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Se acerca el desastre

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Flash back totalmente innecesario y super re-gay:

En el suelo no había ni una sola mota de polvo. En los estantes, decorados con detalle y bella precisión, solo se encontraban libros perfectamente alineados y ni uno solo de ellos estaba fuera de lugar. En el techo, una cúpula enorme permitía el paso de la luz.

Esa bella estancia, rodeada de lujo, se encontraba en total y absoluto silencio. Se trataba de inmensa biblioteca, la cual se encontraba casi vacía. Solo una persona se encontraba sentada, leyendo un enorme y grueso libro. Lo que no sabía esa persona era que alguien le observaba 'discretamente' tras uno de aquellos estantes.

Quien le acosa- … eeeh… le contemplaba con total devoción era un joven noble de pelo castaño, cuyo sonrojo cubría gran parte de su rostro.

Bueno, en realidad lo que cubría gran parte de su rostro eran sus dos grandes ojos verdes … Como todos sabrán, es totalmente de sentido común que al ser un uke, sus ojos tengan que ocupar el 70% de la cara. Así lo dictan las sagradas leyes del yaoi … ¿Quiénes somos nosotros, oh simples mortales, para ponernos en contra de la sabiduría del yaoi?

Pero bueno, esa cuestión no viene al caso.

El caso es que el uk- … el joven noble, de nombre Ritsu, observaba atentamente a aquella persona de cabellos negros. Sus ojos brillaban al contemplarlo. En otras palabras, Ritsu estaba en mode stalker on.

Pétalos de flores salidos de la nada inundaban el ambiente. Los suaves cabellos, probablemente lavados con Pantene Pro-V, eran mecidos por la suave brisa mientras admiraba al hombre que había conseguido robar su corazón sin siquiera pretenderlo. Lo de cómo se las arreglaba la brisa para mecer sus pelos en un espacio cerrado era un misterio … Simplemente, son cosas inexplicables que ocurren en las escenas de romance …

Tan inexplicable como que el ambiente que rodeaba a ambos jovenes se iba volviendo poco a poco de color rosa pasteloso a medida que los minutos pasaban. Ya solo faltaba una música celestial salida de la nada para completar la escena. Era el momento ideal para una confesión de amor…

El momento idóneo …

Y al final ese romántico momento llegó, cuando las miradas de ambos se cruzaron en el preciso momento en el que ambos alzaron la mano para alcanzar el mismo libro de un mismo estante.

- Me gustas … - fueron las palabras que escaparon suavemente de los labios de aquel joven de ojos esmeralda.

Y asi, Onodera Ritsu se confesó, no sin antes haber pensado en recipientes con líquidos rosas que se derraman por exceso de amor y no sé que chorradas más …

Fin del flash back totalmente innecesario y super re-gay:

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- ¡Ricchan! ¡Ricchan!

Una voz resonaba en los oídos de Onodera …

No hacía más que provocarle un profundo dolor de cabeza.

- ¡Ricchan! ¡El flash back ya ha acabado, vuelve a la realidad!

Onodera comenzó a entreabrir los ojos, no muy seguro de lo estaba pasando. Lo último que recuerda es que estaba recolectando información. Había estado reflexionando sobre su pasado, sobre el antiguo encuentro con su primer amor, sobre como llegó a este barco y sobre todo lo que había sucedido desde entonces. Se había dirigido, sin más remedio, a su área de trabajo. Takano nada más verle allí comenzó a darle un sin fin de tareas que hacer y darle ordenes frenéticamente. Desde luego, el ritmo de trabajo en este lugar era exagerado … A partir de ahí no recordaba nada más, pero a juzgar por la situación en la que se encontraba, seguramente había desfallecido de puro agotamiento.

- Ey Ricchan ~

Un chico de cabellos oscuros, de muchísima más edad de la que realmente aparentaba, estaba sacudiendo el hombro de Onodera con la esperanza de que se despertara. Mientras, el chico de ojos verdes se encontraba en estos momentos muy felizmente muriéndose de fatiga y cansancio … tirado en el suelo, despatarrado de mala forma y sin fuerzas para mover un dedo.

- ¡Rin-chan! ¡No desfallezcas! ¡No mueras~! – gritó angustiado el joven de cabello oscuro, sosteniendo dramáticamente al muchacho en sus brazos – ¡No por favor, no! ¡Me debes dinero! No te mueras aun.

Una gotita resbaló por la frente de Ritsu ante la verdadera preocupación del joven moreno, un compañero del grupo Esmeralda. En ese instante, Onodera trató de levantarse, pero no pudo. Estaba agotado. Para un niño rico acostumbrado a la buena vida, este trabajo era sumamente tedioso y a pesar de todo el tiempo que llevaba aquí, no lograba acostumbrarse del todo. Aun así, estaba poniendo todo su empeño en demostrar que podía valerse por sí mismo, sin necesidad de recurrir a sus privilegios como noble.

- E-Estoy bien ... ya te los pagaré más tarde … Y no me llames Ricchan, Kisa-san … - masculló lastimosamente a su compañero de sección.

- Vamos, Ricchan. Animo. Solo tienes que aguantar hasta mañana. Pronto llegaremos a Marukawa y podremos descansar un poco. Ya sabes … Navegar en este navío es como quedar atrapado en un ciclo que se repite una y otra vez. ¿Ves? … Subes al barco y empiezas a trabajar muy bien, con mucha energía, pero los días en alta mar van pasando. Cada vez hay más trabajo, menos provisiones, más peligros, menos posibilidades de sobrevivir, más mareos, menos ganas de vivir, más guardias y piratas enemigos deseando cortarnos la cabeza, etc, etc, etc. Y justo cuando crees que morirás, descubres que hemos llegado a un puerto de zona neutra. Entonces, descansamos, gastamos todo nuestro oro, lo malgastamos en lujos y caprichos, asistimos a las mejores fiestas, nos divertimos hasta caer rendidos y volvemos al barco totalmente regenerados. Y ahí el ciclo vuelve a empezar, con un sinfín de agónicos días hasta que vuelve la diversión~ … si es que sobrevives hasta entonces …claro.

- Kisa … no eres bueno dando ánimos…

- Aww~ No imaginas las ganas que tengo de llegar a Marukawa de una vez~ - dijo el mayor con un aura nostálgica y soñadora.

- ¿Por qué lo dices con ese tono? ¿Quieres ver a alguien allí?

Ante la pregunta, Kisa enrojeció y desvió la mirada nerviosamente.

- No. N-Nadie … ¡Nadie en absoluto!

- Pero …

- ¡NADIE EN ABSOLUTO!

- … ¿O-Ok? – respondió el menor con los ojos abiertos como platos.

Onodera decidió ignorar la exagerada reacción de su compañero y tratar de levantarse, muy lentamente. Pero … de pronto el fatigado Onodera pegó un brinco tan grande que acabó golpeando su cabeza contra la de Kisa. Ambos muchachos frotaron su frente adolorida y Kisa se quejó en tono infantil y quejica:

- Ricchaaan ~ ¿Qué haces? ¿No te estabas muriendo hace un minuto?

- E-Es que …

Al ver a Takano salir del camarote de enfrente, el de ojos verdes se sobresaltó enseguida. Conociendo a su jefe, seguro que si le veía ahí tirado sin hacer nada le impondría doble trabajo, no sin antes lanzarle algún remo o algo para que se pusiera las pilas. Por muy enamorado que estuviese de él, su jefe seguía siendo muy estricto en el trabajo. Era realmente aterrador.

Sin embargo … esta vez Takano lucía extrañamente distinto.

Estaba …. muy …

¿silencioso?

¿pensativo?

No lo sabía. Sintió una oleada de preocupación inundando su corazón en ese preciso instante.

No pasó mucho tiempo, y nuevamente volvió a ver salir a alguien del camarote. Esta vez era Yokozawa, que también actuaba muy extraño. Andaba cabizbajo y pensativo, con un aura sumamente melancólica a su alrededor.

Cuando Yokozawa pasó por su lado ni siquiera le dirigió una simple mirada. E-Esto era demasiado raro. Normalmente le fulminaba con la mirada cada vez que le veía.

¿Qué estaba pasando?

O más bien dicho, ¿Qué había pasado entre ellos en ese camarote? ¿Takano le habría dicho algo a Yokozawa?

Con demasiadas preguntas en su mente y nadie para contestarlas, Ritsu decidió no pensar más en ello. Desvió su mirada hacia el cielo, en un intento de esquivar a Takano y Yokozawa.

Toda esta extraña situación le daba mala espina y el raro comportamiento de estos dos le producía escalofríos …

Escalofríos muy distintos a los que sentía ante el drástico descenso de la temperatura. Al alzar la vista hacia arriba, había podido observar como las nubes negras comenzaban a ocultar poco a poco los cielos, cubriéndolo todo con un velo de oscuridad. El viento helado resoplaba cada vez con más fuerza, estremeciendo su corazón con sus aullidos desgarrados. Y no solo eso. Desde el mediodía una ligera neblina había empezado a formarse en la zona, dando un toque aun más desolado y aterrador al ya de por si oscuro ambiente.

Si …

Viendo todas estas pistas, estaba completamente seguro: Aquella noche experimentaría por primera vez la furia del mar y del cielo. Una fuerte tempestad se acercaba a paso lento pero seguro, llevando consigo un viento feroz y una lluvia torrencial que pondría en peligro a coloso barco pirata.

Como si los cielos hubieran leído sus pensamientos, pronto notó como unas pequeñísimas gotitas de lluvia frías empezaban a caer muy poco a poco. Comenzaba a llover.

- Este día no podría ser peor … - fue lo último que oyó murmurar a Yokozawa, en un tono casi inaudible, antes de que dejase de contemplar las nubes negras y desapareciera de su vista, buscando quizás algún lugar donde poder estar solo …

- Cuando todo vuelva a la calma, debo preguntarle a Takano que ha pasado … - murmuró Onodera para sí mismo. De momento, en lo único que debía preocuparse era preparar al barco para la tormenta que se avecinaba.

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- ¡ALERTA, ALERTA! – Se oyó de repente. El grito de alarma resonó en todo el barco, junto al tintineo de una campana que los marinos solo tocaban en caso de emergencia.

Todos se estaban preparando para afrontar la dura tempestad a la que tendrían que hacer frente aquella noche, pero ante el tintineo de la campana y los gritos de aviso, toda la actividad del barco quedó drásticamente interrumpida.

Los tripulantes intercambiaron miradas de horror, sabiendo muy bien lo que significaba aquel aviso. Un peligro aun peor que la tormenta se avecinaba implacable …

- ALERTA. SON ELLOS. ¡ESTÁN AQUÍ!

Pronto, los murmullos de preocupación e inquietud se dejaron oír por todo el navio:

- 'No puede ser … están aquí …'

- 'Como si no tuviéramos ya suficiente con la tormenta …'

- '¿Cómo nos han encontrado?'

- 'No estamos preparados …'

El corazón de Onodera comenzó a bombear con fuerza en su pecho al ver el miedo reflejado en los ojos de los valientes piratas. Decidió permanecer callado, pero internamente se preguntaba qué estaba pasando. Angustiado, corrió hacia Takano en busca de respuestas:

- Takano-san, ¿Quiénes son ellos?

- ¡Preparen los cañones! – Aulló Takano firmemente sin contestar a su pregunta -¡Quiero a todos los tripulantes de este maldito barco listos para pelear!

- ¡TAKANO-SAN!

- Ahora no Ritsu. El mar no es lo suficientemente grande para los dos y esto … esto es la guerra … debes ponerte a salvo.

- ¡Respóndeme, maldita sea! ¿Quiénes son ELLOS?

La mirada de su jefe se dirigió hacia el horizonte, por donde poco a poco comenzaba a surgir de entre la espesa neblina un misterioso barco.

- El Junjou … - susurró.

*Inserte aquí el sonido de un mar embravecido, a un Takano posando épicamente sobre el mástil y a una épica melodía de fondo llena de épicidad*