Hogwarts; Una prisión:

Abrió los ojos cansado y con esfuerzo, ¿qué se supone que había pasado?, miró a su alrededor. No obstante, todo era terriblemente extraño, no le sonaba nada de nada. Intentó incorporarse, sin embargo, le fue imposible conseguirlo.

Lo mejor era descansar, no tenía fuerzas ni para levantarse, ¿cómo iba a ayudar así?, es más, ¿en qué se supone debía él ayudar?, quizás si descansaba consiguiera acordarse. Sí, lo mejor era reponer fuerzas, después ya se preocuparía del resto.

"OPV"

Dolohov llevaba a Hermione sujeta del cuello y la apuntaba con la varita cerca de la nuca, mientras que Malfoy sujetaba a Ron. Él iba cogido por Nott, el despreciable de Colagusano los estaba esperando en el sauce boxeador con esos tres. ¿Cómo no se habían dado cuenta de que ese indeseable había llegado a Hogwarts?

Los condujeron hasta el gran comedor, Remus y Tonks, se encontraban junto con el dueño de Honeydukes, a ellos los habían llevado hacía otro lado. Su capa estaba a buen recaudo en su mochila, agradecía el habérsela quitado antes de llegar al sauce boxeador.

Colagusano fue el que abrió la puerta del gran comedor. Parecía un maldito rey entrando en su castillo, el ruido de las puertas al abrirse llamó enseguida la atención de todos.

Ya estaba acostumbrado a llamar la atención sin pretenderlo, pero eso fue demasiado, ya no por las miradas, sino por el miedo que estas reflejaban.

-Director Snape, creo que perdió a tres pequeños leones, que muy amablemente hemos decidido traerle de regreso.

Con muy poca delicadeza, lo lanzaron justo enfrente de la mesa de los profesores. Pudo escuchar la exclamación de horror de la profesora McGonagall. Se atrevió a levantar la cabeza y se encontró con los ojos negros y cargados de furia de Snape mirándolo desde su lugar.

¿Quién demonios se creía que era?

-¿Dónde los encontraste?

-Intentando escapar, ayudados por Remus Lupin y su ahora mujer Nymphadora Lupin.

-¿Así que donde están ellos ahora?

-A buen recaudo, no se preocupe por ello.

-Al parecer la cosa va de coger a alumnos que desean escapar.

La voz de la mujer que más había odiado desde hacía dos años ya, se hizo escuchar. Se sorprendió a sí mismo al ponerse en pie y girarse furioso. Más se quedó helado cuando descubrió que esta traía a la chica que se parecía a él, la cogía del pelo y la obligaba a andar hacía el mismo lugar donde ellos se encontraban.

-Mira lo que me encontré por ahí, al venir a ocupar mi nuevo puesto. A mí querido sobrino, acompañado de otros seis alumnos más y al profesor Slughorn guiándolos. A este, como es normal, ya no lo volveremos a ver. Pero no creí que fuese buena idea que perdiéramos a tantos alumnos de una vez. Al menos no de momento.

Elkins se resistía y eso ocasionaba que su dolor fuese mayor, pero no parecía ser de las de rendirse. Detrás de ella venía Greyback sujetando a dos de los chicos, los cuales no hacían mucho por luchar, y solo miraban hacía la mujer furiosos.

Uno era Evans y el otro un chico de gafas y pelo castaño, de tez pálida. De este no conocía el nombre.

Detrás de ellos, y como si no pudiesen hacer mucho, se encontraban Malfoy, Blane y la otra chica y el otro muchacho. De repente algo muy raro sucedió a su lado.

Colagusano, lo agarró con fuerza del hombro, lo miró furioso y se percató de que este parecía estar como ido. Se encontró con que se había puesto blanco y que todo su cuerpo parecía temblar. Estaba sintiendo dolor, de eso no había ninguna duda, pues al apretarlo le estaba haciendo daño a él.

Por mucho odio que sintiera hacía él, y aun a pesar de todo lo que ese indeseable había hecho, no pudo dejar de preguntar:

-¿Qué demonios te pasa?, ¿Acaso tu señor te está llamando?

Colagusano pareció ni oírlo, se llevó una de sus manos hasta la cabeza e intentó mitigar el dolor golpeándose la misma. ¿Qué demonios le pasaba?, Enseguida notó que también le costaba respirar.

De un momento a otro, las piernas comenzaron a fallarle y cayó de rodillas al suelo, arrastrándolo a él mismo. Abrió los ojos sorprendido:

-¿Qué te pasa Pettigriw?

De repente sintió que algo andaba mal en el ambiente, parecía que varias personas a la vez habían dejado de respirar a la par y sintió varias miradas recaer en ellos.

Cuando se decidió a mirar hacia el frente se encontró con que los seis chicos estaban tiesos en el lugar y con las miradas fijas en ellos dos. Elkins que no había dejado de luchar contra Lestrange desde que había entrado en la sala, ahora miraba hacía él con los ojos sumamente abiertos.

-¿Ha dicho Pettigriw?

Quien preguntó fue uno de los alumnos de Ravenclaw. Y en ese momento entendió todo. Se suponía que Pettigriw estaba muerto desde hacía unos dieciséis años atrás. Y a pesar de que él llevaba tres años y medio diciendo que estaba con vida, nadie le había creído.

De repente algo en él se revolucionó, muy bien, antes nunca nadie le había creído y sin embargo ahora tenía la oportunidad de demostrar la inocencia de Sirius ante todos:

-Sí, he dicho Pettigriw. Peter Pettigriw, el indeseable que traiciono a mis padres y los vendió.

De repente y al decir esas palabras volvió a sentir el odio en su interior y con esfuerzo se deshizo del agarre que este tenía sobre su hombro. Se puso en pie y lo fulminó con la mirada.

Él por su parte parecía haberse ido recuperando poco a poco. Y al menos ahora respiró mucho mejor. Aún seguía blanco, pero por lo demás parecía estar mejor. Después de decir esas palabras, éste había levantado su vista hacía él. Lo miraba entre sorprendido y suplicante. ¿Por qué lo miraba así?, Era evidente que en esa situación el miserable estaba en ventaja, ¿por qué esa súplica en sus ojos?

Dejó de mirarlo furioso, ¿qué más le daba a él? Se percató de que Ron se encontraba sentado en el suelo furioso, y Hermione a su lado de rodillas. Esta última seguía sujeta por el indeseable de Dolohov:

-Suéltala despreciable. Ya estamos aquí.

Fue a dar unos pasos hacía él, pero la varita de Nott se posó debajo de su cuello sin llegar a tocarlo.

-Deja de amenazar de forma absurda. No vas a hacerme nada.

Apartó la varita de este furioso y se acercó a Dolohov, le cogió el brazo y lo miró de frente. Este lo miró dispuesto a golpearlo, pero Ron enseguida se puso a su lado. Ambos apartaron a este de Hermione. Ella una vez suelta, se alejó de este y se masajeó el cuello.

-Gracias por traerme a todos estos. Ahora todo aquel que no vaya a dar clase en este colegio. Fuera.

La voz de Snape resonó en el gran comedor. Dolohov, Nott, Malfoy y Pettigriw, lo miraron:

-Es cierto que no vamos a dar clase en el colegio. Solo venimos a informarte de que somos los nuevos vigilantes de Hogsmeade. Somos el relevo.

Los alumnos podrán ir perfectamente a Hogsmeade cuando así lo dispongas.

La sonrisa en los labios de Nott, hizo entender a todos que ir a Hogsmeade ese año no iba a ser un regalo. Snape, frunció el ceño y declaró:

-Muy bien, pues una vez dicho eso ya podéis ir a ocupar vuestros puestos.

Todos miraron a su alrededor y tras sonreír, hicieron un gesto de despedida y abandonaron el gran comedor. Solo quedaron Lestrange y Greyback.

No pudo dejar de notar que Pettigriw, al pasar por su lado, le dirigía una mirada. No respondió a la misma. Se fijó en que una vez más Elkins, luchaba por soltarse de su agarre. Y pareció que Lestrange cedía al fin. Furiosa la tiró contra el suelo con fuerza.

Llevado por un impulso que ni él mismo comprendió corrió hasta ella y la ayudó a levantarse:

-¿Te encuentras bien?

No había sido el único en ir a su lado, pero sí el primero en llegar. Lo que no pasó desapercibido para nadie en el gran comedor. Una risita risueña y enloquecida se hizo escuchar.

Miró a la dueña de la misma y se sorprendió al ver que lo estaba mirando cargada de diversión:

-Así que esta es tu puta Potter. Será una información bastante alentadora para mi señor.

Sintió la mirada de Evans y Elkins en él. Ambos lo miraban sin comprender. Termino de ayudar a Elkins y mirándola furioso declaró:

-No la conozco de nada, pero no me gusta quedarme de brazos cruzados.

-Eso está bien Potter. Será gratificante enseñarte lo verdaderamente importante.

Sin más caminó hasta él, lo apartó con fuerza y seguida de Greyback ambos se dirigieron a sus respectivos asientos en la mesa de los profesores.

-Cada uno a su asiento. Diez puntos menos para Gryffindor por cada alumno de su casa que intentó escapar. Y diez para los de Ravenclaw y Slytherin.

Snape acababa de asignar una casa para los seis chicos. Todos se sentaron en las respectivas mesas. Hermione se sentó a su lado, lo miró de reojo y a pesar de intentar ocultarlo, él descifró el miedo que recorría a su mejor amiga.

Irritado e impotente apartó su mirada de la de ella, ¿qué podía decirle para mitigar ese miedo?, Nada que fuera verdad. Y eso lo hacía sentirse inútil y desesperado. Después de ver la reacción de Nott, sabía que a él no podían herirlo.

Pero, ¿qué pasaba con ella?, ¿y Ron?, ¿tendrían las mismas órdenes?, apretó con fuerza los puños sumamente molesto.

¿Por qué habían vuelto a Hogwarts?, ¿Qué locura lo había cogido para hacer tal cosa?

-NO.

La voz y el apretón de Hermione lo hizo mirar hacía la mesa de los profesores:

Snape se encontraba de pie y parecía estar hablando. Aunque ahora miraba a Hermione furioso:

-¿Algún problema señorita Granger?

-¿Dará alguien más esa clase?

La voz de ella no tembló, pero el agarre en su mano fue mayor, ¿qué clase?, ¿qué estaba pasando?

-Señorita Granger, sí, alguien más dará esa clase. Yo lo haré.

Una risa más de animal que de persona resonó en el gran comedor cuando Remus habló.

-¿Cómo es que estas aquí?

Pregunto Snape entre sorprendido y extrañado.

-Digamos, que parece que comparto opinión en cierto aspecto con vuestro señor. Y ha creído conveniente que para detener a un perro hace falta otro.

Harry miraba a Remus sorprendido. Sus ojos brillaban de furia, y solo miraba hacía la mesa de los profesores, más claramente hacía el puesto que ocupaba Greyback. Era claro que Remus odiaba a ese hombre, y no era para menos, después de todo ese indeseable había mordido a Remus cuando solo era un niño.

-Así que mi cachorro viene a dar clases de su mentor. Esto será divertido.

-Pero esa clase solo la darán a los alumnos hasta quinto grado.

-Sé perfectamente que tengo prohibido intercambiar palabras con los alumnos de Séptimo y Sexto curso.

Esas últimas palabras las dijo mirándolo de reojo. Remus estaba en Hogwarts, pero no podía ni acercarse a él. Al menos el resto de alumnos contaría con su protección, eso lo hizo sentirse en cierto modo aliviado.

-Pues venga a ocupar su sitio en la mesa de profesores.

Sin más una nueva silla apareció en la mesa. Remus con cierta cojera caminó hasta la mesa de los profesores y ocupo su lugar. Los ojos de ambos se encontraron en el acto.

Había decisión en su mirada y para él era claro que la orden que le habían dado iba a ser más desobedecida que otra cosa.

-A los alumnos de Sexto y Séptimo grado esa asignatura la dará la profesora Lestrange.

-¿Y pociones?

Preguntó un alumno de alguna de las casas, Snape miró el puesto ahora vacio de Slughorn y frunciendo el ceño maldijo entre dientes.

-Tendré que informar de este contratiempo al ministerio. Mientras tanto yo impartiré esa clase como hasta ahora.

-Maldición.

Escuchó a Ron murmurar a su lado. Eso en cierto modo lo sorprendió, acababan de anunciar que Greyback y Lestrange impartirían Defensa contra las artes oscuras durante ese año, y él solo maldecía tener a Snape de profesor de Pociones.

Al parecer Ron era después de todo más tranquilo en todos los aspectos. Este pareció notar su mirada, porque rápidamente lo miró. Descubrió el miedo en su mirada, pero también la resignación ante el hecho de no poder hacer nada al respecto.

Dejó de mirarlo y se centró de nuevo en mirar la mesa. Mientras que él en un impulso apretaba la mano de Hermione. ¿Qué iban a hacer ahora?

-No dejaremos que le hagan daño Harry.

Miró hacía Hermione y se sorprendió al darse cuenta de que no sabía de qué le estaba hablando. Ella miró de reojo hacía delante de él y la imitó.

Intentó no mostrarse sorprendido al ver a Ginny allí sentada. Era verdad que estaba preocupado por ella, pero hasta ese momento no se había percatado de que Ginny había estado delante de él desde que se había sentado.

Sintió que le respondía al apretón que le había dado y algo en él se revoluciono en cierto modo.

"No dejaremos que le hagan daño Harry." Eso era lo que ella le acababa de decir, pero, ¿Quién se ocuparía de que no le hicieran daño a ella?

"OPV"

-Pettigriw, él dijo Pettigriw.

Todos miraban a su amigo sin saber que hacer o decir. Él se encontraba blanco como la pared y terriblemente mal. Había vomitado nada más llegar a la habitación de ellos. Y ni siquiera Remus había sabido consolarlo.

-¿Escuchasteis su voz?, era claro el odio que destilaba.

Parecía perdido en su mente, no dejaba de repetir una y otra vez diferentes frases que parecían torturarlo aún más.

Mientras que en su mente solo podía escuchar la frase de Potter: "-Sí, he dicho Pettigriw. Peter Pettigriw, el indeseable que traiciono a mis padres y los vendió."

Miró de reojo a su mejor amigo, él se encontraba tirado en la cama, miraba hacía el techo del lugar como perdido, sin duda pensando en lo mismo que él estaba pensando. Si por algún casual ese Potter era hijo de James, quería decir que Peter había traicionado a James.

¿Qué llevaría a su amigo a hacer tal cosa?, miró hacía Remus ahora, y se percató de que este parecía perdido en sus pensamientos también. Tenía ambas manos juntas y se las miraba sin cambiar su expresión de seriedad.

Eso lo frustró, nunca conseguía saber que era lo que su amigo estaba pensando. Era siempre tan calmado y tan racional. No dejaba nunca ver ni una sola de sus emociones si podía evitarlo.

Aunque al parecer con el tiempo cambiaría en cierto modo, porque era evidente que no había podido controlarse mucho ese día en la biblioteca.

-¿Quién demonios es Nymphadora?

Escuchó que este susurraba, y vio como James lo miraba desde su cama.

-¿Qué?

-Ese hombre, el que Potter dijo que era Peter, dijo que yo y Nymphadora habíamos intentado ayudar a este a escapar, ¿quién es Nymphadora?, nunca había escuchado ese nombre antes. Y ¿por qué ayudaría a Potter y sus amigos a escapar?

-¿Dónde está ahora ella?

Añadió James de repente. Remus lo miró con el ceño fruncido y James se sentó en la cama. Se despeinó su cabello como hacía cada vez que estaba frustrado. Aunque ahora no había mucho cabello que despeinar.

Escucharon que llamaban a la puerta y al ver que ninguno contestaba dijo:

-Adelante.

La puerta se abrió, y por esta aparecieron Alice y Evans. Suspiró al verlas y les hizo un gesto con la mano para que entraran en la habitación.

-Hola, ¿cómo están?

Alice se sentó en su cama y se apoyó en su hombro. Siempre se habían llevado muy bien, pero la verdad es que con su mejor amiga Evans, no tanto. Ella caminó hasta la cama de Remus y se sentó en la misma.

Se sentó en forma de mariposa y apoyó sus codos en sus rodillas y la cabeza entre ambas. La contempló durante un momento y se percató de que en realidad ella era bastante guapa. Entendía el por qué James estaba loco por ella.

-¿Te encuentras bien Peter?

Preguntó esta desde su lugar. Peter miró hacía ella y encogió sus hombros.

-¿Crees que puede encontrarse bien Evans?

Escuchó que recriminaba James, y se sorprendió por el enfado en la voz de este. Evans ahora miró hacía él. Y Sirius pudo detectar un brillo de astucia en sus ojos. ¿Qué era lo que estaba tramando?

-No lo sé. Por eso pregunté.

Dijo de forma indiferente. James la miró furioso.

-Acaba de enterarse de que al parecer es servidor de Voldemort, ¿cómo podría encontrarse bien? :- de repente se calló un momento y Sirius intentó hablar antes de que continuase, pero no le fue posible: -No todos son como tu querido Snivellus que desean servir a ese despreciable. Quizás tú también lo quieras.

-JAMES.

La voz enfadada de Remus se hizo escuchar, más la insultada no se dio ni por enterada. Miró a Remus y declaró:

-¿Y tú como lo llevas?, no todos los días te enteras que estás casado. ¿Quién es Nymphadora?, nunca me habías hablado de ella.

Una sonrisa pícara se formó en el rostro de Evans. ¿Qué era lo que ella buscaba?, Al ignorar a James lo único que estaba consiguiendo era enfurecerlo más, pero esta no parecía darle importancia.

Miró a Remus y descubrió que se ponía rojo.

-¿Y yo que sé?, no había escuchado ese nombre en mi vida.

-Sin embargo ha sido evidente para todos en la biblioteca que la quieres con locura.

-¿En la biblioteca?

Escuchó que preguntaban Alice y Peter a la par. Los miró a ambos y se sorprendió al descubrir que ninguno se había percatado aún.

-Dennis Creevey, el nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras y anterior guardián nuestro. Es ni más ni menos, que aquí nuestro querido amigo Remus.

Recalcó James furioso mientras señalaba a este desde su cama.

-¿Remus?

Preguntó aun sin creérselo Peter, mientras que Alice sonreía en cierto modo contenta:

-Eres increíble Remus. Tu entrada en el gran comedor. Todos te miraban como a un héroe.

-¿Y no habéis pensado que tal vez Peter, esté en la misma situación que ahora Remus?

Ahora sí, Evans, se ganó la atención de todos los presentes.

-¿Perdona?

Preguntó James perdido. Ella suspiró como cansada:

-Es evidente que Remus está en Hogwarts para proteger a los niños, y que su mujer está en manos de los mortifagos. Él, está aquí bajo el mandato de Voldemort, él mismo lo ha dicho. Que el señor de ellos había coincidido con él, en que no se podía dejar a Greyback dar clase solo.

¿Y si Peter también está bajo amenazas?

Todos se quedaron callados, ¿podría ser posible?, un brillo de alegría apareció en el semblante de Peter:

-Sí, tiene que ser eso. Yo nunca me uniría a ese despreciable. Es un maldito asesino.

Había rabia en la voz de Peter, pero Sirius no podía dejar de recordar la mirada de Potter y el odio en la voz de este. Y James al parecer tampoco.

-Seguro que es eso Peter, no creo que tú fueses capaz de traicionarme.

Sirius miró alarmado a James, el cual no parecía haberse dado cuenta de lo que acababa de decir.

-¿Traicionarte James?, ¿Qué quieres decir?

James miró a todos sin entender:

-¿Qué?

-Acabas de decir que no me crees capaz de traicionarte, ¿qué significa eso?

-Nada, no sé porque dije eso, es solo que estoy algo cansado. Han pasado muchas cosas. Creo que sería bueno que descansásemos algo.

Sin más se dejó caer hacía atrás en la cama. Alice se puso en pie y Remus comenzó a rebuscar algunas cosas en su baúl, él lo imitó. Peter por su parte solo miraba a James.

-Buenas noches.

Escuchó que decía Alice, vio como Peter salía con ella:

-Alice.

Sirius miró sorprendido a James, era la primera vez que escuchaba a este con un tono tan sumamente serio y eso lo asustó:

-¿Sí?

Vio como esta se asomaba una vez más y miró a uno y otro:

-Aléjate de Lestrange.

Supo enseguida porque lo decía, y miró con terror a Alice, no podían reconocerla ¿verdad?, no se parecía en nada a la Alice de verdad, no era posible que esa maldita mujer la relacionase.

-¿por qué di…?

-Solo hazlo. Sería bueno que ninguno de nosotros tuviese contacto con ninguno de esos, pero en las clases será inevitable.

Alice desconfiada asintió a sus palabras. Más la mirada que les lanzó primero a James y después a él, le hizo comprender que Alice sabía que había algo tras esa advertencia.

Sin más ella se fue, iba a comenzar a cambiarse cuando escuchó la voz de Evans. La buscó con la mirada para encontrársela a los pies de la cama de James, apoyada en la misma y buscando su mirada:

-¿Crees que Potter es tú hijo?

James se incorporó en la cama y la miró desde ahí:

-¿Por qué dices eso?

Preguntó ahora Remus sorprendido, Evans, formó una sonrisa en su rostro y no pudo dejar de notar como James miraba a esta como idiota.

-Se apellida Potter, se parece a él, y es evidente que no puede soportar la idea de que Peter lo haya traicionado, tal y como Potter declaró delante de todo el gran comedor.

Está aterrado de pensar en que eso sea posible. Todo el mundo cambia con el tiempo. Y estoy segura de que no pasó desapercibida, ni para ti, ni para ninguno de los dos que nos acompañan, la mirada de angustia que le dedico a Potter cuando este le hablo.

-Pero dijiste…

Comenzó a argumentar James, ella se separó de la cama y bajando la mirada hacía el suelo, se mordió el labio inferior y declaró:

-Sé lo que dije. Dije lo que él necesitaba escuchar para no hundirse. Dije lo que deseo creer desde lo más hondo de mi ser, a lo que todos los presentes necesitamos aferrarnos con todas nuestras fuerzas para no caer.

Y era cierto, ella había hecho una suposición que había abierto una pequeña brecha de esperanza, pues antes de que ella lo hubiese dicho todos habíamos sentenciado a Peter. Al menos él lo había hecho y James, por más que le doliese estaba pensando lo mismo.

Porque era cierto, no habían dejado de notar la mirada de suplica que ese Peter le había lanzado a Potter.

Escucharon que llamaban a la puerta una vez más y sin esperar permiso esta se abría. En el umbral de la puerta apareció McGonagall:

-Les traigo sus corbatas. A partir de mañana entraran a formar parte de la casa de Ravenclaw, recibirán las mismas asignaturas que ellos. Y podrán estar por Hogwarts como cualquier alumno normal.

No pudo evitarlo y sonrió, al fin libertad. Vio como esta cerraba la puerta y los miraba a todos con cierto grado de gravedad en su mirada:

-No creo tener que explicaros, que es de suma importancia que nadie conozca sus verdaderas identidades. También pediré que tengan un poco de sentido común y que no se pasen este año. Yo no tengo la más mínima autoridad. Y después de la caída del ministerio de Magia, es evidente que las cosas están mal.

Apelo a su inteligencia para que no hagan locuras, ni salidas nocturnas. Por lo que más quieran no se jueguen la expulsión, aquí puedo protegerlos, fuera no.

Señorita Evans. Le ruego que vaya a hablar con su compañera y le informe de todo.

Evans asintió y tras echarles un último vistazo a todos ellos se marchó. Sirius se giró para intentar ponerse una vez más el pijama pero McGonagall parecía tener algo más que decirles.

-No quiero ninguna tontería chicos. NADA de capas invisibles, NADA de mapas increíbles, NADA de trasformaciones en la Luna llena.

-Me temo que eso no puedo controlarlo.

Exigió Remus molesto entre dientes.

-No me refiero a usted Lupin.

Sintió la mirada de McGonagall y se giró para ver que ella solo miraba a James y a él. ¿Podría ser que…?

-Conozco a Canuto y Cornamenta, señores Potter y Black, ¿me he explicado claramente?

Podría no, era, ¿cómo sabía ella de eso?

-¿Cómo es que…?

McGonagall lo fulminó con la mirada:

-Se burlaron bastante bien de nosotros en sus años en Hogwarts. Y aunque sigue siendo un secreto para muchísima gente, algunos sabemos de sus secretos. Así que no quiero ver, ni escuchar, que un enorme perro negro, o el Grinch como todo el mundo llama a este, aparece por los terrenos de Hogwarts. Y mucho menos que un ciervo y una rata lo acompañen.

Vale también sabía sobre Peter, ¿pero cómo? De todas formas no tenían la capa de James, esta se había quedado en la torre de astronomía de su tiempo, pero el mapa. ¿Quién tenía el mapa cuando habían viajado?

Sin añadir nada más esta salió de la habitación:

-Eso ha sido muy raro.

Soltó Remus.

-¿Y qué no lo es?

Preguntó James con el ceño fruncido.

-Pues que no piense que me voy a quedar sin hacer nada.

Declaró él molesto, y sabiendo que los otros dos lo estaban mirando, comenzó a ponerse al fin el pijama.

"OPV"

Cansada y con muy pocas ganas, comenzó a caminar hacía el gran comedor, sentía que la mochila le pesaba lo indecible. Era un día normal y corriente, salvo porque ahora Hogwarts era el peor sitio para estar. Sobre todo si eras ella, o algún amigo de Harry.

Ni siquiera había esperado a estos para ir a desayunar, no tenía ganas de verlos, no quería comenzar desde tan temprano a pensar en cómo iban a hacer a partir de ese momento las cosas.

Era evidente que no podían seguir yendo a la biblioteca tan libremente a investigar, antes solo debían de preocuparse de Snape, pero ahora era mucho peor. Y ya no había un Slughorn al que intentar sonsacar nada de nada. Por poco que fuese.

Sus pasos la llevaron hasta el vestíbulo y llegó a la escalera principal a la par que los cuatro chicos nuevos. Blane y Evans venían delante hablando entre ellos, el primero parecía bastante molesto.

-O venga ya, no me digas que la vas a obedecer.

-No he dicho que vaya a ser un santo, pero tampoco creo que debamos ignorar lo que dice.

-Buenos días.

Escuchó que le decía uno de los chicos de atrás de esos dos. Lo miró sin darle mucha importancia e hizo un gesto de cabeza:

-Podrían ser mejores sin duda.

-¿Tú eres Granger verdad?, yo me llamo Regulus Crockford, mi amigo es Pitt Parkin, y ellos son…

-Silver Blane y James Evans. Ya los conozco por desgracia.

Se dispuso a irse sin más cuando sintió que la cogían del brazo, cuando fue a recriminar se quedó helada.

-Hola, hola, sangre sucia.

Alarmada se soltó de su agarre y dio un paso hacia atrás, acercándose a los cuatro chicos.

-No vuelva a ponerme una mano encima.

-Este año te pondré en el sitio que te corresponde Sangre sucia. Mi señor me ha pedido expresamente, que os muestre cual es vuestra posición en el mundo mágico.

-¿Y cuál se supone que es?

Reclamó para su sorpresa Blane enfurecido.

-La de esclavos. Incluso los muggles tienen cierto perdón, porque ellos son simple escoria, pero la gente como ella, ellos, son unos ladrones que han intentado hacerse con lo que es nuestro. Y mi señor les enseñara cual es su posición real.

Furiosa pero sabiendo que si discutía podía ser peor Hermione intentó irse de allí. Comenzó a bajar las escaleras intentando ignorarla, pero ella desde donde estaba aún comenzó a cantar:

-Puedes correr, sangre sucia, pero no podrás esconderte de mí.

-ES ELLA, TÍO ES ELLA.

Buscó con la mirada de donde provenía esa voz y se encontró con que Malfoy, y su sobrina estaban en las puertas del gran comedor y la niña temblaba delante de Malfoy mientras señalaba a Lestrange.

-Calla Luna.

-NO, Ella fue la que atacó mi casa, ella y otros más.

-¿Quién es esa niña Draco?

Preguntó Lestrange, y Hermione, se percató de que había curiosidad en la voz de la misma, se sorprendió cuando Malfoy cogió con fuerza a la pequeña y la ocultó detrás de él.

Detecto miedo en los ojos grises de este. Sin saber porque lo hacía, ella misma, se puso cerca de Malfoy, sin llegar a estar al lado de él.

-No es nadie tía. Una nueva alumna de primero.

-De magos espero.

-Puedes estar segura.

Dijo este con la mayor prepotencia posible. Lestrange, miró a este un momento directamente a los ojos, pero de un momento a otro soltó una carcajada:

-Aprendiste bien Draquito. Pero ahora quiero ver a la pequeña, apártate.

-No, ya te he dicho que es hija de magos. No tienes nada más que saber de ella.

Vio el brillo de peligro en los ojos de Lestrange, y por un momento Hermione pensó que ella iba a atacar a Malfoy:

-No quiero tener que repetirte que te apartes de ella.

Sorprendiéndose a sí misma Hermione, tiró de la pequeña Luna y la ocultó detrás de ella. Sintió como la niña se resistía, pero no le importó. Harry, tenía cierto cariño por esa niña, y si Lestrange conseguía hacerse con esa información, sería peor que la rebeldía que Malfoy estaba mostrando ante ella.

-Vete de aquí, corre.

Le murmuró entre dientes y la empujó. Luna no estaba dispuesta a marcharse y eso la enfureció.

-Vete o le harán daño a tu tío, ¿es eso lo que quieres?

Ella abrió los ojos al máximo sorprendida, miró un momento de ella a Malfoy y después una vez más a ella. Vio un pequeño brillo en sus ojos verdes y supo que esa maldita niña no era una Slytherin.

-Aquí estoy, ¿qué es lo que quieres?

Malfoy se sorprendió al escuchar la voz de Luna cargada de miedo pero de decisión a la par.

-Mira tú, resultó valiente la pequeña. Eso es muy interesante. Acércate, ¿eres una leona?

-Pertenece a Slytherin.

Se apresuró a decir Malfoy, se colocó cerca de ella, aunque ya no podía ocultarla, Lestrange, estaba demasiado cerca.

-Una Slytherin eso está bien.-Se agachó hasta quedar a la altura de la niña: -Así que dices que yo ataqué a tus padres, ¿y quiénes eran ellos?

-No puedo decírtelo.

Una sonrisa de autosuficiencia se formó en el rostro de Lestrange.

-¿Qué no puedes decírmelo?

Hermione sacó su varita y se acercó colocó en un buen ángulo, apuntó a Luna y espero el momento indicado:

-Me parece que no tienes más alternativa que hacerlo.

Lestrange, miró directamente a los ojos de la pequeña y la furia recorrió el cuerpo de la misma. Hermione sabiendo que lo que iba a hacer le iba a costar muy caro, no pudo más que gritar:

-DESMAYUS.

El hechizo golpeó en el pecho de la pequeña, y esta cayó en brazos de Malfoy en el mismo momento en que Lestrange se giraba y le lanzaba un hechizo a ella.

Sintió un fuerte dolor en su mejilla derecha y se llevó la mano hacía el lugar. Cuando se quitó la mano de ahí, descubrió que tenía un corte en la misma. El calor y la quemazón eran bastante insoportables, pero no estaba dispuesta a que ella le viera ni el reflejo más leve de dolor.

Lestrange se preparó para atacar una vez más contra ella:

-Ni se le ocurra profesora Lestrange. En este colegio no se castiga a los alumnos con castigos físicos.

La voz de McGonagall se hizo escuchar y el alivio la recorrió, Lestrange bajó la varita y tan solo formó una sonrisita en su rostro:

-No importa, esta tarde tengo clase con la señorita Granger.

Sin más se fue del lugar. Y ella se sintió temblar de arriba abajo, ¿qué había hecho?, Era cierto que en la tarde tendría defensa de artes oscuras con ella. Sintió una mano en su hombro y cuando enfocó su vista en la persona que tenía delante se encontró con los ojos de Harry.

Al menos su color:

-¿Estás bien?, ese corte no se ve muy bien. Quizás deberías ir a la enfermería.

-La señorita Elkins tiene razón señorita Granger. ¿En qué estaba pensando?

Ella dejó de mirar a una y otra y fijo su vista en la pequeña en brazos de Malfoy:

-En proteger a esa niña.

Respondió sin más:

-Ella no le habría hecho nada a la pequeña. Actuó precipitadamente y ahora…

-Sí se lo habría hecho.

Esa afirmación se ganó una mirada de reproche de Malfoy:

-Ahora es cuando se lo hará. Te juro Granger que como le ponga una mano encima por culpa de esto…

-Lestrange sabe Legeremancia, ¿qué habría visto en la mente de ella?, A Harry siendo amable, a Harry hablando con ella. A Harry abrazándola. Nada de lo que hubiese visto antes o después de esas imágenes, cambiaría el hecho de que Harry le presta atención a Luna. ¿Qué crees que habría pasado?, ¿Qué le pasó a la persona a la que ella se enfrentó en el ministerio?

El silencio se hizo a su alrededor, por sorprendente que le pareciera, allí solo estaban, McGonagall, los cuatro chicos y dos chicas, Malfoy con Luna en brazos y ella misma.

El miedo que había sentido a lo que pudiera hacerle a la pequeña, la había cegado y no había pensado en nada más. Solo quería protegerla. Tenía que hablar con Harry, él debía mantenerse alejado de ella.

-Comprendo. Será mejor que vaya a la enfermería señorita Granger.

Sin más McGonagall se marchó. Los cuatro chicos la siguieron de cerca. Ella se ajustó la mochila y tomó el camino a la enfermería. Por extraño que pareciera, sería la primera vez que tendría que ir a la misma por buscar problemas.

No pudo evitar forma una sonrisa rebelde en su rostro. Muy bien, así que Lestrange quería guerra con ella, pues se la iba a dar:

-No pareces estar muy asustada que digamos. Podría decirse que estás pensando en cómo vengarte.

Se sorprendió al ver que Elkins iba a su lado. Ella también cargaba con una mochila y miraba al frente sin más. Al darse cuenta de que la miraba, la miró de vuelta y formó una sonrisa torcida en su rostro:

-A mí tampoco me cae bien ella. No me gustó demasiado el cómo me trato ayer en la noche. Quiero que sepas, que si necesitas ayuda, aquí cuentas con dos manos.

Sin decir nada más, camino con ella hasta la enfermería. ¿Cuántos alumnos estarían dispuestos a no someterse?

Ver que una chica a la que no conocía de nada y que ahora portaba la corbata de Ravenclaw le ofrecía su ayuda, la hizo sentir bien. Quizás ese año podía salvarse en cierto modo.

Al menos varios alumnos ya habían dicho que no se dejarían aplastar, entre ellos estaban algunos que habían pertenecido al ED. En ese momento, más que nunca, se alegraba de haber formado ese grupo en quinto año.

-Te tomo la palabra Elkins.

-Luna. Puedes llamarme Luna.

Juntas llegaron a la enfermería, Madame Pomfrey fue quien las recibió:

-Ya sabía yo que no tardaría en llegar, ¿y bien, dónde está el señor Potter?

Elkins a su lado miró a Madame Pomfrey perdida, ella formó una sonrisa en su rostro y declaró:

-Por sorprendente que pueda parecerle Madame Pomfrey, Harry no viene conmigo. Soy yo la que necesita su ayuda.

Sin más le mostró su mejilla derecha y Pomfrey la miró sorprendida:

-¿Quién le hizo eso señorita Granger?, ¿por qué?

Y corrió a buscar algo para curarla, cuando ella comenzó a limpiar la herida le dijo sin poder dejar el desafío en su voz:

-La nueva profesora Lestrange, porque le plante cara.

-Por los cuatro fundadores, ¿qué será de los alumnos si hasta el premio anual ha decidido descarriarse?

-No Madame Pomfrey, ella no ha decidido descarriarse, lo que ha hecho ha sido defender a una niña de once años.

Escuchó que decía Elkins:

-El complejo de héroe es del señor Potter, señorita Granger, no lo olvide.

Le dio una poción, y tras bebérsela sintió una quemazón en el rostro, ella le puso una gasa para tapar el corte y le dijo que podía marcharse.

Juntas y sin pasar por el gran comedor, Elkins y ella se dirigieron a la clase de pociones que era la primera de esa mañana.

"OPV"

Con Granger, de todos los malditos niños que iban a Hogwarts Lilian Evans se tenía que hacer amiga de Hermione Granger. ¿Acaso todo eso era una maldita broma?

Ya se había sorprendido bastante al verlas entrar juntas en la clase de pociones, pero aún más cuando habían comenzado a hablar como si nada.

Harry se había sentado al lado de Granger y había saludado a Evans. Su amigo pelirrojo ocupo rápidamente el asiento continuo a Harry, aunque estaba claramente molesto al tener que sentarse ahí.

Habían comenzado a hablar entre ellos tres, dejando algo de lado a Evans, pero esta no parecía darle importancia a ese hecho. Se fijo en como de repente Harry dejaba de hablar para sin previo aviso coger el rostro de Granger y obligarla a girarlo.

Harry se había quedado helado al ver que esta tenía una gasa que le cubría el corte que Lestrange le había hecho.

-¿Qué es eso?

-No es nada. Me caí y tuve que ir con Madame Pomfrey.

-¿Te caíste?

Preguntó este con el ceño fruncido. Ella asintió, y les dedicó una sonrisa a ambos chicos, los cuales claramente no se creyeron nada. Lo que más le sorprendió fue ver como Harry fijaba ahora su vista en Evans. Y que ambos intercambiaban una mirada.

Cuando Harry miró al frente, él supo que era consciente de que Granger le había mentido. ¿Cómo era posible que con una simple mirada, ellos hubiesen sabido entenderse?

Algo en él se había encendido y eso lo obligó a apartar la mirada de ese grupo para fijarla en el profesor, lo que lo enfureció aun más, se había olvidado que era Snivellus.

El resto del día había sido algo similar. Se la había pasado espiando los pasos de Evans durante todo el día. Se había sorprendido cuando ella había interceptado a la rubia de la que se habían reído el primer día que ellos habían llegado allí.

Resultó que ella se llamaba Luna Lovegood, al parecer era hija del dueño del quisquilloso. Ella y una pelirroja de fuerte carácter (había que decirlo), habían estado hablando con Evans, y Granger en la biblioteca.

Alice se había acercado a ellas algo molesta con Evans, por haberla dejado de lado. Pero las otras la recibieron como una más. Se presentó con su nombre falso y se sentó con ellas.

No le molestaría tanto, si no fuera porque Harry y el pelirrojo se habían unido a todas ellas en cierto momento.

-¿Sería buena idea acercarme?

Casi le da algo cuando escuchó la voz de un chico tras él. Este contaba con el pelo negro y los ojos del mismo color.

Su rostro era redondeado, y miraba hacía la mesa que él mismo observaba dudoso:

-¿Quién eres tú?

Preguntó algo molesto, este pareció notarlo por primera vez, ya que dio un pequeño salto de asombro. Cuando se recuperó lo miró desconfiado:

-¿Y tú?, ¿Por qué espías a Harry y el resto?

-Yo no espío a Harry. Solo es que me sorprendió verlo rodeado de ese grupo tan pintoresco.

-Hermione, Harry y Ron, siempre han tenido facilidad para atraer a la gente. Mi nombre es Neville Longbottom.

Le tendió la mano y él se quedó helado. Miró hacía la mesa y después hacía el chico ante él, ¿ese era el hijo de Alice?

-Encantado James Evans.

Estrechó la mano de este y una idea se formó en su mente. El pobre chico no parecía muy espabilado, quizás si…

-Yo creía que después de lo sucedido en quinto año estarías más unido al grupo. Por lo visto Lovegood y la pelirroja así es.

-Luna y Ginny, es normal que pertenezcan al grupo. Ginny es la hermana de Ron y el año pasado era la novia de Harry. Cuando todo esto acabe lo más seguro es que vuelvan a estar juntos. Luna es la mejor amiga de ella. Pero yo. Bueno es cierto que ayude a Harry en quinto año. Pero no puede decirse que tuviese un papel espectacular en el asunto.

-No es lo que yo he oído. Por lo que me han contado, este año no será nada fácil para ti y para ellos tampoco.

El chico pareció tensarse por un momento. Pero después miró hacia otro lado:

-Yo creo que deberías unirte a ellos. Me da que están tramando algo y puede que necesiten algo de ayuda.

-¿Para qué?, Solo sé echar las cosas a perder no…

-O por favor. Haz lo que quieras, pero ya te dije que ellos no opinan así. Al menos Granger y Harry parecen tenerte en alguna consideración, pidieron a McGonagall por ti y Lovegood ayer.

Se quedó callado un momento y sintió la mirada del chico en él, este lo miraba con desconfianza, había hablado de más. El problema era que odiaba ver como alguien se compadecía de sí mismo. No soportaba saber que una persona podía ser más de lo que era, pero se hacía a ella misma de menos.

Lo mejor era retirarse, sí, en ese momento no podría sacar nada del chico, lo intentaría en otra ocasión. Se giró dispuesto a irse y cuando estaba por salir, echó una última mirada a la mesa de estos y se encontró, con que el chico había caminado hasta la misma y se encontraba siendo presentado a Evans y Alice.

¿Deduciría Alice a quien le estaba dando la mano?, ¿Creería en la posibilidad de que se casaría en un futuro con Frank?

La sonrisa en el rostro de ella, no le decía demasiado, por no decir que no le decía nada. Sus ojos se fijaron en las manos de ambos cuando se la estrecharon y vio como rápidamente ambos la apartaban desconcertados.

Si bien no sabían el parentesco que tenían, algo en ellos parecía reconocerse uno al otro.

-Auch. Menudo calambrazo.

Escuchó que decía Evans, y la vio masajearse una de sus manos. Eso lo hizo tensarse:

-Lo siento yo…

-No pasa nada. Debe de ser electricidad estática. Seguro que es lo mismo que os ha pasado a vosotros dos.

El que había pedido disculpas era el pelirrojo, el que Neville había llamado Ron. ¿Quería eso decir que ese chico era hijo de Evans?

Una quemazón inexplicable lo hizo girarse furioso, ¿quién era el padre de ese pelirrojo? Si no andaba muy mal creía recordar que se apellidaba Weasley. ¿Podría ser Arthur?

Negó, no, Evans no podía haberse fijado nunca en él, ¿verdad?

Apretó con furia sus puños y salió de la biblioteca. Tomo el camino hacía su siguiente clase, la de defensa contra las artes oscuras.

¿Quiénes darían esa clase con él?

"OPV"

Le había mentido, ¿por qué lo había hecho?, ¿Por qué no le había dicho la verdad?, iban caminando hacía la que sería su primera clase de defensa con esa miserable.

Habían intentado suponer que sería lo que esta haría, pero habían terminado suponiendo que era imposible de determinar. Ella estaba completamente loca, ¿cómo predecir lo que una loca iba a hacer?

Iban hacía la clase, Hermione, Ron, Luna, Arian y él mismo. Según ellas le habían dicho, de los chicos solo uno no iría a esa clase. El bajito del grupo. Y Neville se había tenido que ir a su clase de encantamientos.

Cuando este se había unido a ellos en la biblioteca, se había sorprendido mucho de verlo. Pero le había agradado bastante ver que se animaba a hablar con alguien. Había temido lo que este iba a hacer al enterarse de quien era la nueva profesora de Hogwarts.

La noche anterior no había podido hablar con él, porque cuando habían llegado él ya estaba acostado y con las cortinas echadas. Antes de irse cada cual a su clase, él había detenido a Neville y le había preguntado como estaba.

Este, tan solo había sonreído de medio lado y le había dicho:

-No tienes que preocuparte por mí. Pero sí quiero que me tengas en cuenta.

Sin más se había ido dejándolo a él completamente helado. Y en ese momento sus ojos solo estaban fijos en la mejilla derecha de su mejor amiga.

"Me he caído.", apretó sus puños con fuerza, había estado tentado a cogerla en varias ocasiones y obligarla a contarle lo que le había pasado, pero no era quien para obligarla a hablar y eso lo enfurecía aún más.

Ron le había dicho que a él tampoco había querido decirle nada de nada. Y eso solo podía significar una cosa:

-La profesora Lestrange, quiso castigarla.

Miró a quien le acababa de hablar:

-¿Cómo lo sabes?, ¿Es que te lo ha dicho ella?

De solo pensar que eso había sido así, no había controlado su tono de voz, y más que preguntar parecía estar recriminándole a la chica.

-No me lo dijo ella. Yo lo presencié. Fue esta mañana, por defender a la niña que siempre está contigo. Dijo algo de que la profesora Lestrange sabía Legeremancia, ¿qué es eso exactamente?

Harry la miró sorprendido, para después mirar hacía Hermione, ¿por qué ella había hecho eso?, "sabía Legeremancia.", Sintió un escalofrío y recordó a la pequeña Luna corriendo hacía él y abrazándolo, Hermione había protegido a Luna, ella había sido herida por proteger a una pequeña a la que él mismo había puesto en peligro.

Una vez más había sido herida por su culpa. ¿Cuánto más tendrían que aguantar Ron y ella por estar a su lado?

Sintió la mano de Elkins en su antebrazo y tal y como había pasado en la biblioteca tuvo que apartarse de ella. ¿Qué demonios pasaba?

Ambos se miraron un momento y sintió un escalofrío recorrerlo. Cerró un momento los ojos y se llevo una mano hacía la frente.

La imagen de su madre a la edad de quince años, en el pensadero de Snape, le asaltó de repente. ¿Por qué pensaba en eso ahora?