Muy buenas a todos, gracias por leer la historia, aquí os traigo los tres siguientes capítulos:
Leo: Me alegro que te esté gustando los cambios que hice. Sobre la pequeña Luna, en el catorce que es el que ya estoy escribiendo, habrá algunos cambios.
Hoy os subo hasta el 9, es que no tengo mucho tiempo, por eso es que os subo solo hasta ese capítulo.
Muchas gracias por leer y comentar.
Por cierto sobre Nympadora y Sirius, ella nació en el 1973, es trece años menor que ellos, se supone que en ese año, Sirius, James y Peter descubren que Remus es un licántropo, ¿tú te quedarías con el nombre de tu sobrina tras enterarse de esa noticia, y con un nombre tan raro?, además, ¿pensarías en la posibilidad de que uno de tus mejores amigos acabase con tú sobrina?
Aunque ya te digo que el pobre Remus será quien caiga en la identidad de Nym, será una anécdota divertida que pondré en alguno de los capítulos.
Aún no está escrito, pero sí pensada jeje, si no me equivoco en el quince o dieciséis será que aparezca.
Espero disfrutes de estos tres nuevos capis, nos vemos en los siguientes buybuy.
Sunmoon206: Hola, me alegro que te esté gustando esta versión más, jeje.
Pues nada, aquí tienes los tres capítulos nuevos, espero tú opinión al respecto, y muchas gracias por tomarte la molestia de comentar y leer.
Bueno espero los disfrutes.
Hasta los siguientes tres buybuy.
Por si os interesa saberlo, tardé un poco más en subirlos, porque me han entrevistado en la tele, jejeje, Mi primera aparición en televisión gracias a mi primera novela, Gigantes del Sueño -1- La Reina Oscura, ¿no es genial?
Bueno ahora sin más os dejo leer, gracias a los que agregasteis la historia a favoritos, y alertas, a aquellos lectores silenciosos, y sobre todo a los que comentáis y dais vuestra opinión.
Ninguno de estos fics, y sobre todo mi novela, habrían existido sin vuestro apoyo.
Confusión de sentimientos:
¿Se podía ser más empalagoso?, desde donde se encontraba no podía dejar de mirar a la feliz y más famosa pareja de Hogwarts. Se había deshecho de ellos a la hora de la comida, pero no había servido de mucho.
Porque a las seis, los habían obligado a todos a estar en el gran comedor. Al parecer deseaban darles una noticia.
Se encontraban ya en el mes de Diciembre, para ser más exactos casi al final del primer trimestre. Y podía decir, sin atisbo de duda alguna, que ese primer trimestre, había sido el peor de toda su historia.
Cuando comenzaron con su "Feliz" relación, (nótese el claro sarcasmo al pensar en esa simple palabra), había pensado, de forma totalmente equivocada, que ahora lo dejarían solo. ¿Por qué maldita sea no habían hecho eso precisamente?, Era preferible a tener que soportar semejante vista todo el tiempo.
Si no estaban sonriendo como idiotas, parecían coincidir en todo como si fueran uno, y era irritante, ahora entendía a Ron cuando le decía que él y Hermione lo sacaban de sus casillas cuando hablaban. Aunque no era lo mismo, en el caso de ellos, Hermione hablaba y Ron tan solo le daba toda la razón.
Su voto ya no contaba para nada. Y lo peor era cuando, como en ese momento, parecían dispuestos a convertirse en uno solo. Ella estaba sentada en las piernas de él y le susurraba cosas al oído.
¿Qué diantres tenía que decirle que nadie más podía escuchar?
-Te vas a terminar por hacer daño en la mano.
La voz de Luna Elkins lo sacó de su ensueño, desde hacía cosa de un mes, ella se había convertido en su confidente, más bien en su huida. Siempre que necesitaba escapar, ella aparecía como por arte de magia.
No sabía cuánto se lo agradecía, porque temía acabar peleándose con sus dos mejores amigos. Se miró las manos y se percató, de que tenía sus propias uñas casi clavadas en los nudillos de su otra mano. Rápidamente aflojó el agarre.
-¿Por qué miras si te sientes tan mal cuando lo haces?
-Es imposible no mirar, no es que se oculten mucho.
Dijo con cierto fastidio:
-¿Y a ti que te importa lo que hagan?, Después de todo están saliendo, así que, no le veo el problema.
-¿No le ves el problema?, por favor, ella no es así. Ella no es de pasarse encima de una persona y estar besándolo en cualquier parte.
-No es lo que parece, la verdad.
-Es para complacerlo a él. Desea que no la aparte, y él adora ser el centro de atención.
Escuchó como ella suspiraba:
-Yo creo que tu problema es otro muy distinto. Cuando comenzaron a salir, me dijiste que temías quedarte solo, y sin embargo eres tú el que se aparta de ellos.
-¿Tú aguantarías eso todo el tiempo?
Le dijo señalando a ambos, frustrado. Ella se encogió de hombros con indiferencia:
-A mí no me importa, y a nadie. Todos siguen saliendo en su típico grupo, al único que le molesta es a ti. Deberías sinceramente pararte a pensar en por qué es eso.
-Solo me molesta que me restrieguen todo el rato lo felices que son juntos, mientras que yo, no puedo estar con quien deseo estar.
Ella tan solo lo miró unos momentos y bufó con fastidio, se llevó una de sus manos hacía la barbilla y apoyó la misma en esta. Desde esa posición y mirando al frente porque acababan de llegar, McGonagall y Snape declaró:
-Por favor, deja de mentirte Harry, o acabarás peor de lo que tú te crees.
Iba a responderle que no entendía lo que estaba queriendo decir, cuando escuchó la voz de Snape:
-Como bien sabéis las salidas a Hogsmeade han sido canceladas, y debido a todos los problemas que han estado surgiendo en el exterior, no habéis tenido muchos motivos de alegría que digamos.
La subdirectora McGonagall aquí delante ha sugerido una propuesta.
Harry miró a este con el ceño fruncido, parecía estar sumamente irritado, y no le alegraba para nada, dar la noticia que estaba a punto de dar.
McGonagall por otra parte sonreía complacida, parecía que en esa ocasión McGonagall, había salido ganando por algún motivo que no llegaba a entender:
-Si, queridos alumnos. Se me ocurrió la idea, de que quizás os sintieseis un poco más alegres si la noche antes de despedirnos por navidad, ofrecemos una pequeña celebración en el castillo.
-¿Celebración?
Preguntó enseguida Lavender entusiasma.
-Así es señorita Brown. Se tratará de una fiesta de máscaras.
-¿Máscaras?
Inquirió Goyle:
-Así es. A cada alumno de los cursos sexto y séptimo se le entregara una máscara para asistir al evento. Llegada la hora deberán ponérsela, esta les mostrará el lugar al que deben asistir para recoger a su pareja.
-¿Cómo que para recoger a su pareja?
-Sí así es. Nadie podrá escoger pareja, se les asignará al azar.
-Pero eso no es justo.
Reclamó Dean.
-No consentiré que se haga ninguna clase de reclamación respecto a este asunto. En este baile no habrá casas, no habrá discriminación por padres ni nada por el estilo. No consentiré que se convierta en algo tedioso o incómodo. Quien no esté de acuerdo puede no asistir.
Varios refunfuñaron y se quejaron, pero ninguno en voz alta. McGonagall tenía su cara seria y que no admitía reclamaciones de ningún tipo. Y todos conocían su carácter lo suficientemente bien, como para no decir ni una sola palabra al respecto.
-¿Y cuando se darán las máscaras?
Preguntó con fastidio Malfoy:
-Mañana las tendrán listas…
-¿Y qué pasa si nos toca la de una chica?, Yo no pienso asistir con un tío.
Escuchó que reclamaba Blane con fastidio. Algunos rieron ante su pregunta, otros miraron a McGonagall asustados ante esa posibilidad. McGonagall fulminó a este con la mirada y declaró:
-Si me dejase terminar de hablar, no tendría que hacer preguntas estúpidas. Se separaran las de las chicas de los chicos, así que no tienen porque asustarse de que su pareja sea otro chico u otra chica. Por turnos de casas irán cogiendo máscaras de una urna.
Un nuevo bufido de fastidio se hizo escuchar:
-¿Habrá baile?
Escuchó que preguntaba Padma. Él mismo bufo frustrado y sin pensar se colocó en la misma posición en la que se encontraba Elkins, ambos con expresión aburrida y de pocos amigos.
-Habrá música, todo el que desee bailar podrá hacerlo si así lo desea.
Varias risitas risueñas se escucharon en el lugar:
-¿Podremos quitarnos las máscaras a lo largo de la noche?
Escuchó que preguntaba Blane:
-Solo si han decidido no volver al baile.
Respondió ella sin más. A lo que Blane respondió:
-Pues vaya gracia.
La profesora McGonagall agregó algunas cosas más, sobre algunas normas de la fiesta y sobre la comida. Regañó a un grupito de chicas que no paraban de murmurar como locas, y de especular quien les gustaría tener por pareja.
Él gruñó molesto:
-Odio los bailes.
Ambos se sorprendieron de escuchar la voz del otro decir exactamente las mismas palabras. Se iban a mirar, cuando se encontraron enfrente a McGonagall y Snape que los miraban casi a punto de estallar de la rabia.
-Elkins conmigo.
-Potter acompáñeme.
Las voces de ambos sonaron susurrantes y sumamente molestas. Los dos a la par se incorporaron, McGonagall se dirigió hacia el lado derecho y Snape con Elkins por el pasillo izquierdo.
Harry frunció el ceño, ¿por qué demonios les molestaba tanto que ellos dos se hablaran?
Siguió a McGonagall molesto, no deseaba tener otra lucha verbal con ella por el mismo tema.
"OPV"
Idénticos, ¿en qué estaba pensando cuando la cambio?
No estaba muy seguro, pero no se esperaba tener a dos personas exactamente iguales, él siempre había pensado que Potter se parecía horrores a su padre.
Pero cada vez que veía a Potter con Evans, era como si los hubiesen calcado, hasta en el carácter se parecían. Y eso lo hacía a él sentirse irritado. McGonagall había decidido hacer ese estúpido baile, porque según ella, Lil le había dicho que James y ella habían comenzado a salir en un baile que se había organizado en Hogwarts en su año.
Claro que él recordaba esa noche, pero no por eso, sino porque fue su primer encuentro con Voldemort.
Saber que fue el inicio de la relación de esos dos le había molestado horrores, porque que él recordase Lil, siempre había odiado esas cosas. Y por la cara que tenían tanto ella como Potter, era evidente que así era.
Si él hubiese asistido a ese baile, ¿la cosa habría sido diferente?, negó, no quería pensar en esas posibilidades. Había cometido tantas tonterías en su pasado, que por culpa de ellas había perdido algo preciado.
Y ahora debía de hacer algo para que el trascurso de la historia se siguiera sin problemas. ¿Cómo demonios habían ido a parar todos esos ahí?
Lily acababa de abandonar su despacho, la chica estaba sumamente molesta, y no era para menos, acababan de pelearse, como muchas otras veces en el pasado habían hecho. Pero en ese asunto él tenía toda la razón le gustase a ella o no.
No podía permitir que siguiera haciéndose tan amiga de Potter, y mucho menos que este descubriese quien era ella. Sabía que Potter podía meter fácilmente la pata cuando quería.
Y si se enteraba de quienes se encontraban allí, podría desear cambiar el pasado e informar a estos de cosas que no debían de saber. Aunque algo le decía que ellos ya eran conscientes de algunos detalles.
Al menos les había sido revelado que Pettigriw pertenecía a los mortifagos, aunque ese hecho no parecía haber afectado en gran medida al grupo en cuestión, pues seguían tan juntos como siempre.
-Parece que no está muy dispuesta a cooperar.
Escuchó que le decían, miró de reojo a quien acababa de hablar y justo cuando iba a contestar a su provocación la puerta de su despacho se abrió de golpe:
-¿Puede alguien ser más testarudo?
Minerva McGonagall entró como un vendaval, su mirada brillaba de furia, y parecía que en breves iba a echar humo por las orejas.
-Sí, puede. Lily me ha dejado en claro que no piensa hacerme el más mínimo caso.
-Eso mismo me ha dicho a mí el señor Potter.
Dijo esta frustrada, una risa divertida se oyó en el lugar y ambos miraron al cuadro con cara de pocos amigos:
-Es una pena no estar ahí con ustedes. Desearía poder ser yo quien intentase controlar el temperamento Evans.
-Usted se está divirtiendo a lo grande.
-Venga Minerva querida, ¿no me digas que tú no?, La verdad es que siempre creí que Harry se parecía más a su padre. Pero sin duda el carácter y en su mayor parte es de la señorita Evans.
Gruñó furioso al escuchar eso, vale que no hacía mucho que él mismo lo había pensado, pero oírlo decir era completamente diferente.
-¿Qué vamos a hacer para separarlos?
-¿Creéis que si seguís insistiendo vais a conseguir algo?, ¿Nadie os ha enseñado que cuanto más se opone alguien a algo, más deseamos hacerlo?
-Es de suma importancia que no sigan con esa camarería, puede resultar desastroso.
-Son demasiados frentes para controlarlos todos.
Murmuró molesto, siguió con la vista fija en algún punto de la pared de enfrente de él, pero sin ver en realidad. Estaba el hecho de los mortifagos, los del pasado y esa niña del futuro. ¿Cómo se podía complicar todo, tanto, en tan poco tiempo?
¿Habría hecho algo Voldemort para que eso sucediese?, ¿Pero qué?, ¿Cómo lo había logrado?, Él no era consciente de nadie que hubiese conseguido tal cosa, y no conocía ningún objeto capaz de hacerlo tampoco.
Al menos Potter se había alejado de la pequeña, lo cual era un pequeño descanso para él. Aunque nada le aseguraba que eso fuese por tiempo indefinido. Pues Potter seguía fijándose en la pequeña cada poco.
Y además estaba el hecho de las vacaciones de navidad, no pensaba dejar a ninguno en Hogwarts, y McGonagall ya había expresado su deseo de que fueran a pasar las fiestas en el cuartel de la orden.
No se había negado por supuesto, pero ¿Potter, Weasley y Granger irían también?, eso era lo que lo traía de cabeza, todos en una misma casa podría resultar un caos completo.
Se había sorprendido al saber que hasta Malfoy sería trasladado al cuartel, ¿por qué este hacía todo lo que estaba haciendo por esa pequeña?
Estaba por hablar, cuando la puerta se abrió de par en par una vez más, por esta entró el profesor Flitwick:
-Profesora McGonagall es urgente que venga conmigo.
-¿Urgente?
-Potter, Granger y la profesora Lestrange…
No hizo falta más palabras, McGonagall abandonó el despacho a toda prisa, seguidamente el profesor Flitwick la siguió.
-Maldición, ¿no puede quedarse al margen?, maldito Potter.
Furioso, él mismo se levantó de su asiento y con su paso tranquilo y calculado salió tras esos dos.
Llegó en el momento justo, McGonagall, estaba preparada para atacar a Lestrange. Pero él solo tenía ojos para la otra escena ante él.
Potter abrazaba a Granger como si la vida le fuera en ello, todo parecía haber desaparecido a su alrededor. Y Granger estaba roja e intentaba respirar sin conseguir que el aire le llegara a los pulmones.
Justo detrás de ellos y arrodillada, mirando con terror la escena, se encontraba la pequeña Luna Evans. ¿Qué demonios había pasado ahí?
La pequeña se llevó una de sus manos a su propio pecho y pudo distinguir unas lágrimas salir de los ojos de la pequeña.
Enseguida notó que esta comenzaba a respirar con dificultad, ¿qué…?
Abrió los ojos al máximo:
-Maldito, Maldito Potter.
"OPV"
Salió de la biblioteca y se dirigió algo distraída hacía su sala común, pero con lo que no contó fue con ver como Malfoy y Harry se despedían justo enfrente de la puerta que daba a la sala de los menesteres.
¿Qué significaba eso?
Rápidamente se ocultó para que ninguno pudiera verla:
-¿Dónde irá ella en Navidad?
-Según creo, la profesora McGonagall, desea que vaya al cuartel de la orden. Solo que viajará en el tren con el resto, alguien la recogerá en la estación.
-¿Por qué?
-Quieren quitar toda la atención sobre ella que Granger pudiera incentivar.
Vio como Harry asentía a las palabras de Malfoy y sin más comenzó a alejarse. Vio como Malfoy miraba hacia el interior de la estancia y tras formar una pequeña sonrisa en su rostro se alejó de allí, cerrando la puerta.
¿Qué demonios estaba pasando?, ¿Por qué Harry se encontraba con Malfoy? Estaba claro que hablaban de la sobrina de él, pero según creía, Harry, había dejado de verla, ¿verdad?
No pasó mucho tiempo cuando recibió la respuesta. La puerta se volvió a abrir y por esta salieron Luna Lovegood y Luna Evans. ¿Qué hacían ellas juntas?
Las vio comenzar a caminar, la niña iba a su lado hablando animadamente. Sus ojos verdes brillaban contentos y ella sintió un escalofrío. Era la primera vez que veía ese verde brillar de una forma tan nítida. ¿Serían los ojos de Harry capaz de brillar con la misma intensidad?, ¿Qué haría falta para ello?
Las vio desaparecer por uno de los lados y sin saber muy bien porque las siguió de cerca.
-¿Y qué tal las clases?
-Hay muchas cosas que aprender. Es increíble, no sé porque nunca antes me habían hablado de todo esto.
-Yo tampoco. ¿Nunca te lo mencionaron de ninguna forma?
-Me contaban historias. Muchas de Harry Potter. Me contaban sobre su enfrentamiento contra un Dragón, me contaron como salvo a Molly. Digo a Ginny Weasley.
También sobre su breve romance, y muchas cosas más que había logrado. Que se enfrentó al mago más tenebroso que ha existido y lo derroto.
Vio a Luna mirar a la niña entre asustada e intrigada:
-¿Querrías contarme esa historia Luna?
-Sería genial, pero Severus y la profesora McGonagall me lo han prohibido.
-¿Por qué lo llamas Severus?
-Mi padre siempre lo llamó así. Decía que era una persona difícil de entender, pero una vez lo hacías, podías en cierto modo, comprenderlo. Hablaba de él con respeto y cierto afecto.
Nunca ponía la misma pasión que cuando hablaba de Albus Dumbledore o del señor Weasley. Pero siempre hablaba de la mejor manera posible.
-Entiendo.
Aunque algo le decía a Hermione que eso era mentira, nunca había visto a Luna Lovegood con una mirada tan seria y meditabunda.
-¿Y qué hay de tú madre?, No me has contado nada de ella. Ni siquiera su nombre.
La pequeña Luna, apartó la mirada un momento y la vio morderse el labio inferior. No estaba muy segura de si hablar o no. ¿Cómo demonios podía ella entender las expresiones que ponía?
Vale que ella misma hacía ese gesto de indecisión en muchas ocasiones, aunque también pudiera ser que se equivocase y ese gesto significase otra cosa.
-Se llamaba Jane Evans. Ella… la verdad es que mi mama era la que me contaba las historias de Harry Potter. Siempre lo hacía ilusionada al máximo. Pero eso se terminó cuando comencé a hacer cosas raras. Ella comenzó a enfadarse, mi padre me explicaba que se debía al miedo.
Le pregunté a qué miedo. Y él con una sonrisa triste, tan solo me dijo que miedo a no tenerme a su lado.
Pero eso no era cierto. Ella tenía miedo de mí, estoy segura de ello.
Luna la miró extrañada y la hizo detenerse, la obligó a mirarla y le dijo:
-¿Por qué dices eso?
La pequeña la miró y ella pudo ver unas lágrimas que habían aparecido en sus ojos. Pero su expresión no era triste, había rabia en ella, mucha rabia:
-Peleaba con papa cada vez que yo hacía algo extraño. Se alejaba de mí con ojos asustados y me regañaba. Pero la prueba la tuve la noche del ataque. Ella me abandonó. Me dejo en manos de mi tía.
Me dio un beso y me dijo que vendría a por mí. Pero mintió, ella no regresó. Ella se alejó de mí porque quiso. Me abandono, no tenía miedo de alejarme, tenía miedo de quedarse conmigo.
La única persona que estaba cerca de mí, era mi padre. Y hasta a él lo convenció para alejarme. Solo una persona intentó convencerlo de que no lo hiciera.
Una persona a la que no llegué a ver, hablaba con mi padre una noche, parecía estar sufriendo lo indecible, le pedía a mi padre que no me alejara, y que no la alejara a ella.
Ella le decía que habían hecho una promesa.
-¿Quién es esa persona Luna?, ¿Quién deseaba que te quedaras cerca?
-La odie, la odiaba y la odio. Sé que ella era la única que deseaba que me quedara. Pero también fue la que besó y abrazó a mi padre mientras mi madre estaba durmiendo.
No tuve el valor de ir a ver a mi madre para contarle todo. ¿Cómo traicionar a mí padre?
Estaba dispuesta a preguntarle a él directamente, pero las cosas no se dieron, y no me dio tiempo a preguntarle por ella.
-¿Por quién Luna?
La niña la miró fijamente y comenzó a hablar:
-Her…
-Eso pequeña, habla que me interesa mucho tu historia.
Las tres se congelaron, la pequeña rápidamente se giró, Luna agarró a esta por los hombros y la pego a ella. Y ella mientras tanto. Intentaba despejarse, la historia de la pequeña la había atrapado y se había olvidado de todo a su alrededor.
Deseaba saber el nombre de esa persona, deseaba saber más de ella. Pero no era el momento, negó con fuerza, allí delante de las dos Lunas se encontraba una vez más Bellatrix con una sonrisa en el rostro.
La vio dar unos pasos hacía la pequeña niña sin borrar su sonrisa del rostro:
-¿Qué decías?, deseo saber más sobre esas personas que dices que yo maté. La verdad es que no te ubico en absoluto.
Lo único que se me hace familiar de ti. Son esos ojos tuyos, y créeme pequeña, si fueses algo de esa persona no te habría dejado con vida si se me presento la oportunidad de acabarte.
-Solo me viste una vez en la oscuridad del bosque de Dean.
Dijo ella con rabia.
-¿En el bosque de los lobos?
Preguntó Lestrange extrañada, se llevó una de sus manos a su barbilla y comenzó con un dedo a golpearse el lugar.
-No recuerdo eso. Ni siquiera recuerdo haber estado en ese bosque ni cerca de él.
Pero hay una manera de hacerme recordar. Acércate pequeña.
Luna agarró con más fuerza a la pequeña y la pegó aun más a ella si eso era posible, Lestrange pareció verla al fin. Y un brillo de reconocimiento y cierto regocijo brilló en sus grises ojos:
-Lovegood, la pequeña Lovegood. ¿Sabes?, Tu padre, no lo está pasando muy bien estos días. Su revistilla ha dejado de ser editada por él y ahora dice las cosas tal como son.
-Mentiras en ese caso. Tendré que volver a darle una reputación cuando todo esto termine. Gracias por darme un trabajo para después.
Hermione se sorprendió de la templanza de Luna, y se percató de cómo la pequeña miraba a esta y sonreía segura. Parecía pensar que Luna podía defenderla si llegaba el momento de tener que hacerlo.
-Así que quieres jugar un poco.
-Siempre tan dispuesta a jugar con los que no pueden defenderse bien.
Hermione salió de donde estaba oculta y miró a Lestrange furiosa, ambas Lunas la miraron sorprendidas. Aunque en la mirada de la pequeña había algo más, ¿intriga?
-¿Por qué le importa tanto que me lleve bien con ella?
La escuchó preguntar, ella la miró sin entender y Luna Lovegood solo declaró:
-Ahora no, luego te lo explico.
-¿Crees que tú si puedes sangre sucia?
Lestrange ya no tenía su tono juguetón y distante, ahora sonaba enfadada y ella sabía el motivo, aún no había conseguido mandarle una maldición que ella no hubiese llevado a cabo.
Con una confianza que en realidad no tenía asintió a su pregunta y sonrió de medio lado. Caminó hasta situarse cerca de ambas y declaró:
-Las dos estáis a deshoras en los pasillos de Hogwarts, eso os costará cinco puntos menos para cada una de vuestras casas. Ahora iros antes de que tenga que desquitaros más.
Luna cogió de la mano a la pequeña y tiró de ella, pero esta ni se movió:
-No iréis a ninguna parte. Ahí un profesor presente, así que quien más manda aquí soy yo. Tú niña ven aquí. Quiero saber porque tanto interés en ti.
-La única que tiene interés en ella, eres tú.
Sentenció ella molesta e intentando que no se notara su nerviosismo al hablar.
Lestrange, la fulminó con la mirada y al ver que la niña no se acercaba, se decidió a acercarse ella. Sin dudar Hermione se colocó delante de ellas:
-Sácala de aquí Lu… -No pudo terminar su frase, Lestrange, parecía haber aguantado demasiado ya, agitó su varita y ella salió volando hacía uno de los laterales.
Se golpeó con fuerza en la espalda, pero su enfado era mayor que su dolor.
-Depulso. –dijo ella, y tras agitar la varita el hechizo salió de ella, más Lestrange, era buena y lo esquivo a la par que agarraba a la pequeña Luna y tiraba de ella.
Empujó a Luna contra ella cuando se estaba poniendo en pie, y ambas volvieron a caer al suelo. Con rapidez ambas se volvieron a poner en pie. Luna había sacado la varita también y ambas se colocaron dispuestas a tacar a Lestrange.
Pero esta tenía a la pequeña cogida contra ella y con la varita bajo el cuello:
-Dadme un motivo, hacedlo por favor.
Sus ojos brillaban triunfantes y una sonrisa de lunática brillaba en sus labios. Obligó a la pequeña a girarse y a mirarla directamente a los ojos. En ningún momento retiro la varita del cuello de la pequeña.
-Cierra los ojos Luna.
Se escuchó a si misma decir. La pequeña la miró desconcertada, mientras que Lestrange decía:
-No la escuches pequeña. Porque si lo haces tendré que hechizarlas a ellas. Y no creo que quieras eso. Ahora mírame, dime porqué desean impedir que vea lo que tienes para decir.
Apretó la barbilla de la pequeña y esta intentó no gemir de dolor, acabó con los ojos cerrados mirando a esta. Lestrange gruñó furiosa.
-Muy bien si eso es lo que quieres eso tendrás. Crucio.
El hechizo voló certero hacía Luna, y sus gritos hicieron que la pequeña mirara horrorizada hacía esta. Ella se agachó hasta estar a su lado, pero no sabía qué hacer para que eso terminase. No estaba muy segura de que el Finite sirviera de algo contra esa maldición.
Luna dejó de gritar y Hermione se acercó a ella:
-¿Estás bien?
-¿Quieres escucharla gritar una vez más?
-No, por favor no.
-Pues mírame.
Hermione se incorporó una vez más, y se sintió fatal cuando la pequeña fijó sus ojos en ella un momento para después fijarlos en cierto modo arrepentida en los ojos de Lestrange.
-Desmayus. –Sin pensar en anda más que preservar la seguridad de la niña y de Harry, Hermione lanzó el hechizo. Pero para su sorpresa este ni siquiera rozó a Lestrange, que sonrió socarronamente:
-Una me podrás pillar, nunca dos: Obstrengo.
Intentó esquivar el hechizo, pero le fue imposible de conseguir, este le dio de lleno y sintió que comenzaba a perder la respiración.
Abrió la boca intentando inyectar en su cuerpo algo de oxigeno, más le fue completamente imposible conseguirlo. Abrió los ojos comprendiendo lo que le estaba pasando. Apretó su varita dispuesta a lanzarse el contra hechizo, pero esta resbaló de sus manos a la par que caía de rodillas al suelo.
La vista comenzó a fallarle y poco a poco sentía que caía en la inconsciencia total. Sintió que todo su cuerpo estaba cayendo y apunto de golpear contra el frío suelo cuando unas manos se hicieron con ella.
-No, Hermione, ¿QUÉ LE HAS HECHO?
Harry, esa era la voz de Harry, ¿cuándo había llegado?, ¿cómo hacer para decirle el contra hechizo?, abrió los ojos decidida a hacérselo saber de algún modo.
Pero no fue capaz, sus ojos y los de él se encontraron y algo la obligó a mirarlo fijamente. Sus ojos estaban aterrorizados, el miedo en ellos era indescriptible. Sintió como la acercaba a él y sabía que le estaba diciendo algo, pero no podía comprender lo que era.
De hecho, para ella, solo había una cosa en toda esa situación que le importaba. Borrar a como diera lugar ese dolor de él. Quitó una de sus manos de su pecho y la alzó, ¿cómo decirle que no se preocupara?
"OPV"
Después de su charla con la profesora McGonagall se había ido a dar una vuelta, también le había preguntado sobre si podía dejar de asistir a la fiesta.
Ella le había dicho que su máscara sería también puesta y que la recogería, él decidía si asistir o no al final.
Estaba centrado en recordar su pelea con ella, que se asustó al escuchar la voz de Lestrange furiosa:
-Maldita niña, deja de hacer eso.
-Yo, no estoy haciendo nada.
Luna. Esa era la voz de la sobrina de Malfoy sin ninguna duda, ¿qué estaba pasando?, corrió hasta girar la esquina y se quedó helado al ver al Lestrange sujetando a esta del brazo y zarandeándola con fuerza:
-Me las vas a pagar. Mi señor estará muy interesado en conocerte pequeña.
Sin pensar sacó su varita y apuntó a Lestrange:
-SUELTALA. Depulso.
El hechizo impactó en ambas, Luna cayó contra una de las paredes y Lestrange fue a parar contra otra diferente. Iba a acercarse a esta última para lanzarle un nuevo hechizo cuando la voz de Luna Lovegood lo distrajo:
-¿Qué te pasa?, Hermione, responde.
¿Hermione?, dejó de centrarse en Lestrange y buscó a su alrededor, en el suelo de rodillas se encontraba Hermione, su color era alarmantemente rojo, sus manos parecían sostener su pecho con fuerza.
La varita de ella se encontraba a cierta distancia, la vio abrir y cerrar los ojos, parecía estar a punto de caer. ¿Qué le pasaba?
Corrió hasta ella, y se dejó caer de rodillas justo a su lado, la cogió antes de que esta terminase de caer. Cuando la sostuvo entre sus brazos ella ya tenía los ojos cerraros.
No, no, no, el miedo recorrió cada célula de su cuerpo, un miedo que recordaba haber sentido solamente una vez con anterioridad. Y precisamente por la misma razón que en ese momento.
Dolohove había atacado a Hermione y esta había quedado inconsciente, hizo falta que Neville le dijera que aún tenía pulso para que él reaccionase. Rápidamente y desesperó busco el mismo.
No podía irse, tenía que estar bien, ella no podía alejarse, no podía dejarlo solo. Ella no.
La acercó aún más a él:
-No, Hermione, ¿QUÉ LE HAS HECHO?
Su voz salió de él sin proponérselo, pero la escuchó como si no fuese de él en realidad.
-Le ha lanzado la maldición Obstrengo. -De algún lugar a su alrededor le llegó esa frase como distorsionada: -Tenemos que llevarla cuanto antes a la enfermería.
¿Quién le hablaba?, ¿y eso que más daba?, ¿qué le importaba a él nada de lo que lo rodeaba sino era ella?
Sintió que se movía entre sus brazos y fijó sus ojos en los de ella. Su característico color chocolate lo enfocó enseguida.
-¿Cómo te ayudo?, Dime que tengo que hacer, dímelo por favor.
Sentía que nada tenía sentido, vio como ella solo lo miraba fijamente, parecía desear grabar su mirada en la memoria y eso no hizo más que asustarlo. Se sintió tentado a apartar la mirada de ella, pero cuando la mano de ella tocó su mejilla, un escalofrío lo recorrió por completo.
De un momento a otro ella cerró los ojos y pareció dejar de respirar, él aferró su mano contra su mejilla:
-No, no, Hermione, no, venga tienes que ayudarme, tienes que decirme que hacer…
Una risa histérica se hizo escuchar en el lugar, una risa que reconocía, era la misma que había escuchado cuando Sirius había caído por el velo. Esa risa de victoria.
-Anapneo.
Un hechizo salido de algún lado, e impactó en el pecho de Hermione, su propia respiración se quedó congelada en el acto. Furioso buscó al responsable de tal hechizo y se encontró con unos ojos oro a su lado.
-Remus.
Fue la única palabra que pudo dejar escapar antes de sentir a Hermione convulsionar y de repente comenzar a toser.
Esos ojos se fijaron en los suyos, estaban cargados de sorpresa, pero él no le dio importancia a ese hecho. Sintió como Hermione se aferraba a su capa e intentaba recuperar todo el oxigeno que le había sido negado.
La aferró con fuerza contra él y ella se aferró a él. No dejaba de temblar, y de respirar agitadamente:
-Será mejor que la lleves a la enfermería Potter. Necesita que la ayuden.
Esa era la voz de McGonagall, ¿cuándo había llegado esta al lugar?
-¿Qué será de la profesora Lestrange?
-Me temo que eso ni yo misma lo sé, señorita Elkins.
¿Elkins?, Con fuerza aferró a Hermione entre sus brazos y se puso en pie, la cargó contra él y miró a su alrededor. Elkins y uno de los otros chicos se encontraban allí, McGonagall también estaba, Luna, estaba también de pie a su lado y la pequeña Luna en sus brazos.
¿Qué le había hecho Lestrange a la pequeña?, Su miedo pasó a ser odio, y deseo de venganza. Lestrange se la iba a pagar de eso podía estar segura.
-Harry, no me sueltes.
-Puedes apostar por ello.
Sintió como enterraba su cara en su pecho y él mismo se la acercó más, le dio un beso en la cabeza mientras se alejaba de todos para llevarla a la enfermería.
-Sería bueno que avisaran al joven Weasley.
No, él no tenía porqué enterarse de eso. Ya estaba él con ella, ¿para qué llamarlo?
"Él es su novio, no su mejor amigo."
Apretó su abrazo y gruñó furioso ante la respuesta que se había dado a sí mismo. No tardó en llegar a la enfermería. Madame Pomfrey parecía alarmada, Luna le contó lo que había pasado y él se sintió terrible.
Una vez más, ella había sido herida por su culpa. Por proteger a la sobrina de Malfoy.
Siguió a Madame Pomfrey hasta una de las camas y este se dispuso a dejarla a ella allí:
-No, no me sueltes. Todavía no, por favor quédate, déjame así solo un rato más.
-Pero señorita Granger tengo que…
-Regulus Crockford, le hizo el contra-hechizo.
-No, fue Remus, yo lo vi.
-No Harry, fue el amigo de Elkins. Crockford quien la ayudo.
Eso era imposible, él recordaba perfectamente haber visto sus ojos color oro, fijos en él. Se sentó en la cama, e hizo que ella se acomodara bien en sus piernas.
-Ya pasó. ¿Qué demonios te hizo?
-Harry, solo quería alejarla de la sobrina de Malfoy, pero ella desea saber quiénes son sus padres. Ella la acusa de ser la asesina de los mismos.
Le dijo que se habían visto en una sola ocasión en el bosque de Dean, pero Lestrange no al recuerda. Quiso entrar en su mente y yo intenté impedírselo.
-No pudo. Lestrange enfureció porque no pudo entrar en la mente de Luna.
Harry miró a Luna Lovegood, que ahora se encontraba enfrente de él.
-¿Cómo que no pudo?
-Así es, ella le dijo que dejara de hacer lo que estaba haciendo. Luna le dijo que no sabía que le estaba hablando, pero Lestrange, seguía insistiendo en que ella estaba haciendo algo.
-¿Por qué no las ayudaste?
Recriminó él, lo que provocó que Luna lo fulminara con la mirada:
-¿Qué no las ayudé?, Harry, me lanzó un Crucius por intentarlo.
-Lo siento, yo…
-Déjalo, no hace falta que me expliques lo obvio.
Luna lo miró un momento y después comenzó a alejarse:
-LUNA.
-HERMIONE.
Las voces de Ron y Malfoy se escucharon en la enfermería, ambos entraron en la misma como si la vida les fuera en ello.
Harry, vio de reojo como Malfoy corría hacía la cama que ocupaba la pequeña, y en pocos segundos sintió como alguien le quitaba el peso de Hermione de encima.
Iba a protestar, cuando descubrió que se trataba de Ron. Hermione se soltó de él, y se aferró al cuello de Ron.
Este rápidamente comenzó a hacerle preguntas, más ella no parecía dispuesta a contestárselas, porque lo cortó plantándole un beso en los labios.
Como si tuviera un resorte, se levantó de la cama que ocupaba y sin decir una palabra abandonó la enfermería. Sus pasos eran tranquilos, pero llevaba ambos puños apretados con fuerza.
Cuando se sintió seguro, echó a correr para alejarse cuanto antes de ese lugar. Necesitaba respirar, alejarse y pensar. Necesitaba aclararse, ¿por qué hacía unos momentos había pensado que si ella se iba ya nada tenía sentido?
Negó, ¿qué le estaba pasando?
Se detuvo en seco al encontrarse en su carrera con Ginny en mitad de uno de los pasillos. Ella enseguida notó su presencia y lo miró. Había preocupación en sus ojos castaños. Ya se había enterado de lo que había pasado.
La imagen de Hermione otra vez entre sus brazos a punto de alejarse de él, lo asaltó de lleno. Furioso consigo mismo por no entender esa estúpida idea de que sin ella no había un mañana, caminó hasta Ginny y sin importarle quien estaba con ella, la cogió de la cintura y la besó.
Ginny se sorprendió y dejó caer lo que tenía en sus brazos, pero enseguida respondió a su beso. Cerró los ojos para intentar borrar la imagen de Hermione, pero eso lo hizo verla aferrándose a Ron y besando a este.
Exigió más al beso de Ginny, y esta le respondió, pero no era suficiente. No parecía calmarlo en absoluto, sino enfurecerlo más.
¿Dónde estaba la sensación de bienestar que le invadía cuando la tenía a ella al lado?, ¿Dónde estaba esa paz que esperaba sentir?, ¿esa sensación de alegría que debería de surgir si estaba con ella?
Había desaparecido, ya no estaba.
Eso lo asustó, no, no podía ser cierto. Tenía que estar equivocado, seguramente se debía a lo que acababa de pasar y ya.
Eso tenía que ser. Relajó el beso y poco a poco se separó de ella, sin abrir los ojos aún, apoyó su frente en la de ella:
-¿Significa eso que me quieres a tú lado?
¿Era eso?, no contestó, no sabía que decirle, o cómo explicarse. ¿Por qué la había besado?, ¿para qué?
"OPV"
-¿Qué no vas a asistir?
-Eso he dicho. No creo que sea tan difícil de aceptar.
-¿Por qué no vas?
-No quiero. No me encuentro con ganas.
-Yo creo que te vendría de perlas.
Lo vio levantarse de la silla que estaba ocupando hasta ese momento.
-No lo creo.
-Estos tres últimos días has estado distante con todo el mundo.
-He tenido mis motivos.
Ella guardó silencio, ¡claro que los había tenido!, y ella sabía cuáles eran. Pero consideraba que eso le haría bien. Necesitaba distraerse con algo, dejar de torturar su mente. Seguro que todo saldría por sí solo, debía dejarlo pasar y ya.
Recordaba perfectamente la escena que había contemplado junto con Remus. Era la primera vez que veía a McGonagall tan furiosa y Sev, este parecía sumamente perdido y furioso a la par.
-Yo tampoco deseo asistir, pero me obligan a ello. ¿Por qué quieres abandonarme a una tortura así?
-¿Por qué quieres que te acompañe a la misma?, sería igual de tortura para mí. No soporto esas cosas.
-Ya somos dos.
-¿Y por qué te obligan a asistir?
Ella se encogió de hombros, la verdad es que no tenía ni la menor idea de ello. Solo sabía que McGonagall no le permitía no asistir.
-Podrías conocer a alguien especial.
Con eso consiguió lo que deseaba, él se giró a mirarla molesto. Sus ojos verdes la fulminaron con la mirada:
-No quiero a nadie especial. Ya te he dicho que no puedo permitirme ese lujo.
Sonrió de medio lado, sin duda esa no era la única razón. Recordaba tanto la mirada desesperada de él, como su carrera fuera de la enfermería. En un principio no había entendido esa huída, hasta que había visto la escena en el interior de la misma.
Hermione se encontraba en brazos de Ron, ella intentaba no mirar hacia la puerta de la enfermería, pero era evidente que no podía impedirlo.
Y él, él solo había deseado no ver nada más. Lo siguió y justo cuando creyó que podría hablar con él, se congeló al verlo caminar hacía Ginny y besarla como si no hubiese un mañana.
"-¿Qué has hecho Harry?"
Esa fue la única cosa que pudo dejar escapar de sus labios en aquél momento, más nadie la había escuchado, y ella se había marchado sin querer saber el desenlace de esa actuación por parte de él.
-Ya sé, no sabes bailar y temes hacer el ridículo ante todo el mundo.
-Sé bailar. Bueno algo, ya me obligaron a bailar en cuarto año, y no me gustó la experiencia en absoluto.
-Eso es porque la pareja de baile no era la adecuada. Al menos podrías ayudarme a mí a practicar. No tengo la menor idea de estas cosas.
-No se me da bien.
-A mí tampoco, así que no hay problema.
Lo vio fruncir el ceño y ella sin esperar su respuesta apuntó a la radio que se encontraba en el lugar. La había cogido prestada de la sala de profesores, claro que ninguno de ellos era consciente de ello.
Si los pillaban, sin duda perderían algunos puntos, pero seguro que merecía la pena.
La música comenzó a escucharse en el aula. Ese día el tiempo era horrible y por ello habían buscado un sitio donde poder quedarse a solas. Últimamente les resultaba casi imposible de conseguir. Potter había encomendado a Remus que la acompañase a todas partes.
Pero si ellos no eran tontos, ella tampoco lo era, y ella y Harry encontraban la forma de burlarlos.
Se puso en pie y lo cogió de la mano, lo guió hasta el centro de la clase y lo obligó a girar con ella. En un principio, él, no hizo ni el amago de seguirla.
Pero después de un rato pareció comenzar a divertirse y la acompañó.
-¿Entonces practicarás conmigo hasta el día del baile?
-Si no me obligas a asistir, de acuerdo, te ayudaré.
Ella rió alegre y volvió a girar con él.
"OPV"
¿Qué le estaba pasando?, se aferró a los libros que portaba en sus manos y apoyó en ellos la barbilla. Acababan de terminar todas las clases, les habían dado permiso para que ese día se arreglaran y por ello habían terminado cancelando todas las clases de la tarde menos una.
Aunque a esa solo asistía ella de todos sus amigos. Y Elkins, pero ella no había asistido, eso le había extrañado, pero tal vez era como todas las demás y ya estaba como loca buscando lo más adecuado para ponerse.
En cierto modo lo dudaba, pues cada vez que alguien hablaba del dichoso baile en su presencia, ella, gruñía furiosa y comenzaba a quejarse del mismo. Otro que reaccionaba del mismo modo era Harry, al parecer compartían ese gusto.
Se había dado cuenta de que la relación de esos dos, parecía ser cada vez más fuerte, ahora se reían de chistes que solo ellos parecían entender, llevaban una semana desapareciendo por las tardes sin que nadie hubiese podido averiguar que hacían.
Eso había supuesto tener a Evans todo el rato con cara de malas pulgas y lanzándole miradas de odio a Harry siempre que tenía oportunidad. Se había sorprendido cuando Luna Lovegood, al ver eso, se había comenzado a reír sin más.
Escuchó unas notas de música y eso llamó su atención, ¿estarían seleccionando las que pondrían en la noche?, se acercó al aula de donde provenía la misma.
Cuando se acercó descubrió que la puerta estaba entreabierta, ¿quién se ocuparía de la selección?, si lo sabía, sabría más o menos a qué atenerse esa noche. No le hacía mucha gracia lo de la fiesta, pero entendía las razones de McGonagall y ella participaría sin protestas. Así su pareja resultase ser el mismísimo Goyle.
-Deja eso, bájame,
Esa voz era la de Elkins sin duda. Sorprendida, entreabrió más la puerta y miró en el interior, se sorprendió al ver a Harry, sosteniendo a Elkins a cierta distancia del suelo y girando con ella.
-¿Qué habíamos dicho de hablar sobre asistir o no al baile?
-Vale, vale, me queda claro. Ahora bájame.
Harry la hizo bajar con cuidado y sin más comenzó a bailar con ella al ritmo de la música:
-Eso no ha tenido gracia. Y sigo sin entender tanta cabezonería, podríamos buscarnos en el baile. Te apuesto a que soy capaz a reconocerte.
Él soltó una risa y tras mirarla declaró:
-No creo, pero sería bueno comprobarlo. Me encantará ver el ridículo que haces cuando quien se quite la máscara no sea yo.
-Yo digo que te reconoceré.
-Siempre tan cabezota.
-Ya me conoces.
El silencio se hizo entre ellos, y los vio seguir la música:
-Gracias por todo Luna.
Ella lo miró sin entender:
-¿De qué hablas ahora?, ¿A qué viene esa seriedad?
-Gracias por estar ahí. Espero poder estar a tú lado siempre.
Harry la hizo girar y ella rió alegre:
-Puedes apostar por ello. Siempre podrás confiar en mí.
Él sonrió y sin más le plantó un beso en la mejilla.
Hermione, apartó la mirada y se marchó de allí: "Espero poder estar a tú lado siempre.", ¿Para qué necesitaba él tenerla cerca?, para eso estaban ella y Ginny, ¿por qué quería a Elkins con él?
Apretó con fuerza los libros contra ella, ¿Siempre?, ¿Qué significaba ese "siempre"?, algo parecía haberse atascado en su garganta porque la sentía irritada.
Entró en la sala común y después en su habitación, estaba irritada, furiosa y a la par deseaba echarse a llorar. Se mordió el labio inferior, ¿acaso Harry la había sustituido?, ¿Ya no era nadie en la vida de él?
Dejó los libros caer en su baúl y se abrazó a sí misma, cerró los ojos angustiada y una imagen que la había estado atormentando desde días atrás la volvió a asaltar.
Harry y el miedo en sus ojos. Su deseo de ayudarlo a escapar del mismo. Sus ansias de volver a tocarlo, aunque solo fuera una vez. Cuando volvió a poder respirar solo una idea palpitaba en su cerebro.
Abrazarlo, aferrarse a él, no separarse nunca. Cuando escuchó a McGonagall nombrar a Ron, su mente pareció querer hacerla recordar algo, pero se negó a ello, y cuando sintió que Harry la abrazaba con más fuerza, se aferró aun más a él.
No quería que lo separaran, no deseaba volver a alejarse de él, como lo había hecho en ese momento.
Pero cuando llegó Ron, se percató de que estaba mal. Ella no debería desear no separarse de Harry. En cuanto sintió las manos de Ron en su cintura soltó a Harry y se aferró a él.
Ese era su lugar, siempre lo había deseado y ansiado, lo había esperado y luchado por conseguirlo, así que era lo adecuado. Pero no era lo mismo.
En ese momento pensó que su apego a Harry era solo debido a que él, era su mejor amigo y además de eso, era el único que estaba cerca de ella. Si hubiese sido Ron, seguramente se habría aferrado a él desde el principio.
¿Entonces porqué sentía que odiaba a Elkins en esos momentos?, abrió los ojos y su vista dio con la máscara que esa noche tendría que ponerse. Suspiró, lo mejor era olvidarse de todo y ya. Asistiría al baile, al día siguiente se irían a pasar las navidades a casa de los Weasley, y allí comenzarían las prácticas.
Además tenía que hablar con Harry sobre lo que había dicho, de una pluma y una caja. Suspiró y comenzó a arreglarse, esperaba que su pareja al menos fuera decente.
