¿Cómo hemos llegado a esto? 1º parte:

Cuatro malditos días llevaban en esa enorme casa, y cuatro malditos días que él llevaba esquivándola. ¿Qué le pasaba?, Desde lo sucedido en el invernadero, él, ni siquiera la había mirado.

Por otro lado el indeseable de Potter no había dejado de intentar hablar con ella. Pero no estaba dispuesta a caer, nunca más. No dejaría que la volviera a herir, había sido estúpida al abrirse un poco a él, pero no iba a cometer ese error otra vez, de eso estaba segura.

No sabía de quien había sido la brillante idea de que todos pasaran las vacaciones de navidad en la misma casa, pero seguramente no estaba al tanto de la situación de todos ellos.

Entró en la sala del lugar y se detuvo al ver a Harry hablando con Remus Lupin de ese tiempo. Enseguida se escondió para que ninguno la viese. Parecían estar teniendo una conversación delicada:

-¿Quieres ir?

-Sí, necesito ver algunas cosas.

-¿Quieres que te acompañe?

Harry no contestó enseguida, lo vio mirar por la ventana que había en esa sala y después suspirar:

-Creo que debo ir solo, quiero… no sé, necesito ver la casa una vez más.

Vio como Remus se ponía en pie y comenzaba a caminar distraído por el lugar:

-Harry, no puedo impedir que vayas. Después de todo Sirius te la heredó, pero no quiero que vayas solo, ¿por qué no dejas que te acompañe?, me quedaré fuera si así lo deseas, pero prefiero no perderte de vista.

Vio como él suspiraba y tras un rato declaraba:

-Está bien. Pero debes dejarme entrar solo.

-De acuerdo.

Harry se giró y lo vio acercarse a la puerta para salir cuando declaró:

-¿Sabes si Sirius tenía alguna foto de mi madre cuando iba al colegio?

-¿Por qué lo preguntas?

-No sé si recuerdas que te comenté que en quinto año, vi unos recuerdos de Snape en un pensadero. –vio como Remus fruncía el ceño, al parecer no le hacía mucha gracia recordar ese hecho en particular:

-Cuando insististe en que tú padre era un creído insoportable.

-Más que eso. Todavía no entiendo cómo pudo tratar a este así, por el simple hecho de que Sirius se aburría.

-Harry…

-No necesitas decir nada, solo quiero saber si alguien tiene una foto suya de cuando asistía a Hogwarts.

-Harry, las fotos que teníamos de tu madre, se las entreguemos casi todas a Hagrid cuando quiso regalarte el álbum en tu primer año.

-¿Las de Sirius también?

-Sabes que eso era imposible.

-Entonces puede que si tenga alguna.

-¿Me vas a decir por qué ese interés?

Vio como este fruncía el ceño y tras pensárselo un momento declaró:

-Elkins.

Ella abrió los ojos sorprendida al escuchar a Harry nombrarla.

-¿Qué con ella?

-El día de la celebración en Hogwarts, ella iba vestida con un vestido blanco, con la máscara tenía el cabello rojo fuego, la verdad es que no recuerdo el color de ojos que tenía.

Cuando estábamos recogiendo unas cosas, ella se quitó la máscara, fue muy poco tiempo, pero…

-¿Pero?

Enseguida se percató de que Remus parecía estar muy interesado en el relato de Harry, ¿sería buena idea salir e interrumpirlos?, se sentía en cierto modo nerviosa, algo le decía que no saliera, pero otra parte de ella se sentía culpable por escuchar a escondidas.

Sabiendo que se iba a arrepentir, decidió que lo mejor era salir de su escondite, ese fue el momento que Harry escogió para volver a hablar, claro está que no la vio aparecer:

-Te juro que creí ver a mi madre. Era como si volviese a estar dentro del pensadero de Snape, solo que Lily Evans ahora, contaba con diecisiete años y no quince.

Todo pensamiento coherente se perdió en su mente, sabía que Remus la acababa de ver, pero no podía moverse, no podía pensar, no podía reaccionar.

¿Qué acababa de decir?

-¡Elkins!, ¿qué hacías escuchando nuestra conversación?

La voz reprochadora de Remus llegó hasta sus oídos, pero su mente no procesaba las palabras que él acababa de decir.

Harry la vio en ese momento, sus ojos y los de él se encontraron. ¿Cómo era posible?, él era hijo de James, no de ella, ¿verdad?

Un extraño sentimiento la embargó, estaba cargado de dudas, miedo, cariño y nerviosismo. También se había abierto un agujero en su interior.

-Lo siento, no pretendía escuchar. Venía a…

No sabía que decir, ni que excusa dar, no podía pensar con coherencia.

-Avisaros de que la comida está hecha.

Un escalofrío la recorrió por completo. Pero al ver la mirada enfadada de Harry supo enseguida que no se había equivocado, James acababa de entrar en la sala.

-Será mejor que sigamos esta conversación en otro momento.

Sentenció Remus, a la par que salía de allí, ella no podía dejar de mirar a Harry, pero a su vez sentía la mirada de James a su espalda.

Harry, apartó la mirada de ella, pasó al lado de ambos y se marchó. Se quedó quieta con la esperanza de que James también se fuera de allí y la dejara pensar, pero este no parecía dispuesto a ello.

Sin previo aviso escuchó como este murmuraba algo para sí mismo.

-¿Qué?

Le preguntó ella, ni siquiera sabía porque le había hablado.

-Que necesito decirte algo importante.

-Ahora no puedo hablar contigo.

Se giró para pasar a su lado y marcharse, pero él la cogió del brazo y la detuvo, ambos se miraron por unos momentos:

-Sobre la noche del bai…

-¿Por qué estabas tan seguro de que Harry es tú hijo?, aparte de por el parecido físico.

Lo interrumpió sin más, este la miró perdido, y al cabo de un momento susurró:

-El otro día en la biblioteca, cuando tocaste al pelirrojo sentiste un calambrazo, es lo mismo que Alice sintió al tocar a Neville, y lo que me sucedió a mí la primera vez que le di la mano a él.

Hizo un gesto hacía la puerta con la cabeza:

-Supongo que debe significar algo. Sé con certeza que Neville es hijo de Alice, y creo que los pelirrojos son tuyos.

Eso último lo dijo con cierto retintín, ella tan solo soltó el agarre de él y se marchó rápidamente de la sala.

Su hijo, Harry era su hijo, por eso lo de las corrientes, por eso el sentimiento tan difícil de interpretar. Pero si eso era así, quería decir que ella y James…

Negó, no, eso no podía ser, ¿verdad que no?, sin embargo no pudo evitar que una sonrisa se formara en su rostro.

"OPV"

Se quedó mirando hacia la puerta enfadado, ¿por qué había hecho eso?, Se giró furioso y se encontró con que ella lo miraba de igual manera:

-¿Por qué estás tan arisco conmigo?, No entiendo nada.

¿Qué no entendía nada?, la miró con rencor, para después formar una sonrisa torcida en su rostro, bien, si quería fingir que no pasaba nada, eso mismo haría él:

-Déjame salir, no tengo nada que hablar contigo. Tengo prisa, Remus me está esperando.

-¿A dónde vais?

-No tengo porqué decírtelo.

Vio como ella se cruzaba de brazos molesta:

-¿Me vas a decir que te pasa de una maldita vez?, Desde hace cuatro días, cada vez que me ves es como si desearas acabar conmigo.

Furioso apretó sus puños, ¿quería saber lo que le pasaba?, Muy bien se lo iba a decir:

-Te vi.

Le soltó sin más. Ella lo miró sin entender:

-¿De qué estás hablando?

-De la última noche en el castillo. –Ella lo miró perdida, no pudo evitar soltar una risa cargada de cinismo: -Que mala memoria Hermione, ¿no recuerdas lo que hiciste en el tercer piso de Hogwarts?, En ese caso pídele a Evans un recordatorio.

Su desconcierto, había pasado a enfado en pocos momentos, su mirada lo decía todo y eso le hizo sentir una punzada, ella claramente le estaba diciendo que eso no le importaba:

-Lo que esa noche pasó, no te importa en absoluto.

-Sí que me importa.

Recriminó él a su vez:

-No, ¿quién te has creído que eres para juzgarme?, Tú no eres nadie para ello y…

-Soy el mejor amigo de tu novio. Porque por si lo has olvidado, tienes novio. Se llama Ronald Weasley. Y ese día le decoraste bien la cabeza.

Recibió la bofetada en cuestión de segundos, sintió el ardor en su mejilla y se dispuso a recriminarle por haber hecho eso, pero cuando vio el rostro de ella se sintió idiota.

Apartó de ella la mirada y se giró:

-Ábreme, no creo que necesites más explicaciones.

Enseguida hizo lo que le pedía, una vez fuera se rió de sí mismo, debería haberse disculpado, tendría que haberle pedido perdón.

Pero no se sentía capaz de ello, bajó hasta el vestíbulo donde Remus lo estaba esperando, después de haber hablado con él en la mañana, él parecía tan deseoso de ir a la casa como él mismo.

-¿Estás listo?

Asintió sin responder, la verdad es que aún seguía enfadado y no quería cargar contra Remus, no se lo merecía después de todo. Remus abrió la puerta de la casa y él salió al frío del invierno. Ambos caminaron un poco, Remus parecía estar algo nervioso, y miraba hacia atrás con cierta desconfianza. ¿Qué podía pasarle?

-¿Sucede algo?

Remus hizo un gesto extraño con su nariz y después estornudó:

-No sé, no dejo de oler un perfume que hace años no olía.

Harry lo miró desconcertado, ¿un perfume?

-¿De qué estás hablando?

Remus lo miró, lo vio fruncir los labios y después decir:

-Sabes que mi olfato es más desarrollado que el de los demás. Y bueno, cuando percibo un olor, es como si se registrara, no puedo olvidarlo nunca. Y hace unos días, comencé a percibir ese olor de forma débil, el caso es que hacía años que no lo percibía.

Harry solo asintió, aunque la verdad es que le resultaba muy raro. Ambos llegaron a un callejón y Remus declaró:

-Quiero que te agarres a mí, ¿de acuerdo?, prefiero ser yo quien te lleve a que te aparezcas tú.

-Como quieras, me es indiferente.

Ambos cerraron los ojos, y se aferró al brazo de Remus. No tardó en sentir la sacudida al aparecerse. Cuando abrió los ojos se encontró ante la mismísima puerta de Grimmauld Place.

-¿Qué demonios?, ¿Qué se supone haces aquí?

-Maldita sea, Odio esta maldita sensación. Definitivamente prefiero el trasporte convencional.

Harry se giró sorprendido al escuchar esa voz allí. Miró al otro lado de Remus y en el suelo, luchando por quitarse algo de encima, se encontraba Elkins. ¿Qué pintaba ella ahí?, ¿Por qué los había seguido?

"OPV"

Arrugó la nariz algo fastidiado, la verdad es que no sabía muy bien qué era lo que estaba oliendo, pero le resultaba muy familiar. Caminó distraído por el lugar, el día anterior, le habían dado permiso para pasear, aunque siempre con la orden de que si no regresaba para la cena, no recibiría la misma.

La verdad es que la comida era estupenda, así que sin duda regresaría a por más. Sus pasos lo llevaron a diferentes lugares del pueblo en el que se encontraba, ¿cómo sabía que era un pueblo?, bien, no es que hubiese demasiada gente en el lugar.

Había podido ver, de forma algo distorsionada, porque su vista no estaba del todo recuperada, los periódicos del lugar. Tanto era así, que había tenido que dejar de leer uno en especial, porque la maldita imagen del mismo no dejaba de moverse.

Y eso era terriblemente incómodo la verdad.

El lugar estaba completamente nevado, y aunque la vista era esplendida, nada parecía llamarle mucho la atención. Miraba a todas partes mientras caminaba completamente distraído. Era extraño, pero tenía la sensación de que ese lugar le era conocido.

Él había paseado por allí con anterioridad, pero su mente parecía no querer dejarlo pensar con claridad al respecto. Ante él, apareció una imponente iglesia, y sin poder evitarlo se detuvo en seco. ¿Por qué sentía la terrible necesidad de acercarse a la misma?, Él debía entrar, algo en ese lugar lo estaba llamando.

Es más, tenía un sentimiento de culpa apresando su ser, hacía mucho, no, muchísimo tiempo que él debería de haber ido a ese lugar, ¿qué se lo había impedido?, ¿por qué esa necesidad?

Tras un buen rato mirando el lugar y sin poder estar totalmente seguro de lo que iba a encontrar, entró en la iglesia.

"OPV"

-Me vas a escuchar aunque no quieras hacerlo pelirroja del demonio.

La agarró con fuerza y tiró de ella, se había cansado de estupideces, ¿quién se creía que era para despreciarlo de esa manera?, y más delante de esa maldita e insignificante gente.

Llegó a una de las habitaciones y abrió la puerta, cuando vio que no había nadie tiró de ella para que entrara primero. Sin contemplaciones de ninguna clase la lanzó dentro del cuarto.

Cuando la soltó ella cayó al suelo, dándole el tiempo necesario para lanzar los hechizos a la puerta y paredes. Ahora no escaparía.

-¿Qué crees que estás haciendo despreciable?

Sintió como lo obligaba a girar, y enseguida vio el fuego arder en sus ojos. Sonrió para él, era inevitable para ella y lo sabía. Y se aprovecharía, vamos que lo haría.

-¿Quién te has creído que eres pobretona?, A mí nadie me hace de menos.

-Nadie te ha estado haciendo de menos, se te ha dado el lugar que te corresponde. El de un despreciable y cobarde mortifago.

-¿Hoy soy un mortifago?, ¿Y qué me dices de la última noche en Hogwarts pelirroja?, ¿He de recordarte quién es la deshonra de su familia?

La bofetada no se hizo esperar, furioso agarró su mano con fuerza y la detuvo en seco:

-Maldito miserable, aprovecharte de una persona en un momento de debilidad. Te recuerdo que aquí el despreciable eres tú. Yo no soy una deshonra para nadie.

No pudo evitar soltar una carcajada sarcástica e hiriente, o sí que sería una deshonra, al igual que él para su propia familia, pero eso le importaba bien poco.

-¿Quieres que lo descubramos?, estoy dispuesto a decirle a tú padre todo.

Ella lo miró fulminándolo con la mirada, pero él sonrió aún más, como iba a disfrutar lo siguiente:

-O mejor aún, le entregaré a Potter mis memorias de los últimos días en Hogwarts, ¿qué crees que diga él, al ver a su amada entregándose a otro?

Ella luchó por soltarse de su agarre, pero no se lo permitió:

-Dime una cosa, ¿qué pensaste cuando te beso el otro día?, Niégame que pensaste en mí. Niégame que me buscaste después para recordar mi sabor.

Ella lo miró por un momento y soltó una risa casi histérica:

-Por favor, ¿de qué estás hablando?, Si te busqué después, fue por el simple hecho, de que me percaté que Harry no quería volver conmigo. De que ese beso solo fue para marcar territorio ante Justin, nada más.

Pero necesitaba un reemplazo, aunque fuese uno tan insignificante como tú.

No te confundas serpiente, agradezco que me ayudases cuando fue necesario, pero nada más. El juego que hay entre nosotros es solo eso. Un juego sin importancia, yo te busco cuando me place y ya.

¿De qué estaba hablando?, ¿Quién pensaba que era él?, Desde hacía cosa de casi dos meses, venían viéndose a escondidas en cualquier parte de Hogwarts. Al principio solo habían sido encuentros sin importancia, en los que la pequeña Luna siempre estaba presente.

Pero tras un incidente con uno de sus compañeros de casa, esa pelirroja estúpida lo había buscado siempre a solas. Recordaba perfectamente el encuentro con ese imbécil y como él mismo se había metido, ¿la razón?, Luna, ella apreciaba a esa pobretona y no había podido dejar de imaginarse, lo que ella le odiaría, si se enteraba de que habían herido a esta y él lo había visto sin intervenir en absoluto.

Después de ser su héroe, él le había prestado su propia capa para que se cubriera y así nadie viera su estado al regresar a su maldita sala. Un día después ella se la había devuelto, le había dado las gracias por su ayuda y justo antes de marcharse había depositado un beso en su mejilla.

Él se había quedado helado sin poder responder a sus palabras y gesto, pero para ella no pareció ser suficiente, porque sin esperárselo, ella había cogido su rostro y le había dicho:

-Ahora entenderás.

Al principio no sabía a qué se refería, pero el enfado que había utilizado al recalcar esas palabras le hicieron intentar hacer memoria y distraerse el tiempo suficiente, para que ella apresara sus labios con bastante enfado.

Ni que decir había, que la estúpida había cometido una idiotez, ella solita se había metido en algo de lo que no podría escapar tan fácilmente. La capa quedó relegada al olvido y sin más la había obligado a profundizar el beso, ella había intentado alejarse al ver que respondía al mismo, pero no se lo permitió.

Ella había comenzado, pero él lo terminaría.

Después de ese beso, ella había encendido una hoguera difícil de aplacar, tanto que aún y después de haberla tenido hacía cuatro noches atrás entre sus brazos suspirando su nombre y pidiéndole más, no la había aplacado, sino que la había encendido aún más.

-¿Qué tú me buscas cuando te place?

Cada palabra de esa frase salió con un siseo peligroso, y la sonrisa que ella formó en su rostro lo hizo enfurecer más aún:

-No te confundas niña, si yo quiero te tendré en el momento que así lo desee. Tienes razón en que esto es un juego, pero para mí. Tú no tienes nada que pueda afectarme, sin embargo pelirroja, tus padres y toda tú familia te repudiarían si supieran que te acostaste conmigo.

¿Y Potter?, Nunca más volvería a tocarte.

-Si Harry se entera de esto, te aseguro que quien lo pasaría peor eres tú. Cuando amas a alguien puedes perdonarle todo, pero a ti te odia, ¿quién crees que ganará esta partida Malfoy?

La mirada de autosuficiencia y de superioridad que le dirigió, hizo que la agarrara con mayor fuerza, sin duda le dejaría una marca, pero al parecer ella era experta en ocultarlas, porque no había visto ni una sola de las que le había provocado él la noche del maldito baile.

Sin embargo, aún seguían visibles las que ella le había dejado a él.

Sin desear dejarse ganar por ella, la empujó lejos de él y recalcó:

-No me importa lo que Potter diga, pero me encantará ver su cara, espero estés lista para tu regalo de navidad pobretona. Yo lo estaré, disfrutaré verte a los pies de él mientras te mira con asco.

Porque es cierto que el muy idiota te perdonara por ello, pero no en el acto, y nadie me quitara el placer de verte humillada. Ya que no solo veré la cara de él y escucharé sus palabras, sino que también veré las de tus padres.

Sin más se giró para marchase, apuntó a la puerta y lanzó los hechizos pertinentes para marcharse. Abrió la misma, pero no puedo abrirla demasiado, porque enseguida ella la cerró.

Iba a decirle que se apartara, pero ella lo besó.

Sintió una de sus manos en su nuca acercándolo más a ella y como ella misma lo hacía alejarse de la puerta. Maldita.

Ella abrió su boca y lo obligó a él a hacer lo mismo, era una maldita controladora, ¿cómo demonios ella podía ser así?

Sintió como ella se pegaba a él, exigiendo una respuesta más prendida de él, gruñó en medio del beso:

-Eres una maldita serpiente.

Le recriminó, ella acercó sus labios hasta su oído y declaró:

-Aprendí del mejor.

Sin más lo volvió a besar. Se aferró a la cintura de ella y la alzó, enseguida sintió como ella entrelazaba sus piernas en su cintura. Volvería a tenerla, una vez más ella sería de él.

-POR MERLIN.

Semejante grito, los hizo a ambos separarse apuradamente, tan rápido que la pelirroja no fue capaz a impedir caer al suelo al soltarse de él. Frustrado por la interrupción, ayudo a esta a ponerse en pie, cuando sus ojos se fijaron en quien acababa de entrar en la habitación.

-Hermione.

La sorpresa y el horror, en la voz de la pelirroja lo hizo sentirse bien, así que después de todo no le importaba tan poco como ella quería hacerle creer.

-Yo, solo…. Es decir,… será mejor que me marche.

Con una rapidez increíble, esta cerró la puerta y se marchó de allí, la chica estaba roja como un tomate, bufó con cierta ironía, así que el pelirrojo aun no la había tenido. ¿A qué estaba esperando el idiota?

-Síguela, habla con ella.

Sorprendido y totalmente descolocado miró a la pelirroja:

-¿Hablas en serio?, ¿Por qué iba a hacer eso?, Lo que la sangre… quiero decir, lo que Granger piense me importa bien poco.

-Te lo estoy pidiendo, habla con ella, pídele que no diga nada.

Miró a esta y se sorprendió al ver la desesperación en sus ojos, ¿tanto le aterraba que los vieran juntos?

-Esto es culpa tuya, ve y arréglalo solita.

-Maldita sea, muy bien, perfecto, le diré que me has obligado. Sabe que eres bueno con la maldición Imperius, así que me creerá sin dudar.

¿Qué?, la miró sin aún poder creerse lo que esta acababa de decir.

-No serás capaz de…

-Puedes apostar, ¿cuánto tardarán en echarte del cuartel?

-Sabes perfectamente que ella no me escuchará, tú eres su amiga no…

Ella lo miró con decisión y declaró:

-¿No lo entiendes?, sé que no te creerá, pero te dará el tiempo necesario para que le lances un Obliviate.

¿Con quién demonios se había metido?, dio un paso alejándose de ella sin poder creerse lo que esta le estaba diciendo.

-No puedo dejar que Harry o mi familia se enteren de esto. Te mataran, y como bien me has dicho, a mí me odiaran. Prefiero borrar ese recuerdo de ella, a tener que enfrentarme a algo de todo eso.

-Te has vuelto loca.

-No, y sé que lo harás, porque a ti tampoco te conviene que yo de mi versión de la historia. Además, sé perfectamente que no deseas terminar este juego aún.

La seguridad en sus palabras le hizo sentir un escalofrío, miró un momento a la puerta y después a ella, era cierto que podía hacer un buen Obliviate, pero aplicárselo solo para ocultar esa locura.

Sin estar muy seguro de si iba o no a hacer tal cosa, fue detrás de la castaña, esperaba que aún estuviera algo perturbada y no hubiese abierto la boca aún.

"OPV"

¿En qué demonios estaba pensando Ginny?, Por todos los santos, era Malfoy, Draco Malfoy.

Se paseaba por la sala totalmente alterada, ¿qué debía hacer?, era obvio que no podía decírselo a la familia de ella, todos la tacharían, serían un estilo a los Black con Sirius.

Tenía que hablar con ella, lo más seguro es que no tardara en bajar para intentar hablarle. No la entendía, ella pensaba que Ginny estaba enamorada de…

Abrió los ojos al máximo y se detuvo en seco, Harry, ¿cómo diantres se lo iba a decir a este?, No podía, si Harry se enteraba de eso, sería el fin para él.

Este tenía todas sus esperanzas puestas en ella y en su futura relación, ¿cómo le iba a decir que la había pillado agarrada a Malfoy y ambos besándose como si no hubiera un maldito mañana?

Aunque pensándolo bien, Harry parecía ahora estar más pendiente de Elkins. Una punzada en su interior al pensar en ese nombre la hizo negar.

Y de repente soltó una pequeña risa, le estaba bien empleado. De nuevo se paró en seco.

No, ¿qué demonios le estaba pasando?, ¿cómo podía pensar que era adecuado que Harry sufriera algo así?, no era justo para él. La idiota había sido ella, ella era la que se había dejado besar.

Harry no era el culpable de nada, él había creído que estaba besando a Elkins, así que no podía culparlo por nada de lo que estaba sintiendo. Además, le había dejado en claro que su novio era Ron, además de haberlo defendido a capa y espada, hasta el punto de haberse peleado con ella, por haberla visto besando a Evans.

"-¿Quieres vengarte?"

Al principio ella no había entendido esa pregunta, pero se había aferrado a ella, después él le había dicho que Elkins y Harry los habían visto. Ella se había asustado en un principio, pero al ver que no había hablado con Ron de ese asunto, se sintió tranquila.

No esperaba que él le recriminara nada, tal y como había hecho hacía unas horas. Se miró la mano distraída, ¿cómo había sido capaz de pegarle?, ¿y cómo él había podido decirle todas esas cosas?

Escuchó unos pasos acercarse e intentó centrarse, ahora debía hablar con Ginny, tenía que hacerla entrar en razón cuanto antes. Miro a la puerta y se quedó helada, ¿qué pintaba Malfoy ahí?

-¿Podemos hablar Granger?

Abrió la boca como estúpida, ¿qué se había perdido?, al ver como este alzaba una ceja mirándola divertido, ella cerró la boca y se puso seria:

-¿Qué quieres tú?

-Es sobre lo que tanto te ha perturbado hace un momento.

Había diversión y cierta burla en sus palabras. Eso la hizo mirarlo molesta, se cruzó de brazos:

-No tengo nada que hablar contigo, dile a Ginny que la espero.

-Ella no quiere hablar.

El Tono en la voz de él, la hizo tensarse, repasó al chico por completo y al ver la varita de este en su mano, descruzó sus propios brazos y se puso en guardia, lo miró a los ojos y declaró:

-Si me atacas, toda la orden te echará de aquí.

-No quiero llegar a eso. Solo he venido a hablar contigo, a pesar de lo que la pobretona piense, creo que podemos llegar a un acuerdo.

-¿Qué piensa Ginny?, ¿de qué acuerdo me estás hablando?, ¿por qué has venido a hablar conmigo?

Él terminó de entrar en la sala y se dirigió hacia ella:

-¿Por qué no hablamos en otro lugar?, no creo que sea muy seguro seguir aquí.

-No pienso acompañarte a ninguna parte Malfoy.

Él la miró un momento y frunció el ceño:

-No pienso hacerte nada, aunque si quieres puedo enseñarte lo que la comadreja no parece haberte mostrado aún.

Enrojeció más rápido de lo que ella hubiese pensado posible que lo hiciese, al escuchar la risa divertida de él, sacó su varita de donde la tenía oculta y lo apuntó con la misma:

-Dime lo que quieras y lárgate.

Él puso ambas manos en alto mostrando su varita en su mano derecha y gruñendo declaró:

-Está bien, tampoco es para ponerse así. Quería pedirte que no digas nada.

-¿Pedirme?

¿Desde cuándo Malfoy pedía?

-Sí, pedirte.

-¿Qué estás tramando?

Se puso serio y supo que acababa de terminar con su actuación:

-Nada, mira sabelotodo, solo quería advertirte que no digas nada.

-¿Advertirme?, ¿Quién te crees que eres?, ¿Y yo?, No traicionaría a una amiga, solo quiero saber lo que está pasando.

Vio un cambio en los ojos de él, uno que no supo explicar, después este suspiró:

-No es lo que ella cree. Si estoy aquí, es porque me amenazó con decirte que la había obligado a hacerlo. Y no necesito de esas cosas.

Pese a las flores que se había lanzado, Hermione lo miró creyéndolo:

-¿Cómo la ibas a obligar?, No soy estúpida, y veo perfectamente, ella estaba abrazada a ti, y no la vi resistirse.

Malfoy sonrió de medio lado:

-No eres tan inteligente Granger, hay ciertas maneras de obligar a alguien a…

-Nunca habría dicho mi nombre si la hubieses estado controlando con la maldición Imperius. Y si fuese una poción de amor o incluso un filtro poco duradero, ella habría intentando desesperadamente ayudarte y convencerme de que te amaba.

¿Qué te ha pedido que hagas exactamente?

Malfoy apretó los labios, ella lo vio ajustar la varita en su mano:

-No quiero hacer esto Granger. Pero tienes que prometerme que…

-No pienso prometer nada a un mortifago.

-Exmortifago, y es imprescindible que…

-Déjate de palabras Malfoy, dile que baje y aclararemos todo esto de una vez. ¿Ella se piensa que puede burlarse de mí o qué?, ¿y qué pasa con Harry?, ¿no se supone que ella lo ama y lo está esperando?

Vio como este apretaba la varita con rabia, ¿qué le estaba pasando a Malfoy?, bajó sus brazos y la fulminó con la mirada, al ver como abría los labios sintió miedo de que fuera a atacarla:

-Protego.

El espacio que había entre ambos era demasiado pequeño, y el escudo que invocó los hizo salir volando uno a cada lado de la sala. El alboroto que crearon al caer y llevarse varios objetos y muebles por el camino, atrajo la atención de todos los que había en el cuartel.

-¿Qué demonios hacer Granger?

Malfoy se había recuperado del impacto antes que ella, varias personas entraron en la sala y vieron el estropicio de la misma, Hermione escuchó como preguntaban qué estaba pasando, pero no les contestó y los ignoró a todos:

-Estabas a punto de atacarme.

Se defendió poniéndose en pie ella también, ahora ambos se apuntaban con la varita en alto.

-Yo no iba a atacar a nadie. Maldita sangre sucia, solo…

-NO, NO, NO, OTRA VEZ NO.

Ambos a la vez se fijaron en la pequeña que se había colocado entre ambos. La niña miraba hacía el frente y parecía temblar.

Era como si no estuviera presente en la sala y no estuviese viendo nada en realidad. Se repente la niña se llevó ambas manos a la cabeza y comenzó a negar con fuerza.

Malfoy fue corriendo a su encuentro:

-¿Qué sucede?, Luna, ¿qué te pasa?

-No, esa casa, no, no otra vez.

-¿Qué le pasa?

Preguntó ella sorprendida acercándose a ellos:

-Hermione, Malfoy, apartaos de ella.

Pero cuando Hermione iba a mirar a quien le estaba hablando, todo a su alrededor desapareció. Sintió una sacudida por todo el cuerpo, y de la nada un viento frío que le daba en la cara.

Miró a su alrededor completamente perdida y se quedó helada, ¿cómo habían llegado al callejón Diagon?

-¿Qué ha pasado?

Escuchó que preguntaba Malfoy.

-Acabáis de apareceros aquí, ¿quiere algo de mí la orden?

La voz de Mundungus les llegó desde atrás, Hermione se giró, y se encontró a este sentado en el suelo con una manta en el suelo, en esta había varios objetos.

-¿Qué haces aquí?

-Negocios señorita, no mucho más.

-Que se calle, que se calle, no quiero seguir escuchándolo.

-¿Luna?

Hermione miró de reojo a Malfoy, el cual seguía abrazando a Luna, que no dejaba de temblar y decir cosas sin sentido. ¿Qué le pasaba?

-Tienes fiebre, ¿por qué no me dijiste que estabas enferma?

Escuchó que le reprochaba a la niña, había un tono de preocupación en su voz que la hizo sentirse algo incomoda.

-Sería mejor que regresásemos.

-¿Y cómo propones que lo hagamos Granger?, No tengo la menor idea de donde está el cuartel.

Hermione apretó los labios y frunció el ceño, ella tampoco lo sabía. Les habían hecho leer unas palabras, y después entrar en una chimenea que los llevó al lugar.

Miró a su alrededor y se abrazó a sí misma. ¿Por qué tenía tanto frío?

-¿Sabes dónde está el cuartel Mundungus?

Una risa divertida se escuchó salir de la boca de este:

-No han querido decírmelo, yo soy de la calle señorita, trabajo desde fuera, el cuartel para mí está vetado.

-¿Y eso porqué?

Preguntó mientras seguía mirando a su alrededor.

-Digamos que cogí algunas cosas del antiguo cuartel. Así que no me creen de confianza.

Su risa la desquició, así que se había dedicado a saquear la casa de Sirius. Lo miró con desprecio y dijo:

-Lo mejor será avisar a Remus, quizás él pueda ayudarnos.

-¿Y cómo haremos eso?, Tenemos que movernos Granger, no podemos quedarnos mucho aquí. Es territorio de los Mortifagos.

Miró a Malfoy y repasó el lugar con cuidado, si los gemelos tuvieran la tienda abierta, pero al ser vacaciones estaba cerrada, al menos hasta que terminasen las fiestas oficiales, así que no servía de mucho desear. Maldijo entre dientes.

-¿Y si vamos al caldero chorreante?, allí podríamos pedir una lechuza para mandársela a Remus.

-¿Estás loca?, Si entras allí no saldrás, ¿no eres tú la mejor amiga de Potter?

El tono en la voz de este la hizo mirarlo, él repasó su cuerpo por completo y la sonrisa que formó en sus labios le dio un escalofrío, se alejó un paso de este acercándose a Malfoy, cuando Mundungus declaró:

-Ese es un nido de mortifagos, lo mejor es usar el patronius.

-No soy muy buena con ese conjuro, sé hacerlo, pero no sé utilizarlo como mensajero.

Reconoció algo avergonzada, escuchó un bufido de fastidio salir de los labios de Malfoy:

-¿Acaso tú si sabes? –como no le contestó añadió: -Pensaba, entonces cállate y piensa en una manera de salir de aquí.

-Yo si sé, me obligaron a aprenderlo para poder comunicarme como era debido.

Declaró Mundungus. Sacó su varita y sin decir nada más hizo aparecer su patronius, y sin ni siquiera decirle nada este se alejaba por el aire en cuestión de nada:

-Ahora solo queda esperar.

-Mejor movernos aquí…

-CALLATE, MALDITA SEA.

Malfoy cayó al suelo cuando Luna lo apartó de él, ella tenía lágrimas en los ojos y su expresión era de furia contenida. Pasó a su lado y la vio agarrar un objeto de la manta y volearla lejos de ella.

-¿Qué crees que haces niña?, ve a recogerlo enseguida.

-CALLA, NO HABLES, NO SIGAS.

Luna parecía haberse vuelto loca, y Mundungus molesto se puso en pie, iba a recriminarle algo a ella cuando decidió intervenir:

-Espera, está enferma ya lo has oído antes, yo lo recogerá.

Llegó hasta el objeto y lo recogió, era un relicario, solo que no contaba con cadena, pero la verdad es que era realmente hermoso. ¿De dónde lo habría sacado Mundungus?

-NO LO TOQUES.

La voz asustada de Luna la trajo a la realidad, se incorporó y se acercó a Mundungus, extendió su mano para entregarle el mismo a este cuando un frío aún mayor comenzó a sentirse. Miró a su alrededor y una sensación de vacío la sobrecogió:

-Dementores.

Escuchó que Mundungus y Malfoy decían a la vez. Vio como Malfoy corría al lado de Luna y la refugiaba tras él.

-NO QUIERO VER ESAS COSAS, NO QUIERO. NO CONOZCO A NADIE, NO QUIERO VERLO.

-Tranquilízate Luna, tenemos que irnos de aquí.

Hermione asintió y justo cuando iba a soltar el relicario en manos de Mundungus un rayo verde impactó en este. Hermione vio como los ojos del mismo perdían el color en el acto a la vez que segundos después salía volando contra el escaparate tras él.

Rápidamente se tapó el rostro intentando que los cristales no le dieran.

-GRANGER.

La voz de Malfoy le llegó un poco lejos, se dispuso a correr hacía él y Luna, pero sintió como alguien agarraba su mano con fuerza.

Tiró intentando huir, más todo pensamiento de escape se perdió en cuanto escuchó la voz de quien la sujetaba:

-Creo que tienes algo que me pertenece asquerosa sangre sucia.

Se giró y ante ella se encontró con la persona que ostentaba el título de mago más poderoso y tenebroso de todos los tiempos. No le dio tiempo a actuar cuando escuchó la voz de la pequeña Luna:

-BOMBARDA.

El escaparate que se encontraba en el lugar donde Voldemort estaba situado estallo, Hermione sintió como uno de los cristales le rozaba la mejilla y hacía un corte en la misma. Ambos salieron volando, y el relicario que tenía en su mano se le escapo.

-¿Qué…?

Hermione se puso rápidamente en pie y vio como Voldemort centraba su mirada en la sobrina de Malfoy. Malfoy se colocó delante de la niña y ella pudo apreciar el miedo que lo estaba asaltando en ese momento:

-¿Quién demonios es esa niña?

Escuchó que este siseaba, ella al ver que su atención estaba centrada en Malfoy y la niña corrió hacía el relicario, lo cogió en sus manos y después se puso al lado de Malfoy.

-Tenemos que salir de aquí.

-Me temo que eso será imposible, nadie entra en el callejón ni sale sin mi consentimiento.

La voz de este la hizo estremecerse, ¿qué iban a hacer?

-Dame lo que tienes ahí Granger y te prometo una muerte limpia y rápida, pese a lo que tenía planeado para ti.

Malfoy la miró intrigado, pero ella no le devolvió la mirada:

-Solo es un objeto que le compré a Mundungus. ¿Por qué te interesa tanto?

Este la miró como evaluándola, cuando vio como este daba un paso hacía ella, no pudo evitar dar otro a su vez para alejarse. Eso hizo que Luna quedara un poco más expuesta.

-Esa es mi señor, esa es la niña de la que os hable.

Hermione sintió un escalofrío recorrerla, ¿por qué Bellatrix le había hablado de Luna a Voldemort? Eso pareció distraer a este, que centró ahora su atención en la pequeña.

-Así que no pueden leer tú mente. Eso me parece muy interesante, ¿qué edad tienes niña?

-Once.

Hermione miró sorprendida a Luna, ella no parecía tener miedo de ninguna clase, era como si quien estuviese ante ella, no fuera más que un hombre normal y corriente.

-Me gustaría comprobar si es cierto.

-No pu…

De repente Malfoy dejó de hablar, y Hermione a su vez sintió que se quedaba completamente paralizado. Iba ella misma a acercarse a él cuando horrorizada se dio cuenta de que ella misma no podía moverse.

Aterrada vio a este mirar a la niña a los ojos, intentó decirle que cerrara sus ojos que no lo mirara, pero por más que movía los labios ningún sonido salía de su boca.

-Interesante.

La voz de este sonaba bastante siseante, era evidente el enfado en su voz.

-Legeremence.

Hermione se sorprendió al ver que tenía que pronunciar el hechizo, vio como fruncía el ceño y tras sisear hizo un gesto con su varita, el hechizo voló certero y dio justo en la pequeña Luna.

Hermione deseó poder estar sorda del mismo modo que estaba paralizada. La pequeña había comenzado a gritar, el muy desgraciado le había lanzado un Crucius a la niña.

-¿Me dejarás ahora?

Vio a la pequeña respirar entre cortada mente y escuchó las risas de los que acompañaban a ese miserable. Él se acercó a la niña y le cogió el rostro, se colocó a su altura y la obligó a mirarlo de nuevo.

Hermione pudo distinguir las lágrimas en el rostro de la pequeña niña.

-¿Por qué no puedo leer tú mente?

Luna no contestó, se mordía el labio inferior e intentaba no llorar:

-Lord Voldemort te ha hecho una pregunta niña, y quiero una respuesta ya.

Luna sorprendida, dejó de morderse el labio inferior y abrió sus ojos al máximo:

-¿Ha dicho Lord Voldemort?

La voz de ella sonó en un susurro, lo miró a la cara y al fin Hermione pudo ver el miedo florecer en ella. Al parecer era una de las tantas que nunca había visto en persona a este. Y teniendo en cuenta que solo tenía once años, no le extrañaba en absoluto.

-Así es. Es evidente que reconoces quien soy, así que te aconsejo que…

-Harry Potter acabará contigo.

Por primera vez en su vida, Hermione vio como este en lugar de utilizar su varita para torturar le daba una bofetada a Luna en plena cara. Esta cayó contra el suelo fuertemente.

Voldemort le lanzó otro Crucius, pero su furia no se aplacó con eso, horrorizada, Hermione lo vio lanzar uno tras otro contra la pequeña.

Hermione supuso que al tercero ella caería sin poder resistir más. Pero a pesar del dolor sufrido y de que no cesaba de llorar, seguía despierta y sufriendo el dolor.

-Cógela.

Lestrange obedeció a su señor divertida, cogió a Luna del pelo mientras que ella soltaba un nuevo grito de dolor, una vez más Voldemort se colocó ante la pequeña. Y la sonrisa en el rostro de este, la hizo entender.

Él acababa de entrar en la mente de ella.

Miró a Malfoy y se sorprendió al ver terror en los ojos de este. Justo a tiempo Hermione, fijó su vista en Lord Voldemort.

Para ver como este lanzaba a Luna y a Lestrange, que era quien la estaba sujetando, lejos de él con una maldición. Para sorpresa de ella, un montón de gritos comenzaron a escucharse.

Varios hechizos comenzaron a volar por el lugar, sin duda alguien de la orden acababa de llegar. Vio como Malfoy era liberado de su maldición y deseó que la liberarán a ella también.

Pero todo pensamiento coherente quedó fuera de su mente, cuando la mirada de Voldemort, recayó en ella. Había odio, un intenso odio reflejado en sus ojos.

Hermione recibió el Crucius sin apenas darse cuenta del mismo, pero el segundo, ya sí lo sintió por todo el cuerpo. Comenzó a gritar de dolor, pero aferró con fuerza el guardapelo en sus manos. Tenía que escapar.

Cuando este se preparaba para lanzarle una nueva maldición, ella con mucho esfuerzo, se puso en pie y echó a correr.

Enseguida vio a Malfoy y gritó:

-Malfoy, dáselo a Harry.

Le lanzó el relicario a sus manos en el preciso momento en que distinguió como Kinsgley, cogía a la pequeña Luna y agarrando a Malfoy, desaparecían del lugar.

Horrorizada de que la dejasen allí, se metió en uno de los callejones, tenía que huir, ¿pero a dónde?

-No podrás escapar.

Ella siguió corriendo a todo lo que sus piernas le daban, pese a que no era mucho.

-No habrá una segunda vez. Ni mucho menos, no me volverá a pasar.

No sabía de qué le estaba hablando, pero no estaba dispuesta a pararse a preguntar. Más la suerte no parecía estar de su parte, y tropezó contra algo que había en el suelo y cayó.

Arrastrándose, intentando alejarse lo máximo posible, lo sintió a su lado:

-Tú no podrás.

Lanzó un hechizo contra este, pero no sirvió de nada, y el de él le dio de lleno en el vientre. Abrió los ojos horrorizada por el dolor que estaba sintiendo. Se llevó una de sus manos hacía el mismo, y sintiendo que su vista se nublaba.

Una imagen de Harry cuando la vio casi sin respiración le asaltó de lleno, no quería verlo así una vez más. Y mucho menos por su culpa.

No, y lo más seguro es que no lo vería. Recordó el beso que se habían dado y sintió que unas lágrimas salían de sus ojos, ¿cómo podía haber sido tan estúpida?, se sintió ridícula, mira que descubrir la verdad en ese momento.

Necesitaba decirlo, aunque solo fuera una vez:

-Har…

Y sin más todo terminó, con un recuerdo de Harry sonriendo.

Continuara...

Bueno chiscos, hasta aquí los tres capítulos de hoy, ¿qué os han parecido?, ¿Os han gustado?, ¿Si, no?, ¿Queréis matarme?, esa pregunta espero que la respuesta sea negativa, a modo de seguro, os digo que sin mí, no podríais saber cómo continua, espero que vuestra curiosidad sea más que vuestras ganas de estrangularme ;)

Pues nada, hasta los tres siguientes buybuy.