Nochecita movidita
De vuelta a la cubierta del Sekaiichi:
- Muy bien~ - canturreó el capitán dirigiéndose a su tripulación - ¿Qué hace todo el mundo aquí todavía? Muevan el culo. ¡Al trabajo! ¡Asahina, ven conmigo! ¡Y que alguien recoja al pulpo ese que está correteando por la cubierta! ¿Quién diablos subió ese animal a bordo?
- No lo sé exactamente, mi señor. Pero al parecer lo trajeron por error junto con el botín. – le respondió Asahina.
- Desde luego ... esta gente ya no sabe ni qué robar... ¡Venga, al trabajo he dicho!
Tras oir esta orden, Asahina hizo un ademán a los jefes de sección, indicándoles que volviesen a sus puestos.
- Ya han oído al capitán. Se acabó la batalla, pero aun tenemos que hacer frente a la tormenta. Vuelvan a sus puestos y prepárense. – vociferó sonoramente el jefe del área Rubí. - ¡Ey! ¡Vosotros! Al trabajo. Todos al cuarto de maquinas~
- Y entonces Maquinas durmió en el pasillo … - añadió Takano con expresión indiferente, a la vez que miraba de reojo a Onodera.
-¿Quiere dejar de inventar chistes malos sobre marineros? Es insoportable. – añadió un extremadísimo Onodera a pleno pulmón, mientras estrangulaba un poquito al pobre e inocente pulpo, cándido animalillo que tuvo la mala suerte de subirse a este barco de locos. – Parece que lo hacen a posta para que les lleve la contraria.
- Es solo una bromita para aliviar la tensión de la batalla – añadió Takano con total calma mientras encendía su cigarro y exhalaba lentamente creando una cortina de humo. Mientras, Onodera lo miraba irritado, procurando controlar el tic de su ojo derecho. La forma de actuar de este hombre le molestaba hasta extremos insospechados.
- Lo único que consiguen es ponerme aun más tenso. Y tú el que más.
Ambos se miraron directamente a los ojos. La mirada de Takano permanecía fría y aparentemente indiferente, en contraste con la ardiente mirada asesina del menor.
Mientras la improvisada guerra de miradas continuaba entre los dos, el pobre pulpo que Ritsu estaba estrangulando antes consiguió escapar de sus viles garras. En vez de regresar al mar, el animalito se dedicó a escalar la cabeza de Onodera hasta que llegó a lo más alto, y finalmente se quedó ahí arriba, contemplando con carita inocente a ambos chicos mientras pensaba algo así como: "mi gay-radar me dice que estos son gays 100% seguro"
De pronto, la guerra de miradas terminó abruptamente cuando Takano comenzó a mirarle de forma distinta, más suave … más dulce. Y sin más, tomó la mano de Onodera y le arrastró junto a él. Todo fue tan precipitado que el noble de ojos verdes apenas tuvo oportunidad para reaccionar. Solo pudo ser testigo de cómo el pirata le tomaba de la mano y se lo llevaba a paso apresurado hacia una parte de la cubierta donde no parecía haber nadie.
- ¿Q-Que haces? – balbuceó el menor con su corazón alborotado. El tacto cálido de esas manos le ponía muy nervioso. En realidad, cualquier contacto con Takano le ponía así.
- Debo hablar contigo a solas… - murmuró Takano en un tono muy serio. Parece que el asunto que iban a tratar era muy importante.
Sin más explicaciones, arrastró a Onodera a una parte solitaria de la cubierta. Aun seguía lloviendo, así que tuvieron que resguardarse en un pequeño rincón.
- Ahora que la batalla ha terminado, es hora de hablar
-¿Sobre qué?
- Sobre nosotros … Sobre el pasado.
- No existe un nosotros … deberías estar con Yokozawa s-…
- He hablado con él.
- ¿Eh?
- Hoy, antes de que divisáramos al Junjou.
Onodera se quedó mirándole boquiabierto. Por eso ambos habían estado actuando muy raro desde entonces, sobre todo Yokozawa.
- Le dije que jamás podría aceptar su amor, porque te amo a ti … porque siempre terminaré amándote a ti. No solo al Ritsu del pasado. A ti. A todo lo que eres.
Por la noche, en la bodega inferior:
…
El murmullo del mar y un trueno lejano eran los únicos sonidos que rompían el silencio de su soledad.
- El primer amor nunca dura … - susurró antes de beber un trago más y sentir como el alcohol quemaba su garganta a cada sorbo.
…
La luz del sol , colándose por la pequeña ventana redonda, no le despertó. Fue el leve zumbido en su cabeza, probablemente provocado a la resaca, lo que le obligó a abrir sus ojos.
Se encontró terriblemente desorientado. No recordaba absolutamente nada sobre la noche anterior …
… tuvo una conversación con Takano, y hubo una batalla y …
¿Qué más?
No tenía ni idea.
Luchando contra la densa sensación de pesadez y confusión, intentó incorporarse poco a poco. En ese preciso instante fue cuando se dio cuenta de el primer detalle importante:
Estaba desnudo …
Desnudo …
Tan solo una delgada y fina manta tapaba su completa desnudez.
Y él nunca dormía desnudo … (y bien que hacía, porque ningún trasero estaba a salvo en un lugar lleno de hombres en celo, que no han tenido sexo en meses, y que estaban tan desesperados que serían capaces de violar a una escoba)
Bien, nunca dormía desnudo. ¿Por qué estaba desnudo entonces?
Qué extraño …
Rápidamente se cubrió aun más con la manta y miró a su alrededor.
Al azar la vista pudo ver las puertas de la celda donde se supone que estaba el prisionero completamente abiertas.
Y al mirar más detenidamente, se dio cuenta de que él no estaba fuera de la celda, tal y como debería estar un guardián, … sino que estaba dentro de la celda como un vulgar preso …
Oh mierda …
Y … y a su lado, cómodamente tumbado y sin camisa, se encontraba Kirishima, observándole …
Oh doble mierda …
- ¿Qué tal? Cómo va la resaca? – preguntó el mayor muy tranquilamente, incorporándose y sentándose con total calma, como si estuviera en su casa en vez de en una prisión.
Yokozawa no se movió ni un milímetro. Palideció a más no poder y su mente quedó absolutamente en blanco. Tenía una expresión de completa y absoluta confusión y disgusto. Abrió su boca para decir algo, cualquier cosa, pero se había quedado sin palabras.
Oh triple mierda.
¿Qué demonios había pasado la noche anterior?
No era posible que se hubiera liado con este tipo, ¿verdad?
¿verdad?
¿verdad?
¿VERDAD?
- Así que no eres de los que se levantan con una sonrisa radiante por las mañanas. – afirmó Kirishima. El ligero tono de burla en su voz era más que evidente. - Umm … que pena. Yo esperaba al menos un besito de buenos días y un desayuno en la cama.
Tras estas palabras, Yokozawa despertó del shock inicial y una oleada de furia se apoderó de su cuerpo.
Kirishima, por otro lado, pasó por alto la mirada de absoluto odio que Yokozawa le lanzaba, y preguntó con arrogancia:
- ¿No vas a prepararme el desayuno aunque sea?
- ¡CALLATE, IMBECIL! Y DIME ¿POR QUÉ LA PUERTA DE LA CELDA ESTÁ ABIERTA DE PAR EN PAR? ¿POR QUÉ MIERDA ESTOY AQUÍ? ¿Y POR QUÉ MIERDA ESTOY AQUÍ DESNUDO CONTIGO? - Fue la 'dulce' y 'gentil' respuesta de Yokozawa. Una respuesta llena de preguntas … pero una respuesta al fin y al cabo.
Su tono de voz cargado de ira era más que suficiente para espantar a toda una embarcación de fieros piratas, y sin embargo, a Kirishima no parecía afectarle en absoluto. Permanecía fresco como una lechuga, mientras Yokozawa parecía intentar asesinarlo con la mirada. Casi parecía tener la seguridad de que si lo seguía mirando con esa intensidad le abriría dos agujeros en la cabeza.
- Cuanta energía tienes por la mañana. Incluso más que por la noche ... y créeme, por la noche eres REALMENTE enérgico.
Yokozawa simplemente le miró de la misma forma con la que miraría a un extraterrestre de seis cabezas.
No … definitivamente no podría ser que anoche él y este tipo … hubieran …
No, definitivamente no.
…
¿O sí?
…
Tratando de ignorar la molesta presencia del otro, Yokozawa trató de recordar qué había pasado exactamente.
En su mente afloró un recuerdo …
Ahora sabía cómo había empezado todo:
Flas back con altas dosis de alcoholemia:
El preso estaba encerrado en su celda y todo estaba en perfecto orden, así que Yokozawa aprovechó este momento de calma para dirigirse hacia la bodega, situada muy cerca del pequeño cuarto de celdas. Allí podría tomar una de las muchas botellas guardadas en aquel mugriento y sombrío lugar. Tras escoger una botella de ron, una de las más fuertes, se sentó en la mesa, con bebida en mano, y frunció el ceño al notar el silencio casi absoluto que reinaba en el ambiente. Comparado con el caos de la batalla, parecía un silencio de ultratumba. De vez en cuando se oía un potente trueno en la lejanía, pero ese sonido, lejos de suavizar el silencio, lo volvía aun más tétrico. En verdad, el ambiente que le rodeaba era bastante deprimente.
Ahora que se encontraba en este lugar, completamente solo, no tenía que fingir, así que permitió que su expresión se volviese un tanto melancólica al recordar la conversación que había tenido con Takano. En su mente volvió a escuchar las duras palabras de rechazo escapando de esos labios, ... los labios que durante tantos años ansió besar con toda su alma y nunca pudo, y ahorra nunca podrá. Cualquier esperanza alojada en su corazón había quedado completamente destrozada por aquel rechazo. Su amor nunca sería correspondido.
Al recordar todo esto, no pudo evitar que su mano se aferrase con fuerza a la botella ante el sentimiento de dolor e impotencia. Alzó bruscamente la botella y tomó un largo trago.
Y otro …
Y otro.
Y otro más. Hasta que vació media botella.
Entonces oyó una voz que provenía de las celdas.
- ¿Yokozawa? ¿estás ahí? – preguntó Kirishima, el cautivo.
Su vigilante (que se hinchaba a ron en vez de vigilarle …) tomó varias botellas más entre sus brazos y se dirigió hacia donde estaba Kirishima. Yokozawa se dijo a si mismo que, en vez de quedarse en la bodega, lo era mejor permanecer cerca de la celda y vigilar atentamente al preso. Sabía que la prisión estaba asegurada y que solo él tenía la llave, pero aun así no se fiaba.
'Es mejor estar allí y vigilar a ese hombre de cerca…' - se dijo a sí mismo. Pero quizás … solo quizás, la verdadera razón por la fue a la celda era porque se sentía un poco … solo …
… y quizás … quizás, solo añoraba algún tipo de compañía.
- ¿Qué quieres? – preguntó el guardián bruscamente.
- ¿Podrías acercarte y quitarme la venda? Me gusta ver la cara de la persona con la que estoy hablando. Y si pudieras aflojar estas cuerdas, mejor. Me hacen daño en las muñecas.
- ¿Para qué? ¿Para aprovechar la oportunidad y robarme las llaves? Buen truco, pero tu cutre plan de escape no funcionará.
- ¿Escapar? ¿De un barco pirata enorme? ¿Yo solo contra toda una tripulación dispuesta a córtame el cuello sin ningún reparo? … Sí, claro. ¿Quién te crees que soy? ¿Jack Sparrow?
- ¿Quién mierda es Jack Sparrow?
- Un pirata.
- … ¿Navega por los mares del Ya-oi?
- Eeeeh … por la forma de hablar y moverse yo diría que sí, pero vete tú a saber … - dijo con aire pensativo. Tras oír el tintineo de una botella, decidió cambiar de tema: - Hey … ¿No crees que estás tomando demasiado? Suenas bastante borracho …
En efecto, Kirishima tenía razón. Yokozawa había terminado de beberse toda la botella de ron en muy poco tiempo, y ahora se disponía a abrir la segunda botella. Sin embargo, Yokozawa no estaba dispuesto a admitir eso.
- Por supuesto que no. – fue su única contestación, antes de dar un trago a la nueva botella y reprimir una expresión amarga al notar como el ardor del liquido quemaba su garganta. Poco le importaba si esto era malo para su cuerpo. Lo único que importaba es que la amarga bebida le ayudaría a borrar sus penas, al menos por esta noche, y eso era justo lo que necesitaba.
Necesitaba esto .
Necesitaba olvidar.
Necesitaba arrancárselo de la memoria aunque fuese solo por un instante. Tan solo por un instante fuera de su corazón …
Oh dios, cuanto lo necesitaba …
- Takano …
Fin del flas back con altas dosis de alcoholemia.
Y hasta ahí era todo lo que podía recordar.
…
Ok. Yokozawa tenía que admitirlo. Beber hasta quedarse más borracho que una cuba frente a un preso astuto no había sido la idea más brillante de su vida.
Sacudió la cabeza y trató de centrarse. De buscar respuesta a todas sus preguntas. Pero por más que intentó, no pudo recordar más.
- ¿Qué pasa? ¿estás intentando recordar las … 'cosas' que hicimos anoche?
- C-Cosas… - dijo casi sin aliento. Al alzar la vista vio a Kirishima, ahora vestido y con la ropa de Yokozawa en mano.
Incapaz de imaginar qué tipo de 'cosas' ocurrieron, decidió centrarse en otros asuntos menos traumatizantes, como, por ejemplo: ¿Dónde estaba la llave de la celda? ¿ y por qué este hombre seguía aquí parado, si la puerta estaba abierta y podría haber escapado?
- ¿Por qué estás …?
- ¿… Aquí? Ya te lo he dicho. Esto no es como en las fantasiosas historias de los libros y los mangas. No es posible escapar de un barco pirata enorme vigilado por toda una tripulación. E incluso en el hipotético caso de que consiguiera robar un bote y huir, ¿a dónde huiría? Estamos en un mar infestado de piratas, muy lejos de la costa. Solo tendría dos opciones: morir de hambre en medio del mar o convertirme en el esclavo de otro barco pirata que me encuentre a la deriva.
- … - Yokozawa permaneció callado. El argumento tenía su lógica. - Muy bien … y … ¿la llave?
- La escondí
- ¿… Qué?
Era la única llave que abría esa celda. ¿Y ahora qué diablos le iba a decir al capitán? Como se enterara de esto le tirarían por la borda, directo a los tiburones.
- Supongo que alguien tan orgulloso como tú moriría antes de admitir delante de un superior que te emborrachaste, dejaste suelto a un preso y que, para colmo, hiciste "cosas" con él, ¿no es así? – señaló Kirishima hábilmente, sin tratar de ocultar esa insoportable sonrisita arrogante – Si no quieres que se enteren, no diré nada. Seré un buen chico y fingiré que estoy encerrado sin poder salir.
- ¿Q-Qué? – preguntó Yokozawa totalmente confundido. ¿Por qué este preso le iba a cubrir las espaldas? ¿Qué ganaba él con eso?
- A cambio, tendrás que acceder a … mis condiciones. – recalcó Kirishima.
- ¿Me estás chantajeando? – exclamó escandalizado.
- Umm ... si. Supongo que sí. – respondió el otro tranquilamente.
- ¿Y qué si no lo hago? ¿Le contarás todo a los demás? ¡Puedo decir que estás mintiendo! ¡Es tu palabra contra la mía!
- Peor para ti. La llave es la prueba, y está en mi poder. Lo siento, pero me temo que me creerán a mí antes que a ti.
Yokozawa suspiró, tratando de retener su furia .
- ¿Y qué quieres exactamente? ¿Cuáles son esas ... condiciones? – replicó mordazmente.
- Convence al capitán para que me acepte como un miembro de la tripulación de Sekaiichi. Además, quiero que seas mi sirviente y no me lleves la contraria a todo lo que te pido.
- ... ¿QUÉ?
Oh dios, esto era absurdo.
- ¿Por qué puñetas quieres ser tripulante de este barco? ¿Y QUÉ SIGNIFICA ESO DE 'SIRVIENTE'?
- Tengo mis razones para querer ser tripulante de este barco ... – Susurró misteriosamente. - Y por otro lado, 'sirviente' significa servidor, es decir, una persona que- ...
- ¡CALLATE YA! Sé lo que significa. ¡Eres molesto!
Kirishima se quedó mirándolo fijamente su expresión de puro enojo, y luego sonrió suavemente.
Leves segundos después, Yokozawa vio como el preso levantaba la mano y la extendía hacia su él muy lentamente. Sintió como esa mano, grande y cálida, revolvía gentilmente sus cabellos.
Kirishima sonreía ... con una dulzura inesperada.
Y Yokozawa, por alguna razón, no podía apartar su mirada ...
De repente, mientras esos dedos le acariciaban, un recuerdo afloró en su mente. El recuerdo de esos dedos, esas manos ...
Entonces lo supo: no era la primera vez que esta mano revolvía sus cabellos o tocaba su piel. Recordaba este tacto. Esta calidez.
¿Significa eso que estas manos habían invadido su cuerpo la noche anterior?
Oh dios mío ... ¿Era posible?
En su mente, Yokozawa entró en pánico. Si, no podía negarlo.
Quizás había tenido sexo con este hombre.
Una vez aceptó esta horrible posibilidad, una duda de gravísima importancia surgió en su mente. Y no señores ... Tener sexo con un prisionero enemigo no era lo verdaderamente importante. Que el prisionero enemigo te intente chantajear y manipular a su antojo tampoco era lo verdaderamente importante. Que el prisionero enemigo tenga el poder de obligarte a hacer cualquier cosa que desee, tampoco era lo verdaderamente importante.
Aquí lo verdaderamente importante era saber quien había sido … EL UKE. (*Inserte aquí música dramática*)
No duden jamás de la gravísima importancia de este asunto. ¡GRAVÍSIMA! (*Vuelva a insertar música dramática y multiplique su dramatismo por mil*)
De repente, la voz suave de Kirishima interrumpió los caóticos pensamientos de Yokozawa:
- Entonces ... ¿Aceptas mis condiciones?
- ... S-Si ... – respondió débilmente, demasiado confuso para seguir oponiéndose.
Kirishima volvió a sonreir. Sin duda, su sonrisa era sumamente cautivadora.
Se hizo un breve silencio, antes de que Kirishima volviese a hablar.
- Te agradecería que tratases de lograr que me admitan en la tripulación lo más pronto posible. Y ... por cierto, ... Ya que voy a ser un miembro de este barco no tendrás problema en decirme hacia dónde nos dirigimos, ¿no es así?
- A ... Marukawa ... – respondió abrumado.
Kirishima sonrió ahora de forma absolutamente radiante.
- Perfecto. Ojala lleguemos pronto. Espero ver allí a cierta personita ...
N/A: Siento esta inmensa tardanza -.-U
Ojala les guste el capitulo :D
