Hola a todos, este capítulo lo dedico a dos personajes muy especiales, espero os guste tanto como a mí ;):
GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEÍS LA HISTORIA, Y SOBRE TODOS A LOS QUE COMENTÁIS, BUYBUY Y HASTA LA SIGUIENTE TANDA.
Alice y Neville Longbottom:
Cerró los ojos por unos momentos y posó dos de sus dedos en sus sienes, sus pasos intentaban ser relajados y tranquilos. Pero su fingida tranquilidad no estaba dando resultado.
Se jactaba de ser una persona tranquila, calculadora y meticulosa hasta el extremo, nunca dejaba nada al azar, no creía en la suerte y muy pocas cosas lo molestaban.
No obstante ese muchacho una vez más había conseguido crispar sus nervios. ¿Cómo por las artes oscuras ese maldito había conseguido hacer que su maldita hija viajara en el tiempo?
Esos malditos ojos de ella se lo decían todo, y lo que había vislumbrado en la mente de esa despreciable, no le había agradado en lo más mínimo. Por lo visto, aún en el futuro, su leal muñeca, seguiría luchando por él.
No había conseguido descifrar demasiado de lo que esa sangre sucia le había dejado ver, sin embargo, tenía una vaga idea de lo que le esperaba. Y había sido toda una sorpresa descubrir algo que él mismo desconocía.
¿Cómo era posible que no se hubiese percatado?, Ahora era de máxima importancia evitar que alguien más lo supiera. Para ello, debía conseguir que esa despreciable niña desapareciera, Lestrange, se ocuparía de ello.
Debía mover sus piezas con mucho cuidado. Tener a Lestrange y a Greyback en Hogwarts, le había brindado una información muy importante, más si la utilizaba de forma adecuada, sería quizás su mejor movimiento hasta ahora.
Sonrió, acababa de percatarse de algo que hasta ese momento no se le había ocurrido, ¿cómo se había dado cuenta de todas las oportunidades que se le presentaban ante tal descubrimiento por su parte?
Si algo se le daba bien era trazar planes, y eso haría, tenía tiempo para ello. Solo esperaba que su jugada fuera antes que la de él.
"OPV"
30 de Enero 1960 -31 de Octubre 1981.
Tres años, solo tres años de vida más y todo terminaría.
Desde que había escuchado de labios de Harry, que ella era su madre, no había podido evitar revivir todas y cada una de sus conversaciones con él. Por lo que ya sabía que en la vida de Harry, ella y James ya no estaban presentes.
Ambos habían muerto. Pero había esperado que sus vidas hubiesen estado cargadas de buenos y alegres momentos, no que sus momentos felices se redujeran a tan solo Tres preciados y míseros años.
Su rostro mostraba una sonrisa, más lo que llevaba por dentro no tenía nada que ver con esa expresión, ¿cómo podría?, se abrazó a sí misma con fuerza, intentando por todos los medios no romper a llorar, siempre se había considerado una chica fuerte y que sabría afrontar cualquier situación que se le presentara.
Sin embargo, el día anterior, la vida, le había demostrado que podía ser demasiado cruel.
31 de Octubre de 1981, ellos se encontraban cursando el séptimo año, 1978, y aún en su tiempo ella y James no tenían nada.
¿Cuánto tiempo les dejaba eso para disfrutar uno del otro?, Tres años serían un sueño perfecto para ella, más todo se tornaría en una horrible pesadilla, en la que el que más sufriría, sería la persona que demostraría que ella y James habían existido.
En ese corto lapsus de tiempo, ella se enamoraría de James, se casaría con él, y tendría a Harry, ¿con qué edad lo dejarían solo?, Según la mujer de la posada, ellos habían comenzado a vivir en el valle de Godrig con veinte años. ¿Sería justo después de casarse con James?, ¿se casarían antes de que ella se quedara embarazada?, ¿o la boda sería a raíz de ese hecho?
¿A quién podía acudir para que la ayudara?, Tal vez a Alice, James le había dicho que era la madre de Longbottom, quizás si le preguntaba a este por ella, podría saber algo de ella misma. Alice, era, después de todo, su mejor amiga, ella sin duda tendría que saber algo.
Al pensar en ella, recordó que se encontraba en su cuarto, al parecer estaba enferma, solo deseaba que no fuera nada grave.
Sus otras opciones eran Remus y Sev, ¿querrían ellos ayudarla?
Sintió un pequeño escalofrío recorrerla y se percató de que estaba siendo observada, Remus Lupin, de ese tiempo no dejaba de mirarla con cierta interés, ¿sería qué al fin este se había decidido?
Decidió ignorar ese compartimiento y miró al resto de la gente que se encontraba en la sala. Parecía completamente impensable el que dos personas, estuviesen en la planta de arriba luchando por su vida.
Después de todo, no todo el mundo estaba enterado de ese hecho, al igual que era muy curioso ver el cómo habían obligado a Harry a abandonar a Granger. ¿Por qué lo habían hecho?, ¿Por qué separarlo de ella solo para estar en cuerpo presente en esa absurda e inútil celebración?
Recordaba que Remus le había dicho que sería muy sospechoso que él no se encontrase ahí, ¿por qué?, ¿Por qué su hijo parecía ser el centro en muchos aspectos?, ¿Por qué lo trataban todos de la manera que lo hacían?, vale que había perdido a sus padres en la guerra, ¿cuántos no habían pasado por eso?, ¿Por qué esa atención para con él?
Era evidente que Harry estaba siendo objeto de miradas curiosas y cuchicheos, pero él parecía ignorarlos todos, sostenía una copa en sus manos y la miraba sin verla.
Harry se había convertido en un muñeco sin alma, y eso era duro de ver. Enseguida notó que alguien se sentaba a su lado. Cuando miró hacía su otro lado se asustó un poco.
El gran perro negro, al que Harry había llamado Hocicos, se encontraba a su lado y miraba exactamente a la misma persona que ella estaba observando. ¿Podría el perro estar enfadado?, ¿Preocupado?
-¿Por qué no te acercas a animarlo? -le susurró a este, a la par que comenzaba a acariciar el pelaje negro azulado del mismo. El perro la miró unos segundos y se dejó hacer, a pesar de su tamaño y de lo que podía asustar, este parecía ser bastante dócil.
-¿Por qué no dejas de mirarlo?
La voz de James la irritó, ¿qué le importaba a él lo que hacía o dejaba de hacer?, lo cierto es que no tenía ganas de hablar con él, no quería contarle todo lo que había descubierto, en realidad temía hacerlo.
¿Cómo reaccionaría él ante tales cosas?, no, se lo callaría para ella misma, esa era la mejor solución. Pero necesitaba hablar con alguien, contarle sobre lo que sabía e intentar averiguar lo que necesitaba.
Fijó su vista en Neville, y se sorprendió al verlo bailar de forma animada con Luna Lovegood, ambos sonreían ampliamente, y parecían disfrutar de la fiesta.
-Eres demasiado evidente, no creo que a la pelirroja le guste que lo mires tan descaradamente.
-¿La pelirroja?
-Ginny, la que creía que era tú hija. -sentenció este, y se apoyó en la pared para agregar: -Pero me equivoqué, al parecer Arthur le ha sido leal a Molly. ¿Quién crees que será tú esposo en este tiempo?
-Seguramente Sev. No lo veo por aquí, al igual que a mí misma en este tiempo, así que lo más seguro es que estemos juntos.
Escuchó el sonido de la copa romperse y sonrió, seguramente la dejaría en paz por esa noche.
-Vamos Hocicos, Harry nos necesita.
Le dio una pequeña palmada al perro y echó a andar hacía Harry, cuando estaba llegó hasta él se sorprendió al ver que no estaba solo y que Ginny y Remus lo acompañaban:
-No puedes estar así, todo el mundo se va a dar cuenta de que ha sucedido algo.
-Entonces dejadme marcharme, no tengo porqué celebrar una maldita fiesta que para mí no lo es.
-Harry, te guste o no tienes que aparentar que todo...
-Pero es que todo no va bien Remus. Nada va bien en realidad, nada importa ya, ¿crees que significa algo para mí lo que todos dicen o hablan?, ¿de verdad piensas que eso es algo vital para mí?, Esta maldita reunión, es todo, menos verdadera, para mí es una farsa que no estoy dispuesto a seguir. ¿Qué ganamos engañando a todos y aparentando que nada sucede?, ¿Qué conseguimos haciéndoles creer que no estoy preocupado, que sigo al pie del cañón, cuando en realidad no me quedan fuerzas para nada?
¿Cuando la noche pasada me encontraba tirado en el callejón Diagon, pidiéndole, no, rogándole, a mi peor enemigo que acabara conmigo de una maldita vez?
-Esperanza, Harry, esa palabra es pequeña y fácil de decir, pero muy difícil de conseguir y mantener, la Esperanza, es lo que tú les brindas con tu sola presencia en este lugar. Esperanza de un mañana mejor, de que un día todo acabará, porque tú después de todo aún sigues aquí.
Porque a pesar de lo que ha hecho contigo, de todo lo que te ha herido, aún luchas y defiendes lo correcto. Eso es...
-¿Y qué pasa si no quiero seguir con esto?, ¿Qué pasa si ya me cansé de perder?, lo único valioso que me queda en esta maldita vida, se encuentra tirada en una cama debatiéndose entre la vida y la muerte. ¿Qué sentido tiene seguir adelante con todo?
-¿Cuanto valoras tú, la vida de las personas que han caído por el camino?, Ese es el sentido de todo esto, ¿cuantos más quieres que caigan?
Remus lo había dicho serio y con los ojos fijos en Harry, este lo miró con odio y furioso:
-¿Y tú cuanto los valoras?, ¿Tanto para no ir a verlos en años?, ¿para olvidarte de su sola existencia por tú conveniencia?
Lily abrió los ojos sorprendida por las palabras dichas por este, aunque no fue la única, pues Ginny lo cogió del brazo con fuerza y lo hizo mirarla:
-Harry, te has pasado, sino quieres estar aquí pues vete, di que estás cansado y ya, pero no sigas atacando a las personas que se preocupan por ti. Y menos a las que te aprecian.
Harry la miró por unos momentos y después se soltó de su agarre, había cierto arrepentimiento en sus ojos, miró hacía Remus y después bajó la mirada:
-Lo siento, yo, Remus, no puedo perderla a ella también. Ron y ella, son lo más parecido a una familia que he tenido, solo de pensar que a alguno de ellos le pudiera pasar algo, no quiero ni pensar en ello.
-Lo entiendo, puedes irte si así lo deseas, pero deberías de percatarte de que incluso Ron, conoce la importancia de estar aquí hoy.
Lily miró hacía el recién mencionado y lo localizó rodeado de varios pelirrojos más, se encontraba apoyado en una de las paredes y uno de los más altos le hablaba, mientras que otro, el que tenía un pendiente, había colocado una de sus manos rodeando los hombros de este.
Más por curioso que le pudiera parecer, el chico parecía ausente de la conversación que mantenían con él, miraba hacía algún lugar de la sala.
-Para unas personas es más fácil que para otras. Si quieres te puedo acompañar al cuarto.
Declaró ella, se acercó hasta los tres y enseguida recibió la mirada reprochadora de Ginny:
-Yo misma lo acompa...
-Te lo agradecería mucho Luna.
La voz de Harry interrumpió cualquier cosa que Ginny fuera a decir, lo que provocó una sonrisa en su rostro, era evidente que Harry no se había percatado de lo que acababa de hacer con sus palabras.
Pero a raíz de la mirada que la chica le había lanzado, estaba segura de que acababa de granjearse una enemiga, ¿qué haría la chica cuando supiera quién era ella en realidad?
Sonrió aún más ante ese pensamiento, pero la mirada furiosa de ella, le hizo entender que esta la había malinterpretado por completo.
-Yo me quedaré un rato más, luego iré a verte.
Sin más le dio un beso a Harry en la comisura de los labios y se marchó, no sin antes fulminarla:
-Todo un carácter la pelirroja.
Declaró ella cuando comenzaron a subir las escaleras, no recibió respuesta por parte de él:
-¿Cómo se encuentra?
Negó, ambos llegaron a la habitación del fondo y él abrió la puerta, cuando estaban por entrar en la misma escucharon la voz de alguien más:
-¿Por qué me proteges?, ¿Por qué ese empeño de que no me hieran?, Al parecer no eres tan mala persona como yo creía, pero si ese es el caso, ¿por qué mi papa te besaba en el jardín?
Nadie respondió a esas preguntas:
-Quisiera conocerte mejor, es extraño, pero siento que te conozco y a la vez no, ¿quién eres tú en mi vida?, ya he descubierto algunas cosas de los otros y los sitúo bien, pero a ti no te ubico, ¿serás solo la amante de mi padre y ya?
-No creo que sea así Luna, tal vez debas darte un poco de tiempo, quizás la ubiques más adelante.
-¿De verdad lo crees?, ¿Sabes una cosa?, He estado buscando el regalo de mi madre por todas partes, pero no lo he encontrado. No recuerdo habérmelo quitado nunca, pero no está.
-¿Quién se lo regaló a tú madre?
-Mi padre, o al menos eso me dijeron ellos. Cuando comencé a hacer cosas extrañas, ella dejó de ponérsela y comenzó a ocultarla. No me dejaban tocarla por nada del mundo, hasta la noche que todo sucedió, en esa ocasión mi tía me la dio.
-Sería bueno que regresases a tú cama, aún tienes algo de fiebre y no quiero que empeores.
Sin duda esa era la voz de Malfoy, y la otra la de la pequeña niña, ¿de qué estaban hablando ellos?
Intercambió una mirada con Harry y sin más ambos terminaron de entrar en la habitación, justo en el momento en que la otra puerta se cerraba. Habían conectado ambas habitaciones para que a Madame Pomfrey, le fuera más fácil atender a ambas chicas, más al parecer una de ellas ya parecía recuperarse.
Vio a Harry caminar hasta la cama que ocupaba Granger y lo vio acercarse a ella y darle un beso en la frente, seguidamente se sentó en una silla que se encontraba justo al lado derecho de la cama.
Ella caminó hasta la otra silla y se sentó, esta estaba en el lado izquierdo de la misma.
-¿Qué ha dicho Madame Pomfrey?
-Que se trata de magia oscura muy poderosa, ella ha curado lo mejor posible la herida, y le está administrando unas once o doce pociones diferentes, pero dice que depende mucho de la fuerza de voluntad de ella.
-Entonces está hecho, es una chica fuerte. Harry, ella no se rendirá.
Este se hecho un poco hacía delante apoyando sus brazos en sus piernas y cruzando los dedos de sus manos, mientras fijaba su vista en Hermione y sonreía de medio lado:
-¿Verdad?, eso me digo a mí mismo una y otra vez, pero no termina de despertar para darme la razón. Todos me piden que sea la Esperanza del resto, pero, ¿quién es la mía?, ¿Quién me da a mí lo que necesito?
-No dejas que te la den Harry. Te cierras a recibir lo que te ofrecen, y hieres a los que te rodean sin percatarte de ello.
Harry ahora la miró sin entender:
-Ginny, ella desearía poder ofrecerte ese consuelo que necesitas, desea poder ser ese hombro que precisas para llorar, pero la alejas de ti de una manera en la que ni te percatas de ello.
Siguió mirándola de frente, lo que la puso en cierto modo nerviosa, pero aún así, no se detuvo:
-Y luego está Remus. Lo culpas y le hechas en cara no visitar un lugar, que a él, le provoca un dolor incalculable. No te paras a pensar en que él, ha estado tan solo como tú lo has podido estar, aunque no acierto a averiguar cómo es eso posible.
Pero aún así, te sientes capaz de reprocharle y hacerlo sentir peor de lo que ya se siente.
-¿Cómo puedes tú saber lo que él siente o no?, ¿Por qué crees que sabes lo que ellos piensan o el porqué yo hago las cosas?
-Lo conozco, llevo unos meses conviviendo con él, y es un hombre al que se le puede entender en poco tiempo.
Él formó una sonrisa torcida en su rostro, y después miró de nuevo a Hermione:
-No quiero su lastima, no quiero su apoyo ni su consuelo, no quiero aceptar nada de lo que me ofrece, porque ya no sé si puedo responder a lo que ella desea.
Con respecto a Remus, él y yo nos entendemos, y estoy seguro de que ya está todo olvidado, él desconoce algunas cosas, y sé que cuando las sepa, comprenderá perfectamente todo.
¿Podría pedirte un favor?
Ella sonrió de medio lado y asintió a su pregunta, cuando él la miró, sintió un escalofrío recorrerla y se sorprendió al ver lo que la miraba de él le estaba diciendo, antes de que pudiera abrir la boca, se puso en pie y se acercó a él, sin pensar y sin que él se lo esperara le cruzó la cara.
-¿Qué crees que haces?
-¿Acaso te has pensado que puedes deshacerte de mí de una forma tan fácil?, yo no soy Remus, ni tampoco Ginny, no me compares con ellos o con la gente de ahí abajo que parecen preocuparse por ti, pero no de una manera totalmente seria y desinteresada, yo no soy como ellos.
Para mí, eres Harry, el chico despreocupado, algo desastre, amante de Quidditch, que ha tenido un pasado algo turbio y por lo que veo un presente y futuro en el que no se augura nada bueno, pero la cosa será peor si te empecinas en quedarte solo.
¿Crees que esa es la solución a todo?, Estás muy equivocado chico, y si hace falta que te lo demuestre así lo haré, tendrás mi presencia constante, día y noche si es preciso. Así que borra de tú mente y más te vale que no dejes salir por esos labios, lo que ibas a decir.
Harry la miraba asombrado y abrió y cerró la boca unas cuantas veces antes de apretar sus puños y declarar:
-¿Quién te has creído que eres para tratarme así?
Lily se tuvo que morder la lengua, haciendo una mueca con su boca para evitar soltar "TU MADRE", por lo que declaró entre dientes y con muy mala gana:
-Luna Elkins, y no quieres conocerme enfadada, puedo ser peor de lo que te imaginas.
Sin más, y sabiendo que si seguía allí, podía hacer algo que podía causar estragos, salió de la habitación furiosa. ¿Cómo era posible que su hijo hubiese salido así de idiota?
Estaba a punto de decirle que se alejara de él, pero la forma en que se lo iba a decir, estaba segura que no le iba a gustar, sus ojos se lo habían dicho todo sin necesidad de que abriese la boca.
Ella lo entendía tan bien, porque ella misma cometía terribles estupideces en algunas ocasiones, y el estúpido de Potter, ni que decir tenía que resultaba unas diez veces más bocazas que ella.
Y sabía que las palabras podían herir demasiado si la persona que las decía se lo proponía, así que antes de escucharlo, decirle algo cruel, prefirió cortarlo de cuajo.
-Sinceramente creí que le soltarías que eras su madre.
Se detuvo y sonrió de medio lado, después de todo no había tardado mucho en subir:
-¿Es cierto que ya todo está olvidado?
-¿Qué es ese detalle que no sé aún?
-Es mejor que te lo diga cuando esté listo para decírselo a sí mismo. ¿Por qué no has dicho nada a nadie?
-Me imagino que McGonagall es consciente de todo, y con ella Snape. ¿A quién más debería decírselo?
-¿A tus amigos?
-Me temo que ya eres muy consciente del paradero de tres de ellos. ¿Por qué no me lo dijiste tú a mí?
-No nos dejaban hablar. ¿Cómo hemos llegado a todo esto?
-Sabes que no puedo hablarte de nada de eso. ¿Se lo vas a decir a él?
Sonrió de medio lado y se giró a mirar al hombre detrás de ella, sus ojos verdes hicieron contacto enseguida con los oro de él:
-¿Sería eso una buena idea?, desearía hacerlo, pero me temo que no es bueno, además, ahora mismo no está pasando un buen momento para...
-Precisamente, sería ideal que viera que puede contar con alguien a su lado.
-Ya lo sabe, pero teme dejarlos entrar, ¿por qué él se cierra tanto?, No confía en nadie que no sea Ron o Hermione. ¿Cómo es posible que su mundo se reduzca a dos personas?
Entiendo que yo y James nos es imposible, pero ¿qué hay de Alice, de Sirius, incluso de ti?, creí que éramos amigos, ¿Es tan fuerte vuestro dolor por la perdida, que dejasteis de lado a nuestro hijo?
Remus dejó de mirarla, había más, había mucho más, ¿qué tanto habían tenido que pasar todos ellos?, ¿Qué futuro era ese tan negro?
-¿Recuerdas este viaje nuestro?
Rápidamente sus ojos y los de él se encontraron una vez más, él no tardó en negar, así que les borrarían la memoria al llegar a su tiempo. ¿Habría una manera de impedirlo?
Si existía la encontraría, formó una triste sonrisa en su rostro sin mucho esfuerzo y susurró:
-Me alegro, en cierto modo es un alivio, no podría vivir sabiendo que este es, el futuro que les espera a mis seres queridos. No quiero recordar nada de esto, de hecho, si pudiera, olvidaría ahora mismo todo lo que ya sé.
Sin más se alejó de él e ingresó en la habitación que compartía con Alice, Ginny y Luna, sin embargo en esta no había nadie más que Alice.
Cuando miró a esta a los ojos, se quedó helada, ¿qué podía tenerla así?
Su cabello siempre ordenado, se encontraba despeinado y era evidente que llevaba bastante llorando. ¿Qué le pasaba?
-Al…
-Calla, no digas mi nombre, no digas nada, Lil quiero irme, marcharme de aquí, amiga, esto es un infierno, ayúdame.
Rápidamente lanzó unos hechizos a la puerta y a las paredes y corrió a su lado, la abrazó con todas sus fuerzas y ella rompió a llorar aún más. ¿Qué podía tener así a su mejor amiga?
Miró a su alrededor y el corazón se le detuvo, ¿qué hacía la carpeta que Harry había traído el día anterior en esa habitación?
"OPV"
Al entrar en el cuarto que Ron, Malfoy, Harry y él mismo compartían, nunca se hubiese imaginado encontrarse algo como aquello.
Se había sorprendido al encontrar algunas cosas en su cama, entre las que había unas fotos, una bolsita de terciopelo y otras cosas más. Rebuscó en la caja y encontró una carpeta azul, al abrirla se sorprendió al encontrarse un montón de cartas.
¿Qué era todo eso?, intrigado se dispuso a leer:
"Querida Lil:
No sabes lo difícil que es estar encerrada en este lugar, ¿cómo es posible que tengamos que pasar por todo esto?
Yo y mi esposo somos dos reconocidos Aurores, me indigna la idea de esconderme como una cobarde. ¿Por qué no simplemente ocultarlo a él y ya?, Mi esposo y yo somos más útiles luchando, que escondidos.
Aunque él, al menos puede salir y ayudar, y tú esposo igual, pero yo no. A mí me tienen encerrada entre estas cuatro paredes sin poder salir. ¿Cómo hemos llegado a esto?
Cada vez que leo en el profeta o en algún otro lugar sobre un nuevo ataque u otra muerte me desespero en mi encierro. Amiga, sabes que no soy de quedarme oculta sin más. ¿Cómo lo llevas tú?, ¿Qué tal el pequeño Harry?, según me han dicho es idéntico a su padre, ¿también es un pequeño trasto?, estoy deseando poder verte amiga.
¿Crees que habrá una reunión pronto?, Esa es la única manera que tenemos para vernos. Si esta va a ser nuestra vida a partir de ahora, ¿no sería mejor desaparecer los seis y ya?
¿Aparentar nuestra muerte y vivir al margen de todo?, prefiero el exilio y la libertad, a estar aquí encerrada sin poder actuar ante las injusticias que oigo.
¿Sabes el destino que han corrido los hermanos de Molly?, ¿cuántas muertes crees que les sean necesarias para terminar con todo esto?
Querida Lil, escríbeme pronto con tus alegres palabras y tus sueños sobre el futuro, dime una vez más que todo estará bien y que seremos los más felices de este mundo.
Amiga, dime que nuestros hijos serán dos chicos alegres y felices con un futuro prometedor. Hazme tener esos sueños hermosos que solo tú sabes evocar, ¿sabes que amo tú imaginación?, Espero que a mí hijo no le moleste que le pusiera el nombre que me sugeriste. Estoy segura de que no, después de todo Frank, dice que es un nombre que él mismo había escogido. Nunca pensé que tú y él pensaseis igual, pero me alegro que mi elección te agradase.
Frank y Neville, son lo más preciado que tengo y tú querida amiga, nunca sabrás lo mucho que te valoro. Desearía, y sé que es muy injusto por mi parte desear esto, que ninguna de nosotras estuviese señalada por esa profecía.
¿Es ser egoísta desear que tú, yo, y nuestras familias fuésemos libres de todo esto?, aunque algo me dice que era inevitable.
Amiga, ahora, en momentos como este, en que el miedo me embarga, solo desearía no haberme enfrentado a él nunca. Ser una de los muchos que nunca lo han visto. Pero sin embargo nosotras hemos salido victoriosas de un enfrentamiento directo contra él, en tres ocasiones.
¿Seremos tan buenas? Jajajaja, solo deseo que nuestros hijos sean mejores.
Que Harry y Neville de verdad puedan enfrentarse a él y sacarlo de circulación.
Te quiere tú amiga Alice.
PD: Respóndeme rápido amiga, que muero por leerte."
¿Qué era eso?, miró el pergamino en sus manos y se percató de que estas le temblaban, ¿cómo era posible eso?, nunca antes había escuchado de esas cartas.
¿De quién eran?, desesperado por averiguar, miró algunos pergaminos más, y algo mareado se dejó caer en el borde de la cama, todo eso era de Harry. No, de la madre de Harry.
¿Acaso su madre y la de Harry era tan amigas?, ¿qué significaba lo de señalada por esa profecía?, ¿qué profecía?
Con el pergamino aún en sus manos, lo apretó con fuerza, ¿por qué nadie le había hablado de nada de todo eso?, ni siquiera su abuela le había dicho de esa amistad.
¿Y Harry, cómo es que él se lo había callado?, ¿acaso no eran amigos?, ¿por qué él no le había dicho nada de todo eso?, ¿por qué había creído necesario ocultárselo?, él tenía el mismo derecho que Harry a conocer esas cartas, a disfrutarlas y a maldecirlas.
Porque eso era lo que estaba haciendo en esos momentos, maldecirlas, ¿por qué en ese momento aparecían?, ¿por qué ocultarlas en primer lugar?, ¿De qué hablaba su madre?, ¿Por qué se habían ocultado ella, su padre y él?, ¿Qué significaba lo de que él y Harry Juntos pudiesen acabar con él?, ¿Con quién?
Eran muchas preguntas, y no tenía respuestas para ellas, ¿estarían en las cartas?, ¿si las leía todas encontraría alguna cosa que lo ayudase?, ¿Harry sabría algo?, ¿y su abuela?, ¿se lo dirían si preguntase?, ¿serían sinceros?
La rabia ocupaba parte de su ser, ¿lo creían débil y por ello no le habían dicho nada de nada?, ¿podría ser que Harry aún no supiese nada y por eso no se lo había dicho a él?
-Neville, ¿estás ahí?, la señora Weasley desea que bajes a cenar.
¿A cenar?, ¿cómo podría?, había perdido todo el apetito, de hecho no creía ni que le fuese posible levantarse del lugar en el que estaba.
-Harry regresó, pero parece ser que está enfermo, lo han dejado en la habitación de al lado hasta que se recupere.
Así que había regresado, muy bien al día siguiente lo interrogaría, Harry no podía negarse a hablar con él, no podía dejarlo sin información al respecto.
-¿Neville?
Una vez más escuchó la voz de Arian a través de la puerta. La chica era simpática, pero en esos momentos lo estaba sacando de sus casillas, ¿por qué no se iba y ya?
-¿Me oyes?, Ne…
-Sí, no bajaré, ¿quieres dejarme en paz de una vez?
No escuchó una respuesta a sus palabras, pero al ver qué pasaba un buen rato y no recibía respuesta supuso que se había marchado. Se dejó caer hacía el suelo y apoyó su espalda en la cama. El frío y duro suelo lo hizo sentir cierto alivio.
Aunque su mente estaba muy lejos, él aún estaba en sobre firme, y pese a que no era un gran consuelo, era algo. Cogió otro de los pergaminos y se dispuso a leerlo, justo cuando iba a comenzar la puerta se abrió y la carpeta se le escapó de las manos.
Al ver como todos los pergaminos se esparcían por el suelo se asustó. Ese precioso tesoro no podía estar en algo tan impuso como el suelo.
Comenzó a recogerlos con cierta desesperación, a ojos de quien acababa de entrar debía parecer un loco:
-¿Qué pasa?
Arian, ¿es que esa chica no entendía cuando alguien quería estar solo?, ignorándola siguió con su labor, pero lamentablemente él no era una persona que contase con mucha agilidad, sumando su nerviosismo y desesperación, no estaba haciendo un gran trabajo.
Escuchó como ella entraba en el cuarto y daba unos cuantos pasos, al mirar hacia ella, descubrió que traía en sus manos una bandeja con comida.
La dejó encima de la cama y se giró para ayudarlo, la vio recoger algunos pergaminos y entregárselos:
-¿Es una tarea?
Negó mientras los cogía y los guardó en la carpeta.
-¿Qué son entonces?, Parece ser algo importante para ti.
-Lo es.
Sin decirle nada más, colocó la misma en la caja encima de su cama, cogió esta con ambas manos y se giró, caminó hasta la cama de Harry y posó la caja en la misma.
-¿Es de Harry?, ¿Qué hacías con ello si no es tuyo?
-También me pertenece, quiera él o no aceptarlo, eso es mío también.
-¿Quiera o no aceptarlo?, ¿Qué pasa?, ¿Habéis discutido?
La verdad es que no, pero si estaba enfadado y mucho, ¿tendría que pelearse con Harry para conseguir esos pergaminos?, ¿Los podría coger?, ¿Sabría él lo que significaban?
-No, y espero no tener que hacerlo, él tiene que entender que si son importantes para él, también lo son para mí.
-¿Qué contienen?, ¿Qué puede ser tan importante Neville?
Neville sin mirarla aún apretó sus manos y dijo:
-Ya te he hablado que vivo con mi abuela ¿verdad?
-La que me presentarás mañana ¿no?
Él asintió, era cierto que él le había ofrecido presentarla a su abuela, quería que esta viera que tenía amigos, aunque ya no era necesario, pues ella no dejaba de alabarlo desde su quinto año, pero quería que viera que había otra gente que también lo consideraba alguien decente.
Arian, era una chica simpática y que lo trataba bien, ella era como una hermana para él. Alguien en quien podía confiar y contarle todo. Era extraño pero en dos meses esa chica había conseguido ganarse toda su confianza.
Algo que ni siquiera Harry, Hermione o el resto habían conseguido aún, ¿qué tenía ella de especial?, no estaba muy seguro, pero sentía que ella podía darle lo que precisaba, a la vez que él mismo se sentía capaz de darlo todo por ella.
¿Era amor?, no, no se parecía en nada a lo que había sentido por Ginny, o incluso a lo que sentía ahora por Luna. Quizás fuese parecido a lo que sentía en sus primeros años por Hermione, solo que más intenso.
-Nunca te he dicho el motivo por el que vivo con ella. –se calló un momento y después se sentó en la cama de Harry, sin mirarla aún, suspiró, cerró los ojos y comenzó a hablar: -Muy pocos conocen lo que te voy a decir, de hecho, Harry, creo que es uno de los que lo saben.
Mis padres, ambos, eran respetados Aurores del ministerio de magia, luchaban en todas las batallas, tanto en las que estaban metidos los Aurores como en las que solo la orden intervenía. Ellos defendían los ideales de Dumbledore.
Ambos, era buenos, muy buenos y reconocidos, según creo los mortifagos los consideraban un objetivo a batir. Un año después de la caída de Voldemort, los hermanos Lestrange, junto con Barty Crouch hijo, y la mujer de uno de los hermanos Bellatrix Lestrange, dieron con nuestra casa.
Esos indeseables, atacaron mi hogar, y Bellatrix, se ensañó con mis padres pero bien, según creo, ella y los suyos creían que ellos sabían el paradero de su señor.
Pero no era así, o eso creo, el asunto es, que como querían sacarles información, los torturaron con la maldición Cruciatus hasta volverlos completamente locos.
Incluso a mí me lanzaron alguno, yo solo contaba con dos años, creían que por culpa de eso, quizás yo nunca pudiese ser un mago decente. Incluso aún lo creen.
Mis padres ahora están ingresados en San Mungo, ninguno de ellos me reconoce, cuando voy a visitarlos, lo único que ellos me dan son unos envoltorios de caramelos. Y eso solo mi madre, mi padre…- calló durante un momento y tragó saliva: -Él ni siquiera me mira, no existo, cuando lo visito, ni siquiera me ve.
Dejó de hablar, la verdad era, que esa era la primera vez que revelaba algo sobre sus padres de forma tan abierta. No se atrevía a mirar a Arian, tenía miedo de ver la mirada de ella, no quería ver lástima en sus ojos, no deseaba encontrar compasión, él no quería nada de todo eso.
¿Habría hecho bien en contárselo?
-¿Cómo soportas verla en el colegio?, Yo no podría, si la tuviese delante acabaría con ella.
Levantó su mirada rápidamente y sorprendido, ella no lo miraba, sus ojos estaban fijos en el suelo y apretaba con fuerza sus puños, su expresión no era de lastima, sino de rabia:
-¿Qué…?
-Si yo fuera tú, aprovecharía toda oportunidad a mi alcance, le haría saber a esa despreciable que me las iba a pagar. ¿No la has enfrentado nunca?
Ahora ella lo miraba directamente a él, sus ojos negros brillaban con tal intensidad que sintió cierto miedo, ¿cómo ella podía estar tan furiosa?
-Sí, una vez, en quinto. Harry, Hermione, Ron, Luna, Ginny y yo, tuvimos un enfrentamiento con algunos mortifagos, entre los que se encontraba esa mujer, en el ministerio de magia.
Pero allí no pude hacer mucho, había demasiados y nosotros no estábamos muy preparados que digamos, esa despreciable mujer, mató ese mismo día al padrino de Harry. Yo no sabía que él, era tan importante para Harry, siempre creímos que Sirius Black era el que traiciono a los Potter y mató a Pettigriw, pero al parecer hay un misterio en todo eso.
Harry, después de la muerte de Black, no ha sido el mismo, y después de perder a Dumbledore el año pasado, me temo que la suerte de él, es peor que la mía.
Neville se sorprendió al ver como la cara de ella pasaba, de la rabia, al miedo en cuestión de segundos:
-¿La muerte de Black?, ¿Sirius Black está muerto?
Su voz era un susurro, no parecía estar hablando con él, de hecho, era como si se hubiese encerrado en sí misma y no terminase de creerse lo que le estaba diciendo.
-Sí, la verdad es que fue toda una sorpresa verlo aparecer para enfrentarse a los mortifagos y salvar a Harry, siempre pensé que era un asesino.
Ella lo miraba sin verlo, se quedó un buen rato perdida en su mente, y al cabo de un rato se puso de pie y declaró:
-Te traje algo de comer, es mejor que me vaya, tus compañeros deben estar a punto de regresar y no quiero que piensen lo que no es.
Sin más se dirigió a la puerta, la abrió y salió de la habitación cerrando la puerta una vez más. ¿Qué le pasaba a ella?
Seguramente había sido una sorpresa el enterarse de lo de Black, después de todo el tema Black había sido toda una conmoción por mucho tiempo, primero traicionó a los padres de Harry, después asesino a trece personas y a Peter Pettigriw, se escapa de Azkaban, lo pillan en Hogwarts, y consigue escapar una vez más de las garras del ministerio.
Después aparece para defender a Harry, y este mismo dice que es inocente de todo, y muere a manos de Lestrange.
Sin duda Black era todo un misterio, no le extrañaba en absoluto que Arian se hubiese sorprendido, lo extraño era el miedo que había detectado en ella.
Sin poder explicar este, miró una vez más la caja, hablaría con Harry, él tenía que entender.
Al día siguiente, su abuela iría a celebrar la noche del 24 de Diciembre con ellos, así que le preguntaría y le presentaría a Arian. Se levantó y se acercó a su cama, miró la bandeja y comenzó a comer distraído.
¿Sería mala idea leer alguna carta más mientras que hablaba con Harry?
"OPV"
Salió del cuarto de Neville perdida, y sin estar muy segura de estar despierta, ¿cómo era posible?, ¿sería cierto?, ¿cómo se lo iba a explicar a los demás?, ¿debía hacerlo?
Mareada y sin ser muy consciente de donde estaba dio un paso para alejarse de la puerta y llegar a su propia habitación, más al dar dos pasos sintió como pisaba algo.
Miró hacía el suelo y descubrió que se trataba de un pergamino, ¿qué hacía un pergamino en el suelo?, se agachó aún perdida a recogerlo.
¿Sería de Neville?, Tal vez habría salido del cuarto cuando ella entró en este. Se giró como autómata para llamar a la puerta y entregarle a este el mismo, miró el pergamino mientras se preparaba para llamar, pero se detuvo en seco.
¿Podría ser esa su letra?, ¿Cómo había llegado una tarea de ella al pasillo?
Comenzó a leer el mismo:
"Lil estoy desesperada, ya han pasado tres días.
¿Estarán bien?, Dime que tú sabes algo de ellos. Que James se ha puesto en contacto contigo, amiga, por favor alivia mi agonía y temor, ven a verme. Lil, si le pasa algo a Frank yo no sé si podría seguir.
Sé que tengo a Neville, pero sin Frank a mí lado ¿qué sentido tiene todo?
Ven a verme amiga, te espero.
Alice Longbottom."
Su respiración se cortó en seco, ¿qué significaba eso?, era su letra, era una carta que ella había escrito, ¿Cuándo?, iba dirigida a Lily, sin duda, pues solo a ella podría confesarle sus miedos y hablarle de una manera tan libre, solo a ella podía confesarle que amaba a alguien de una manera tan desesperada.
Alice Longbottom, "Sé que tengo a Neville."
Neville Longbottom, "los torturaron con la maldición Cruciatus hasta volverlos completamente locos."
Negó y retrocedió, sus pasos la hicieron chocar contra la pared que tenía a su espalda, eso no podía ser, tenía que ser una equivocación.
Miró a su alrededor y corrió a encerrarse en su cuarto, una vez dentro se metió en su cama, el pergamino lo escondió dentro de su almohada, no quería creerse nada de eso. ¿Sería una broma de Sirius y el resto?
Sirius, las lágrimas acudieron a sus ojos, ¿qué futuro era ese?, sin duda ese pergamino se le había caído a Neville de la carpeta azul. ¿Habría en esta algo que la ayudara a entender?
Tenía que hacerse con esa carpeta, necesitaba leer más cartas, necesita respuestas, o acabaría por volverse loca.
No, ya lo estaba, según lo que Neville le había dicho, en ese tiempo ella estaba ingresada en San Mungo, ella y Frank estaban locos.
Rompió una vez más a llorar, necesitaba desesperadamente esa carpeta, necesitaba una verdad diferente.
A la mañana siguiente escuchó a todas levantarse, ella se excusó con Lily diciéndole que se encontraba mal, durante todo el día recibió la visita de Madame Pomfrey y de Sirius y James, a estos les hizo saber que le dolía la cabeza, no se atrevía a enfrentar a Sirius.
¿Cómo hacerlo?, ¿por qué ella se había tenido que enterar de eso?, ¿Por qué no enterarse ellos y ya?, ¿Qué debía hacer, decírselo o callarse?
Llevó ambas manos hacía su cabeza y se acurrucó aún más en ella misma, quería olvidar, quería retroceder, no saber nada de lo que sabía. Eso era desesperante.
Escuchó como Neville pedía permiso para verla, pero James y Sirius le dijeron que no era buena idea, que no se encontraba bien, agradeció que le impidieran entrar. ¿Cómo iba a actuar a partir de ahora delante de él?, ¿Cómo seguir siendo tan cercana a él, sabiendo que era su futura madre?
Sabiendo lo que iba a suceder, lo poco que él la disfrutaría, sabiendo el dolor que le provocaría a su hijo.
Él le había dicho que le regalaba envoltorios de caramelos, ¿eso era lo único que tenía de ella?, rompió una vez más a llorar.
Tenía que ser mentira, debía ser un error, esa era la única salvación que tenía. Escuchó como comenzaba a llegar gente a la casa, sin duda la celebración comenzaría en breves, ¿habría llegado ya la abuela de Neville?
Cuando dejó de escuchar ruidos en la planta de arriba, se levantó de su cama, abrió la puerta del cuarto con cuidado y tras estar segura que nadie se encontraba por allí, fue al cuarto de Neville.
Abrió la puerta y una vez allí busco con la mirada la caja que Neville había depositado en la cama de Harry. Esta se encontraba en el mismo lugar, por lo visto el chico no había entrado a su cuarto a dormir.
Entró en la habitación y corrió hasta la caja, sin pararse a pensar en que lo que estaba haciendo estaba mal, rebuscó en la misma, no tardó en encontrar la carpeta y sin dudar, la abrazó contra su pecho y corrió para salir de allí y refugiarse en su cuarto cuanto antes.
En cuanto llegó al mismo, se olvidó por completo de cerrar la puerta, necesitaba saber, era preciso que esas cartas le desmintieran lo que ella temía.
Con prisa y nerviosa abrió la misma y comenzó a buscar los pergaminos escritos por ella, y se sorprendió al ver algunos escritos por Lil.
Esos los leería después, ahora solo deseaba ver lo que ella había escrito.
Al cabo de lo que para ella no fue nada, pero sin duda habían sido lo mínimo dos horas, la puerta de su cuarto se abrió, cuando miró hacía la misma, no vio más que una silueta, las lágrimas no la dejaban ver de quién se trataba.
¿Sería alguna de las otras chicas?, ¿pensarían que se había vuelto loca?, estuvo a punto de romper a reír, ¿qué importaba eso?
-Al…
Lil, era Lil, comenzó a balancearse una vez más y casi gritó cuando le dijo:
-Calla, no digas mi nombre, no digas nada, Lil quiero irme, marcharme de aquí, amiga, esto es un infierno, ayúdame.
Lil hizo algo, para después correr hasta ella y abrazarla con fuerza, sin poder contenerse más gritó, grito de rabia y dolor. ¿Por qué ellas tenían que pasas por todo eso?
¿Por qué sus hijos estaban en peligro?, ¿De qué profecía hablaba ella en sus cartas?
No había podido leer las de Lil, no había sido capaz, ¿cómo hacerlo después de entender que todo lo que sospechaba y sabía era verdad?
-¿Qué pasa amiga?, me estás asustando, ¿qué te sucede?
No conseguía hablar, no podía decirle todo lo que acababa de leer y descubrir, ¿cómo decirlo?
-¿Qué haces con la carpeta de Harry?, ¿Qué leíste Alice?
Ella sabía que esa carpeta era de Harry, ¿sabría quien era este en realidad?, ¿sería consciente, de que el chico con quien pasaba últimamente todo su tiempo, era su propio hijo?
-Una pesadilla, un infierno, Lil, quiero desaparecer de aquí, olvidar todo, quiero regresar…
-Alice, por favor dime que te tiene así.
Descruzó sus brazos como pudo, ya que ella la abrazaba con fuerza y le entregó el último pergamino que había leído.
Ella lo cogió y comenzó a leer, mientras lo hacía, su expresión no cambió demasiado, eso la hizo sorprenderse a sí misma. Cuando el pergamino cayó al suelo, porque ella lo había dejado caer, y fijó sus ojos en los de ella, descubrió una triste resignación en sus ojos.
¿Qué significaba esa mirada de ella?
-Lo siento tanto Lice, lamento que te hayas enterado así.
-¿Enterado así?, ¿De qué estás hablando?
-Yo…
-Lo sabías, ¿me estás diciendo que es cierto?, ¿Qué esa carta no tuvo respuesta?, LIL, DIME QUE ME CONTESTASTE, DIME QUE LO QUE ESCRIBÍ NO ERA CIERTO.
No, eso ya no podría soportarlo, tenía la esperanza de que esa última carta hubiese recibido una respuesta desmintiéndola. Había cogido a su amiga de los hombros con fuerza y la estaba zarandeando, pero cuando vio que por las mejillas de su mejor amiga, comenzaban a caer algunas lágrimas, la soltó.
Asustada y negándose a creer eso último se alejó de ella.
-Lice, yo…
-No, no quiero saberlo, no quiero, hazme olvidar todo, borra todo de mi mente, hazme regresar, QUIERO IRME DE AQUÍ.
Se agarró con fuerza la cabeza y se tiró del pelo, tenía que despertar, todo eso tenía que ser una pesadilla. Despertaría en su cama en la torre de Gryffindor y asistiría a sus clases con normalidad, practicaría Quidditch con James y el resto y recibiría alguna carta de Frank. Todo sería perfecto, como hasta esa maldita noche en la torre de Astronomía.
-Es tú culpa, todo esto es por tú culpa, yo ahora estaría en mi casa, con mis padres, de vacaciones, sino fuera por ese estúpido colgante tuyo.
Al pensar en este, la miró, la cara de Lily reflejaba cierto miedo, no quería ni imaginarse la imagen que tendría en esos momentos.
-Eso es, dámelo, regresaré, ese maldito objeto tiene que llevarme de regreso. ¿Dónde está?
Al ver que su amiga no respondía a sus preguntas y tampoco hacía el amago de buscarlo, se dispuso ella misma a encontrarlo, se dirigió al baúl de ella, y cuando lo abrió y comenzó a tirar todo por la habitación Lily habló:
-No está, amiga el colgante desapareció, no lo tengo, lo perdí cuando lleguemos aquí.
-Mentira, lo que pasa es que no quieres dármelo, ¿te divierte esta situación?, ¿Te gusta verme destrozada?, ¿Crees que puedo resistir saber que soy una maldita loca que reside en San Mungo?
QUE MI ÚNICO HIJO, TIENE QUE VIVIR CON SU ABUELA, POR QUE ESA DESPRECIABLE DE LESTRANGE NOS VOLVIÓ LOSCOS A FRANK Y A MÍ.
Los ojos de Lily se abrieron de la sorpresa:
-¿De qué estás hablando Lice?
-¿Eso no lo sabías?, me alegro entonces de poder darte la noticia, así sabrás por lo que yo estoy pasando. Lo mío lo podía aceptar, después de todo fue luchando como acabé así, pero saber que mi mejor amiga está muerta, que su esposo también, y que Sirius murió hace dos años, es demasiado para mí.
Saber todo eso y no poder decírselo a ellos es asfixiante.
Aunque por lo visto tú lo llevas bastante bien, ¿desde cuándo nos estás mintiendo a todos?
Estaba furiosa y dolida, ella no había confiado en ella, y ahora su dolor era demasiado grande para contenerlo dentro de ella. Quería culparla, herirla, hacerla sentir un poco de lo que ella estaba pasando desde la noche anterior.
-Sirius está… y tú, ¿qué?, ¿cómo?
No era capaz a pronunciar la palabra, Lily estaba ida completamente, no terminaba sus frases, parecía haber conseguido su propósito, ahora ella estaba igual de turbada y perdida.
Ambas pegaron un bote a la par cuando comenzaron a llamar a la puerta con insistencia, se miraron entre asustadas y sorprendidas y juntas comenzaron a recoger todo a su alrededor.
Lil cogió la carpeta y guardó todos los pergaminos en la misma, después la cerró, y cuando todo estuvo recogido, y ella se refugió en su cama, escuchó como ella quitaba los hechizos a la habitación y abría la puerta.
-¿Qué hacías?, ¿Por qué cerraste?
-Lo siento, estaba ayudando a Arian a cambiarse de ropa, lleva todo el día en la cama y ha sudado mucho.
Ninguna de las chicas dijo nada, escuchó algún alboroto en el cuarto, por lo visto estaban acostándose.
-¿A dónde vas?
-Necesito beber algo.
Escuchó que Lil decía, más ella sabía que mentía, Lil necesitaba estar sola, despejarse, ella era la fuerte de las dos, al menos de carácter, así que si se derrumbaba lo haría sola. Nunca delante de ella. Al menos no en un momento en que ella estaba en ese estado.
Deseaba ser más fuerte y ofrecerle a ella el consuelo que ella misma le había ofrecido, pero, ¿cómo ayudarla si ella misma estaba destruida por dentro?
"OPV"
Sentía que los ojos comenzaban a pesarle, pero no deseaba dormirse, quería seguir a su lado, no perderse ni un momento su rostro, si esas eran las últimas horas de su amiga, las quería grabar a fuego en su mente.
¿Por qué él no había respondido a sus súplicas?, ¿por qué pesa a llamarlo ofreciéndole su vida en bandeja no había acudido?
¿Era una nueva forma de torturar?, Nunca estaría tan expuesto como lo había estado en esos momentos, ¿por qué él no lo había acabado sin más?
¿Quería que se lo suplicase una y mil veces?, Si ella desaparecía, ya nada tenía significado, ¿qué importancia podían tener un millar de personas que él ni siquiera conocía?
Si no había sido capaz de ayudar a lo más preciado de su vida, ¿cómo iba a ayudar al resto?, el agotamiento parecía hacer mella en él, pero se obligó a mantener sus ojos bien abiertos.
No iba a dormirse, Morfeo no lo vencería.
["Los ruidos fuera se hacían cada vez más y más insoportables, el miedo lo envolvía todo. ¿Qué estaba pasando?
-Te hemos encontrado, Ya no podrás escapar.
-¿Qué pasa?, ¿Quién es?
-Lestrange, maldita miserable, tenéis que iros de aquí.
-No pienso…
-Ya discutimos esto.
-¿Asustados?, no deberíais, solo venimos a jugar, jajajaja
-Jugar, jugar, jugar.
-Todo volverá a comenzar, ¿Cuánto tardará?
Su padre se llevó una de sus manos a su frente y ahogó un gemido de dolor, vio como se apoyaba en la pared. Su tía se acercó a su padre y le preguntó:
-¿Estás bien?
-Quiero que te las lleves lejos. Llévalas con Draco.
-Pero, ¿quién te ayudara a ti?
-Siempre que ellas estén seguras será suficiente.
-No puedes pedirme que me marche, juré que siempre estaría a tu lado.
La voz de su madre sonaba desesperada, apretó más el abrazo que tenía intentando proteger.
-Pero ahora no solo somos nosotros, y no puedes pedirme que la sacrifique a ella.
Sintió que depositaban un beso en su frente y después se vio en brazos de su tía. Ella, y su madre salieron corriendo se allí.
-Al fin solos, ¿y qué será?
Una fuerte explosión invadió el lugar, escuchó un grito por parte de su padre, sin duda era un grito de dolor.
-NO.
-Venga, tenemos que irnos, no puedes…
-No puedo dejarlo, por favor cuida de ella, no la dejes.
Sintió un nuevo beso en la frente y de nuevo escuchó un grito de dolor de su padre:
-Volveré, me reuniré contigo, te lo prometo, no te dejaré por mucho tiempo.
Ella tenía lágrimas en los ojos, parecía desesperada por que la creyera, volvió a besar su mejilla y frente y salió corriendo hacía la casa.
Hubo unos cuantos haces de luz, de un momento a otro sintió un escalofrío recorrerla y como su tía la obligaba a no mirar.
-Quiero a la niña, tiene una esfera que necesito.
-NO. No es posible.
Su tía sonaba aterrorizada, y sin dejarla mirar hacía donde estaba su casa, comenzó a correr y a alejarse de allí. Juntas ingresaron en el bosque de Dean."]
Abrió los ojos asustado, ¿qué demonios acababa de pasar?, ¿Era Luna la niña que gritaba?
Miró a su alrededor mareado, se llevó una de sus manos a la frente y descubrió que estaba cubierta de sudor.
Cerró los ojos y los abrió en el acto.
Una mujer rubia cargaba con una pequeña, una niña que sin duda era Luna, ¿por qué él había visto eso?, ¿Estaría él pensando en ello?
Estaba seguro de que el hombre que miraba a las dos mujeres alejarse era Voldemort, era la misma sensación que sentía cuando veía algo de la mente de él.
¿Así que deseaba la esfera de la pequeña?, ¿Para qué podría él querer ese objeto?, ¿por qué se sentía tan culpable consigo mismo?
Se sentía despreciable, era como si él mismo, hubiese pronunciado las palabras que habían bastado a Lestrange, para perseguir a la pequeña.
