Hola a todos, pues bien, si mis cálculos son correctos, esta es la última tanda de tres.
AVISO IMPORTANTE: A PARTIR DEL 16 LO SUBIRÉ EN REEMPLAZO DE ¿Donde Estamos?, ¿qué hacéis aquí?, ¡qué locura!, este desaparecerá, os aviso para que lo sepáis todos.
MaryPotterG: Hola, muchas gracias por tus palabras y tu comentario, es gracias a vosotros que las historias siguen apareciendo en mi mente, ¿qué sería de mi historia si no la leéis y comentáis?, para mí cada comentario que recibe, me incita a escribir aún más, así que en realidad es a vosotros a quien os debo agradecer;)
Sobre mi novela ahí va, si todo sale bien tengo dos presentaciones más este año de la novela, todo quiera que salga bien. Estoy esperando a ver si el editor la saca en ebook para que puedan leerla gente de fuera de España.
Hay muchas que lo quieren, pero les cuesta mucho dinero comprarlo y que se lo manden desde España.
Ahora con respecto al fic, no te contestaré ninguna de tus preguntas, porque quedarán todas resueltas en esta actualización de hoy, así que ya sabes a leer con ganas Jajaja.
Espero los disfrutes, la única cosa que aún no se resuelve de lo que me preguntaste, es sobre Alice y Neville, estos aún tardarán un poquito en resolver sus cositas.
Pues nada, espero los disfrutes y que me des tú opinión. Te recuerdo que la próxima actualización será en la otra versión de la historia, os avisaré de todas formas por aquí para que estéis atentas/os.
Nos vemos en la siguiente buybuy.
SunMoon206: Mu buenas, ¿tardé demasiado?, si es así lo siento mucho, pero aquí tienes una compensación, en estos tres capítulos hay un gran momento HARMONY, espero con eso sea disculpada jejeje;)
Muchas gracias por tus palabras y por seguir leyendo a pesar de que tarde un poco, espero los disfrutes, y recuerda, a partir de la siguiente actualización será en la otra versión, os avisaré de cuando es por aquí, así no os la perderéis.
Muchas gracias por darle una oportunidad a esta versión y nos vemos en la siguiente. Buybuy.
Nixfire: En esta actualización ya sabrás algo más de la pequeña Luna y sobre lo que le hizo a Hermione, eso lo veréis un poco más adelante, es un secretito por ahora jijiji.
Gracias por comentar y espero te siga gustando, recuerda que a partir de la siguiente actualización, será en la primera versión y que esta otra será borrada, no lo olvides nos vemos buybuy y disfrútalos.
Espero tú opinión.
Belmi: Sí, en esta tanda ya alcanzo a las otras páginas donde estoy publicando la historia, así que ya podrás comentar libremente en esta jeje.
Muchas gracias por tú comentario me alegro que te esté gustando esta otra versión y recuerda que ya las siguientes actualizaciones serán en la primera versión, es que no quiero perder todos los comentarios que tenía y para los que no se dieron cuenta del cambio quiero darles una oportunidad para que puedan leer esta versión;)
Los comentarios de este, los copiare y los pondré en el otro para no perderlos y para que vosotros no tengáis que volver a comentar jejeje.
Pues nada, hasta aquí te dejo y nos vemos en la siguiente actualización, os daré un pequeño regalo a los de Fanficcion por que fue la primera página en donde comencé a publicar esta historia.
GRACIAS A TODOS LOS QUE LEEÍS LA HISTORIA, Y SOBRE TODO A LOS QUE COMENTÁIS, BUYBUY Y A DISFRUTAR DEL MOMENTAZO HARMONY;)
Una noche entre tus brazos:
Sentir sus labios unidos a los de ella, la hizo sentirse deseada. Lo que más le satisfacía de todo eso, es que precisamente quien la besaba, hacía cosa de dos meses juraba no saber que veía la gente en ella.
Comenzó a recorrer su cuello con sus labios, a la par que una de sus manos deslizaba el tirante por su hombro para darle más espacio a besar.
Aferró su cabello y no pudo evitar recordar cómo había dado comienzo todo aquello.
Recordaba vagamente ese día, deseaba enterrarlo en lo más hondo de su memoria, pero a pesar de todo, era algo casi imborrable.
Más que por su mente, por algunas marcas que habían quedado para siempre en ella. Empezando por la que cruzaba su pecho.
Ella había salido de su última clase, y se había dispuesto a volver a su sala, deseaba ver a Harry, saber qué tal le había ido el día, más se encontró con un alumno de Slytherin.
Ni siquiera conocía su nombre, pasó de largo, era de sexto año, lo sabía porque habían coincidido en algunas clases, le sonaba de vista. Cuando ya estaba llegando al final del pasillo, el muy despreciable la había agarrado con fuerza del brazo.
-¿Sola Weasley?, esto me beneficia.
-¿Qué crees que haces?
Le había preguntado ella, este había comenzado a decirle una serie de cosas, y había tirado de ella, asustada al ver que era más fuerte y no podía soltarse de su agarre, intentó alcanzar su varita.
Más este Slytherin en particular, no parecía ser estúpido. Le arrebató la misma y la llevó a un ala del castillo donde ella nunca antes había estado. O si había estado, no podía recordarlo.
Sintió como la empujaba con brusquedad contra una de las paredes, el miedo se apoderó de ella. El indeseable comenzó a decirle que iba a costarle caro a Potter lo que le había sucedido a su padre.
Él, comenzó a divagar y a reírse de lo que iba a hacerle, mientras le describía todo lo que tenía planeado, ella intentó echar a correr, pero este fue más rápido y la cogió del cuello.
Sintió de nuevo el frío de la pared y un fuerte dolor en su nuca, su visión se había distorsionado por culpa del golpe. Él le lanzó un Inmobilus.
Y se sintió impotente, le preguntó que iba a hacerle, y él tan solo sonrió. Cuando le dijo que era un miserable despreciable, recibió el primer impacto.
Algo ocasiono un corte en uno de sus brazos y al mirar el mismo, descubrió, que tanto la tela de su camisa, y capa habían sido cortadas y un hilo de sangre salía del lugar.
La sonrisa socarrona en el rostro de este la asustó aún más, comenzó a gritar, pero el indeseable le había lanzado un Silencius.
Nada podía hacer ya, sintió varios cortes en diferentes zonas de su cuerpo, el último y el más profundo, se lo ocasionó justo encima del pecho. Gritó de dolor, pero nadie pudo oírla, las lágrimas hacía un buen rato que estaban corriendo por sus mejillas, pero eso no parecía importarle a este.
Escuchó un sonido que la hizo sentir aún más miedo, cuando intentó enfocar su vista en él, se sorprendió al encontrarlo bastante cerca de ella.
-Quizás pueda aprovechar para ver que le ofreces a Potter.
Su respiración se alteró, y casi se quedó sin aire cuando sintió que este tiraba a la par de ambos lados de su camisa. Esta ya estaba bastante rota debido a los cortes que él le había infringido, por lo que no fue difícil terminar de romperla del todo, cerró los ojos horrorizada al verlo acercarse más a ella. Apresó su boca con deseo, y ella sintió asco, el sujeto tan solo decidió lamerle la cara y comenzar a bajar dejando un rastro a su paso.
Cuando llegó al corte que le había ocasionado encima del pecho, este estaba a punto de hacer algo, cuando escuchó como alguien decía:
-Estoy seguro que me voy a arrepentir de esto. Finite Incantatem. Despulso.
Se sintió libre en el acto y cayó de rodillas al suelo, se abrazó a sí misma y sintió que todo su cuerpo escocía.
-¿Qué demonios?, Maldito bastardo.
Escuchó que alguien gritaba de dolor, y no pudo evitar desear con todas sus fuerzas que se tratara de ese miserable.
-ACABALO, Maldito despreciable.
Un escalofrío la recorrió, tenía frío y se sentía muy débil.
-No te desmayes, tienes que llegar al menos hasta tú casa. O a la enfermería.
Conocía esa voz estaba segura, pero no podía pensar en quien podía tratarse en ese momento.
-¿Qué te ven?, no logro entender porque tienes locos a tantos idiotas, ni siquiera tienes un cuerpo con el que incitar a nadie.
Sintió que una capa caía sobre su cuerpo, no estaba en condiciones de contestar, no podía hablar, ni defenderse, solo se sentía terriblemente mal.
-Oye, no, tienes que…
Cuando había despertado, se encontraba sola en la sala de los menesteres, todas las heridas que tenía habían desaparecido de su cuerpo. Todas menos dos o tres, pero que podían ocultarse bajo la ropa.
Después de salir de allí, tras coger su varita que descansaba a su lado y envuelta en la capa que había en su cama, corrió hasta su sala y se encerró en su cuarto. Intentó dormir sin mucho resultado. Cuando había salido de la ducha y se disponía a marchase. Se encontró con que la capa que le habían dejado estaba bien doblada y completamente limpia encima de su baúl.
La cogió entre sus manos y la observó con detenimiento, al ver el sello de Slytherin la soltó con asco, más cuando esta cayó, de la misma cayó un frasco de pociones. Este tenía una etiqueta con un nombre.
Al ver el nombre por poco rompe el frasco asombrada. No podía haber sido salvada por esa serpiente.
En su mente regresaron las palabras dichas por él:
-¿Qué te ven?, no logro entender porque tienes locos a tantos idiotas, ni siquiera tienes un cuerpo con el que incitar a nadie.
Apretó sus puños furiosa. Ella no deseaba tener a tantos babosos tras ella, si los tenía no era su culpa, y mucho menos merecía que la insultara después de lo que le había hecho uno de sus colegas de casa.
Cogió la capa, guardo el frasco y se dispuso a buscarlo. No dio con él hasta casi la noche, enfadada de haberse pasado tanto tiempo buscándolo, perdiendo así todo un día, cuando lo localizó le entregó malhumorada la capa.
-Ahí tienes.
Se iba a marchar sin más cuando este le dijo:
-¿Ni un gracias?, sabía que los Weasley no tenían dinero, ni donde caerse muertos, pero creí que algo de educación sí que os habían inculcado, me equivoque.
Apretó los labios enfadada y se acercó de nuevo a él:
-Gracias por ayudarme contra uno de tus queridos amigos.
Sin más decidió enfadarlo y depositó un beso en su mejilla. Era evidente que no se lo esperaba y al ver que no reaccionaba ante su gesto sonrió de medio lado. ¿Así que no lo entendía?
-Ahora lo entenderás.
Y sin más acortó la distancia que lo separaba de él. No fue desagradable, no iba a mentir, el beso que le robó a Malfoy ese día, ocasiono un huracán en el interior de su cuerpo.
A partir de ese momento, cualquier excusa era buena para encontrarse, no lo planeaban, nunca habían tenido algo así como una hora o un lugar. El momento y ocasión surgían solos.
A la salida de una clase, al encontrarse en un pasillo desierto. Como pareja inesperada en el baile. Todos sus encuentros posteriores al día del baile, habían sido solo incentivos.
Ella había comenzado a provocarlo la misma noche en que Harry la había besado en mitad del pasillo. Ese día, ella misma se encontraba tan confusa, que cuando se encontró con Malfoy por casualidad.
No dudo un segundo, ni siquiera se tomo la molestia de mirar si había alguien en el pasillo que pudiera verlos. No, tan solo lo agarró de la manga y tiró de él, sin dejarlo hablar y sin darle explicación alguna, tras entrar en una clase vacía, se había lanzado a besarlo con furia.
Él respondió al beso, parecía que no le importaba el motivo, de hecho estuvo muy dispuesto a acariciarla, en cuanto sintió la mano de él rozando su vientre supo que debían detenerse.
Lo apartó de ella con la respiración acelerada. Él la miró confuso y perdido, pero no le importó, tan solo se marchó corriendo de allí.
La siguiente vez que se vieron, estaba su sobrina delante. Él no dijo nada, y ella mucho menos. Más a pesar de estar la niña delante, él sacaba ocasiones para torturarla y robarle besos ardientes en cuanto esta se descuidaba un poco.
Más de una vez temió que ella los viera o pillara, pero hasta la fecha eso no había sucedido.
El día del baile, él no la había reconocido y debía de confesar que ella a él tampoco, hasta que este la llevó lejos del gran comedor y le dijo:
-Mira, la cosa es así de simple, me encuentro en una situación en la que no debería de estar, pero una maldita pelirroja me está haciendo la vida imposible. Y esta noche, podrías decir que es tú día de suerte.
En cuanto apresó sus labios ya no necesitó más, solo una persona podía besar de forma tan ardiente y fría a la par. Era evidente lo que reclamaba, solo quería tener Sexo.
Al ver que ella respondía a su beso este le susurró:
-¿Has estado en el baño de los prefectos alguna vez?
Y ya no hizo falta nada más. En ese baño tan sumamente enorme y el cual estaba segura no olvidaría nunca, se entregó por primera vez a Malfoy. No pensó ni por un segundo en Harry, no iba a ser tan hipócrita de decir que sí, cuando era mentira.
Pero el deseo no tenía nada que ver con el amor. Y ella tenía muy en claro que lo que deseaba era Malfoy, lo que amaba era Harry.
En el baño de los prefectos, no podía explicar la sensación que había tenido, pero podía definirla como perfecta, él comenzó con besos por su cuerpo, no la trato con cuidado, al menos no al principio.
Cuando le quitó la máscara ya dentro de la enorme bañera, la sorpresa en su rostro no tuvo precio para ella. Y la forma en que la abrazó y le juró que ya no se detendría, la obligo a decirle que no deseaba que lo hiciera.
Había sentido como él deseaba dejar su huella en ella, y decidió que no sería el único en marcar. Recordaba haberle dejado una marca visible en el cuello, y otras en lugares menos accesibles.
-Esta noche no irás a tú habitación.
El susurro de este en su oído la trajo a la realidad de su situación. Apresó sus labios con los suyos y exploró su boca a gusto.
-Tengo que volver, o Luna….
-¿Qué me importa a mí la loca?, y mi sobrina hoy ya dormirá en ese cuarto.
-Me alegro por ello.
Se escuchó a si misma decir. Lentamente, Malfoy, la dejó caer en una cama, ni siquiera se había tomado la molestia de ver a donde la había llevado.
Las manos de él, como muy bien le había demostrado en una ocasión anterior, sabían muy bien donde tocar y sobre todo como hacerlo, sintió como subían y con ellas su camisón.
-Me encanta el sabor de tu piel.
Lo escuchó susurrar, y no pudo evitar soltar una pequeña risa, cuando sintió como este besaba su vientre.
-Si sigues haciendo eso, Potter, acabará por escucharte.
Lo miró sin entender y este tan solo sonrió, repasó lo que este le había dicho y enseguida entendió donde estaba.
Era la habitación que había al lado de la que ocupaba Hermione. Ambas estaban comunicadas por una puerta. Estaba por preguntarle a qué estaba jugando, cuando él, la beso impidiendo que hablase.
Una de las manos de Malfoy apresó uno de sus pechos y comenzó a acariciarlo con cuidado. Nadie podría imaginarse que Malfoy, podía acariciar de una manera tan suave y exquisita.
Dejó escapar un suspiro se sus labios cuando él se separó de los mismos y bajó para apresar con los de él su pecho. Sintió una descarga eléctrica por todo su cuerpo y cerró los ojos.
-¿Te gusta pelirroja?
Nunca le había gustado ese apodo, pero escucharlo a él decirlo, la hacía pensar en el mismo de una manera diferente. Se arqueó, al sentir como él aplicaba caricias en su otro pecho.
Lentamente, él comenzó a bajar su mano acariciando su cuerpo cuidadosamente, se sorprendió al sentir que sus labios hacían exactamente el mismo recorrido que su mano. Cuando las manos de él, acariciaron la única prenda que aún le quedaba a ella, se estremeció.
-Espera, esto no...
-No hay vuelta atrás pelirroja.
Las palabras susurradas contra su vientre ocasionaron que se mordiera el labio inferior. Cuando una de sus manos se introdujo bajo la tela, él supo que ya estaba preparada.
Lo escuchó susurrar algo, pero no lo pudo oír. Se había perdido en las sensaciones que él le estaba mostrando. Recordaba el dolor que había sentido la primera vez que él había entrado en ella, y el placer que había sentido después.
Pero en esa ocasión, todo era diferente, él parecía dispuesto a torturarla antes de tenerla, las caricias de él, era suaves y con una lentitud asfixiante.
-Malfoy, que...
-¿ES QUE ACASO NO LO ENTIENDES?
Semejante grito, los hizo a ambos detenerse por unos segundos. Ella sintió que su respiración se paraba en seco, ¿no podía haberlos pillado verdad?
Iba a mirar a su alrededor, pero le fue imposible, ya que Malfoy se colocó encima de ella y declaró:
-No está, y tampoco podrá entrar, seguramente estará peleando con alguien más. Y no me vas a dejar así.
Esa última frase la hizo mirarlo de vuelta, él, se encontraba sin su camiseta y casi por completo encima de ella, no había retirado su mano de donde la tenía, pero si había detenido sus caricias por un momento.
-¿Y quién te dijo que fuera a hacerlo?
Sin más apresó sus labios, y él respondió, acaricio el pecho su pecho, y cuando alcanzó el broche de su pantalón, no lo dudo, lo desabrochó, y se dispuso a deshacerse de esa prenda.
-No tan rápido Weasley, aún no.
Sintió de nuevo que él comenzaba a acariciarla, más ahora lo hizo con un ritmo más elevado. Se escuchó a sí misma gemir. Y escuchó como él declaraba:
-Quiero que me lo pidas pelirroja, que me digas que deseas.
Negó ante esas palabras y él volvió a besarla:
-Sino lo pides, te puedo asegurar que tendrás que terminar solita.
Tras decir esto, sintió como penetraba una vez más en ella, un cosquilleo comenzó a recorrerla empezando en su vientre, para seguidamente sentir que se tensaba. Él retiró su mano de ese lugar y recibió una mirada cargada de superioridad.
Ella lo miró furiosa, más no estaba dispuesta a perder contra él, y le demostraría que no se podía jugar con una Weasley. Antes de que él se percatara de sus intenciones, posó ambas manos en el pecho de él y aferrándose a su cuello, los hizo girar en la cama.
Ambos cambiaron de lugar, desde esa posición, acercó sus labios a los de él y lo volvió a besar:
-¿Qué pretendes Weasley?
Ella tan solo sonrió, y comenzó un recorrido de besos que la llevaron hasta su vientre. Desde ese lugar centró su vista en él, lo vio a la espera y expectante, tiró de los pantalones de él y la prenda no tardó en salir volando del lugar.
Se entretuvo depositando besos subiendo y bajando, haciendo fricción con una de sus manos sobre la última prenda que Malfoy aún ponía. Enseguida supo que estaba más que listo.
-¿Qué se supone que...?
Ella se deshizo de la última prenda que le quedaba a él y se sentó a mirar al chico que descansaba delante de ella.
Fijó sus ojos en todas y cada una de las partes de la anatomía del chico, y se mordió el labio inferior, para después fijar sus ojos castaños en los plateados de él. Los cuales también la estaban observando a ella.
Con demasiada lentitud, o eso esperaba, se acercó a él, estaba segura de que Malfoy estaba a punto de cansarse de su juego, más lo único que pretendía era desesperarlo.
Una vez más posó sus labios en su vientre y comenzó a subir una vez más hacía sus labios, en cuanto los apresó, sintió las manos de Malfoy en su cintura. Antes de darse cuenta se encontraban ambos sentados en la cama, ella encima de él, y él buscando la posición adecuada para unirse a ella una vez más.
El beso de Malfoy se hizo más lujurioso e insistente, más ella prefirió jugar un poco con él y opuso cierta resistencia a seguir sus indicaciones:
-¿Quieres dejarlo ya?
-¿No se supone que debía pedirlo?
Escuchó como él gruñía mientras apresaba uno de sus pezones entre sus labios. Echó su cabeza hacia atrás, mientras arqueaba un poco su cabeza y se dejó hacer. La verdad es que lo necesitaba tanto como él parecía desearlo.
Malfoy se dispuso a entrar en ella, más antes de continuar le susurró al oído:
-¿Tomaste la poción?
-¿Y si no lo hubiera hecho?
Respondió ella, por toda respuesta Malfoy entró en ella sin más. Se sorprendió con la rapidez con que lo había hecho. Malfoy le enseñó cómo debía moverse en esa situación, y mientras se aferraba a su cuello, se movió al compás de él.
No dejó de sentir las manos de él acariciando su espalda y sus labios besando todo lo que había a su alcance. La danza se hizo cada vez más intensa y poco a poco sintió deseos de gritar con todas sus fuerzas.
Pero cada vez que iba a dejarse llevar, Malfoy acallaba el mismo con sus labios. Llegó un momento, en que dejó de ser consciente de todo a su alrededor, menos de una cosa. Malfoy.
Y llegó el momento en que solo podía sentir. Todo en ella se volvió sensible, y podía percibir hasta lo más mínimo y a la vez no hacerlo. Escuchó un gemido de placer abandonar los labios de Malfoy, secundado por una sola palabra.
Una que ella misma no podía creerse que hubiese salido de sus labios, más no tuvo tiempo para analizarla, pues seguidamente ella perdió todo su control y Malfoy no pudo acallar en esta ocasión su voz.
Ambos, se aferraron uno a los labios del otro, cuando se separaron sus respiraciones eran agitadas. Se miraron a los ojos, y en ese momento se percataron de que alguien podía haberlos escuchado, más prefirieron no darle importancia en esos momentos. Ambos se dejaron caer en la cama, él cogió la manta y la hizo caer sobre sus cuerpos.
Pudo ver como cogía su varita y apuntaba a las dos puertas que había en el lugar, para dejar salir dos hechizos diferentes a ambas direcciones:
-Ya no importa lo que grites.
La sonrisa que adornaba los labios de este, la hicieron comprender cuales eran las intenciones de esta, y le porqué le había dicho que esa noche no dormiría en su cuarto.
Lejos estaban de saber, que en la habitación de al lado no estaban para escuchar lo que sucedía en otra parte.
"OPV"
Luna, abrió los ojos, al conseguir enfocar su vista, se percató de que se encontraba en su propio cuarto.
Alargó su mano hacía el lado derecho de su cama y se mordió el labio inferior, para después llevarse una de sus manos a sus ojos.
Era una estúpida, una maldita tonta. No pudo evitar dejar escapar algunas lágrimas, más se contuvo de dejar salir un gemido de dolor. Por segunda vez se había dejado llevar.
Y por segunda vez, se había despertado completamente sola. ¿Por qué había dejado que pasara una vez más?
El estar enamorada de él, no era una excusa válida para lo que había hecho. Había dejado que Ron la recorriera a su antojo por dos veces. La primera vez, no había sido gran cosa, había escuchado que la primera vez de una persona era la mejor y la que nunca se olvidaba.
Hasta para eso había tenido mala suerte, pero no podía quejarse, después de todo, su primera vez, había sido ni más ni menos que con el novio de una de sus mejores amigas.
¿En que la convertía eso?, sin duda un recuerdo para nada bueno, había sido su castigo, más no era suficiente con eso. No, esta segunda vez, había sido sin duda mejor que la anterior, y por ello la culpa era aún más pesada.
¿Cómo iba a mirar a Hermione a la cara?, Tenía que decírselo, debía contarle todo lo que estaba pasando. No podía seguir mintiendo a su amiga. Y debía cortarlo de raíz.
Sin embargo era fácil pensarlo, pero hacerlo era completamente diferente, cuando él al miraba, la respiración se le entrecortaba, tardaba un poco en ser capaz a responder, pero aún así, valía un simple beso de él, para que todo en ella dejara de obedecerla.
¿Por qué todo era así?, se supone que la mente debería de ser más fuerte que el corazón, que la mente, donde residía el raciocinio, debía poder combatir la locura de las ilusas soñadoras como ella.
Que el cariño, y amistad que le procesaba a Hermione, debían bastar para poder decir, NO, llegado el momento.
No obstante no era así, en el momento de actuar, la mente se quedaba en blanco, las razones muy válidas se dejaban en el olvido o enterradas en lo más hondo para no poder sentirlas, para no acordarse y así no sentir culpa en el momento.
Unos minutos de placer y de sentirse querida, le costaban días o semanas de culpa y remordimiento. Un beso de Ron, le devolvía unos minutos su sueño de tenerlo, mientras que una mirada de Hermione le ocasionaba una culpa inconcebible. Una sonrisa de su amiga, o una simple palabra, bastaban para no poder olvidarse de nada.
No entendía como Ron era capaz de no sentir nada de todo eso. Entendía sus celos, pero, ¿se refugiaba en los mismos para así no sentirse así?
Ella sabía que Hermione no había hecho nada con Harry, que lo único que los unía, al menos de momento, era una sincera amistad. ¿Podía ella hacer lo mismo?, Refugiarse en los celos que tenía por la relación de Hermione y Ron, ¿dejaría de sentirse así?, ¿podía ser tan hipócrita?
No, ella no era así, y sabía de ante mano que todo eso pasaría, era consciente de que ellos acabarían juntos, lo que nunca se hubiese imaginado, era que Ron la buscaría.
¿La habría buscado a ella, sino hubiesen coincidido como pareja en el baile?
NO, otra respuesta negativa que la hería en lo más hondo, ¿debía entonces maldecir esa dichosa fiesta?, tampoco, porque por más culpa o dolor que le causara todo eso, no quería borrarlo.
¿Qué iba a hacer?, las lágrimas caían por sus mejillas dejando un rastro en su rostro. Sabía que no serviría de nada lo que dijese en ese momento. Solo podía intentar convencerse a sí misma de que no ocurriría nunca más, de que nunca volvería a dejar que Ron se le acercase.
Debía conseguirlo, así fuera estando siempre en compañía de alguien más, así fuera con un Petrificus, cuando se quedaran solos.
De cualquiera de las formas debía impedirlo. Ella era inteligente, o lo paraba o luchaba por él.
Si la elección era la segunda, sería de frente, no se escondería, hablaría con Hermione, la avisaría de que ella también lo quería, y le dejaría en claro que iba a luchar por él.
¿Perdería su amistad con Hermione por todo eso?, solo deseaba que no fuera así. Lo último que quería era herirla, pero tampoco quería perderlo a él.
Aunque no sabía si en realidad lo tenía en algún aspecto. Tal vez solo la buscaba para desahogarse con ella y ya. Eso lo averiguaría en el momento en que lo volviese a ver.
Si ese era el caso, no lo dejaría seguir. No sería de nuevo una muñeca de usar y dejar. No volvería a despertarse sola después de estar con él.
-¿Estás completamente segura?
-Si.
Luna aguantó la respiración, acababan de entrar en la habitación Arian y la madre de Harry. Sin duda ya era de noche.
-¿Has visto que ahora esa pequeña duerme aquí también?
-Si, pero parece que ambas están dormidas, así que no habrá problema.
Estuvo tentada a hacerles saber que no era el caso, pero no deseaba que repararan en ella. No estaba en condiciones de que la analizaran.
-Vaya acierto con el nombre, ¿podría haber más Lunas en este cuarto?, Remus aquí se volvería loco.
Arian se echó a reír de su propio chiste.
-No sé de qué te ríes, no le veo la gracia reírse de los miedos ajenos.
-Por favor Lil, ¿quién puede temer a la Luna?
-Lice, los miedos son irracionales, no se pueden explicar, estoy segura de que habrá un buen motivo para ello.
No parecían saber de la condición de Remus, ¿cómo era eso posible?, ¿De verdad, durante siete años, el profesor Lupin, había podido ocultar su situación ante todo el mundo, menos sus amigos y su enemigo Snape?
-Bueno, no hemos venido para eso, ¿cómo puedes saber lo de Sirius?
-Potter, él me dijo que han visto a Sirius, así que no está muerto como nosotras creíamos.
-¿Dónde lo vieron?, ¿Cuando?, Lil, Neville me dijo que él mismo lo había visto morir.
-¿Puede que se equivocase de persona?
Al no escuchar respuesta, pensó que tal vez esta estaba dudando, más cuando retomó la conversación no parecía eso.
-Lil, no, Neville estaba muy seguro de lo que decía. Lestrange acabó con él. Según creo, Harry, lo pasó muy mal debido a eso.- Arian, o como la llamaba la madre de Harry Lice, hizo una pausa, para después agregar: -Lil, en realidad no te he contado todo lo que este me dijo.
-¿De qué estás hablando?
-Neville me dijo que Sirius era el padrino de Harry, que todo el mundo lo creía culpable de la traición a los Potter y de ser el asesino de Pettigriw, pero nosotras vimos a este vivo, además, dice que Harry quería mucho a Sirius, ¿cómo podría ese chico querer a quien traiciono a sus padres?, fue más que evidente que odia a Peter.
Lil, hay tantas cosas que no entiendo, y luego está el hecho de que no sé si hablarles a ellos de todo esto o no.
-No, lo mejor es no decir nada, Lice hasta que no estemos seguras no podemos hablar.
Hubo un silencio entre ambas, hasta que Lice volvió a hablar con un tono aún más bajo:
-¿Recuerdas las cartas? -Lily debió asentir, porque esta continuó hablando: -Neville me dijo, que esas cartas, eran de la madre de Harry para mí su madre y viceversa, Lil, no es así. Es cierto que están las cartas que yo te escribí, pero había cartas tuyas a Severus. Y cartas que escribías a nadie.
No las leí, la verdad es que ya tenía demasiado con las mías como para leer también esas. Lil, me reí de Remus por temer a la Luna, pero yo tengo terror al Futuro.
Amiga, ¿cómo hemos llegado a esto?, ¿Cómo puedo yo estar ingresada en el hospital San Mungo sin recordar a mi propio hijo y tú...?
No terminó la frase ella, sino que lo hizo Lily:
-¿Muerta?, Eso me gustaría a mí saber. Y lo voy a averiguar, así tenga que someter a Harry a un tercer grado. Pienso sacarle todo lo que tiene que ver con todo esto así me odie, pero preciso saber que...
-NO, No lo harás.
No supo en qué momento se había incorporado de su cama, ni siquiera porqué actuaba así, solo sabía que no deseaba que hicieran a Harry pasar por todo eso. ¿No había tenido ya suficiente?, sabía del temperamento de su amigo, y de lo que este podía causar.
Si Lili le preguntaba por su pasado, la trataría mal, la alejaría de él y no quería que eso pasase. No se había metido en nada de eso, porque en cierto modo envidiaba a su amigo.
Y ahora a Neville, porque ellos tenían la oportunidad de conocer mejor a sus respectivas madres, era cierto que ella la había disfrutado más que ellos a las suyas, ella incluso la podía recordar, pero eso no quitaba que si le daban la oportunidad de vivir con ella aunque fuese sin saberlo realmente, no la apreciaría igual o incluso más que lo que Harry y Neville lo apreciasen.
Y si ella lo hería, y después por cualquier cosa Harry descubría la verdad, se lamentaría por los restos. Ambas chicas la miraban asombradas por su reacción, y sobre todo alarmadas de haber sido escuchadas.
-¿Qué...?
Comenzó a decir Lice, mientras que Lily la miraba con el ceño fruncido, parecía dispuesta a discutir. Pero ella las cortó:
-No diréis nada de nada, no hablaréis con ninguno de ellos, porque si lo hacéis, os juro que revelaré a Snape y a McGonagall todo lo que sabéis, además de que haré lo imposible por separaros de ellos.
-No podrás hacer eso, Harry es...
-Sé perfectamente lo que es Harry, pero sé de una persona que puede conseguir cualquier cosa de él, y yo misma podré conseguir que Neville se aleje de ti, Alice. No es bueno que sepáis nada de este tiempo, de hecho ya sabéis demasiado y mal.
-Por eso queremos saber cuál es la verdad.
-Para empezar, la única verdad que estoy dispuesta a compartiros en este momento, y es para que no os hagáis esperanzas vanas, es que Sirius, está muerto.
Yo también estaba allí, yo misma vi a este caer a través de un velo, su prima, Bellatrix Lestrange, fue quien acabo con él. Y Harry lo pasó bastante mal, no quiero que le recordéis algo que parece estar superando.
-¿Bellatrix Lestrange, es, Bella Black?
La sorpresa y alarma impresa en la voz de Alice, la hizo mirarla sin entender, se sorprendió al ver que se había levantado de la cama y ahora estaba blanca como una pared. Maldición, acababa de hablar más de la cuenta, pero ¿por qué Alice actuaba así?
-¿Estás segura de eso?
Escuchó que susurraba Lily. Ella asintió a su pregunta y se quedó helada cuando por el rostro de Alice comenzaron a caer lágrimas. ¿Por qué ella lloraba?, era evidente que ya sospechaban de la muerte de Sirius, ¿tanta esperanza habían puesto en que eso no fuera así?
-Lice yo.
-No digas nada Lily.
Escuchó que decía esta, y sin más se refugió en las mantas de su cama, Luna aún la estaba mirando sin comprender, cuando recibió por primera vez, una mirada cargada de enfado de unos ojos iguales a los de Harry.
Sintió que se paralizaba, pero aguantó su mirada, al igual que Alice, esta se metió de lleno en su cama y no volvió a mirarla o hablar.
¿Qué era lo que les pasaba a esas dos?
"OPV"
Hermione, todavía no podía creerse lo que le habían dicho. Pero, era tan sumamente posible, ¿cuántas veces no habían pensado Sirius y él que Hermione se parecía a Lily?, ¿Cuántos momentos, Sirius no le había dicho que esa chica le encantaba?
Y ahora entendía las palabras de él, el cariño que ya le procesaba por salvarlo en tercer año, sumado a la ilusión de que Harry estaba enamorado de ella. Claro que él se había dado cuenta de los indicios que dejaban claro que eso no era así.
Que a Hermione le gustaba Ron, y que a este por su parte le gustaba ella.
¿Dónde dejaba a Harry todo eso?, por lo que James había insinuado, loco de celos. Aunque no era lo único que este había insinuado.
No, James también había dicho que el sentimiento era mutuo. ¿Sería cierto?, Tenía que averiguar la verdad.
Miró hacía el techo y dejando de dudar, decidió ir a aclarar todo con Harry, si era verdad lo que estos decían, era claro que Hermione necesitaba más protección que ningún otro.
Subió las escaleras de dos en dos y por primera vez en su vida, entró en la habitación sin llamar, casi le da un infarto cuando el enorme perro pasó cerca de él.
Al parecer, este parecía deseoso de salir del cuarto, lo vio correr por las escaleras hacía abajo, ¿se habría acordado Harry de darle de comer?, algo le decía que no.
Negó con una sonrisa en los labios y se giró para terminar de abrir la puerta y entrar. Más la sonrisa se quedó congelada en su rostro, como autómata, cerró la puerta y sacó su varita.
Apuntó a la puerta y se giró, una vez de regreso en el sillón que había estado ocupando, se perdió en su mente. ¿Qué se supone iban a hacer ahora?
-¿Qué sucede amor?
Miró como perdido hacía quien le hablaba y se encontró con su esposa. Nymphadora le sonreía alegremente, él por su parte se llevó ambas manos a la cabeza y dejó salir todo el aire que había estado conteniendo.
-Tenemos un problema.
Se escuchó a sí mismo susurrar, enseguida sintió a su esposa a su lado, sin duda ellos dos tendrían mucho trabajo ese año. Miró a esta y al ver una sonrisa calmada en sus labios, no pudo evitar sentir, que quizás no fuese tan grave después de todo.
-Podremos solucionarlo, no te preocupes.
-Eso espero Nym, eso espero.
Ella lo besó en los labios, sin embargo, cuando estaba a punto de profundizar el beso, escuchó unas risas. Nymphadora se separó de él, y ambos miraron a la puerta de la sala.
Distinguió a James, Sirius y Peter partiéndose de la risa. James, lo miraba sonriendo y con una mirada pícara en el rostro. Eso lo hizo sentirse terriblemente mal, ¿Cuánto hacía que no veía esa sonrisa?, Sirius, se agarraba del marco de la puerta y sostenía su estómago.
Peter, se encontraba echado en su propio hombro riendo entre dientes. Y su yo del pasado miraba a Nymphadora con el ceño fruncido. Era evidente que no la reconocía y eso le frustraba.
De repente, sintió una punzada en su mente, una imagen exactamente igual a esa, la atravesó, solo que ahora el punto de vista, era, el del Remus del pasado. Se sorprendió al ver que los ojos de Nymphadora parecían hechizarlo.
Un extraño cosquilleo lo asaltó, ¿qué le estaba pasando?, Escuchaba las risitas de todos ellos, más él, no dejaba de sentir que a su mente parecían intentar entrar imágenes. Más era casi imposible de conseguir.
Cerró los ojos un momento y negó con fuerza.
-¿Te encuentras bien Remus?
Preguntó Nymphadora preocupada, él negó.
-¿Remus?, ¿Qué sucede?
Escuchó que decían James y Sirius, cuando abrió los ojos, sus tres amigos de infancia y él mismo, se encontraban cerca de él. Se sintió extraño, demasiado extraño.
Y asaltado por recuerdos que no deseaba tener, se puso en pie rápidamente y cogiendo a Nymphadora de la mano, salió del salón lo más rápido que pudo.
-Espera, Remus, tenemos que…
-Volvemos a casa, mañana vendremos de nuevo.
Sin más, ambos, salieron de la casa, dejando a los otros solos en la sala, Remus, negó de nuevo. ¿Qué estaba pasándole?, Estaba recordando ese exacto momento, estaba viendo que Sirius y James, lo miraban con preocupación, mientras Peter, le decía que su esposa era bastante linda.
Él enrojeció al máximo y se marchó dejando a esos tres idiotas riéndose de él. ¿Por qué recordaba eso como algo pasado?, Estaba sucediendo en ese momento, eso era seguro, pero sin embargo, él, lo estaba viendo como si fuera un recuerdo. ¿A qué podía deberse todo eso?
"OPV"
-Debería marcharse a descansar. La señorita Granger, ya está fuera de peligro señor Potter.
-No me importa, me quedaré aquí.
-¿Y poner una cama más?, así podrá, al menos, descansar algo.
-Aunque no lo parezca, duermo algo.
-Pero ese sillón debe ser muy incómodo.
Formó una sonrisa torcida en su rostro y encogió los hombros, la verdad es que era cierto, pero no le importaba en lo absoluto.
-Como quiera, yo ya me marcho, mañana volveré a verla.
-Muchas gracias por todo, Madame Pomfrey.
-O muchacho, no tienes nada que agradecer, es mi trabajo.
-Aun así.
Pudo ver como la mujer salía del cuarto, y al cerrarse la puerta, se dejó caer hacía atrás en el sillón. Ya no entraría nadie más en la habitación. A partir de esa hora, ni una sola persona pasaba a verla.
Ron, ya había cumplido con sus dos visitas diarias, así que ya no volvería. La señora Weasley, había intentado una vez más persuadirlo, pero al ver el poco caso que le hacía referente a ese tema, había desistido como todos las noches.
Al menos en esa ocasión, dormiría un poco más cómodo, pues se había puesto el pijama. Suspiró al ver como ella seguía completamente dormida, al menos se había movido algo. Y eso era buena señal.
Recostó su cabeza contra un lateral del sillón y siguió mirándola desde ahí. La conversación de Ron con esos sujetos, y luego el beso que este le había dado a ella, no lo dejaban tranquilo.
¿Por qué no podía olvidarlo y ya?, ¿por qué tenía que recordar la voz de Blane describiendo cada maldita paso a dar?
Su mente lo hacía imaginar cosas que no hubiese deseado saber nunca, podía suponer que ya había pasado algo entre ellos, pero no saberlo con certeza, era mejor. No como en ese momento, que la certeza, lo estaba volviendo loco.
Cuando Ginny había abandonado la habitación, hacía apenas una media hora, no había podido evitar volear uno de los objetos de la habitación contra el suelo. Se sentía tan miserable y frustrado, no deseaba ser así, ni herir a nadie. Sin embargo, había herido a Ginny. La había herido y ya no había vuelta atrás, solo deseaba que no lo odiara.
Y con Ron, se había tenido que contener lo indecible para no darle un buen golpe antes en la habitación. ¿Cómo podía haberle mentido tan descaradamente?, Se había propuesto no preguntar, pero ver como miraba a Hermione, lo hizo abrir la boca, ¿estaba buscando una excusa para golpearlo?
Sí, y saber esa certeza lo estaba torturando, porque a pesar de haber deseado golpearlo en el pasado, nunca había sido por algo tan trivial como aquello. ¿Podía estar odiando a su mejor amigo por estar con Hermione?
¿Si ese era el caso, se podía ser más mezquino?, Sus celos injustificados lo estaban convirtiendo en un ser despreciable. No deseaba querer a Hermione, si eso significaba aborrecer a Ron, más, ¿cómo evitarlo?
El año anterior se había dado cuenta de que era una persona celosa, más nunca había sentido el deseo de posesión que sentía en esos momentos. La tortura de saber que era de Ron, y no de él, lo estaba carcomiendo.
Pero él era consciente desde el año anterior, o incluso desde antes de los sentimientos del uno por el otro, debía estar preparado, debía saber que pasaría, ¿por qué cuando se lo habían dicho, había preferido distanciarse?, ¿Por qué cuando los había visto besarse, había sentido que algo estaba mal?
Nunca se había planteado la posibilidad de sentirse así al verlos juntos. Creía que era normal, que incluso todo el mundo podía esperarlo. Él había tenido a Cho, vale que no fue un romance de película, pero había estado con ella.
Y esa era otra prueba más de que Hermione no sentía lo mismo por él, ¿lo habría ayudado si ese hubiese sido el caso?, ¿Habría ella hecho lo imposible por aconsejarlo?, No, al menos eso sería lo normal, ¿estaba ya él en ese tiempo sintiendo algo por ella sin saberlo?
¿No había cortado Cho con él, por su amistad con Hermione?, y Rita, ¿no había ella divulgado a los cuatro vientos que Hermione y él, eran pareja ya desde cuarto?
Recordaba la serenidad de ella ante tales cosas, ¿se sentía a gusto, o le importaba tan poco que ni se molestaba?, Cuando la había visto bajar por las escaleras con ese vestido, había pensado que Ron era un estúpido por no decidirse. Había comparado a Hermione con todas y había llegado a la conclusión, de que era la más hermosa en esa fiesta.
Incluso estando Cho en el baile, él, había dejado de mirarla a ella, y se había centrado en Hermione.
Y en el ministerio, cada vez que recordaba ese día, el corazón se le detenía, ¿y si ese día?, esa pregunta se repetía en su interior constantemente, ¿habría sido entonces cuando él mismo había comenzado a entender que perderla sería el final para él?
En ese momento había sido una sospecha, pero ese año, se había convertido en una cruel realidad, ese año, se había percatado de lo que se había negado durante mucho tiempo. Y descubrirlo le iba a costar caro.
¿Cómo verla besarse con el mejor amigo de ambos?, ¿Cómo soportar escuchar al uno hablar del otro?, ya no le sería posible conseguirlo.
¿Qué haría para evitarlos?, en primer lugar, ella, nunca se enteraría de que él había estado todo ese tiempo a su lado. Se encargaría de convencer a todo el mundo de que no hablasen.
Miró a la mesita que se encontraba al lado de la cama, y alargó su mano, cogió la bolsita de terciopelo y la sostuvo en sus manos. Ese sería su regalo de Navidad, no le diría nada de su procedencia al menos de momento. Lo callaría hasta que estuviese seguro de que era buena idea decírselo.
¿Le gustaría?, ¿Qué expresión pondría?, ¿Y cuando se enterada de todo lo que esconde la misma?, Ya no solo de sus usos mágicos, sino de su dueña anterior. ¿Entendería ella el significado de ello?, ¿Sabría que se lo entregaba junto con todo lo que le importaba a él?
-rry, lo siento.
Rápidamente se incorporó en el sillón, dejando caer la manta hasta el suelo, se quedó al borde del mismo y la miró desde ese lugar:
-¿Hermione?
Se quedó estático mirándola, con el corazón en un puño y un sentimiento de esperanza tan grande, que no podía contenerlo.
-Harry.
Fue un simple susurro, pero escuchar su voz le devolvió todas sus energías en un solo instante, ver como movía una de sus manos y se la llevaba a la frente, lo hizo sonreír como idiota, había despertado, Hermione, había vuelto.
ESTABA CON ÉL.
-¿Qué ha pasado?
Escuchó que preguntaba, dejándose llevar por la alegría que sentía, se sentó a su lado en la cama y cogió una de sus manos entre las suyas:
-Voldemort te atacó en el callejón Diagon.
Se escuchó a sí mismo decir. Vio como ella fruncía el ceño, ¿acaso no recordaba?
-Yo, ¿no debería estar muerta?
-No digas eso.
Le recriminó, ella centró sus ojos achocolatados en los de él, y sin poder contenerse, dejó salir las lágrimas, estas no parecían dispuestas a quedarse por más tiempo retenidas.
-¿Qué…?
-Shhh, no digas nada, ahora descansa, voy a llamar a Madame…
Se detuvo en seco al ver como ella comenzaba a abrir los ojos, distinguió el miedo en ellos, sintió que apretaba su mano con fuerza y se sintió impotente al ver que no parecía tranquilizarse.
-Es cierto, él entró en la mente de la sobrina de Malfoy, vio algo en esta y después se centró en mí. Yo quise correr y huir, pero antes se lo di a Malfoy para que te lo entregara, no estaba dispuesta a que él lo tuviera. Pero ahora él sabe, Harry, él es consciente.
La miró sin entender:
-¿De qué estás hablando?
-En el callejón, Harry, allí, nos encontramos con Mundungus, este tenía muchas cosas de Sirius, eso no es nada nuevo, pero había un objeto en particular. Cuando lo cogí no lo reconocí, pero cuando él me sujeto y me lo pidió lo entendí.
¿Dónde lo tienes?, ¿Te lo ha dado Malfoy?
-¿El qué?, Hermione, no sé de qué me estás hablando.
-Del relicario, Mundungus lo tenía en su poder. Harry, Voldemort me vio con él, quería el Horcux, pero me…
Se puso en pie más rápido de lo que hubiese querido, soltó su mano e intentó respirar, debía calmarse, tenía que hacerlo.
La furia en su interior iba en crecimiento, ¿cómo era posible que ella hubiese pasado por todo eso por su culpa?, Él no dejaba de echarse la culpa por lo que Voldemort le había hecho, pero ahora la culpa era mayor. La pequeña bolsita de terciopelo había quedado relegada al olvido.
-Lo siento de verdad, no debí mostrarle que lo sabía, perdóname Harry, pero…
La miró sin entender, ella se había incorporado y se encontraba sentada en la cama, lo miraba desesperada, con culpabilidad reflejada en su rostro.
-Esto se acabó.
Su voz sonó en un susurro, pues temía hablar más alto, estaba seguro de que acabaría gritando.
-¿Qué quieres decir?
Su tono era asustado.
-No más. No quiero que vuelvas a inmiscuirte en mis cosas. Aquí se termina, no volverás a…
-No, Harry, escúchame, no quise decírselo, y conseguí sacar el Horcux de allí, pídeselo a Malfoy, él lo tiene. No puedes apartarme ahora, fue sin querer, no lo hice a propósito.
-No pienso permitir esto una vez más, no quiero tenerte cerca, no puedo permitir que…
-Me da igual lo que digas, iré contigo y si no quieres, seguiré buscando por mí cuenta. No me vas a apartar. Además, mejor así, si él ve que estamos separados, quizás crea que tú no eres consciente de nada. Tal vez no me escuchó al decirle a Malfoy que te lo diera. Él, parecía decidido a cogerme, puede que fuese un golpe a nuestro favor.
-¿De qué estás hablando?
Se escuchó decir sin comprender, ella se había vuelto loca, ¿acaso no entendía que no pensaba ponerla en riesgo de nuevo?
-Entiendo que estés furioso conmigo, fui una estúpida y ahora quieres evitar que vuelva a meter la pata. Nos he quitado un valioso tiempo, y puede que por mi culpa, él, ahora proteja mejor los Horcux que quedan, pero me da igual, aunque estés molestos conmigo, aunque no me hables, no pienso dejarte solo.
Se quedó helado ante sus palabras, ¿de qué estaba hablando?, ¿Qué se supone estaba pensando?, ¿Pensaba que la alejaba porque Voldemort había descubierto lo de las Horcuxes?, ¿Se había vuelto completamente loca?
-Ni hablar no…
-Puedes decir Misa Harry, pero por un fallo mío, no pienso permitir que todo se complique. Ese despreciable de Voldemort no sabe el error que cometió al dejarme con vi…
No pudo contenerse, y su mano fue más rápida que su propio pensamiento, no soportaba escucharla hablar así, no podía oírla decir que Voldemort debió cavar con ella.
Y el enfado que sentía lo había cegado por unos segundos, nada más rozar su rostro, se arrepintió en el acto, y no pudo tampoco callar.
-¿ES QUE ACASO NO LO ENTIENDES?
Vio como ella se llevaba una mano a rostro y lo miraba confundida y sorprendida, sin querer contenerse, apoyó ambas manos en la cama y la miró fijamente:
-¿Sabes quién te encontró?, ¿Quién te trajo?, ¿Sabes la persona que creyó morir, y suplicó la muerte, en el mismo instante en que creyó que te perdía?
Aún no salía de su sorpresa, y él, no sabía cómo detenerse ahora que había decidido hablarle.
-Te encontré en el callejón Diagon un buen rato después de marcharme del cuartel. En mi mente, solo existía la esperanza de que hubieses sido capaz de escapar. Todo mi ser me gritaba que tú, eras inteligente y podrías haberlo conseguido.
Pero todo mi mundo se hundió cuando te encontré en una de las entrecalles, tu cuerpo tirado en el suelo, tú, fría como el hielo, sin casi respiración y pulso, y herida en el vientre.
Todo dejó de tener sentido, cuando no fui capaz de encontrar tú pulso, solo en tres ocasiones he sentido tanto miedo, pero solo en una he deseado que todo terminara. Solo una maldita vez, he suplicado por mi vida, no para salvarla.
Hermione, esa noche, lo llamé, no sé cuánto tiempo pasé gritando su maldito nombre, pero él, no contesto. Si me escuchaba, seguramente ese día fue el mejor para él.
-Harry, no te entiendo.
Su voz sonaba en un susurro, parecía en serio estar confundida, no había apartado sus ojos de los de él, y por primera vez, ella, no adivinaba lo que quería decirle.
O mejor dicho, se negaba a verlo. Veía como sus ojos recorrían su rostro, era evidente su confusión y negación.
-Hermione, me rendí, no sé cómo pasó, y no pretendo entenderlo, explicarlo o recibir una respuesta. Pero ese día en mi mente solo resonaba una idea, no seguir, acabar con todo de una buena vez. ¿Qué sentido tenía todo si yo ya no tenía nada?, ¿qué me importan a mí los demás, si lo que yo más deseaba salvar no estaba más?
Cuando mis manos se mancharon con tú sangre, mi mente se negó a continuar, tuve el pensamiento de lanzarme yo mismo la maldición Avara. Remus me detuvo.
Él me lo impidió, me golpeó y te apartó de mis brazos. Desee acabar con él, golpearlo y obligarlo a que de nuevo te entregara a mí. Porque para mí, ese era tu lugar.
-Harry yo aun no…
Posó uno de sus dedos en sus labios e impidió que hablara.
-No estoy enfadado por lo que tú crees, nunca podría enfadarme por eso, ni siquiera estoy enfadado contigo, tal vez un poco sí, por lo idiota que puedes ser a veces.
¿Cómo puedes creer que quiero apartarte, porque creas que Voldemort sabe lo de los Horcuxes?, No, si deseo apartarte, es solo y únicamente porque no quiero perderte. Ya te he visto demasiadas veces en una cama por mí culpa y una causa que no es tuya.
No estoy dispuesto a verlo de nuevo. Se acabó, terminó para ti. Porque Hermione, en el momento en que te pasase algo, todo se acabaría, yo no podría seguir, él vencería, no sé si el otro día fue consciente o no de lo que sucedió. Pero si lo fue, ahora serás su principal objetivo, y no puedo permitir eso.
No te pondré en su mira aún más.
-Harry, No dejaré de estar en su mira, soy tú mejor amiga yo no…
-Eres más que mí mejor amiga. Y sí, ahora estás en su mira, pero no como lo estarás si él se da cuenta.
-¿Se da cuenta de qué?
Lo sabía, su tono de voz, cargado de miedo y sus ojos, le decían que ella lo sabía, pero no quería verlo. ¿Tan imposible era para ella verlo de esa forma?, ¿Se alejaría de él después de eso?
Que así fuera, si ella lo creía oportuno no se opondría, pero no callaría.
-Te quiero Hermione y…
-Yo también te quiero, no entiendo porque eso…
-Hermione, no, no quieras obviarlo, no intentes camuflarlo, o minimizarlo, porque no pienso consentirlo. No me digas que me quieres como un amigo, y mucho menos digas la palabra hermano.
No quieras disfrazar mis palabras o hacerlas parecer lo que no son. Te quiero Hermione, y no como tu mejor amigo, y definitivamente nada que ver a como un hermano quiere a una hermana.
Porque un hermano no desearía lo que yo deseo de ti. Y un amigo, no te vería como yo te veo. Y si necesitas algo más para entender mis palabras, que así sea.
Te dejo detenerme si así lo deseas, pero tendrás que hacerlo tú, porque yo no lo haré.
Sin duda la confusión volvió a ella, más no le importo, comenzó a acercarse a sus labios, estaba nervioso, no lo iba a negar, si ella lo detenía sabía que sería el fin de todo.
Pero no pasó, pero fue más por la sorpresa que por otra razón, ella no parecía poder actuar o asimilar lo que estaba pasando. Rozó sus labios con los de ella, fue un toque simplemente, pero él sintió un cosquilleo recorrerlo por completo.
La mano de su mejor amiga dejó de estar rozando su propia mejilla, y la vio abrir los ojos al máximo sorprendida. Volvió a rozar sus labios, solo que en esta ocasión presiono un poco más.
Temió que ella lo alejara, se dispuso a retirarse de ella, más no había alcanzado a separase del todo cuando ella le susurro:
-Dime mi nombre.
-¿Qué?
-¿A quién acabas de besar?, Dime a quién estás besando en este momento.
La miró sin comprender, y sintió las manos de ella cogiendo su rostro, lo volvió a acercar a los labios de ella y volvió a decir:
-Dímelo Harry, dime a quién tienes a tú lado.
-Hermione, ¿qué…?
-Exacto, Hermione, no lo olvides. Mi nombre es Hermione, no Elkins.
Abrió los ojos sorprendido ante esas palabras, e iba a replicar, cuando ella lo beso. Un beso, exactamente igual al de la noche del baile. ¿Qué significaba eso?
Llevó una de sus manos a su mejilla derecha y ambos profundizaron el beso. Ella acarició su rostro hasta abrazarlo por el cuello, sintió que tiraba de él, y quedó medio recostado en la cama.
Lo estaba besando, Hermione, lo estaba besando a él, no a Evans, ni a Ron, ella lo estaba besando a él.
Sabiendo que era él, reclamando que él, fuera consciente de que ella era Hermione.
Se dejó llevar por ella, por la forma en que reclamaba sus labios y acariciaba su nuca. ¿Estaría aún afectada por lo de Voldemort?, ¿Podría estar él aprovechándose de la situación en la que su mejor amiga se encontraba?
Él no quería eso, él deseaba que ella sintiera lo mismo por él. Comenzó a bajar la intensidad del beso, y cuando consiguió separase de ella, su respiración que era agitada, se le quedó en ninguna.
La imagen de Hermione, casi debajo de él por completo, con el pelo suelto y esparcido por la almohada, sus ojos cerrados, su respiración agitada y sus labios entreabiertos llamándolo y reclamando más atención a parte de la recibida lo dejaron estático.
-Maldición.
Se escuchó a sí mismo decir entre dientes. Ella pareció escucharlo también, porque abrió los ojos para mirarlo y en ese momento, se dio cuenta de que no podría apartarse, si ella no detenía esa locura, ambos caerían.
Con anhelo y deseo de volver a probar sus labios la volvió a besar. Apretó sus puños con fuerza al sentir como ella tiraba de la parte de arriba de su pijama, tenían que detenerse, debían parar, Ron, él era su mejor amigo.
¿Podría ser perdonado si seguía adelante?, ¿Podría perdonárselo a sí mismo?
Intentó relegar todo pensamiento de Ron al olvido y se centró en besarla, ella consiguió lo que deseaba y después de escuchar como la prenda caía, sintió las manos de ella acariciar su pecho mientras volvía a apresar sus labios.
Dejó de apretar sus puños, anhelaba tocarla, necesitaba rozar su piel, llevó una de sus manos hasta su rostro, se conformaría con eso. ¿Podía ser más ingenuo?, Ese simple roce le bastaba, a pesar de que las caricias de Hermione lo estaban torturando, no podía moverse.
La sonrisa de Ron, sus bromas, sus tonterías, la mirada que le dedicaba a ella. Todo se agolpaba en su mente. Estaba siendo un miserable, estaba besando a la novia de su mejor amigo, a su propia mejor amiga.
Deseaba tenerla entre sus brazos, apresarla y no soltarla nunca, ¿cómo iban a afrontar todo eso?, Eran el trío dorado de Hogwarts, y él, lo estaba destruyendo.
-Tenemos que detenernos.
No sabía de dónde había sacado la fuerza para decir esas palabras, quizás de la amistad que los unía. Tal vez del deseo de no manchar a su mejor amiga con todo eso.
¿En qué posición quedaba ella con todo?, Era la novia de Ron, y tal vez lo que ambos estaban experimentando en ese momento, fuese solo fruto de lo prohibido, de una confusión.
Pensar eso, lo hizo enfurecer, no, lo que él sentía era real, lo sabía, era consciente de ello. Pero ¿qué había de ella?
-Detenernos, ¿crees que es posible?
Suspiró contra sus labios y reposó su frente contra la de ella, no quiso abrir los ojos, no quería ver lo que sus ojos pudieran decirle. No deseaba ver reproche en ellos.
-Tiene que serlo, Hermione, Ron, él…
Acaricio su rostro y abrió los ojos sorprendido, su dedo estaba mojado, al mirar al rostro de ella se encontró con que estaba llorando.
-Lo sé. Desde que rozaste mis labios intento detenerlo, desde que Lestrange me hechizó en el pasillo de Hogwarts, intento sacármelo de la cabeza. Intento recordarme a mí misma que Ron es mi pareja, que tú solo eres mi mejor amigo.
Harry, si solo eres mi mejor amigo, ¿por qué deseo que me beses, que me toques, que me acaricies?, ¿Por qué preciso que me mires, me notes, me hables?, ¿Qué me digas que existo, que estoy a tú lado, que Elkins no significa nada para ti?
Maldita sea, Ron es mi novio, y sé que voy a ir al infierno, pero no me importa, porque sé que iré contigo.
Y eso es lo único que para mí importa.
Sin más ella atrapó sus labios, y supo en ese preciso momento que ya no había vuelta atrás. Que como ella acababa de decir, iban a ir al infierno, porque sabía que una vez la probase, no podría dejar de desear probarlo una vez más.
Se separó de sus labios y se acercó a su cuello, sus labios reconocieron el lugar, y comenzaron un recorrido de besos, mientras su mano comenzaba a buscar el comienzo de la camiseta que ella portaba.
Una camiseta que él mismo le había dado a Remus para que se la pusieran a ella. Una que portaba un número y un nombre.
Su camiseta de Quidditch de quinto año, ¿Cuándo había comenzado a ser algo más alto que ella?, no lo sabía y no le importaba. Solo sabía que ella portaba una camiseta que dejaba en claro a quién pertenecía.
Porque le gustase o no, a partir de ese momento y si no se detenían, ella, iba a ser de él.
En cuanto su mano llegó a la parte baja de la camiseta y rozó el muslo de ella, sintió como esta se estremecía ante ese simple roce. ¿Quería eso decir que le gustaba que la tocara?
Al hacerse esa pregunta recordó la voz de Blane y sus consejos, eso le trajo a la mente, que por muy poco que le gustase, ella, ya había sido de otro. Se apretó un poco contra ella, y la escuchó gemir. Muy bien, era posible que Ron la hubiese tenido primero, pero esa experiencia no la olvidaría.
Él, se encargaría de que la segunda vez de Hermione, fuese mejor que la primera. En otra ocasión, agradecería a ese par, haber hablado de ese tema en su presencia. Aunque estaba seguro de que no les gustaría saber que le habían servido de ayuda.
"OPV"
Nunca antes le había pasado algo así, ella, era una persona que sabía controlarse, no le gustaba precipitarse y mucho menos herir a las personas. Sin embargo, en ese momento y a pesar de que no dejaba de pensar en ellos dos.
Estaba dispuesta a seguir, no deseaba detenerse, no quería que él lo hiciera, cuando había escuchado sus palabras, el miedo la había embargado. ¿Cómo podía detenerlo?, ¿Cómo hacerlo callar?
Lo había intentado, había pretendido hacerle creer que esa forma de querer no era la que ella sabía que era. Había, por todos los medios, intentado evitarlo, pero no lo había conseguido. Y lo peor de todo, es que era consciente que si él seguía, si le decía todo eso, ella no podría negarse a sí misma lo que había descubierto la otra noche.
Aunque la verdad, es que había empezado a sentirse extraña a su alrededor desde antes. Incluso antes del baile.
Cuando él había rozado sus labios, ella había repetido el nombre de Ron en su mente, el de él y el de Ginny, pero no había servido de nada. Su mente solo le decía, que él la estaba besando a ella, que era a ella a la que le hablaba, a la que le estaba diciendo que quería. A la que le había dicho que si ella no estaba, él, no podía continuar.
Sin ella, no sin Ginny, no sin Elkins, él, no podía seguir sin Hermione. Cuando había dicho que no la quería cerca. El miedo la había embargado, ¿tanto la odiaba porque Voldemort los había descubierto?
No obstante, le estaba demostrando en esos precisos momentos, que no la odiaba, que era todo lo contrario. Cuando él había rozado por primera vez su piel, no pudo evitar un escalofrío, su cuerpo había deseado más.
Cuando Ron la tocaba, se sentía incómoda e intentaba alejarlo, siempre le decía que no era el momento, que debían esperar, pero en ese momento era diferente. Ella misma había comenzado, deseaba tocarlo, sentirlo, deseaba más y más de lo que él pudiera darle.
Sentía sus labios en su cuello, y sus manos subiendo por su cuerpo, llevando con ellas la camiseta que llevaba puesta. Cuando los dedos de él rozaron sus pechos se sorprendió al darse cuenta de que no llevaba esa prenda puesta. Y enrojeció de vergüenza.
En cuanto él se la quitó, se sintió demasiado expuesta, rápidamente se cubrió con ambas manos, él pareció molestarse por unos segundos, pero después se acercó a sus labios y antes de volver a besarla susurró:
-Si deseas que pare solo dímelo.
Ella se mordió el labio inferior y lo miró directamente, llevó sus manos hacía las gafas de él y se las quitó. Seguidamente lo volvió a besar. No deseaba que se detuviese. Y se lo hizo saber con besos.
Sus manos con cierto nerviosismo, demostrándole así a ella, que también era su primera vez, acariciaron toda la piel que ella le permitía rozar. Al verlo inseguro, ella misma se sintió algo más tranquila.
Temía que él tuviese experiencia en todo eso, pues se decepcionaría de ella. Temía que al descubrir que era su primera vez, él, no volvería a tocarla.
Notó como acariciaba sus pechos con cuidado y de un momento a otro, se sorprendió al sentir los labios de él apresando uno de sus pezones. Se mordió el labio inferior ante la sensación que la recorrió.
Las manos de él, comenzaron a descender, y sintió que sus labios hacían lo mismo, se detuvo en su vientre y beso el mismo, para susurrar contra él:
-Lo siento, lo siento de verdad.
Ella llevó sus manos hasta su nuca y acarició la misma, él la miró desde esa posición, y tan solo pudo susurrarle:
-Bésame, Harry, Bésame, por favor.
No tardó en volver a besarla tal y como ella se lo había pedido, más sus manos siguieron ambas posadas en su cintura. Ella lo pegó más a él y llevó sus propias manos hacía el pantalón de él. Por encima de la tela acarició su entrepierna y lo escuchó suspirar contra su cuello.
-Hermione, estás…
Lo cayó y agarró con fuerza su pantalón y tiró de él, sintió como él profundizaba el beso para después separarse de sus labios y ayudarla a deshacerse de la prenda.
Cuando esta cayó al suelo, ambos fueron a por la última prenda que les quedaba a cada uno. Ninguno escatimó una mirada hacía el otro.
Se miraron durante un momento y lo escuchó decir:
-Eres realmente perfecta.
Y luego la volvió a besar, por su mente pasó el miedo de la primera ocasión, más solo duró unos segundos, pues de un momento a otro quedó relegada al olvido. Sin previo aviso y pillándola completamente por sorpresa, sintió como él comenzaba a acariciarla lentamente, su mano llegó hasta su intimidad y comenzó a acariciarla con suavidad, parecía buscar algo. Ahogó un grito de sorpresa ante su roce y cuando él apresó de nuevo una de sus pechos, se arqueó contra él. Llevó una de sus manos hasta su cabello.
Él, pareció encontrar lo que estaba buscando, pues de un momento a otro, introdujo uno de sus dedos en su interior y no pudo evitar soltar una exclamación de sorpresa, ¿seguro que era la primera vez de él?, ¿sería capaz de preguntárselo?
Abandonó su pecho y volvió a besar sus labios:
-¿Estás segura de esto?
Le susurró entre beso y beso.
-Si, Harry, no podría estarlo más.
Él, entró y salió de ella unas cuantas veces, ocasionando que comenzara a nublársele la vista, y que su cuerpo comenzara a desear algo más que eso, y ese momento fue el que escogió para retirar lentamente su mano y colocarse entre sus piernas:
-¿Estás lista?
Lo miró a los ojos, sus ojos verdes estaban cubiertos por una pequeña cortina de deseo, se aferró a sus hombros y besándolo una vez más, le susurró:
-Hazme tuya.
Harry la besó de vuelta y comenzó a entrar en ella, esperó el momento del dolor, entró en ella con cierta facilidad, más cuando ella sintió la primera punzada de dolor, Harry se detuvo en seco.
Se separó de sus labios y la miró con cierta sorpresa en sus ojos:
-¿Qué…?
-No pasa nada, sigue, la primera vez es normal que…
-¿La primera vez…?
La voz de él sonaba como si lo que estuviese diciendo fuese imposible:
-Pero, ¿Ron, él…?
Negó, para después acercarse una vez más a él y decirle:
-Mi primera vez será contigo Harry. Ron, nunca me ha tocado tan íntimamente.
Se fundieron en un beso, mientras Harry, de forma aún más nerviosa que antes, volvía a intentar romper la barrera que aún impedía que se unieran en uno.
Cuando al fin lo consiguió, una descarga de dolor la recorrió, sintió como unas lágrimas se escapaban de sus ojos, y supo que él, también las había notado, porque comenzó a pedirle disculpas y a besarla.
Ella se sorprendió al no escuchar una queja por su parte, pues se encontraba aferrada con todas sus fuerzas a él, y estaba segura de que le había clavado las uñas en la espalda.
-No pasa nada.
Le susurró, y cuando creyó oportuno, comenzó a moverse lentamente. Harry en un principio parecía reacio a seguirla, pero al final no pudo evitarlo. Ambos, comenzaron a danzar juntos.
Sus besos, eran cada vez más y más fogosos, mientras que sus respiraciones se entremezclaban, las caricias ya no importaban de la misma manera. Y sus cuerpos lo único que anhelaban eran unirse más y más el uno al otro.
Sus movimientos comenzaron a ser más rápidos, su cuerpo entero se tensó por unos segundos, y de un momento a otro ambos dijeron el nombre del otro.
Se besaron una vez más y Harry cayó encima de ella, ocultó su rostro en el hueco entre su cuello y su hombro y declaró:
-¿Qué hemos hecho?
Y no supo que decirle, ni siquiera ella misma sabía qué responder a eso. Sintió como la abrazaba y no pudo evitar echarse a llorar.
-No me malinterpretes, ha sido fantástico, y lo peor de todo es que no sé si podré soportar verte con Ron de nuevo. ¿Qué vamos a hacer?, ¿Cómo se lo vamos a explicar?
¿Explicar?, ¿Decírselo?, el miedo la asaltó, no, eso no podían decírselo, Ron, no podía enterarse de nada de eso, si se enteraba, Harry, lo perdería para siempre. Y si había algo igual de importante que ella, para Harry, era Ron.
-NO, No podemos decírselo, Harry, tienes que jurarme que no se lo dirás nunca.
Él se separó de ella y la miró, sintió algo extraño en su mirada, pero no pudo identificar de qué se trataba:
-¿De qué estás hablando?, No podemos callarnos algo como esto. Hermione, él es mi mejor amigo. Y tú eres su novia.
-Eso no pareció importarte hace un momento. No puedes decírselo, si lo haces él nos odiara.
-Y si no se lo decimos también, maldita sea Hermione, pretendes que le engañe y no le diga nada. ¿Y qué harás tú?
Lo miró por unos momentos, ¿qué iba a hacer ella?, debía hablar con Ron, explicarle que las cosas habían cambiado, pero aunque hiciera eso, algo le quedó bien claro en la mente. No podía estar con Harry, al menos no aún.
No delante de todo el mundo, si Ron, llegaba a enterarse de que lo había dejado, porque había descubierto que quería a Harry más que como un simple amigo, los odiaría también.
-Te he preguntado qué vas a hacer, Hermione.
-Yo, entiende que tengo que…
Harry se separó de ella y se levantó de la cama, la miró un momento y declaro:
-¿Quieres explicarme que significó todo esto para ti?
-¿De qué estás hablando?
Preguntó sin entender su actitud, lo vio recoger sus cosas y comenzar a vestirse:
-Quiero que me digas que significó, ¿por qué hiciste esto?
-¿Por qué va a ser?
-Eso mismo quiero saber yo. Te acabas de acostar conmigo, y dices que tengo que jurarte que no se lo diré a Ron, ¿qué se supone que tengo que entender de todo esto?
-Harry, Ron, me ama, si se entera de todo esto, él, saldrá herido, y yo…
-Calla, no sigas, está claro que esto ha sido un maldito error. Maldita sea, pero que estúpido he sido. Te he dicho que te quería y tú no me has contestado.
Me he dejado llevar por lo que yo sentía y ya, tranquila, puedes seguir tu relación perfecta con Ron, nunca diré nada de todo esto. Después de todo, quedaría como el idiota.
Se quedó completamente congelada en el sitio, ¿qué estaba pasando?, era cierto que ella no le había dicho que lo quería, pero, ¿acaso no era evidente?, ¿No acababa de demostrarle lo que sentía por él?
-Harry, espera no es…
-Déjalo, no tiene importancia. ¿Me permites darte tú regalo de navidad?
Lo miró perdida, se sorprendió cuando él se acercó a ella y llevó ambas manos hacía su cuello, seguidamente se retiró y le lanzó una bolsa de terciopelo a sus manos.
-Espero te guste, tienes que leer detenidamente las instrucciones.
Antes de que pudiera agradecerle o si quiera decirle que se equivocaba, él, abandono la habitación. Se quedó como tonta con la bolsita en su mano, sus ojos clavados en la puerta y sin ser capaz a procesar lo que acababa de pasar.
Aún perdida, fijó sus ojos en su cuello, descubrió una pequeña esfera plateada, había algunos grabados en la misma. Para poder verla mejor, se acercó a la única luz que había sido testigo de todo lo que había pasado en el interior de esa habitación, al coger la esfera entre sus manos, una luz azulada la cegó por unos momentos.
Cuando esta desapareció, sus ojos pudieron apreciar una letra grabada en la misma:
"H"
Apretó la esfera en su mano y después besó la misma. Sin poder controlarse y sintiéndose mal, se dejó caer en la cama, buscó con sus manos la camiseta que antes tenía puesta y al mirarla se quedó algo extrañada.
Esta traía un número y la palabra Potter inscrita en ella.
Era parte del equipo de Quidditch de Harry, solo que era de antes de ser nombrado capitán del equipo. Se colocó la misma y abrazada a sí misma, con la bolsita de terciopelo en sus manos, se dejó llevar.
¿Cómo iba a mirar a Ron o Harry a la cara a partir de ese momento?, ¿En qué momento se habían torcido tanto las cosas?
¿Por qué Harry no entendía que primero debía arreglar todo con Ron?
"OPV"
Se encontraban todos en la sala, estaban a la espera de la comida, la verdad es que esas eran las vacaciones más aburridas que había tenido hasta el momento. Miró de reojo a Sirius, el cual se encontraba mirando hacía el otro lado de la sala. Donde él mismo descansaba acurrucado en unas mantas.
Esa mañana había sido algo ajetreada, por lo visto las enfermas de la casa ya se encontraban bien. Esa mañana tanto la sobrina de Malfoy como Granger, ya se habían levantado. Más Granger parecía estar pasándolo fatal.
Cuando había entrado en la cocina se había sorprendido al verla con Madame Pomfrey y a esta diciéndole todo lo que debía hacer.
Al ver que la chica parecía en otro mundo, Madame Pomfrey había desistido y se lo había terminado por apuntar en un pergamino. Al ver la cantidad de cosas que apuntaba, se había sorprendido, sin duda el ataque que había sufrido, no había sido cosa de broma.
-¿Cuándo crees que deje de hacer el idiota?
Miró al perro, el cual se encontraba ahora estirándose y se encogió de hombros. No tenía una respuesta para esa pregunta.
-¿Te encuentras ya bien?
Escuchó que preguntaba Lily, y enseguida miró hacia la puerta, por esta entraron Granger y Lily, detrás Malfoy y su sobrina.
-De momento si.
Más no lo parecía. Su tono estaba cargado de cierta decepción.
-Me alegro mucho, la verdad es que las cosas por aquí han estado muy aburridas.
-Al menos no me perdí nada.
Escuchó que ella decía. Ambas chicas se sentaron en uno de los sillones.
-¿Recibiste tus regalos de Navidad?
-De momento solo uno.
Escuchó que ella decía y pudo notar como Lily sonreía y se acercaba a ella para decirle:
-¿El de Harry?
Granger asintió a su pregunta, y James se sorprendió al ver lo nerviosa que Lily se encontraba. ¿Qué le pasaba?, interesado se colocó de forma que pudiera escucharlas y verlas mejor, más le era imposible desde su posición.
-¿Me lo enseñarías?
-Claro, la verdad es que aún no sé muy bien que es.
Lily ahogó una exclamación de diversión entre sus labios y estaba por hablar cuando la interrumpió otra persona:
-Granger, mi sobrina quería darte las gracias por lo del otro día.
-No tiene que agradecerme nada.
Escuchó que decía esta, y pudo distinguir una sonrisa en el rostro de ella. La pequeña no la miraba a la cara:
-Pero yo quiero hacerlo de todas formas. Tal vez Harry tenga razón, y debería conocer…- de repente se calló, al mirar a Hermione de frente, la pequeña había visto algo que la había sorprendido mucho, la vio mirarla a ella y de regreso a lo que fuera que Hermione sostenía: -Eso es mío, ¿dónde lo has encontrado?
-¿Tuyo?, No, eso me lo regaló Harry anoche.
-Mentira, Mentirosa, solo existe un objeto así, y es mío. Se me perdió al llegar aquí, devuélvemelo.
-Espera pequeña, yo soy testigo, eso se lo regaló Harry.
-MENTIRA, SOIS UNAS MENTIROSAS, Y TÚ UNA LADRONA. Devuélvemelo, es mío, y antes era de mí madre y mi abuela. QUIERO QUE ME LO DEVUELVAS.
-Luna, espera, quizás…
-No, eso es mío.
Interesados e intrigados él y Sirius se acercaron a donde se encontraban ellas, Granger se había puesto en pie y miraba a la niña enfadada:
-Esto es mío, yo no soy ninguna ladrona, Harry me lo regaló anoche.
-MENTIROSA.
-¿Qué está pasando aquí?
La voz del protagonista de todo aquello se hizo escuchar en la sala, cuando James miró hacía él, se sorprendió al ver que de nuevo su aspecto no era el mejor. Parecía medio dormido.
-Harry, ella es mala, ella me ha robado.
-¿Robado?, ¿Hermione?, Luna ella puede ser muchas cosas, pero no creo que Ladrona entre en sus aficiones.
De más estaba decir, que el tono y la clara acusación contra Granger no pasó desapercibida para nadie.
-Sí, lo es, ella tiene algo que es mío.
Potter suspiró con cansancio, se llevó una de sus manos hasta su cabello y se lo despeino aún más, no pudo evitar verse a sí mismo. Lo vio acercarse a todos ellos y acercarse a la pequeña, para después colocarse a su altura y decirle:
-A ver ¿qué es tuyo que ella te robó?
-Esa esfera, era de mí madre y antes de ser de ella, pertenecía a mí abuela. Y ella dice que es mentira.
-Esto me lo regaló anoche él.
Escuchó que decía Granger. Potter miró lo que Granger señalaba y frunció el ceño:
-Es verdad Luna, eso se lo regalé yo anoche.
-Es mío, ¿dónde lo compraste?, Estoy segura de que me lo robaron.
-Eso es imposible Luna. Ese objeto es mío.
-Potter es posible que quien te lo vendió lo hubiese ro…
-Era de mí madre Malfoy. Ese objeto lo saqué de la casa de mis padres en el valle de Godrig.
Esas palabras hicieron que se instalara el silencio por unos momentos en el lugar, él mismo fue quien lo rompió:
-Escucha Luna, es verdad, si quieres te enseño la carta de mí madre en que me lo regalaba. Y hasta te llevo al lugar de donde lo saqué, no tengo porque mentirte. Y ella no te miente. ¿Tal vez haya otro colgante igual a ese?
La pequeña miró a Hermione y después a Harry:
-Quiero ver esa carta que dices, y el lugar del que hablas.
Este le sonrió de medio lado a la pequeña y asintió a su pedido, sin más la pequeña acompañada de Malfoy se marchó de allí.
Harry iba a seguirlas cuando Granger habló:
-Harry, no puedo aceptarlo, esto es muy importante para ti. No tengo derecho, deberías dárselo a quién…
Mientras hablaba, había caminado hasta él y había comenzado a quitarse algo del cuello, más él la detuvo en seco, la obligó a dejar el colgante pegado a su pecho y declaró:
-Está donde quiero que esté, al igual que todo lo demás.
Todos los presentes y de eso estaba seguro, sintieron que estorbaban en ese momento. Las miradas de ambos decían tanto y a la par tan poco. Él, sonrió de medio lado y tras deslizar su mano por el pecho de ella, se marchó de allí. Sin duda iría a cambiarse para acompañar a la pequeña al lugar que le había dicho.
Con mucha curiosidad por saber que objeto había provocado semejante alboroto, fijó su vista en el pecho de Granger y se quedó congelado en el lugar.
"-Era de mí madre Malfoy. Ese objeto lo saqué de la casa de mis padres en el valle de Godrig.-, - te enseño la carta de mí madre en que me lo regalaba. —"
-¿James?, ¿Qué te pasa amigo?
La voz de Sirius se hizo escuchar en la sala, pero lo único que él podía mirar era el colgante en el cuello de Granger, sintió que una mirada se posaba en él, y supo en el instante de quién era.
Buscó la mirada de ella y ambos, a la par, entendieron algo y susurraron a la vez:
-TU.
Era evidente que para Granger y Sirius, eso no tenía ningún sentido, pero para él y Lily todo quedaba claro.
Ella acababa de descubrir que él, le había regalado ese objeto al principio del curso.
Y para él, que la madre de Harry y por lo tanto su esposa en ese tiempo, era, ni más ni menos, que ella.
La inalcanzable Lilian Evans.
