Como podéis comprobar por vosotros mismos, hay bastantes variantes en este fic, ¿qué os ha parecido la nueva incorporación de la pequeña Luna?, ¿os gusta este nuevo personaje?
Conociéndonos:
Se sentía como perdido, el dolor en la cabeza, era demasiado fuerte. Abrió los ojos, y se encontró sumido en la oscuridad, ¿dónde estaba?, Un olor conocido lo inundo, suspiró cansado, ¿cómo demonios había hecho para encontrarse en la enfermería?
Se llevó una de sus manos a la frente y se restregó un poco el pelo, se incorporó en la cama y miró a su alrededor, cogió las gafas y se fijó en la cama de al lado, no había nadie, pero en la de enfrente se encontraba Luna.
Intentó descubrir haber si había alguien más en la enfermería y se sorprendió al distinguir a Malfoy en el sillón cercano a la cama. ¿Cómo podía ese despreciable querer a alguien de esa manera?
Su odio hacía él no había desaparecido, pero el año pasado había descubierto que también era humano. ¿Qué habría hecho él en su lugar?
Negó, no quería pensar en eso, se levantó de la cama y se acercó a la de Luna, una vez a su lado miró a la pequeña. Su cabello, era de un color tan sumamente extraño, que le agradaba, un color ocre, una mezcla entre castaño y pelirrojo. La verdad es que entre sus ojos y su cabello la chica llamaba la atención.
Y luego estaba su carácter, vaya carácter, sonrió, ¡y luego se quejaban del suyo!, al ver que estaba profundamente dormida se acercó a la cama de al lado y se sentó en la misma a mirarla.
Merecía la pena, sin duda por ver caras como aquella entrar en Hogwarts año tras años, hacerlos soñar y reír, sí. Sin duda era algo a tener en cuenta. El resto de la noche se lo pasó observando a esta dormir, sin poder dejar de notar que tenía pesadillas.
-¿Qué se supone haces?
Harry se sobresaltó al escuchar la voz de Malfoy, dejó de mirar a Luna y se fijó en como este se estiraba y lo miraba inquisidoramente, ni siquiera se tomo la molestia de contestarle, lo miró unos segundos y después volvió a mirar a Luna.
-Veo, señor Potter que ya se encuentra despierto.
Harry miró a la puerta del despacho de Madame Pomfrey donde se encontraba la misma mirándolo:
-¿Puedo marcharme ya?
-Sí, no deseo ser la causante de que llegue tarde a sus clases, señor Malfoy será mejor que vaya usted también.
-¿Qué hay de ella?
-Según creo la pequeña hoy debe partir con McGonagall.
Ninguno dijo nada más, Harry se bajó de la cama en la que estaba sentado y tras coger sus cosas, se cambió y se marchó. Malfoy ya no estaba cuando él salió. Se dirigió al gran comedor. Una vez sentado en la mesa de Gryffindor no le fue difícil encontrar a Ron, Hermione y Ginny.
Esta última le sonrió y él respondió el gesto. A pesar de no estar juntos, parecían tener una especie de acuerdo, el cual era conocido por todos al parecer. Nadie se había acercado a Ginny desde que ellos habían terminado, y lo mismo pasaba con él. Era evidente el por qué.
Sabían que si todo salía bien, ellos, volverían a estar juntos sin dudar. Se sentó al lado de ella y comenzaron una conversación, no hablaban de nada en particular, pero aún así, la conversación no cesaba.
-¿Qué clase tienes hoy primero?
-Creo que Pociones.
-Ahí exs.
Harry se asomó a mirar a Ron, este tenía un trozo de tortita en la boca, Ginny sonrió a su hermano y declaró:
-Si comes un poco más tranquilo, te aseguro que seguirás teniendo comida.
-El problema de tu hermano Ginny, es que quiere meterse entre pecho y espalda, de todo lo que hay en la mesa antes de que se le acabe el tiempo.
Ron fulminó con la mirada a Hermione, y Ginny y Harry rieron ante su comentario. De repente el silencio se hizo en el gran comedor, eso llamó la atención de todo el mundo como era de esperarse.
Por la puerta del gran comedor entraron un grupo de personas, Harry y Hermione los reconocieron enseguida.
-¿Quiénes son esos?
Preguntó Ron extrañado:
-¿Por qué Remus y Moddy no están con ellos?
Harry miró a Hermione extrañado, ella solo había susurrado, pero lo cierto es que él, la pregunta que se hacía iba encaminada a otros lados, ¿por qué Remus y Moddy debían estar con ellos?
Los seis chicos caminaban por el gran comedor ignorando el hecho de que eran objeto de todas las miradas. Todos ellos se encaminaron hacía la mesa de Ravenclaw, no traían ni corbata ni insignia, era evidente que no pertenecían a ninguna casa.
¿Qué hacían entonces allí?
Harry se sorprendió a sí mismo al fijar su mirada en la chica de cabello negro y ojos verdes. Ella se sentó al lado de Luna Lovegood, saludo a la misma y sonrió. Se sorprendió cuando Luna se apartó de ella asustada.
Luna, miró a la chica una vez con la boca abierta y después posó su mirada en la mesa de Gryffindor, repasó la misma hasta que sus ojos plateados y los de él se encontraron.
-Harry, no me habías dicho que tenías una hermana gemela.
Todo el gran comedor se echó a reír ante las palabras de ella, todos menos los que estaban cerca de la chica en cuestión. Varias voces llamando a Lovegood lunática, se hicieron escuchar.
Luna enrojeció ante ello y se puso en pie, dejando su desayuno a medias se marchó del gran comedor. A su lado Ginny se puso en pie:
-Voy con ella, nos vemos esta tarde Harry.
Él asintió a esas palabras, y molesto fijó de nuevo su vista en la chica. Ella miraba sorprendida la puerta del gran comedor. Después se fijó en él y cerró la boca, él tan solo la fulminó con la mirada. ¿Quién demonios era?
Se puso en pie para irse:
-¿No piensas desayunar nada más?
-Se me han quitado las ganas, nos vemos en clase.
Pasó entre las mesas de Gryffindor y Hufflepuff sin dejar de mirar la de Ravenclaw. Tenía que hablar con Remus, esa chica en especial, lo ponía muy nervioso, sin contar que la pequeña Luna la temía y que había dejado en ridículo a su amiga. ¿Qué tenía ella en contra de las chicas que se llamaban Luna?
Se dirigió a la torre de Gryffindor, debía coger sus cosas para asistir a clase de pociones. La mañana pasó sin muchos acontecimientos que destacar, salvo que la profesora McGonagall lo había obligado a salir de clase para que le firmara el permiso de retirar dinero de su cámara.
Tras hacer esto miró a Luna:
-¿Qué mascota compraras?
-Aún no lo sé, según me ha dicho la profesora, es mejor que no escoja hasta que esté allí.
Harry asintió, estaba por entrar en clase cuando escuchó de nuevo la voz de Luna:
-¿Podré buscarte luego?
Se sorprendió por su pregunta, se giró a mirarla y ella enrojeció, él tan solo asintió a su pedido.
-Genial, así te enseñaré todo. Tengo muchas ganas de comenzar a estudiar. ¿Sabes que ella se convierte en gata?
Dijo señalando a McGonagall con la cabeza, intentaba ser discreta, pero la verdad es que no lo conseguía, sonrió ante su ingenuidad y volvió a asentir:
-¿Ya le dijiste a tú tío que irás de compras?
-Sí, me dijo que gastase todo lo que pudiese.
Harry se quedó helado, ¿qué demonios?, Miró a McGonagall y ella suspiró:
-Tranquilo Potter.
Sin más ella y Luna se alejaron de él. Estaba sentado en la mesa de Gryffindor dándole vueltas a la comida que había en su plato, quizás sería bueno pasar por la biblioteca, debía retomar la búsqueda de los horcuxes cuanto antes.
-Harry, te estoy hablando.
Levantó la mirada de su plato y se encontró con Hermione y Ron, ambos lo miraban extrañados por su actitud:
-Perdón estaba distraído. ¿Qué pasa?
-Es sobre Moddy y Remus. Ellos están bajo una misión de la orden, ayer mientras estaba de ronda, me los encontré, y Remus me pidió que os avisara de que si os lo encontráis a él o a Moddy en compañía, debéis de llamarlo a él Dennis Creevey, y a Moddy, George Granger.
-¿Qué estás diciendo?
La voz de Ron sonó más de lo debido lo que ocasiono que varios los miraran, Hermione lo miró con cara de reproche y este se encogió de hombros:
-Perdón. Es que no entiendo nada.
-La verdad es que él tampoco parecía entender mucho. Solo sabe que debe proteger a esos seis y ya.
-¿Es que ahora la orden se ha vuelto un ejercito de protectores?
Hermione lo miró extrañada, él iba a comenzar a hablar cuando lo llamaron:
-HARRY, HARRY MIRÁ QUE MASCOTA ME HE COMPRADO.
Todos en el comedor vieron a la niña correr hacía él con un pequeño hurón en sus brazos. Harry se quedó mudo al ver a Luna como abrazaba al bicho con sumo cariño, se giró con una sonrisa burlona en su rostro y miró a la mesa de Slytherin.
Malfoy miraba a Luna intrigado, desde su sitio sin duda no podía identificar lo que la niña portaba. Merlín lo que se iba a reír.
Luna una vez estuvo cerca de él se tiró a sus brazos pillándolo de improviso. En dos días había recibido más abrazos que en casi toda su vida. Cogió a Luna y la sentó en sus piernas. Todos los estaban mirando, pero le importó bien poco.
-¿Qué traes ahí enana?
Harry miró a Hermione sorprendido, ella miraba a la niña con ciertas dudas, Luna la miró unos segundos y le sacó la lengua, como si esta no le hubiese hablado se fijó de nuevo en él.
-McGonagall me ayudó a elegirla. Me dijo que te agradaría la elección.
No pudo evitarlo y se echó a reír:
-¿Qué tiene tanta gracia Potter?, Y quita tus manos de mi sobrina.
El silencio absoluto tomo al gran comedor, sin duda Harry sabía lo que estaban pensando todos en ese momento:
-¿La sobrina de Malfoy?
La voz de Dean se hizo escuchar en su mesa, a pesar de que solo fue un susurro:
-¿Qué hace ella con Harry?, ¿Cómo es que este la trata tan bien?, Es una Malfoy, sin duda hija de un mortifago.
-¿Y qué nombre le vas a poner?
Preguntó este sin más, decidió ignorar a todo el mundo, incluido a Malfoy, Luna había bajado la mirada un momento, pero en lugar de responder su pregunta, ella formuló otra:
-¿Qué es un mortifago?
Harry la miró un segundo, y después a Malfoy el cual tenía ambos puños cerrados.
-Venga Luna, te ayudaré a acomodar tus cosas.
Malfoy le ofreció su mano a Luna y ella la cogió, bajó de las piernas de Harry y se dispuso a salir del gran comedor con Malfoy:
-Luna espera.
Todos a una miraron hacía él, por su parte salió de su asiento y se levantó:
-Cuando ya hayas terminado te espero en el lago.
Ella le sonrió de medio lado, pero su sonrisa no llegó a sus verdes ojos, sin esperar más Malfoy y ella se marcharon del gran comedor.
Harry iba a volver a su mesa, pero al girarse y ver que todos cuchicheaban, decidió mejor irse, se giró para salir de allí, y chocó contra alguien más.
-Maldita sea, ¿por qué no miras por dónde vas?
Harry se frotaba la frente, mientras intentaba colocarse las gafas en su lugar:
-Tú también tienes algo de culpa Evans, deberías de tener más cuidado.
Harry abrió los ojos algo molesto, ¿qué diantres ocurría que llevaba dos días en que no dejaba de golpearse la cabeza?
-¿Estás bien?, ¿Te has hecho daño?
-Tiene la cabeza como una piedra, ¿qué daño se va a hacer?
Harry se fijó en la persona con que se acababa de golpear, era un chico de su misma edad, uno de los seis extraños esos. Contaba con el cabello castaño y los ojos de un color azul tras las gafas.
Era algo más alto que él, pero no por mucho, pero si parecía más fuerte. Por su parte él, ahora lo estaba examinando, el enfado que había aparecido en sus ojos ahora había cambiado.
En estos pudo distinguir un brillo de curiosidad, lo vio formar una sonrisa en sus labios. De un momento a otro dejó de frotarse la parte baja de la frente y extendió su mano hacía él:
-Mucho gusto, mi nombre es James Evans. Es un placer conocerte Harry Potter.
No le extrañó que supiera su nombre, pero sí el tono divertido que usó para ello. Por educación Harry extendió su propia mano para estrechar la de él. En el mismo momento en que sus manos hicieron contacto, Harry sintió una corriente eléctrica recorrerlo.
¿Qué demonios pasaba?, rápidamente y asustado ante ello, soltó la mano de este, el cual no dudo ni un solo segundo en hacer lo mismo.
-Estáis impidiendo el paso.
Reconoció la voz enseguida:
-Pues vaya por otro lado.
-Potter, ya tiene una semana de retención, no creo que desee que aumente el mismo.
No quiso discutir, así que pasó al lado de los que entraban y se marchó, ¿qué clase se suponía que tenía esa tarde?, maldijo para sus adentros al percatarse que se había olvidado sus cosas debajo de la mesa de Gryffindor.
Maldiciendo su despiste se dispuso a recuperarlas, se giró y se sorprendió al ver a Ginny detrás de él:
-¿Ibas a por esto?
Sonrió a la vez que asentía, ella le tendió su mochila y ambos comenzaron a caminar.
-Así que hay una nueva Malfoy entre nosotros.
Harry volvió a asentir a sus palabras, aunque frunció el ceño:
-Es cierto que es la sobrina de Malfoy, o ese es el parentesco que ella dice que tienen, pero no se apellida Malfoy, además no se parece en nada a él.
-Bueno, al parecer comparten simpatías ¿no?
Harry la miró sin entender:
-Hablo de Hermione, no parece que le caiga muy bien ella.
Harry sonrió de medio lado:
-Creo que ella insultó a Malfoy en presencia de Luna, eso no le cayó muy bien a ella. Pero creo que si la trata más seguro se llevarán mejor.
-Harry, ¿acaso piensas seguir hablando con ella?
Eso le ofendió, Luna le agradaba mucho, después de haber escuchado lo que ella había pasado, y sobre todo lo que había tenido que soportar de sus familiares, eso de que solo una persona le ayudara.
Al menos ella contaba con eso, alguien que entendía y le podía explicar, él no contó con nadie, salvo con desprecios y muchas dudas.
-Puedes estar segura de ello.
Ginny notó el enfado en sus palabras y suspiró, sin duda esa relación traería cola:
-¿A dónde vamos?
-Yo voy al lago, tengo una cita ineludible con una chica, ¿quieres acompañarme?
Harry sonreía y le guiñaba un ojo, Ginny respondió a su gesto, ¿por qué no?, después de todo, una pequeña niña no podía ser nada malo. Asintió y juntos se dirigieron hacía ese lugar, por supuesto llegaron antes de lo debido, pero se sentaron cerca del lago y siguieron hablando mientras esperaban.
"OPV"
-Idiotas, ni siquiera saben de lo que están hablando, miserables…
-¿Qué sucede tío?
Escuchar la voz de Luna lo hizo mirarla de reojo:
-¿Ya compraste todo lo que vas a necesitar?
Ella asintió alegremente:
-La profesora McGonagall me ha ayudado mucho, hemos comprado muchas cosas, también me ha comprado plumas y más cosas de repuesto. Me dijo que ella las guardará, al menos hasta que consiga un baúl para guardarlo todo.
Vio como ella fruncía el ceño y la vio intentar acomodar en sus manos a un animal.
-¿Qué es eso que parece querer escapar?
Ella soltó su mano y acomodó más a la criatura que tenía en sus manos, al ver lo que era, él abrió los ojos sorprendido:
-¿Qué broma es esta?, ¿Te dijo Potter que compraras eso?
-No, había muy pocas cosas, de hecho nos costó mucho encontrarlo todo, y había pocos animales, la profesora McGonagall me enseñó varios, pero yo vi este, cuando le pregunté, me dijo que era un hurón cualquiera.
Yo recordé como te llamaba el tío Ronald, y lo elegí. La profesora me dijo que a Harry le gustaría. ¿Por qué no te gusta que te llamen hurón?, La verdad es que yo no sabía que eran animales tan lindos.
Draco estaba mudo, se había quedado clavado en el suelo, la miraba pero sin verla. Acababa de decirle que su "tío Ronald", era quien no dejaba de insultarlo a él. Eso quería decir que ¿Potter se había peleado con su gran amigo por defenderlo a él?
Negó, eso era completamente imposible. Miró a esta jugar con el hurón en sus manos, y gruñó enfadado, iba a ser la comidilla de Hogwarts por un buen tiempo. Sobre todo cuando Luna dijera que Potter se lo había regalado.
-Tío Draco vamos al lago.
-¿Para qué?
-Harry me dijo que me esperaría allí.
-¿Por qué tantas ganas de estar con Potter?
-¿Bromeas?, Era el héroe de las historias de mama. Incluso tú me contaste muchas cosas de él. De cuando os llevabais mal.
-¿Y tú padre?, ¿Nunca te dijo nada de él?
-Hasta anoche no supe que habían coincidido en Hogwarts también.
Draco miró a Luna sin entender:
-¿Hasta anoche?
-Ayer lo vi, me resultó muy raro verlo con la edad de diecisiete años. Estuve a punto de despertarlo, pero la profesora McGonagall y el profesor Snape me lo impidieron. Ambos me explicaron que no puedo contarle quien soy.
¿De qué estaba hablando?
-Espera, espera un momento creí que me habías dicho que tu padre se llamaba James Evans ¿no?
Ella asintió, y de un momento a otro le volvió a coger la mano con fuerza.
-Mira, es él, él es mi papa.
Interesado y muy perdido, Draco siguió la mirada de Luna y su dedo, enfrente de él, se encontraba un chico de cabellos castaños y cortos, con gafas y ojos azules. Al lado de este, pero como huyendo de él, iba Lilian Evans. A pesar de que le habían cortado el pelo y se lo habían cambiado de color, era tan sumamente evidente quien era, que Draco se extraño de que solo hubiesen hecho eso.
Aunque claro, solo para él era evidente, porque él la había visto la noche en que había llegado a ese tiempo, sino, ni mucho menos podría imaginarse que en Hogwarts se encontraba una de las mujeres más celebres de los últimos dieciocho años de la historia de la magia.
-¿Quieres dejarme en paz?, Se supone que no tienes esta clase, ¿por qué me sigues?
-Sabes bien que no podemos ir solos por ahí, yo soy tú guarda espaldas.
Ella lo fulminó con la mirada:
-No necesito nada de ti James, así que piérdete.
-¿Por qué tan arisca?, Te recuerdo que todo esto es por tu culpa.
-¿Mi culpa?, ¿Quiénes eran los que andaban a deshoras por la torre de astronomía?, Lo que me recuerda, ¿Cómo es que estabais desaparecidos?
Una sonrisa de autosuficiencia asomó en sus labios, se cruzó de brazos y la miró:
-Te gustaría saberlo ¿verdad?, Puede que te lo diga si me das una cita.
-Antes saldría con el calamar Gigante Potter.
Declaró la chica y sin más se marchó de allí, dejándolo completamente paralizado y mirándola furioso. Draco no sabía si reír, pasar del asunto o qué, ¿cómo diantres esos dos habían terminado casados?
Negó, la verdad es que nunca entendería nada de todo eso. Sus padres al contrario de lo que pudiera pensar la gente, se querían. Y él había crecido en una familia feliz, con sus estrictas normas y reglas, pero todas las familias tenían las suyas.
Lo malo fue el regreso de el señor tenebroso, ahí todo comenzó a complicarse, su padre se volvió más oscuro. Y después del fracaso en el ministerio, había sido su turno de proteger a su madre y salvar la vida de su padre.
El señor tenebroso, le había encomendado una misión imposible, pero una vez más su madre se había preocupado de protegerlo. Pero no había conseguido mucho. Claro que él no era consciente de todo lo que su madre había llegado a hacer por él.
-¿Sabes que está aquí de incógnito?
Luna lo sacó de sus pensamientos.
-Me dijo el profesor Snape que no me acercara mucho a él. ¿Sería muy peligroso que lo hiciera tito?
Draco la miró un momento, ¿Qué si sería peligroso?, La verdad es que no sabía hasta qué grado podría serlo. Después de todo, ella no tenía ni idea del mundo mágico.
Exceptuando las historias. Sí, definitivamente podía resultar peligroso.
Ambos llegaron al lago, Draco enseguida distinguió a Potter, acompañado de su noviecita, la pobretona. Los vio desde esa distancia, ¿por qué debía ir con Luna?
-¿Por qué no te acercas tú?
-¿Qué te pasa tío?
-Nada, Luna, él y yo no somos amigos. Tienes que entender que…
-Por favor.
Luna lo miró con cara triste y se fijó directamente en sus ojos, se quedó helado.
-No hagas eso. No me gusta, además ¿qué más te da?, Él te agrada, así que no sé… ¿Quieres dejar de mirarme así?
Luna comenzó a bajar su cabeza y Draco distinguió que sus labios estaban apretados, era claro que se estaba enfadando.
-Será posible.
-Si no vienes me enfadaré mucho contigo. Y puedes estar seguro de que no te gustará que me enfade.
-¿Me estás amenazando?
Luna levantó su verde mirada hacía él y Draco pudo distinguir una sonrisita maliciosa en sus labios:
-¿Sabes?, Dragón me parece un nombre ideal para mi huroncito, ¿tú qué crees tío Draco?
¿De dónde había salido esa niña?, Draco achicó los ojos y los fijó en ella:
-Sabes que esta me la vas a pagar ¿cierto?
Sin darle la más mínima importancia a sus palabras, Luna, se giró contenta y retomó su camino.
Cuando ya estaban por llegar, ella se quedó quieta por un momento, y sin más sonrió:
-Tío Draco, es Victoria, mi prima Victoria.
Al ver que iba a echar a correr hacía ellos, Draco la detuvo en seco.
-No, he quietecita, ella no se llama Victoria.
-¿Cómo que no?, Pero si es igual a ella.
Draco suspiró:
-Escucha Luna, ahora no estás en tu tiempo, ¿recuerdas?, no sé exactamente cuántos años has viajado, pero esa chica no se llama Victoria.
Además, tengo algunas cosas que decirte, en este tiempo, estará mucha gente a la que puede que tú…
-Conozca, pero no puedo decirles nada de nada de lo que yo sé. Eso me lo explicó el profesor Snape. Me prohibió hablar con nadie sobre de donde vengo o todo lo que tenga que ver con mi familia. No entiendo cómo llegué aquí, pero es muy raro el ver a gente que conozco y no poder llamarla por los nombres que yo los llamo.
Si ella no es Victoria, ¿entonces quién es?
-Ella es la pobre… quiero decir, la novia de Potter. Weasley.
-¿Ella es Ginny Weasley?, ¿la chica que Potter salvó en segundo año de una serpiente enorme, su después novia?
-Así es. ¿No te suena de nada?
Ella la miró durante un momento, sí que había algo que le sonaba de ella, pero no era quien a descubrir que exactamente.
-La verdad es que sí. Pero, no creo haberla visto nunca.
Eso hizo fruncir el ceño de Draco, así que era ella Jane Evans.
-Venga vamos y te la presento.
Ambos llegaron a la altura de la pareja:
-Harry, aquí estoy.
-Hola Luna, mira te presento a una buena amiga mía. Ella es Ginebra Molly Weasley.
Luna primero miró a uno y a otro y después a la pobretona, sonrió ampliamente y de un momento a otro se acercó a ella, le dio un beso en la mejilla y declaró:
-Es un gusto conocerte. Nunca te imaginé así.
-¿Me imaginaste?
Preguntó la pobretona sorprendida, Luna asintió y rápidamente se sentó encima de la pobretona contenta:
-Me gusta el color de tu cabello, un consejo, nunca te lo cambies. ¿Qué curso haces?
-Estoy en sexto. Tú acabas de entrar ¿no?
-Así es. ¿Es cierto que Harry Potter te salvó de una serpiente muy grande?
La pobretona miro de reojo a Potter y asintió a las palabras de Luna, con una sonrisa de nostalgia en sus finos labios.
-¿Qué haces tú aquí?
-Ella me dijo que quería que la acompañase. Quiero que te mantengas a partir de ahora lejos de ella.
-Eso será si así lo quiere ella Malfoy.
Miró furioso a Potter y apretó los puños, ¿por qué tenía que estar con esos dos allí plantado como idiota?
-Ven tito Draco, siéntate aquí.
Luna sonreía ampliamente y señalaba el lado que quedaba libre. Justo dejando a la pobretona y a ella que estaba sentada encima, en medio de Potter y él.
-Mejor me quedo aquí. Recuerda que no tenemos mucho tiem…
-Harry, ¿sabes?, ya he decidido el nombre de mí mascota.
-Está bien, maldita sea.
Furioso, se sentó donde Luna quería, enseguida notó las miradas incrédulas de Potter y la pobretona y se dedicó a mirar hacía el maldito lago.
Esa enana se las iba a pagar.
-¿Y cuál es Luna?
-Por ahora es un secreto.
Se llevó uno de sus dedos a sus labios e hizo el signo de silencio. Potter le sonrió:
-Molly, quiero decir, Ginny, ¿puedo llamarte Ginny?
La pobretona asintió:
-¿Te gustaría ser mi amiga?
-Claro, si tú quieres por supuesto.
Luna volvió a sonreír, ¿qué acaso no sabía hacer otra cosa?
-¿Dónde está el ti… quiero decir tú hermano Ron?
-De seguro en el gran comedor devorando lo que encuentre a su paso. No sé como la mesa de Gryffindor aún existe. En serio que viendo a la comadreja comer, hace a uno pensar seriamente en donar algo de dinero a vuestra familia.
Notó la mirada fulminante de San Potter en él y sintió que alguien le tiraba un pellizco en la mano:
-Luna, ¿qué demonios haces?
-No lo llames comadreja. Me prometiste que no lo volverías a hacer.
-¿De qué hablas?
-Sí, y no quiero que…
-Harry, Ginny, han puesto el horario de entrenamientos en la sala común.
Y ahí llegaba el que faltaba, ya era aguantar mucho:
-Venga Luna, no me puedes pedir que soporte nada más.
-Está bien. Nos vemos.
Se despidió de la pobretona con un beso en la mejilla y se quedó un momento quieta mirando a San Potter:
-¿Nos vemos mañana?
-Si quieres sí.
-¿Puedo darte un beso en la mejilla?
Todos miraron hacía Potter, y la pobretona formó una sonrisa pícara en su rostro que lo dejó por unos momentos como idiota mirándola. ¿Qué estaba pensando la pobretona?
-Ya venga que hay llega la coma… quiero decir el hermano de esta.
Luna suspiró como pidiendo paciencia y eso hizo reír a los otros dos y a él exasperarse aún más. Cogiéndola del brazo y tirando de ella comenzó a alejarse de allí, pasaron al lado de la comadreja y este lo miró de la misma manera que él lo hizo.
-Adiós Ron, haber cuando podemos hablar.
La comadreja se detuvo extrañado y miró a Luna como si esta fuera un monstruo o algo por el estilo.
Cuando entraron de nuevo en Hogwarts ella sonreía de oreja a oreja:
-Tío Draco, tenías razón no era Victoria. Ella es más bonita.
No le contestó:
-Pero sí que la conozco, aunque no por el nombre que tú me has dado.
-¿Entonces?
-Según creo no puedo decir nada. Me lo han prohibido.
-Eso es para los que no saben de dónde eres. Pero yo soy…
-Aunque lo sepas, no quiere decir que pueda contarte. El profesor Snape y la profesora McGonagall cuando fui a contarles algunas cosas, me cortaron diciendo que no era bueno que yo hablara de nada de todo eso. Que podía de algún modo cambiar algo.
-Pero si hace un momento me estabas preguntando si podías acercarte a tu padre.
-Y tú me has dicho que no es buena idea.
Sin más ella siguió caminando, mientras que acariciaba el pelaje del maldito hurón.
"OPV"
Maldijo para sus adentros, y siguió su camino, estaba claro que Evans pensaba seguir tratándolo de la patada. Sus pasos lo llevaron a la biblioteca, enseguida supo que ya sus malditos niñeros eran conscientes de donde se encontraba.
Ya que la bibliotecaria, mandó un memorándum en cuanto él entró en al misma. Se paseó por una de las estanterías, mirando los libros que allí había. No era un lector nato, pero era un hobby que no le desagradaba. Encontró uno que le llamó la atención.
Con él en la mano se fue a una de las tantas mesas del lugar, se sentó de manera desenfadada en una de las sillas y lo abrió por cualquier página. La verdad es que su mente estaba más pendiente de la gran amabilidad de Evans para con él. Pero tampoco podía dejar que eso lo deprimiera.
Fastidiado, miró por la ventana que tenía más cerca y distinguió uno de los postes del campo de Quidditch. Esa era otra injusticia. Creevey, le había advertido que al no pertenecer a ninguna casa, este quedaba completamente fuera de sus posibilidades.
Por supuesto que él había discutido tal cosa, y más claro estaba que no pensaba quedarse sin jugar. Probaría suerte en todas las pruebas de Quidditch que se organizarían a partir del día siguiente.
Bueno en todas no, no pensaba presentarse a las de Slytherin, las vería desde las gradas, eso sin dudarlo, había que conocer a los contrincantes. Pero no intentaría entrar en ese equipo por nada del mundo.
Al día siguiente Miércoles, serían las pruebas de Hufflepuff, el Jueves era el turno de Gryffindor, Viernes, Slytherin y el Sábado por la mañana Ravenclaw.
Seguro de sí mismo y más que dispuesto a perseguir ese objetivo, pensó en hablar con Sirius, quizás a él también le interesara entrar en algún equipo. Sonrió de medio lado, la verdad es que siempre le había gustado la idea de poder jugar con otras casas, ahora podía elegir el equipo que quisiera.
Pasó distraídamente algunas páginas. El libro era de la historia del mundo mágico en esos últimos dieciocho años. Lo había cogido, porque la portada era igual al libro que él conocía. Pero su interior resultó ser diferente.
Justo había ido a coger, uno que hablaba de la historia más reciente y relevante del mundo mágico. Sentía curiosidad, como seguramente todos ellos. Sobre todo por ese muchacho que era tan sumamente parecido a Evans.
Bueno mejor dicho, ahora era sumamente parecido a Evans, pero lo que más le había extrañado era que Sirius le había dicho que era casi idéntico a él.
Como le pasa a todo el mundo que ve a alguien parecido a él, James había negado esto, él era único, al igual que ese chico. No se parecían en nada. Puede que en el color del pelo, y en la forma del mismo. Al parecer, el chico contaba con su mismo problema, aunque a él parecía fastidiarle.
Le dijo a Sirius que estaba muy equivocado, que ese chico parecía salido de un libro, pero Sirius no dijo nada más. Lo cual el hacía comprender que no iba a desistir.
Tras un rato callados, este le había dicho:
-¿Y no te resulta raro que se apellide como tú?
A eso él lo había mirado unos segundos, y después había fruncido el ceño:
-Bueno, hemos viajado no menos de unos veinte años en el futuro. Puede que sea un familiar mío.
-Si un familiar, yo apuesto por uno muy, pero que muy cercano James. Yo que tú no me haría mucho el ciego con él.
-¿Qué más da quien sea Sirius?, Si resulta que tienes razón y es mi futuro Hijo, ¿qué importa?, Eso solo demuestra que tendré a alguien con quien estar.
-Y que sentarás la cabeza.
James, miró a Sirius extrañado, este había dicho eso como si fuera el peor de los sacrilegios, además después había temblado. No pudo dejar de reírse y declaró:
-Pero para eso queda mucho hermano.
-¿No vas a hacer nada por conocerlo entonces?
-¿Tú lo harías?
Sirius lo miró unos momentos, agachó la cabeza y declaró:
-Si supiera que me voy a quedar bastante tiempo por aquí, intentaría al menos entablar conversación. Aunque puede que no sea buena idea. James, ¿tú quieres saber algo de lo que ha pasado hasta ahora?
Eso lo pilló desprevenido, no se había planteado esa posibilidad. Se quedó callado ante esa pregunta, más la voz de la conciencia de todos ellos fue quien tomó la palabra:
-Es tentador, no negaré que seguramente todos deseemos enterarnos de cosas que hayan pasado. Pero, ¿es lo adecuado?, quiero decir. Nosotros solo somos seis jóvenes que han viajado por error a una época que no les corresponde.
¿Qué pasaría si volvemos con información a nuestro tiempo?, Podríamos cambiar cosas, y por todo lo que he leído al respecto de los viajes en el tiempo, eso no sería una buena idea.
Ambos miraron a Remus, el cual se encontraba apoyado en la puerta con los brazos cruzados y mirando hacía ninguna parte en particular.
-Pero, Remus, es evidente que en este tiempo las cosas no van muy bien que digamos. ¿Qué se supone que ha estado haciendo todo el mundo durante todo este tiempo?
La guerra sigue vigente, y al parecer cada vez es peor, según leí en una revista que encontré en la mesa de la sala hoy, las desapariciones no son solo en nuestro mundo, sino también en el de los muggles. Informaban de una serie de asesinatos casi instantáneos.
¿Qué ha estado haciendo Dumbledore todo este tiempo?, Yo creía que era una persona más activa, al menos en nuestra época es así, ¿por qué ahora no está ni siquiera en Hogwarts?
-Eso querido señor Silver Blane, se lo puedo contestar yo mismo.
Los tres habían pegado un salto al escuchar esa tranquila voz salir de sus espaldas.
Cuando habían mirado hacía el lugar, vieron a Albus Dumbledore sentado junto con más personas, en una de sus manos sostenía unas cuantas cartas y miraba con interés a la mesa.
Lo que más les llamó la atención fue el hecho de que estaba en un cuadro.
-Me temo que desde finales del año anterior, por no decir un poquito antes, dejé de disponer de la capacidad de poder hacer muchas cosas muchachos. Entre ellas, otra cosa que no fuera moverme entre los cuadros de este castillo y tener serías discusiones de cosas de no mucha relevancia a decir la verdad.
-¿Qué…?
-Me llegó mi hora me temo. Pero bueno, como siempre he dicho, la muerte no es más que otra gran aventura que afrontar. Y no me equivocaba, gracias a estos maravillosos cuadros, entre los que me puedo mover con libertad, puedo ver cosas de mucho interés. Y enterarme de cosas que a muchos no les haría gracia que yo supiera.
Todos distinguieron el brillo en cierto modo malicioso en sus ojos. Sin duda ese hombre no cambiaría con el paso de los años.
-Señor Black, me gustaría que una vez más tanto usted como sus compañeros tuvieran en consideración las palabras de su amigo Lupin, no es bueno saber demasiado de ciertos temas. Sé que es tentador, hasta yo me sentiría muy alentado a interrogar a todo el que se me cruzara cerca, si llegara a viajar a otro tiempo.
Pero no es buena idea, podemos creer que lo que hacemos, es por un motivo bueno y honorable, pero nos engañamos, es solo para poder saciar un sentimiento que todo humano posee en cierta medida. La curiosidad, una aliada en muchos aspectos, pero enemiga en otros. Y este señores míos es uno de ellos.
La curiosidad, en esta ocasión, podría ser la destrucción total de todo aquello que queremos y que podríamos conseguir.
No volvió a abrir la boca y Sirius prefirió no volver a decir nada. Por su parte él, había notado que ahora los cuadros los vigilaban más que antes. Y que su encuentro en las puertas del gran comedor con Harry Potter, había sido observado por muchos ojos.
Demasiados interesados, para ser algo normal y sin importancia.
Suspiró, ¿qué tanto podrían averiguar sin poner en peligro todo?
Sus ojos se detuvieron en una línea en específico que lo hizo fruncir el ceño:
"Gracias al niño que sobrevivió, estamos ahora en paz."
Miró la página sin entender, volvió a mirar la edición del libro y se sorprendió al descubrir que solo hacía cinco años que este se había escrito. Volvió a abrir el mismo por la misma página y se decidió a pasar algunas hojas hacía atrás. Enseguida, al pasar tres hojas hacía atrás encontró el título del capítulo:
"La caída del que no debe ser nombrado."
¿Qué demonios significaba eso?, se fue hasta el índice y se sorprendió al descubrir que solo había tres capítulos en lo referente a Voldemort. Uno que hablaba de sus comienzos, otro de su punto más álgido y por fin su caída.
Pero, ¿qué caída si era evidente que seguía vivo y dando guerra?
-Veo que estás algo perdido. ¿Puedo ayudarte en algo?
Sobresaltado levantó la vista del índice y miró a quien la había hablado. Era una chica, de hecho sino andaba muy equivocado, era la misma que había hablado con Creevey la noche que salieron a pasear, la que estaba con Potter.
-Es solo, que este libro está mal.
Ella lo miró como si hubiera dicho algo imposible y se sentó en la silla enfrente de él. Le tendió su mano y declaró:
-Déjame ver. Es imposible que un libro esté equivocado.
Él por su parte frunció el ceño y se lo entregó:
-Míralo tú misma. Ahí hay tres capítulos dedicados a Voldemort, pero sin duda está terriblemente equivocado.
La chica miró el índice, después se fue a los tres capítulos y James se sorprendió cuando ella comenzó a leer detenidamente los tres. Se cruzó de brazos a la espera de su veredicto, seguro de que ella acabaría por darle la razón.
Pasó bastante tiempo en el que él se quedó observándola detenidamente, contaba con un cabello castaño, que era evidente que necesitaba un arreglo, sus ojos color castaño achocolatados, devoraban las letras escritas con rapidez y curiosidad. Según iba leyendo su ceño se iba frunciendo.
Supo el momento en que ella terminó de leer porque declaró:
-Y así es que llevamos once años de paz.
Ella lo miró:
-¿Y bien?, es evidente que está equivocado.
-¿En qué sentido?
Preguntó ella desconcertada. James descruzó los brazos con el ceño fruncido, se acercó a la mesa y mirándola declaró:
-¿Cómo que en qué sentido?, Aún estamos en guerra. A no ser que yo me lo haya imaginado.
Ella suspiró y se dispuso a mirar la fecha del mismo.
-Este libro fue escrito hace cinco años, es lógico que no incluya nada más. Es evidente que la nueva edición, hablará del regreso de Voldemort de hace tres años. Y por supuesto de su segunda caída.
Eso lo dijo más para sí que para él. Y le sorprendió ver la determinación y la seguridad con la que había dicho esas palabras.
-¿Cómo se supone que regresó?
Preguntó interesado, ella lo miró por unos momentos como evaluándolo y después vio que el enfado se formaba en sus ojos.
-Así que eso era lo que querías. Pues puedes estar seguro de que no pienso darte detalles morbosos de lo que tuvo que pasar Harry cuando él regresó. No sé quien eres, pero no pienso permitir que vuelvan a avasallarlo como en quinto año.
Sin más ella se puso en pie dejando el libro allí. Él la miró de forma incrédula, ¿qué por Merlín había dicho para que ella le hablara de esa forma?, Ah pero eso no se iba a quedar así, él no dejaba que le hablaran de esa forma y se fueran sin más.
Se puso en pie y la siguió, la alcanzó fuera de la biblioteca, casi a mitad del camino del pasillo, sin pararse a pensar la agarró con fuerza del codo y la hizo girar.
-Oye tú, no sé a qué ha venido esa actitud tuya de ahí dentro, pero no te pienso consentir que me hables de ese modo. ¿Te ha quedado claro?, Yo no te he pedido nada, has sido tú la que ha ido de metiche y has querido saber qué estaba buscando.
-¿Qué te has creído?, suéltame ahora mismo. Soy prefecta de Gryffindor y Premio Anual. Esto te costará caro.
Él apretó más su agarre y se acercó a ella.
-Eres tú la que no sabe con quién…
-¿Qué se supone que está pasando aquí?
-Suéltala ahora mismo Evans.
Ambos miraron a las dos personas que acababan de llegar al lugar. Uno de ellos era Harry Potter, iba acompañado de un chico más alto que él, de cabello rojo, y pecas en el rostro, sus ojos eran azules.
Este tenía los puños apretados y miraba casi rojo de furia la cercanía de ellos. Era evidente que estaba celoso. Pero no le dio la mayor importancia, sus ojos se fueron derechos a Harry.
Él lo miraba de forma seria, lo miraba directamente a él y al agarre que estaba teniendo sobre el brazo de ella. Era evidente que él era más objetivo y observador. Soltó el brazo de ella sin apartar la mirada de Harry. Sonrió de medio lado y declaró:
-Solo estábamos conversando nada más. Pero sería bueno que aprendiera a distinguir quien la está atacando, de quién le está haciendo una simple pregunta porque cree que se ha perdido algo.
Esto último lo dijo mirando a la chica a los ojos, se iba a ir sin más cuando decidió:
-Mi nombre es James Evans, si siente la necesidad de disculparse, me encantará conocer la respuesta aunque sea muy escueta a la pregunta que le formulé en la biblioteca señorita…
-Granger, Hermione Granger.
Él asintió sin más y pasó cerca de Harry, sintió la mirada del pelirrojo en él, pero solo miró a Harry. Este le devolvió la mirada, no le dijo nada, pero enseguida se percató de que este lo iba a controlar.
Sonrió con petulancia, sin duda sería entretenido su tiempo allí.
Hoy solo tengo tiempo para subiros estos tres, ¿qué os parece?, ¿creéis que merece la pena o no?
Espero que os esté gustando esta nueva versión de la historia, si llego a los 15 aprobados me daréis una alegría y un gran alivio Jajaja.
