He decidido dar un salto en el tiempo, porque la historia de Onodera y Takano ya la conocemos bien, y tengo ganas de adelantar la trama para sacar más parejas x3 Espero que este capitulo no haya quedado muy mal por eso.

He escrito mucha estupideces en este capitulo, espero que no dañen sus ojos xD


De primer amor a amor pirata:

Ya habían pasado un total de tres semanas desde que Onodera se unió a la tripulación. El mar había estado extrañamente tranquilo durante ese tiempo y el Sekaiichi había surcado esas aguas sin graves contratiempos, algo inusual en estos océanos peligroso, infestados de piratas, monstruos legendarios, y escoria de la peor calaña.

Ahora mismo, el barco y su tripulación se encontraban cruzando un vasto océano conocido como: El Mar Ya-oi, o como muchos lo llamaban en el antiguo y noble lenguaje marinero de antaño: El Noseper-Mitente-Tas.

Se decía que este océano era uno de los más bellos y placenteros, pero por alguna razón, eso lo solían decir mayoritariamente las mujeres …

El único problema de estas aguas era que algunas zonas se encontraban infestadas de tiburones. Y no unos tiburones cualquiera, sino una raza de tiburones muy agresivos y salvajes, llamada: Los Antiyao-Ista, o según el lenguaje antiguo de antaño: Losto-Capelotas.

Más de una vez, los piratas advirtieron a Ritsu que tuviera cuidado con esta especie de tiburón. Sobre todo él …

Ritsu solo enarcó una ceja, no sabiendo muy bien a qué se referían. No obstante, aprovechó para preguntar a los piratas por la ruta que estaban siguiendo.

Al parecer, el destino de todos los tripulantes era llegar a la isla Marukawa, zona neutra, donde estaba prohibido ejercer piratería. No obstante, también estaba prohibido cazar o ejecutar piratas. Así pues, toda persona, pirata o noble, ladrón o guarda, pobre o rey, tenía el mismo derecho a permanecer en aquel lugar, siempre y cuando respetara la neutralidad de Marukawa. Las disputas debían resolverse fuera de esta isla. Por esa razón, Marukawa se había convertido en un importante punto de encuentro donde cientos de barcos piratas atracaban para abastecerse de provisiones y hacer negocios en son de paz. Allí no había temor a ser perseguidos por la ley anti-piratería, o como muchos la llamaban hoy en día: la ley SOPA.

Por otro lado, a pesar de su neutralidad, Marukawa hacía 'pactos de lealtad' con diversas embarcaciones, entre ellas Sekaiichi, que se había declarado 'leal a Marukawa Shoten' desde el comienzo. Si por alguna razón, la neutralidad de Marukawa no era respetada o la isla corría algún tipo de peligro, los barcos con un pacto de lealtad debían ayudar a la defensa de la isla. A cambió de esta promesa de protección, Marukawa permitía a sus 'pactos de lealtad' ciertos privilegios y el acceso total a todos los rincones de la isla, incluyendo las zonas más exclusivas y lujosas del lugar.

Onodera recolectó esta información, y toda la que pudo, antes de volver al trabajo. Era de vital importancia estar bien informado.

'El conocimiento de cómo funcionan las cosas en este lugar es fundamental para sobrevivir aquí' - pensó para sí mismo. Pero en el fondo sabía que no solo estaba buscando información para su propia supervivencia, sino que también estaba buscando una distracción para llegar un poco más tarde al trabajo.

Así no tendría que ver allí a cierta persona ….

O más bien dicho, un fantasma del pasado que volvía nuevamente para atormentarlo ….

Y es que, en una ocasión, hace tres semanas, Takano le preguntó si se conocían de antes y no paró de preguntarlo una y otra vez desde entonces:

"¿Nos hemos visto antes en alguna ocasión?"

Ahora, Onodera sabía con toda certeza que la respuesta era afirmativa.

Y … esa respuesta le dolía … porque eso significaba volver al pasado. Volver a recordar el fracaso de un amor que no pudo ser.

No.

No quería recordar lo que había pasado en estos días …

Tampoco quería recordar el pasado. No deseaba volver a repetir el mismo error. No deseaba ver a Takano. Y definitivamente NO deseaba encontrarse con él en Esmeralda.

Finalmente, harto de pensar siempre en lo mismo, trató de calmarse y dirigió su mirada cansada hacia el horizonte.

- Este trabajo solo me da dolores de cabeza - resopló con mala gana.

ZAS

… Y entonces alguien interrumpió muy sutilmente sus pensamientos … pegándole tremenda hostia en toda la cabeza con el remo de un bote …

- ¿QUÉ DEMONIOS? – gritó a la nada antes de voltearse y encontrarse cara a cara con la persona que menos deseaba ver en estos momentos. Takano estaba frente a él, sosteniendo un pequeño remo sacado de no se sabe dónde. - ¿ ¡Qué hace, Takano-san! ?

- Darte un verdadero dolor de cabeza. ¿Qué haces holgazaneando? No te pagamos para hacer el vago.

- ¡No me pagáis nada! ¡Y no estaba holgazaneando!

Ignorando completamente sus quejas, Takano le entregó un cubo y una fregona.

- Friega la cubierta y luego búscame en Esmeralda. Te asignaré más tareas. El capitán suele tirar por la borda a la gente que se cruza de brazos y no hace nada, así que por tu bien, ponte a trabajar.

- ¡Está bien! Maldita sea. Ahora márchate y déjame tranquilo.

- … Esta bien.

Se produjo entonces un breve silencio entre ellos. Ninguno se movía ... hasta que:

- … hasta luego entonces … Ritsu … - concluyó finalmente su jefe, Takano.

El nombrado abrió sus ojos de par en par ante la mención de su nombre. Contra su voluntad, su corazón comenzó a latir fuertemente.

Maldita sea … no me llames así … de nuevo.

¿Acaso nunca podría huir de él? ¿Del fantasma de su pasado?

Para evitar que su jefe viera el sonrojo que comenzaba a extenderse por su mejilla, el menor se giró bruscamente.

Takano lo observó atentamente por unos instantes … como queriendo decir algo. Finalmente, incapaz de encontrar las palabras adecuadas, se marchó de allí, dejando a Onodera solo.

- Takano … - murmuró este con aire ausente después de comprobar que se había marchado. Después de todo lo que había sucedido, ahora se sentía inmensamente incomodo cuando su jefe estaba presente, pero a la vez, por alguna razón, le gustaba estar a su lado.

La mezcla de sentimientos tan contradictorios solo lograba ponerle de mal humor. Agarró con rabia el palo de la fregona sin apenas mirar y comenzó a 'limpiar' el suelo frenéticamente, aunque en realidad lo único que estaba haciendo era menear la fregona de un lado a otro a un ritmo tan rápido que más bien parecía estar bailando Break Dance con ella …

- Estúpido, estúpido, estúpido Takano.

- ¿Se puede saber que haces? – una voz imponente y autoritaria se oyó a sus espaldas y Onodera pegó un brinco, cuán conejo al oír el aullido de un lobo.

Resultó que el 'lobo' era un hombre alto, de cabellos azulados y ojos azul grisáceo. Más que un lobo, para muchos era el apodado 'oso gruñon de Marukawa'.

Aquel hombre-lobo-oso-vete-tú-a-saber-que-más-animales-se-me-ocurren le lanzaba una mirada fija e intimidante al pobre chico. Miraba a Onodera con la misma alegría con la que un hombre recibe una patada en los … bueno, … eso. Ya me entienden.

Nervioso por la imponente mirada, Onodera empezó a soltar un sinfín de cosas sin sentido mientras agitaba los brazos a ritmo frenético.

- ¡Estásequivocado,esunmalentendidoaquínohapasa donadaconTakanoyo-…!

- Onodera …

- En serio, Yokozawa, no ha pasado nada c-…

- ¡Onodera!

- Tan solo estaba aquí muy tranquilo cuand-

- ¡Onodera!

- ¿Pero por qué no me deja explicarle que-...?

- ¡Onodera! ¡Eso no es una fregona sino un remo que has sacado de no sé donde! ¡Cuántas veces más me piensas interrumpir antes de que te lo diga! ¡Estás rayando el suelo con él!

Onodera bajo la mirada para encontrarse con el remo de Takano en sus manos y la fregona tirada de mala forma en el suelo. No sabía cómo, pero Takano siempre se las arreglaba para arrebatarle toda su concentración y al final acababa haciendo este tipo de estupideces.

Sin saber cómo excusarse, simplemente se inclinó y se disculpó con aquel hombre. Un gran sonrojo de vergüenza comenzaba a formarse en sus mejillas.

- Y-Yo .. siento lo de …

- Haz tu trabajo y deja de coquetear con quien no debes. – dijo simplemente aquel hombre en un tono de reproche antes de irse. Sus respuestas siempre solían ser un tanto cortantes cuando se trataba de Ritsu.

El de ojos verdes suspiró y tomó con desgana la fregona mientras observaba como aquel hombre se alejaba.

Su nombre era Yokozawa. Le conoció hace dos semanas. Era una persona seria, trabajadora, diligente y un tanto malhumorada, que a primera vista parecía intimidante. Quizás su actitud ligeramente arrogante era solo una fachada para encubrir su verdadera naturaleza, pero Onodera no estaba seguro de eso.

De lo que si estaba seguro era de que Yokozawa era el mejor amigo de Takano desde hace muchos años, justamente desde que Takano se introdujo en el mundo de la piratería. Ellos solían pasar bastante tiempo juntos. Sin embargo, Yokozawa no pertenecía a la sección de Esmeralda, sino que era un jefe de sección que se encargaba de vender los tesoros, piezas valiosas y joyas robadas por la tripulación en el mercado negro de Marukawa, además de vender los mangas que encubrían las verdaderas actividades del Sekaiichi. En resumidas cuentas, se encargaba de las ventas.

Ciertamente, se podía asegurar sin lugar a dudas que Yokozawa adoraba a Onodera … así como un gato adora el agua o una persona profundamente dormida adora las llamadas a personas equivocadas a las tantas de la madrugada …

… Ok

… En realidad, Yokozawa parecía odiar a Onodera con toda su alma, su cuerpo, su corazón, su mente y su todo.

¿Y qué causaba todo este rencor y toda esta tensión entre ellos?

Pues el culpable era nada más y nada menos que el sentimiento más cálido que pueda existir … El amor

Que irónico …

El amor era un sentimiento que podía sacar lo mejor del ser humano, pero a su vez, también tenía el poder de sacar a la luz lo más nefasto. Tenía el poder de otorgar la gloria a todas las inocentes víctimas que cayesen en su red, pero también tenía el poder de enredar sus vidas y hacerles sufrir como nunca antes.

Era por ese inocente sentimiento por lo que la tensión entre Yokozawa, Onodera y Takano había llegado a un punto inaguantable. Tanto que Onodera apenas podía trabajar en paz, por mucho que lo intentara.

Y es que, por culpa de este sentimiento tan contradictoria, ahora Onodera no solo tenía que lidiar con un cambio radical en su vida (de noble a pirata), sino que además, en estas tres semanas había tenido que enfrentarse a sus fantasmas del pasado, había descubierto que se había enamorado de un hombre otra vez (maldita sea, que gay que era), y para colmo, de la nada le había salido un rival en el amor (lo que hacía aun más gay, para el gran deleite de la sección de Zafiro ~)

En estas tres semanas, Onodera Ritsu había llegado a esta situación, en resumidas cuentas, de la siguiente manera:

-.-.-.-.-

Entre trabajo, sorpresas y emociones, los días fueron pasando uno tras otro con gran rapidez. Y para desgracia de Onodera, con cada día que pasaba, sus lazos afectivos con el resto de la tripulación se iban haciendo más fuertes.

Sobre todo con Takano…

Y conforme pasaban los amaneceres y las hermosas puestas de sol, el joven noble no solo descubrió varias facetas de ese hombre que comenzaron a agradarle más de lo necesario, sino que también descubrió una inquietante verdad …

Una verdad que tenía que ver con su pasado. Y justamente, lo que desencadenó esta verdad fue … un cálido beso …

Todo había ocurrido muy rápido … El choque de unos labios, suaves y exquisitos, sobre los suyos …

Cuando sus sentidos volvieron a funcionar tras el shock inicial, pudo comprobar que … Takano… le besaba. Sus labios rozaban los suyos, su lengua le tentaba y su calor le abrasaba.

Lo último que recordaba es que habían estado a solas, ambos hablando de su vida y sus relaciones pasadas. Y de repente, ocurrió. Takano le besó sin más. Cuando intentó apartarlo y reclamar una explicación por este inesperado beso, las únicas palabras de Takano fueron:

"Eras tú …Ritsu … "

Y finalmente, la verdad fue revelada:

Takano no solo era un pirata.

Él era …

E-era … un noble del que un día Onodera Ritsu se enamoró, diez años atrás, en una distinguida biblioteca solo para nobles de alta cuna. Era el hombre del que estuvo enamorado por tanto tiempo.

E-Era … Su amado sempai, su primer amor …

Alguien que jugó con su corazón y lo pisoteó vilmente con tan solo una simple sonrisa, sarcástica y cruel. Alguien que destruyó por completo sus esperanzas en el amor.

¿Pero qué estaba haciendo Takano aquí?´

Él era un noble. ¿Por qué ahora era un pirata?

Un ladrón … un asesino …

¿Por qué?

Definitivamente, había muchas cosas de la vida y del pasado de Takano que aun no entendía.

¿Y por qué volver a aparecer de repente en su vida? ¿para jugar él otra vez?

Muy a su pesar, todas estas preguntas no fueron contestadas.

Tras besarle, Takano le declaró que jamás había jugado con su corazón y que, de hecho, jamás había conseguido olvidarle en todos estos años. Todo parecía haber sido un malentendido, pero, ¿de verdad fue solo eso?

Finalmente, Takano le dejó bien claro que no le dejaría ir y que volvería a conquistar su corazón, esta vez para siempre.

Esto dejó a Ritsu completamente confundido …

Quedó aun más confundido cuando conoció a Yokozawa. Él parecía amar a Takano y veía a Ritsu como una posible amenaza, tanto para el bienestar de Takano como para la esperanza de que el fuerte amor que él mismo sentía por Takano fuese correspondido algún día.

- ¡Takano-san … si está saliendo con Yokozawa, por favor, déjeme tranquilo! – recitó el más joven una y otra vez. Pero a pesar de que decía eso, los celos le devoraban poco a poco.

Era obvio que estaba celoso por la relación de amistad que mantenían Takano y Yokozawa, pero aun asi, Ritsu siguió negando sus sentimientos una y otra vez, a pesar de que sentía su cuerpo arder cada vez que Takano le tocaba. Cada vez que le robaba un beso o le regalaba una dulce caricia.

A pesar de la angustia que le provocaba toda esta situación, Onodera descubrió que era incapaz de dejar este barco. Ahora muchas cosas le ataban a él …

Sintió de pronto la inexplicable sensación de que quizás en este barco podría encontrar su lugar en el mundo. Así que a regañadientes, decidió darle una oportunidad a esta nueva forma de vida.

Sin embargo, determinó que jamás volvería a darle al amor una nueva oportunidad para destrozar su corazón de nuevo …

Si era necesario, rechazaría a Takano toda su vida.

-.-.-.-.-