Hola a todos, aquí vengo con otros tres capítulos, gracias a los que habéis decidido darle una oportunidad a esta nueva versión de la historia.

Belmi: Hola, me alegra que te esté gustando esta versión. Sobre la pequeña Luny, y su tiempo, bueno no puedo revelarte mucho, solo te diré que lo del comportamiento de su madre tiene su explicación. Muchas gracias por dejar comentario, espero te gusten estos tres nuevos capítulos.

Y no te preocupes por el corte, lo importante es que te tomaste la molestia de leerlo desde ahí y comentar. Muchas gracias por eso.

Sobre mi estado, la verdad es que ahora parece estar todo bien, jejeje. Gracias por preguntar. Un saludo y nos vemos en el siguiente buybuy.

Leo: Hola, cuánto tiempo jeje, la verdad es que Bellatrix no viajó con la pequeña Luna, ella viajó sola al tiempo de Harry. Sobre los del pasado, me temo que se enterarán de formas menos agradables de algunos detalles. Neville y Alice ya tienen un capítulo dedicado casi en exclusiva a ellos, creo que es el once.

Sobre No intervendremos, sí que voy a seguirla, solo que ahora deseo terminar dos historias antes de centrarme en ella. Una es esta, que ya llevo demasiado tiempo con ella y otra Compromisos Erróneos, de esa solo quedan cuatro capítulos por subir;)

Espero disfrutes de la historia al completo y que disculpes la tardanza con No intervendremos. Pero ten por seguro que no dejaré de terminarla, tengo algunas cosas para ella interesantes.

En cuanto termine de los fics, te los hago llegar. Un saludo Buybuy.

Valetrix: Gracias por tú apoyo, espero siga gustándote y disfrutes de la historia. Muchas gracias por el reviews.

Un saludo Buybuy.

SunMoon206: Hola, gracias por el Reviews, sobre los sentimientos de Harry y Lily, bueno, digamos que son madre e hijo. Ninguno es capaz de ver muy haya en ciertas ocasiones jeje.

De todas formas es evidente que al final lo notarán, solo que Harry necesitará un incentivo más. Espero tu comentario al respecto de estos tres nuevos capítulos.

Buybuy, nos vemos en los siguientes.

MariPotterG: Antes de nada, Compromisos lo actualizaré a más tardar el Viernes, sino surge algo que me lo impida y como recompensa os brindaré con dos capítulos del mismo.

Sobre este fic, sí, es independiente del otro, tendrá alguna similitud, pero no muchas, como dije antes, no me terminaba de convencer aquella versión y cree esta otra. Espero no defraudaros y que a vosotros os guste también más esta.

Espero tú opinión al respecto de estos tres nuevos capítulos. Nos vemos en la siguiente actualización, buybuy, y gracias por comentar.

Quidditch:

Dio una patada al suelo y enseguida sintió el aire en su rostro, una brisa fría y que sin duda le despejó por completo. Esa era su pasión y su distracción, su huida. Miró desde su posición hacía el suelo.

No podía entender a su mejor amiga, ¿cómo podía temer esa vista tan maravillosa?, ¿cómo no desear verla?

Dio unas cuantas vueltas al campo de Quidditch visualizando todas y cada una de las gradas. Se sorprendió al descubrir en la grada de Slytherin, a tres personas sentadas. El profesor Slughorn, Malfoy y Luna. De los tres, dos de ellos sonreían al mirarlo. El tercero solo miraba a todas partes distraído, ¿qué hacía ahí Malfoy?, No podía asistir a las pruebas de selección de su equipo.

Al mirarlos se encontró con la cálida sonrisa de Luna y vio como esta se ponía en pie y comenzaba a saludarlo con alegría.

Respondió a su sonrisa y la saludó desde la escoba. Era una niña sin duda bastante fuerte. No había sido tratada demasiado bien por sus compañeros en su primer día de clase.

No obstante y a pesar de que había intentado ocultar tanto a él como a Malfoy, lo que le habían hecho sus compañeros, no pasó desapercibido para ninguno de los dos, el brillo que tenían sus ojos la noche anterior. Pero no pensaba permitir que la hirieran.

Cuando le había preguntado a que se debía su estado, ella tan solo había negado:

-Respondí unas cuantas preguntas, y a mis compañeros les pareció que estaba copiando.

-¿Qué quieres decir?

-Y uno de los profesores, me dijo que por lo visto teníamos a un nuevo ratón de biblioteca en la escuela, aunque después me dijo que era beneficioso para Slytherin.

-Snape.

El nombre salió de los labios de ambos a la vez, pero ninguno hizo el más mínimo gesto de haber escuchado lo que el otro decía. Cuando ella le había dicho que la habían felicitado en su clase de vuelo, eso lo hizo sonreír. Le preguntó si podrían volar juntos otra vez, ambos le explicaron que no era posible, porque ella iba a primero.

Eso no le hizo mucha gracia, entonces le preguntó a Malfoy cuando podría verlos volar a ellos. Y ahí estaba ella, tal y como dijo dispuesta a verlo volar.

-Oye baja aquí, no podemos empezar las pruebas si el capitán no da la orden.

La voz de Ron lo trajo de vuelta a su mundo. Se fijó en la cantidad de gente que había para hacer la prueba del equipo y eso le hizo fruncir el ceño. Sería una selección dura.

Miró hacía las gradas y distinguió a Remus entre toda la gente que había allí, Hermione también estaba, al igual que Luna Lovegood con su gran león.

Sonrió de medio lado, esa chica siempre sería igual. Le extraño no ver a Hagrid, pero la verdad era que desde que había vuelto e incluso un poco antes, no lo veía. ¿Estaría en alguna misión para la orden?

Al llegar al suelo, Ron, se reunió con él.

-Hay varios candidatos este año, todos quieren pertenecer al mejor equipo de Hogwarts. Tuve que echar a cinco que eran de otras casas.

Harry lo miró sin creerse ni una sola palabra, pero este no parecía bromear. Llegaron donde el resto y se sorprendió al ver que aun había un alumno entre los candidatos que no pertenecía a su casa.

-Estamos aquí para realizar la prueba de admisión al equipo de Gryffindor, solo los miembros de esta casa pueden presentarse. Sus casas también tienen equipo, prueben suerte con ellos. La edad mínima para poder entrar en el equipo es de doce años. Nadie de primero puede entrar a jugar en el equipo, a no ser que McGonagall lo traiga expresamente para ello.

Escuchó algunas quejas de algunos alumnos de primero que comenzaron a marcharse, pero el que él quería que se fuera, seguía allí plantado. Se encontraba con el uniforme y mirándolo con los brazos cruzados. No pensaría que se encontraba allí para hacer la prueba si no tuviese una escoba reposando a su lado.

Miraba hacía su mano derecha y parecía sumido en sus pensamientos.

-Quiero vuestros nombres apuntados en este pergamino, al lado de los mismos el puesto que solicitáis. –Después de decir esto le entregó el pergamino a Ron, y se encaminó hacía el chico en cuestión: -Me temo que no puedes estar aquí. Solo los que pertenecen a esta casa pueden participar en las pruebas.

Este lo miró directamente a los ojos y sonrió de medio lado:

-Pero yo no pertenezco a ninguna casa.

-Eso quiere decir que no puedes jugar en ningún equi...

-O que puedo escoger el que quiera.

Lo cortó él, antes de que pudiera terminar su frase, eso lo hizo fruncir el ceño. En realidad en una situación así, ¿podía o no jugar en el equipo que quisiera?, ¿Dónde estaba la profesora cuando se la necesitaba?

-Accedo a que hagas la prueba si así lo deseas, pero no tendrás el puesto si es que así lo creo conveniente hasta que haya preguntado si es posible que entres o no.

-Conforme.

Declaró este sin más, se acercó a Ron y cogiendo el pergamino de las manos de este apuntó su nombre en el mismo. Ron miró hacía él y solo pudo asentir y encogerse de hombros.

-Muy bien pues que dé comienzo las pruebas del equipo de Gryffindor.

Las pruebas fueron bastante ajetreadas y solo deseaba poder terminar cuanto antes con todo aquello. Quería soltar un poco la Snitch y volar libremente hasta cazarla.

El guardián Ron, los golpeadores una vez más los hermanos Creevey, Dennis y Colin. Como cazadores, Ginny, Dean, y el último puesto era el que no se decidía. Evans, era bueno, muy bueno en realidad.

Ron no había conseguido detener ninguno de sus disparos, y por otra parte el que le seguía de cerca era Seamus. Este había hecho también un espléndido trabajo, pero había fallado en dos ocasiones.

-¿Entonces qué va a ser Potter?

Harry frunció el ceño al escuchar la voz de Evans, lo miró de reojo y después se fijó en el resto del equipo, Ron, seguía desconfiado de este. Pero en un partido Evans sería mejor que Seamus.

Suspiró algo cansado:

-Hablaré primero con McGonagall.

-Oye Harry, yo pertenezco a Gryffindor, no puedes dejarme fuera.

-Lo sé, pero he de saber si él puede o no jugar con nosotros, después de todo, no sé si le está permitido.

Seamus lo fulminó con la mirada:

-Haz lo que quieras.

Sin más se alejó de allí. ¿Por qué diantres Evans quería entrar en su equipo?, si por él fuera, este no entraría, pero era evidente que no podía dejarlo fuera si un profesor no lo hacía. El condenado era bueno.

-¿Os hace un partido de entrenamiento?

Todos miraron a Evans, la verdad es que podían formar dos equipos perfectamente en ese momento, pero faltaba un buscador para el otro equipo. La idea le gustaba, para que mentir.

-Perfecto, así podré saber si en un partido me ganarías.

Escuchó la voz de Ginny a su lado. La miró y ella sonrió de medio lado:

-La verdad es que quiero ver quien es mejor en un campo de verdad.

Sonrió conforme.

-Me parece un desafío interesante Weasley.

-Pero falta un buen guardián para el otro equipo, me temo que el otro candidato no quedó muy conforme y al igual que Seamus se marchó.

Aportó Colin.

-Yo puedo servir. No es que ame el Quidditch como este loco amigo mío, pero tampoco me disgusta.

Todos miraron al nuevo integrante en el campo, venía con una sonrisa en el rostro y sosteniendo una escoba en su mano izquierda. Era el chico pelirrojo de cabello corto, el de ojos grises.

-Mi nombre es Silver Blane, un gusto conoceros a todos. –se giró a mirar a Evans y sonriendo divertido declaró: -Creo que te agradará ver las gradas amigo mío.

Evans frunció el ceño ante ese comentario y se giró a mirar hacía cada una de las gradas. Cuando su vista se fijó en la de Ravenclaw este se quedó mirando hacía allí con suma sorpresa:

-¿Qué hace ella aquí?, Odia el Quidditch. Es más, ¿por qué él la acompaña?

Interesado por el enfado que Evans mostraba miró hacía ese lugar. Se quedó también congelado en el sitio:

-¿Qué hace Snape aquí?

-¿Snape, Harry?

-Sí, está sentado con la chica que dejó en ridículo a Luna.

-¿Crees que haya venido…?

Harry miró a Ron al escuchar su tono preocupado, miró de nuevo a las gradas y se quedó aún más parado cuando la chica se separó de Snape. Se acercó al borde de la grada y desde esa posición lo saludo.

Se giró para comprobar que no había nadie más a su lado o detrás de él, pero no era el caso:

-¿Por qué te saluda Harry?

-¿Y yo que sé?, No la conozco de nada, ni siquiera sé su nombre.

-Otra integrante de ese loco club de fans que te cargas.

Harry fulminó a este con la mirada, a la par que escuchaba a Evans:

-Será posible. No la recuerdo en ningún entrenamiento. Ni en ningún maldito partido.

-Cálmate amigo. Quien sabe y está aquí por obligación.

-Sin duda, por eso sonríe a Potter como idiota.

De repente escuchó la risa de Blane y eso le llamó la atención, Evans miraba a su amigo bastante molesto, mientras que el otro, se reía a más no poder.

-¿Quieres dejarlo ya?

-O por favor, es buenísimo estas celoso de tú ouch cof, cof, cof…

Evans golpeó a este en el estómago, de forma que comenzó a toser como un poseso.

-Será mejor que comencemos ya si queremos poder jugar.

Simplemente asintió, y después miró a todo el mundo y declaró:

-Como ya están todos seleccionados, el equipo titular jugará junto, y los que no han sido seleccionados en el otro.

Exceptuando el buscador. Yo jugaré con los que no han sido seleccionados, Ginny tú irás con el otro equipo.

-¿Y qué hay de mí?, ¿Estoy o no seleccionado?

-Hasta que hable con McGonagall, lo estarás.

Evans sonrió triunfante y sin más dio comienzo el partido.

Eran buenos, fueran de donde fueran esos dos jugaban bien al Quidditch, incluso tomándose a cachondeo Blane, había parado bastantes tiros de su amigo Evans. Pero era evidente que el Quidditch para él, era solo un juego de un ratito y ya. Su mirada mientras esperaba era tan sumamente aburrida, que para entretenerse, no se le había ocurrido otra cosa que intentar llamar la atención de las pocas chicas que había por las gradas.

-¿Dejará de hacer el idiota en algún momento?

-O por favor Harry, pero si me lo estoy pasando genial. Mira la sobrina de Malfoy.

Harry siguió la mirada de Ginny, y se encontró con que la niña se partía de risa mirando al guardián de su equipo.

Dejó de mirar eso y se percató de que estaba oscureciendo, lo mejor era centrarse en encontrar la Snitch.

-Bueno es nuestro turno.

-Así es, que gane el mejor.

Sin más ambos comenzaron a volar. Divisó la Snitch en dos ocasiones diferentes, pero le fue imposible cogerla a tiempo. En la tercera ocasión en que la vio, esta se encontraba cerca de los postes de su propio equipo, es decir cerca de Blane.

No se percató de que Evans, iba en esa dirección con el propósito de tirar a puerta.

Colin pareció percatarse de que había visto la Snitch, porque le lanzó una bludger sin compasión. De la nada salió uno de los golpeadores de su propio equipo y la devolvió contra Evans.

Este la esquivo de una manera increíble.

Harry se sorprendió de la sonrisa que adornaba el rostro de este, escuchó la voz de Ginny cerca y no lo dudo aceleró su escoba.

El camino hacía Blane se iba acortando, y la mirada de terror de este se iba incrementando. Todo a su alrededor se quedó en silencio, esa era la parte que más le gustaba de todo el juego. Esa tensión y paz al mismo tiempo.

Sabía que tenía a Ginny bastante cerca, pero no le importaba, después de todo su Saeta era más veloz. La Snitch, pareció sentirlos, porque comenzó a alejarse y a hacer círculos hacía arriba, sin dudar él al siguió de cerca.

Cambió su rumbo hacia la derecha y cada vez acortando más la distancia alargó su mano. Una bludger pasó cerca de él, pero la esquivo como pudo, retomó su propósito y se sorprendió cuando esta hizo un giro de arriba hacia abajo.

Justo cuando estaba por tomar un descenso demasiado rápido Harry la atrapó en su mano.

Abrió los ojos al máximo al percatarse de que iba a chocar de pleno. Frenó la escoba en seco y sin más cayó contra las gradas. Lo bueno es que no estaba muy lejos de las mismas. El problema fue contra quien chocó de pleno.

Quedó completamente encima de la chica amiga de Blane y Evans. Sintió que alguien tiraba de su túnica con brusquedad y lo alejaban de ella. Sintió un golpe en la espalda y se sorprendió al ver a Snape ayudando a la chica a incorporarse.

-¿Estás bien?

-Si. No ha sido nada. ¿Qué hay de él?, ¿Cómo está?

-No has de preocuparte por ese inepto. Nunca se hace daño tiene la suerte del diablo.

Harry frunció el ceño molesto. Miró para comprobar que en verdad ella estaba bien y esta lo miró:

-Vuelas que da miedo.

Después de decir esas palabras sonrió. Harry enrojeció ante su sonrisa y tan solo murmuró:

-Gracias.

-Mi nombre es Luna Elkins, encantada de conocerte Harry Potter.

Le tendió su mano en forma de saludo. Harry la miró por unos momentos y lentamente él mismo estiró su mano para coger la de ella. Más una tercera persona lo impidió:

-¿Cogiste la Snitch verdad?

Harry se giró a mirar a Ginny, la cual se encontraba encima de su escoba mirando hacia ellos de forma seria, sonrió y abrió su mano izquierda. La Snitch se encontraba reposando en su mano.

-Habéis ganado vosotros por diez puntos. Evans, se quedó helado en la escoba y no marcó a tiempo.

Harry miró hacia el lugar y se encontró con la mirada sorprendida y seria de Blane y Evans hacía él. Sin darle la menor importancia Ginny se alejó de allí. Harry cogió su escoba y se iba a marchar cuando recordó que había dejado a Elkins con la mano tendida.

Se volvió hacía ella, la cual ahora miraba hacía las gradas de enfrente:

-Un gusto conocerte también Elkins, ahora debo ir a cambiarme.

-Llámame Luna.

Sin más él se alejo, no se había alejado demasiado cuando escuchó la voz de ella:

-¿Quién es ella Sev?

-Granger, una sabelotodo de Gryffindor.

-Es amiga de Dennis.

No escuchó nada más, prefería no acercarse a alguien que trataba a Snape con apodos cariñosos. Al llegar a los vestuarios se encontró con un buen barullo. Después de ducharse y cambiarse, cogió su escoba y salió del lugar:

-¿Dónde aprendiste a volar así?

La voz de Evans lo sorprendió bastante, iba a contestar cuando escuchó que otra voz lo hacía por él:

-Vuela por instinto. Lo lleva en la sangre.

-Granger.

-Hermione.

Dijeron Evans y él a la vez, Hermione venía andando hacía ellos. Detrás de ella distinguió a Malfoy, con cara de pocos amigos, y corriendo hacía él venía Luna:

-Ha sido increíble Harry. No sabía que se podía volar así. Estoy deseando estar en segundo año.

Harry sonrió a Luna:

-Quería hablar contigo Potter.

Harry miró a Evans:

-¿De qué?

-Dale el puesto a ese Finnigan. –Iba a replicar cuando este hizo un gesto con su mano impidiendo que lo hiciera y declaró con una sonrisa de regocijo: -Quiero entrar en otro equipo Potter. Quiero enfrentarme al tuyo. ¿Qué gracia tendría un torneo en el que perteneces al ganador asegurado?

-No creo que hayas visto a todos los jugadores de los equipos para que puedas decir eso Evans.

Reprochó Malfoy:

-¿Qué queda por ver?

-Slytherin no es un equipo débil.

Sin más este se marchó de allí, Luna le obligó a bajar a su altura y le plantó un beso en la mejilla. Sin más se despidió y marchó tras Malfoy. El siguiente en marcharse de allí fue Evans, y Harry pudo ver que se reunía con Blane. Este le dedicó una sonrisa torcida a él y sin más ambos desaparecieron:

-Un grupo extraño.

-Según creo, no tenía permiso para jugar. Me lo ha dicho Remus, lo cual quiere decir que puede que lo castiguen por esto.

Escuchó que Hermione le decía. Él se encogió de hombros, la verdad es que tampoco le importaba mucho.

-¿Te gustó el espectáculo?, ¿Dónde está Ron?

Preguntó mientras se alejaban:

-Me dijo que iba a buscar algo de comer, que se encontraba demasiado cansado por el esfuerzo del partido.

Harry sonrió de medio lado, sin duda su mejor amigo nunca cambiaría.

-¿Vamos a buscarlo?

-Sería una buena idea. Quería decirte que deberíamos comenzar a buscar información en la biblioteca.

-Lo sé. También había pensado en eso, mañana por la tarde la tenemos los tres libre. ¿Qué te parece?

-Perfecto. Esta mañana reuní una lista de algunos que podrían sernos útiles, aunque no tengo mucha esperanza, por intentarlo que no quede.

-¿Hermione?, ¿Y sobre cómo destruirlos?, tenemos la copa en nuestro poder. Entre estas cuatro paredes para ser más exactos. Si por algún casual alguien la encontrase, podríamos tener serios problemas.

-No lo digas ni en broma Harry. ¿Pusiste las precauciones que te dije en tú baúl?

-¿Por quién me has tomado?, Claro que lo hice. Pero Snape está en el castillo Hermione. Si él llega a enterarse de lo que estamos haciendo, ¿crees que unos hechizos potentes podrán pararlo?

Hermione se quedó en silencio durante unos momentos para después mirarlo de reojo y morderse el labio inferior. Harry frunció el ceño, conocía esas señales en ella, ¿qué era lo que no quería decirle?

-¿Qué sucede Hermione?

-Nada.

Dijo esta sin más, Harry gruñó cansado, miró a su alrededor y cogiendo a esta del brazo tiró de ella y ambos entraron en una de las clases del lugar. Cerró la puerta, posó su escoba y tras sacar la varita y apuntar a la puerta la miró:

-Ahora ya puedes hablar con total tranquilidad.

Ella lo miró por unos momentos:

-Harry, sé que esto no te va a gustar, pero ¿has pensado que el profesor Snape podría estar al tanto de todo lo que tiene que ver con los Horcuxes?

-¿De qué estás hablando?

Preguntó irritado.

-Él siempre ha sido la mano derecha de Dumbledore, ¿qué te hace pensar que no sabría de ellos?, Es más, tú mismo me dijiste que pidió ayuda a Snape, que para él, este era el único que podía ayudarlo.

-Sí, ¿y qué?, Eso no…

-Harry, ¿cómo podría Snape ayudarlo si no podía decirle lo que lo había dejado en ese estado?, ¿Y lo de su mano?, Era evidente que algo le había pasado, ¿quién crees que lo curó?

Harry la miró enfadado, era cierto, Dumbledore siempre había confiado en Snape no podía negar eso. Pero de ahí ¿a contarle todo?

-No sé, pero si sabe algo de ellos, es evidente que no le ha dicho nada a Voldemort, porque este no sabe nada aún.

-¿Puedes asegurarlo?

-Me dijo Dumbledore que no lo sabía. Al menos por el momento, que había desgarrado tanto su alma que no notaba ya cuando alguien se deshacía de un trozo de la misma.

-Harry, es que nosotros no hemos destrozado ninguno aún.

-El anillo y el diario no existen.

-Si, pero ¿qué nos asegura que al destruir el resto no lo note?

-¿Qué sugieres?

Preguntó molesto.

-¿Y si los reunimos todos primero y después acabamos con todos a la vez?

-¿Y si él nos coge antes de haberlos destruido?, Creo que lo mejor es ir destruyéndolos según los localicemos.

-¿Pero cómo?

Preguntó ella levantándose del pupitre en donde se había sentado:

-Eso tenemos que averiguar Hermione.

Ella lo miró exasperada y él tan solo agregó:

-Sé lo mismo o incluso menos que tú Hermione. No sé como Dumbledore acabó con el anillo, no me lo dijo en su momento. Y el diario fue con el colmillo de un basilisco, ¿qué más puede usarse para acabarlos?, No lo sé. Así que añade eso a la lista de búsqueda de mañana.

Sin más apuntó a la puerta, dijo su hechizo, cogió su escoba y salió. Hermione lo siguió de cerca, pero no volvió a hablar hasta que llegaron al gran comedor, donde encontraron a Ron y Ginny esperándolos.

"OPV"

Miraba el campo distraído, hacía unos diez minutos que había comenzado el entrenamiento de Slytherin. Cualquiera que lo mirara pensaría que odiaba ese deporte, claro estaba que no lo conocían.

Ese deporte era casi tan importante para él como el respirar y su cara solo significaba el enfado que se cargaba, entre otros muchos motivos, por el hecho de que ese equipo de Slytherin, para su desgracia parecía merecer la pena.

La verdad es que la regañina que le habían lanzado la noche pasada cuando llegó a la torre con el resto, había sido espectacular, pero eso no le había quitado las ganas de jugar a Quidditch, y menos después de lo que el día anterior había presenciado.

Harry Potter, volaba de una manera increíble, si en verdad tenían algo que ver, en ese aspecto este había salido ganando. Se había sorprendido tanto al verlo volar que hasta se había olvidado de terminar su jugada.

Esas vueltas en el aire, y esa forma de acelerar, ya no solo como él manejaba la escoba, sino la escoba que portaba ya era una maravilla. ¿Cuánto tardarían en crearla?, deseaba probarla. Y ahora se encontraba con que el buscador del equipo de Slytherin también tenía una escoba igual a la de Potter.

Eso lo enfadó, si conseguía entrar en el equipo de Ravenclaw como se proponía intentar a pesar de todo lo que le habían dicho, tendrían serios problemas con esas escobas. Aunque no por tener la mejor escoba se podía ser el mejor en el campo. Vale que ayudaba, pero no era suficiente.

Granger tenía razón, Potter también contaba con instinto para el juego, sabía cuando era el momento más indicado para apostar por coger la Smith, y cuando dejarla seguir volando indiferente:

-¿No crees que estás exagerando un poco?, Por no jugar un año no te vas a morir James.

Miró a Sirius molesto, el cual tan solo se encogió de hombros y se recostó aun más en su lugar:

-En serio, no entiendo cómo puedes ponerte así. Piénsalo de este modo, tendrás tiempo de encontrar alguna chica decente con quien distraerte.

-¿Cómo puedes comparar el Quidditch con las mujeres?

-Tienes razón, no tiene ni punto de comparación, ¿en qué estaba pensando al poner una estúpida escoba a ese gran nivel?

James lo volvió a mirar molesto:

-¿A qué has venido?

-La verdad es que no me dejan muchas alternativas, o aquí haciéndote compañía a ti, Alice y Granger, o con el resto en la biblioteca, y ya pasé mucho tiempo allá en su momento. No deseo tener más sesión de ella.

-Es una maldita maldición el tener que aguantar a esos todo el rato.

-No entiendo por qué de ello. La verdad es que a mí también me desespera.

Al menos nos dejan pasear por el castillo, creí seriamente que cumplirían lo de solo salir de la torre a las clases y a esa hora absurda.

-Según creo Creevey intercedió por ello.

-Parece ser un buen tipo ¿no?

James hizo un encogimiento de hombros y tras echar otra ojeada al campo se puso en pie:

-¿Nos vamos?

Preguntó Sirius esperanzado, él tan solo sonrió de medio lado, ahora era su turno de divertirse:

-Quiero leer un rato en la biblioteca.

Sin más comenzó a bajar de las gradas:

-He, no seas así, venga ya, James por Merlín, eso no tiene gracia, en serio.

-No es ninguna broma, me apetece leer un poco, después de todo este equipo en particular no me llama mucho la atención. ¿Qué haces, te vienes o te quedas con Alice y Granger?

Lo escuchó gruñir, sin duda lo seguiría.

-Cornamenta, te aseguro que esta me la voy a cobrar.

Sin más, ambos llegaron al cuarto piso donde se encontraba la biblioteca, vieron enseguida al grupo que buscaban, más cuando se acercó un poco más detuvo a Sirius.

Este lo miró desconcertado y él tan solo lo hizo seguirlo, ambos se ocultaron tras una de las estanterías, y él prestó atención.

Creevey y Harry Potter estaban hablando cerca de una de las estanterías.

-¿Cómo es que no estás en el campo de Quidditch Harry?

-Hoy le toca a Slytherin profesor.

-Me alegré de verte ayer en el campo. Sin duda eres increíble en una escoba. He sabido por McGonagall que vas a seguir en tú puesto. Para serte sincero me alegra ver que sigues disfrutando de las cosas.

-¿De eso se trata no?, De vivir. Al menos lo intentare por todos los medios.

-Harry, me gustaría que tú y yo tuviésemos una pequeña charla. Y deja de tratarme de profesor que ya no lo soy.

-Ahora no dispongo de tiempo, y viendo que te han asignado una misión los de la orden, no creo que tú dispongas de mucho.

-Siempre sacaré tiempo para hablar contigo, ¿Qué buscas?

-¿Qué tal Tonks?, Creo que está asignada a Hosmeade, pero no estoy muy seguro.

-Bien, está contenta porque estoy en Hogwarts y no en el bosque de Dean.

-¿Qué tal todo por allí?

-Greyback está deseando que le den el permiso necesario, mientras, actúa a escondidas. Ese despreciable atacó a una pequeña niña, ella no ha sobrevivido a las heridas.

James y Sirius intercambiaron una mirada de sorpresa.

-Remus yo…

-Profesor Creevey, ¿dónde puedo encontrar algo en relación al filtro de los muertos?

James reconoció esa voz en el acto, era la chica esa, La Granger. Sintió como Sirius comenzaba a darle pequeños toques en el hombro, pero lo ignoró, estaba muy interesado en esa maldita conversación para atender a las estupideces de este.

-James amigo…

-Calla que no oigo nada.

-Pero es que estamos en el pasillo de…

-¿Por qué me preguntas algo que ya sabes Hermione?

De repente James tuvo que dar un paso para atrás, pues se encontró de frente con Creevey, Harry y Granger. Esta última tenía un brillo calculador en sus ojos.

-Comprendo.

Escuchó que decía Creevey, él levantó la vista hacía este y se congeló por unos segundos. Esos ojos color oro, esa expresión de caer en la cuenta de algo que no le había gustado en lo absoluto. Su mirada de desaprobación, eran inconfundibles para él.

¿Cómo no se había dado cuenta antes?, esas ojeras tan típicas debajo de sus ojos, ese pelo castaño, y su aspecto cansado.

-Remus Lupin.

Susurro su nombre como si decirlo más alto fuera un sacrilegio. Sirius a su lado se movía por la estantería.

-¿Qué libro decías que querías James?, Porque te juro que ya me estoy cansando de buscarlo como idiota. –Sintió como se giraba a mirarlos y decía: -O vaya profesor Creevey, lo veo en buena compañía. Él ya sé quién es, pero al menos podría ser considerado con nosotros, más de lo que fue la vez anterior y presentarnos a la señorita a su lado.

James intentó calmarse, necesitaba centrarse, lo que acababa de descubrir lo dejaba en cierto modo muy expuesto.

Miró de reojo a Sirius, quien era un maestro del disimulo, este sonreía hacía la chica. Él también la miró. Ella solo lo estaba mirando a él. Era evidente para él que ella los había descubierto y había querido que ellos también lo hicieran.

-Su nombre es Hermione Granger, y señor Blane como muy bien estará deduciendo, es familiar de mi compañero George.

A pesar de la situación algo comprometida en la que se encontraban él y Sirius, James no pudo evitar soltar una carcajada al ver la cara de terror de Sirius ante esas palabras.

-Creo que me quedó bien claro. Nada de coqueteos con ella.

-Cobarde.

-¿Y bien, qué se supone hacían aquí si yo los creía en el campo de Quidditch?

-Vinimos a buscar un libro. El lunes tenemos nuestra primera clase de pociones, y queríamos ver algunas cosas antes.

Mintió descaradamente, no se sorprendió al ver la clara desconfianza en los ojos de este. Sonrió, una sonrisa torcida, una que reflejaba su carácter inteligente. Una que demostraba confianza.

McGonagall había cometido un pequeño error al meter a Remus Lupin como su guardián, sobre todo sin haberle dicho a este quienes eran ellos. Porque estaba seguro de que este desconocía ese detalle, al igual que su compañero.

Ella y el idiota de Snivellus se habían olvidado de que de tonto, él y sus amigos tenían poco. Y ahora que sabía quién era él, sabía cómo burlarse, sabía cómo escapar.

"OPV"

Vio como Harry y Remus se alejaban después de que este último cruzara unas palabras con esos dos. Ella los miró un momento e iba a irse cuando Evans la cogió del brazo y tiró de ella.

-Silver, ¿podrías hacerme el favor de dejarme a solas con la señorita Granger?

Hermione, miró a uno y a otro y Blane sonrió de medio lado:

-Tú verás en los líos en los que te metes James, amigo.

Sin más se fue de allí, ella intentó seguirlo pero Evans la sujeto y la hizo quedar contra una de las estanterías:

-¿Se puede saber que tienes contra mí?

Lo miró sin entender:

-¿De qué estás hablando?

-¿Por qué te metes donde nadie te llama?, Creo recordar que querías un libro de pociones. Sin embargo estabas a punto de irte sin él.

Ella consiguió soltarse de su agarre, pero no se movió, lo encaró:

-¿Qué hacíais espiando a Harry y al profesor Creevey?

-No estábamos espiando a nadie, solo los escuché por casualidad. De todas formas, sentía alguna curiosidad por la persona que se supone es quien debe protegerme a mí y mis amigos. Creevey, parece ser buena gente, pero las apariencias engañan después de todo.

Hermione, no pudo dejar de notar cierto tono burlesco al pronunciar el nombre ficticio de Remus. Lo miró intrigada y declaró:

-Él es buena persona, pertenece a la orden desde antes de que tú nacieras. No creo que haya nadie como él, y te aconsejo que te mantengas al margen o puede que me encuentres en cada esquina.

Sin más ella se marchó, no le gustaba nada ese Evans, pero lo peor era que le preocupaba demasiado que este y sus amigos pudieran descubrir la condición de Remus. Tenía que advertirle que Evans, quería averiguar algo de él.

Llegó a la mesa que compartía con Ron y Harry y se sentó, cogió el libro de encima de la mesa y lo abrió.

-¿Estás segura que encontraremos algo aquí?

-Harry, si no es aquí, ¿dónde?, No creo que exista otro lugar mejor para recabar información de los fundadores de Hogwarts.

-Pero, es que nos estamos centrando en la creencia de que los dos que quedan son reliquias de los fundadores, ¿y si no es así? Uno de ellos es una serpiente después de todo. ¿Alguno se ha planteado el hecho de que podría ser otra cosa?

Además tampoco sabemos quién demonios es R.A.B

Ron cerró el libro con frustración, Harry y ella misma lo miraron en cierto modo sorprendidos, era la primera vez que este soltaba algo parecido.

-¿Qué sugieres que puede ser?

Ron miró a Harry un momento y después a ella. Suspiró agotado.

-No me hagáis mucho caso, estoy cansado, tanto tiempo entre libros. Lo siento, en serio pero no creo que pueda aguantar mucho más.

Se puso en pie:

-Voy a dar una vuelta, ¿alguno viene?

Harry volvió su vista al libro que tenía entre sus manos, y ella tras mirar a uno y otro volvió a mirar los libros. Ron no esperó más y se marchó de allí dejándolos a ambos.

-Hay que cansarlo más a menudo, parece que así piensa en cosas coherentes.

Escuchó que le decía Harry sin apartar la vista del libro que miraba. Ella también suspiró.

-Harry, ¿crees que deberíamos centrarnos en la búsqueda de R.A.B?

Este dejó de mirar el libro y lo vio llevarse una de sus manos al cuello, de ahí, saco el relicario que había cogido con Dumbledore y lo miró:

-¿Y si sigue con vida?, ¿Y si él tiene más información?, Tenemos que reconocerlo Hermione, estamos algo estancados. Desde que localizamos la copa, no hemos vuelto a dar un buen paso.

-Es cierto, pero Dumbledore confiaba en que esos objetos fueran de los fundadores.

Harry asintió distraído.

-Sí.

El anillo, la copa de Hufflepuff, el diario, el relicario, la serpiente, algo de Gryffindor y algo de Ravenclaw. Una vez más se los repitió en su mente.

-También dijo que podrían no ser siete, que el séptimo lo reservaba para crearlo cuando consiguiera acabar conmigo.

Hermione lo miró desde su lugar. Era todo tan impreciso, era desesperante e irritante. Se puso en pie, debía tomar un poco el aire. No sabía qué hacer, ni dónde encontrar las respuestas. Por primera vez, sentía que los libros no servían de nada.

-Voy a…

-Dar una vuelta, tranquila. Yo me quedaré un rato aquí sino te importa.

Hermione lo miró volver a centrarse en el libro, pero en su mano aún sostenía el relicario y parecía jugar con él de forma distraída.

Se separó de allí, y comenzó a caminar, iría quizás a ver a Hagrid, no habían podido hablar demasiado con él. Sería una buena distracción. Iba tan sumida en sus pensamientos que no se percató de que Evans la seguía.

Llegó a la puerta del colegio y un aire fresco golpeó sus mejillas, estaba comenzando a hacer frío. Miró hacía donde estaba la cabaña y se decidió. Llegó a la puerta de la casa y llamó a la misma.

Enseguida escuchó los ladridos de Fang, el gran perro. No tardó en abrirse la puerta, y por esta apareció otra persona muy distinta a Hagrid.

-Madame Maxime. ¿Qué gusto verla?

De repente se dio cuenta de que sus palabras habían sonado algo groseras:

-Esto, bueno, yo venía a saludar a Hagrid, no sabía que tuviese visita.

-¿Visita?, Según creo aquí la visita es usted.

Hermione frunció el ceño, se percató enseguida de que el acento de la misma había cambiado notoriamente.

-¿Quién es Olympe?

Desde detrás de ella apareció el siempre sonriente y amigable rostro de Hagrid. Al verla sus ojos negros brillaron con alegría:

-Hermione, cuánto tiempo sin verte. Ven corre pasa.

Madame Maxime se hizo a un lado y la dejó pasar, al entrar en la casa se quedó muda de la sorpresa. ¿Qué había pasado con la cabaña de Hagrid?

-¿Qué te parece?, ¿A que es genial?

Hermione forzó una sonrisa en su rostro, ¿quién había sido el decorador? Debía averiguarlo, para no solicitar sus servicios en la vida.

-Es fantástico Hagrid. Muy distinto a como estaba antes.

-¿Verdad?, pues espera a probar el té y las pastas.

Le ofreció una silla y Hermione se sorprendió al ver las mismas. Si no salía de allí acabaría siendo demasiado impertinente.

-Ten querida.

Hermione miró a Madame Maxime, quien le tendía una taza de té. Ella le sonrió y agradeció su gesto.

Probó el mismo y se sorprendió, miró a Hagrid:

-Está muy bueno, me recuerda a uno que probé con mis padres cuando viaje a Francia.

-¿A que Olympe es estupenda?

-Por favor Rubeus, no digas esas cosas.

Hermione se llevó la taza de nueva cuenta a los labios para ocultar una sonrisita. Madame Maxime se había sonrojado.

"OPV"

Y ahí había otra cosa que por nada del mundo se hubiese imaginado que podría suceder. ¿Hagrid se había echado novia?

James se tapó la boca para evitar dejar salir una buena carcajada. OH Merlín lo que se iba a reír cuando se lo contara al resto. Se acercó a la ventana pero sin asomarse, prefería que no lo vieran.

-¿No vinieron contigo Harry y Ron?

-¿Harry?

-Sí, ¿no te acuerdas de ella Olympe?, Es la mejor amiga de Harry Potter.

-O el chico que entró al torneo sin autorización.

-Creo recordar que eso quedó aclarado.

Escuchó que reprochaba Hagrid.

-Perdona Rubeus, pero en ese torneo hubo tantas cosas extrañas. Y encima el ganador absoluto fue Hogwarts.

-Bueno después de todo los dos que cogieron la copa eran del colegio. Uno el ganador elegido por el cáliz, y el otro por Voldemort.

-RUBEUS, No digas ese nombre aquí.

-Olympe, tienes que aprender a no temer ese nombre. Y menos en Hogwarts, el sitio más seguro del mundo.

-Hagrid, de eso no estaría yo tan segura. Es cierto que hasta el año pasado podría ser este el sitio más seguro. Pero desde que vi con mis propios ojos como varios mortifagos entraban en el castillo sin más. Lo siento, pero ya no me lo parece.

Y menos teniendo al profesor Snape de director.

El silencio se hizo en el interior de la estancia. James se acercó un poco más, era evidente que ninguno apreciaba a Snape:

-Es tan raro. Cuando vine a Hogwarts con mis alumnos, pensé que Snape era la mano derecha de Dumbledore. ¿Cómo pudo…?

¿Cómo pudo qué?, Vale, escuchar a escondidas era desesperante. ¿Qué había hecho Snape?

Un fuerte estruendo se escuchó en el interior de la casa. James se retiró un poco sorprendido, seguidamente escuchó una maldición salir de los labios de Hagrid:

-¿Qué sucede Kingsley?

-El ministerio, avisa a McGonagall corre, el ministerio acaba de caer.

James se congelo:

-¿Qué dices?

-Sí, Hagrid, Diggory ha sido asesinado, Scrimgeour, está bajo custodia, y varios Aurores han sido encarcelados. Yo he conseguido escapar, pero me temo que si alguien no avisa pronto a los Aurores que hay es Hogsmeade tendremos serios problemas.

-Tonks.

James escuchó como Granger se ponía en pie:

-Tengo que avisar a Remus, Tonks está en Hogsmeade, Hagrid.

La puerta se abrió de improviso y la vio correr, detrás de ella salieron Hagrid, el perro de este y la enorme mujer.

James estaba sin respiración, ¿cómo había caído el ministerio de magia?, Comenzó a correr hacía el castillo a todo lo que sus piernas daban. Más se percató de que si seguía ese camino podría cruzarse con ellos. Miró a su alrededor y tomo otro.

Llegaría a Hogwarts antes que ellos.

Casi sin respiración llegó al tercer pasillo, esquivó a un alumno y siguió su carrera, debía llegar a la biblioteca. Allí se dirigía Granger, solo esperaba que aún estuviesen todos allí.

Llegó al pasillo justo cuando ella entraba por la puerta de la misma. ¿Cómo era posible que hubiese llegado antes que él?, corrió y entró justo cuando ella llegaba a Remus y lo hacía girar.

-Tienes que irte, Tienes que ir a Hogsmeade.

-¿Qué sucede Hermione?

-Corre, Maldita sea, corre o Tonks.

-¿Qué le ha pasado a Nymphadora?

James se sorprendió al ver a este ponerse en pie y agarrar con fuerza a la chica de los hombros. Era evidente que no se estaba dando cuenta de la fuerza que estaba ejerciendo.

De un momento a otro apareció Harry:

-¿Qué estás haciendo?, Le estás haciendo daño. Suéltala.

-¿QUÉ PASA CON NYMPADORA HERMIONE?

-¿CÓMO QUIERES QUE TE RESPONDA SI NO LA SUELTAS?

-Que es este escándalo.

La bibliotecaria acababa de llegar y miraba a todos enfurecida. Remus soltó molesto a Hermione, la cual cayó al suelo y con lágrimas en los ojos declaró:

-Sino corres la perderás, el ministerio acaba de caer en manos de Voldemort.

La bibliotecaria ahogó un grito de horror, un murmullo comenzó a escucharse en toda la biblioteca. Y James, se sorprendió al ver que Harry se arrodillaba a la altura de Hermione y decía:

-¿Estás segura de eso?

-Harry, estaba con Hagrid y Kingsley, apareció en la chimenea, Scrimgeour está recluido, varios Aurores han sido encarcelados, Diggory está muerto.

-¿Y el padre de Ron?, ¿Qué ha sido del señor Weasley?

Ambos intercambiaron una mirada de horror.

-Voy a Hogsmeade, avisad a McGonagall.

-Voy contigo.

-NO. Harry tú te quedas aquí. No hay sitio más seguro que este. Y menos ahora.

-Pero no puedes ir solo.

-No irá solo Potter. Yo lo acompañaré.

-Solo sois dos.

-NO PUEDO CUIDAR DE TI. Tengo que encontrar a Nymphadora, tengo que encontrar a mi mujer.

James abrió los ojos sorprendido de esas palabras y más cuando escuchó la voz de McGonagall detrás de él:

-¿Y qué esperas?, Corre a buscarla. No necesitas permiso. Hagrid y Madame Maxime irán con vosotros. Todos los Aurores que han conseguido escapar se encuentran ya en el cuartel. Kingsley, ha ido derecho a Hogsmeade.

-Gracias Minerva.

Sin más echó a correr seguido de cerca de Granger.

-Potter tenemos que hablar. Señorita Granger, puede acompañarnos si así lo desea.

Ayudada de Harry, Hermione se puso en pie. Ambos siguieron a McGonagall. James intercambió una mirada con Sirius que se encontraba justo delante de él.

-¿Qué sucede James?, Estás blanco como una pared.

La voz de Remus lo hizo morderse el labio inferior. ¿Cómo era posible que uno de sus mejores amigos se encontrara ahora en la posición de perder a la mujer que amaba?, ¿Si él estaba así, cómo estaría el resto?

Sin pensar echó a correr, necesitaba alcanzar a Harry y McGonagall. Sabía que se arrepentiría, pero necesitaba informarse.

-Espera James.

Escuchó a Sirius tras él. Y se lo agradeció. Los localizó antes de lo que se esperaba, los vio entrar en el despacho de ella y sin dudar se metió en la clase contigua.

Sirius lo siguió, ambos entraron en el armario que estaba pegado a la pared. Uno que conectaba ambas estancias.

-Potter, me temo que Hogwarts ya no es seguro para ti.

-¿Qué quiere decir profesora?

Escuchó que decía Granger sorprendida.

-Acaba de llegar esto del ministerio.

-¿Por qué le enseña papeles tan importantes a ese chico?

James se estaba preguntando exactamente lo mismo. Si Sirius tenía razón en sus suposiciones y ese muchacho resultaba ser su hijo o algún familiar de él, ¿por qué McGonagall lo trataba así?

-¿Cómo es posible?, no puede permitir que esa asesina venga a impartir clases a este colegio.

-Me temo que eso no está bajo mi autoridad Potter. El director de Hogwarts ha accedido a ello.

-Pero profesora McGonagall, Lestrange no durará a la hora de…

-Lo sé muy bien Potter. ¿Cree que a mí me gusta esto?, Pero yo no puedo hacer nada, solamente quedarme aquí y proteger a mis alumnos todo lo que pueda.

-¿Y Greyback?, profesora eso es una locura.

-Por suerte tenemos a Remus entre nosotros, él podrá…

-Nada. Venía a verla profesora McGonagall. Es preciso que ciertos alumnos sean trasladados al cuartel de la orden del Fénix. No es seguro que permanezcan ni un minuto más aquí.

-¿Acaso no te agrada tener a tus indeseables compañeros cerca Snape?

El odio que destilaba la voz de Harry, le heló la sangre. Él odiaba a Snape, no podía negarlo, pero nunca hasta ese extremo.

-Esta es la lista de los que abandonaran el colegio en una hora a lo máximo.

Snape ignoró a Harry, dejó un trozo de pergamino en la mesa de McGonagall, pero antes de que ella lo cogiera Harry se le adelantó. Miró la misma y mirando furioso hacía Snape declaró:

-No veo aquí a ninguno de los Weasley, ni a ningún hijo de Auror. Y sin embargo se encuentra James Evans. Y su querido Draco Malfoy, pero no Luna. ¿Qué significa esto?

-No tengo que darte explicaciones de nada Potter. Lamentarás haber vuelto a Hogwarts este año. No creí que pudieras ser más tonto, creo que me equivoqué, te pareces demasiado a tú padre. Además Bella desea verte también.

James abrió los ojos al máximo cuando vio como Harry intentaba acercarse a Snape, pero McGonagall y Granger lo detuvieron a tiempo.

-Agregaré yo misma algunos alumnos a esa lista profesor Snape.

-Me temo que eso no será posible. Los que deseen salir de este colegio o no asistir deberán presentar un motivo aceptable para ello.

Lo vieron girarse, más antes de salir murmuró algo. James y Sirius no escucharon nada, pero por la expresión de sorpresa en el rostro de Granger, James supo que ella si lo había escuchado.

-No dejaré a ninguno de los Weasley aquí.

Reclamó Harry a McGonagall furioso.

-Harry, no solo importan Ron y Ginny, Luna y Neville también deben salir de aquí.

-¿De qué está hablando señorita Granger?, No pienso permitir que Lovegood y Longbottom salgan de estas cuatro paredes.

-¿Por qué dices eso Hermione?

-Harry, estamos hablando de Bellatrix Lestrange, la que atacó a Alice y Frank Longbottom hasta volverlos locos. Neville, se enfrentó a ella en el ministerio, ¿qué crees que le haga cuando lo vea?

-Y Luna Lovegood también estaba en el ministerio.

Agregó McGonagall alarmada.

-Exacto, serán el objetivo principal profesora. Toda la casa de Gryffindor será martirizada, pero Luna y Neville serán los objetivos porque ayudaron a Harry.

-Maldita sea señor Potter. ¿Ve lo que ocasiono?

James contempló a Harry y vio como este miraba hacia otro lado y apretaba ambos puños.

-No me iré.

Sentenció de pronto.

-¿De qué está hablando?

-Si ninguno de ellos se marcha, yo tampoco lo haré. No los dejaré solos, al igual que ellos no me dejaron solo a mí.

-Pero Harry, no podemos quedarnos, tenemos que…

De repente Granger se cayó.

-No se atreverá a entrar en Hogwarts. No de momento. Quizás acabe haciéndolo y conocemos el castillo lo suficiente como para poder escapar antes de que nos alcance. O escondernos en su momento.

-Señor Potter, si hace usted eso, no podrá salir de aquí y creo recordar que tiene algo que hacer.

Todos miraron hacía un cuadro, James y Sirius también. Y se sorprendió de ver la cara seria que este tenía.

-Como ya dije conozco el castillo, y sé por dónde salir si así lo necesito.

-Pero estando en el exterior le será mucho más fácil actuar a su antojo.

-¿Y dejarlos a todos aquí?, ¿Exponerlos a esos indeseables mortifagos?

-¿Y qué cambiará el que se quede señor Potter?

El silencio se hizo en el lugar:

-Harry, no podrás hacer nada. Si hieren a alguien o hacen algo, no podrás intervenir. Eres un blanco, buscaran cualquier excusa para herirte.

-Señorita Granger, usted y el señor Weasley también han de irse de aquí. Voldemort los desea a ustedes también.

-¿De qué están hablando?, ¿Qué puede querer Voldemort de unos niños?

-¿A mí que me replicas Sirius?, sé lo mismo que tú.

-¿Y si los quiere para llegar a sus padres?

James miró a quien acababa de hablar y se quedó helado al ver que Remus estaba ahí.

-¿Cuándo has llegado?

Remus hizo un gesto de indiferencia y no contestó. James frunció el ceño, su amigo siempre sería así. Y lo más aterrador, ¿sería cierta su suposición?, había escuchado, a Harry preguntarle a ella, que sabía del padre de Weasley, y el tío de ella al parecer era un auror reconocido.

Y si Harry resultaba ser algo de él, ¿Podría ser él también importante y por ello perseguían al chico?

-Está bien, iremos a buscar a Ron y todo lo que podamos necesitar. Pero prométame que hará lo imposible por sacar a Ginny, Luna y Neville de este castillo.

-Haré todo lo que esté en mi mano señor Potter, puede usted estar seguro de ello.

Prometió McGonagall. James, Remus y Sirius se fijaron en cómo este la miraba unos momentos y se giraba:

-Vamos Hermione, tenemos que darnos prisa.

-Adiós profesora McGonagall.

-Tened mucho cuidado. Cualquier cosa que puedan necesitar, no duden en contactar con la orden. –McGonagall se acercó a Harry y le cogió la mano y se la estrechó. Después se acercó a Granger y con lágrimas en los ojos la abrazó con fuerza: -No se dejen coger.

Granger asintió y sin más ambos abandonaron el despacho de McGonagall. Los tres escucharon como ellos echaban a correr. Salieron de su escondite y tras mirarse James susurró:

-Creo que tienes algo de razón Sirius. En este tiempo Voldemort está dando demasiados problemas.

-¿Qué estará pasando?

Ninguno supo que contestar, tras mirar que no había nadie en el pasillo se dirigieron a la biblioteca, lo mejor era que los encontraran allí donde se supone debían estar.

"OPV"

Habían encontrado a Ron en la sala común alarmado y hablando apresuradamente con Ginny. Este al verlos le había preguntado qué había pasado. Hermione le explicó todo lo que había escuchado y entre ambos le explicaron que debían coger todo lo que pudieran necesitar y correr.

Los tres debían abandonar Hogwarts cuanto antes.

Ginny había preguntado porque no usar la red Flu, pero Hermione le dijo que podía ser rastreada, y que todas las chimeneas de Hogwarts ya estarían lo más seguro controladas. Ron y él mismo corrieron a su cuarto, Ron cogió alguna ropa, su varita y una foto que reposaba en su mesita.

"Para recordar por qué hago esto."

Le había dicho, era una foto de la boda de Bill, en la que salían toda la familia Weasley al completo. Incluso él y Hermione se encontraban en la misma. Él por su parte, cogió la capa de invisibilidad, abrió el baúl, y cogió la copa de Hufflepuff y el mapa del merodeador.

Para salir de allí sería la única forma. Al bajar a la sala común se encontraron con que Neville y Ginny los estaban esperando:

-McGonagall nos ha hecho llamar.

Escuchó que Neville le decía:

-Lo siento mucho Neville. Si hubiese sabido lo que te ocasionaría el haber venido con nosotros al ministerio nunca…

-¿Estas de broma?, gracias a eso mi abuela comenzó a tomarme más en serio. No puedes disculparte por ello. Además, yo mismo descubrí que no era tan inútil después de todo.

-Ginny, dile a papa y mama…

-Ron, no te preocupes, ellos estarán bien. Yo les haré entender porqué de tú partida. Y no os preocupéis por nosotros, no nos rendiremos.

Ginny y Neville sonrieron a la par y metieron una mano en sus respectivos bolsillos, de este sacaron una moneda que Ron, Hermione y él mismo reconocieron en el acto:

-El Ejército de Dumbledore no se rinde.

-Ninguno de sus miembros.

Escuchó que decían a sus espaldas. Los tres se giraron para encontrarse con varios miembros del ED detrás con sus monedas en la mano.

-Harry nosotros defenderemos Hogwarts si hace falta.

Declaró Dean, mientras Seamus, asentía a esas palabras. Lavender y Parvati miraban hacía ellas con los ojos anegados en lágrimas:

-Recuerda que lo que dice la profesora Trelawney no siempre se cumple.

Hermione se echó a reír al escuchar que Lavender decía esto, pero su risa se cortó cuando esta se acercó a Ron y le plantó un beso en los labios.

-Es mejor que nos marchemos ya.

Escuchó que replicaba ella, miró a todos sus compañeros y por último a Ginny y Neville:

-No hagáis tonterías y cuidar de Luna. De las dos.

Dijo centrando su mirada en Ginny.

-Haré todo lo que pueda.

Declaró Ginny con calma. Sin más los tres salieron de la sala de Gryffindor y emprendieron la carrera por los pasillos. Harry, llevaba el mapa en las manos, habían decidido salir por el pasadizo de la bruja. Cuando llegaron allí entraron en el mismo y comenzaron a alejarse.

Ninguno abrió la boca, no podían hablar, el tener que huir del único lugar que siempre habían pensado los protegería, era demasiado. Y sobre todo teniendo en cuenta que huían dejando a muchos atrás. A demasiados.

Escucharon unos pasos y descubrieron unos haces de luz a no mucha distancia de ellos. Eso los hizo detenerse, de un momento a otro escucharon unas respiraciones pesadas y como alguien corría hacía allí.

Ante Harry, Ron y Hermione apareció el dueño de Honeydukes.

-¿Qué…?

-BOMBARDA.

De repente todo el suelo comenzó a temblar, los cuatro se agarraron de donde pudieron, se escuchó un fuerte estruendo y que alguien caía al suelo delante de ellos.

Cuando la humareda de polvo comenzó a desvanecerse, Harry, Ron y Hermione descubrieron ante ellos a Remus y Tonks tirados enfrente de ellos. Ambos sentados y mirando hacia el frente, donde un montón de rocas impedía el paso a todo el mundo:

-¿Qué has hecho?, ¿Cómo vamos a salir de aquí ahora?

Escuchó que Ron preguntaba. Remus y Tonks en ese momento los vieron y se sorprendieron de verlos allí:

-¿Qué hacéis aquí?

-Estábamos intentando salir de Hogwarts. McGonagall nos mandó irnos. Greyback y Lestrange, vendrán a dar clase en el mismo.

-¿De qué estás hablando Harry?, McGonagall nunca permitiría que…

-Te has olvidado de quien es el nuevo director de Hogwarts y cuáles son sus lealtades Remus.

Una vez todos estaban en pie, y tras esas palabras el silencio se hizo presente:

-Tuvimos que hacerlo, venían varios mortifagos siguiéndonos.

Explicó Tonks, mientras se quitaba algo de polvo de sus pantalones.

-¿Cuál usamos entonces?

-¿El de la casa de los gritos?

Señaló Ron. Tras mirarse unos a otros Harry y Hermione asintieron a esa propuesta:

-Nosotros os escoltaremos hasta allí. ¿Traes la capa de James Harry?

-Claro.

-Perfecto, solo Tonks, él y yo abandonaremos el pasadizo. O al menos eso será lo que verán todos los demás. En cuanto hayáis pasado sellaré el pasadizo Harry, por allí no podrás volver, ¿entendido?

Harry lo miró unos momentos y asintió, todos retomaron el regreso al castillo.

-¿Moddy?

-Consiguió escapar. Espero que pueda regresar a Hogwarts sin problemas.

-Ninguno os podréis quedar mucho, al parecer os vais con esos seis al cuartel de la orden.

Le dijo Hermione. Remus no dijo nada, tan solo siguieron su camino. Una vez dentro del castillo y con bastante cautela, siendo guiados por el mapa del merodeador, llegaron a los terrenos sin muchos problemas.

Una vez fuera, Remus guardó el mapa en el bolsillo y todos echaron a correr hacía el sauce boxeador.

-Aquí nos despedimos. Tened mucho cuidado.

Remus cogió una rama y dio en el sitio indicado con la misma, las ramas del sauce se detuvieron en seco. Tras despedirse una vez más, los tres se dispusieron a entrar en el mismo.

Pero justo cuando estaban por ingresar, algo los lanzó lejos del mismo.

Ron, Remus, Tonks, el dependiente, Hermione y él mismo dieron con fuerza contra el suelo. Harry se consiguió poner en pie, más estaba algo mareado.

-Me temo que nadie entra y nadie sale de Hogwarts. Y menos sin un motivo claro para ello. Y yo mismo me he encargado de sellar todos los lugares que podrían hacer eso posible.

No en balde conozco este castillo también como tú Lunático.

La voz ratonil de Peter Pettigriw resonó en la oscuridad de la noche.