Descubrimientos:
Tras ducharse y cambiarse de ropa, buscó la carta de su madre y la releyó, estuvo un buen rato con ella en sus manos, para después fruncir el ceño. ¿Sería verdad lo de que el segundo pensamiento no era malo?
No le había salido muy bien el regalo, de hecho, no sabía si odiar o atesorar la noche anterior en lo más hondo de su ser. Había sido tan rápido, repentino y confuso. ¿No se suponía que Ron ya había estado con ella?, ¿Sería posible que esa primera vez hubiese sido con Lavender?
Pero si era así, ¿por qué había tardado tanto en sacar el tema con alguien?, era evidente que estaba algo disgustado por el primer resultado, ¿acaso deseaba que su primera vez con Hermione, no hubiese problemas?
Estuvo a punto de estrujar la carta entre sus manos, pero se contuvo a tiempo, no iba a perder algo tan preciado para él por unos malditos celos. No conseguía entender a Hermione.
¿Por qué deseaba callar?, ¿No deseaba estar con él?, ¿No había significado nada para ella lo que había pasado?
No podía ser cierto, ella no era así, y por eso que sabía que no era así, después de pensarlo con más calma había llegado a la conclusión de que debía haber una razón. ¿Cuál?, ¿qué le impedía decirle que lo quería?, ¿Podría haberse confundido?
Ella misma había intentado cortarlo diciéndole que lo que sentía era muy distinto a lo que creía. Él estaba seguro de que no era así, ¿podía ella tener dudas?, después de todo, hasta la noche pasada, ella nunca había demostrado sentir por él algo más que una amistad y fe absolutas.
¿Había echado a perder tantos años de amistad en una maldita noche?, no quería perderla, pero tampoco deseaba mentir a Ron, aparentar que nada había sucedido, que todo estaba bien, cuando en realidad, nada andaba bien con él.
Tenía que centrarse, debía dejar de pensar en todas esas cosas, ahora lo importante era, hacer entender a la sobrina de Malfoy, que estaba equivocada. Después, tendría unas palabras en privado con el Slytherin, le obligaría a entregarle el colgante, así fuera lo último que este hiciese.
Escuchó que llamaban a la puerta y miró hacía la misma, esta no tardó en abrirse y por ella entraron dos personas.
Nymphadora y Remus, ambos con semblante serio.
-Hola Harry, ¿podemos hablar unos minutos contigo?
-Ahora mismo tengo algo de prisa.
-Esto es más importante.
La seguridad con la que Remus le había hablado, lo hizo dudar, ¿habría sucedido algo nuevo?
-¿Qué pasa?
-¿Estás completamente solo?
Lo miró sin entender y miró a su alrededor, era evidente que lo estaba. Nymphadora, se acercó a la puerta del baño y abrió la misma, cuando se aseguro de que no había nadie, asintió.
Ambos lo sorprendieron cuando lanzaron hechizos hacía todas las paredes, estaba claro que no deseaban ser escuchados. ¿Qué sucedía?, cuando terminaron con eso, Nymphadora, lo miró de reojo, primero a él y después se fijó en Remus. Decidió hacer lo mismo y se quedó helado.
Remus, lo miraba furioso, ¿qué le pasaba?
-¿En qué estás pensando?, ¿Cómo demonios se te ocurrió?
No entendía nada, miró a Nymphadora y esta solo se mordía el labio inferior.
-¿Puedes explicarte mejor?
-¿Por qué no me dijiste nada?, ¿Qué pasa si él se entera?, No te das cuenta del peligro en el que os estáis poniendo ambos.
-Remus, no entiendo que…
-Harry, anoche fui al cuarto de Hermione para hablar contigo.
Esa simple frase consiguió que se quedara estático y que todo él se sintiera avergonzado en el acto. Supo enseguida que Remus, era consciente de lo que había sucedido en ese cuarto, porque él mismo parecía algo incómodo.
Miró de reojo a Nymphadora, y al ver que miraba a todas partes menos a él, supo que ella también sabía.
Seguramente no podía encontrarse más rojo de lo que estaba, podía apostar por ello y no perdería.
-Eso, yo… bueno, ¿por qué diantres tendría que decirte nada?
Intentó defenderse, más Remus, no parecía dispuesto a permitírselo.
-Dejemos aparte el hecho de que ella, Harry, está con tú mejor amigo. No me pienso meter en tus decisiones o acciones, por muy equivocadas que las considere. Sin embargo, creo contar con la suficiente confianza contigo, para que puedas decirme a quien debo cuidar.
¿Cómo se te pasó por la cabeza no decirme que ella, puede ser más blanco que cualquiera?, ¿Se te ha pasado por esa cabeza irresponsable que tienes, pensar en el peligro en que se encuentran los padres de ella?
Vale, ese punto ni siquiera había pasado por su cabeza, de hecho en ningún momento se había acordado de los mismos. Se sintió un miserable, cuando estaba con Ginny, la cosa era diferente, sus padres pertenecían a la orden, estaban cuidados.
Pero los de Hermione no.
-Nadie más lo sabe, yo… quiero decir que…
-La otra noche no fuiste muy discreto, Harry, si por un casual él, consigue entrar en tú mente, ella, estará perdida.
-No, nada de eso pasará. Lo de ayer fue un maldito error, una confusión y ya, le advertí que la quiero lejos de todo lo que tenga que ver con el tema Voldemort.
-¿De qué estás hablando Harry?
Ahora quien le hablaba era Nymphadora, y por primera vez entendió porque era una aurora respetada. Lo miraba con los ojos entrecerrados, como deseando fulminarlo con la mirada, además que tenía ambas manos colocadas en jarras:
-¿Cómo que de qué estoy hablando?, ¿Pretendes que la siga dejando exponerse así?
-No me refiero a esa parte. ¿Le dijiste a ella que lo de ayer había sido un error?
-Cariño, no estamos aquí para…
-Calla un momento Remus. Creo que este chico necesita algunas clases.
-No necesito nada de nada, yo…
-Tú, eres un maldito cerdo aprovechado. ¿Cómo pudiste estar con ella y después decirle que había sido un error?, ¿Sabes el dolor que eso causa en una persona?, Harry, la usaste y después nada. ¿Y tú te dices su amigo?
No pudo evitar echarse a reír, tanto Remus como Nymphadora lo miraban sin entender:
-¿Qué si sé el dolor que eso causa?, lo sé mejor que nadie, fue ella la que me dijo que había sido un error. Y que Ron, no podía enterarse por nada del mundo. ¿Qué yo la usé?, Le dije que la quería y creí que ella a mí también. Pero después me dejó en claro que Ron, era el elegido.
Esta charla deberías tenerla con ella, no conmigo, Nymphadora.
De todas formas ya no tiene importancia, quiera o no ella, la quiero lejos de mí a partir de este momento. No habrá más errores o confusiones, no habrá más tonterías, me centraré en lo que debo hacer y ya.
Solo os pediré que le echéis un vistazo sin que lo note, no quiero volver a pasar por lo de la otra noche una vez más.
Se acercó a la puerta de su cuarto y tras lanzar un hechizo la abrió, se encontró de frente con Malfoy, el cual parecía haber estado aporreando la puerta.
-Ya era hora, ¿qué demonios hacías Potter?
-No te importa.
-Luna nos está esperando abajo.
Este asintió sin más, ya se esperaba que Malfoy, quisiera acompañarlos:
-Pues mejor será ir rápido.
-¿Ir, a dónde?
Escuchó que le preguntaba Remus desconfiado.
-Al valle Godrig, tengo que hacer una cosa.
-No, de eso nada, no irás de nuevo, y mucho menos con un mortifago.
-¿Me lo vas a impedir?, ¿crees que tienes derecho a hacer tal cosa?
Dejando a este parado y seguramente furioso, se fue seguido de Malfoy, no iba a tardar, solo le enseñaría el lugar a Luna y regresaría. ¿Qué podía salir mal en eso?
"OPV"
-Esto, Castaña, creo que es mejor que tú y yo nos vayamos de aquí.
Escuchó que decía Sirius, mientras caminaba hasta Hermione y tiraba de su brazo. La miró de reojo y se percató de que la chica no parecía poder actuar o moverse.
-¿Qué he hecho?
La escuchó susurrar, y de un momento a otro calló de rodillas al suelo, no había dejado de sostener la esfera plateada entre sus manos con toda la fuerza posible.
-Oye, ¿qué te pasa Granger?
Sirius se había colocado a la altura de ella, no pudo evitar mirar a James y después a Hermione, de los dos, ella la necesitaba más.
Se acercó a esta y apartando algo a Sirius declaró:
-¿Qué sucede Hermione?
-Soy una persona horrible, yo, ¿cómo pudo darme algo tan preciado para él?, ¿por qué pensó en mí?
-Quizás siguiera alguna indicación o algo. ¿Por qué crees que no te mereces tenerlo?, Harry piensa que no hay nadie mejor para…
-No lo digas, por favor no sigas, no quiero saberlo, no quiero tenerlo, tengo que devolvérselo.
-Eso sería un error. Así, creo que lo herirías más.
Declaró James, ella y Hermione miraron ahora a este.
-Pero vosotros no lo entendéis, ¿por qué dármelo y no quedárselo él?, Era de Lily Potter, ¿cómo voy a aceptarlo?
Sirius, no pudo evitar soltar una exclamación de sorpresa ante esa declaración, James formó una sonrisa torcida en su rostro, mientras que ella, intentaba evitar su mirada a toda costa.
-¿Y qué con eso? -Escuchó que preguntaba James sin más: -Si ella se lo regaló a él, ahora le pertenecía, según mi punto de vista, él, tiene todo el derecho de regalarlo a quien quiera. ¿Por qué es tan importante que él lo tenga?, no le veo el problema.
-¿No le ves el problema?, ¿tú no querrías tenerlo, guardarlo como un tesoro?
-Por favor, es un maldito regalo de su madre, no el tesoro nacional, tanto alboroto por una maldita esfera, de verdad, si veo a su madre en algún momento, le diré que ni se le ocurra regalarle nada más a su hijo, pues parece que es….
-¿Cómo puedes decir eso?, ¿cómo te atreves a hablar de ella de esa forma?, ¿quién te has creído que eres para si quiera mencionar a uno solo de los Potter?
Hermione, ahora a pesar de las lágrimas que caían por su rostro, miraba a Sirius furiosa. Este por su parte la miraba sorprendido por su reacción.
-Mira rizosa, no estoy dispuesto a aguantar tremendo drama absurdo.
-¿Absurdo?, eres una persona despreciable. Y te advierto antes de que te marches, como digas una sola cosa de James o Lily Potter delante de Harry, no seré la única que te diga algunas cosas.
-¿Qué se supone que no debo decir?, ¿Que es un hijo de mama?, dime castaña, ilumíname sobre lo que me puede suceder si digo algo malo de esos dos.
Lily estaba clara que debía intervenir, Hermione, parecía dispuesta a asesinar a Sirius en cualquier momento.
-Hermione, déjalo, él no sabe nada de nada. No entiende porque no…
-Entonces será mejor iluminarlo para que no meta la pata. Los padres de Harry, fueron asesinados hace dieciséis años por Voldemort, miserable imbécil.
-HERMIONE.
Demasiado tarde llegó Remus de ese tiempo a la escena. Sirius, retrocedió horrorizado ante las palabras dichas por Hermione y acabo en el suelo al chocar contra algo. James, por su parte, estaba completamente petrificado.
Y ella no se atrevía a mirarlo, estaba claro que él, debía haberse dado cuenta de que ella sí sabía eso.
Hermione miró a Remus sorprendida por el grito que acababa de meter, estaba claro que no entendía a que se debía eso.
-¿Qué sucede Remus?
-Nada, maldita sea, no sucede nada.
Escuchó que este decía, más ella pudo notar su tono furioso, y sin duda Hermione también lo percibió.
-Tengo que hablar contigo de algunas cosas, vosotros tres id a vuestras habitaciones, luego iré a veros.
Hermione, miró a los tres desconcertada. Ella le dedicó una sonrisa triste, más ella solo se fijaba en James. Este se encontraba completamente blanco y parecía que si alguien no lo sujetaba acabaría en el suelo en cualquier momento.
Vio a esta fruncir el ceño, parecía estar preguntándose qué podía estar pasándole a él. Ella misma se atrevió a mirar a James, y lo vio cerrar los ojos a la par que cerraba ambos puños con fuerza, sin duda estaba asimilando lo que acababa de escuchar y sobre todo, conteniéndose para no estallar en ese mismo lugar.
Cuando James abrió los ojos, el único que existía en esa habitación para él, era Remus Lupin de ese tiempo. Lo vio entrecerrar los ojos y después declarar:
-Primero quiero hablar yo, contigo.
Remus ayudó a Sirius a levantarse, el cual ahora miraba también a James, solo que este parecía más alarmado.
-Me temo que no es posible. Ella, es mí prioridad. Además, preciso que aviséis al resto, lo que tengo que hablaros, es con todos presentes.
Remus iba a girarse y obligar a Sirius a salir, cuando de repente James, más rápido de lo que ninguno hubiese podido esperar, sacó su varita de su bolsillo y apuntó a la puerta de la sala.
Esta se cerró con tremendo portazo, ocasionando que sin duda todos en la casa se enteraran.
-Nada de eso. -La sonrisa que se formó en los labios de James, la alarmó, ¿qué le sucedía? –No te daré tiempo a inventarte una excusa, no consentiré más mentiras por tú parte, ni más ocultamientos. Se acabó Remus, quiero que me expliques ahora.
-Este no es el momento, tengo prisa, he de ir a buscar a Harry, y tengo algo importante que hablar con Hermione.
-¿Crees que me importa lo más mínimo?
-James amigo, no crees que…
-Cállate Canuto, esto es entre Remus y yo.
Un grito de sorpresa se escuchó en el lugar, todos menos James, miraron a Hermione:
-¿Cómo acabas de llamarlo?
James formó una sonrisa en su rostro e iba a hablar cuando Remus, intervino:
-Ya está bien, ¿no te estás dando cuenta de lo que esto puede provocar?, Ella…
-Es lo suficientemente inteligente como para ya saber que está pasando. Ahora hablarás, no me importa que toda la maldita casa se entere Remus. A mí eso me trae sin cuidado. Quiero que me digas ahora mismo si lo que ella dijo, es cierto o no.
-Lo es, yo misma acompañé a Harry hace unos días a nuestras tumbas. Yo fui con él a nuestra casa, y por lo que me dijo, yo, de alguna manera, le hice ver que tú, debías poseer ese colgante. No como Elkins, sino con una carta que al parecer le dejé.
Eso último lo dijo mirando a Hermione, ya que no era capaz a mirar a James.
-Así que es cierto. -Escuchó que decía Sirius, lo miró, y se sorprendió al ver que la miraba a ella, no pudo evitar formar una sonrisa torcida en su rostro y asentir con resignación. -Pero, ¿cómo es posible?, ¿Y por Voldemort?, él no mata a nadie en persona.
Sirius, hablaba sin apenas darse cuenta de lo que decía, se percató de que Hermione, se quedaba un momento congelada y después miraba a Remus.
Este la miró de reojo. Ambos a la vez hicieron un gesto casi imperceptible, y estaba segura de que si no fuera porque ella estaba tan cerca de Hermione, ni siquiera se había percatado del mismo.
¿Qué estaba pasando?
-¿Y bien? -Escuchó que decía James. —Estoy esperando una maldita respuesta a esas preguntas que Sirius formuló.
Hermione se puso en pie y ella la acompañó, escuchó un suspiro de frustración por parte de Remus y cuando miró a este, lo vio despeinarse el poco pelo que tenía. Parecía a punto de perder el control.
-Mira James, no puedo decirte nada al respecto. ¿No lo entiendes?, Esto podría ser nefasto, no podemos saber las consecuencias que traerá.
-No me importa, solo te estoy pidiendo que me digas la razón, de porqué Voldemort en persona, nos mato a Lil y a mí.
-Porque fuisteis un estorbo. Luchasteis tres veces contra él y vencisteis. Cansado de quedar inferior ante vosotros, se decidió por terminar cuanto antes. De forma ruin y rastrera, os atacó en vuestra propia casa, justo cuando estabais a punto de acostaros. Fue una sorpresa para vosotros, ninguno pudo actuar lo suficientemente rápido, solo pudisteis salvar a Harry y ya.
Hermione fue la que hablo, y lo dijo con una voz tan baja, que casi era imposible poder escucharla. James, se fijó en ella unos momentos, y después en Remus.
Este miraba a Hermione furioso.
-Tres veces. Así que nos enfrentamos a Voldemort tres veces y resulta que al final acabamos muertos a sus manos. ¿Dónde queda el dicho de a la tercera va la vencida? -James, hablaba para él solo, y parecía tremendamente desilusionado. –Dime solo una cosa más, Remus, ¿eres feliz?, ¿al menos tú y Sirius habéis alcanzado la felicidad que ninguno de los demás parece haber logrado?
Remus iba a contestar a esa pregunta, pero no estaba dispuesta a permitir más mentiras, por lo que declaró:
-No, James, tal vez Remus sí lo haya logrado. Pero Sirius; -se quedó unos segundos callada, ¿cómo les afectaría esa nueva bomba?, suspiró, ya había comenzado, no podía detenerse ahora: -James, me temo que él murió hace dos años. Por lo que Alice y yo hemos podido averiguar, parece que Sirius, intentó ayudar a Harry en algo y murió a manos de Bellatrix Lestrange, la que por otra parte hemos descubierto, que es nada más y nada menos, que tu prima, Sirius.
Lo que menos se hubiese imaginado que harían, era la forma que habían escogido ambos para reaccionar. Sirius y James, rompieron a reír. Ella, Hermione y Remus, los miraron desconcertados y para sorpresa de ella, Remus y Hermione, completamente perdidos y seguramente pensando que esos dos, acababan de perder la cabeza.
-¿Podéis explicarme que gracia tiene?
Exigió saber ella enfadada, James, se enderezó de nuevo y mirándola divertido declaró:
-Eso es imposible amor, nosotros mismos hemos visto a Sirius hoy mismo.
-¿De qué estáis hablando?, eso es imposible, yo estaba con Harry cuando eso sucedió, yo lo vi caer tras recibir el hechizo de esa miserable.
Dijo Hermione dando unos pasos hacía ellos, a pesar de que parecía escéptica, también percibió el deseo de que eso fuera real en su voz. El anhelo. Lo que provocó que Sirius y James la miraran.
-Te digo que estás equivocada rizosa, yo, estoy muy vivito y coleando.
Sirius le guiñó un ojo de forma cómplice, James, sonrió de medio lado. Iban a decir algo más, cuando la puerta salió volando de su sitio. Todos sorprendidos miraron hacía ese lugar.
En la entrada se encontraba la esposa de Remus, parecía furiosa y miraba hacía el lugar donde antes estaba la puerta con un odio impresionante.
-Nym, ¿qué sucede?
-Un ataque.
-¿Dónde?
-En el maldito valle de Godrig.
Remus palideció en el acto y todos lo miraron cuando él declaró:
-No es posible, eso es…
-Y parece ser que Voldemort en persona está en el lugar, no creo que haga falta decirte porque.
-Maldita sea, Harry.
Remus, desapareció en el acto de la sala, seguido de él, su esposa, desapareció también.
-¿Solo irán ellos?
Preguntó Hermione, sin dejar de mirar a la puerta, en ella se encontraba Molly, la cual negó, estaba algo pálida y era evidente su miedo.
-No, George, Bill y Arthur también, creo que consiguieron contactar con Kinsgley, pero no puedo asegurártelo.
-Quiero…
-NO, Tú acabas de recuperarte, no irás a ninguna parte, serías un estorbo más que una ayuda y lo sabes.
"OPV"
Estúpido, estúpido, y mil veces estúpido. Debería de haberse imaginado, que nada de eso, era buena idea. ¿Cuándo, acompañar a San Potter a alguna parte, había sido adecuado?
NUNCA.
Maldita sea, ese chico conseguía llamar al peligro, como la basura atraía a las moscas.
No lograba entender cómo era posible, que en pleno día, los mortifagos, hubiesen decidido salir a pasear, y no a cualquier lugar, no, tenía que ser al mismo que ellos iban.
Y lo peor es que ahora Potter, parecía haber descubierto algo. Su mirada se lo había dicho. ¿Cómo era posible?
La verdad es que nunca se había planteado visitar el valle de Godrig, ¿por qué hacerlo?, él, era hijo de mortifagos, lo que equivalía a odiar ese lugar y evitarlo como si de la peste se tratara. Más por Luna, había accedido a ir.
Ella le había suplicado que los acompañase, pero cuando estaban cerca de la casa, se había negado a ir más lejos.
San Potter, había convencido a Luna de que fuera con él, ambos, cogidos de la mano, se habían alejado juntos. Él, se había quedado en la posada del lugar. La dueña, no le había quitado la mirada de encima en ningún momento.
Eso lo había molestado lo indecible, para qué mentir, pero se había aguantado, hasta que había visto entrar en la posada a dos mortifagos. Los padres de Goyle y Nott.
Miró a su alrededor e intentó cubrirse con su capa, debía marchase de allí cuanto antes, y lo más importante, recoger a esos dos.
-Maldito seas Potter, y malditas tus ideas.
-¿Qué quieres decir?
Había escuchado que le preguntaba la posadera, no pudo evitar mirarla con cierto desprecio, era un Malfoy después de todo, él, no se hablaba con según qué personas.
-¿Qué le importa?
Le espetó, y se dispuso a marcharse cuanto antes, más la mujer, que aunque bastante mayor, era rápida, lo cogió de la capa y tiro de él. Se quedó como idiota colgando y su capucha cayó, revelando su rostro al completo:
-He preguntado a qué te refieres con Potter y sus malditas ideas, ¿qué ideas?
-Quiso hacer una maldita visita, ahora suélteme inmediatamente si no quiere que…
-¿Una visita?, ese muchacho es un insensato.
La mujer lo soltó, y él, no pudo aguantar el equilibrio y cayó al suelo, se llevó consigo el taburete que antes ocupaba, lo que provocó un buen revuelo en la posada, consiguiendo lo que él había intentado evitar.
Llamar la atención de los mortifagos.
-¿Malfoy?, vaya, vaya, el señor tenebroso estará contento de verte.
-Corre muchacho, corre y avísalo que se marche de aquí de inmediato. No sé qué mosca les habrá picado a ambos, pero el que no debe ser nombrado, también anda por aquí.
Al escuchar esas palabras, había salido corriendo del lugar, escuchó un estruendo en el interior de la posada, y cómo la mujer gritaba algo. También oyó, las maldiciones dichas por los mortifagos, más prefirió no pararse.
Tenía que alcanzar al cara-rajada cuanto antes, debía sacar a Luna de allí, no deseaba que le sucediese nada a ella. A pesar de ser quien era, ella, había conseguido lo que nadie más había hecho. Convertirse en su cosa más preciada.
Se había sorprendido a sí mismo, al pensar, en que sería capaz de matar y de dejarse matar, por conseguir que ella, estuviese segura.
Su carrera, lo llevó hasta una bifurcación de caminos, y tuvo que detenerse en seco, ¿Izquierda o Derecha?, ¿cuál era el maldito camino a tomar?
El tiempo que había perdido escogiendo, había sido decisivo, casi sin respiración y cansado al máximo, había llegado en el mismo instante en que San Potter, tras decir algo, se quedaba helado a mitad de la frase y se ponía rápidamente de pie.
Se percató de que miraba a Luna como con miedo y lo vio susurrar algo, después negaba y volvía hablar para quedarse de nuevo callado, más no era el único que se había quedado helado, pues Luna, estaba en el mismo estado.
Iba a acercarse, cuando escuchó la voz siseante del señor tenebroso.
-Pues lo es, Potter.
Y ahí estaban todas las piezas, situadas en el tablero, ¿cómo iban a salir de esa?
"OPV"
La verdad es que no estaba muy convencida de lo que Harry Potter le decía. Y ver la carta, no había terminado de convencerla.
Desde que había llegado a ese lugar, no había cesado en su intento de averiguar, quién de todas las chicas que estaban alrededor de su padre, era su madre.
Más solo había dos candidatas decisivas. Las dos habían besado a su padre la misma noche, así que podía ser cualquiera de ellas. Pero se decantaba más por la de los ojos de su mismo color.
Además, Granger, la amiga de Harry, no le caía nada bien, y ahora había descubierto que era una ladrona. Ella, había intentado darle una oportunidad para conocerla mejor.
Incluso había ido a verla cuando se encontraba mal, no podía dejar de agradecerle a ella, la ayuda que le había prestado contra ese hombre horrible.
Había escuchado las historias de sus tías y sobre todo de su madre, pero nunca había podido hacerse a la idea de lo que significaba estar enfrente de él. Ver su rostro desde tan cerca, sentir su magia, y sobre todo sus cuchillos.
Cuando su madre le hablaba de la batalla entre Harry Potter y Voldemort, siempre le decía que Harry, había tenido que resistir muchas cosas, entre ellas, sentir una y otra vez la maldición Crucius, que era como si te clavasen multitud de cuchillos por todo el cuerpo.
¿Se lo había creído?, no, le parecía imposible que algo así existiera, hasta que se la habían lanzado a ella.
Siempre creyó que era una forma de su madre de hacer la historia más oscura y entretenida, además de conseguir, que Harry Potter, quedara como un héroe aún mayor.
Más no era el caso, sin embargo, ella, se había hecho la valiente y le había gritado a la cara que Harry, acabaría con él. Ella lo sabía, su madre se lo había contado.
Mas si ese era el final en verdad, ¿dónde estaba Harry Potter en su época?, nunca, excepto en las historias que le contaban, lo había visto. Y era evidente que se llevaba muy bien con la que ella creía que era su madre. Luna Elkins, se llamaba.
Desde hacía un tiempo, no dejaba de verla con Harry Potter, y era evidente que eran grandes amigos, ¿por qué nunca había ido él a visitarlos?
¿Podría ser que el final de la historia fuese otro?
Miró de reojo al chico y se mordió el labio inferior. Ahora estaban discutiendo su tío Draco y él, este le decía que no deseaba ir hasta la casa, y Harry le decía que no había problema, que se quedara en la posada a esperarlos.
Viendo a ese muchacho de diecisiete años, y habiendo estado tan cerca de ese despreciable hombre, no podía evitar preguntarse, si en serio Harry Potter, podría derrotar a este.
-¿No te importa cierto Luna?, Irás conmigo, ¿qué me dices?
Harry la miraba directamente a los ojos y sonreía de medio lado. A pesar del miedo, de las dudas y de su enfado, no pudo evitar corresponder su sonrisa. ¿Qué importaba todo eso ahora?, en ese momento estaba sola con Harry, y quería disfrutar su compañía.
Tanto si ganaba o no a ese Voldemort, ella, lo recordaría siempre como era. Un chico que a pesar de todo lo que había pasado, aún podía sonreírle a ella. Y sobre todo estar a su lado y apoyarla.
Asintió contenta:
-Pues lo dicho, en una hora lo máximo nos largamos Potter.
-Lo que quieras.
Dijo Harry despreciando con un gesto sus palabras. Él le ofreció su mano y gustosa la cogió, cualquiera que la viera podría pensar que parecía una niña pequeña, pero seguro, que nadie podría decir, que había estado tan cerca del gran Harry Potter.
Sonrió ante ese pensamiento, y siguió caminando con él:
-¿Te gusta la escuela Luna?
-Si, es curioso, pero cuando mi madre me hablaba de ti, nunca menciono Hogwarts.
-Siempre dices que tú madre te hablaba de mí. Ahora que Malfoy no está, ¿me dirías quién es tú madre?
-Ella es Jane Evans, es una mujer muy guapa y buena. La quiero mucho, y siempre jugaba conmigo. Hacíamos galletas juntas, incluso mi padre nos ayudaba. Mis amigos decían que mi madre era hermosa.
Algún compañero incluso me entregaba cartas para que se las diese a ella. -No pudo evitar dejar salir una risa alegre ante ese recuerdo: -Mi madre enrojecía, mientras que mi padre cogía las cartas enfadado y las leía. Sus caras siempre me hacían reír. Mi madre le decía que era un celoso irremediable.
Aunque ella no era quien para hablar; en una ocasión, una mujer que vendía algo de puerta en puerta, le dijo algo a mí padre. No sé que fue, pero mi padre enrojeció y mi madre furiosa y declarando un "Será Posible", salió a la puerta, le plantó un beso a mi padre en los labios y declaró. "Tiene dueña, así que, largo."
Harry la miró con una sonrisa en el rostro, ella buscó algo más para contarle cuando sus ojos descubrieron el lugar al que se dirigían.
Frunció el ceño, y sintió un escalofrío, ese lugar…
Poco a poco fueron acercándose a la casa blanca que se encontraba en ruinas. Cada paso que daba para acercarse a la misma, se sentía más insegura y con miedo. ¿Qué le pasaba?
-Mira, esa es la casa. Ahí encontré el colgante.
Se detuvo en seco, y se negó a dar un paso más:
-Ven Luna, te mostraré el lugar donde encontré el colgante.
Sintió como él tiraba de ella, más no cedió. Las imágenes de sus sueños la asaltaron.
Era la misma casa que veía en sus pesadillas, la misma casa que la aterrorizaba. Sin poder controlarse comenzó a temblar y a negar. Él noto enseguida su miedo e intentó retenerla:
-¿Qué sucede Luna?, ¿Qué te pasa?
-No, no me obligues a entrar ahí, no quiero…
-No pasa nada, yo ya he entrado y mírame estoy bien.
Él se colocó a su altura y una vez más se encontró mirando sus ojos, también sintió sus manos reposando con cuidado sobre sus hombros:
-Este lugar me da miedo, aquí pasó algo malo, lo sé, no quiero entrar, no quiero…
-Escucha Luna, no tienes nada que temer. Este es el valle de Godrig, aquí es donde yo…
Sintió como el agarre de él se hacía más fuerte en sus hombros, más casi no lo notó, pues un recuerdo asaltó su mente:
["Todo a su alrededor le era desconocido y el miedo la embargaba, ¿dónde estaba?, ¿cómo había llegado a ese lugar?
Miró hacía todas partes, pero nada le resultaba familiar, hacía bastante frío, estaban casi a punto de entrar en invierno, por lo que el frío era casi insoportable.
Se abrazó con sus propias manos, entre el miedo y el frío no podía dar ni un paso.
Sus ojos se fijaron en el frente y de repente recordó uno de sus sueños, era mentira, ese lugar lo conocía, y recordaba lo que su padre le había dicho sobre el mismo, pero aún así, no pudo evitar comenzar a llorar.
¿Dónde estaban sus padres?, ¿Por qué no iban a ayudarle?
-LUNA, LUNA.
-Papa, PAPA, ¿Estoy aquí?
Giró sobre sí para buscar a su padre y lo descubrió corriendo hacía ella, sonrió y rápidamente corrió hacía él.
-¿Cuánto hace que estás aquí?
-No lo sé, pero mucho, no sé como llegué, ¿qué me está pasando?
-No te preocupes, no es nada. ¿Cómo acabaste aquí?
-Es el lugar con el que sueño a veces, a este sitio he venido antes con alguien más, pero no recuerdo con quien, ¿qué significa esto?, ¿dónde estamos?
-Este es el valle de Godrig hija, aquí es donde yo nací."]
Se fijó en como él se incorporaba y ella misma sabía que tenía una cara de sorpresa absoluta, ¿qué significaba eso?
-¿Dónde tú qué?
Se escuchó a sí misma preguntar, él, la miró de regreso y de nuevo sus ojos se encontraron:
-Nací. -lo vio negar y agregar: -Esto no es posible, no puede ser que…
No terminó la frase, más ella no precisaba que la terminase. Su propia mente le había dado la respuesta.
Nunca había visto a Harry Potter en persona, eso era mentira, solo que ella lo conocía como James Evans. ¿Entonces quién era James Evans en ese tiempo?, ¿Quién era al que ella había confundido con su padre?
¿Por qué su padre se había ocultado de esa forma?, ¿cómo no se había dado cuenta antes?
Debía regresar al lado de su tío Draco, debía hablar con él, decírselo, pero ahora más que nunca quería quedarse cerca de Harry, no, de su padre.
-Pues lo es, Potter.
Todo su cuerpo se congeló en el acto y rápidamente se giró, justo a sus espaldas se encontraba Lord Voldemort. El miedo la embargó, un miedo conocido, el mismo que sentía cuando tenía pesadillas sobre ese lugar.
"OPV"
No era posible, no podía serlo, ¿verdad?, tenía que ser una maldita broma de ese indeseable de Malfoy. Sí, seguramente era eso. ¿Qué otra cosa podía ser?
Más le extrañaba que Luna se hubiese prestado a algo así, sobre todo, ¿cómo había sabido Malfoy lo que él había soñado?
["Todo a su alrededor le era desconocido y el miedo la embargaba, ¿dónde estaba?, ¿cómo había llegado a ese lugar?
Miró hacía todas partes, pero nada le resultaba familiar, hacía bastante frío, estaban casi a punto de entrar en invierno, por lo que el frío era casi insoportable.
Se abrazó con sus propias manos, entre el miedo y el frío no podía dar ni un paso.
Sus ojos se fijaron en el frente y de repente recordó uno de sus sueños, era mentira, ese lugar lo conocía, y recordaba lo que su padre le había dicho sobre el mismo, pero aún así, no pudo evitar comenzar a llorar.
¿Dónde estaban sus padres?, ¿Por qué no iban a ayudarle?
-LUNA, LUNA.
-Papa, PAPA, ¿Estoy aquí?
Giró sobre sí para buscar a su padre y lo descubrió corriendo hacía ella, sonrió y rápidamente corrió hacía él.
-¿Cuánto hace que estás aquí?
-No lo sé, pero mucho, no sé como llegué, ¿qué me está pasando?
-No te preocupes, no es nada. ¿Cómo acabaste aquí?
-Es el lugar con el que sueño a veces, a este sitio he venido antes con alguien más, pero no recuerdo con quien, ¿qué significa esto?, ¿dónde estamos?
-Este es el valle de Godrig hija, aquí es donde yo nací."]
Definitivamente tenía que haber algún error, tenía que estar soñando, claro, estaba dentro de un sueño y ya:
-¿Dónde tú qué?
Escuchar su voz en un susurro apagado, lo hizo sentirse algo incomodo, fijó de nuevo sus ojos en ella, y sintió un escalofrío recorrerlo. Estaba mirando sus mismos ojos. Ella tenía su color de ojos, claro que lo había notado desde el primer día, pero en ese momento parecía ser algo de suma importancia:
-Naci. –susurró él a su vez, eran las mismas palabras, tenía que ser cosa de un dejavu de esos, lo que te sucede cuando sueñas algo y luego de repente te sucede. O que sientes que ya has vivido algo que en realidad has soñado: -Esto no es posible, no puede ser que…
Calló, no se sentía capaz a pronunciar esa palabra. ¿Cómo hacerlo?
-Pues lo es, Potter.
Salió de sus pensamientos en cuestión de segundos, y en cuanto sus ojos y los de Voldemort se encontraron, sin pensar alargó ambas manos hacía Luna y la pegó contra él, abrazándola contra su cuerpo.
Luna temblaba asustada, y se aferró a su brazo, más no dejó de mirar a Voldemort en ningún momento.
¿Qué hacía él allí?
-Potter.
Miró de reojo sin perder de vista a Voldemort, hacía el lugar por el que Malfoy llegaba corriendo hacía él. Furioso entendió todo:
-Maldito despreciable. Así que este era tu plan, por eso no querías acompañarnos, para poder llamar a tú señor y avisarlo. Nunca debí confiar en ti.
-¿De qué estás hablando?
Escuchó que decía Malfoy, más al ver que se acercaba a Luna y él, retrocedió y sin dejar de mirar a Voldemort gritó:
-Incarcerio.
Apuntando a Malfoy, unas cuerdas comenzaron a salir de su varita hacía este, más Luna también había sacado su varita y al mismo tiempo que él, ella había gritado un Protego hacía Malfoy.
Su escudo llegó antes que las cuerdas.
-NO, Luna, Malfoy está con Voldemort, no…
-No, mi tío Draco no está con ese despreciable, quiero irme de aquí, sacadme de aquí.
Escuchó como Luna comenzaba a llorar e intentaba soltarse de su agarre. Se sintió impotente, si seguía luchando por correr a Malfoy con tanta desesperación no podría retenerla más, sin exponerse completamente a un ataque de Voldemort.
Ya era demasiado extraño que no hubiese hecho nada por atacarlo.
-Interesante.
Lo escuchó murmurar. Sus ojos captaron unos haces de luz, provenientes de las calles del pueblo, seguramente se estaría librando una batalla.
-Suéltala Potter, le estás haciendo daño.
-No, no te dejaré acercarte a ella Malfoy.
-Entonces serán tres por el precio de dos.
Escuchó de nuevo que declaraba este, enfadado por no entender espetó:
-¿De qué hablas?
-Hoy vine a comprobar algo, pero la suerte parece sonreírme. Hubiese preferido esperar un poco, pero a la vista de lo propicio de nuestro encuentro, creo que adelantaré mis planes.
Quiero que te unas a mí Potter. Y esta vez, no te lo digo como cuando nos conocimos en tú primer año. Esta vez te ofrezco, ser tu maestro, estoy dispuesto a perdonarle la vida a todos los que solicites. A cambio, solo te deseo a ti.
Toda la escena quedó congelada, Luna dejó de luchar en el acto, Malfoy también miró hacía Voldemort con la boca abierta y él, dejó de sujetar a Luna con la fuerza que la estaba sujetando y se quedó sin saber que decir o hacer.
¿Qué significaba eso?, ¿A qué venía esa actitud de él?, ¿Su maestro?, él, ya había tenido un maestro, Albus Dumbledore y no necesitaba más que ese. Empujó a Luna contra Malfoy y apretando sus puños, apuntó a Voldemort con su varita:
-Puedes estar seguro de que….
-No, no quiero escuchar tú respuesta aún Potter. Te daré tiempo a pensarlo muy bien, mientras tanto, creo que me llevaré un seguro.
Supo enseguida a lo que se refería y un miedo casi enloquecedor lo sobrecogió, miró a Luna abrazada a Malfoy y gritó:
-FUERA, LARGO, MALFOY SÁCALA DE AQUÍ.
-Crucio.
Se sorprendió al recibir la maldición en su propio cuerpo, no pudo evitar que un grito abandonara sus labios y caer de rodillas al suelo. Lo había engañado.
A pesar de sus gritos pudo escuchar la voz de Luna pidiéndole a Malfoy que lo ayudara. Más Malfoy intentaba sacarla de allí.
-NO, No podrá aguantarlo.
-Crucio.
Le dio tiempo a abrir los ojos, para ver como tres hechizos iguales volaban hasta él. Malditos miserables. Como pudo consiguió esquivar uno, más los otros dos le dieron de lleno.
Varias voces se escucharon a la par, todas y cada una de ellas diciendo diferentes maldiciones y hechizos, pudo distinguir algunos.
-Incarcero.
-Protego.
-Petrificus Totalus.
-Finite Incantatem.
-Depulso.
-Avara Kedabra.
-AYUDALO, AYUDA A MÍ…
No escuchó más la voz de Luna, Malfoy, había conseguido sacarla de allí o él había perdido el sentido del oído.
Todo el dolor que estaba sintiendo fue cortado de a una, sin poder aguantar su propio peso se quedó tirado en el suelo. Estaba dejándose arrastrar a la inconsciencia, cuando distinguió que justo a su lado, había un cuerpo caído.
Por la expresión de su rostro podía asegurar que había recibido el Avada Kedabra, otra víctima más por su culpa.
"Estoy dispuesto a perdonarle la vida a todos los que solicites. A cambio, solo te deseo a ti."
