Un sueño convertido en pesadilla:
Se dispuso a subir a su cuarto, ya había llegado el momento de cambiarse, esa noche se iba a divertir. Ni siquiera la aguafiestas de McGonagall se lo iba a impedir, disfrutaría de esa celebración al máximo.
Para ello tendría que hacer una pequeña escapada a las cocinas y sobornar a algún Elfo domestico, pero no había problema, seguro que alguno de los que conocía de hace tiempo estaba dispuesto a ayudarlo.
¿Seguirían los mismos elfos trabajando en Hogwarts?, esperaba que al menos hubiera alguno.
Al llegar a su cuarto, estaba por abrir la puerta cuando:
CRAKS.
¿Qué se supone había sido eso?, abrió la puerta y por poco no le da tiempo a agacharse.
BOOM.
Se giró para ver como una lamparita de mesita, se estrellaba contra la pared del pasillo.
-¿Pero qué demonios…?
-Siempre, ¿qué quiso decir con eso?
Un nuevo objeto salió rozándole, miró a su mejor amigo con suma sorpresa y declaró:
-¿Alguna razón para estar destrozando nuestro cuarto?, no me importa mucho la verdad, pero dudo que a McGonagall, le haga gracia que destroces el mobiliario de la escuela.
James, lo fulminó con la mirada, suspiró cansado, sin duda, Evans, estaba tras todo eso. ¿Qué pasaba ahora?, entró en el cuarto y cerró la puerta, se fue hasta su cama y se puso cómodo, ¿Cuánto sería el tiempo de tertulia ese día?
-Venga, cuéntame que paso ahora.
-"Espero poder estar a tú lado siempre."
-Puedes apostar por ello. Siempre podrás confiar en mí."
No pudo evitar echarse a reír ante el tono de voz que este puso. Más la mirada peligrosa que él le lanzó, cortó su risa en el acto. Al parecer, para James, no era divertido.
-¿Qué con eso?
-Es lo que Potter le dijo a Lily hace un momento, y ella le respondió lo que te acabo de decir.
El muy despreciable después la beso, ¿quién demonios se cree que es para besarla?, ¿Y qué significa ese SIEMPRE?, Ella no tiene que estar con él, de hecho nunca podrá estarlo, por Merlín, ni siquiera pertenecen al mismo tiempo.
-Quien sabe y resulta que nuestra Evans, será una asalta cunas en este tiempo.
-¿Quieres dejar de decir idioteces?, además, ella está casada en este tiempo.
-¿Cómo has sabido eso?
Preguntó sorprendido ante la seguridad de este.
-Por sus hijos, ¿qué más?
-¿Sus hijos?, ¿Qué capítulo me he perdido Cornamenta?
-Los hermanos pelirrojos, esos son hijos de Lily.
Sirius lo miró incrédulo, eso era imposible, ¿Evans con Arthur?, ridículo, además, Molly la mataría sin duda.
-¿Has empezado con el Wisqui de fuego sin avisarme?
Tenía que ser eso, porque si no, James, se había vuelto loco.
-No, el día que estuvo en la biblioteca con todos esos, el pelirrojo la toco y ambos sintieron un calambrazo. Lo mismo pasó entre Alice y Neville. Estoy seguro de que eso significa algo.
Sin terminar de creérselo, Sirius, asintió con desgana.
-¿Me explicas, ahora sí, todo, con calma?
James suspiró cansado y se dejó caer en su cama:
-Venía hacía la sala común, cuando vi que Granger estaba mirando algo muy interesada, me acerqué para asustarla, pero el asustado fui yo.
Dentro del aula, estaba Potter con Lily, ambos bailaban mientras hablaban y bromeaban. De un momento a otro él, pareció ponerse serio y le dio las gracias, después le soltó esas idioteces y ella le contestó que siempre estaría para él.
El indeseable de Potter la beso y ambos siguieron bailando como idiotas. Como deseo tener a ese despreciable entre mis manos.
-Algún día lo tendrás no lo dudes, pero no creo que sea buena idea que lo hagas ahora.
Una nueva mirada asesina de James lo hizo decidirse a abstenerse de chistes, al menos de momento.
-Mira, ¿por qué por esta noche no te olvidas de todo esto y disfrutas de la celebración que McGonagall ha planeado?, Seguro que tú y yo, esta noche la disfrutamos.
Le guiñó un ojo y consiguió arrancarle una sonrisa a su mejor amigo. Eso lo hizo sonreír abiertamente:
-Bien, ahora que ya hemos encontrado a mi mejor amigo, ¿qué sitio eliges?
James, se quedó un buen rato cayado, para después decir:
-Me quedo con los jardines de detrás del invernadero.
-Perfecto, así ya no me encontraré contigo esta noche.
-¿Dónde estarás tú?
-No pienso decírtelo.
-¿Y eso porqué?
-Porque el consultorio de Canuto, esta noche estará cerrado. Lo siento James, pero no quiero tener que aguantar otra sesión en medio de mi conquista.
-Si serás…
-Guapo, listo, rápido, audaz, ¿he dicho rico?, no, pues eso, rico también.
Sin dejar que este le dijera nada, cerró la puerta del baño y se dispuso a vestirse para esa noche. Espero un minuto y cuando comenzó a escuchar las protestas desde el otro lado de la puerta, supo que su mejor amigo, había aparcado el tema Evans, al menos de momento.
"OPV"
¿Cómo se había dejado convencer para asistir?, miró la máscara en su mano y frunció el ceño, no deseaba ponérsela, ¿a quién tendría que aguantar durante toda la noche?
Ron, Neville, Seamus y Dean, no habían tardado en marcharse del lugar. Todos sumamente nerviosos y deseosos de llegar cuanto antes al gran comedor. Pero él no tenía ninguna gana de hacer tal cosa.
"-Me lo has prometido."
Esa frase dicha con un tono autoritario y sin dar lugar a replica, resonó en su cabeza. Sonrió de medio lado, sí, se lo había prometido. Habían hecho una apuesta, para ver quien reconocía antes a quien en el baile.
Ella lo tenía más fácil que él, ella solo tenía que buscar su cicatriz y ya. Pero él dudaba que pudiera descubrirla, lo más característico de ella eran sus ojos, y los iba a llevar tapados, así que ¿qué le quedaba para encontrarla?
Se puso frente al espejo y se colocó la máscara, en cuanto hizo eso, sintió un escalofrío y cerró los ojos. En su mente se dibujó la silueta de una muchacha con un vestido color oro, su cabello estaba recogido, y su color era cobre.
¿Se supone que esa chica era su pareja?, abrió los ojos y se congeló, no pudo evitar que una risa se escapara de sus labios. Si Elkins, había puesto sus esperanzas en la cicatriz de su frente, se iba a llevar una buena sorpresa.
Además de que su cabello había cambiado de color y ahora era rubio, y su típico y característico verde, había desaparecido para pasar a ser un azul electrizante. Así nadie podría reconocerlo, y eso sería genial.
Podría pasar una noche siendo otra persona completamente distinta, nada de Horcuxes, nada de mortifagos o Voldemort, esa noche sería para él y para nadie más. En cierto modo contento, se dirigió al lugar donde su pareja lo esperaba.
No tardó en llegar, ella miraba todo como distraída e interesada a la par. Se fijaba en la gente y se percató de que hacía un gesto gracioso con los labios cuando algo parecía extrañarle.
Dio unos pasos hacía ella y entonces lo miró.
-Al fin llegas.
-Perdón, estuve tentado a no venir.
-¿Y por qué al final decidiste asistir?
Sonrió de medio lado y declaró:
-Me puse la máscara por curiosidad, y cuando vi mi destino, no pude negarme. Déjame decirte que ese vestido te sienta genial.
Pudo ver un brillo carmesí aparecer en sus mejillas y sonrió aún más, hizo un gesto con su mano y la alzó:
-¿Me acompañas o me castigaras toda la noche?
Ella cogió su brazo y ambos entraron en el lugar. El gran comedor estaba decorado con mucho cuidado y se notaba la festividad por todas partes. Ambos se dirigieron hacía una de las mesas y ocuparon dos sillas.
Las mesas eran para seis personas en total, le ofreció la silla a ella, y esta con un gracias la acepto.
-La decoración es increíble.
-Como siempre, Hogwarts consigue que cada año me guste más.
Ella asintió dándole la razón a sus palabras. Ambos comenzaron a hablar de cosas sin importancia, hasta que ella susurró:
-Me temo que ya no estaremos solos.
-¿Por?
Se giró, y descubrió que una nueva pareja se dirigía hacía el mismo lugar donde ellos estaban. Ella iba vestida con un vestido color verde botella, su cabello castaño le caía en tirabuzones, la máscara cubría casi todo su rostro, exceptuando sus labios y sus ojos.
Estos eran marrones claro, su acompañante iba vestido entero de negro, exceptuando la camisa que era blanca. Su cabello era castaño y parecía aburrido con lo que le rodeaba.
-¿Están ocupadas?
Preguntó ella con una sonrisa.
-Para nada.
Contestó de forma animada su acompañante. Él, sonrió de medio lado, ¿Quiénes serían las tres personas que lo acompañaban esa noche?
Seguramente sería una pregunta que se haría durante el resto de su vida. Pero no le importó en absoluto, solo quería disfrutar de la velada y ya. No tardaron en acercarse otras dos personas. Él venía con una capa de gala de color negro también, y ella con un vestido de color blanco, su cabello era pelirrojo como el fuego.
Justo cuando estaban a punto de sentarse, ella lo miró, sintió un escalofrío recorrerlo, los ojos de ella eran grises, pero lo estaban fulminando con la mirada, ¿quién demonios era ella, y por qué lo miraba así?
-¿Podemos?
Escuchó que preguntaba su acompañante, él asintió a su pregunta sin apartar sus ojos de ella. Cuando pareció que ya no quedaba nadie por llegar al baile, fue cuando se dio comienzo a la cena.
Una conversación animada se estableció en su mesa, él participaba como todos, pero sentía la mirada de ella clavada en él y eso lo desesperaba. Pero por otra parte la chica que lo acompañaba, era completamente diferente. Atraía su atención, pero era por su sencillez y su fácil palabra.
Sabía que decir y cómo hacerlo en cada momento.
Se llevó su copa a los labios y sonrió cuando ella lo hizo. Era estúpido, pero sentía que la quería a su lado, deseaba que esa noche se alargara lo máximo posible.
Cuando dio paso a la música, no pudo evitar reírse al recordar a Elkins. La semana que habían pasado, según ella practicando baile, se lo había pasado genial.
Claro estaba que esa tarde se había enterado de que ella sabía perfectamente bailar, según ella su hermana y ella desde niñas habían jugado a bailes de princesas. Lo que significaba que se había estado burlando de él durante todo ese tiempo.
Cuando se lo había reprochado, ella, tan solo había sonreído con indiferencia y le había dicho que él, si necesitaba clases después de todo.
Vio como las dos parejas que estaban sentados con ellos se dirigían hacía la pista. Él, pudo ver como la chica del vestido blanco volvía su mirada hacía él una vez más, como respuesta, le dedicó una sonrisa burlona.
Ella pareció sorprendida por ese gesto, pero decidió ignorarla, prefería prestar atención a quien lo acompañaba esa noche. Ambos se enfrascaron en una conversación animada. Se sorprendió cuando le dijo que no le apetecía bailar en esos momentos, pero no se opuso, no quería espantarla tan rápido.
De repente una canción impregno todo el lugar. Una canción que reconoció en el acto. Su acompañante que estaba hablando, en ese momento se cayó. La vio morderse el labio inferior y de repente y como si un maldito martillo le acabase de golpear, supo quién era su pareja.
Sin pensar se puso de pie, decidido a alejarse de ella en ese preciso instante, pero ella creyó otra cosa:
-¿Deseas bailar?
Su voz sonaba entre sorprendida y algo derrotada, ¿qué le pasaba?, ¿por qué había cambiado al escuchar esa canción?
Era tan frustrante, a él esa canción le había hecho recordar un momento de diversión esa misma tarde, pero a ella, a ella, parecían haberla golpeado de lleno. Sin pensar asintió y le ofreció su mano.
Ella suspiró y la cogió, podía negarse, pero no lo hizo, tan solo agarró su mano y ambos fueron hacía el centro para bailar. Perturbado y sin poder dejar de mirarla, comenzó a bailar con ella.
Poco a poco el recuerdo de esa tarde lo hizo sonreír, y sin pensar comenzó el baile que había practicado con Elkins esa misma tarde. Ella, al verse girando, no pudo evitar soltar una pequeña risa.
Después de todo, aún podía conseguir que ella sonriera, y también conseguiría que le gustase esa canción.
-Prepárate linda, que voy a hacerte volar.
Ella no lo entendió, por ello cuando la alzó y la hizo girar no pudo evitar soltar una exclamación de sorpresa, para después echarse a reír. Otra risa se hizo escuchar además de la de ella. Cuando la puso en el suelo, se percató de que solo él y su acompañante y otra pareja seguían el baile.
Todos parecían algo sorprendidos al ver a dos parejas bailando la misma pieza exactamente igual. Cuando consiguió distinguir a la otra pareja, se encontró con la chica de blanco. Ella ahora giraba a la par que su propia acompañante.
Y al ver su sonrisa lo supo.
La chica que lo estaba intentando asesinar esa noche, era precisamente la que deseaba descubrirlo. Luna Elkins. Atrapó la mano de su acompañante y la acercó a él, justo en ese momento la música terminó. Luna y quien lo acompañaba a él, rompieron a reír a la vez.
Y se olvidó de Luna, porque ahora, solo podía contemplar y escuchar la risa de Hermione y nada más.
La música no les dio tiempo a recuperarse del baile, y ahora Hermione parecía animada, sin poder negarle nada, volvió a bailar con ella. No una pieza, ni dos.
De hecho, no podía dejar de prestar atención a ella, y lo demás no importaba en absoluto, ni siquiera el hecho de que odiaba horrores bailar. Hubo un alto en la música para que todos pudieran descansar, y él, acompañó a Hermione a por una copa de ponche, ambos bebieron un poco.
-Me gustaría salir a tomar un poco el aire.
-¿Con el frío que hace?
-La verdad es que creo que el aire frío me hará bien.
Tras pensárselo un poco decidió que quizás era lo mejor, asintió a su pedido y tras dejar las copas de ambos en una de las mesas, salieron del gran comedor. Ambos abandonaron el castillo y se dirigieron hacía el lago.
-¿Qué tal te lo estás pasando?
-La verdad es que no pensé que bailaría ni siquiera una pieza.
Confesó él.
-¿Y eso?
Sonrió de medio lado y declaró:
-No me gustan los bailes, y soy lo bastante torpe como para conseguir que mi acompañante odie los mismos.
Ella se echó a reír por su comentario:
-No eres tan malo, mira, no me has pisado ni una sola vez.
-Tal parece que si la otra persona es buena en el baile, mi torpeza queda disimulada. Si no fuera por tus reflejos, apuesto a que ahora no podrías andar.
-Seguro.
Dijo esta con sarcasmo en su voz. Ella se apoyó en el árbol, mientras que él se puso a recoger algunas piedras del lugar, la verdad es que estaba algo nervioso y necesitaba mantenerse ocupado.
-¿Cuál es tú nombre?
Se quedó helado, la miró de reojo y tras aclararse la garganta declaró:
-Se supone que no debo decírtelo. Puedo quitarme la máscara si quieres, pero eso significa no volver al baile.
-No, deseo que regresemos, quiero una pieza más contigo. ¿No puedes darme al menos un nombre para llamarte?
Frunció el ceño, ¿qué nombre podía dar?
-James.
Susurró este, cuando se dio cuenta, deseó no haberlo dicho y estaba por rectificar cuando ella extendió su mano hacía él y susurró a su vez:
-Jane, encantada James.
Sonreía, ella estaba sonriendo, pero su sonrisa era diferente, una que no había visto antes, o si la había visto, nunca le había prestado la mayor atención a la misma. Respondió a esta y estrechó su mano.
Una vez más sintió un escalofrío recorrerlo y la apartó de momento, no la había tocado desde lo sucedido con Lestrange, ¿qué le estaba pasando con ella?, Luna le decía que debía de centrarse y pensar. Pero temía hacerlo.
Cada vez que se paraba a ello, algo que no quería sentir parecía deseoso de salir. Y no podía permitirlo, no podía hacer tal cosa.
"Ron, Ron es tú mejor amigo, es su novio. Ron y Hermione son pareja y son tus mejores amigos."
Al menos de Harry Potter. Y esa noche no era Harry Potter, y ella no era Hermione.
Ese pensamiento le produjo un cosquilleo en la nuca. Lanzó con fuerza la piedra que tenía en su mano contra el lago. Negó intentando apartar esa idea de su mente.
"Ginny, Ginny, GINNY." Repitió su nombre en su mente, tenía que acordarse de ella, de sus ojos marrones, de su cabello rojo, de su fina sonrisa.
-¿Te pasa algo?
Miró a esta, y retrocedió un paso, ¿cómo era posible que estuviesen a tan poca distancia?, ¿o es que las distancias cambiaban según la persona que las midiera?, fuese como fuese, estaba demasiado cerca de ella.
Y eso le proporcionaba una vista excelente de los labios de ella, no eran finos como los de Ginny, ni tampoco iguales a los de Elkins, los de ella eran provocativos, su labio inferior era un poco más grueso que el superior, y ahora creía entender porque ella no dejaba de mordérselo cuando estaba preocupada.
¡ERA IMPOSIBLE NO DESEAR HACERLO!, Tragó en seco, ¿qué demonios estaba pensando?, tenía que alejarse, tenía que hacerlo, ¿por qué diantres no lo hacía entonces?
-¿Qué sucede?
Sin pensar y de eso estaba seguro, le soltó:
-Voy a besarte.
La vio estremecerse y morderse el labio inferior, ¿qué diantres había dicho?, ¿y qué significaba ese maldito gesto?
-Si.
Fue un simple susurro, pero retumbó en su cabeza como si ella lo hubiese gritado a los cuatro vientos y con un Sonorus. Él mismo, se estremeció al darse cuenta de lo que esa simple palabra significaba.
-¿Qué?
Preguntó como idiota, sin poder creerse lo que ella había respondido.
-Que quiero que lo hagas.
¿Esa era Hermione?, imposible, se tenía que haber confundido, pues no creía a su amiga capaz de besar a alguien que no fuera Ron. El beso que ella le había dado en la enfermería le asaltó de pleno.
Y una vez más se dejó llevar, terminó con la distancia que los separaba y apoyando una de sus manos en el árbol y la otra en la cintura de ella, la beso.
Cuando sus labios hicieron contacto, tuvo la certeza de algo, los labios de su amiga iban a convertirse en una maldición para él.
Sintió las manos de ella en su rostro, y como respondía al beso. Ambos a la vez se concedieron permiso para explorar más en el otro. Sus respectivas lenguas entraron en el juego prohibido.
Ella llevó una de sus manos al cuello de él y lo abrazó, no pudo evitar que un suspiro escapara de sus labios al sentir las manos de ella en contacto con su piel.
Se separaron para conseguir algo de aire, pero enseguida volvieron a besarse, se sorprendió de que las máscaras no hubiesen caído, aunque debía agradecerlo. No deseaba ver la expresión de ella cuando descubriese que se trataba de él.
¿Pensaría que era Ron?, ese pensamiento lo hizo enfadar. Cuando rompieron el beso, él depositó unos cuantos besos en su mejilla y siguió hasta su cuello. Si ella pensaba que era Ron, se iba a llevar una sorpresa cuando este le preguntase por lo que iba a hacer.
Antes de que ella pudiera pararlo, atrapó una zona de su cuello, besó el lugar, seguidamente repasó el mismo con la lengua y cuando la sintió tensarse, succionó esa zona.
Ella ahogó una exclamación de sorpresa, cuando terminó creyó que lo alejaría, pero en lugar de eso reclamó sus labios una vez más.
Saboreó el beso de ella y una imagen de Ron le asaltó. No, eso no estaba bien, él no debería estar haciendo eso. Comenzó a pausar el beso, un sentimiento de culpa lo asaltó de lleno. Tenía que hacer lo posible por separarse de ella.
Se maldijo a sí mismo, después de lo que acababa de pasar, ¿cómo demonios iba a mirar a su amiga?, ¿Lo habría reconocido?, por miedo a que eso fuese así, susurró el primer nombre que se le vino a la cabeza, al decir:
-No sabía que besabas tan bien Elkins.
Supo que acababa de herir a la chica entre sus brazos, pero ¿qué más podía hacer?, Ron, maldita sea, nunca debería haberse dejado llevar.
Y luego estaba Ginny, ¿por qué había besado a Hermione?, ¿Por qué llevaba tanto tiempo pensando en ella?, ¿por qué no encontraba una maldita respuesta a sus preguntas?, ¿Podía ser solo un maldito capricho y ya?, ¿se pasaría con el tiem…?
-Espero no te acostumbres Evans.
¿Evans?, ¿Qué demonios estaba ella diciendo?, ¿Cómo era posible que lo hubiese llamado Evans?, ¿Lo había confundido con el imbécil de James Evans?
No supo cuando la había soltado, lo único de lo que se percató, fue de cómo ella se alejaba corriendo de allí. Evans, Evans, maldito miserable, ¿acaso él había besado a Hermione anterior mente?, ¿Le gustaba él a ella?, ¿por qué había creído que era él?, ¿Cómo podía haberlo confundido con este?
Se había esperado que lo llamase Ron, después de todo era su novio, ¿pero EVANS?
¿Por qué le importaba tanto?, sin poder contener su enfado y dispuesto a dejarle algunas cosas en claro, echó a correr tras ella. ¿Cuánto le llevaría de ventaja?, ¿A dónde podría haber ido?
La buscó en el gran comedor, pero ella no volvió a este, fue hacía la biblioteca, pero esta estaba cerrada, ¿las cocinas?, no, nunca iría allí. Frunció el ceño, se dirigió a los baños, y tras pedirle a varias chicas que miraran si se encontraba alguien con un vestido color oro y pelo color cobre en el interior, descubrió que no encontraba en ningunos baños.
Ni siquiera en los de Myrtel, ¿quizás la sala de los menesteres?, fue hacía allí, y cuando llegó al piso adecuado, se arrepintió de haberla seguido. ¿Qué significaba eso?, ¿Por qué demonios sentía que acababan de clavarle un puñal?
Sintió como alguien cogía su mano y al mirar a la persona en cuestión, se sorprendió al ver que se trataba de Elkins. Cuando ella lo miró, una nueva punzada lo recorrió.
En este caso una punzada de odio, Elkins, tenía los ojos anegados en lágrimas, y lo peor de todo es que parecía no entender nada de nada. Olvidándose de su propio sentimiento e intentando no sentirlo nunca más, tiró de ella y la alejó.
No quería seguir viendo como Hermione y Evans se besaban en mitad del pasillo, ambos sin máscara, así que sin duda, sabiendo lo que estaban haciendo cada uno de ellos.
"OPV"
¿Se podía ser más estúpida?, no creía que fuese posible conseguirlo. Su carrera terminó cuando tropezó en uno de los pasillos, sin fuerzas para seguir con su estúpida huída, llevó ambas manos a su rostro. Estaba de rodillas en mitad del pasillo y sin duda cualquiera podría verla.
Pero eso no le importaba en absoluto.
Furiosa consigo misma por haber sido tan ingenua e idiota, agarró con fuerza su máscara y la voleó lejos, poco a poco volvió a ser ella misma. Lo primero en cambiar fueron sus ojos, y lentamente su cabello.
¿Cómo había podido pensar que él la había reconocido?, ¿En qué estaba pensando cuando accedió a que la besara?
En que ella también deseaba hacerlo. No se entendía ni a sí misma, se había dicho que lo que le pasaba con Harry era simplemente que se había sentido segura gracias a él y ya. Pero cuando lo reconoció como su pareja de baile se sintió feliz.
Le había propuesto salir, porque deseaba estar a solas con él, nunca pensó en que todo terminaría así. Pensó en que quizás él la hubiese reconocido y así podrían escapar de las tonterías de los nombres, pero no había sido así, él pensaba que era Elkins.
No pudo reprimir apretar aún más sus puños contra su rostro con rabia. ¿Por qué Elkins?, podría haber soportado que la llamara Ginny, después de todo se supone que era a quien más quería, pero no Elkins.
Cuando él le había dicho que iba a besarla había sentido un cosquilleo por todo su cuerpo, algo en ella se revolucionó, y había aceptado. Después de todo esa noche ella era Jane, y él James.
No tendrían porque volver a hablar del tema, y más si fingían no haberse reconocido el uno al otro. Pero cuando sus labios y los de su mejor amigo entraron en contacto, todo en ella se había detenido.
Pensamientos, respiración y corazón. Se abandonó a los labios de él y eso le costó una caída demasiado dura. Estaba a punto de decir su nombre, cuando él la llamó Elkins. En ese momento recibió el peor de todos los golpes que podían haberle dado.
No se le ocurrió otro nombre para ese momento que Evans, no quería nombrar a Ron. No quería sentir la oleada de culpabilidad que ahora sentía. Había besado a Harry sabiendo que era él, y sabiendo que era el mejor amigo de Ron y el amado de su mejor amiga. ¿Se podía ser peor persona que ella?
-Veo que para ti tampoco ha sido una buena velada.
Rápidamente y sorprendida, levanto la vista y se encontró precisamente con James Evans ante ella, este llevaba su propia máscara en su mano, y su cara no parecía ser muy animada.
Intentó limpiarse el rostro e intentar retener las lágrimas, pero le fue imposible, antes de que se diera cuenta, él, se encontraba a su altura y para su sorpresa había comenzado a limpiar su rostro con un pañuelo:
-Nadie merece que tengas una cara tan linda estropeada por las lágrimas. ¿Acaso has discutido con tú novio?
A la mención de Ron, ella volvió a sentirse mal, negó con impotencia:
-Ojala, ojala fuera eso, ¿cómo voy a mirarlo ahora a la cara?, ¿Cómo voy a actuar como si nada?
-¿Qué ha pasado?
Él, tan solo había susurrado, sintió su mano en su barbilla y como este levantaba su rostro, ambos se miraron a los ojos y ella declaró:
-Lo besé, besé a Harry, y él, él me llamó Elkins. ¿Qué voy a hacer ahora?
Enseguida notó la rabia en los ojos de Evans:
-¿Te llamo Elkins?
-Sí.
-¿Qué hiciste tú?
Le preguntó, parecía estar pensando en algo muy concentrado:
-Lo llame Evans, le dije que no se acostumbrada.
Descubrió sorpresa en su rostro y de repente se echo a reír:
-O no me digas que en serio hiciste eso.
Sonaba feliz, parecía haber ganado una victoria, ella asintió sin entender su actitud:
-¿Qué te pone tan contento?
-¿Contento?, ojala fuera cierto. Pero al menos ha recibido un poco de lo mismo que yo.
-¿Qué quieres decir?
Una sonrisa triste apareció en los labios de él:
-Ella me llamo Potter. Cuando estaba a punto de decirle que la amaba, ella susurró Potter.
-¿La amabas?
Preguntó extrañada:
-La amo, por mucho que lo odie, estoy enamorado de ella desde hace años.
-¿Qué te ha impedido decírselo hasta ahora?
-¿Me crees idiota?, Se lo he dicho hasta el cansancio, pero ella no me cree. Vale que no haya sido un fiel enamorado, pero no creo que esperara que me quedara como idiota, mientras ella, no hacía más que despreciarme una y otra vez.
Y ahora que creía que podría conseguir estar con ella, aparece él y lo estropea todo.
Ella no habló, no quería darle la razón, pero tampoco quitársela. De repente él la hizo fijar su vista en él y susurró:
-¿Quieres vengarte?
Sin pensar, y dejándose llevar por el dolor que estaba sintiendo en esos momentos susurró:
-Por favor.
Sin que se lo esperara, él la beso, no era un beso como los de Ron, que eran ansiosos y territoriales, para nada como los que acababa de compartir con Harry, sino que era más bien un beso casto y sin intención.
Cerró los ojos y se abandonó al mismo, respondió al beso y se odió a sí misma cuando su mente le trajo la imagen de Harry. Sintió la lengua de él repasar sus labios y respondió abriendo su boca.
Sin poder controlar su mente, se dejó creer que quien la estaba besando era Harry. Cuando James se separó de sus labios suspiró:
-Vale, no esperaba que me gustase tanto.
Lo escuchó decir. Ella abrió los ojos y de repente se congeló, ¿qué demonios acababa de hacer?, ¿por qué su mente había pensado en Harry cuando James la había besado?, ¿Qué significaba eso?
-Te has imaginado que te besaba él, ¿verdad?
Horrorizada lo miró, él tan solo formó una sonrisa en su rostro y declaró:
-Me temo que tienes un serio problema, señorita Premio Anual de Gryffindor.
"OPV"
Corrieron hasta llegar cerca del lago, ella agradeció la brisa fría.
-Maldita sea.
La voz de Harry sonaba terriblemente dolida, lo vio coger su máscara y arrancársela con fuerza, poco a poco la apariencia de su amigo fue cambiando.
Lo vio volear la máscara al lago con todas sus fuerzas. Para él parecía haber sido un golpe bastante duro, ¿por qué?
Intentando aislar su propio dolor, se dejó caer al suelo y se sentó como pudo. Que el hermoso vestido blanco que llevaba puesto se manchara le traía sin cuidado. No se había quitado la máscara, la verdad es que tenía la esperanza de que esta le cubriera las lágrimas que se habían escapado.
La noche estaba siendo perfecta, nunca pensó que James Potter podía ser así, nunca se imaginó que podría hacerla sentir tan especial y única.
Lo había reconocido en el acto. En un principio eso la había asustado, pero al darse cuenta que lo reconocía debido a sus estúpidos movimientos de despeinarse a cada rato, suspiró, al menos él no era consciente de quien era ella.
Pero el resto de la velada había sido un sueño, un hermoso sueño que había terminado en pesadilla.
La cena, rodeada de desconocidos, pero agradable, la había hecho ver otro lado de él, un lado abierto y amable. Maduro, pues a la hora de hablar parecía ser otra persona.
Cuando le había ofrecido bailar, no espero sentirse tan cómoda entre sus brazos, y mucho menos sentir ese calor en todo su cuerpo. Él, no había intentado propasarse en ningún momento, y aún bailando habían seguido conversando.
En uno de los bailes, cuando sonó la canción que había practicado esa misma tarde con Harry, no pudo evitar sonreír. Rió contenta al escuchar la melodía e instó a su acompañante a bailar a su ritmo.
Se sorprendió gratamente cuando este bailó exactamente igual que Harry y ella, pero aún más cuando sintió que la alzaba. Estuvo a punto de romper en protestas, más se abstuvo de ellos, cuando se sorprendió al sentirse segura.
Con Harry tenía pánico, ¿y si la dejaba caer?, pero con James había sido diferente, había sentido que él podría morir antes de dejarla caer. Cuando la música hizo un alto, habían salido a dar una vuelta.
Él la había llevado cerca de los invernaderos, eso la puso nerviosa, conocía las historias de las conquistas de él. Y comenzó a intentar irse cuanto antes, pero él la sorprendió cuando le mostró una planta que nunca antes había visto.
Le dijo que solo crecía en invierno, para ser exactos en el mes de Diciembre, para cuando regresaran a Hogwarts, después de las vacaciones, estas ya no estarían.
Le contó que según las leyendas de Hogwarts, era una planta que Godrig le había obsequiado a Rowena, que ella, deseosa de poder observarla cada año florecer, la había plantado en los jardines del invernadero.
También le contó que el dieciséis de Diciembre, era la noche en que las almas de ambos se reunían, para ver a la bella flor abrirse a los primeros rayos del sol.
Ella había sonreído ante su relato, y él había hecho aparecer una réplica de esa flor en cristal:
"—Feliz navidad.
Cuando extendió su mano hacía ella, se quedó helada en el lugar, miró primero la réplica y después a él. Había una sonrisa en su rostro, y un brillo especial en sus ojos, sin poder creérselo, y sin querer contenerse, alargó su mano hacía la bella flor y la cogió.
Una vez la tuvo cerca, notó un olor agradable:
-Siempre te acompañará cuando te sientas sola.
Él, había puesto cierto énfasis en la palabra Siempre, y eso la hizo sentir un escalofrío, deseaba que ese Siempre fuese real. Pero él no sabía quién era ella.
-Puedes apostar que la guardaré por la eternidad.
La sonrisa de él se había ensanchado. Dio un paso hacía ella y le ofreció su mano, extrañada la cogió. Con cierto cuidado la llevó hacía el invernadero.
-¿Podemos estar aquí?
-La verdad es que no, pero quiero bailar contigo.
-¿No has bailado ya mucho por hoy?
-No esta canción.
Una vez dentro del invernadero, ella se sorprendió al ver que las mesas que solían estar esparcidas por el lugar, habían desaparecido, y todo el invernadero estaba completamente limpio, las flores parecían perfectamente despiertas y dispuestas a ser admiradas.
Él comenzó a susurrar una melodía, y la hizo bailar al ritmo de la misma, sus manos se juntaron alrededor de la flor de cristal, y sin más se dejó llevar. Era peligroso y lo sabía, pero estaba cansada de resistirse, estaba cansada de luchar.
Y a partir de esa noche ya le sería imposible seguir haciéndolo. No sabía que le pasaba, pero desde que habían llegado a ese tiempo, cada vez que veía a James sentía un escalofrío recorrerla y cuando veía su expresión preocupada, no podía evitar intentar animarlo.
Por eso lo enfadaba, lo hacía discutir y pelear, él necesitaba un desahogo y más con todo lo que estaba descubriendo. Y si no podía ofrecerse como apoyo para él, por miedo al daño que podía causarle, conseguiría al menos que se desahogara. Así sufriera ella los ataques constantes de rabia de él.
Vale que la relación con Harry, sabía que lo sacaba de sus casillas, pero no podía, ni quería, ni deseaba dejar de hablar con él. Lo necesitaba, necesitaba saber qué pensaba, sentía y pasaba.
Era extraño, pero apreciaba a Harry y se sentía muy unida a él. No era amor, de eso estaba segura.
El amor era diferente. Lo que sentía con James era un bello sueño, lo que sentía con Harry era una necesidad, casi, vital.
James, no podía comprender eso, por ello no se lo intentaba explicar, no había llegado el momento de hacerlo. Se sorprendió cuando sintió un roce en sus labios.
Se sintió tentada a alejarse, pero no lo hizo. ¿Qué daño podía hacerle eso?, ¿Qué daño podía causarle el besarlo?, él no sabía quién era ella, y así ella, dejaría de desear saber que se sentía, al estar entre sus brazos.
Cerró los ojos y le devolvió el beso. Lentamente se dio cuenta de que James Potter era una droga, una que no pensaba dejar que nadie más probara. Sintió como él la aferraba con fuerza y profundizaba el beso. No había exigencia en el mismo, solo deseaba saborear al máximo el momento.
Sintió una pequeña punzada, él no sabía quién era, y sin embargo parecía disfrutarlo al máximo. ¿Y eso era lo que la amaba?, vale que nunca le había dado una oportunidad, pero en cierto modo eso la molestó.
Ella misma se sorprendió cuando él se separó de sus labios y ella lo volvió a coger del cuello y lo besó de nueva cuenta. Si pensaba que iba a dejarlo irse estaba muy equivocado.
Es más, esa noche James Potter iba a quedar atado de por vida. Iba a revelarle quien era. Iba a dejarle en claro que si de verdad la amaba, no existiría nadie más para él.
Era una chica posesiva, y no se avergonzaba de serlo, y él, debía aprender, que cuando algo le pertenecía nadie más podía tocarlo. Aunque tampoco iba a dejarlo desear nada más, que no fuera ella.
Se separaron y juntaron sus frentes, una sonrisa apareció en el rostro de él y ella formó otra a su vez:
-No creo poder olvidar ese beso en la vida.
-Eso está bien, porque no quiero que lo hagas Potter."
Y ahí se había terminado toda la magia del momento. El semblante de él se había ensombrecido, y la había soltado, se había apartado de ella con brusquedad. Ella había abierto y cerrado la boca sin poder dejar salir un solo sonido de la misma.
¿Se había equivocado?, ¿no era James a quien estaba besando?, esas y otras tantas preguntas la asaltaron. Pero no pudo hacerlas en voz alta, porque los ojos de él la miraban con desprecio.
"-No creo poder estar con alguien como tú."
Esa frase la había desmontado por completo, la flor que él le había regalado había caído al suelo del invernadero y se había hecho añicos. Si le quedaba alguna duda de quién era, quien le estaba diciendo esas palabras, esta desapareció cuando él, se quitó la máscara.
Abrió los ojos entre sorprendida y dolida, ¿cómo él podía decirle semejante cosa?, Poco a poco James, había vuelto a su aspecto en ese tiempo, primero sus ojos y lentamente su pelo. Cuando se había girado y se había marchado, su clara repugnancia la había terminado de devastar.
¿Por eso había hecho todo eso?, ¿Para humillarla?, ¿Para dejarla allí como si fuera una cualquiera?, Todo lo dicho y hecho esa noche, solo era para herirla.
Furiosa ante ese descubrimiento lo había seguido. Y ese había sido el resultado de su estúpida persecución. Ver como Harry tiraba piedras al lago sin conseguir nada de nada.
Ver cómo caía de rodillas y comenzaba a golpear el suelo con el puño cerrado.
-¿Quieres acompañarme a los invernaderos?
La pregunta salió sola, sabía que volver allí le iba a doler, pero quería recuperar la flor, aunque hubiese perdido a James, quería guardar ese regalo. Él se giró a mirarla extrañado.
-¿Para qué?
-Quiero recuperar algo que dejé allí.
No hicieron falta más explicaciones, él suspiró, se puso en pie, le ofreció su mano y tras ayudarla a levantarse, cogidos de la mano fueron hasta el mismo.
Cuando entró, descubrió que ahora había mucha más luz, suspiró y entró en el lugar. Harry la siguió, ella se colocó en el centro y miró los cristales en el suelo. Sacó su varita y apuntando a los mismos susurró:
-Reparo.
Enseguida, la flor volvió a estar formada, descansando en el frío suelo de piedra. Se agachó para cogerla y se la acercó a los labios. La besó con cuidado y no pudo evitar comenzar a llorar.
-¿Qué pasó?
-No lo sé. Realmente no entiendo que sucedió, estaba con alguien y cuando dije su apellido se alejó de mí, me dijo que no creía que fuese así, y tras mirarme con desprecio se marchó.
-¿Estás segura de que no te confundiste de persona?
Ella negó. Sonrió de medio lado y añadió:
-Se quitó la máscara para que pudiera verlo, era él sin ninguna duda.
-Entonces no lo entiendo.
-Ni yo tampoco. ¿Qué hay de ti?
-Hice una estupidez, y ahora solo me queda pagar por ella.
No lo miró, podía imaginarse a qué se refería, aunque la verdad es que se encontraba un tanto confundida.
-No me esperaba verlo besando a Granger.
-Teniendo en cuenta que ella creyó que yo era Evans, no debería haberme sorprendido tanto.
-¿Evans?
Preguntó en un susurro, su mente no parecía asimilar ese apellido en ese momento, y eso que era el suyo mismo.
-Sí, James Evans, puedo imaginarme por tú reacción cuando los viste, que era él quien te acompañaba esta noche.
Ella no se lo negó. El silencio se hizo entre ellos por un buen rato.
-Glacius.
La voz de Harry se escuchó en el lugar, no lo miró, no quería que la viera llorar. Cerró los ojos y cuando los abrió, se sorprendió al encontrarse ante ella una Rosa de color Rosa congelada.
Siguió la mano que sostenía la misma y se encontró con la cálida sonrisa de Harry:
-Si esa flor te hace llorar, espero que esta logre sacarte una sonrisa.
Lily no pudo evitarlo y sonrió:
-¿Me enseñas esos hermosos ojos tuyos?
-Mírate al espejo.
Susurró ella.
-No tengo uno cerca, ¿me lo vas a negar?
Cogiendo la Rosa que él le tendía, se llevó su otra mano libre hasta la máscara y tras cerrar los ojos un momento, para impedir que más lágrimas abandonaran los mismos la retiro.
Cuando abrió los ojos y los fijo en Harry, se asustó.
Harry, estaba sonriendo, pero en cuanto había recorrido su rostro, su semblante había comenzado a cambiar drásticamente, su sonrisa se había congelado y había mutado en una expresión de sorpresa y desconfianza:
-¿Qué…?
Dio un paso para acercarse a él, pero Harry apartó su mano, dio unos cuantos pasos para alejarse de ella, a la par que decía asustado:
-No me toques, ¿quién demonios eres tú?, es imposible, ¿por qué te pareces a ella?
-¿A ella?, ¿Qué te pasa Harry?, Soy yo Luna Elkins, que…
No pudo seguir hablando, Harry había abandonado el invernadero como alma que llevaba al diablo.
¿Qué acababa de pasar?
"OPV"
-Idiota.
Miró a su amigo furioso, ¿quién se creía que era?, acababa de contarle todo lo sucedido a Remus, y este se había puesto en pie, lo miraba con enfado y lo acababa de insultar.
-¿De qué vas?, ¿A qué viene eso?
-¿Eres tonto?, ¿cómo pudiste hacerle eso?, creí que la querías, maldita sea, te defendí ante ella, y vas y le haces semejante cosa. ¿Quién te has creído para herirla?
-¿YO?, Ella fue la que me confundió con otro. ¿Crees que es agradable que te llamen por otro nombre que no es el tuyo, cuando estás a punto de decirle a alguien que la amas?
Definitivamente su amigo se había vuelto loco.
-¿Por otro nombre?, ¿Te estás escuchando?, ¿qué demonios te dijo ella?
-Ya te lo he dicho.
-Repítelo.
La rabia en la voz de su amigo lo exasperó, furioso, repitió la frase que ella le había dicho con asco:
-Eso está bien, porque no quiero que lo hagas Potter.
-Ahora analízala, ¿quieres?
¿Qué la analizase?, ¿a qué se refería?
-¿De qué estás hablando?
-Definitivamente eres estúpido, ella dijo: "no quiero que lo hagas Potter", no Harry, dijo Potter. Que yo recuerde, a la única persona, a la que ella, aún llama por su apellido es a ti.
Lo miró sin entender:
-Maldita sea James, Te reconoció, ella sabía que eras tú, quiso hacerte ver que lo sabía. Te llamó como siempre te llama. Ella nunca te ha llamado James y a Harry, lo llama por su nombre. Para ella el único Potter que existe eres tú.
Abrió los ojos alarmado, y negó, no, eso era imposible, ¿verdad?, él no podía haber metido la pata de esa manera ¿cierto?
Estaba por hablar, cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe, un Sirius bastante maltrecho entró por la misma, y si eso no era extraño, ver quien lo acompañaba, los dejó a ambos helados:
-Quédate quieto miserable elfo.
Sirius lanzó contra una de las camas a un elfo domestico, este luchaba por liberarse de su agarre y gritaba frenético:
-NO, YO NO HICE NADA MALO, NO PUEDE CASTIGARME, YO SOLO CUMPLÍ ÓRDENES.
-Que te calles de una maldita vez, miserable Kreacher.
-¿Qué significa esto?
Preguntó Remus sorprendido:
-Este indeseable es el elfo domestico de mi familia, no sé qué demonios hace en Hogwarts, y es lo que quiero averiguar.
Tú indeseable, ¿qué haces aquí?
El elfo se acurrucó en sí mismo y lo miraba con miedo en los ojos. Este parecía estar viendo algo que lo aterraba.
-Te ordeno que me contestes, eres un elfo de la familia Black, tienes la obligación de obedecerme.
-YO NO TENGO QUE OBEDECERLO.
Gritó el elfo con una voz chillona.
-¿Cómo que no?, tú perteneces a…
-Harry Potter, mi dueño y al único que tengo que darle cuentas es a Harry Potter.
-¿De qué estás hablando miserable?, Tu vives en Grimmauld Place, mi ca…
-No, el amo Harry Potter me prohibió volver a su casa, el amo Harry Potter quiere que trabaje en Hogwarts. –James, al igual que los otros dos, notaron un cambio en él, cuando comenzó a susurrar, de manera que parecía que ninguno de los presentes lo estaba escuchando: -¿De qué se queja?, Si él mismo fue quien me entregó al despreciable elegido.
"OPV"
Su mente se quedó paralizada mientras esas palabras entraban en ella, "él mismo fue quien me entregó al despreciable del elegido." ¿Qué significaba todo eso?
Había ido a las cocinas, dispuesto a conseguir que medio Hogwarts pillara una buena cogorza esa última noche. Cuando llegó, estos le colmaron de atenciones como siempre.
Se sorprendió al ver a tres elfos cerca del fuego que parecían discutir. Era la primera vez que iba a las cocinas y veía a elfos más pendientes de ellos que de quien entraba.
Él, se había criado siempre con elfos domésticos, así que era muy consciente de su naturaleza servicial, demasiado consciente, de hecho hasta que descubrió a los elfos de Hogwarts, él siempre los había odiado.
Pero ahora solo odiaba a un solo elfo domestico, los demás le parecían criaturas extrañas. Se dispuso a dar un paso hacía ellos para ver qué pasaba, cuando uno de los elfos se lo impidió:
-No preste atención señor. Esos tres son la vergüenza de nuestro gremio.
-¿Vergüenza?, ¿Por qué?
Preguntó interesado, era extraño que hablasen así de uno de los suyos:
-La elfina Winky, está siempre bebida, no sirve más que para ocupar un espacio útil, el otro, Dobby, recibe una paga por trabajar aquí. Y el más reciente, se niega a servir a su señor actual.
-¿Y eso por qué?
-Kreacher, dice que no tiene porque hacerlo.
Escuchar ese nombre lo dejó congelado:
-¿Kreacher?, ¿El elfo de la casa Black?
-El mismo.
-Quisiera hablar con él.
El elfo lo miró con cierta desconfianza, pero al no poder negarse, se acercó a uno de los tres y lo acercó hasta él. Formó una sonrisa socarrona en su rostro, estaba dispuesto a reírse de él, ¿quién lo habría echado de su amada casa?
Cuando el elfo que había ido en busca de este, lo dejó caer enfrente de él declaró:
-¿Qué pasa?, ¿Mi madre ya se ha cansado de aguantarte despreciable?
Kreacher, levantó la vista rápidamente y cuando repasó su rostro, había comenzado a gritar como loco, lo vio alejarse de él con una rapidez imposible.
Se sorprendió cuando comenzó a rasgar las paredes de la cocina, era obvio que le habían prohibido abandonar Hogwarts. ¿Qué estaba pasando?
-¿Qué te pasa idiota?
-NO, ES IMPOSIBLE, BLACK NO PUEDE ESTAR AQUÍ.
-¿Qué sucede Kreacher?, ¿deseas que llame a tú amo?
El elfo que estaba discutiendo con él antes, se había acercado a Kreacher, pero este se lanzó contra él y lo arañó con fuerza, asustado por su comportamiento, lo cogió con fuerza y tiró de él.
Kreacher comenzó a pelear y a gritar con todas sus fuerzas, alarmado por la reacción del mismo, decidió que lo mejor era sacarlo de allí.
Con bastante esfuerzo y sobre todo miedo, porque si lo pillaban se iba a buscar un buen lio, lo condujo por el castillo hasta su casa. La verdad es que agradecía la maldita fiesta.
-¿Quieres parar?, Solo quiero hablar contigo. ¿A todo esto cómo demonios puedes reconocerme?
-NO PUEDE VENGARSE, NO PUEDE HERIRME, YA NO PUEDE.
-No quiero hacerte daño. Maldita sea.
Tiró de él cuando se agarró a una de las esquinas, una vez en la torre había corrido hasta su cuarto y en ese maldito momento no entendía absolutamente nada de nada.
-¿El amo Harry Potter?
Preguntó Remus, al parecer, era el único que podía articular palabra en ese momento.
-Sí. -¿Cómo es posible que ese despreciable licántropo amigo de los sangre sucia esté ahora tan joven?
Una vez más Kreacher, había hablado como si ninguno pudiese escucharlo y miraba a Remus con odio.
-¿Licántropo?
Escuchó que preguntaba Remus con rabia.
-¿Qué le pasa?, Quiere hacer tonto a Kreacher, como si no supiera todo el mundo mágico que es un despreciable hombre lobo.
Escuchó como Remus daba un paso, seguramente para golpear a Kreacher, y como James se lo impedía.
-Miserable, ¿cómo puedes saber quiénes somos?
El elfo lo miró extrañado.
-¿Cómo voy a olvidar las caras de los traidores a la sangre?, Yo mismo los atendí hace años.
Era cierto, en una ocasión, él, había invitado a sus amigos a su casa, se le habían quitado las ganas de repetir la experiencia, pero sabía que los elfos contaban con una memoria extraordinaria.
-Los elfos ven a través de la magia de las personas. No se les puede engañar, tenemos que avisar, que este en particular, nos ha reconocido.
Escuchó decir a Remus, pero a él nada de eso le importaba, cuando creyó que había vuelto a encontrar su voz declaró:
-Dijiste que no podía vengarme, ¿de qué si puede saberse?
Kreacher lo miró unos instantes, se puso en pie e iba a decir algo, cuando ante ellos, apareció el otro elfo domestico que había visto en las cocinas.
-El amo Harry Potter te reclama.
Ante ellos vieron como Kreacher parecía resistirse a la llamada de este, pero al ver que no podía, ambos desaparecieron del lugar. ¿Qué se supone estaba pasando allí?
-¿Alguien puede explicarme que acaba de pasar aquí?
Escucharon la voz de Peter, este parecía estar tan sorprendido como ellos.
"OPV"
Sintió que alguien le mesaba el pelo, abrió y cerró los ojos, su visión era algo borrosa.
-Vaya, te has despertado, eso está bien, quiere decir que todavía podemos hacer algo contigo.
Volvió a sentir que le acariciaban el cabello y se sintió reconfortado. La verdad es que hacía mucho que no sentía esa sensación, se estaba tan a gusto así. ¿Podría quedarse sin más?
-¿Qué fue lo que te hicieron exactamente?, ojala lo supiera, las heridas que tenías no eran normales.
Una imagen atravesó su mente como un fogonazo, una mujer vestida de negro, se estaba riendo, parecía feliz, loca y feliz a la par. Un olor a carne recién hecha le llegó, como si nada más fuera importante intentó incorporarse, tenía hambre.
-He, quieto ahí. Sí es para ti, pero todavía no está listo. Ahora te traeré la comida, mientras tanto descansa aquí recostado.
Vio como la persona que le hablaba se alejaba, ¿por qué su vista no era buena?
