N/A: Hola! Como les va? Yo les diré que estoy enferma, que siento que mi cuerpo fue pateado y trapazado por Zangetsu, xD Me siento grave! Pero aun así me las arregle para subir este capi. Si hay errores, perdónenme, es que la fiebre no me deja pensar bien, xD De todos modos, les informo que este es el cap más corto, sólo siete paginas, pero adivinen, seis paginas y media son de lemon, xD así que regocijaos, pervertidos!

Pronto subiré un nuevo fic, que es un AU en la Edad Media. Es el único fic donde abra RenRuki smex y obviamente es de Ichihime, pero como segunda pareja principal el Renruki! Ya prontito lo verán!

Próximamente estaré también actualizando Beautiful Lie, con lemon, xD y Bittersweet Symphony con Lime, xD

Agradecimientos:

Mil gracias a todos los que se toman de su tiempo para escribirme un review. No saben lo genial que me hacen sentir y como florecen mi día. No lo digo de mentiras, es cierto, cada vez que recibo un review, una sonrisa aparece. joder, me siento poeta y todo, xDDD De todos modos, me hacen sentir muy bien, en especial los de aquellos que los hacen larguísimos! Nada mejor que un review largo para olvidar las penas, xD

Disclaimer:

Desgraciadamente, el único Bleach que me pertenece es el blanqueador de ropas, y con todo y eso es de mi madre, xD El manga Bleach le pertenece a Tite Kubo, se publica semanalmente en la Shonen Jump y la anima la *cofcofbastardos*cofcof* Pierrot. Si fuera mio, ya hace rato hubiéramos tenido parejas como Ichihime, Renruki, TatsIshi, etc...


CAP VI:

Un par de ojos color chocolate se abrieron debido a los rayos de luz que invadían la habitación. Kurosaki Ichigo llevó sus manos a sus ojos, cubriéndolos de la tan molesta radiación solar. El joven shinigami a bostezo, para luego estirar sus brazos y observar la habitación, medio dormido. Aun con sus ojos casi cerrados, encontró esparcidas por el suelo las ropas de Orihime y las de él. Una sonrisa dormilona se dibujo en su rostro.

Ladeo su cabeza, para encontrar a una muy hermosa joven a su lado. Él no creía en los cuentos occidentales y europeos, esos de la "Bella Durmiente" y esas mierdas que los occidentales creaban, pero por Kami si Orihime no se parecía a esa princesa.

Su cabello estaba esparcido por la almohada, cayendo sobre sus ojos su flequillo, ocultándolos. Sus labios estaban entre abiertos, dejando ver su pequeña y caliente (además de sabrosa) lengua. La vista del joven continuo deslizándose por la chica, deteniéndose en su cuello. Cremoso y de color porcelana, en el se encontraba una marca, la que Ichigo había realizado como una muestra de que esa chica era suya. Solamente suya.

Su vista se escurrió una vez más, llegando a su pecho, el que se movía de arriba abajo, debido a las suaves, pero hondas respiraciones de Inoue. Aun cubierta por las mantas blancas, Ichigo podía ver (debido a que las mantas eran traslucidas) los pechos de la chica. Esos suaves y esponjosos pechos, que lo habían llevado a la gloria con tan sólo tocarlos.

Inconscientemente, el shinigami sustituto paso su lengua por sus labios. Sus manos le suplicaban que las llevara a tal aclamado "Valle de los dioses" como Kon les había llamado. No había un nombre que le callera mejor que ese. Ya se imaginaba deslizando su lengua por sus rosados pezones, mientras que sus manos acariciaban sus cremosos muslos.

Todos esos pensamientos estaban provocando que un bulto se formara entre sus piernas. Uno muy doloroso, por supuesto. Pero él no debía ver solamente a Orihime como un pedazo de carne, sino que debía respetarla como su novia (esposa en el crucero) y darle el espacio que ella necesitaba. Inoue no estaba acostumbrada al… al…

Sexo, rey, sexo.

Ni siquiera él estaba acostumbrado, pero esa hermosa chica había despertado algo en él que lograba que cada vez que lo viera, un bulto se formara entre sus piernas. Pero él no iba a utilizar a Orihime como el "alivio" tan esperado. Él la iba a respetar.

De un leve brinco, el chico se colocó de pie, asegurándose de que no hubiera hecho ruido alguno que despertara a su bella durmiente. Luego de haberse garantizado que Inoue dormía plácidamente, el joven caminó hasta el baño, donde se encerró.

Él volvería a sus rituales mañaneros, esos que realizaba a diario, luego de haber soñado con ella. Abriendo la ducha, el chico se recostó de la pared de la bañera, percibiendo el agua tibia cayendo sobre su piel. Sus manos se deslizaron hasta donde estaba su palpitante problema, y comenzó a moverlas de arriba abajo.

Demonios, las cosas que le hacía hacer Orihime inconscientemente…

La respiración del shinigami sustituto se volvió rápida y dificultosa. Inclinó su cabeza hacia atrás, mientras dejaba escapar de sus labios un ronco jadeo. En su imaginación sólo aparecía una y otra vez Orihime, mordiendo sus labios y observándolo con sus ojos grises nublados por la lujuria, mientras que sus mejillas eran rojas, en señal de su modestia. Una muy sensual y enloquecedora combinación.

Rayos, definitivamente no había nada que lo hiciera enloquecer más que imaginar a Inoue de esa forma. En su mente, él no era el que estaba moviendo sus manos de esa forma, sino que era ella. Ahora los labios de la chica se habían entreabierto para dejar escapar un suave gemido. Fantaseó a Orihime acercando sus labios a los suyos, mordiéndolos sensualmente.

Su vista se nubló y el chico se recostó una vez más sobre la pared, respirando de manera agitada. Ella iba a matarlo. Definitivamente iba a matarlo.

Antes de que el shinigami pudiera cerrar la ducha, la cortina de esta se corrió, dejando al descubierto a la joven muchacha. Ichigo abrió la boca para preguntarle a Inoue el que estaba haciendo allí, pero ella lo silencio con un suave beso.

—O-orihi…— comenzó, pero se detuvo al ver la mirada de bochorno que estaba mostrando la chica. Joder, era Orihime, de seguro ese acto tan valiente le había costado una barbaridad. Ella no era una chica de esas atrevidas, sino dulce e inocente y ese acto tan valeroso de entrar al baño, desnuda y besarlo bajo la ducha sin duda alguna no tenia precio.

—Lo lamento, no debí. — balbuceo la joven curadora, alejándose de él y saliendo casi corriendo de la ducha. Inoue mordió sus labios, mientras trataba de controlar y alejar las lágrimas que querían surgir. ¡Ella había sido demasiado atrevida! ¡Quizás ahora Ichigo-kun la creyera una zorra!

Antes de que la joven hubiera llegado a la mitad del baño, una fuerte mano la tomó por la cintura, retornándola a la ducha. Mordiendo una vez más sus labios, la chica subió su vista, para encontrarse con los ojos color chocolate de Kurosaki sobre ella. Esa mirada era una diferente a todas las que ella había visto en él. No era de enojo, no era de irritación, tampoco de confiabilidad, sino una… una de hambre. Y no de cualquier hambre. Ichigo se acercó a su oído, respirando de manera lenta sobre el.

—Así que llegas, me robas un beso y luego te marchas como si nada, ¿eh, Inoue?— cuestionó el joven, de una manera tan sensual, que Orihime sintió que sus piernas se habían convertido en gelatina, por lo temblorosa que estaban.

Con su respiración agitada y con sus mejillas rojas, la chica negó la cabeza. Ahh, como él adoraba molestarla. Era tan fácil provocar ese adorable sonrojo en la chica, que se había convertido en el pasatiempo predilecto de él. Kurosaki deseaba tomarla por la cintura y acceder a su húmedo y caliente interior. Oh diablos, ya se imaginaba a si mismo moviéndose de manera fuerte dentro de ella, mientras Orihime gemía su nombre en cada una de sus embestidas… pero eso tendría que esperar, al menos un tiempo, en lo que él la molestaba un poco más.

El cabello de la chica se había pegado a su rostro y a su cuello debido al agua que caía sobre el. Ichigo se acercó un poco más y esta, de manera automática, se distanció otro poco. El shinigami volvió a acercarse, esta vez con una sonrisa en su rostro, que según los instintos de Orihime era una lobuna y peligrosa. Muy peligrosa. La chica volvió a apartarse, chocando con la humedad pared. Inoue se sentía como Caperucita Roja siendo acorralada por el lobo feroz.

Cuando ella había entrado a ese baño en primer momento, no había estado pensando racionalmente, sino que debido a un impulso abrió la puerta y luego la cortina. Imaginaba que Ichigo se avergonzaría y que luego sería un momento algo torpe, pero quizás romántico. Ahora se daba cuenta de que Kurosaki no estaba avergonzado, todo lo contrario. Él se la estaba comiendo con su mirada.

Uno de los dedos del chico recorrió el rostro de la joven, delineando sus cejas, sus ojos, su nariz y luego se detuvo en sus labios. La chica cerró sus ojos, dejando que trazara sus labios. Luego ese mismo dedo se había deslizado hasta su pecho, dibujando trazos imaginarios por el, hasta detenerse en sus pechos. Inoue ahogo un gemido al percibir como Ichigo acariciaba de manera lenta (como si estuviera molestándola) su pezón izquierdo.

Orihime abrió sus ojos, para encontrarse con los ojos del chico sobre su cuerpo. Inoue podía jurar que los ojos chocolate del chico se habían oscurecido, no como cuando su hollow tomaba control, no, sino que sus irises chocolate estaban más oscuras que de costumbres. La chica bajó su mirada, pero la subió nuevamente, tan pronto se percató de que el otro "Kurosaki-kun" estaba despierto. Muy despierto. Mordiendo sus labios, la chica volvió a bajar su mirada, pero esta vez se encontró con el cabello de Ichigo.

El shinigami sustituto deslizó su lengua por el pezón de la chica, mientras que sus manos se deslizaban hasta su trasero y lo presionaban hacia él, provocando una fricción entre su 'bulto' y el abdomen de Orihime. —I-Ichigo…— gimió Inoue, recostando su cabeza sobre la pared y disimuladamente pegando más su cuerpo al de él. Podía percibir como un cosquilleo se apoderaba de su abdomen bajo, teniendo que cerrar sus piernas para aliviarlo. Kurosaki llevó su mano derecha hasta los muslos de la chica, para luego comenzar a subir por estos y detenerse en medio de ellos. Uno de sus dedos rozo los labios interiores de ella, y casi de inmediato Orihime lanzo un gemido.

Kurosaki alejó su boca de sus pechos y luego sus manos de sus piernas, para sonreír de lado- de una forma maliciosa-, mientras la chica formaba un puchero en forma de queja ante su forma tan cruel de molestarla. Luego, el chico embozó esa sonrisa que siempre derretía el corazón de Orihime, esa que le había dedicado cuando venció a Grimmjow, la misma que le había dedicado luego de vencer a Aizen y encontrarse todos. Esa sonrisa que mostraba el lado "tierno" de él.

—Eres hermosa— murmuró Ichigo. Era cierto que se sentía como un completo idiota al sonreír de esa manera y que esas no eran precisamente las palabras que una chica deseaba escuchar, al menos no según Yuzu y sus tontas novelas de romance. Joder, que las chicas preferirían escuchar un "Te amo" a un "Eres hermosa". Claro las últimas dos palabras también eran importantes, pero no tan significativas como la primera, porque a Hime le decían que era hermosa todo el tiempo. Pero él sencillamente no podía estar diciendo esas dos palabras cada minuto. Y no es que no las sintiera, porque joder sino era de esa forma, era que simplemente ese no era él. Kurosaki Ichigo no era un chico romántico, por eso tenía que mirarla de esa forma, para al menos tratar de hacerle entender a ella todo lo que sentía. Y estaba casi seguro de que Orihime lo entendía.

Orihime entreabrió sus labios, mientras sus mejillas se sonrojaban, pero antes de que pudiera hablar, Ichigo colocó un dedo sobre ellos, impidiéndole que sus palabras salieran. —No digas que soy hermoso de nuevo, por favor.— bromeó, con una sonrisa picara en su rostro. Inoue bajó su mirada, para luego morder sus labios y volver a subirla.

—Y-yo no iba a decir eso. Yo iba a decirte que eres…atractivo y… s-sexy— replicó con un gran sonrojo en sus mejillas porcelana. Sus labios se volvieron abrir, para luego cerrarse, pero luego los volvió a abrir. —y…creo que tu cabello luce sen-nsual estando húmedo.— añadió. La vista de Inoue volvió a colocarse en el suelo, mientras un flujo de sangre subía a sus orejas.

Una sonrisa de satisfacción se hizo presente en el rostro del joven, sin mencionar el pequeño pero presente sonrojo en sus mejillas. Ichigo negó la cabeza, esparciendo el rubor. Mierda, su ego se había elevado hasta las nubes. Al igual que el bulto entre sus piernas se había incrementado nuevamente y por el como Orihime cerraba sus piernas, dedujo que definitivamente ella estaba sufriendo lo mismo que él.

Tomando a Inoue por la cintura, Ichigo la subió a la de él, provocando que la chica abriera y enredara sus piernas por su cintura. Los dos gimieron ante la nueva aproximación. Kurosaki llevo una vez más sus manos a los pechos de la chica, mientras que por primera vez en esa mañana sus labios se unían. Las dos lenguas comenzaron a luchar en el interior, mientras que las fuertes manos de Ichigo masajeaban los senos de ella. Orihime gimió entre los labios de él y enredó sus manos tras del cuello de Kurosaki.

Él estaba listo para entrar en el interior de Inoue, y sabía que ella también lo estaba, por la humedad que podía percibir, por eso la había elevado, para luego tratar de entrar en ella. —¡No!— gritó Orihime, provocando que Ichigo prácticamente brincara y la observara dudoso. —N-no tenemos protección.— le indicó con voz nerviosa, pero con mirada firme. El shinigami sustituto estuvo a punto de pegarse en la cabeza por su idiotez. Joder, capaz y Hime hubiese salido embarazada y adiós a todo. Adiós a la universidad y adiós a un noviazgo sin preocupaciones. Entre los planes de él no estaba educar un bebe, eso lo dejaría para después de los veintitantos, donde ya tendría una profesión y donde él y Orihime poseerían una linda y amplia casa. Si, por que ella era la mujer ideal para él.

—Uh huh, lamento eso.— murmuró, aun con Inoue alrededor de su cintura. Cerró la ducha y salió de ella, luego cruzó el baño. Abrió la puerta y se acercó a la mesa de noche, donde guardaba sus profilácticos. A ciegas buscó uno en la gaveta y luego de unos irritantes segundos, sus dedos encontraron uno. Él problema sería el cómo colocárselo, porque en su cintura estaba Orihime, y si la soltaba, podría dejarla caer. Mientras su cerebro corría, ideando la manera de ejecutar su plan, los dedos de la chica tomaron el paquete de color negro de los dedos de él. Ichigo observó perplejo el cómo su 'inocente' novia colocaba el profiláctico en su miembro, y no pudo dejar de fruncir el ceño, para luego ladear su rostro. —Me preguntó que abra tenido la comida de anoche.— comentó. Orihime mordió sus labios, en señal de que entendía la indirecta. Ichigo estaba cuestionándose el "cambio de actitud de ella", el cómo actuaba de manera más "valerosa y atrevida". Kurosaki tomo el rostro de Inoue con una mano, para luego acercarla a sus labios y comenzar a besarla.

—Sólo quiero que estés a-agusto, I-Ichigo. Pero si n-no te agrada, no lo hare nuevamente— replico Inoue, de manera tímida. El joven shinigami besó la frente de Orihime, para luego sonreírle de forma cálida.

—Tonta, no me molesta en lo más mínimo, créeme.— antes de que ella pudiera responder, sus labios lanzaron un gemido ante la embestida de Kurosaki. Inoue imaginaba que luego de la primera vez no dolería nada, pero no fue de esa forma, sino que una pequeña molestia se había hecho presente al Ichigo penetrarla. Mordió sus labios fuertemente, al notar como el ardor comenzaba desvanecerse. —¿Estás bien? ¿Te duele? ¿Me detengo?— comenzó a preguntar Ichigo, mientras su rostro se tornaba preocupado. ¡Mierda! ¡La había lastimado!

—No, no, no es nada, Ichigo-kun, sólo comienza suave, ¿sí?— sonrió la chica. El shinigami no estaba muy seguro, pero respondiendo con un "uh huh" y asintiendo, comenzó a moverse de manera lenta. El interior de Inoue era demasiado estrecho y le provocaba un placer descomunal. Era grandioso estar en su interior, teniéndola tan cerca de él, mientras sus labios se besaban una y otra vez. Los gemidos de ella se perdían en su boca, y sólo separaban sus bocas cuando era sumamente necesario el respirar. —I-ichi…— gimió una vez más Orihime, inclinando su cuello. La boca del shinigami se encaminó por el cuello de ella y comenzó a besarlo y morderlo, marcándola como de su propiedad.

Le estaba tomando todos sus esfuerzos y fuerza de voluntad a Ichigo el no llegar al clímax. Él no quería llegar si Orihime no alcanzaba su orgasmo, el que él podía sentir que estaba próximo. Moviéndose un poco más rápido e inclinándose sobre el tocador, Ichigo continuo penetrándola cada vez más fuerte, profundo y rápido, mientras ella gemía en su cuello, mordiéndolo y disimuladamente marcándolo como suyo.

Los artículos y embases que estaban sobre el tocador se movían en cada embestida, mientras que la madera de este comenzaba a crujir. Orihime enterró sus uñas en la madera, olvidando por completo el leve dolor que le había provocado ese acto. De un segundo a otro, los músculos internos de la chica se contrajeron alrededor del miembro de él y los dos gritaron los nombres de cada uno. Con las últimas fuerzas de su cuerpo, Kurosaki levantó a una exhausta Inoue y ambos cayeron a la cama.

—Estas son las consecuencias de entrar al baño, besarme y salir huyendo.— dijo fatigado Ichigo, con una sonrisa de lado. El joven tomó la mano de ella y la beso, para luego atraerla hacia él.

—C-creo que me gustan esas consecuencias…— mascullo la chica, ocultando su rostro en el torso desnudo de él. Casi de inmediato, ambos cayeron en los brazos de Morfeo.

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El almuerzo en el crucero siempre era el momento donde más personas habían en el comedor. Las risas, gritos y parloteos de los pasajeros se escuchaban por todo el salón comedor, con capacidad para cerca de tres o cuatro mil personas.

El grupo de nakamas poseían una amplia mesa. Solamente dos de los presentes se mostraban realmente felices, el resto parecían estar cansados, irritados y nuevamente, exhaustos. Orihime le dedico una amplia sonrisa a la mesera, para luego comenzar a contarle al grupo sobre la posibilidad de que el barco se hundiera como el Titanic. Según la chica, eso sería sumamente "kawaii" ya que podrían utilizar los botes de emergencia y ver como pedían ayuda a un crucero enorme, o mejor aún, que los alienígenas vinieran a rescatarlos en el medio del océano. No había que explicar que el resto de los chicos se habían quedado sin habla, y que Renji-siendo un miedoso a lo que a desastres marítimos se refería (Rukia le había mostrado la película mencionada), se quedo sin palabras, mientras perdía el color en su rostro.

—Ahh, Orihime-chan, ¿Por qué no hablamos de otra cosa? Como…¿El por qué no bajaron a desayunar? ¿Y el cómo les fue en la velada de anoche?— Ichigo escupió su jugo de naranja ante la pregunta de Matsumoto, llevándose una mirada de asco por parte de Ishida, quien luego de mascullar "Mal educado" procedió a arreglar sus lentes. Kurosaki e Inoue no habían bajado al desayuno, por obvias razones, pero eso definitivamente no lo iban a saber sus nakamas. "Primero muerto" pensó el shinigami, recibiendo unas servilletas por parte de Hisagi.

—Ahh, e-este ¿el desayuno?— cuestionó la joven curadora, rogándole a Kami que ocurriera como en la película 'Poseidón' y una ola chocara con el crucero, para no tener que ser sometida al interrogatorio de Matsumoto-san, ni el de Kuchiki-san (que la observaba fijamente) y mucho menos por Tatsuki-chan, la que forzaba una sonrisa.

—Sí, el desayuno. ¿No recuerdas que el comedor abre a las seis de la mañana y que nos habíamos puesto de acuerdo para desayunar a las nueve—le colocó más énfasis en el nueve— de la mañana en esta mesa y ustedes por ningún lado aparecían?— claro, si ella e Ichigo, más o menos, a esa hora estaban haciendo el amor, por segunda vez en la mañana. La chica tragó seco ante la pregunta de Matsumoto. Silenciosamente, la joven rogaba por la intervención de Kurosaki.

—No fuimos a dar una vuelta por el crucero. Debido a que ganamos la competencia—observó a Renji y a Rukia con satisfacción— nos permitieron ir a dar una vuelta por las sala de mando, y merendamos allí.— mintió, de forma muy natural, Ichigo, logrando que al menos Renji e Hisagi le creyeran.

—¿Enserio? ¿Y cómo es?— preguntó inocente Hisagi. "Mierda, mierda, mierda, ¿Por qué demonios me preguntas eso, maldita sea? Se dijo mentalmente, tomando jugo de naranja, mientras su ceño se fruncía un poco más de lo debido.

—Grande.— dijo, mientras los dos tenientes aun continuaban observándolo, en espera de más descripciones de ese "asombroso" lugar. ¡Qué carajos sabia él de controles de mando y de embarcaciones! ¡En su vida había subido a uno!

—Ahh, y que no se te olvide K-Ichigo-kun, que está lleno de controles de mando y todos los empleados visten con un uniforme muy limpio y elegante.—continuo Orihime, mientras sus ojos se llenaban de entusiasmo. ¡Bendito sea Discovery Channel y sus programas educativos! —¡Esos controles tienen radares! Y el capitán nos mostro todos los sistemas de mando, y el timón con el que controla la nave. ¡Pudimos manejarlos por unos segundos! Y luego nos mostró los planes de escapar que tienen por una emergencia.— Ichigo deseaba besarle los pies a Inoue en esos momentos. Demonios, ¡su imaginación era el mejor aliado de cualquiera! Incluso Matsumoto parecía convencida, porque los ojos de Hime mostraban entusiasmo por todo que decía y no dejo de explicar ni el mínimo detalle.

La teniente de Hitsugaya no podía creer lo que estaba escuchando. ¡Ese Kurosaki de seguro era gay! ¿Cómo demonios no había hecho nada con Orihime-chan en todo ese tiempo? ¡Los dos compartían cuarto, por el amor al sake! Ella se había asegurado de que todas las ropas de la chica fueran tentadoras, cortas y que provocaran a cualquiera, incluyéndolo.

Bien, ella tendría que visitar la pequeña tienda erótica del crucero y buscar algo que despertara los deseos carnales de los dos, así por fin esos dos bakas estarían juntos. Matsumoto sonrió satisfecha.


Ay Rangiku, que conseguirás y que efecto tendrán en Ichi y en Ori! jajaja si ellos ya están activos, xDDDD

REVIEW?