Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a sus respectivos autores. Este es un fic sin fines de lucro, y creado para asesinar a aquellos personajes insoportables (?.
Reto 3: "Nunca se imaginó que precisamente ella (él) le haría dormir"
Personaje: Ginny Weasley.
For a men
Lo habia pensado miles de veces… miles. Debía encontrar la manera de hacerla dormir, de hacerla callar. Sólo a una conclusión había llegado: lo haría ella.
Sí, aunque la mandaran a Azkaban o a la cárcel muggle-que a fin de cuentas era la misma mierda- la mataría, reiría con aquella crueldad de Bellatrix que había aprendido, la sometería como lo hacía anteriormente Voldemort con sus victimas y finalmente la mataría, logrando que al fin aquella maldita pelirroja se alejara de su… hombre.
Porque Harry James Potter le pertenecía desde el mismo instante en que había posado sus ojos en él. Sería aún más cruel que todos los anteriores magos y villanos oscuros, porque ella tenía una ventaja: había estado entre los buenos. Sabía las debilidades, defectos, habilidades y demás de los "buenos" sobre todo los de aquella maldita pelirroja, quien vería su fin muy pronto… demasiado pronto.
Era la hora. El incesante tintineo de las campanas de aquella iglesia muggle frente a sí se lo indicaba… ¿Cómo había llegado a aquel extraño mundo? Sencillo fue al terminar Hogwarts-mejor dicho después de la guerra- había decidido conocer otros horizontes e ir al mundo muggle le pareció lo más conveniente y en cierta forma lo más sensato, en el mundo mágico era mal vista, por aquello de haber sido débil ante Umbrige ¡Lo había explicado miles de veces! Fue culpa del veritaserum y sin embargo nunca le creyeron, de ser una miembro del ED… ahora simplemente era un traidora, una chica ex -Ravenclaw en la que nadie podía confiar.
Y gracias a eso había perdido a su Harry. Trayendo como consecuencia que la moribunda, estúpida e imbécil pelirroja se aprovechara de la situación, quedando al final con el pequeño Potter y alejándolo para siempre de ella.
— ¿Qué rayos haces aquí, Chang? — cuestionó la pelirroja al abrir la puerta.
La oriental sonrió con malicia y apuntó con su varita a la pelirroja.
— Deshacerme de algunos obstáculos. — acotó mientras se adentraba al hogar de la Weasley. — Por cierto… ¡Crucio!
Ginny Weasley cayó al suelo retorciéndose. Sentía como miles de cuchillas invisibles se agolpaban en su cuerpo quería, necesita, debía pararlo, pero era prácticamente imposible. Había tratado de levantarse y sin embargo sólo lograba que el dolor fuera más implacable.
— ¡Vamos Weasley! Quiero divertirme un poco más antes de matarte…—dijo mientras bufaba aburrida. — ¿Ves por qué no te mereces a Harry? Él es mucho más fuerte que tú y valiente. —acotó.
— P-e-r-r-a— dijo con resentimiento la pelirroja.
Cho sonrió. Sí, al parecer la chica sufría, pero se estaba aburriendo demasiado.
— ¿Perra? ¡Vamos Weasley! Eres amiga de Granger y lo único productivo que puedes decir antes de morir es… ¿Perra? Cada vez me convenzo no te mereces a Harry.
Por un momento Ginny dejó de sentir el dolor pulsante en su cuerpo y así como había caído se levanto dispuesta a vencer a la oriental. Sin embargo Cho fue más rápido y un incarcerus había sido suficiente para mantener quieta a la chica.
— Y según tú… Chang ¿Quién se merece a Harry? —cuestionó con algo de ironía y sarcasmo.
— ¿No es obvio? — contraatacó la oriental. — Definitivamente: Yo. Nadie más que yo para hacer feliz al querido Harry.
Escupió. Ginny escupió a la ex Ravenclaw dando muestra del asco que sentía ante sus palabras.
— Sin embargo Harry me ama a mí…—debatió la Weasley.
Necesitaba sacar su lado Gryffindor. Sabía que moriría, pero no se mostraría débil ante aquella estúpida traidora, y quizás si la provocaba el dolor sería menos, no quería volver a experimentar un crucio.
Nunca en sus veinte años de vida se había puesto a pensar en su muerte. La veía lejana como en algunos cien o quizás- y si tenia suerte- doscientos, seguramente habría muerto de manera natural y por su obvia vejez, pero jamás imaginó que sería asesinada.
No desde el preciso momento en que Lord Voldemort. Estaba segura que su vida sería plena y feliz, sin embargo allí estaba aquella maldita oriental que cortaba sus sueños, esperanzas y demás con simples crucios y palabras hirientes que ella rebatía por completo.
Cho meditó las palabras de la pelirroja. Era cierto, el azabache estaba enamorado de aquella insípida, pero ni modos ya se acostumbraría a vivir sin ella, después de todo ella era Cho Chang y estaba segura de que ningún hombre se le negaría, mucho menos Harry.
— Es cierto. Pero yo me encargaré de resolver ese problema… ¡Avada Kedabra!
Los ojos de Ginny se abrieron desmesuradamente, había llegado su fin y en lo único que podía pensar era que nunca imaginó que sería precisamente ella, Cho Chan quién la haría dormir.
Cho rió, sí, lo hizo como había practicado. Aún cuando los aurores habían llegado a la casa y la trasladaban a Azkaban la oriental seguía riendo sin cesar, su objetivo había sido logrado y eso era lo único importante.
Ginny Weasley había muerto, por fin.
End
