N/A:
¿Notas del autor nuevamente? No! Este si es el capítulo! xD Lamento mucho que muchos (perdonen la redundancia ;]) hayan entrado creyendo que era un nuevo cap y BUM una super nota contra los ofensores de nuestro paring, xD Lastima, tendre que decir que los pobres infelices se llevaron el dia donde KillerQueen estaba super molesta, se habia levantado por el lado izquierdo de la cama, habia peleado con su hermano. Cuando entre a mi correo y vi el review... digamos que explote como un cohete y tuve que escribir todo lo que sentia, por que sino me moria, xD
Anyway, digamos que hoy les traje un cap, que tiene lemon jajaja y para todos los que me preguntaban por mi amadisimo Shiro... si, aqui sale él! Veremos que hizo Rangiku y que efectos tuvo en nuestra princesa adorada. YA! no mas spoiler, :p Sólo les diré que no imiten a Rangiku, xD
Les aviso que pronto tendran un especial de navidad fluffy & smex. Pensaba hacer uno fluffy y otro smex, pero casi no tengo tiempo para mi vida, menos tendre para hacer dos, xD ademas, tendran la llegada de un nuevo fic, el que solamente un chico en FB sabe de que se trata. No dire quien es para que no lo stoken y lo persigan para preguntarle. Ese fic será el reemplazo de Love & War, mi primer fic ichihime, que NO termine y que jamas lo hare. Realmente se notaba que era mi primer fic, que no sabia tres pitos de Bleach y sencillamente cada vez que lo leo me quedo como "¿que carajo, Killer? ¿que mierda es esta?" no lo busquen, por que no lo van a encontrar, jajajajaja xDDD
AGRADECIMIENTOS:
Mil gracias a todos los que entraron y apoyaron mi nota. Ni siquiera fue un cap, y llegue a los ciento y tanto reviews. Enserio, su apoyo es muy importante! Mil gracias, con esto demuestran que la comunidad ichihime hispanohablante somos unidos y decentes. ¡que vengan todas las fieras que quieran! ¡me ofrezco a domarlas! xD
DEDICATORIA:
Bien, se que siempre le dedico mis capítulos a mis amados lectores. Esta vez no va a ser de esa forma. No se pongan celosos, xD Esta vez, este capítulo va ir dedicado a los queridisimos lectores que entran a criticarnos. Queridos, se que critican a todos, pero saben que, mis cariños, he escrito este capítulo pensando en ustedes. Se los dedico por que realmente ahora si van a tener verdaderas razones para criticarme ;) Ahh, por cierto, si me leen, tengan cuidado, veran hay mucho SMEX, SEXO SIN CONTROL, OOC Y TODO LO QUE ME DIO LA GANA DE HACER!
Gracias :D
ADVERTENCIA:
Ahora si, por favor, antes de CRITICAR, LEAN! *saca su látigo para domar a las fieras*
Historia NO apta para menores de edad, personas con hiper ventilación y mucho menos para los HATERS de la pareja. Contiene OOC (si, queridos, mato los personajes con las características que me dan la gana, por que me paso a Tite por donde me da la gana *rodea los ojos ante la ironía*) El SEXO sin control y SALVAJE se vera en casi todos los capítulos. Historia hecha para hacer REÍR a los lectores y para hacerlos SONROJAR también, xD Nada de esto ocurrira en el manga (mucho menos lo de ustedes, por que siempre es lo mismo, xD no pregunten, yo me entiendo a mi misma, xD)
DISCLAIMER:
Tite Kubo es el propietario de Bleach. A mi sólo me pertenece la historia.
Ahora si, mis amados lectores-pervertidos. Pueden comenzar a leer! (espero que ninguno de ustedes se sienta mal con mi actitud algo volátil, no es contra ustedes, sino contra la otra especie, xD)
CAP VII:
Orihime en su vida se había sentido tan extraña. No sólo lo decía por qué no podía dejar de abanicarse con el pedazo de papel que contenía el protocolo del espectáculo, tampoco lo decía porque un inmenso calor la estaba carcomiendo de adentro hacia afuera, y tampoco lo decía por que no podía para de juntar sus piernas, sino porque ella jamás había visto de esa manera a Kurosaki-kun. Una parte de ella deseaba brincarle encima, quitarle la ropa de una y comenzar a besarlo.
¡NO, NO, NO! Ella no era una pervertida. Y tampoco haría esas cosas en frente de tanta gente. Ellos estaban presenciando una obra. Por lo que podía ver, a todos sus amigos les estaba gustando, incluso a Ichigo y a Tatsuki, que eran tan selectivos con lo que veían. Si alguno de ellos le preguntaba a ella si le estaba gustando la obra, ella mentiría. Era raro en ella mentir, pero realmente ella no tenía ni una mínima idea sobre que se trataba esa obra.
...
Todo había comenzado minutos antes de que entraran al teatro. Sus amigos y ella habían ido a dar una vuelta por el crucero, descubriendo una biblioteca, un cine, el teatro y varias tiendas. Para la sorpresa de los caballeros, allí había un salón de juegos. Mientras estos iban a jugar (Ishida decidió ir a la biblioteca), las chicas decidieron ir a las tiendas. Por un par de minutos Rangiku-san había desaparecido, pero las chicas supusieron que debía estar en el baño, así que continuaron su camino.
La voluptuosa mujer regresó minutos después, sonriente. Las chicas le mostraron a la teniente lo que habían comprado, un par de camisas, collares y muchísimos dulces. Matsumoto se dirigió a la tienda de lencería, y allí obligó a las otras tres mujeres (cuyos rubores eran extremos) a adquirir alguna prenda, de "recuerdo". Sin más que hacer, las tres jovencitas accedieron, no muy complacidas. Cada una tomó una prenda que le "gustase" (pero que ella jamás admitirían que le gustaba).
Luego siguieron a Matsumoto a un café. La amable mujer les dijo que no se preocuparan, que ella traería las bebidas. Orihime había comenzado a hablar sobre lo emocionada que estaba con visitar Fiji. Tatsuki le indicó que había visto en una revista que era una isla espectacular. Rukia, por su parte, parecía más interesada en su nuevo reloj de Chappy que en lo que las dos amigas de la infancia hablaban.
Matsumoto pidió cuatro cafés. En cuanto los sirvieron, la mujer comenzó a echarles azúcar a todos, sonriéndole al dueño. En cuanto este se dio la vuelta, la mujer sacó de su bolsillo una pequeña pastilla y la arrojó a uno de los café. Luego de mezclarlos bien, la mujer le lanzó una guiñada al sonrojado dueño, que le devolvía su cambio, y se dirigió a la mesa.
Rangiku llegó con las bebidas, colocando la bandeja sobre la mesa. Rukia iba a tomar el café que estaba colocado a su izquierda, pero la teniente de Hitsugaya fue más rápida y sonriente se lo entregó a Orihime, quien luego de darle las gracias lo bebió. Su sabor era… raro. Sabía dulce, pero también algo picante. Pero a ella le gustaba. Teniendo unos gustos culinarios tan estrambóticos, Orihime lo tomó, pensando que quizás los dueños de ese café tuvieran sus mismos gustos. O quizás habían sido los duendecillos azules, que la habían seguido y conociendo sus gustos, pues le habían echado algo de… ¿canela y jengibre?
La chica ignoró por completo la mirada que le estaba echando Matsumoto. La teniente sonrió antes de comenzar a tomar su café. Quizás las cosas iban a salir bien para Orihime. Porque si Ichigo no era el que tomaba el toro por sus cuernos, entonces era hora de que lo hiciera Hime.
Oh si, ella estaba segura de que Ichigo no iba a poder resistirse a Orihime, bajo los efectos de esa pequeña pastilla. Sonriendo complacida, la mujer ladeo la cabeza.
...
Ella estaba comenzando a hiper ventilar. Su ritmo cardiaco estaba elevado y su respiración era rápida. Con el rabillo del ojo ella observó como Ichigo reía ante algo que había comentado el… ¿Quién era el que estaba en el escenario? Orihime tragó seco al ver como la manzana de Adán del chico se movía de arriba abajo cuando este tragaba. Los músculos de sus hombros se veían tan fuertes. Ya imaginaba ella sus uñas clavadas a su espalda mientras el besaba su cuello…
¡NOO! Ella tenía que detener esos pensamientos. Kami-sama tenía que ayudarla. Orihime había comenzado a mover su pierna, mientras sus dedos jugaban con la tela de su vestido. Pronto su labio comenzaría a sangrar si seguía mordiéndolo de esa forma.
Su cuerpo no estaba cooperando, tampoco lo estaba haciendo su vista, que se había clavado en… en… esa parte de Ichigo-kun. ¡Gracias al cielo que el teatro estaba a oscuras y de que ese hombre en el escenario estaba manteniendo distraído a todos sus amigos, incluyéndolo! Si no, eso iba a ser tan embarazoso.
Ella estaba cien por ciento segura de que sus bragas estaba arruinadas. Definitivamente estaba arruinadas. Ichigo ni siquiera la había mirado y ella ya estaba húmeda por él. ¿Qué le estaba pasando? Por primera vez en su vida, Inoue deseó por que una persona se callará. ¡Kami-sama! Ella quería que ese espectáculo se acabara, para ir a su habitación y…
Bueno, tenía dos opciones. Podía ir a su habitación, meterse a la ducha con agua fría y luego dormirse. La segunda era empujar a Ichigo a la cama y… y… pues eso. Hacerle eso. ¡Incluso el Kurosaki-kun angelito estaba de acuerdo con esa idea! ¿Pero que le estaba pasando?
En un momento, Ichigo le había sonreído, y luego había apretado sus dedos. Luego había volteado toda su atención al hombre que estaba en el escenario. ¡Kami-sama! Si antes había estado húmeda, ahora estaba segura de que estaba cien por ciento mojada. Con todas las fuerzas de su ser, ella deseó que el espectáculo culminara.
"Por favor, por favor, por favor" recitaba mentalmente, mientras continuaba apretando sus piernas, tratando de encontrar algo de fricción y relívio. Sus dedos se encontraban enredados a en el ruedo de su falda, y sus dientes mordían su labio inferior, imaginando que era Ichigo el que estaba mordiéndolo de esa manera. Un suave gemido escapó de sus labios, y este no paso por alto para Ichigo, quien se volteó hacia ella con preocupación en su mirada.
— ¿Ocurre algo, Orihime?— preguntó el chico, frunciendo su ceño. Ahora que veía bien a Inoue, ella no se veía tan bien. Sus mejillas estaban rojas y estaba mordiendo furiosamente sus labios furiosamente. Ichigo por primera vez en su vida se había sentido como un pedazo de carne arrojado a los leones. Por Kami, esa mirada que Orihime le estaba lanzando era extremadamente rara y al mismo tiempo sensual. Parecía como si lo estuviera desnudando con su mirada. Pero ella no era así. Él definitivamente estaba mal, estaba comenzando a alucinar con que Orihime se comportara de esa manera.
—N-no, todo está perfectamente bien. — murmuró la chica, cambiando su mirada. Sentía tanta vergüenza de ella misma. ¿Qué pensaría Ichigo si supiera en lo que ella estaba pensando? ¡Y en medio de tanta gente! Con manos temblorosas ella tomó el refresco que estaba frente a su asiento y llevo la pajilla a su boca. Estaba tan nerviosa que el hielo en el vaso sonaba, cosa que atrajo la atención de Ichigo y de Rukia, que la miraron extrañados. Ella simplemente les sonrió, logrando que estos volvieran a colocar su atención al escenario.
Cuando las luces se encendieron, y las personas comenzaron a aplaudir, incluyendo a sus amigos, la chica no pudo dejar de aplaudir fuertemente. No por que hubiese estado interesada en ella, sino porque estaba realmente feliz de que hubiese terminado su tortura por casi dos horas. En su mundo interno ella estaba saltando de la alegría. ¡Al fin podría regresar a su habitación y meterse bajo sus mantas!
El grupo de chicos salieron del teatro. Todos iban comentando la obra, excepto ella. Orihime no tenía ni idea de que se trataba y a decir verdad no le interesaba en lo absoluto. Se sentía como la persona más cruel del mundo al pensar de esa manera, después de todo aquel pobre hombre se estaba ganando la vida. Quizás luego le enviaría una postal pidiéndole disculpas…
— ¿Por qué no vamos a la proa? Escuche que abría música y comida. — preguntó Hisagi, cruzándose de brazos. El resto de sus amigos asintieron. No había más que hacer y apenas eran las diez y cuarenta y cinco de la noche.
— ¡No!— gritó Orihime. El grupo se volteó hacia ella, observándola como bicho raro. La chica, con sus mejillas rojas, negó la cabeza, para luego reír nerviosa. —Digo, ustedes pueden ir a la proa si quieren, pero yo no iré. — indicó, colocando sus manos tras de su espalda y cerrando un poco mas sus piernas.
— ¿Y por qué no, Inoue-san? ¿Te sientes mal?— preguntó preocupado Ishida. Tatsuki y Rukia observaron a la chica con la misma preocupación que el Quincy. Orihime se las arreglo para sonreír cálidamente.
—No, Ishida-kun. Verán, estoy muy cansada, así que regresaré a la habitación para dormir. Así que los veré en la mañana. — explicó, aun con esa sonrisa plasmada en su rostro. Ella sólo deseaba salir corriendo, entrar a la habitación, quitarse su ropa y meterse a la ducha con agua fría. Quizás eso aliviara esas sensaciones extrañas de su cuerpo.
Matsumoto tuvo que prácticamente darse la vuelta para no reírse enfrente de sus amigos. Parecía ser que esa pastilla había hecho efecto. Sólo esperaba que las cosas funcionaran como ellas las había planeado.
—Yo te acompañaré— dijo Ichigo, con voz neutra. —No sería seguro de que te quedaras sola en esa habitación y mucho menos que te durmieras. Después de todo sólo tenemos una llave y si te quedas dormida no podrás abrirme. Y dejar la puerta sin seguro no es una opción. — indicó el shinigami. Sus amigos asintieron, dándole la razón. No era una opción dejar a Inoue con la puerta abierta, mientras dormía. Habían demasiados pervertidos en ese crucero.
La chica ni siquiera pudo objetar a las palabras del chico, porque Tatsuki la había observado seriamente. Inoue tenía un sueño pesado, lo que significaba que ella no se percataría si alguien entraba a su habitación y si ninguno de ellos estaba en el piso, algo terrible podría ocurrirle.
El grupo de amigos se despidió, y los dos chicos de cabello naranja comenzaron a caminar hacia el elevador. Orihime iba hiper ventilando e Ichigo envuelto en sus pensamientos. Los dos jóvenes entraron al elevador y las pesadas puertas de este se cerraron.
Inoue luchó contra sus deseos de lanzarse sobre el chico. ¡No en un elevador! La joven delineo imaginariamente los fuertes músculos de la espalda de Kurosaki, mientras este marcaba el piso de su habitación. ¡Eran tan grandes! Sus mejillas se volvieron mucho más rojas al pensar que Kurosaki-kun tenía un buen trasero. Definitivamente los duendecillos azules le habían hecho algo a su cerebro. ¡Ella en su vida había pensado de esa manera que lo hacía ahora! Bueno, en esas maneras, porque desde luego que su mente le enviaba varias maneras en como… pues en cómo hacer eso con Ichigo.
La chica negó la cabeza, abochornada. De un momento a otro el ascensor se había detenido y con ello su luz parpadeó unos momentos, antes de volver a estabilizarse. Pero el ascensor no subió pero tampoco bajó y sus puertas no se abrieron. La chica observó como el dedo de Ichigo estaba presionando el botón de detener el ascensor.
— ¿Ichi…—
—Así que, ¿Cuándo pensabas decirnos que estabas loca por ser follada, princesa?— Orihime se pegó a la pared del ascensor, mientras que Ichigo se volteaba y dejaba al descubierto unos enormes y penetrantes ojos dorados y negros.
— ¡H-hollow-san!— exclamó la chica. Ella no estaba segura si debía estar feliz por ver el hollow o si debía temerle. Tampoco sabía si debía asentir a su comentario (el que de cierta manera era cierto) o si negarlo.
El hollow se acercó hasta ella, provocando que Orihime cerrara los ojos y mordiera sus labios. El albino sonrió de manera burlona al ver como la princesa estaba reaccionando. Sus manos se deslizaron hasta su falda, subiéndola hasta más arriba de su muslo e insertando uno de sus dedos en sus bragas. —Oh, princesa. Estas sumamente húmeda. Pervertida. — se burló el hollow en su oído, provocando que la chica gimiera ante el aliento caliente del chico. La cercanía de este a su odio y lo calientito que era su aliento la habían hecho casi derretirse en el acto. Después de todo, ese era Ichigo, en su lado "oscuro".
—Hollow-san, aquí no…— murmuró Orihime, mordiendo su labio, mientras inclinaba su cuerpo hacia el hollow, en espera de que este la tocase. Ella era hipócrita en ese instante. Le pedía que no lo hiciera ahí, pero de manera involuntaria le estaba suplicando que ignorase sus palabras e hiciera lo que tenía que hacer. Este frunció el ceño.
— ¿Aquí no? Uh huh, ¿y donde prefieres, Hime-chan? ¿En la piscina frente a todos esos cabrones? ¿En el pasillo para que te graben las cámaras? ¿O en la tranquilidad y privacidad del elevador?— la chica gimió al percibir como el dedo índice del hollow acariciaba su clítoris. Sinceramente, si le preguntaba en esos instantes donde su razón estaba nublada por esos deseos lujuriosos, ella estaría feliz donde fuera. ¡Incluyendo la cabina del capitán!
—L-la h-habitación…— balbuceo, con sus mejillas rojas. Era una mentira que ella deseaba creerse. Una parte de ella-la que jamás había conocido- decía que era erótico y excitante lo que estaban haciendo en ese lugar "prohibido". El hollow delineó la mandíbula de la chica con uno de sus dedos, mientras su otra mano se encargaba de su zona baja. De manera erótica, este llevó uno de sus dedos a la boca de la chica, insertándolo dentro de esta. Orihime no estaba segura sobre que estaba haciendo, pero comenzó a deslizar su lengua por el dedo del hollow, mientras gemía nuevamente ante la presencia de un intruso en su interior. Su lengua se movió de arriba abajo, de manera sumamente sensual, sobre el dedo del hollow, provocando que un bulto se formara entre las piernas de este.
—mmm, dudo mucho que llegues a la habitación, Hime-chan. De seguro tu calentura culmina con que deba follarte en el pasillo. Y dudo mucho que esa sea una experiencia que el marica del rey desee experimentar…— Inoue sabía que debía estar incomoda ante ese vocabulario. Ella también sabía que debía detener al hollow, pero digamos que su cuerpo no cooperaba. Y también su mente y cordura se le estaban uniendo a su cuerpo, negándose a cooperar.
El hollow tomó por la cintura a la chica, elevándola hasta que esta enredó sus piernas en su cintura. Él ya estaba completamente preparado. Esa forma en cómo ella había deslizado su lengua por su dedo lo había calentado más de lo que esperaba. El sonido de un desgarrón hizo suspirar a la chica.
Un nuevo par de bragas rotas.
El hollow sonrió antes de lanzar a una esquina a las antiguas bragas rosadas. De una sola embestida la penetro y comenzó a moverse de manera rápida dentro de ella. Los gemidos de la chica eran música para sus oídos. Ella era jodidamente estrecha, pero eso le encantaba, además de cómo gemía. Mierda, sus gemidos eran los que lo estaban descontrolando.
—M-mas rápido…— gimió Orihime, abrazando el cuello del hollow e inclinando su cabeza en este. Esa posición de 'descanso' sólo duro segundos, antes de que este elevara su rostro y comenzara a besarla apasionadamente en los labios.
La lengua caliente del hollow invadió su boca. Era demandante e impetuosa. Le gustaba dominar, igual que a su propietario, pero un nuevo sentimiento en la chica la hizo batallar también por el control. El hollow, sorprendido por esa nueva fase de la chica, continuo invadiendo su boca, para luego morder sus labios y después recorrer su cuello. La forma de besar del hollow no era tan diferente a la de Ichigo (bueno, quizás porque eran uno mismo), pero su forma de tener…. de tener eso sí lo era. Ichigo era un poco (sólo un poco) delicado. Claro, ya le había destrozado unas bragas, y lo habían hecho casi encima del tocador, pero eso no se comparaba a esto. El hollow en cada embestida la pegaba a la pared, mientras que sus movimientos fuertes hacían que sus piernas temblaran y se resbalaran de su cintura, teniendo que este sujetarlas con sus manos.
—Quítate la camisa, Hime— jadeo el hollow. Si no fuera porque él debía sujetar sus piernas, lo hubiese hecho él mismo. Orihime, que tenía su cabeza inclinada mientras observaba el techo y gemía sin control, asintió, para comenzar a desabotonar su camisa. Eran tan fuertes los movimientos del hollow que apenas pudo desabotonar el primer botón. Impaciente, el hollow desgarró la camisa, lanzándola junto a sus bragas.
Una nueva prenda destrozada y la última del día.
Corrección, el sostén también se había unido al grupo de ropas destrozadas. La chica mordió sus labios. ¡Realmente le gustaba ese sostén! ¡Tenia conejitos rosados impresos! Esos lindos conejitos que parecían tan felices alrededor del sostén, habían fallecido en manos de Hollow-san. Ya tendría tiempo de pedirles disculpa a los conejitos, por el trato tan cruel de…
— ¡Hollow-san!— gritó, al percibir como no sólo la estaba embistiendo, sino que jugaba con uno de sus dedos en su clítoris. El hollow llevó su boca a los enormes, esponjosos y muy suaves pechos de la chica. ¡Se sentía muchísimo mejor que estando fusionado con Ichigo! Aquella vez, a pesar de haberlo vivido, era como si estuviera en una pantalla… ¿Cómo había dicho el rey? ¿3D? ¡Una mierda de esas! El punto estaba en que no se sentía tan real como en esos momentos.
Definitivamente el interior de la princesa era estrecho. Y ahora que casi estaba alcanzando su clímax, los músculos internos de esta se estaban contrayendo alrededor de su miembro. En menos de segundos, la chica estaba gritando ante la llegada del orgasmo. Segundos después, había llegado su turno de jadear y correrse dentro de ella.
Orihime respiró con dificultad, para luego recostar su cabeza sobre el hombro del hollow-Ichigo. Le avergonzaba admitirlo, pero eso era lo que había estado deseando durante toda la obra. Uh oh, había algo mal allí. En su interior aun estaba el… el…eso de Kurosaki-kun y aun estaba… pues estaba fuerte o ¿duro?
— ¿Lista para la siguiente ronda, Hime-chan?— no, ella no se había equivocado. Antes de que pudiese responder, el hollow había comenzando nuevamente a embestirla, provocando los gritos de placer de la chica. Orihime mordió sus labios, para luego gemir en frustración al percibir como el hollow se había salido de ella. Él no pensaba dejarla de esa manera, ¿verdad? —Tranquila, Hime-chan, esto aun no acaba. Sólo voltéate. — informó el hollow, con una mueca en su rostro, mientras acariciaba uno de los pezones rosados de la chica. Inoue frunció su ceño, para ser volteada-casi impacientemente- por el hollow.
Orihime lanzó un gemido que combinaba no sólo la excitación, sino el dolor. El hollow había entrado por su trasero y eso había dolido bastante. ¡Y más cuando él ni siquiera le había avisado! A pesar de que por un segundo había deseado que se detuviera, porque le dolía, en esos momentos el dolor se había borrado y sólo un gran placer estaba invadiendo su cuerpo. La joven se había aferrado a la pared del elevador, mientras el hollow no sólo se movía dentro de ella, sino que acariciaba el lóbulo de su oreja y besaba su cuello. Esas "delicadas" caricias la estaban llevando nuevamente a su límite. Pero nuevamente el hollow volvía a salirse de ella y provocaba que Orihime gimiera frustrada. ¿Acaso no se daba cuenta de que casi llegaba a la cima?
El hollow le hizo dar la vuelta y ante la sorpresa y curiosidad de la chica, este se colocó de rodillas. Ella no le había podido ver su rostro, por que este estaba oculto tras sus mechones de cabello naranja. ¿Qué iba a hacer? La joven de los Shun Shun Rikka observó interrogante, antes de que la sangre se subiera a su cabeza y la negara una y otra vez. ¡No, él no iba a hacer eso!
—Hollow-san— se lamentó la chica, mientras el susodicho colocaba las piernas de la chica en sus hombros y deslizaba su lengua por el interior de la chica, provocando que esta gimiera y cerrara los ojos a causa de la vergüenza. —Hollow-san… esto es bochornoso…— volvió a lamentarse la chica, enredando sus dedos en el cabello naranja del shinigami-hollow, y comenzando a gemir nuevamente. Siendo ignorada olímpicamente por este. La lengua del hombre continuaba moviéndose por sus labios íntimos, provocando no sólo escalofríos, sino olas inmensas de placer en la pobre chica. —Hollow-san…— gimió con los ojos cerrados Inoue.
—Es Ichigo, Orihime, Ichigo— ¿Estaba disponible la opción de que el elevador se abriera por la mitad y se la tragase? No sólo estaban en una posición sumamente comprometedora y bochornosa (pero igualmente placentera) sino que su novio la había escuchado gimiendo el nombre de otro. Pero… ese otro era el mismo, así que ella estaba segura de que no era infidelidad, pero de igual manera era vergonzoso.
Ichigo sonrió con cierta burla ante la mirada horrorizada y llena de vergüenza de Orihime. —Está bien, es sólo mi tonto hollow. No es como si te hubieses involucrado con otro. — comentó, volviendo a su "trabajo".
Orihime había abierto la boca para comenzar a disculparse, pero de su boca sólo salieron gemidos. Bien, debía admitir que a pesar de estar avergonzada, eso que estaba haciendo Ichigo no estaba nada mal….
...
El calor en ese elevador era insoportable. Los dos chicos respiraban entrecortadamente, ambos recostados de las paredes del elevador. Llevaban cerca de dos horas dentro de ese elevador y ellos no tenían ni la mínima idea de cuantas veces lo habían hecho. Orihime estaba demasiado cansada como para haberse percatado de la preocupación de Ichigo.
En la última vez, cuando ya había prácticamente acabado, se percato de que él no había utilizado profilácticos. ¡Y lo habían hecho más de cuatro veces! Joder, el chico cerró los puños. Todo era culpa de su jodido hollow.
"¿ahora me culpas por haber follado tan magistralmente a la princesa?" inquirió el hollow, con una sonrisa burlona en su rostro. Ichigo deseaba arremeterle con que esa no había sido la mejor vez, pero había cosas más importantes.
"No, idiota. Sino que no utilizamos protección." Indicó molesto Ichigo. Orihime recostó su cabeza sobre su hombro y él la atrajo hacia él. Su pelea era interna, ella no tenia por que enterrarse.
"¿Y?" Ichigo deseaba entrar a su mundo interior y ahorcar a su estúpido hollow. ¿Cómo que 'y'?
"¡Idiota! ¡Hime podría quedar embarazada!" gritó en su interior Ichigo, encolerizado por su idiotez. Si Orihime quedaba embarazada significaría que ella estaría echando por la borda su brillante futuro y él no deseaba eso. Ella era demasiado valiosa para él como para verla sufrir por no poder cumplir sus sueños y metas.
Su hollow se quedo en silencio, pensativo. "Huh, no había pensado en esa posibilidad." Indicó, logrando que el rey colocara los ojos en blanco.
"Es obvio".
—Ichi-kun, deberíamos regresar a la habitación, alguien podría avisar sobre el ascensor y encontrarnos aquí. — dijo Orihime, sacándolo de sus pensamientos. Era cierto, llevaban dos horas y desde luego que par de personas tuvieron que haberse percatado de que el ascensor no funcionaba.
El chico se colocó de pie y ayudo a la princesa de cabello naranja. La chica observó su blusa, su sostén y sus bragas rotas. —Uhh, lamento eso. — el chico le gritó un par de obscenidades a su hollow, antes de pasarle su camisa a Orihime. —Creo que esto te ayudara, en lo que llegamos a la habitación. — comentó, con cierta preocupación en su voz que no fue pasada por alto por Orihime.
—Ichigo, ¿ocurre algo?— preguntó la chica, con voz suave y preocupada. Ichigo le sonrió, para luego negar la cabeza. Él no la iba a preocupar por una idiotez suya. Probablemente nada ocurriese y él estaba ahí rompiéndose la cabeza. El chico se acercó y beso la frente de su novia, para luego abotonarle su camisa.
Ya tendría tiempo de planear algo, en caso de que las cosas no salieran como esperaba.
Espero que el capítulo les haya gustado.
¡FELIZ NAVIDAD Y PROSPERO AÑO NUEVO A TODOS!
