Hola a todos, este es el último capítulo de hoy, espero lo disfrutéis nos vemos lo más pronto posible:

GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEÍS LA HISTORIA, Y SOBRE TODOS A LOS QUE COMENTÁIS, BUYBUY Y HASTA LA SIGUIENTE TANDA.

25 de Diciembre:

-¿Por qué no te trasformas?

-¿Cómo quieres que lo sepa?

-¿Estáis seguros de que eres tú?, Entendedme y si os estáis equivocando, el chico Potter lo llama Hocicos.

Todos miraron al chico que acababa de hablar, ¿cómo era posible que formara parte de su pandilla?, Era su amigo, sí eso era, Colagusano era uno de ellos.

-Corrígeme si me equivoco, Pitt, tú eres consciente de que a un animago se le reconoce porque el animal que en el que se trasforma, tiene una series de cosas identificativas.

-Sí, ¿y qué con eso?

-¿Podrías por favor numerar las mías?

Dijo exasperado Sirius a su lado, Peter comenzó a señalar, el pelo de Sirius como una característica, la forma especial de su rabo y su descomunal tamaño.

-Ahora mira a ese perro.

Peter así lo hizo, durante un rato, estuvieron observando todos al enorme perro, el cual ahora parecía haberse adueñado del sofá del salón. Este se rascó detrás de las orejas con su pata trasera y tras dar unas cuantas vueltas en el mismo, encontró la posición adecuada y sin más se acomodó.

Lo vieron abrir la boca en un bostezo y mirarlo todo a su alrededor con aburrimiento. Después estaba por tumbarse, cuando pareció percatarse de que estaba siendo observado. Todos a una dieron un paso hacia atrás cuando el gran perro fijó sus ojos grises en ellos.

-Canuto amigo, asustas.

Le dijo a Sirius, el cual frunció el ceño, el perro ahora les enseñó los dientes, o más bien, se enseño los dientes a sí mismo.

Ese enorme perro, que ellos sabían era Sirius, se estaba gruñendo a sí mismo, ¿podía ser algo más absurdo?, ¿por qué no recuperaba su forma?, ¿por qué no era Sirius y ya?

-¿A qué se supone que estoy jugando?

-¿Cómo quieres que nosotros lo entendamos, si ni tú mismo te entiendes?

Le preguntó él de vuelta.

-¿Y qué hacemos ahora?, es evidente que no nos dejarás acercarnos al sillón, ¿alguna idea?

Declaró Peter agachándose un poco, y posando ambos codos en sus rodillas y mirando al perro. Habían bajado a la sala a jugar a algo, estar en el cuarto era desesperante y las chicas parecían estar enfermas, así que no había mucho que hacer.

Ese se suponía que era el día de navidad, pero nadie lo diría.

-¿Qué hacéis hay parados como idiotas?

La voz de Ron los hizo mirar hacía este, él miró hacía donde ellos miraban y sin más entró en la sala.

-Baja de ahí o mi madre te matará.

El perro se alzó en el sillón y gruñó al pelirrojo:

-Tampoco él te cae bien.

-¿Por qué Remus dejó a Harry traer un maldito perro callejero?, que te bajes te he dicho. -Volvió a decir este, más Hocicos le ladro. Ron dio un paso hacia atrás y apretó los puños: -Muy bien, cuando mi madre te pille no podrás decir que no te avisé.

-He chico, ven conmigo, ¿quieres ver a Harry?

Lily llegó en ese momento y comenzó a llamar al perro, este enseguida se olvidó de Ron y la miró a ella. Se quedó un buen rato mirándola y con ciertas dudas se bajó del sillón y se acercó a ella.

Cuando estuvo a su lado, Lily, se arrodilló ante este y comenzó a rascarle las orejas. Furioso, miró a su mejor amigo:

-¿Qué te crees que haces?

-¿Yo?, Por los mil magos, ¿qué demonios sé yo?

-Vale, en eso sí te pareces a Canuto, ves una maldita falda y sales tras ella.

Esa era la voz de Remus, ¿qué estaba diciendo este?, ¿sería que no quería que nadie más supiera que ese enorme perro era Sirius?, Era cierto que eran animagos ilegales, quizás su amigo estaba fingiendo.

-Remus, no puede ser que permitas esto. Mi madre está a punto de volverse loca, y tiene a media casa asustada. Tienes que hablar con Harry, este perro tiene que ir fuera.

-No entiendo porqué, pero si es adorable, ¿verdad que eres adorable?

Ante la mirada de todos, el enorme perro ladro, alzó sus patas y derribó a Lily, para después caer encima de ella y comenzar a darle besos contento.

Furioso se acercó hasta ellos y cogió al perro del maldito collar que le habían puesto y tiró de él.

-Ya está bien, tú te vienes a dar una vuelta con nosotros, perro mugriento.

-OYE, A ver a quien le dices eso.

Escuchó que le reclamaba Sirius, más su enfado no lo hizo detenerse, escuchó como sus amigos caminaban detrás de él, y todos salieron al jardín de la casa.

Una vez fuera soltó al perro, al cual había tenido que arrastrar hasta fuera de la casa. Se puso de frente a él y reclamó:

-¿Qué te crees que haces?, ¿Cómo te atreves a besarla?

Sirius giró un poco su cabeza y lo miró con interés, ambas orejas las tenía alzadas, era evidente que lo estaba escuchando.

-No me mires así, ¿a qué estás jugando?

Un nuevo giro de cabeza, solo que ahora se sentó en sus patas traseras, eso lo hizo crispar los nervios.

-Argg, ¿por qué sigues con tu forma de perro?, ¿quieres dejarte de estupideces?

-James pareces un loco hablándole a un perro, hasta él te mira como si hubieses perdido unas Smith.

-Querrás decir que me miras, ¿Por qué este estúpido juego?

-¿Qué me cuentas?, Oye, ¿por qué no respondes nada?

Reclamó Sirius y fue a dar un paso hacía el perro, pero este se puso rápidamente en pie y comenzó a gruñirle, de un momento a otro este empezó a ladrar furioso, James, estaba por apostar que si no lo detenían se atacaría a sí mismo.

-¿Qué demonios hacéis?

La voz de Harry les llegó desde arriba, James miró hacía allí, este se había asomado a la ventana, era evidente que no se encontraba nada bien, ¿qué le pasaba?, negó, no quería preocuparse por él, ese maldito chico estaba enamorando a Lily, y aunque fuese su futuro hijo, no quitaba el hecho de que deseaba a la mujer que él deseaba.

¿Conseguiría su hijo lo que él no había conseguido?, no, de eso ni hablar. Los ladridos del perro y los gritos de sus amigos intentando detenerlo, lo devolvieron a la realidad.

-PARA, HOCICOS, DETENTE.

La voz de Harry era la que más se escuchaba, pero el perro no parecía hacerlo. Escuchó como este maldecía, y él mismo se centró en ayudar a Sirius.

El perro estaba corriendo para pillarlo, Sirius, no podía creerse lo que estaba viviendo, de eso estaba más que seguro.

-¿Qué demonios?, ¿Cómo es esto posible?, ¿Qué le pasa?

-He mira lo que tengo perrito, venga ven, toma.

Remus le ofrecía algo de comida a este, intentando llamar su atención, pero no servía de nada, este parecía decidido a morderse.

-Ya está bien. Hocicos, ven aquí.

Harry acababa de aparecer por la puerta y llamaba al perro, ver su estado lo dejó helado, ¿cómo era posible que en dos días, tres, ese chico se hubiese deteriorado tanto?, ¿qué le estaba pasando?

Su aspecto era completamente horrible, la ropa que llevaba estaba toda manchada de barro, su pelo estaba terriblemente revuelto, haría falta un buen peine para arreglarlo si es que eso era posible, sus ojeras eran muy marcadas. Tenía manchas en la cara, y por la forma podía asegurar que se debían a lágrimas.

¿Cuántas había derramado?, ¿Por qué?

-¿Qué demonios te pasa?, Canuto te estoy llamando.

Todos en el jardín se detuvieron en seco, menos el perro que siguió a lo suyo, hizo falta que Harry gritara para que este se detuviera en seco, y lo que gritó, los dejó aún más congelados:

-SIRIUS, YA ESTÁ BIEN, ¿QUIERES QUE TE ALEJEN OTRA VEZ DE MÍ?

El enorme perro se giró rápidamente a mirar a Harry, este parecía perdido y confundido, James, lo vio dar un paso hacia atrás, seguidamente negó y corrió hacía Harry. Este se apartó y lo dejó pasar, miró hacía ellos y sin más entró en la casa.

-¿Qué acaba de pasar?

-¿Qué es eso de alejarte otra vez de él?

Fijó su mirada en su mejor amigo, y se sorprendió al ver que este miraba hacía la ventana por la que Harry se había asomado hacía un rato.

¿Qué estaría pensando Sirius?

"OPV"

-¿Por qué no bajas a comer algo?, no puedes seguir sin probar bocado, Madame Pomfrey ya ha dicho que puede que ella despierte pronto, ¿crees que le agradará verte así?

Miró hacía Luna y después otra vez a Hermione, vale que su aspecto no era el mejor, pero no quería alejarse de ella. Quería ser lo primero que ella viese, quería ser el primero en ver sus ojos abrirse. ¿Por qué ella no lo entendía?

-Te vi ayer con Neville, ¿qué tal todo?

No escuchó respuesta de su parte y eso le extrañó, miró hacía su rubia amiga y pudo distinguir cierta turbación en su mirada, ¿era posible que ella no se hubiese dado cuenta de lo que Neville sentía por ella?

-Bien, somos muy amigos, la verdad es que es un chico interesante. –Se calló un momento y después fijó sus ojos plateados en él: -Harry, la verdad es que me encuentro aquí, porque él me ha pedido que te pida un favor.

¿Un favor?, ¿qué podía querer Neville de él?

-¿Qué pasa?

-Quiere hablar contigo, necesita decirte algo, no quiere decirme sobre qué, pero parece deseoso de poder hablarte sobre el asunto.

Harry se relajo, sin duda su amigo quería algún consejo sobre la chica en cuestión, por eso es que no le decía a ella de qué se trataba. Miró a Hermione una vez más y después se miró a sí mismo a través del cristal de la ventana.

Necesitaba una ducha, además, tenía algunos regalos que deseaba entregar en mano, suspiró:

-Está bien, iré a darme una ducha y a cambiarme de ropa, después dile a Neville que me reuniré con él en el salón.

Luna le sonrió y después se puso en pie, se acercó a Hocicos y tras darle algunas caricias salió:

-Te esperamos abajo entonces.

Sin más esta se marchó de allí, miró a Hocicos y se encontró con que estaba completamente dormido, ¿por qué no volvía a su forma?, ¿por qué Sirius no se trasformaba?, ¿Podría haberse equivocado tal y como Remus le decía?

Después de todo, Remus había visto a Sirius transformarse más veces que él, era posible que se hubiese confundido. Lo miró durante un buen rato, tanto si era como no Sirius, no pensaba dejarlo fuera.

Se levantó y como todas las veces que abandonaba la habitación depositó un beso en la frente de Hermione y le apretó la mano un poco:

-Volveré enseguida.

Tras ese ritual, se agachó acarició a Hocicos y cuando este entreabrió un poco los ojos dijo:

-Cuida de ella, no tardaré.

Este al ver que debía quedarse, cerró los ojos, vaya un guardián que le había buscado a Hermione. Suspiró y salió del cuarto, lo primero era ducharse.

Cuando el agua cayó por su piel, se sintió entre vivo y vacio, ¿cuánto tardaría ella en despertar?, Madame Pomfrey le había dicho que parecía más viva ese día que el anterior. ¿Sería cierto o solo quería darle falsas esperanzas?

También estaba el hecho de que debía disculparse adecuadamente con Remus, le había dicho a Elkins que no había problema, pero la verdad era otra y lo sabía.

Se sentía fatal, no solo por dentro, sino por fuera también, estaba cansado, tanto física como psíquica mente.

¿Cuándo terminaría todo eso?

Dejó que el agua resbalara por su cuerpo libremente por un buen rato, apoyó su frente en los mosaicos de la pared y cerró los ojos:

["Todo a su alrededor le era desconocido y el miedo la embargaba, ¿dónde estaba?, ¿cómo había llegado a ese lugar?

Miró hacía todas partes, pero nada le resultaba familiar, hacía bastante frío, estaban casi a punto de entrar en invierno, por lo que el frío era casi insoportable.

Se abrazó con sus propias manos, entre el miedo y el frío no podía dar ni un paso.

Sus ojos se fijaron en el frente y de repente recordó uno de sus sueños, era mentira, ese lugar lo conocía, y recordaba lo que su padre le había dicho sobre el mismo, pero aún así, no pudo evitar comenzar a llorar.

¿Dónde estaban sus padres?, ¿Por qué no iban a ayudarle?

-LUNA, LUNA.

-Papa, PAPA, ¿Estoy aquí?

Giró sobre sí para buscar a su padre y lo descubrió corriendo hacía ella, sonrió y rápidamente corrió hacía él.

-¿Cuánto hace que estás aquí?

-No lo sé, pero mucho, no sé como llegué, ¿qué me está pasando?

-No te preocupes, no es nada. ¿Cómo acabaste aquí?

-Es el lugar con el que sueño a veces, a este sitio he venido antes con alguien más, pero no recuerdo con quien, ¿qué significa esto?, ¿dónde estamos?

-Este es el valle de Godrig hija, aquí es donde yo nací."]

Abrió los ojos y el grifo del agua fría, ¿qué demonios le estaba pasando?, cuando sintió el agua helada caer por su cuerpo se despejó y salió de la ducha lo más rápido que pudo. Se colocó la toalla en la cintura y se sentó en la alfombrilla que había en el suelo, ¿qué sucedía?, ¿Por qué tenía visiones con la vida de la pequeña Luna?

Se llevó ambas manos a la cabeza y se restregó los ojos, seguramente era por falta de dormir, tenía que ser eso, el no dormir y su estado de ánimo estaba sirviendo para que Voldemort jugara con él, debía ser así.

Suspiró y se puso en pie, no podía dejarse vencer, tenía mucho que hacer y lo estaba retrasando demasiado, ¿sería buena idea no regresar a Hogwarts después de las vacaciones?, Ni los mortifagos, ni Snape, podrían impedir eso. Si Hermione se recuperaba a tiempo, se lo propondría a ella y a Ron.

Una vez tranquilo, se vistió y salió del baño, comería algo y después hablaría con Neville de lo que este quisiera. Buscaría los regalos en su baúl, los entregaría y volvería al lado de Hermione.

Una vez abajo, fue recibido por ciertas sonrisas y algunas bromas de los gemelos, pero por lo general todos decidieron dejarlo tranquilo. Las conversaciones se fueron organizando a lo largo de la mesa, y parecían todos muy animados con las mismas, estuvo tentado a participar en una sobre Quidditch y así demostrar que seguía ahí, pero desechó la idea.

Cuanto antes terminase, antes regresaría con Hocicos y lo más importante con Hermione.

-Harry cariño, no sé porqué te empeñas en tener a ese perro en la casa, ¿por qué no lo dejas fuera?

La voz de la señora Weasley y sobre todo sus palabras, consiguieron en cuestión de un instante que el silencio invadiera toda la cocina, algo que sin duda resultaría imposible en otras ocasiones.

Levantó la mirada de su plato y miró a esta, justo cuando estaba por decirle claramente que se metiera en otras cosas, alguien tiró de su brazo haciendo que por poco se cayera de su silla:

-Harry, qué alegría verte, tengo algo muy importante que hablar contigo.

Nunca hubiese creído que Neville tenía semejante fuerza, pero lo sacó de la cocina con una rapidez casi imposible. Enseguida identifico la voz de Remus diciéndole algo a la señora Weasley.

Prefirió ignorar las palabras de esta, sabiendo de sobra que Remus se encargaría y dejó a Neville que lo guiase hasta la sala. Una vez allí, lo llevó hasta la chimenea del lugar, enseguida lo obligó a sentarse en uno de los sillones y él ocupo el de enfrente suyo.

Sonrió de medio lado, sin duda le había dado fuerte al chico con Luna:

-¿Por qué tanta prisa?, no creo que sea para tanto Neville.

-Eso dices, sin embargo para mí es diferente.

Su tono era serio, y parecía bastante nervioso, ¿acaso había decidido declararse a Luna e iba a pedirle consejo?, ¿Es que no sabía que para esas cosas, él, era un negado?

-Neville, sea lo que sea lo que tienes que decirme, créeme, no es el mejor momento. Y ya puestos, no creo ser la persona adecuada para…

-¿Quieres callarte y escucharme?

Se detuvo en seco, ahora Neville lo estaba mirando fijamente y parecía bastante enfadado, ¿qué le pasaba?, iba a preguntarle cuando este volvió a hablar:

-¿Si no es a ti, a quién demonios le tengo que pedir explicaciones?

-¿Explicaciones?, ¿De qué me estás hablando?, ¿Qué te tengo que explicar yo a ti?

Se terminó de poner en pie enfadado, ¿qué se había creído?

-¿Qué es todo eso que hay en tú cama?, ¿por qué no me has hablado de ello antes?, ¿Con qué derecho me lo has ocultado?

Ahora Neville también se había puesto en pie y se sorprendió al descubrir que era más alto que él, pero no llegaba a ganarle en temperamento, ¿de qué le estaba hablando?

-¿Qué te importa lo que haya o no en mí cama?, Para empezar, ¿con qué permiso revisaste nada?, teniendo en cuenta, que primero quiero que me digas de qué estás hablando.

-De esa maldita caja que encontré encima de mi cama. Esa caja que estaba llena de cosas de tus padres.

Abrió los ojos sorprendido, ¿cómo se había atrevido él, a mirar esas cosas?, ¿Por qué encima le pedía explicaciones?, ¿a qué se debía su enfado?

Quien debería estar furioso era él, es más, no creía que le faltara mucho para estallar:

-¿Con permiso de quién, has mirado tú, el contenido de esa caja?

Su tono de voz, sin duda le había dejado en claro el enfado que estaba intentando contener, pues Neville, había dado un paso hacia atrás, más pareció darse cuenta de algo, pues enseguida se volvió a envalentonar:

-Con mi permiso, y no creo necesitar el de nadie más. ¿Por qué no me dijiste nada?, ¿Por qué te lo callaste?, eso me pertenece tanto como a ti.

Definitivamente se había vuelto completamente loco, apretó sus puños con fuerza e intentando no soltarle un golpe a Neville:

-¿Cómo, por los cuatro fundadores, van a ser esas cosas tanto tuyas como mías, si son de mis padres?

-Y de mi madre.

Lo cortó de repente él, y ahora sí, su enfado se perdió para dar paso a la completa incomprensión, ¿qué se había perdido?

-¿De qué estás hablando?

-Leí una carta de mí madre a la tuya, ¿por qué no me la diste?, ¿hay más?, ¿con qué derecho me las ocultaste?

Esas cartas son mías, me pertenecen a mí.

-No, de eso ni hablar, esas cartas eran de mi madre, es lo único que tengo de ella y tú…

-Yo también, hasta que vi esa carta nunca antes había visto la letra de mi madre. ¿Sabes lo que fue para mí tener algo en mis manos que ella había escrito?

Fue un tumulto de sensaciones que no puedo explicar, saber lo que ella pensaba, cómo lo hacía, su forma de hablar y expresarse, tengo cosas de mí padre, después de todo vivo con su madre, pero de ella no es mucho lo que sabía.

Mi abuela en cierto modo, aunque nunca me ha dicho nada malo de ella, estoy seguro de que la culpa en su interior. Siempre decía que su hijo iba para un puesto en el ministerio, no para auror.

¿Puedes imaginarte lo que sentí al ver su forma de expresarse?, ¿al contemplar con mis propios ojos que hace una letra igual a la mía, que había alguien a quien amaba tanto como a mí y a mí padre?

Harry lo miró por unos momentos y después no pudo evitar suspirar, ¿Qué si lo sabía?, Maldita sea, lo entendía mejor de lo que él mismo podría imaginarse. Neville parecía estar diciendo, todo lo que él mismo había experimentado cuando había visto todas esas cosas.

-No he revisado nada de eso, no sé lo que dicen esos pergaminos.

Confesó, y después se sentó de nuevo en el sillón:

-¿Entonces no sabías que había cartas de mí madre a la tuya?

-Eso sí, e iba a decírtelo, solo que paso algo y no pude hablarte. Quería que juntos leyésemos las mismas. Sabía que sería importante para ti, y que lo valorarías tanto como yo.

Escuchó como este se sentaba en su propio sillón, y después de un corto silencio le decía:

-Harry, ¿qué crees que mi madre quería decirle con "señaladas por una profecía"?

Más rápido de lo que debería y sobre todo, sin darse cuenta de que su movimiento precipitado le obligaría a decirle la verdad a Neville, lo miró sorprendido por sus palabras.

Tarde, se dio cuenta de la expresión que adornó el rostro de este. Acababa de darse cuenta de que él sabía algo del tema. Se maldijo a sí mismo, ¿por qué no había dejado esa conversación para cuando Hermione, estuviese completamente bien?

-¿Cuándo quieres que las leamos?

El cambio de tema lo sorprendió, más cuando escuchó que varia gente se acercaba al salón lo entendió. Neville, se había percatado de que ese tema era mejor hablarlo solos.

-¿Puedes esperar unos días?, necesito un poco de tiempo.

Neville no sabía sobre el estado real de Hermione, al igual que el resto, solo Ron, la señora y el señor Weasley, Luna y Elkins, eran conscientes de esto.

Los demás solo pensaban que se encontraba algo mal. Al igual que la pequeña Luna, Malfoy también era consciente, pero este se había encerrado con la pequeña Luna y no salía más que para las comidas. Como nadie le echaba de menos, tampoco importaba mucho.

Evans y Blane, parecían tener una animada charla con Ron, cosa que le llamo un poco la atención. Neville, también pareció darse cuenta, pues también miró hacía ese lugar.

-Debes estar de broma, no me creo que aún estés en esos términos.

-Y no lo estoy, es solo curiosidad.

-Seguro.

Escuchó que dejaba caer Blane con tono divertido, Ron, se sonrojó y eso le extrañó, ¿de qué estaban hablando?

-¿De qué pensabas que quería hablarte?

La voz de Neville lo distrajo, miró hacía este y sonrió de medio lado:

-Luna.

Esa única palabra, lo hizo enrojecer como si de una antorcha humana se tratara, no pudo evitarlo y se echó a reír. Neville lo miró ofendido.

-No es para que te rías de mí. Además, ¿por quién me has tomado?, quiero conquistar a Luna, no alejarla de mí.

Eso cortó su risa en el acto, vale que él no era un experto en el tema, pero tampoco era para que le hablase así.

-Venga ya Harry, no puedes de verdad pensar que te pediría consejo respecto a esos asuntos.

-Sinceramente no, pero tampoco es para que lo digas de forma tan clara.

-Pero si tú mismo me dijiste que no eras el indicado, ¿de qué te quejas ahora?

-No me quejo, es que lo haces parecer como si fuera un negado para esas cosas.

-¿Y no lo eres?, Si hasta Ron está más adelantado en todo eso que tú.

-Hablo, ¿me dirás que tú sabes más?

Ver como este se encogía de hombros lo exasperó, eso era lo último que le faltaba por escuchar:

-Venga, dime tu gran repertorio de conquistas, ardo en deseos de saber.

Dijo con acidez, Neville se quedó callado un momento para después decir:

-Bueno, vale que salir con tres chicas no es un record, pero al menos entiendo algo.

¿Tres?, lo miró incrédulo y eso pareció ofenderlo:

-Antes de fijarte en Ginny, te recuerdo que ella estuvo conmigo Harry, también estuve un tiempo con Sue y con Hannah el año anterior.

Eso último lo susurró, más lo escuchó perfectamente, vale, Neville no había perdido su tiempo, después de todo él, no tenía que cargar con la tarea de destruir al mago más tenebroso de todos los tiempos.

Aunque sí era cierto que podía haber sido el elegido. Al ver que se había quedado algo perdido en sus pensamientos, se dio el gusto de mirarlo. ¿Cómo le habría afectado a él si hubiese sido el escogido?, ¿abría sido todo diferente?

Es cierto que en una ocasión él había preguntado eso, y todo recaía en la madre de Neville, ¿ella abría muerto por él?, algo en su interior le hacía pensar que sí. ¿Qué madre no se sacrificaría por su propio hijo?

¿Abría una sola que prefiriera su vida a la de este?, por desgracia la respuesta a esa pregunta era afirmativa, en el mundo había gente tan despreciable como para preferir su seguridad a la de los suyos.

Todos los mortifagos defendían la idea de sálvate tú, o mejor él, que yo.

-No me lo puedo creer, ¿cómo pueden decir algo así?

Otra vez Neville lo hizo volver a la realidad, cuando miró hacía donde él estaba mirando, descubrió, que Blane, Evans y Ron, parecían enfrascados en una conversación privada.

-¿Qué te…?

Comenzó a decir, cuando Ron comenzó a hablar:

-¿Estás seguro de eso?

-Por supuesto que sí, no seas tonto y solo bésala, después haz lo que te dijimos y veras que no tendrás problema de ninguna clase.

-No creo, ella es muy capaz de darme un buen golpe.

-Venga ya, cualquier chica caería.

-Bueno no cualquiera.

Escuchó que decía Evans con retintín.

-Hasta ella James, lo que pasa es que no has sabido llevar las cosas a buen término.

-Así que según vosotros, todo es cuestión de saber utilizar bien las manos.

-Y la oportunidad, no olvides que el sitio a de ser el adecuado. ¿O quieres que tenga un mal recuerdo?

¿De qué estaban hablando?, Harry frunció el ceño, miró a Neville y vio que este tenía la misma expresión que él:

-¿De qué hablan?

-De…

-¿Seguro que así conseguiré que sea mía?

Volvió a cortarlo Ron.

-Te digo que sí pelirrojo, los preliminares son mucho más importantes que lo demás, ellas sobre todo, le dan mucha importancia. Has de saber qué hacer con tus manos. ¿No dices que el primer resultado fue nefasto?

-¿Primer resultado?

Preguntó él a Neville, la verdad es que no se estaba enterando de nada. Neville, lo miró por un momento, al ver lo rojo que él estaba se desconcertó aún más, ¿qué se estaba perdiendo?

-Harry, ¿acaso no lo escuchaste?

-Estaba pensando en otra cosa, ¿de qué primer resultado hablan?

Vio a este hacer una mueca con los labios, parecía debatirse entre decirle o no, ¿qué no quería que supiera?

-Debes saber qué punto acariciar en cada momento, me imagino que has llegado a conocer qué le gusta. Pues bien, ponlo en práctica.

-Eso será fácil.

-Pero no te precipites, hazlo de manera que quiera más.

-Harry, están hablando de la primera vez de Ron con su novia.

La primera vez de Ron con su novia, ¿en qué?, se quedó un momento procesando esa frase, y al ver la cara de Neville y sus claras insinuaciones, abrió los ojos al máximo.

No podían estar hablando de lo que él estaba pensando, ¿verdad?, tenía que estar equivocado, Ron, no podía haberles contado algo así a esos dos.

-Yo la besé, y la verdad es que todo iba perfectamente, y aunque lo que se dice el acto lo terminamos bien, ambos nos sentimos incómodos, estoy por asegurar que no le agradó en lo más mínimo. Y quiero demostrarle que no soy tan desastre.

-Haz lo que te hemos dicho y todo será perfecto. Recuerda, que has de tener cuidado, deben de ser caricias, no quieras ir demasiado rápido….

Blane y Evans, comenzaron a susurrar y a hablar de cómo debían de ser las caricias y en qué lugares, más su mente le estaba jugando una mala pasada.

Y su estado se estaba reflejando en su cara sin duda, pues Neville, comenzó a hablarle, pero no podía escucharle, imágenes que no deseaba ver, se agolpaban en su mente.

La voz de Blane explicando cada paso, lo estaban torturando con cada sílaba que decía, y su mente le mostraba a Hermione en esas situaciones con Ron. Todo en él quería estallar:

-Harry, ¿qué te pasa?, será mejor que vayamos a nuestro cuarto.

Sintió como Neville lo cogía del brazo y tiraba de él, la rabia lo estaba consumiendo, ¿podría de verdad haberse acostado ya con Hermione?, Unos celos incontrolables lo asaltaron, ¿cómo se había atrevido a contarle eso a dos malditos desconocidos?

Eso era algo íntimo de ella, no tenía ningún derecho a hacerlo, iba a matar a Ron.

Esa era la única cosa clara en su mente.

"OPV"

Sonrió de forma maliciosa, sus ojos se encontraron con los grises de Sirius, ambos sonrieron de forma casi imperceptible. El pelirrojo se había quedado callado, y perdido en todo lo que le acababan de aconsejar.

Este, ni siquiera se había percatado de que no estaban solos en la sala, por lo que era totalmente inconsciente de que su mejor amigo y el hijo de Alice, se encontraban en los sillones de al lado de la chimenea.

Sirius, le había sugerido ir a hablar a otro lugar, al principio había pensado que se debía a que podían escucharlo alguna de las chicas que también rondaban la casa, pero cuando llegaron al salón y lo vio obligar al pelirrojo a sentarse de espaldas a esos sillones, lo había mirado sin entender.

-¿No querías darle una pequeña patadita en el estómago a tu retoño?

Le había susurrado este, seguidamente le había guiñado el ojo y había hecho una señal hacía los sillones.

Cuando la conversación había comenzado, en un principio no entendió nada, pero según iban avanzando, capto el sentido. Ron era el novio de Hermione.

¿Y a quien de todo Hogwarts parecía repatearle más ese hecho?, a su propio hijo. Al ver que ya habían captado la atención de uno de los oyentes, él se entusiasmo más con la conversación.

Ambos miraban con interés y mucho disimulo, cosa de la que eran expertos, hacía los escuchas indiscretos, aunque su maldito hijo, parecía perdido en otro mundo, hizo falta un comentario bastante subido de tono por parte de Sirius, para que el hijo de Alice hiciera una observación malhumorado, lo que consiguió el propósito de ellos dos.

Traer a su hijo a este mundo.

Se sorprendió al no ver una inmediata reacción en este, sino que por el contrario parecía perdido y escuchaba sin escuchar en realidad, ¿era posible que no se estuviese dando cuenta de lo que estaban hablando?

Se percató de cómo Neville le susurraba a este algo, y al ver la expresión de sorpresa en su rostro, supo que ya sí era consciente de que iba la cosa.

Sonrió y comenzó a hablar con más interés del asunto, al ver su reacción, Sirius había tomado el relevo. Su amigo era un experto en redactar cosas con sumo detalle, sin duda la mente de Harry había quedado atrapada en las cosas que Sirius describía.

Según lo escuchaba hablar, él mismo se sintió algo incómodo, sin duda Sirius, era un experto en ese tema, después de todo, todas las chicas con las que estaba no dejaban de decir lo mismo, que era un capullo, sí, pero un capullo terriblemente tentador y experto.

Que conseguía que cada una de las chicas que lo acompañaban, fueran únicas, hasta el día siguiente que recordaban que Sirius Black, era de todas y no de una sola.

Cuando vio como el rostro de Harry enrojecía y apretaba ambos puños con fuerza, se abstuvo de soltar un grito triunfal, contempló como Neville sacaba a este de la sala, estuvo tentado a romper a reír, pero se contuvo. No quería que el pelirrojo se diera cuenta de nada.

-Tengo una duda, ¿por qué nos preguntas a nosotros?, Que yo sepa tienes amigos, y sobre todo hermanos.

Le dijo Sirius después de un rato en silencio:

-A mis hermanos no les pregunto ni muerto, se burlarían de mí por el resto de mi vida, y lo usarían siempre que les fuera posible. Y Harry, él tiene menos experiencia que yo.

¿Estaba de broma cierto?, miró al chico y después hacía la escalera por la que habían subido Neville y Harry:

-¿Pero Potter no tiene un harén a sus espaldas?

-Lo tiene, pero también tiene otras cosas más importantes en las que pensar. Además, es el novio de mí hermana. No se le ocurriría hacer nada de esto.

Y por supuesto si lo hubiera hecho no se lo contaría a él. Al menos eso le dejaba ciertas esperanzas, aunque pocas, pues a la vista de lo perdido que estaba, hasta que Neville le había dicho de qué hablaban, era evidente que no tenía ni idea del asunto.

Ron se despidió de ellos y se marchó, ¿cuánto tardarían en escuchar las voces?

-Esto será interesante.

Declaró, mientras que Sirius se dejaba caer en el sillón y apoyaba ambas piernas en la mesa:

-¿Viste su cara?, me imagino que eso te habrá bastado para resarcirte.

-Un poco. ¿Cuándo crees que empiecen?

-No creo que tarden mucho, les hecho máximo una hora.

Ambos rompieron a reír, y así es que los encontró Remus Lupin de ese tiempo:

-¿Qué tiene tanta gracia?

-Yo que tú me preparaba, puede que hoy tengáis una pequeña guerra en esta casa.

Sirius sonrió aún más, mientras que Remus los miró sin entender:

-¿Qué habéis hecho?

La seguridad en esa acusación los hizo a ambos mirarlo con desconcierto, él por su parte se giró y cerró la puerta de la sala con un portazo, seguidamente lanzó un hechizo de silencio al lugar y los encaró.

Ahí estaba su conciencia:

-¿Qué le hace pensar que hemos hecho algo profesor?

Preguntó con cierto retintín Sirius. Remus lo fulminó con la mirada:

-Ya está bien de juegos y tonterías, sé perfectamente quienes sois vosotros, no sé porqué no me lo han dicho Snape y McGonagall, pero quiero que me digáis que es lo que habéis hecho para estar tan contentos.

-Hemos sido unos buenos samaritanos y pusimos a disposición de un necesitado nuestra sabiduría, dándole unos consejos constructivos. -Aclaró Sirius sin más, y se puso cómodo de nuevo, después formó una sonrisa intencionada en su rostro y añadió: -No es culpa nuestra que hubiese espías indiscretos.

Ambos volvieron a reír:

-¿Perdón?

-Solo le hemos dado a alguien, algo bueno en lo que pensar.

-¿Queréis dejaros de tonterías y decirme de qué estáis hablando?, Tengo el presentimiento de que no saldrá nada bueno de esto.

-Eso depende, ¿Qué Harry y su pelirrojo amigo se peleen crees que será un digno espectáculo de ver?

Preguntó él, al ver la expresión de Remus se abstuvo de echarse a reír una vez más y frunció el ceño molesto:

-Venga ya, no hicimos nada malo, en todo caso es culpa de él por escuchar conversaciones ajenas.

-Repetiré la pregunta y ahora quiero una clara respuesta, ¿qué le dijisteis a Ron para que se vaya a pelear con Harry?

-No creo que sea el pelirrojo el que comience la pelea.

Aportó Sirius sin más.

-Sí, este solo nos pidió unos consejos que gustosos les dimos, solo que por azares del destino, resultó que Harry y Neville, estaban hablando aquí de otro asunto, y escucharon parte de la conversación.

Cuando ellos se marcharon, Harry no parecía muy feliz que digamos, ahora que puede ser cosa nuestra y ya.

Declaró sin darle importancia, aunque estaba seguro de que si conocía bien a Harry, este tendría algunas palabras con Ron. Algo muy fuerte debía pasar para que no fuera así.

-¿De qué estaban hablando?

Remus era desconfiado por naturaleza, pero aun así parecía perdido, era evidente que dudaba que Harry y Ron se pelearan por algo así:

-De la primera vez de Ron.

-¿De la primera vez de…?

Remus se calló en mitad de la frase y frunció el ceño, sin duda su amigo estaba intentando entender porque eso podría molestar a Harry.

Y era evidente por sus caras que no daba con una solución, ¿podría ser que su amigo no supiera lo que pasaba?

-¿Y qué con eso?, Entiendo que a Harry le moleste que Ron no le contase, pero de ahí a pelearse con él, no lo creo.

Lo vio tomar asiento y en cierto modo se sintió bien, parecía dispuesto a hablar con ellos sin más, como si ellos fuesen sus colegas de siempre.

-A ver si te ayudo a comprender, y eso que el más listo eras tú, ¿quién es la novia de Ron?

Dijo Sirius con cierto tono exasperado, parecía fastidiarle el que este no entendiese la jugada que habían hecho, aunque él, prefería que no lo entendiese, pues algo le decía que el resultado de que Remus comprendiese no sería bueno.

-Hermione, ¿qué tiene eso que ver con todo esto?

James se apresuró a mirar a Sirius, pero este no captó su mirada cómplice, por lo que no pudo detectar la urgencia en su mirada, intentando hacerle entender, que era mejor que callara:

-¿Y quién no soporta esa relación?

Remus lo miró como idiota, se quedó durante un momento así:

-Pues Harry, lleva dejando en claro que no la soporta prácticamente desde su comienzo.

James, miró a Sirius furioso, más al ver cierto destello de comprensión en los ojos de Remus, no dudo en comenzar a ponerse en pie con mucho cuidado, cuanto antes saliera de la sala mejor.

Sirius, por su parte no se estaba dando cuenta de su metedura de pata, pues bien, él solito cargaría con la bronca:

-Cuando entienda cosas que desconozco comprenderé perfectamente todo. — lo escuchó susurrar, de un momento a otro, lo vio agarrar con fuerza los brazos del sillón, parecía en cierta tensión, ¿qué significaba lo que acababa de murmurar? – Por eso dijo Lily que debía esperar a que él mismo lo entendiera.

Se sorprendió cuando este miró al techo justo encima de ellos:

-Por eso está tan mal, por eso lo encontré destrozado y llamando a Voldemort a gritos. "Nada tiene sentido si ella ya no está." ¿Por qué no me lo ha dicho?, ¿sabiendo que será el principal objetivo, por qué se lo ha callado?

Abrió los ojos al máximo:

-Aun no lo entendía.

Remus parecía haberse vuelto loco, hablaba él solo y con una rapidez e urgencia que estaba comenzando a asustarlo, ¿por qué tanto alboroto por su hijo y la chica que parecía gustarle?

-¿Se puede saber que tanto dices?, Pareces loco. Ahora sí que te pega tu mote Lunático.

Escuchó que decía Sirius, Remus los miró primero a uno y después a otro:

-¿A parte de vosotros quién más sabe de esto?

Preguntó con cierta urgencia, ellos intercambiaron una mirada y se encogieron de hombros:

-Nosotros solo lo sospechamos, pero a raíz de ciertas reacciones que hemos estado viendo, creo poder asegurar que le interesa la novia de su mejor amigo.

Declaró Sirius sin más.

-Y yo, que el interés es por la otra parte también.

Susurró aún perdido en todo lo que Remus había estado diciendo:

-¿Qué has dicho?

Escuchó que le preguntaba Remus, pero no le respondió a su pregunta, él mismo se había encerrado en su mente intentando entender porqué parecía ser que ese asunto era más importante de lo que en realidad era.

-¿Por qué llamaría Harry a Voldemort a gritos?

Dejó escapar de sus labios.

-Por que ella fue atacada, Harry no está enfermo ni nada por el estilo, Hermione, Malfoy y la sobrina de este, fueron atacados por mortifagos, él ha estado acompañándola desde que pasó. Él fue quien la encontró medio muerta en el callejón Diagon.

La voz de Remus sonaba furiosa, y parecía estar conteniéndose mucho:

-¿Por qué lo llamaría?, sigo sin entender nada, es decir, ¿acaso creyó que podía él traerla de vuelta?, No me lo digas, el muy estúpido pensó que podía vengarse.

El tono de Sirius parecía ser divertido y de broma, más él, que lo conocía a la perfección, sabía lo que su mejor amigo estaba haciendo.

Él estaba provocando, era evidente para él, que Sirius sentía la misma curiosidad que él al respecto. Que no conseguía concebir porqué Remus, daba tanta importancia a ese hecho.

Pero el silencio absoluto por parte de Remus a esas palabras los dejó a los dos estáticos, ambos a la vez centraron su mirada en su lobuno amigo, este estaba furioso y parecía contenerse para no gritarles:

-Él no puede traer a los muertos a la vida ¿verdad?

Preguntó Sirius, pero no obtuvo respuesta a esa pregunta:

-Lo que es absurdo es que él pensase que podía vencerlo.

-¿Y quién habló de que deseaba salir vivo de ahí?

Con esa pregunta dicha desde el más puro rencor, Remus, se marchó de la sala dejándolos a ellos dos completamente perdidos y con muchas, pero que muchas dudas.

-¿Satisfechos de haberos quedado como idiotas?, ¿Por qué hacerle daño a Harry?, Te sabía una persona bromista y burlón, nunca pensé que podrías ser tan insensible y mucho menos, que te divirtieras hiriendo a alguien, que por otro lado, crees que es parte de ti mismo.

Se giró al escuchar la voz de Lily y se quedó sin habla, ella salió de detrás de una de las cortinas que tapaban una de las ventanas que se encontraban cerca de la chimenea.

Sin duda llevaba allí desde el comienzo de todo, pero ahora la pregunta que se hacía era, ¿por qué se había ocultado para escuchar a Harry y Neville?, porque era evidente que ella estaba allí por Harry. Nunca se habría tomado la molestia de hacer eso para espiarlo a él, no le importaba tanto.

Al pensar en eso, una vez más, se sintió bien ante lo que había hecho con Sirius. Esperaba que así ella, sintiera una mínima parte de lo que él sentía, al saber que Harry no la quería a ella y que solo le interesaba para pasar el rato.

-Creo que mejor me marcho.

Escuchó que decía Sirius, y no se lo impidió, precisaba hablar con Lily, aunque esta lo único que quisiera fuera matarlo con la mirada, cuando escuchó que Sirius ya no estaba declaró:

-¿Por qué lo espías?, ¿No eres tan amiga de él?, no sabía que los amigos se espiaban entre sí. Quizás deba decirle la clase de persona que eres y ya.

-Hazlo, pero te llevarías un buen chasco, no estaba espiando a Harry, quería conocer un poco mejor al hijo de Alice. Saber cómo es, el porqué vive con su abuela.

Apartó la mirada de ella al escucharla hablar de Alice, la verdad es que no deseaba tratar con ella de ese tema, era consciente de lo mucho que ella quería a Alice, ¿qué pasaría si le dijese lo que su amiga estaba pasando en ese tiempo?

-Seguramente estará con Frank en alguna misión. Según escuché es una reconocida auror. Ella ha conseguido lo que deseaba, imagino que estará feliz al enterarse.

-¿Por qué me mientes?

La miró sin comprender y ella tan solo sonrió de medio lado:

-Cuando me mientes, miras hacía otro lado, no eres capaz de mirarme de frente. Me di cuenta hace mucho tiempo de ello.

Cerro la boca al darse cuenta de que parecía idiota, no se esperaba que ella le dijera eso:

-No te estaba mintiendo.

-Y vuelves a hacerlo, ¿qué es lo que no quieres que sepa James? -Escucharla susurrar su nombre lo obligó a mirarla, cuando hizo esto, se encontró con que ella lo miraba fijamente, eso lo puso nervioso: -¿No deseas que sepa que Frank está ingresado en San Mundo porque esa despreciable mujer de Lestrange lo volvió loco?, O quizás no quieres que sepa que Alice lo está acompañando.

Que ambos dejaron a Neville solo, cuando este contaba con solo dos años de edad.

Se quedó helado al escucharla hablar de manera tan calmada, sabía que Lily era fuerte, pero nunca pensó que podía ser tan fría a la hora de hablar de un tema que sin duda, le afectaría mucho.

-¿Desde cuándo lo sabes?

-¿Y vosotros?, ¿Qué más sabéis que nos habéis estado ocultando?, ¿Es posible que sepáis yo que sé, que yo estoy muerta?, ¿Qué Sirius y tú lo estáis?, O quizás sabéis el motivo de que ninguno de nosotros haya aparecido en esta casa en lo que van de vacaciones, tú hijo se encuentra en esta casa, pero tú no has aparecido, ¿sabes el motivo?

Al escucharla decir tales cosas sintió un escalofrío, ¿de qué estaba hablando?, la miró asustado:

-¿Te has vuelto loca?, No sabemos mucho más, solo, lo que tú sabes, que Peter está con Voldemort, que Remus está casado y es evidente que lo has visto como nosotros. Sobre Sirius, la verdad es que estamos algo confundidos, no entendemos que le pasa, está actuando muy raro.

-¿Lo habéis visto?

Preguntó ella sumamente sorprendida y ¿esperanzada?, ¿por qué parecía desesperada por saber de él?

-Claro que sí, sobre ti, bueno tú misma lo dijiste, quizás estás casada y lejos de todo esto. Y yo, bueno no sé qué será de mí, pero tenemos una buena fuente de información, ¿por qué no le preguntas a Harry?, él podrá resolver esa incógnita para nosotros. Aunque también podría preguntarle a Remus.

Lily no le contestó, parecía estar perdida en sus pensamientos, había algo que no parecía terminar de encajarle, ¿qué le estaba ocultando?

-¿Qué más sabes tú?

Se escuchó a sí mismo preguntar:

-¿Qué sabe ella de qué?

La voz de Alice se escuchó detrás de él, Lily ahora se fijó en ella y la sonrisa que se formó en su rostro lo dejó sin respiración por unos momentos:

-Lice, hay algo de lo que tenemos que hablar.

-¿De qué se trata?

-Ahora lo sabrás.

Sin decirle nada a él, ella pasó por su lado, enganchó a Alice del brazo y ambas salieron de la sala. ¿Qué se había perdido?

"OPV"

La verdad es que no se había esperado que le dieran tanta información, pero al parecer esos dos sabían bastante sobre el tema.

Fijó sus ojos azules en la cama de enfrente de él, era el tercer día que ella seguía completamente dormida, ¿en qué estaba pensando para enfrentarse al que no debe ser nombrado?

Ella había sido estúpida, era evidente que acabaría mal parada, recordaba perfectamente lo mal que lo había pasado cuando ella, Malfoy y la sobrina de este, habían desaparecido.

Lo cierto era que Hermione había cambiado mucho en el último tiempo, y no es que se quejara, ni mucho menos, ese cambio a su parecer, había sido para mejor. Sabía que era una chica valiente, inteligente, y que daba todo por aquellos a los que quería.

¿Qué más podía él querer?, contaba con fuerza y determinación y era fiel, una chica que no engañaría a los suyos por nada del mundo. No era estúpido, era consciente de que la noche del baile había pasado algo.

No sabía con quién, pero tampoco le importaba, ¿cómo recriminar algo?, no podría, él menos que nadie. Además, estaba seguro de que no era nada e importancia. Pues si ese hubiese sido el caso, ella se lo habría contado.

¿Cómo se había dado cuenta?, Muy fácil, Hermione nunca usaba maquillaje. Esa era una faceta de ella que no había cambiado, sin embargo, el día después del baile, ella se había puesto algo del mismo en el cuello.

Cuando le preguntó a su hermana de forma discreta, porqué una chica se echaría maquillaje en el cuello, no necesito más para saber que alguien le había hecho una marca en ese lugar. Sonrió de medio lado.

¿De qué le había servido eso al iluso?, ella seguía con él, seguramente la había pillado por sorpresa, pero por temor a que él se enfadara ella se lo había ocultado.

Pero nunca podría enfadarse porque un maldito idiota le hubiese hecho algo, al menos no con ella, sin duda actuaría contra ese inepto, y también le dejaría en claro que ella era de él y de nadie…

-Harry.

Se tensó, y su sonrisa desapareció de sus labios, apretó con fuerza los puños y golpeó con uno de los apoyabrazos de la silla. ¿Por qué maldita sea?

La miró molesto, y después miró a su alrededor, él no estaba, una vez más él no estaba en la habitación. ¿Lo llamaría en sueños a todo rato o solo a veces?, ¿La habría escuchado él llamándolo?

Era realmente insoportable escucharla a ella llamarlo. Sabía que siempre se preocupaba por él, era normal, eran amigos, los tres lo eran, pero ¿era necesario ese toque desesperado?, ¿Esa súplica anhelante?

No, maldita sea, no lo era. ¿Por qué lo llamaba cuando él estaba presente?, se había percatado, de que si entraba a la habitación, estando Harry dentro, ella no hablaba, ¿podría ella sentir cuando él no estaba a su lado?, ¿quería eso decir que lo llamaba a él, cuando estaba solo Harry?

¿Usaría ese mismo tono al hacerlo?, deseaba con todas sus fuerzas que así fuera, no es que sospechara que pudiera pasar algo entre ellos dos. Bueno sí que era eso. ¿Para qué engañarse a sí mismo?, esa amistad que compartían era tan única, tan especial, en muchas ocasiones se había sentido excluido.

A veces era como si su mente fuera una sola, sabía de sobra que ellos eran más compatibles a ojos de todo el mundo. También era consciente de que eran la pareja comidilla de Hogwarts, nadie parecía creer que la chica lo hubiese escogido a él. Pero así era.

A pesar de esa conexión que compartían, de esa amistad tan única, de todas esas cosas que solo ellos dos habían compartido, ella, lo había elegido a él. Además había elegido bien.

No es que se creyera mejor que su mejor amigo, ni mucho menos, pero sí que le ganaba en algo a este. Le ganaba en seguridad y estabilidad. Le gustase menos o no, Harry, tenía a unos cien psicópatas que deseaban su cabeza y la de toda persona cercana a él.

Eso era un factor importante para alejar a la gente. No a toda, pues él mismo estaba dispuesto a estar a su lado llegado el momento. Nunca lo dejaría solo, ya no solo porque era su mejor amigo, casi su hermano, sino porque Ginny lo amaba. Debía ayudarlo a regresar.

Pero no se engañaba, las posibilidades de regreso eran efímeras y casi nulas. ¿Cómo un muchacho sin apenas conocimiento en la magia, iba a destruir a un hombre que llevaba como sesenta años instruyéndose en las artes oscuras?

Si Harry había sobrevivido hasta ese momento, era única y exclusivamente a su suerte. Esa suerte que agradecía a Merlín que este poseyera.

Porque a pesar de que lo había metido en cien y un líos, eso no quitaba que lo había salvado de otros tantos. Suspiró, no podía odiar a su amigo. Pero sí que podía celarlo.

Y eso por más que le frustrara no desaparecía, lo había intentado, había por todos los medios pensado que lo de ellos era una amistad casi tan cercana a hermanos. Pero aún así era frustrante.

Escuchó como la puerta se abría y se giró, allí estaba él una vez más. ¿Por qué no se separaba de ella más de media o una hora?, eso también le molestaba lo indecible. Él era el novio, y sabía que por más que se quedara allí, no conseguiría nada de nada. Y no por no estar a todas horas en el cuarto, la quería menos.

No por dejar de vivir, deseaba menos que ella estuviese allí. A su mente le llegó la imagen de la noche en que Remus había regresado trayendo a Hermione y a Harry con él.

Recordaba a este y un escalofrío lo recorrió, él había temido lo peor, había sentido que su corazón se paraba por momentos, y que le faltaba el aire, había llorado al pensar lo que podía significar el estado de él.

Pero no había llegado a ese extremo, no había llegado a parecer una muñeco sin vida, no había perdido el brillo de sus ojos y había parecido un inferí. No, estos tenían más vida que él en ese momento.

Cuando Remus había llevado a Hermione a una habitación y Madame Ponfrey había comenzado a atenderla, es que él se había percatado que ella estaba viva. No totalmente bien y en un serio peligro, pero al menos con posibilidades de vivir.

Se había sentido aliviado y había depositado todas sus esperanzas en Madame Pomfrey y en lo buena que era. Él y Harry esa noche no habían pegado ojo, los dos se habían quedado esperando tras la puerta del cuarto.

Más Harry era como si solo su cuerpo estuviese presente. Lo había sacado de sus casillas y había querido golpearlo con todas sus fuerzas, pero alguien más se le había adelantado.

No sabía de sonde había salido, pero parecía estar mal, no sabía que le pasaba, pero era evidente que la chica no estaba pasando un buen momento. Quizás estuviese enferma.

No lo sabía, de lo que sí fue consciente fue de la tremenda bofetada que le propino a su mejor amigo. Del ruido que hicieron las gafas al caer justo a sus pies. Y de las voces de ella hacía este.

Elkins había demostrado tener una fuerza de voz increíble. Estaba tan sorprendido de que ella hiciera todo eso, que no había sido capaz no a escuchar, porque escuchar quien no lo hiciese es que era sordo, sino a comprender lo que ella gritaba.

Su mente solo podía procesar el hecho de que alguien se le había adelantado.

-¿De vuelta otra vez?

Le preguntó intentando no sonar demasiado agrio, escuchó pasos por parte de este hacía la silla que siempre ocupaba y entró en su campo de visión en el mismo momento en que posaba un beso en la frente de ella.

-Sí, aquí estoy de nuevo.

-No le va a gustar nada enterarse de que te la has pasado aquí encerrado todo el tiempo. Cuando despierte y sepa que apenas comes y que mucho menos duermes, se pondrá furiosa.

Lo vio sonreír de medio lado mientras se sentaba:

-Lo sé, pero no tiene porqué enterarse. No seré yo quien se lo diga.

Ni él tampoco, no pensaba decirle que Harry no se había movido de su lado por nada del mundo. No era idiota para darle armas a él. Negó, ¿qué armas?, Hermione lo quería a él, estaba con él, lo amaba a él.

-¿Qué tanto hablabas con Blane y Evans en la sala?

Escuchó que este le preguntaba, y de repente se sintió incómodo, ¿cómo es que él sabía de esa conversación?, ¿Qué sabía exactamente de la misma?

-De nada importante, solo deseaba saber porqué están en Hogwarts, pero no conseguí nada productivo.

Se dio cuenta enseguida que Harry no lo miraba a la cara, ni siquiera en ese momento, vio como entrelazaba sus dedos y supo que estaba haciendo fuerza, porque aparecieron marcas blancas en los lugares en los que hacía presión. ¿Qué le pasaba?

-Entiendo.

-¿Qué tal tú con Elkins?, por lo que pude ver la otra noche hay bastante confianza entre ambos, ¿has conseguido sacarle algo a ella?

No le habló, simplemente negó, y de nuevo no le miró. ¿Podría el saber algo?, comenzó a sentirse nervioso, eso era imposible, estaba seguro de que si Harry supiera algo, como mínimo un buen golpe le habría dado, ¿verdad?

-Creo que iré a estar un rato con mis hermanos, ¿quieres que le diga a Ginny que venga?

-No, lo siento pero no quiero ver a nadie.

A nadie que no sea Hermione, pues a ella bien que no dejaba de mirarla. Furioso se puso en pie mientras apretaba sus puños, muy bien, que siguiera mirándola.

Esperaba que le agradara lo que iba a contemplar. Sin dudar un segundo, apoyó una de sus manos en el cabezal de la cama y susurró:

-Te estoy esperando mi amor, vuelve pronto junto a mí.

Sin más besó sus labios.

Cuando se apartó de ella de miró de reojo a Harry, él seguía mirándolos, se sorprendió al contemplar una triste sonrisa en sus labios. ¿Qué significaba eso?, Estaba contento de verlo a él, besarla, ¿o sonreía en forma de resignación?, ¿por qué él no podía entender los gestos de Harry, como Hermione los comprendía?

Si su amistad era como la de unos hermanos, al igual que la suya con Harry, ¿por qué él no conseguía adivinar lo que pensaba?

-Puede que aún tarde mucho en despertar.

Le dijo alejándose de ella y fijándose en él.

-Madame Pomfrey ha dicho que puede despertar en cualquier momento.

-Exacto, cualquier momento. Puede ser una hora, una noche, un día, una semana, Harry, no puedes seguir así mucho tiempo más.

Él tan solo suspiró, y en ese momento, sí que fijó sus ojos en él. Lo que vio lo congeló en el sitio, ¿qué tenía que interpretar de esa mirada?

-Así sean meses o años, no pienso separarme de aquí hasta que ella regrese.

Sin saber que decirle y todavía perdido sin comprender esa mirada por su parte, se giró. Llevó una de sus manos hacía el manillar de la puerta y al cogerlo lo apretó con fuerza.

Podía girarse, cogerlo de la maldita ropa que llevaba y sacarlo a rastras de la habitación. Más ¿con qué excusa?, podía decir que era por su bien. Pero Madame Pomfrey les había dicho que no valía la pena intentar alejarlo de allí. Incluso le había dicho a su madre que lo dejara estar.

Que ella ya se había hecho a la idea de que tarde o temprano tendría que atender a este. Al menos ese día había salido un poco más de tiempo del cuarto.

Frustrado y maldiciendo esa amistad de ellos una vez más, salió del cuarto, se contuvo de azotar la puerta, no quería darle el gusto de saber lo mucho que le molestaba eso.

De que él pudiera sospechar lo celoso que estaba de él.

-¿Qué tal sigue?

La voz de Luna lo distrajo por completo, cuando la buscó, la encontró apoyada en la puerta que daba al cuarto de los chicos. Tenía una pequeña sonrisa en su rostro y vestía uno de sus vestidos muggels tan llamativos.

-Igual, no hay un maldito cambio, ni siquiera en lo que dice.

Contestó furioso, ella se encogió de hombros:

-Al menos sabes que cuando él esta no lo llama, por esa parte puedes estar tranquilo.

-Eso no lo sé con certeza.

-Pero yo sí, ya he entrado varias veces, y me he quedado con ellos durante un buen rato, y no la he escuchado ni una sola vez susurrar ni una sola palabra. Es como si ella solo quisiera que tú escuchases su voz.

Él la miró por un momento, ¿de qué servía que escuchara su maldita voz, si lo que decía lo hacía enfurecer?, además, con sus palabras le acababa de dejar en claro que a él, no lo llamaba.

Se sintió aún más furioso, ¿por qué no utilizaba esa voz para llamarlo a él?, ¿Para hablarle?

-¿Estás bien?

¿Estaba bien?, no, maldita sea, no lo estaba, deseaba que alguien lo llamase de la misma manera en que ella lo hacía. Deseaba escuchar una voz decir su nombre de igual modo. Con esa desesperación, con ese anhelo y ese sentimiento.

-¿Sabes que puedes confiar en mí verdad?

La miró enfadado y ella borró su sonrisa, sin dudarlo se acercó a ella, y a pesar de que intentó poner distancia entre ellos, sabía que no podía hacerlo, tras ella solo había una puerta. Y no le convenía abrirla.

-No necesito de ti, tú confianza.

Y sin más la besó con furia, al principio ella no le respondió, sintió como intentaba alejarlo, más no lo hizo, y sus intentos fueron rápidamente reemplazados por un acercamiento casi imposible de conseguir.

¿Por qué Hermione no lo abrazaba así?, profundizó el beso y la sintió suspirar contra sus labios. Era la segunda vez que la tenía entre sus brazos, y maldita sea, no sabía que tenía esa maldita loca soñadora, pero conseguía dejar en jaque mate todos sus sentidos.

-Para, Ron, ella es mi amiga, por favor.

Su voz sonaba con un toque de culpabilidad, era cierto, Hermione era su amiga, y la de él, además de su novia, pero, ¿qué importaba ya eso?, la primera vez que había estado con ella, ninguno había pensado en eso.

Y al día siguiente, ambos habían hecho como si nada pasara, habían sido unas horas juntos y nada más había importado.

Y él no se había sentido culpable, porque Hermione, ya fuera queriendo o no, cosa de la que estaba más que seguro, había dejado que la marcaran en el cuello. Así que la noche de las mascaras, iba a ser una noche tabú para muchos.

-¿Hay alguien en tú cuarto?

Le susurró al oído. Ella al principio no quiso responderle, él la besó en los labios y después en la barbilla, para después besar su cuello, enseguida sintió como se estremecía y sonrió.

La conocía, sí que la conocía.

Repitió la pregunta y ella negó, se separó de ella y cogiendo su mano la guió hasta la misma. Ahora comprobaría si lo que Blane y Evans le habían dicho era cierto. Le demostraría a Luna, que la segunda, podía ser mucho mejor que la primera vez.

"OPV"

Suspiró cansada, ¿por qué se molestaba?, se miró a sí misma y se sintió frustrada y enfadada, ¿por qué ni siquiera había reaccionado un poquito?, ¿Tan poquito la notaba?

-Harry, podrías al menos hacerme algo de caso, no creo que porque me hables, vayas a perderte algo.

-Te estoy hablando.

Le dijo este.

-Pues no lo parece, ni siquiera me has mirado.

-¿Por qué tanta insistencia en que te mire? –sintió sus ojos verdes posarse en ella, y él no pudo evitar repasarla de arriba abajo, después volvió a posar sus ojos en los de ella y allí los dejó: -¿Qué quieres exactamente Ginny?

¿Qué quería?, ¿No era evidente?, su atención, precisaba de su mirada, necesitaba sentir que existía para él, que la tenía en cuenta. Que para él, había algo más que Hermione.

-Hablar, quiero que hablemos, ni siquiera me has dicho que te ha parecido tú regalo de navidad.

Él se quedó callado un momento y suspiró:

-No lo he mirado. Perdóname Ginny, pero aún no he abierto ningún regalo, yo solo…

-Lo sé, tú solo deseas que ella despierte. Ya lo has dejado en claro, a cada instante.

-¿Tan malo es eso?

-No es malo, ni mucho menos, todos deseamos que ella despierte Harry, pero ninguno deja de vivir por ello. Harry, hay más cosas, sobre todo para ti. Ella no es todo el mundo y lo peor es que pareces decidido a enclaustrarte en este cuarto para siempre.

No le dijo nada, tan solo miró de reojo a Hermione y después volvió a mirarla a ella.

-¿Te gustó tu regalo?

El cambio de tema le dolió, él no parecía dispuesto a discutir sobre su salida de ese lugar.

Sonrió de medio lado y se resignó, se sentó en la silla enfrente de la cama de Hermione y cruzó sus piernas. Él ni siquiera se perturbó.

-Sí, es una pulsera muy bonita. No sabía que pudieras elegir semejantes cosas. Pero parece que este año, has decidido regalar joyas a todas las chicas que conoces.

La sobrina de Malfoy estaba encantada con el colgante que le diste. Y mi madre parece enamorada de sus pendientes.

Él sonrió de medio lado.

-La verdad es que pensé en regalaros otras cosas, pero al ver a mi tío este verano pasado regalarle a tía Petunia un juego completo de joyas, y ver la reacción de ella, pensé que nunca os había regalado esa clase de cosas.

Creo que por primera vez he pensado en vosotras como chicas.

Ella también formó una sonrisa y apoyó su cabeza en una de sus manos, si ese era el único tema que él parecía querer tocar, sería el que tocaría.

-¿Qué le tocó en el lote a Hermione?, Luna ya me enseñó su sortija, me dijo que le habías dicho, que no te atrevías a pedirle que se quitara ni los pendientes de zanahoria ni su colgante de corchos.

-Son cosas muy importantes para ella. Confiese que pensé en regalarle a ella la pulsera, pero al final cambie de idea, y creí que tú la lucirías más.

Mentira, no pudo evitar sentir una pequeña punzada en su interior, él le estaba mintiendo, así que su regalo iba a ser un anillo. ¿Qué le había hecho cambiar de opinión?

Se lo había regado a Luna, una chica que solamente era su amiga y ya, ¿por qué no se lo había dado a ella?, ¿pensaría que ella podría interpretarlo de otra manera?

Tal vez esa era la razón, y una vez más se sintió idiota, ¿Cuántas veces habían sido en lo que iba de año?, demasiadas, y lo peor es que estaba comenzando a cansarse.

-¿Y bien?, no me has contestado.

La miró sin entender y lo vio fruncir el ceño.

-Hermione, ¿qué le has regalado?

Se quedó un poco parada al verlo apartar la mirada un momento y dudar, ¿qué debía interpretar de eso?, cuando la miró, parecía que nada de lo que había visto era real.

Volvía a estar seguro.

-Un colgante, no había más joyas. Pensé en un imperdible, algo elegante para que se lo pusiera en ocasiones especiales, pero después de comprarlo, encontré algo mejor aún. Y no pude evitar pensar que era perfecto para ella.

Perfecto para ella, él, había pensado solo en algo perfecto para ella. ¿Y que había de ella misma?, ¿no se supone que él debería de buscar la perfección para la que se supone era su medio novia?

Sonrió con pesar miró su mano izquierda, en ella descansaba la pulsera que él le había regalado. Era preciosa, no podía negarlo, pero saber que en un principio iba a ser para Luna la desilusionó un poco.

Luna era una simple amiga, esa pulsera estaba designada a ser entregada a una simple amiga. Al día siguiente le pediría a su amiga que le mostrara el anillo que en un principio iba a ser para ella.

-¿No tienes frío?

Su voz la sacó de sus pensamientos, lo miró extrañada por sus palabras, ¿qué quería decir?

-No es que me moleste, dudo mucho que a alguien le moleste verte así, pero considero que podrías tener algo de frío, ¿quieres que te deje mi manta?

No se molestó en sorprenderse, pero se sintió idiota, se puso en pie y sabiendo que ya no tenía nada que hacer en ese cuarto se acercó a él.

Harry pareció sentirse algo incómodo y se sintió bien, al menos podía hacerlo ponerse nervioso, eso era algo. Acercó sus labios a los de él, pero no consiguió rozarlos.

Harry había apartado sus labios de los de ella y había dejado que besara su mejilla. Ese fue el golpe más duro, apretó sus labios intentando no demostrar que le había dolido y tras darle el beso en la mejilla susurró:

-Que tengas felices sueños Harry. Descansa un poco por favor.

-Lo intentaré.

Escuchó que le decía, su voz parecía frágil, era evidente que se había dado cuenta de que la había herido y se sentía mal por ello. ¿Cómo era posible eso?

¿Por qué sentía lástima por ella?, ella no quería su lastima.

Sin decirle nada más salió del cuarto, cerró la puerta y se mordió el labio inferior mientras aún sostenía el picaporte de la misma. Podía abrirla de nuevo, entrar en la habitación y hacer lo que tenía planeado hacer.

Para lo que se había vestido así.

-¿Un nuevo desaire?, No me digas que Potter una vez más no te noto. –Apretó con fuerza el picaporte de la puerta, ¿por qué precisamente él tenía que verla así? :-Déjame decirte que resultaría imposible no hacerlo. ¿No tenía sus gafas puestas?

Sintió su voz en su cuello y se tensó, ¿por qué no la dejaba en paz?

-Hasta perfume te has echado. –Sintió como él se acercaba a su pelo y se sorprendió a si misma aguantando la respiración, ni eso había notado Harry. –Vainilla, mi favorito pelirroja. ¿Estás segura de que querías llamar la atención de Potter?

Sintió los labios de este en su cuello, debía apartarse o apartarlo, aferró con más fuerza el picaporte y se sorprendió al sentir la mano de él agarrar el mismo:

-¿Quieres que te ayude a que reaccione?, ¿Qué te parece la idea de abrir esta puerta? –Sintió su otra mano en su vientre y como comenzaba a acariciarlo por encima de la fina tela de su camisón de dormir. -¿Dime pelirroja?, ¿Crees que Potter se inmute si te ve en brazos de otro?

Enseguida sintió los labios de él apresar los suyos, ambos a la par apretaron el agarre en el manillar, ¿qué haría Harry si la veía así?, ¿Reaccionaría como Malfoy decía?, ¿Reclamaría lo que era suyo?

Sintió como Malfoy la obligaba a abrir sus labios y profundizaba el beso. Se separó de ella un poco y susurró:

-¿No es esto excitante?, aquí estamos, justo enfrente de una puerta que puede ser abierta en cualquier momento. Con tú amado Potter al otro lado, y en un pasillo donde cualquiera puede llegar. –sintió la mano de él comenzar a bajar de su vientre y se puso nerviosa, él la pegó más a su cuerpo: -¿Y si el afortunado resulta ser tu padre?, ¿qué diría al ver a su pequeña tan sumamente expuesta?

No pudo contestar a sus preguntas, no sabía que decir, pero según él iba hablando ella en lugar de sentirse nerviosa porque podía pasar cualquiera de esas cosas y estar acabada, solo podía pensar en una cosa.

Él se estaba arriesgando a que los pillaran, él podía perder más que ella, pero aún así parecía sentir todo el deseo que ella deseaba que Harry sintiera por ella.

Él si reaccionaba a una provocación que no era para él en absoluto. Se sentía excitada, como siempre que él estaba cerca. Porque él la hacía sentirse así, él hacía que ella se sintiera bien y deseada, todo lo contrario a lo que Harry le mostraba.

Su única respuesta fue girarse y besarlo, besarlo sin importarle nada, solo deseaba que él hiciera lo que Harry no había hecho. Que le demostrara que no era culpa de ella, que de verdad podía conseguir llamar la atención de alguien, aunque fuera la de él.

Respondió, una vez más respondió. Y sintió el golpe contra la puerta a sus espaldas, ¿lo habría escuchado Harry?, ¿saldría?, lo cierto es que en ese momento no deseaba que lo hiciera.

Los labios de él llegaron hasta su hombro y se aferró a su cabello.

-Admito que esto es terriblemente tentador, pobretona, pero no deseo que me quiten un juguete cuando lo tengo, así que me temo que nos trasladamos de sitio.

Sin más la alzó y ella se aferró a él, ¿qué más daba a donde la llevara o lo que hicieran?, Ambos eran libres, por mucho que le doliera, sabía que Harry, en esos momentos ni la notaba, ¿por qué se iba a sentir culpable porque alguien lo hiciera?

Antes de alejarse por completo y perdida en lo que Malfoy le estaba haciendo sentir, creyó escuchar un ruido proveniente de la habitación de la que se alejaban. Pero eso, en ese momento, no importaba en absoluto.

Pues nada, solo avisaros que el capítulo siguiente será algo subido de tono y también deciros que habrá un momento HARMONY, que espero disfrutéis ;), hasta la siguiente buybuy.

Espero vuestros comentarios.