Hola otra vez, lectores. Siento haber tardado, esto es a causa de un virus que me han contagiado la gente de mi instituto...
Bueeeeeno, contestando a los comentarios, comencemos:
Takogirl, Emi, me encanta que me elogiéis, en serio, la continuaré.
SessKagome and Shade Shaw : muchas gracias para explicarme como va esto, este es el tipo de apoyo que necesito, ya que soy nueva. Ya lo he corregido todo.
y... Tachán tachán, aquí va el disclaimer! *aplausos*
DISCLAIMER: Vocaloid no es mío, yo sólo he tenido la idea de hacer esta historia. Los personajes de Vocaloid pertenecen a Yamaha.
-¿De... de qué hablas, Gumi?
Creo que fingí mi asombro bien. Ella sollozó y continuó.
-Kaito ha muerto.
Efectivamente, había entrado en el baño. Pero... ¿acaso había visto mis huellas? simplemente habíamos dejado al mojado Kaito en su bañera.
-¡No puede ser! -contesté.
-Sí... Era coña eso de que no le veía desde hace dos días. Yo... -sollozó- yo le amaba... Y ha muerto. Y en mi bañera.
¡Ésa era mi oportunidad!
-Lo que has dicho antes... Lo de echarte las culpas. ¿Cómo? Yo no sabía nada de su muerte...
-Mira, Miku. El cuerpo de Kaito lo encontré en mi bañera mojado. Pero en mi bañera no había agua. Eso quiere decir que estaba mojado, y además su cuerpo ya estaba rígido, por lo que debió morir hace unas siete horas. Lo que había pensado es que ya estuvo en otra bañera y lo habían traído a la mía porque no estaba cerrada con llave.
¡MIERDA! ¿Cómo no se nos ocurrió mojarlo entero? No habría tenido todo esto... Aunque Gumi es de nuestra ayuda, ahora sabemos que murió hace siete horas... Pero, ¿cómo había llegado a esas conclusiones? Ya entiendo porqué me enamoré de ella.
-Pero yo ya sé que no has sido tú -me sonrió-, tú nunca me harías eso... Es muy cruel, Miku -se puso seria de repente-. Quien quiera que haya hecho eso, no tiene corazón.
Estaba realmente arrepentida. Sentía pena por Gumi y a la vez vergüenza porque había perdido una jugada. Por lo menos no había adivinado que había sido yo quien había dejado el cuerpo allí.
-¿Dónde lo has dejado? -sentí que la pregunta sobraba.
-Allí. He cerrado la puerta con llave y he abierto la ventana para que no oliese.
-Lo... Lo siento, Gumi.
-Sé que lo sientes, también era amigo tuyo.
Estuvimos en silencio las dos, y yo lo sentía de verdad, y no sólo la muerte de mi amigo, sino cómo se lo tomaba Gumi.
Abracé a Gumi y estuvimos un rato así. Yo sentía como sus lágrimas mojaban mi hombro izquierdo, y sin quererlo, yo también lloré. Pensaba que todo lo había expresado en mi intento de suicidio, pero, no era así. Ahora siento pensar que Gumi era una buena persona. Y siento el hecho de haberle echado las culpas, yo estaba arrepentida de que no sospechaba nada de mí, se pensaba que yo era buena persona, y lo que me duele es que no es verdad... Debería haber buscado más dormitorios.
Ella se tuvo que ir, ya era la hora de comer, pero no se fue al comedor, pero asentí. Ahora todo estaba más claro. O no. Nuevas dudas habían despertado. ¿Quién ha matado a Kaito? ¿Dónde se iba Gumi? Me quedé paralizada un momento. Suele pasarme. No era por asombro, era porque sí, porque me había quedado en blanco. De repente, me acordé. ¡No! ¡Son las dos! ¡Van a cerrar la Academia como no esté antes! Eché a correr, siempre llegaba tarde, pero no hasta el punto de escuchar la alarma. Esa escena me recordó un poco a cuando me declaré a Gumi. Las puertas estaban programadas para cerrarse automáticamente cuando tocase el timbre de las tres y de las ocho de la noche. Por seguridad. Entonces llegué, agotada, cuando a las puertas les quedaba unos treinta centímetros de cerrarse, yo había llegado, entonces salté y me impulsé todavía para caer tumbada al patio. Las ventanas del comedor daban a esta puerta, por lo que todos se habrían reído de mí al verme caer como una estúpida, aunque para mí eso me parecía un acto de valor. Me levanté, y hasta que no me senté en el comedor, no me fijé que tenía las rodillas ensangrentadas. ¡Si no hubiese hablado con Gumi no me habría pasado esto! Luka vino poco después, y mientras que caminaba hacia mí, comprendí que lo que quería yo en ese momento era un beso, pero claro... Esto todavía no se podía hacer público...
Después de comer, yo ni siquiera había pensado en decir nada a Luka, pero me acompañó a mi habitación, que ahora venía a ser "nuestra" habitación, ya que ella quería mudarse.
Subí a por agua oxigenada, a poner en la rodilla, cuando Luka me dijo:
-¿Qué tal las flechas? -se refería al tiro con arco.
-Oh... -contesté- pues, sí, bien.
-¿No ha pasado nada?
-Bueno... Me encontré a Gumi.
Ella se giró, como si estuviese diciendo: -otra vez no...
-¿Te ha pillado?
-No, al contrario... -miré al suelo- La verdad es que ha descubierto muchas cosas, pero he podido desviar el hecho de que piense que hemos sido nosotras.
-¿Le has dicho que hay algo entre nosotras?
Entonces reflexioné. La verdad, nunca había pensado en si a ella le gustaría si le dijese que había algo.
-No. -era una mentira tonta, nadie se iba a enterar.
-Bien -se sentó al lado mío.
Yo ya había parado de limpiar mi herida, la habitación estaba bastante desordenada y la cama estaba sin hacer.
-¿Qué ha descubierto? -insistió.
-Pues que alguien ya había puesto el cuerpo en su habitación, porque cuando lo vio estaba mojado y la bañera no tenía agua.
-Ya... Eso lo pensé cuando te fuiste, pero yo ya no podía ir a llenarla...
-PUNTO DE VISTA DE LEN-
Hace tiempo que estoy preocupado por Rin, mi hermana gemela. Antes lo hacíamos todo juntos, pero desde que salió con Kaito todo cambió. Ahora se ha vuelto repelente y cuando le pregunto si va a salir o va a quedar, me contesta tal que así:
-Oh dios, Len, ¿pero qué más te da? Sólo voy a ir con Kaito. Si es que ya parece que pienses que soy de tu propiedad, anda que...
-¿Rin? ¡Otra vez con él! ¿Qué le ves a él?
-Pues él me comprende -y para de mirarme, coge el abrigo-. No como tú, es que ya no eres el mismo.
¿Hola? ¡Ella es la imbécil aquí! ¡Yo no he cambiado! Os lo puedo jurar, ahora se ha vuelto muy pelma...
-¿A qué hora vuelves?
-A la misma -y luego rectificó, como si hubiese sido muy amable conmigo-. ¡Y deja de espiarme!
Esa tarde estábamos en la habitación, en la suya, yo la compartía con Gakupo y ella a veces con Gumi. Eso ya fue el colmo. ¿Cómo que parara de espiarla? ¿Acaso ya no quería mi compañía? ¿La de su onii-chan? Me merezco un respeto. ¡Yo no le hice nada, es más, la he tratado de maravilla! Bueno, pues yo ya no pude más, salí de esa habitación cuando ella no miraba, cogí mi abrigo, bajé por las escaleras del centro y salí de la estancia. Eran las seis, un domingo, así que nos permitían salir y volver cuando quisiésemos. El caso es que ella iba bastante lento, lo que hizo que yo también rebajase mi ritmo. Estaba muy guapa, tenía una bufanda verde y un gorrito rojo, yo se lo regalé, y menos mal que aún no se lo había quitado.
La seguía a una distancia prudencial, y de vez en cuando se giraba, lo que me obligó a taparme con la capucha. Rin escogió una ruta extraña, yo de ella si quisiese ir al cuarto de Kaito iría por los pasillos, pero ella iba por detrás. Durante un momento pensé en que quería meterse en la habitación de Kaito por la ventana, pero siguió adelante. Si seguía terminaría en la carretera y eso tendría peligro ya que que yo sepa mi hermana no conocía mucho los alrededores de la ciudad. Entonces fue tocando cada ventana que veía, se paraba y la tocaba como si fuese a romperla. Yo la vigilaba desde una esquina, ya que por ahí no había mucho sitio donde esconderse. Tocó unas tres ventanas y lo dejó estar, pero luego fue a la cuarta, y sonrió maliciosamente. Yo no entendía nada. ¿Qué le estaba pasando a mi hermana? ¿Y a Kaito? Rin saltó hacia la cuarta, en el pequeño balcón que había enfrente, y abrió la contraventana, luego la ventana, quitó el mosquitera y entró. Yo ya no pude mirar, ya que entonces me descubriría, pero cuando salió, poco tiempo después, salió con una bolsa pequeña. No me lo pude creer. Eso era un shock tremendo. ¡Mi hermana era una ladrona! ¿Qué hay de Kaito?
¿Qué he hecho yo? ¿Para qué quería lo que acababa de robar?
Entonces, ella, sacó la bolsa, aterrizó abajo. Se ató la zapatilla, y yo me quedé paralizado. Estaba pensando en si se enteraran de que mi hermanita del alma era una ladrona sin piedad. Ella acabó de atarse el zapato y miró hacia delante. Allí estaba yo. Paralizado, mirándola también, sin saber qué decir. Parece que no me descubrió, pero se levantó y empezó a correr hacia mí. Yo también, hacia el dormitorio, y gracias a que tenía la capucha que no me reconoció, si no me habría odiado. Ya era tarde, eran las ocho, y yo corría sin mirar atrás, para esconderme de mi propia hermana, me refugié, subí las escaleras a mi dormitorio, me cambié de sudadera y fingí que ya me estaba duchando. Respiré entrecortadamente. Rin ya estaría buscando al posible espía. Como lo esperaba, ella entró como si nada en mi cuarto.
-¡Len! Como esperaba, no está.
-Hola, Rin -dije con toda la amabilidad del mundo y encendiendo la ducha.
Salí, en toalla, me senté en la cama y Rin se giró a hablar conmigo. No sé por qué, pero la vi sonrojándose. ¿Eh? ¿Yo no era su hermano, acaso? Aunque estaba bastante mona sonrojada. Parecía que había crecido.
-¿Quieres algo? -insistí.
-Ah bueno... -se sentó a mi lado- compañía.
De repente ahora es amable. Será una respuesta improvisada.
-Leeeen... -se acercó más y me tocó el pecho- ¿ya tienes novia?
Eso ya me hizo sonrojar, qué estúpido me sentía... Qué atrevida se ha vuelto de repente. Creo que mi hermana ladrona es bipolar.
-No -dije directamente. Luego cambié de expresión e hice lo mismo que ella me había hecho-. ¿Y tú, qué tal con Kaito?
-Pues hace ya tiempo que no lo veo -sin quererlo, sonreí aliviado-. No sé qué le pasará. -miró al suelo, un poco triste, me sentí culpable por alegrarme de que no esté un tiempo- Pero da igual, te tengo a ti -y me sonrió.
Era extraño. Me había comparado con un indeseable. Bueno, y también que yo era su hermano, lo diría en broma.
-Riiiiiiiin -comenté siguiendo su juego, ya casi me había olvidado de lo que acababa de hacer hace 10 minutos-, ¿Qué te parece si te presento a Luka y Miku?
-¿A Luka y Miku? Esas... ¿No te gustan?
Capté algo de celosía en su mirada.
-¿Eh? No, qué va, nunca me podrían gustar.
-Entiendo -me dirigió otra sonrisa.
-Pues eso, que son muy majas, ¿quieres conocerlas?
-Vale.
Me sorprendió que no se buscase otra excusa, pero paseamos por el pasillo largo, yo quería pasar más tiempo con ella, y creo que ella conmigo. A mitad del trayecto, me cogió de la mano. Era tan suave, a diferencia de la mía... Estaba dispuesto a ser su cómplice si me sonreía como lo estaba haciendo ahora mismo.
Escogimos la puerta de las dos, ya sabía que dormían juntas, y toqué a la puerta, pero no dijeron nada, entré como si nada y las encontré hablando de no se qué de Kaito. Al principio me sentí atraído por el tema, pero luego comprendí que no me lo irían a contar.
-¡Hola, chicas!
-Hola, Len -me dijeron las dos.
-Os presento a mi hermana.
Ella sonrió como siempre y se presentó animadamente. Luego la dejé allí hablando con Luka y Miku mientras que yo volvía corriendo a su habitación a ver qué había robado exactamente. Mientras que corría sin hacer demasiado ruido sentía alguien siguiéndome, como cuando vas por el pasillo de tu casa a oscuras y no hay nadie pero piensas que sí lo hay, pues eso. Al fin, llegué a su habitación, ya me parecía interminable. Abrí la puerta y entonces vi la bolsa encima de la cama. Pf, sí que lo había escondido bien. Me aseguré de cerrarla bien y abrí la bolsa.
-PUNTO DE VISTA DE RIN-
Yo ya me lo estaba pasando en grande con ellas, cuando algo sentí un pinchazo en mi mente. ¡Mierda! ¡LEN! ¡No podía permitirlo!
-Disculpad.
Entonces me levanté, abrí la puerta y corrí, y supongo que ellas se quedaron un poco patidifusas, pero eso no era lo que me importaba en estos momentos. ¡Va a descubrirme! No debería haber dejado la puerta abierta... Seguí corriendo hasta que encontré la puerta cerrada, y yo la había dejado abierta. Antes de gritar paré la oreja, parecía que Len estaba forzando la puerta.
-¡LEEEEN! -di golpes fuertes en la puerta, realmente parecía una tsundere.
Él no contestó, pero sabía que mi propio hermano iba a ver la bolsa, iba a saber mis planes. Yo ya estaba desesperada.
-Por favor... no la abras, Len...
Y entonces noté un golpe brusco y ruidos de la bolsa. La había abierto.
OH, ¿QUÉ HABRÁ EN LA BOLSA? bueno, la verdad es que yo misma ni lo sé (equisdé)
no sé si tendré el cap pronto, pero que sepáis que no abandonaré la novela! Ah, y avisadme si queréis un capítulo más largo y tal.
