Pues este es el tercero de hoy, espero los disfrutéis, nos vemos pronto, o eso espero, con otros tres capítulos.

Luna Lovegood –Ravenclaw por algo:

Odiaba Hogwarts: Se quedó paralizado, ¿acababa de pensar eso?

Ya había pasado cerca de tres semanas desde que Lestrange y Greyback se encontraban impartiendo clases en Hogwarts, pero si de algo estaba seguro es que no deseaba tener ni una sola clase más con ella.

Cerró la puerta de su cuarto con semejante golpe que temió haberla roto. Ese día había tenido un enfrentamiento con la profesora McGonagall, esta lo había detenido con esa por tercera vez, para decirle que no lo quería cerca de los seis chicos. Al parecer ella los consideraba peligrosos, según había podido entender entre líneas.

Ella pensaba que Snape tenía un interés especial en ellos.

Y lo peor es que él también había comenzado a creer lo mismo, al menos en lo que respectaba con Luna Elkins. A la que trataba con sumo afecto.

Con el resto era tan o incluso más despreciable que con él, pero con ella todo era diferente. Los había visto varias veces hablar juntos, tratarse con demasiada confianza, ¿qué podía significar eso?

Había intentado odiar a esta por su relación con Snape, pero le había sido imposible conseguirlo. Y otra cosa que no podía entender, por más que quisiera, era el modo en que Evans había comenzado a tratarlo desde hacía unos días.

Había entrado a formar parte del equipo de Ravenclaw, y a pesar de que se encontraban en varias clases, este le había negado hasta el saludo.

Vale que no se iba a morir porque este le hablase, solo le irritaba el no saber el motivo de ello. Luego estaba su frustrante y nada productiva búsqueda de los Horcuxes. Y ni que decir de R.A.B, el cual parecía no haber existido en su maldita vida.

Remus por su parte se la pasaba enfurruñado y molesto, no había cruzado más de dos palabras con él, y a pesar de que estar dando clases en Hogwarts, siempre que había un ataque importante, él asistía.

Cuando lo vio disponerse a ir la primera vez se alarmó. Le había preguntado por la suerte de Nymphadora y este le había dicho que no se preocupase. Que él nunca había dicho que ella estuviese en manos de Voldemort.

Cuando le peguntó porque él si había ido a parar a manos de este, Remus, tan solo lo había mirado fijamente. Él, por su culpa es que Remus estaba bajo estricta vigilancia.

Sin duda eso era terriblemente desesperante. Pero no podía cambiar el puesto de Remus en su vida ni aunque quisiera hacerlo. Él era la única persona que aún podía contarle algo de sus padres, aunque fuese un poco. También había estado antes pensando en la desconfianza que había existido entre Remus y Sirius antes del incidente de sus padres.

¿A qué se debería la misma?, ¿Podría preguntárselo sin herir a este al hacerlo?

Se dejó caer en su cama y miró el techo. Al día siguiente tendría solamente una clase, por lo que podría al menos desconectar un poco de todo aquello. Había permanecido alejado de la pequeña Luna desde que Elkins le había dicho sobre Lestrange.

Y eso había ocasionado algunas miradas reprochadoras por parte de Malfoy, y otras de cierta desilusión por parte de ella. ¿Cómo podía acercarse a ella sin convertirla en un objetivo?, La había pillado en varias ocasiones escondida detrás de algún lugar mirándolo a la distancia.

Pero si por un casual él le devolvía la mirada, ella enfadada la retiraba. Eso lo obligaba a sonreír, pero también a sentirse mal. No quería herir a la pequeña con su actitud, sin embargo, ¿cómo explicarle que se alejaba de ella por su bien?

Frustrado rebuscó su pijama y molesto se lo puso. No tardó en correr las cortinas de su cama y refugiarse en la misma. Ron se encontraba abajo hablando con Hermione, así que no lo molestaría. Ambos habían coincidido en que lo mejor era evitar confrontaciones entre ellos y los mortifagos del lugar. No obstante para él era mucho más difícil controlarse.

Y el único que parecía poder entenderlo era Neville. El cual también perdía los nervios más de lo debido en el último tiempo. McGonagall había tenido que ayudarlo en más de una ocasión. E impedir antes de que fuera a más, algunos enfrentamientos entre Lestrange y él, aunque esta nunca había conseguido llegar a más que palabras hirientes contra Neville.

A él por lo general lo dejaban tranquilo, pero siempre que le era posible, Lestrange, aprovechaba para atacar a Hermione. Las clases de Defensa contra las artes oscuras, habían dejado de ser escritas o teóricos para ser prácticas la mayor parte del tiempo.

Y no aprendían Defensa contra las artes oscuras, ahora la clase era Las artes oscuras en sí. Harry no había visto más maldiciones juntas en su vida. Y se las estaban enseñando ni más ni menos contra los que pensaba utilizarlas algún día. ¿Había algo más irónico?

Sí, que a Hermione le parecían unas clases adecuadas. Creyó que se había vuelto loca cuando ella le había dicho casi partiéndose de la risa, que la clase de Lestrange era lo mejor que habían podido hacer por él.

Cuando le había preguntado que si se había vuelto loca, ella tan solo había sonreído:

-No Harry, al contrario. Todas esas cosas que ella está enseñándonos a marchas forzadas. Eran parte de lo que yo había seleccionado, creyendo prudente que aprendiéramos. Si lo miras desde el mismo punto de vista desde el que yo lo estoy enfocando. Veras que Voldemort sin darse cuenta te ha brindado una profesora que podrá mostrarte la verdad.

Una verdad que yo nunca podría enseñarte.

-Definitivamente te has vuelto loca, ¿qué hechizo te ha lanzado hoy?

Reclamó Ron, al escucharla decir esas cosas, mientras que Neville, la miraba como si le hubiesen salido dos cabezas de alguna parte de su cuerpo que no deberían de estar ahí.

-Tú mismo lo has dicho en el pasado Harry. Ella te dijo como hacer la maldición Cruciatus. Yo sé la teoría y el movimiento. Pero nunca se me habría ocurrido que había que sentirla, incluso Moddy cuando no la mostró, nunca dijo nada de eso.

Nunca expresó que debías disfrutar torturando a tú enemigo y disfrutando de su dolor. Ella ha sido enseñada por el mejor. Lo cual nos brinda una oportunidad única. ¿Por qué crees que no interfiero y hago todo a la primera?

Ella desea poder torturarme Harry. Quiere encontrar una maldición que yo no sea capaz de hacer. Y con ello me está enseñando más y más. Lo mismo pasa contigo. —Ella dejó un momento de hablar y después añadió: -Quiere pillarte Harry, ansia poder enseñarte en carne propia alguna de las maldiciones que nos está enseñando.

En cierto modo tengo miedo, no voy a negártelo. Cada día que llega su nueva clase me siento aterrada, ¿podré hacer bien la maldición que nos ponga hoy?, ¿Será la primera que experimente en carne propia?

Pero cuando salgo solo puedo pensar en que ya sabemos dos maldiciones más para luchar contra ellos.

-¿Pero de qué sirve si solo sabemos atacar?, tenemos que aprender a defendernos de las mismas también.

Ella había sonreído de medio lado, había extraído de su mochila un pergamino y se lo mostró:

-Estas son las maldiciones que nos ha enseñado hasta ahora, como ves son una cantidad considerable. Y a este lado están los contra-hechizos. Cuando nos den las vacaciones de Navidad, nos dedicaremos a aprender los mismos.

Neville había cogido el pergamino de las manos de ella y lo había inspeccionado con sumo interés, para después decirle:

-¿Podrías enseñármelas a mí también Hermione?

Una vez más Neville, lo había sorprendido, pero no había sido al único, Ginny, Ron e incluso Hermione, lo miraban sin poder creérselo, pero al ver su determinación esta solo había asentido:

-Si es lo que quieres, no dudes que lo haré en la medida de lo que me sea posible.

Neville en esa ocasión no había sonreído agradecido como otras veces, tampoco le había respondido con una mirada de las suyas. Tan solo había apretado más el pergamino en sus manos y había asentido sin quitar la vista del mismo.

Otra cosa que le había sorprendido bastante, era la capacidad de aprendizaje y la potencia de hechizo de Elkins, Evans, y Blane. Esos tres habían sorprendido incluso a Lestrange.

Ella estaba furiosa y a la par alegre, decía que ese curso sería realmente una bendición para su señor. Ella daba por sentado que todos se unirían a su señor, y que él y Hermione, acabarían muertos, a Ron parecía menospreciarlo siempre que le era posible, más aunque su mejor amigo no consiguiera llevar a cabo las maldiciones que ella imponía para aprender, a él no se las mostraba directamente, al menos de momento.

No había dejado de notar que la atención de Lestrange estaba fijada en dos personas nada más.

Elkins y Hermione, Lestrange las amenazaba y las atosigaba siempre que le era posible, y una vez más, él era el culpable de ello.

Según había sabido por los labios de Elkins, a ella le traía sin cuidado lo que esta le hiciese, porque si tenía la oportunidad, se vengaría.

El brillo en los ojos de ella lo hizo sonreír, la verdad es que esa chica y a pesar de su relación con Snape, le gustaba cada vez más. No de forma sentimental, tal y como Ginny había comenzado a tirarle, sino como persona.

Había algo en ella que le agradaba demasiado, quería conocerla y siempre que podía encontrar un tema de conversación lo exprimía en su totalidad, había descubierto que el Quiddich no le agradaba demasiado, no porque le pareciera un juego estúpido y sin sentido como a Hermione, sino porque decía que quien lo jugaba parecía volverse idiota en gran medida.

A eso él la había mirado:

-¿Me estás queriendo decir algo?

Ella lo había mirado con cierta sorpresa en sus ojos verdes, lo había repasado de abajo a arriba y después se había echado a reír. Él iba vestido con su equipo de capitán y llevaba su escoba en la mano. Acababa de terminar de entrenar, y no había querido ir a cambiarse a los vestuarios. Se la había encontrado por los pasillos.

Ambos habían caminado juntos e iban hablando de varias cosas. Cuando salió lo del Quiddich, ella, intentó remediarlo contándole algunas anécdotas de sus compañeros.

En eso perdieron bastante tiempo y acabaron sentados en el pasillo que daba a la señora Gorda. Ella lo había acompañado hasta allí, pero por lo visto no querían separarse aún. Al detenerse, se habían sentado en el suelo, apoyados contra la pared y ella había seguido hablando:

-Como te lo cuento, son como críos. Verlos después de un partido, es como ver a niños de diez años o menos. No, estos tienen capacidad mental superior.

-¿Tan mal se comportan?

Elkins se echó un poco hacía delante y lo miró desde esa posición, su pelo negro cayó hacia ese sentido. Sus ojos brillaban divertidos y una sonrisa traviesa bailaba en sus labios:

-¿Alguna vez habéis acabado medio desnudos ante Dumbledore y McGonagall?

-¿Hablas enserio?

Había preguntado él, sin creérselo.

-Puedes apostar. Nos castigaron a toda la torre sin ser culpables en absoluto de ello. Lo peor de todo fue cuando me dijeron que yo era la chica de hielo.

Me enfurecí al escuchar esto y sin pensar le lancé el hechizo "Aguamenti", teniendo en cuenta que estábamos en invierno y que no contaba con mucha ropa. Digamos que me quede con la chica de Hielo durante todo ese curso.

-¿Quién fue el pobre diablo?

-James Po—Evans.

No pudo evitar echarse a reír al pensar en Evans en esa situación. Ambos rieron durante un buen rato. Después de esto el silencio se había hecho con ellos.

A pesar de esto ninguno quiso romperlo, se perdieron cada cual en sus pensamientos, hasta que ella comenzó a ponerse en pie. Le había dicho que lo mejor era despedirse ya.

Cuando llegó a su cuarto se sorprendió al mirar por la ventana y ver lo tarde que era, sin embargo no lo lamento. La charla con Elkins le había encantado.

Había tenido más charlas, pero ninguna a solas. Desde ese día no habían vuelto a coincidir a solas.

Tan centrado estaba en sus pensamientos que se sorprendió, al escuchar que Ron entraba ya en el cuarto, ¿Cuánto tiempo había pasado desde que había entrado en su cuarto hecho una furia?

No le dio importancia lo mejor sería descansar, sí, el día siguiente sería distinto sin duda.

["Se incorporó, todavía era de noche. Se frotó los ojos con cansancio. Escuchó voces salir de algún lugar de la casa. ¿Estarían sus padres aún despiertos?, Se quitó las mantas y tras morderse el labio inferior dubitativamente decidió salir.

Sus pasos se detuvieron enfrente de la puerta que daba al patio trasero de la casa:

-¿Qué se supone que quieres que haga?

-Que comprendas. No es tan difícil de entender.

-¿Quieres que la deje ir sin más?, ¿Te recuerdo el motivo de nuestro aislamiento?

-Lo recuerdo muy bien. Pero ambos éramos conscientes de que esto pasaría, y más de un tiempo a esta parte.

-No quiero, ¿es que no lo entiendes?, no tiene que ir, no tenemos por qué enseñársela.

-¿Quieres mantenerla en la ignorancia todo el tiempo?, ¿Quieres que luego te lo reproche por siempre?, ¿perderla?

-NO QUIERO PERDERTE A TI.

-¿Y la sacrificaras a ella?

La voz de su padre sonaba con reproche:

-Tomamos una decisión, tú la apoyaste desde el principio, ¿por qué quieres cambiar de opinión?, No quiero regresar, no quiero tener que enfrentarlos, no quiero tener que enfrentarte.

-Y no lo harás.

-¿Cómo puedes estar tan seguro?, No lo sabes, ¿crees que no me he dado cuenta?, No duermes bien, no paras de quedarte pensando en la nada durante horas. El otro día mismamente, ¿piensas que no te vi cuando tuviste que agarrarte la frente?

-No sucede nada, me maree nada más.

-Como siempre sin duda. No puedes engañarme, nunca has podido. Y no vas a comenzar ahora. Hace cinco meses que tuvimos que mudarnos a esta casa. Colocamos lo indispensable para no correr riesgos. Pero aun así tú has estado peor.

-Ella es más fuerte de lo que crees, no podrás mantenerla alejada y si la obligamos, me temo que cometeremos un error.

-El precio es demasiado alto.

-No lo es. Hermione, no lo entiendes. No me importa, podré seguir, podré aguantar. Pero no quiero sacrificarla a ella. Ya tú te sacrificaste en su momento, no me pidas que lo haga con ella también.

-Sin embargo me pides que yo si lo haga.

-Nada de eso. Si ella va, tú volverás también.

-¿Me estás diciendo que me abandonaras?

-Eso nunca. Pero me temo que no podré retenerlo siempre. Lo sabes tan bien como yo. Ahora pienso que debimos tomar otras decisiones en su momento.

Escuchó que la mujer a la que su padre había llamado Hermione comenzaba a llorar. ¿Quién podía ser ella?, Desde donde estaba no podía verla bien, ¿dónde estaba su madre?, ¿por qué no estaba allí?

Miró hacía atrás decidida a ir al cuarto de ella a buscarla y preguntarle quien era esa mujer y porqué su padre parecía tan triste:

-¿Podemos al menos esperar a que cumpla la edad?

-No creo que sea adecuado. Debería entrar cuando el resto.

-No me niegues celebrar este cumpleaños con ella.

-Estoy seguro de que él no pondrá objeción, después de todo es su ojito derecho.

-Sí, Draco la adora, ¿quién lo iba a decir?

-¿Quién no podría adorarla?

Ninguno dijo nada más, con intriga por el silencio que se había establecido se asomó.

Sus ojos se abrieron al máximo al ver como su padre abrazaba a una mujer a la que no podía ver bien y la besaba en los labios.

La furia recorrió todo su cuerpo, ¿quién era la tal Hermione y porque su padre la estaba besando justo como a su madre?"]

Abrió los ojos con cierto esfuerzo, ¿qué se supone había soñado?, ¿Por qué el nombre de Hermione parecía abrasarle la cabeza?

Se llevó una de sus manos hacía los ojos y bostezando volvió a sumirse lentamente en un nuevo sueño. Ya recordaría lo que había soñado.

{"Se encontraba en un amplio bosque, uno que no terminaba nunca. Su furia era demasiado grande, casi incontenible. Llevaba perdido demasiado tiempo en ese lugar, ¿cuándo daría con él?

Miró a su alrededor completamente frustrado, no podía ser tan difícil, ella debería haber puesto algo allí. Alguna señal, ¿cómo sino podría nadie encontrarla?, teniendo en cuenta que quisiera que fuese encontrada claro está.

Caminó por el bosque pisando las hojas que se habían caído de los árboles, algunas ramas, y rompiéndose aún más la ya andrajosa capa que portaba. Al ver que se enganchaba por enésima vez tiró del broche que la sujetaba y la dejó caer.

No hacía más que estovarle y hacerle el camino más pesado.

Sus pasos algo más cansados que cuando empezó con esa empresa casi imposible, lo llevaron ante un gran árbol.

Este era de madera de tejo. Claramente tenía más de un centenar de años, y más claro era para él que ocultaba algo en su interior. Sonrió satisfecho, había dado con el gran tesoro.

Se acercó al mismo con cuidado, ¿habría puesto algo para impedir que la consiguieran?, seguramente, ¿pero qué?

Frunció el ceño algo exasperado, la noche ya había caído una vez más. Menos mal que sería la última, porque lo sería. Apuntó con su varita hacía el mismo y dijo diferentes hechizos.

No hubo nada en contra y sonrió, ¿podría de verdad haber sido tan sumamente ingenua?, caminó hasta el árbol y lo recorrió.

Enseguida encontró el lugar exacto donde se encontraba lo que buscaba. Con una sonrisa en el rostro introdujo su mano en el mismo y lo cogió.

Todo a su alrededor cambió, ahora se encontraba sentado en un reconfortante sillón, delante de él una mesa de madera de tejo, y una caja de la misma madera justo encima. Sonrió mientras se recostaba en el sillón y admiraba ambos objetos ante él.

Ese magnífico árbol, había resultado ser bastante útil. Al reconocer el mismo supo enseguida que se convertiría en su aliado. Y sería parte de él. Y ahí ante él, estaban los objetos que habían salido de su espléndida madera.

Una mesa, que pasaría a formar parte de esa maldita casa y que guardaría en sus entrañas el anillo de su antepasado. Este en realidad ya estaba bien oculto en el cajón adecuado.

Solo quedaba guardar el otro gran tesoro que había conseguido junto con el árbol. Acababan de entregarle la caja ya terminada y no podía dejar de apreciar la ironía. La madera de tejo sería una vez más la guardiana de una pluma de fénix.

Cogió con delicadeza la hermosa pluma de encima de la mesa, debía de haber sospechado desde un principio que se trataría de una pluma de esos hermosos animales. Por la simple razón de que serían las capaces de cargar con tanta magia en su interior.

Y ahora no solo portaba la magia que Rowena había impreso en ella, sino también la suya propia. Se había percatado de que Rowena no había puesto ninguna protección para adquirir la misma, por el simple hecho de que esta ya llevaba sus propias protecciones.

Pero su propósito no era en ningún momento utilizarla, por lo que no había tenido que enfrentarse a ninguna de esas tonterías que ella hubiese impuesto.

Sonrió mientras la admiraba:

-Preciosa. Y ahora eterna.

Dejó con cuidado la misma encima del pequeño almohadón que había colocado en el interior de la caja y la miró una vez más. ¿Dónde podría ocultarla?

La cueva estaba cogida, la casa también, el lago igual. ¿Qué sitio sería el idóneo para ello?, todo se oscureció, lo último que vio fue como la caja era cerrada dejando en su interior la magnífica pluma de fénix."}

Se movió incómodo en la cama, inconscientemente y perdido aún en los sueños se llevó una de sus manos a la frente, le dolía la cicatriz, era insoportable. Se apretó el lugar y suspiró frustrado. Golpeó el colchón con el puño y el dolor pareció desaparecer poco a poco.

-Venga arriba dormilon que ya es de día. Un estupendo día.

¿Ese era Ron?, ¿Desde cuándo tan animado desde tan temprano?, bostezó cansado. Esa noche no había sido muy buena, de hecho no recordaba con claridad que había soñado, pero se sentía terriblemente cansado.

Se sentó en la cama y cogió las gafas, se restregó los ojos intentando hacer desaparecer el cansancio de los mismos y tras bostezar una vez más, se levantó por completo.

Recogió lo necesario y se dirigió al baño, lo mejor era darse una buena ducha y despertarse así.

Tras todo eso salió del baño ya vestido y se sorprendió al no ver a Ron en la habitación:

-¿Dónde está Ron?

-Dijo que te esperaba abajo.

Le contestó Neville con voz somnolienta. Asintió a las palabras de este y buscó su mochila y algunas cosas más en su baúl. Una vez tubo todo lo que podía necesitar ese día, apuntó al baúl con su varita y comenzó a recitar uno a uno, todos los hechizos que Hermione le había pedido instalar en el mismo.

Al pensar en ella, sintió un escalofrío, ¿había él soñado con su mejor amiga?, Sí, de eso no había ninguna duda, recordaba haberse despertado con el nombre de ella a punto de salir de sus labios. ¿Qué había soñado exactamente?

Intentó recordar el sueño, pero le fue imposible. Sin darle importancia se dirigió a la sala común. Un nuevo y espléndido día iba a dar comienzo. Y para mejorarlo, ese día solo tenía una clase, y no era ni con Snape ni con Lestrange, ¿qué podía salir mal?

Al llegar a la sala común enseguida localizó a Ron y Hermione. Ambos estaban en uno de los sillones enfrente del fuego, hablaban animadamente.

De repente Hermione sonrió ampliamente y levantó una de sus manos, en esta había una pluma de color anaranjado. Ella hizo un gesto con la misma y la dejó descansando en la nariz de Ron.

Sintió algo pesado en su interior, y una punzada en la frente, ¿por qué esa pluma le parecía familiar?, Sería el color, ¿no se parecía al pelaje del fénix de Dumbledore?

"-Preciosa. Y ahora eterna."

El último sueño que había tenido, le vino a la mente como si fuera una flecha recién mandada.

-Ron, Hermione tengo algo que…

-Harry, ya era ahora amigo. Tengo algo que decirte.

Lo cortó Ron alegremente, ambos se pusieron en pie y Harry se quedó callado en el acto, ¿qué podía querer decir…?

-Hermione y Yo estamos saliendo.

Todo pensamiento coherente dejó de circular por su mente en ese momento, para segundos después volver a funcionar, ¿qué era lo que iba a decirles antes?, Era algo importante, sí, ya recordaba.

-Una pluma de fénix, se encuentra en una caja que él mismo mandó crear, está hecha de madera de tejo. Creo que es la misma madera de la que está hecha su varita. La pluma pertenecía a Rowena Ravenclaw.

No había más que decir, y sintiéndose repentinamente fuera de lugar, sin decir ni una sola palabra más salió de la sala común.

Sus pasos lo llevaron cerca de la sala de los menesteres, miró el pasillo en el que se encontraba y dio media vuelta, no quería entrar allí. ¿Dónde podía ir?

Quería estar solo, no quería ver a nadie. Quizás en las cocinas. Allí nadie pensaría en mirar, pero aguantar los constantes insultos de Kreacher y las atenciones empalagosas de Dobby.

Negó, ese no era un buen lugar para ir.

Suspiró, andaría por un rato, seguro encontraba un sitio donde poder estar tranquilo. Llegó a la parte que daba a la casa de Hagrid, tampoco quería ir hacía allí. Se giró y sintió unas cuantas gotas en su rostro.

Miró al cielo, unas nubes negras se encontraban cubriendo el mismo. ¿Quién demonios había dicho que ese sería un día estupendo?

"OPV"

Se había pasado todo el día, dando vueltas con Alice, ambas habían coincidido en tomar estudios para auror o medimaga. La verdad era que cualquiera de las dos profesiones eran, casi indispensables en su tiempo. Y por lo visto hasta ahora, también para el tiempo al que habían ido a parar.

Ahora se encontraba paseando por los jardines de Hogwarts. Había estado un rato con Hermione y su ahora novio Ron. Además de la hermana de este y la chica con la que compartía nombre y casa. Luna Lovegood.

La verdad es que esa chica le caía simpática. Era rara, no lo iba a negar, pero una rareza atrayente. Se había pasado casi más de media tarde preguntándole que eran cada una de las cosas que dejaba escapar de sus labios.

Le había dado explicaciones de lo más variopintas, y divertidas para que mentir. Sonrió alegremente, ese día no habían tenido nada más que herbologia y lo agradecía la verdad.

A pesar de que había estado todo el día lloviendo la tarde parecía haber decidido dar un descanso o mejor un buen entrenamiento para los jugadores de Quiddich. Alice se había alegrado bastante al ver que esa tarde podrían practicar. Ella era su mejor amiga, pero también una loca amante del Quiddich, nunca lo abría dicho cuando la vio por primera vez, pero sin embargo resultó ser toda una experta.

Su puesto era el de buscadora, y era bastante rápida. Ese era el vínculo que la unía a Potter y sus amigos. Además de ser la prima lejana de Black claro estaba.

Había pensado en ir a visitar un poco a Sev, pero al final se decidió por ir a dar una vuelta. Le gustaba el frío, para ella el invierno y el otoño eran las dos épocas mejores del año. El verano era demasiado caluroso y la primavera indecisa.

Abrigada de pies a cabeza era como se encontraba. Divisó la cabaña de Hagrid y sonrió de medio lado. Ese guardabosque nunca cambiaría. Lo había visto solo dos veces desde que Lestrange los había devuelto a Hogwarts. Pero él siempre le sonreía de oreja a oreja.

Quizás pasase a tomarse un té con él más tarde. Miró el cielo y se percató de que comenzaba a oscurecer, el día había sido gris y la oscuridad era cada vez más inminente. Sería un paseo corto.

Metió sus en los bolsillos de su abrigo y comenzó a caminar perdida en sus pensamientos. Desde el día que había pasado lo del ministerio, ninguno de ellos había sido el mismo. Pero tampoco estaban amargados.

¿De qué serviría eso?, Ella solo había ido al cuarto de ellos para darles una pequeña esperanza. Y se sentía bien al ver a Pettigriw sonreír como si nada pasara. Le había gustado ver a Remus enfurruñado por no localizar a ninguna Nymphadora. Black por otra parte parecía enfurruñado y decidido a meterse en algún lío, aún no había conseguido que le siguieran.

Pero ese chico siempre conseguía lo que quería, todos sabían que él y Potter eran los cabecillas, y que siempre que Black quería algo, se hacía. Solo esperaba que no les buscasen demasiados problemas al resto.

Recordó la cara de Potter, y el semblante que se cargó durante los dos días siguientes al descubrimiento de Pettigriw. Sentía cierta curiosidad, ¿sería en verdad Harry su hijo?, ¿O se trataría de un simple familiar y ya?

Podría preguntarle al chico por su padres y ya. Eso sería mucho más fácil que estar especulando cada cual por su parte. Y seguramente errando sin remedio. Era cierto que se parecían en gran medida, pero podía ser casualidad. Después de todo, Sev solo había hecho unos retoques en ella, y parecía ser la gemela del chico.

Si se guiaban por el parecido físico, eso lo convertía en su posible hijo también.

Y eso era imposible. Sonrió de medio lado, sí, era completamente imposible. Levantó su mirada hacía frente y se quedó parada en el sitio.

¿Por qué justo cuando pensaba en él aparecía?, no lo había visto en todo el día, incluso sus dos mejores amigos lo habían buscado y no lo habían encontrado. ¿Por qué ella sin buscarlo si quiera lo encontraba?

Allí estaba, mirando al bosque prohibido ante él, con la vista perdida en ninguna parte. Se encontraba sentado en el césped, pero con la espalda apoyada en un árbol. Su árbol.

Caminó hacía él y una vez cerca:

-¿Tan interesante es la vista para no aparecer en todo el día?

-Nadie me iba a echar de menos de todas formas. Y sí, el movimiento de las hojas con el viento es sumamente interesante. Estoy planteándome hacer una tesis sobre ello.

-A la profesora Sprout le apasionará, y a Neville también.

Pudo apreciar un amago de sonrisa torcida en sus labios:

-¿A qué has venido?

-Por muy imposible que te parezca, no te estaba buscando. Me encontraba dando un paseo y acabe aquí.

-¿En una tarde tan agradable?

-Ya ves, soy de clima frío.

Él tan solo asintió y siguió con la mirada fija en el bosque sin más.

-¿Es buena idea que desperdicies un día así?

-¿Tienes alguna idea en mente?

-¿Qué tal ya que vas a desperdiciarlo, que sea celebrando la felicidad de tus mejores amigos?

No obtuvo respuesta por su parte, y el único signo que identifico de que él le había escuchado, fue ver como abría y cerraba su mano como queriendo obviar su pregunta.

-Comprendo.

-No creo.

Contestó él sin más. Ella dejó de mirarlo por un momento y se apoyó también en el árbol:

-No es muy grato ver a quien aprecias en los brazos de otro.

-No podrías estar más equivocada.

Su tono era seguro, no parecía estar mintiendo al afirmar que los celos no eran lo que lo guiaban.

-¿Y si los celos no son tu motor, qué te impide alegrarte por ellos y apoyarlos en este momento tan importante?

Él no respondió, sintió que se movía a su lado y lo miró de reojo, ahora no miraba el bosque, miraba hacía el césped. Parecía dudar entre hablar o no:

-¿Por qué ellos sí?

Fue un simple susurro, pero lo oyó como si se lo hubiese gritado:

-¿Por qué tú no?, No entiendo.

Dijo ella perdida, la verdad es que no sabía que pensar:

-Es evidente, sé la respuesta, pero no me parece justo. Creo que ya he perdido mucho, que he sacrificado más de lo que tengo, y aún así todo el mundo parece poder avanzar y yo no. Todo debo dejarlo a medias, todo termina sin mi consentimiento. Lo único que terminé por mí mismo, lo hice obligado por las circunstancias, no quería hacerlo, pero era mi deber.

-¿No crees que exageras un poco?, Opino que no deberías dejarte guiar por el resto o lo que crean los demás. Vive tú vida y no pienses en nada más.

Por primera vez él rió, más esa risa no le gusto nada, era una risa amarga, falta de alegría, parecía estar riéndose de algo que no tenía ninguna gracia en realidad:

-Ojala fuera tan fácil. Merlín, daría todo lo que tengo por ser capaz de pensar así. Por poder, como tú dices, olvidarme de todo y todos. Ser capaz de coger a Ginny y desaparecer. Pero no es tan fácil. Nunca lo ha sido y no lo será.

-Yo creo que lo es. Ginny es la hermana de Ron ¿cierto?, la pelirroja de ojos castaños y fuerte carácter.

Él asintió a sus palabras:

-Pues no veo el problema, ella parece interesada, sé que llevas gafas pero hasta tú debes de haber visto como te mira. ¿Qué te impide ir a la sala común cogerla y declararte?, En mi opinión estás perdiendo un tiempo precioso. En este tiempo yo no desaprovecharía ni un solo instante para estar con la persona que quiero.

Entiéndeme, no quiero decir que vayas y te cases con ella en el acto. Pero cualquiera de los dos puede salir mal parado. ¿Quieres arrepentirte el resto de tú vida de no haber aprovechado tú tiempo con ella?

Por primera vez él la miró, le devolvió la mirada y lo que vio la dejó helada:

-¿Consideras que es tan fácil?, ¿En qué estás pensando?, ¿Crees que sería capaz de exponerla a semejante peligro?, Prefiero perderla, que me odie, prefiero mil veces que me torturen antes de que a ella le suceda algo por el simple hecho de estar conmigo.

Ella se enfadó, él parecía estar acusándola de idiota y crédula, a su parecer el exagerado era él. ¿Quién se creía que era para hablar así?, Ni que fuera un maldito héroe trágico de la mitología griega. Se incorporó y lo miró desde arriba para recriminarle:

-¿De qué vas tú?, Intento hacerte ver que lo mejor es que no pierdas el tiempo, que vivas y me tratas de idiota o poco menos, con esa actitud es que vas a conseguir quedarte completamente solo.

Por favor, si pareces un mártir. ¿Crees que Dumbledore dejó de vivir al cargar sobre sus hombros todas las responsabilidades con las que cargaba?, Según creo incluso hasta el año pasado, cargó con la responsabilidad de acabar con Voldemort, ¿lo viste dejar de vivir por ello?, ¿Él, alguna vez dejó de disfrutar algo por el peligro que representaba?, No lo creo. Y si él, que era un héroe entre los magos, vivió su vida hasta el fin, ¿qué te lo impide a ti, un simple muchacho de diecisiete años que no es nadie en realidad?

Lo vio enfurecer por momentos y sin previo aviso se puso él también en pie y comenzó a gritarle:

-¿Dé que estás hablando?, ¿Qué sabes tú de mí?, No tienes derecho a hablarme de nada, ni a darme lecciones. ¿Sabes tú lo que es estar siempre en el punto de mira?, ¿Cargar con la responsabilidad de la muerte de cinco personas?, ¿Saber que eres el culpable a pesar de lo que te han dicho?, ¿Acaso piensas que hago lo que hago por deseo?, No soy el maldito "ELEGIDO" por elección propia. No escogí que mataran a mis padres por considerarme un peligro. Nunca quise que mi padrino diera su vida por salvarme, y mucho menos que Dumbledore pusiera todas sus esperanzas en mí.

Maldita sea, tú misma lo has dicho, solo tengo diecisiete años, ¿qué demonios puedo hacer yo contra Voldemort y los suyos?, ¿Por qué no puedo simplemente disfrutar de lo mismo que Ron y Hermione están construyendo?, ¿Por qué desde que me lo han dicho me siento como si me acabasen de dejar completamente solo?

De repente se derrumbó y ella se quedó mirándolo, ¿qué se supone que significaba todo eso?, ¿Quién demonios era Harry Potter?

Con cierta cautela se acercó a él y se arrodilló a su lado, intentó buscar su mirada pero él se la negó. Se mordió el labio inferior sin saber qué hacer, ¿sería buena idea ir a buscar a sus mejores amigos?, sí, quizás ellos pudieran ayudarlo.

Comenzó a ponerse en pie para ir por ellos, cuando sintió que cogía su mano.

-No te vayas. Por favor no me dejes aquí.

Y no lo hizo, sintió una pequeña corriente eléctrica recorrerla por dentro, no se parecía a las anteriores veces que lo había rozado. No, esta corriente iba derecha hacía el corazón. Volvió a dejarse caer a su lado y sin pensar lo abrazó.

Creyó que él no respondería, pero se equivocó, se aferró a ella como si la vida le fuera en ello. Refugió su cara en su hombro y lo sintió temblar.

Sin saber el motivo, ella se mordió el labio inferior y se abstuvo de llevar una de sus manos hacía su mejilla, por la cual una pequeña lágrima resbalaba, ¿por qué se sentía tan culpable?, ¿Cuándo se daría cuenta él, de lo que le pasaba realmente?

"OPV"

Maldito y mil veces maldito, ¿qué se supone se creía que hacía abrazando a Evans de esa forma?

La cena ya había terminado, y no había visto a esta en la misma, cuando le preguntó a Alice ella simplemente le había dicho que se habían despedido antes de la práctica de Quiddich.

Sirius le había dicho que la dejara, que seguramente se encontraría en la biblioteca o en la sala común. Pensó en hacerle caso, pero al percatarse de que Lovegood preguntaba a la hermana del pelirrojo por Potter, cambió de opinión.

Hacía ya unos días que había comenzado a percatarse del trato que se tenían esos dos. Y eso lo enfurecía, ¿es que ella era tonta o qué?, ¿No se daba cuenta de que pertenecían a mundos diferentes?

Nunca podrían estar juntos. ¿Verdad?, Ella no podía elegir quedarse en ese tiempo, eso era imposible.

No obstante cuando recordaba la sonrisa de ella mientras le contaba una de sus tantas locuras. No pudo evitar desear golpear a Potter por mirarla. ¿Cómo se atrevía a acapararla de esa forma?, ¿A ver esas sonrisas tan desquiciantes? ¿Quién demonios se creía para hacerla reír de esa forma?

Snivellus después de todo era su mejor amigo. Pero él era un maldito recién llegado. Furioso había salido del gran comedor y había comenzado a caminar en su busca.

Y ahí estaba él, debajo de la lluvia al igual que ellos. Ellos estaban de rodillas en el césped, uno abrazado al otro. Era evidente para él que llevaban bastante tiempo así, pues estaban empapados ambos.

¿Cuánto más pensaban seguir así?, cegado por el enfado se acercó hasta ellos:

-¿A gusto?

Ambos se separaron y se miraron uno al otro:

-Lo siento yo…

-No te preocupes Harry. Fue mi culpa. ¿Quieres que regresemos ya?

Escucharla a ella hablarle de esa manera lo enfadó más, él muy idiota le sonrió en respuesta a su pregunta. Él fue el primero en ponerse en pie, y le tendió la mano a ella para que la cogiera.

Sin más se la apartó y cogió él la mano de ella. Sintió los ojos de ella en él, pero no le importó, solo deseaba dejarle algunas cosas en claro al chico:

-¿Qué crees que haces?

Le recriminó Evans.

-Buscarte, ¿se puede saber que hacías aquí y con él?, Sabes que nos tienen prohibido andar a estas horas fuera del castillo.

-Tú también estás fuera del mismo.

-Te repito que yo salí a buscarte. ¿Qué se supone hacías ahí abrazada a él?

-¿Desde cuándo tengo que darte explicaciones?, Lo que yo haga o deje de hacer es asunto mío.

Él formó una sonrisa torcida en su rostro, ¿cuándo aprendería a mantener la boca cerrada cuando estaba furioso?

-No quiero que todos piensen que las chicas de dónde venimos son tan fáciles como tú. Eso le haría daño a la imagen de Alice.

-¿Qué te has creído?

-Retira eso Evans. Ella no estaba haciendo nada malo.

-Seguro que para ti no lo era, ¿dime besa bien?

Evans le propinó un buen puñetazo en la mandíbula que lo hizo retroceder, enfadado dio un paso hacía ella, pero el miserable de Potter se interpuso:

-Ni se te ocurra seguirla.

Los ojos verdes de este parecían brillar de furia. Estaba seguro que los de él mismo brillaban con la misma intensidad en ese momento.

-Quítate del medio y no te metas en esto.

-No nos hemos besado. No hemos hecho nada, ella solo me estaba ayudando nada más. Si no me crees es que eres estúpido.

-Pues lo seré.

Sin más lo empujó y se alejó de él, pero Evans ya no estaba a la vista. Decidido a encontrarla siguió sus pasos.

Cuando llegó a la sala común de Ravenclaw se encontró con sus amigos sentados cerca del fuego:

-¿Ha pasado por aquí Elkins?

Preguntó entre dientes:

-¿Ese golpe te lo dio ella James?

Preguntó Alice de forma distraída y mirando unas cartas que tenía en su mano.

-¿Pasó o no?

-Se fue derecha a nuestro cuarto, necesitaba cambiarse. Estaba empapada.

-No parecía importarle en absoluto hace un momento.

Se acercó a ellos para observar la partida de Alice y Peter, mientras que era observado de reojo por Sirius, el cual se encontraba jugando una partida de ajedrez con Remus:

-Adiós a tú caballo. Si no dejas de ver la telenovela me temo que perderás Canuto.

-Jaque mate, ¿qué pasó Cornamenta?

De repente sintió que ese nombre no le hacía ni pizca de gracia, aunque la verdad es que ella no era nada de él, así que no tendría ningún sentido. ¿En qué estaban pensando cuando escogieron esos nombres?

-¿Un momento como que mate?

Escuchó recriminar a Remus:

-No ha llegado aún el día que puedas ganarme al ajedrez Lunático, así que no te hagas esperanzas.

-¿Lunático?, ¿Sabes que a mí me llaman Lunática Lovegood?

James miró hacía la que acababa de hablar y vio que estaba totalmente apalancada en uno de los sillones, se encontraba echada como si nada, su varita se encontraba en su oreja derecha y tenía la revista de su padre en sus manos. Su pelo largo y rubio se encontraba desparramado por completo en el sillón.

-Gracias por el dato.

-¿Vas a decirnos qué pasó?

-Potter, eso es lo que pasó.

-¿Harry?, ¿Dónde está?, Ron y Hermione andan como locos buscándolo. Creen que Lestrange ha podido hacerle algo.

Una vez más la voz de la chica los interrumpió, era una voz soñadora y parecía decir las cosas con la mayor calma del mundo.

-Pues no parecía muy herido que digamos. Estaba muy acaramelado con Elkins en los jardines.

Notó enseguida que su tono de voz había sonado demasiado amargo y cargado de celos.

-¿Harry?

Preguntó esta mirándolo con sus ojos color platino fijos en él. Se sintió un poco incómodo ante esa mirada:

-Si.

-¿Harry Potter?

-¿Quién más?

-¿Tienes bien graduadas las gafas?

Alice, Sirius y Peter rompieron a reír ante esa última pregunta por parte de la chica. Él la miró furioso y tras echarles una mirada asesina a los alegres oyentes declaró:

-Sí, el maldito de ojos verdes, pelo negro, y sonrisa absurda. El indeseable de atención extrema, Potter, el de la marca en forma de rayo en la frente.

-¿Marca?, ¿Qué marca?

Escuchó que preguntaba Remus interesado:

-¿No la has visto?

Se sorprendió al ver que todos negaban:

-Sí, Potter tiene una marca en la frente. –se señaló el lugar exacto en su propia frente: -La tiene justo aquí. Es de una forma curiosa, parece un rayo.

-Le tomas mucha atención para caerte tan mal.

Lanzó Alice.

-Por favor si se ve claramente.

-Lo sorprendente es que ninguno de ustedes supiera de ella, ¿de dónde sois exactamente?

Luna Lovegood, ya no estaba tirada en el sillón, tampoco leía la revista, y su mirada ahora había cambiado. No perdía su toque soñador, pero sus ojos, esos ojos estaban calculando. Esa chica estaba pensando y a una velocidad impresionante.

-¿Por qué deberíamos de saberlo?

Preguntó de forma imprudente Peter, ella miró a este unos segundos escasamente y después centró su mirada en Remus lo miró durante un minuto aproximadamente, después posó su vista en Alice y seguidamente en él.

Sus ojos se volvieron a encontrar y ella parecía estar muy concentrada, en ese momento Sirius se puso en pie y miró hacía las escaleras:

-Y aquí está la estrella de la tarde, ¿qué fue lo que te hizo mi querido amigo James para que lo golpearas?

Lovegood, se tensó por unos segundos, giró la cabeza hacía Sirius, el cual sonreía con su típica sonrisa traviesa y un brillo peligroso en sus ojos grises. Siguió la mirada de este y la posó en Evans.

Ella miraba hacía él con furia contenida. De repente la chica se puso en pie y sin apartar la mirada de Evans dio un paso hacia atrás:

-Tiene sentido, por eso el parecido. Por eso no saben nada. Pero, ¿cómo lo han hecho?

Sus palabras fueron un simple susurro y solo él pareció escucharlas. Los otros miraban a la chica sin entender.

Ella volvió a dar un paso más para alejarse, parecía querer escapar. Pero él tenía otros planes. Se puso en pie dispuesto a atraparla antes de que echara a correr, fue capaz de cogerla del brazo:

-Un momento, ¿qué…?

-Petrificus Totalus.

El hechizo salió de su varita e impactó en él, justo en el momento en que conseguía soltarse de su agarre. Sin esperar, ni dar explicaciones, la chica echó a correr.

Enseguida salió de la sala común por la entrada de la misma, ¿a dónde se dirigiría?

-Finite Incantatem

-Tenemos que alcanzarla.

-Ya está otra vez esa loca armándola. No entiendo porqué está en nuestra casa.

-Se dice que Rowena era una mujer que aceptaba a todo el mundo ¿no?

-Esa era Hufflepuff.

James miró a sus compañeros y Remus fue el que habló:

-¿Qué se supone te pasa?

-Ella sabe algo, ¿no te has fijado en cómo nos ha mirado?

-Asustada. -Aportó Alice desconcertada: -Parecía no saber qué hacer o decir.

-Exacto, y antes de salir corriendo ella susurró que era normal que nosotros no supiéramos nada. ¿Nada de qué?, ¿A qué se refería?

-¿De qué estaban hablando antes de que se pusiera así?

Preguntó Evans interesada, él la fulminó con la mirada pero fue Sirius quien le respondió:

-De tu apasionante encuentro con Potter en los jardines del colegio.

-¿Con Potter?

-¿Harry Potter?, ¿Qué le ha visto?

-Ni siquiera se parece un poco a Cho, ¿cómo pudo fijarse Potter en ella?

Ahora todas las miradas de todos los integrantes en la sala común estaban puestas en Evans, además de los murmullos. ¿Qué demonios tenía ese Potter para causar ese efecto?

-¿De mi que…?, ¿Qué mentiras les has contado?

-Solo dije la verdad, ¿o acaso me vas a negar que estabais bien abrazados en mitad de los jardines?

-Eres un maldito chismoso. Solo lo estaba ayudando, y aunque no fuera así, deja de meterte en mis asuntos. Y deja a Harry en paz.

-¿Harry?, ¿Desde cuándo te tomas tantas confianzas con él?

Una chica de cabello castaño y rizado se había acercado a Evans y se había plantado ante ella con los brazos cruzados.

-¿Quién demonios eres tú?

-Sue Li.

Dijo esta como si nada.

-¿Y tengo que darte explicaciones por…?

-Soy del club de fans de Harry Potter, y no creo que a Romilda le guste saber de esas confianzas que te traes con él.

-¿Club de fans?

Evans y el resto rompieron a reír, pero las risas más grandes eran la de Alice y Evans. Su cara debía de ser de idiota o algo, pues ni de reír fue capaz.

Li descruzó sus brazos y fulminó con la mirada a Alice y Evans:

-¿Crees que puedes llegar la última y ponerte la primera?, ¿No te ha dicho Granger que no es buena idea meterse con Potter? Ella lo sabe muy bien, en cuarto año se lo demostraron.

-Déjala en paz Sue. No creo que a Harry le agrade saber que andas amenazando a sus amigas.

-Esto no es asunto tuyo Padma.

-¿Estás segura?, Solo tengo que apretar esto que tengo en mi mano y verás si es o no asunto mío.

La chica a la que habían llamado Padma sacó de su bolsillo un galeón y lo mostró a la otra chica. Esta miró su mano un momento para después mirarla a ella.

-Sabes que es cierto Sue, si queremos puedes tener muchos problemas y lo sabes.

Otro chico más se había acercado a la tal Padma y también sostenía un galeón en su mano, solo que este sonreía de medio lado y jugaba con el mismo como distraído.

La chica lo fulminó a él también y sin más se marchó de allí. Detrás de ella se marcharon dos más. El chico y Padma miraron hacía ellas como aburridos ya de espantarla.

-¿Crees que cambien algún día?

-Considero que sería imposible Michael.

-Opino igual. –Seguidamente este miró hacía todos ellos y frunciendo el ceño agarro el galeón en su mano y declaró: -¿Qué le hicieron a Luna?

-¿Nosotros?, Fue ella, de un momento a otro comenzó a murmurar cosas y salió corriendo después de petrificarme.

-¿Murmurar cosas?, Escuchamos que estaban hablando de Harry.

Recriminó Padma.

-Así es, James nos dijo sobre la cicatriz que tiene en la frente. Cuando le preguntamos de qué estaba hablando, y le dijimos que no nos habíamos fijado en esta, ella nos dijo que lo raro era que no lo hubiésemos hecho.

Comprendo que vosotras os fijéis hasta en el más mínimo detalle. Pero bueno, vamos, en fin. Miradme, ¿creéis que me va eso de fijarme en un tío?

Sirius se señalo de arriba abajo y su expresión lo decía todo, Peter no reprimió una risita. Mientras que Remus lo miraba negando a la par.

Alice y Evans, tan solo suspiraron.

-Lo que aquí mi querido primo intenta exponer, es que preguntamos por su cicatriz y ella se sorprendió de que lo hiciéramos.

-Y no es para menos. ¿De dónde se supone que venís vosotros que no sabéis algo así?, Incluso en cuarto año, los alumnos de Durmstrang y Beauxbatons sabían de Harry.

Michael parecía bastante sorprendido por su ignorancia y Padma los miraba de forma desconfiada. Ambos prefirieron alejarse de ellos y no seguir hablando. Mientras que por la mente de cada uno de ellos resonaba la misma pregunta, ¿quién era Harry Potter?

Sobre todo en la mente de él. Ahora a su ya de por sí interés anterior, se le unía el deseo de saber más y más de él, para poder aplastarlo. No permitiría que este le quitara a Evans.

"OPV"

Corría sin un rumbo fijo, temía que alguno de ellos lo hubiese seguido. Pero al parecer no era el caso. Miró hacía atrás y al volver a mirar al frente choco de pleno contra alguien que venía.

El golpe fue bastante grande.

-¿Estás bien?, no miraba por… O eres tú Lunática Lovegood.

-¿Lunática Lovegood?

Ella consiguió enfocar su vista al fin y se encontró ante el Slytherin más odiado por el trío de Gryffindor. Ella la verdad es que no sentía nada por este, más bien le era totalmente indiferente.

A su lado iba la pequeña que parecía haber llamado la atención de Harry. En sus manos llevaba a su pequeña mascota. Al verla no pudo reprimir una sonrisa en sus labios.

Ese era un tema bastante comentado en todas las casas.

-Sí, pertenece a Ravenclaw, es…

-¿Tía Luna?, ¿Eres tú? –La niña de repente se arrodillo a su lado y la miró con una sonrisa en el rostro: -Sí, eres tú sin duda, ¿Quién más llevaría esos pendientes?, ¿y ese collar único?

¿Cómo es que estás tú también aquí?, ¿No me digas que también estudias aquí?

De repente la niña se puso seria y susurró más para ella que para los dos que estaban en su compañía:

-¿Tú también me ocultaste la verdad?

-¿Nos conocemos de algo?, Perdóname pero, juraría que no te he visto en mi vida. Y también apostaría a que no estoy emparentada con los Malfoy en ningún sentido.

-Puedes apostar por ello. ¿Luna estás bien?, pareces algo cansada, sería mejor que nos marchemos.

-No, quiero hablar con ella. Quizás ella sabe por qué Harry no me habla ahora.

Eso último lo dijo con desilusión en la voz.

-¿Qué más te da que San Potter te hable o no?, Ya estoy yo para cubrirlo.

La pequeña Luna lo miró un momento, pero después fijo sus ojos en ella. Luna volvió a sentir un escalofrío por todo su cuerpo.

La imagen de Lilian Evans se le vino una vez más a la mente, seguida de la de Harry en quinto año. Ambos tenían la misma expresión, la mirada cargada de furia de ella, era igual a la que Harry le había lanzado a Dolohov en el gran comedor la noche que los cogieron.

Después de reconocer, los ojos y los gestos de Sirius Black, y ver a Lilian Evans, el resto no había sido muy difícil de deducir, bueno no del todo, La otra chica, ella no tenía ni la menor idea de quién podía ser.

El bajito, era Pettigriw, el de aspecto cansado no podía ser otro que Remus, y el claramente celoso y de carácter fuerte, el futuro papa de Harry. James Potter.

Y el que la había descubierto, el único que se había percatado de que ella había hecho algunas conexiones. A pesar de que ni ella misma podía entender cómo demonios había llegado a la misma.

Solo había visto esa sonrisa despreocupada, peligrosa y juguetona en una ocasión, pero se le había grabado, como seguramente se le habría grabado a todos los que estuvieron presentes en ese lugar. Era la misma que portaba cuando cayó a través del velo.

Seguidamente de la imagen de Lilian Evans, y de la de Harry, Luna pareció ver por primera vez a la pequeña ante ella. Sus ojos eran iguales.

¿Qué demonios estaba pasando?, ¿Se estaba volviendo loca de verdad?

-Tía Luna, ¿por qué crees que Harry no me habla?, ¿Por qué ha dejado de mirarme?

Tía Luna, Tía Luna, ¿en qué maldito mundo ella sería llamada tía Luna?

-¿Qué le pasa tío Draco?

-¿Quién demonios puede saber lo que tiene esta en la cabeza?

-Yo sé de alguien, él parece saberlo a cada instante el tío Ro…

De repente Draco había tapado la boca de ella y la había obligado a mirarlo:

-Luna, deja esto ya. ¿No crees que sería mejor que nos fuéramos?, Ya es tarde no podemos estar fuera de nuestra sala.

Este comenzó a tirar de la pequeña. Y ella por su parte tenía su mente como ida.

La pequeña estaba a punto de decir tío Ron, vale que los Malfoy y los Weasley estaban emparentados en algún punto. Uno muy lejano, ¿quién podría llamar tíos a Draco, Ron y ella misma?, ¿Por qué estaría tan preocupada por qué Harry no le hablara?

-¿Por qué tiene el mismo color de ojos?

Abrió los suyos al máximo y se levantó de donde estaba sentada, echó a correr detrás de Malfoy y la pequeña.

Si estaban allí los padres, ¿por qué no iba a estar la hija?, ¿Cómo habían llegado todos ellos allí?, ¿A qué se debía?, Tenía que haber una razón, y una muy poderosa, ¿qué padres enviarían a su hija a un pasado tan terrible como ese?, ¿Quién haría viajar a los del pasado poniendo en riesgo la vida de los mismos?

Voldemort.

Ese simple nombre atravesó su mente como una saeta bien certera. ¿Para qué?, ¿Qué conseguía él con eso?, ¿Cómo había llegado la pequeña a confiar tan ciegamente en un mortifago?

-LUNA ESPERA.

Malfoy y la pequeña se detuvieron en seco, Malfoy la fulminó con la mirada, y ella casi se queda sin respiración. Respirando entre cortadamente y con ambas manos sobre sus rodillas preguntó:

-¿Por qué te llamas así?

-¿Por qué va a ser?, Mama me dijo que te apreciaba mucho, y que era mucho lo que te debíamos los tres.

-¿Los tres?

Preguntó curiosa:

-Sí, mama, papa y yo. Ella decía que tú y el tito Draco siempre estuvisteis ahí a pesar de todo.

-¿Qué?

Preguntó ahora Malfoy completamente perdido:

-Entiendo.

Dijo ella y sonriendo de medio lado se arrodillo ante ella y preguntó:

-¿Quieres que Harry vuelva a hablarte?

-¿Qué estás tramando Lovegood?

-Sí, sí que quiero, ¿podrás hacerlo?

Ella amplió su sonrisa y le guiñó un ojo:

-¿Te he fallado yo alguna vez?

La pequeña Luna respondió a su sonrisa, más esa sonrisa no era inocente, era una pequeña y pícara sonrisa. Sin duda esa pequeña y ella se llevarían muy bien.

-¿Te he contado alguna vez algo sobre los Snorclacks?

La pequeña Luna volvió a sonreír. Se puso en pie y comenzó a caminar, antes de poder volver a hablar Malfoy la detuvo:

-¿Qué crees que haces?, ¿A qué viene esto?

-¿Lo sabe Harry?

-¿El qué?, ¿Qué tendría que saber Potter?

-Que estás cuidando a su hija. ¿Por qué la habéis traído?, Si piensas que voy a dejarte solo con ella estás muy equivocado.

-¿Qué te has creído Lovegood?, ¿No te das cuenta de que ella confía en mí?

-Lo que no quiere decir que yo lo haga. No sé que está tramando tú señor, pero a la vista de que parezco ser la única que se ha dado cuenta de este detalle, no puedo dejarlo pasar por alto.

-No pienso permitir…

-Luna, ¿quieres que a partir de mañana desayunemos juntas?

-Sí, eso sería estupendo.

Pasó cerca de Malfoy ignorando los reproches de este y comenzó a contarle a su futura sobrina postiza todo sobre las criaturas más maravillosas. Sobre los otros viajeros inesperados, ya pensaría que hacer. Ahora lo primero era esa pequeña, pues era la más desprotegida.

¿Qué os parecieron los capítulos?, ¿Hay algún personaje que os desagrade como está desarrollado?, espero os guste. Antes de nada, quisiera aclarar para que no haya dudas de ninguna clase, que soy 100 por 100 HARMONY, lo que pasa en este capítulo es necesario, lo siento de veras.

Espero vuestra opinión al respecto, nos vemos buybuy.