ya eran cerca de las ocho, y el océano lucia muy tranquilo. La luna se veía estupenda desde allí.
Milagrosamente hubo un silencio entre sus nakamas, y agradeció mentalmente. Pero eso le llamo la atención. ¿Qué podía hacer que sus habladores amigos se callaran de repente? Decido a ver que había ocurrido, se dio la vuelta…
… y allí estaba…
…la mujer más hermosa que en su vida iba a encontrar…
Luciendo un vestido corto-llegaba a la mitad de sus muslos, dejado al descubierto sus tonificadas y cremosas piernas- color azul cielo, con finos tirantes sobre sus hombros, Orihime tenía su rostro-levemente maquillado- inclinado, logrando que su cabello-perfectamente ondulado-ocultara sus mejillas rosadas. Sus delicadas manos estaban interceptadas frente a su vestido, dejando ver una pulsera plateada en su mano derecha, y en la otra su anillo de "matrimonio".
El vestido enmarcaba perfectamente sus agraciadas curvas. Su generoso busto lucia estupendo en ese vestido. Ichigo trago seco. Su hollow le pedía a gritos que empujara a sus amigos y se la llevara a la habitación. Descubrió que esos pensamientos no solo eran de su hollow, sino que él también compartía la idea de tomar a Orihime por su cintura y pegarla a la pared, para recorrer su majestuoso cuerpo con sus labios. Se imaginaba a si mismo desabrochando ese vestido, dejando al descubierto el pecho de la chica, para moldearlo con sus manos, y continuar jugando con sus pezones, como ya lo había hecho en la mañana.
Negó la cabeza, si continuaba con esos pensamientos, estaba cien por ciento seguro de que se babearía como un perro. Y eso, sencillamente era demasiado vergonzoso, y mucho más teniendo en cuenta de quienes estaban allí. Aclaro su garganta, y lucho contra el derrame nasal que amenazaba con protagonizar la noche.
—Inoue-san, luces estupenda. — replico Ishida, arreglando sus lentes y sonriéndole amigablemente a la dulce chica. Orihime solo pudo sonreírle, con un sonrojo masivo. Realmente ella no creía que se veía bien en ese vestido. Matsumoto-san, Kuchiki-san y Tatsuki-chan la habían-literalmente-obligado a utilizarlo. Era un regalo de Rangiku-san para ella. Lo había adquirido en la tarde, cuando las cuatro chicas fueron a caminar por las tiendas del crucero. Rukia le había regalado el sombrero de chappy que le había prometido, solo que este tenía unas largas orejas de conejo, que eran tan 'kawaii' para Orihime.
—Muy cierto, Inoue-chan— añadió Hisagi, con un ligero sonrojo en el rostro, igual que Renji. Ichigo volvió a aclarar su garganta, levemente irritado. Ni su hollow ni él estaban muy felices de que los dos shinigamis y el Quincy se encontraran alagando y observando a Orihime como si se tratara de una delicia. Bueno, si era una delicia, ¡pero era de él! ¡Y él no iba a compartir! —Pásenla bien, muchachos, nosotros nos vamos— puntualizo Hisagi, nervioso ante la inquisidora mirada de Ichigo. El teniente con el tatuaje 69 tomo a Rangiku por su mano y se encamino a grandes zancadas lejos de allí. Mejor huir como un cobarde a morir en manos de un celoso maniático, cuyo reatsiu era escandalosamente fuerte.
La misma idea parecieron compartirlas Ishida y Renji, por que en menos de lo que se tardo en pestañear Orihime, habían desaparecido con Tatsuki y Rukia, dejándolos solos.
—Bien… en marcha…— indico el chico.
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Sus ojos no dejaban de observar a su hermosa acompañante, quien no paraba de apreciar la hermosa vista de aquella terraza privada. Estaban en lo más alto del crucero, y tenían una asombrosa vista del océano, la luna y las estrellas, sin contar la vista que tenían de casi toda la embarcación. Sencillamente impresionante. Realmente había valido la pena el ganar aquella competencia, por que esa cena era estupenda.
Orihime llevo el tenedor a su boca y lanzo una exclamación gustosa. Esa era la tercera vez que admiraba la comida del cheff. Primero fueron los aperitivos, luego el platillo principal y ahora el postre, una tarta de chocolate, cubierta de fresas. Él lo admitía, la comida era estupenda, sobre todo el postre, pero eran mucho más apetecibles los labios de ella. Su pequeña y rosada lengua, deslizándose por el cubierto... mierda, si seguía pensando de esa manera, ¡se correría como un adolescente de 15 años!
¡Rayos! Él no le había dicho esas palabras lindas que siempre esperan las chicas. Demonios, había comenzado con el pie izquierdo. Volvió a aclarar su garganta, adquiriendo la atención de Orihime.
—L-luces hermosa, Orihime. — comento, con sus mejillas ligeramente rojas. Esto no era tan difícil, Inoue era una chica estupenda, que no estaba al pendiente de lo que le agradaban al resto de las chicas.
Orihime lo observo asombrada, para luego bajar su mirada, sonrojada. —T-también luces hermoso. — el hollow de Ichigo estallo en carcajadas en su interior, mientras el chico enarqueaba una ceja. ¿Orihime le había dicho hermoso? Eso era… bochornoso para su ego.
— ¿Hermoso?— pregunto, con su ceño fruncido. Ver a Orihime abrir sus ojos al percatarse del error, moviendo sus manos frente a su rostro, disculpándose, con su rostro rojo… no tenia precio alguno. A pesar de que deseaba reírse en voz alta, el chico decidió seguir molestando a la chica. —No sabía que me vieras de esa manera, Orihime. Has herido mi orgullo. — replico, fingiendo estar dolido por sus palabras. Vivir con Rukia durante un par de meses lo habían hecho adquirir los estúpidos mecanismos dramáticos de la enana, pero que en ese momento se agradecían.
—No, no, I-ichigo-kun… no luces hermoso…—balbuceo la chica, con el rostro rojo. ¡Que humillante! En esas revistas que leía decían que jamás, jamás, jamás llamaras a un chico hermoso, debía llamársele apuesto o… o… sexy- la palabra que prefería Matsumoto-san y con la que tanto la molestaba Tatsuki. ¡Y ella le había dicho hermoso a Ichigo! Entre todas las palabras, hermoso.
—Así que, si no soy hermoso, ¿Qué soy?— inquirió el chico, arqueando sus cejas. Ahh, definitivamente era divertido molestar a Orihime. Sus mejillas rojas, su puchero, sus ojos reflejando su vergüenza, y sus dedos jugando con el mantel de la mesa era algo exquisito. El chico se enderezo en la silla, contemplando a Inoue, con una sonrisa de lado, que paso desapercibida la chica.
Inoue abrió su boca, para luego cerrarla. Repitió esos dos pasos una y otra vez, nerviosa. —T-tu…l-l-luces…—el chico hizo ademan de esperar la respuesta. Abochornada, la chica mordió su labio inferior. —…l-luces…s-s-exy— declaro la chica, con un rubor mucho mas fuerte-si es que era posible, bajando la cabeza. Y era cierto, para ella Ichigo lucia... lucia... sexy con su cabello revuelto, las mangas de su camisa enrolladas en sus brazos de manera informal y su mirada penetrante sobre ella. Un ligero calor se extendió desde sus mejillas hasta sus piernas, mientras que un cosquilleo comenzó a formar parte en su ombligo. ¡Ahh, eso era tan vergonzoso!
El shinigami sustituto sonrió complacido ante la confesión de su novia. Su hollow lanzo un aullido en señal de triunfo, Ichigo rodeo los ojos ante la actitud infantil de su hollow. Aun así, decidido continuar mortificando a su novia. — ¿Así que sexy? No sabías que eras una pervertida, Orihime. Apuesto que debes estar imaginándome desnudo. — bromeo Ichigo, la chica elevo su rostro, comenzando a negar la cabeza en repetidas ocasiones.
—N-no, n-no, I-Ichigo, y-yo… no—grito la chica. Ichigo estallo en risas al ver a la pobre chica negar la cabeza una y otra vez, mortificada. Orihime deseaba golpear su cabeza una y otra vez sobre la mesa. El shinigami comenzaba a creer que a la chica le iba a dar un infarto.
—Es broma, Hime. — rio el chico, ante la mirada confusa de la chica. Orihime hizo un puchero, para luego negar la cabeza, en señal de "no es gracioso". Se veía tan adorable…
—…y tan follable— agrego su hollow desde su mundo interno, con su mirada colocada sobre el busto de la chica.
— ¡Joder contigo!— grito el chico. ¡Como le jodía que le recordasen lo que ya él sabía! Respiro hondamente, para liberar la tensión provocada por su hollow.
—Ahh, vamos rey, que sabes que estás deseoso de llegar a la habitación. Sueñas con arrojarla en la cama y follarla hasta el amanecer. — expuso el hollow, cruzándose de brazos, mientras que una sonrisa burlona se dibujaba en su albino rostro. Ichigo trago seco, tratando de concentrarse en lo que decía la chica frente a él. Realmente, él no tenía ni una jodida idea de que estaba hablando Orihime, porque su vista y atención estaban colocadas en otra parte. —Vamos rey, solo levanta tu trasero de la silla, súbela a tus hombros como lo hiciste en Hueco Mundo, y vayamos al verdadero espectáculo. — Ichigo negó la cabeza, mientras recordaba cuando había subido a sus hombros a Inoue para sacarla de aquel maldito lugar.
Control. ¿Qué hacia Orihime con una fresa cubierta de chocolate en la boca? Control. Control… ¿Quién carajos les había llevado fresas con chocolate? Control. Control.
—Follala, follala, follala, follala…— comenzó a recitar el hollow, como si de un disco rayado se tratase. El chico llevo sus manos a su cabeza, respirando hondo una y otra vez, comenzando a sentir dolor de cabeza. —...follala, follala, follala,...—
— ¡Ya cierra la jodida boca!— grito, causando que Orihime saltara del susto, soltando la fresa con chocolate sobre la mesa y llevando sus manos a su pecho. Mierda. Él no había gritado en su mundo interior, sino que había gritado en el mundo real, específicamente a Hime. —Lo lamento, Orihime, no fue a ti, sino al holl…—
— ¿Hollow-san está presente?— Ichigo asintió, rogándole a Kami que Inoue no saliera corriendo asustada. Aunque lo dudaba, después de todo ella le había dicho que lo aceptaba tal y como él era, ¿verdad? Orihime se incorporo levemente sobre la mesa, acercándose a Ichigo, y dejando-peligrosamente- a la vista su amplio y muy generoso pecho. — ¡Ohayo, Hollow-san!— saludo sonriente al hollow, observando fijamente los ojos chocolate de su novio. Ichigo sonrió.
— ¿Sabes algo rey? La princesa es encantadora. — comento el hollow. Ichigo frunció el ceño. Eso era una broma, ¿verdad? Su hollow, ese maniático freak, sádico y sediento de sangre estaba diciendo que Orihime era encantadora. ¡Que estaba ocurriendo en el mundo! —… además de exquisita, follable, deliciosa, follable, apetitosa, follable…—
— ¡JODETE!— grito el shinigami.
— ¿Qué dice Hollow-san, Ichigo-kun?— pregunto alegre Orihime. Conocer que Hollow-san estaba presente la hubiese puesto nerviosa en el pasado, ahora se sentía elogiada de saber que él estaba presente y no estaba peleando con Ichigo por el control.
—Digo que quiero follarte hasta el amanecer, pero el rey no me lo permite. — el hollow estaba decidido en joder al rey tanto como pudiera. Si el rey se fatigaba, podía perder el control más fácil y así el podría salir y darle una visita a Hime-chan.
— ¡Nada, Hime!— respondió Ichigo. En su jodida vida él le diría eso a Orihime. —No dice na…— no había terminado de hablar para cuando una fuerte tempestad azoto la noche. La chica y él se empaparon en cuestión de minutos. —Vamos, Orihime— grito el chico, tomando la mano de Orihime y encaminándose al interior del crucero, donde los empleados comenzaban a cerrar las ventanas y las puertas para que no se mojara el interior.
— ¡Esto parece el Titanic, Ichigo-kun!— exclamo feliz Orihime, como si estuviese hablando de lo delicioso que era el chocolate. Esas palabras pusieron de los nervios al chico. Joder, que en medio del océano, bajo una tormenta, y que tu adorada novia lo compare con el Titanic no era nada favorable para la salud mental ni para los nervios de ninguna persona.
—Ruégale a Kami que no sea así, Hime, ruega por que no sea asi. — le dijo el chico, aun con su mano sujetada.
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Al momento de llegar al camarote, los dos estaban ensopados. El vestido de Orihime prácticamente se había convertido en transparente, dejando ver su sostén 'strapless' color blanco y la falda del vestido se pego de tal manera a sus caderas, que Ichigo podía ver los encajes blancos de sus bragas. Temblando como gelatina, y no por el frió, el chico abrió la puerta como pudo, pasando la tarjeta en la cerradura. Antes de que la puerta su hubiese abierto, el chico lo había intentado unas cinco veces, debido que sus manos no solo estaban mojadas, sino horriblemente temblorosas.
La chica entro a la habitación, titiritando de frió. En cambio Ichigo estaba sufriendo de un calor insoportable, del que estaba seguro que ni siquiera un pavo en el horno sufría. Su sangre estaba corriendo hacia la parte baja de su pelvis, provocando que su respiración se dificultara y una vez mas maldecía las hormonas. Orihime entro al cuarto de baño para cambiar sus ropas, cerrando suavemente la puerta tras de ella.
Control. Control. Control. Control.
Ella era su novia, pero él debía controlarse, no brincar como una bestia, como lo deseaba su hollow. Él esperaría hasta que Orihime estuviese lista.
Control. Control. Control. Control.
— Ichigo-kun, p-podrías bajar la cremallera del vestido. Creo que se quedo atorada por el agua. — pidió Orihime, con sus mejillas ruborizadas. Los tirantes del vestido estaban deslizados por sus hombros, mientras que el vestido se encontraba atado en la mitad de su espalda, lo que significaba que Ichigo tenía una excelente vista a su sostén blanco. La chica se dio la vuelta, dejando al descubierto la cremosa piel de su cuello y espalda.
—C-claro—comento el chico, aclarando su garganta. Sus manos estaban sudando, sus ojos no dejaban de recorrer su cuerpo, mientras que por cuarta vez en ese crucero, un bulto se formo entre sus piernas.
Control. Control. Control. Control.
Llevo sus temblorosas manos a la cremallera de la chica. Su mano derecha deslizaba lentamente la cremallera, mientras que su mano izquierda no se resistió a la tentación de rozar la desnuda espalda. Sus dedos comenzaron a dibujar círculos imaginarios, deslizándose, bajando por su espalda baja, dirigiéndose a sus muslos, cubiertos por la húmeda tela. Deslizo su lengua por sus resecos labios, para subir su mano por el muslo izquierdo de la chica, subiendo la tela. La chica suspiro ante el acto atrevido de su novio, que en aquel crucero era su 'esposo'.
Ichigo llevo sus labios al cuello cremoso de la chica, y allí llevo a cabo un asalto de besos, succiones y mordiscos. Ella respondió con un leve gemido, inclino su cabeza hacia el lado contrario, dejando al descubierto por completo su cuello, permitiendo comodidad al chico. La mano izquierda de él soltó la cremallera-sin haberla bajado por completo- dirigiéndose al mismo camino de su otra mano, deslizándose por sus piernas.
Control. Control. Con…trol… Co.. ¡Al carajo con eso!
Ichigo giro a la chica, para que lo enfrentara. Orihime mordió sus labios, los que en segundos fueron devorados por los de él. Sin pensarlo dos veces, el chico la acorralo contra una de las paredes del camarote. Su hollow estaba en silencio, tomando cierto control. Ambos estaban en 'convivencia' con el cuerpo, uno poseía el ojo derecho y el otro el izquierdo. El shinigami tomo entre sus manos los muslos de la chica, subiéndola a su cintura, logrando que los pies de la chica no tocaran el suelo. Separo sus piernas para así poder él colocarse entre ellas, persiviendo su abdomen la humedad que comenzaba a surgir en la zona intima-cubierta por las bragas blancas- de la chica.
Introdujo su lengua en la boca de Orihime, y comenzó una batalla campal por el control, robando gemidos de la chica. El pecho de ella se pego al torso de él y ambos jadearon al contacto. La piel de la chica se humedecía gracias a las gotas que se escurrían de su cabello, producto de la lluvia, haciéndola mas tentadora a los ojos del chico-hollow.
—I-Ichi…— la joven de cabello naranja recostó su cabeza en la pared, arqueando su cuerpo, cerrando sus ojos. El shinigami sustituto deslizo el vestido, dejándolo en la mitad de su cintura. Ahora tenía a la vista el sostén de la chica. Por encima de la fina tela de encaje blanco-a juego con sus bragas- el chico masajeo los senos de la chica, logrando que esta gimiera ahogadamente. Ante la respuesta positiva de la chica, el shinigami de cabello naranja eléctrico, continuo con sus atenciones.
Llevo sus manos a la espalda de la chica, y con algo de dificultad, desabrocho el sostén, liberando de su cautiverio los suaves senos de la chica. Sus redondos y rosados-además de ya erectos- pezones llamaron su atención. Llevo uno de sus dedos, y comenzó a acariciar como lo había hecho en la mañana, procurando no ser demasiado agresivo y así evitarle dolor a la chica. La parte en control de su hollow-su instinto- le decía una y otra vez que llevara sus labios a ellos. Sin pensarlo mucho, cumplió con la petición de su hollow, llevando su boca al pecho derecho.
Deslizo su húmeda y caliente lengua por el rosado pezón de la chica, robando mas gemidos de ella. Sus dientes mordieron con suavidad este, mientras su mano continuaba masajeando su otro pecho. Debido a su excitación, la chica estuvo a punto de caerse al piso, pero gracias a los reflejos del chico, este la tomo antes de que ocurriera ese incidente. La tomo-nuevamente-por la cintura y a grandes zancadas se dirigió hasta la cama. Con delicadeza la recostó sobre esta y él se subió sobre ella. Su boca continuaba acariciando los pechos de la chica, turnándose entre el derecho y el izquierdo, mientras que su mano derecha comenzaba a abrirse paso entre los muslos de la chica, subiendo hasta el centro. Separo sus bragas de encaje blanco con cierta brusquedad…
… sin querer y sin medir su fuerza desgarro las bragas de la chica… pero eso no le importo en lo mas mínimo a él, aunque si le importo a ella, ¡por que aquellas bragas de encajes eran nuevas y ahora estaban rotas y descartadas en el suelo!
—I-Ichii…ahhh…— su queja fue interrumpida ante la presencia de un intruso que se había introducido en su centro. El dedo corazón del chico comenzó a moverse lentamente, entrando y saliendo. Arqueando su espalda, la chica comenzó a desabotonar la camisa de Kurosaki, con manos temblorosas. El shinigami añadió otros dos dedos al interior de Inoue. El torso tonificado de Ichigo quedo al descubierto. Él continuaba con sus caricias en sus pechos y en su área más intima, por lo que ella decidió comenzar a besar y morder el cuello desnudo del chico de cabello naranja, logando que este jadeara.
Sus labios volvieron a unirse y los músculos internos de la chica comenzaron a contraerse alrededor de los dedos del chico. El tan preciado clímax de la chica llego, y gritando su nombre, se dejo caer sobre la cama, respirando con dificultad. El shinigami quito por completo el vestido que estaba arrugado en la cintura de ella y lo arrojo fuera de la cama. Aquella pieza del demonio estaba raspando la piel de ambos, por eso sonrió cuando el vestido ya no estaba en la cintura de ella, y ahora yacía completamente desnuda. Sin saber si esa sonrisa era de él o de su hollow, el chico llevo sus labios a los de ella, asaltándolos nuevamente. Su ya erecta erección demandaba atención urgente.
En su vida él había sido tan rápido como en ese instante. Ni siquiera estaba seguro si había utilizado Shumpo, ¿era posible hacerlo siendo humano? Debía preguntarle luego a Yoruichi. En menos de segundos él había ido por uno de los profilácticos que su padre le había colocado en su maleta. Volvió a posicionarse sobre la chica, quien lo observaba con una tímida sonrisa en su rostro.
— ¿Estás segura de que quieres esto?— pregunto con voz entrecortada. La chica asintió, para acercar su rostro y comenzar a besar sus labios con suavidad. Desde hacía un par de minutos que se había percatado de que uno de los ojos del chico era dorado, y sinceramente, no le importaba que estuviera presente Hollow-san, todo lo contrario, significaba que él estaba entregándose por completo, igual que ella. Y eso era muy significativo.
El chico se quito el resto de sus ropas y dejo expuesta su erección. Las mejillas de Orihime se sonrojaron, ¡nunca había visto un… un… un…eso! Ver de esa manera a su siempre adorado Kurosaki-kun, hacia que su corazón diera un vuelco. Observo como el chico se coloco el profiláctico, con las mejillas igual de rojas que ella. Tuvo cierta dificultad al comienzo, pero luego de un segundo intento lo había logrado.
El chico se posiciono sobre ella, buscando la comodidad para Orihime y de que no fuera a lastimarla más de lo que ya iba a hacer. Las piernas de la chica se separaron lo suficiente para su la pelvis de él encajara en ellas. Ambos se observaron unos segundos, antes de que ella asintiera. Besando la frente de la chica, entro en ella.
Inoue cerró los ojos y mordió sus labios fuertemente. Se esforzó por tragar las lágrimas de dolor, pero fue en vano, ya que estas ya habían bajado por sus mejillas. Sintiéndose culpable, el chico beso cada una de sus lágrimas, y aguardo a que ella estuviese lista para así comenzar a moverse dentro de ella. La chica asintió, dándole a entender que podía comenzar a moverse. Ambos entrelazaron sus manos, en un intento de unirse un poco mas de lo que ya estaban.
Lentamente, el chico comenzó a moverse dentro de ella. Era demasiado estrecho, pero se sentía realmente bien estar dentro de ella. ¡Joder, había soñado tanto este momento, que ahora deseaba que no culminara! Embistió un poco más rápido y más hondo. Capturo los gemidos de la chica con sus labios, y luego de que ambos soltaran sus manos, el llevo las suyas tras de la espalda de ella, abrazándola. Fue imitado por ella, quien llevo sus manos a su cuello, abrazándolo con la misma fuerza que él.
—Ichi…—gimió una vez más, siendo embestida con un poco mas de rapidez y fuerza. Sus labios se unieron una vez más, para danzar, mientras sus caderas se encontraban en cada vaivén en busca del tan preciado nirvana. Los músculos de la chica comenzaron a tensarse alrededor de él, haciendo que sus jadeos fueran mucho más fuertes y que fuese casi imposible el respirar para ambos. Los gemidos ahogados de la chica se incrementaron a medida que pasaban los segundos, mezclándose con los ruidos provocados por la lluvia al chocar con las ventanas del camarote, mientras que ambos eran iluminados por la luz azul de los rayos.
Con un par de embestidas mas, ambos consiguieron llegar a la cima, lograron conseguir el tan anhelado nirvana. Orihime grito fuertemente "Ichigo", recibiendo como respuesta los labios de él, exigentes, amorosos, devotos. Jadeantes, continuaron los movimientos, hasta que el chico callo suavemente sobre ella, quedándose aun en su interior un poco mas de tiempo, respirando sobre el pecho desnudo de ella, escuchando los rápidos latidos del pecho de Orihime. Aquellos rápidos latidos que habían sido provocados por él.
Ichigo salió del interior de Orihime. Lanzo el profiláctico hacia un lado y se dejo caer sobre la cama, atrayendo a sus brazos a la chica. Beso su frente una y otra vez y coloco el cabello que caía sobre el rostro de ella tras de su oreja. La chica se aferro a él, en un fuerte abrazo, escondiendo las lagrimas de alegría que se deslizaban por sus mejillas ruborizadas.
—Nunca te separes de mi, Ichi-kun. — replico la chica, con su rostro aun escondido en el torso desnudo de él. Ella tenía miedo que todo eso fuera un sueño, y que de un momento a otro despertara. Tenía miedo de volver a soñar con lo sucedido en Hueco Mundo, tenía miedo de volver a ver a Kurosaki morir frente a ella con un hueco en su torso, tenia miedo que esto fuera una broma de subconsciente y que luego despertara en Hueco Mundo, con Ichigo muerto frente a ella. Estaba segura de que no podría sobrevivir a ver eso de nuevo, no después de lo vivido en esa noche. Ichigo sonrió, besando una vez mas su cabeza.
— Nunca te voy a dejar, Hime. ¿No recuerdas que te prometí que jamás iba a permitir que te apartaras de mi?— susurro el chico al oído de la chica. Esas palabras de cierta manera eliminaron sus miedos. Él estaba junto a ella, y siempre lo estaría, por que cuando Kurosaki Ichigo hacia una promesa siempre la cumplía.
—Te amo, Ichigo-kun— mascullo antes de quedarse dormida Orihime, con su rostro sobre el abdomen de él.
—Lo sé, Hime, lo sé. —
Review?
