Pues nada, este es el último capítulo de esta tanda, espero lo disfrutéis y me deis vuestra opinión al respecto, recordad que la próxima actualización será en la otra versión.
Pues nada, os dejo con mi merodeador favorito ;)
Sirius, Hocicos, Canuto, ¿O un simple Can?:
Estaba agotado, tanto física como mentalmente, a pesar de que llevaba cinco días sin moverse prácticamente de la cama pero no conseguía dormir, y mucho menos deseaba salir de su cuarto.
Sirius, había permanecido a su lado desde que lo trajeron del valle de Godrig. Porque aunque Remus se empeñase en decirle que ese gran Can, no era Sirius, él, no podía dejar de creerlo. Es cierto, si fuera Sirius, ya se habría trasformado y seguramente lo habría abrazado.
Estaba seguro de que era a la única persona a la que sería capaz de contarle lo que creía haber descubierto. Cerró los ojos y se llevó una de sus manos hacía los mismos.
Era padre, bueno, no en esos momentos, pero lo sería, llegaría a tener una hija. Y una bastante interesante. No pudo dejar de formar una triste sonrisa en sus labios.
Después de todo, conseguiría ver algo de felicidad en su vida, ¿cuándo sería eso?, ¿podría preguntarle a ella de que año venía?
Quería saber todo de ella, a pesar de que había muchas cosas que temía saber, como por ejemplo, ¿por qué ella hablaba de Harry Potter y de su padre como si no fueran la misma persona?
A través de los extraños sueños que había tenido, sabía que él, vivía aún cuando Luna contaba con siete u ocho años, es más, según ella, en su onceavo cumpleaños habían sido atacados.
Y su padre, es decir él, la había obligado a marcharse de allí.
¿Por qué alejarla del mundo mágico?, él, nunca hubiese hecho tal cosa, pues él mismo, había sufrido el encontrarse de pleno con que pertenecía a un mundo distinto.
Él mismo, había tenido que soportar las burlas y los regaños de personas ajenas a la magia. Y después, sufrir la ignorancia hasta tal punto que ni siquiera sabía algo de su propio padre.
Al menos, su madre se había dedicado a contarle historias, eso había ayudado algo a Luna, a no sentirse una intrusa en su propia casa. ¿Quién sería su madre?, por lo que ella le había contado, (que no había sido mucho), no podía identificarla.
Sabía que era extremadamente celosa, y por lo que Luna le había dicho, él, también lo era de ella.
Suspiró, quería conocerla, deseaba poder pasar el mayor tiempo con ella. Pero no podía, era demasiado peligroso y ahora más. Voldemort lo sabía, ¿cómo y cuándo lo había descubierto?, ¿por qué quería a su pequeña?, ¿O habría mentido para atacarlo?
¿Entonces por qué había dicho que conseguiría tres en lugar de dos?, frustrado por no entender nada, se incorporó en la cama. Miró a su alrededor y distinguió al Can negro.
Frunciendo los labios, cogió las gafas y se las puso. Miró de nuevo al perro, el cual estaba recostado en el suelo.
-Hocicos.
El perro lo ignoró por completo, enfadado ante esa respuesta, cogió la almohada y se la lanzó, le dio en la cabeza y este ahora sí, levantó la misma y lo miró.
Seguidamente le ladró:
-A callar, deja de hacer el tonto. ¿Quieres transformarte de una maldita vez?, quiero hablar contigo, y no me hace gracia parecer estúpido por hablar con un maldito perro enorme.
El perro se puso en pie y se estiró, después se sentó y lo miró de nuevo como si no entendiera lo que le estaba diciendo.
-Ven aquí.
Golpeó la cama y el perro corrió hasta saltar encima y dejarse acariciar tras las orejas.
-¿Será verdad que no eres Sirius?-El perro ladró y movió la cola contento. No pudo evitar sonreír de medio lado, sobre todo porque a su mente vino el recuerdo de lo que Sirius le había contado.-¿Habrás decidido seguir las instrucciones de mi padre de quedarte como perro permanentemente?-Miró a través de la ventana y después hacía la puerta:-¿Qué me dices, salimos a dar una vuelta?
Como respuesta el perro saltó de la cama al suelo y comenzó a arañar la puerta con sus patas delanteras y a ladrar.
-Eso sí lo has entendido.
Suspiró y se calzó, miró su ropa, era el chándal que se había puesto en la mañana, si bien no había salido del cuarto, sí que se había tomado la molestia de ducharse y cambiarse, eso sí, cuando todos se habían marchado.
No deseaba por nada del mundo tener que aguantar a ninguno.
Iba hacía la puerta cuando recordó lo que había en el primer cajón de la mesita, tras pensarlo unos momentos se decidió. No podía dejarlo ahí.
Caminó hasta esta, abrió el mismo y cogió el relicario, había conseguido una buena cadena, se la colocó al cuello y lo ocultó dentro de su camiseta. El tacto del mismo contra su piel era frío como el hielo. Más era preferible eso a que alguien más lo cogiera de allí.
Llegó a la puerta de la casa sin ser visto por nadie, cosa que agradeció infinitamente. Abrió la puerta y ambos salieron al exterior, agradeció haberse acordado de coger una chaqueta.
Juntos comenzaron a caminar, metió ambas manos en los bolsillos de la chaqueta y su boca, la refugio en el cuello de la chaqueta, aunque tuvo que encogerse un poco en sí mismo pues este no era muy grande.
No supo cuanto tiempo pasó recorriendo las calles del pueblo con Sirius a su lad, olisqueando y mirando todo a su alrededor.
Había descubierto que se trataba de un pueblo muggel, no había ni rastro de magia en todo el lugar. Eso sí, el ambiente de la fiesta que era, no se podía negar.
Incluso habían colocado un reloj que marcaba la hora en la plaza del mismo. Aunque en lugar de marcar la hora que era, lo que mostraba era el tiempo que quedaba para que ese día terminase.
Fin de año, lo que los dejaba con unos siete días más de vacaciones, y el plan de Hermione, de practicar las contra-maldiciones, había quedado solo en palabras.
Se paró un momento a observar un escaparate, era una inmensa librería, pero lo que más le llamó la atención fue ver a través del cristal a un hombre medio arrodillado ante un niño.
Le mostraba varios libros, y el niño parecía estar decidiendo cual escoger.
¿Le gustaría a Luna leer?, si la respuesta era sí, ¿qué clase de cosas leería?, sintió como Hocicos se colocaba a su lado y apoyaba sus patas delanteras en el borde del escaparate, para mirar en el interior de la tienda.
La verdad es que le había resultado algo curioso ese comportamiento. Pues en cada escaparate que él se paraba a mirar, el perro, lo imitaba. Miraba en el interior, más solo en los establecimientos en que lo que había era comida, es que él, debía arrancarlo del lugar.
-Creo que es hora de regresar a casa.
No deseaba hacerlo, no tenía ganas, era cierto que deseaba saber más de Luna, pero temía acercarse, y más después de lo que había sucedido en el valle de Godrig, según lo que Malfoy le había dicho al día siguiente, cuando le pidió el horcux, Luna, había tenido que recibir un hechizo Desmayus, pues había llegado histérica al cuartel.
También lo había amenazado. Algo que le resultó muy difícil de asimilar en el acto, pero cuando le había aclarado la amenaza, se había quedado tan sumamente petrificado, que no había podido contestarle a tiempo.
Las palabras exactas habían sido:
"-Una cosa más Potter. No vuelvas a hacer lo que hiciste en el pueblo, porque te juro que acabaré contigo. –En ese punto, él lo había mirado apunto de decirle algunas cosas, no obstante Malfoy, no había terminado: -No consentiré que por una de tus estupideces, hieran a mi sobrina, y mucho menos que tú, la separes de mí, como intentaste hacerlo. Quedas advertido Potter, si a ella le pasa algo, yo mismo te mataré, o moriré intentándolo."
Escuchar a Malfoy hablar de esa forma de su propia hija, lo había dejado helado. No había sabido que decir o actuar, ¿creería enserio que Luna era un familiar de él?
Si ese era el caso, debía aclarar algunas cosas con él, entre otras que quien no iba a consentir que hirieran a Luna, era él.
En ese momento no se había percatado de algunas cosas, pero tras pensarlo más detenidamente, se había dado cuenta de algo. Luna apreciaba a Malfoy. Lo quería en verdad.
¿Cómo era eso posible?, ¿en qué mundo alternativo él, permitiría que su hija apreciara a Malfoy hasta esos extremos?
Otra cosa curiosa, había sido lo unida que ella estaba a Luna Lovegood, vale que ella era una amiga de él, pero el amor que sentía por esos dos, era superior a todo lo demás.
Exceptuando tal vez a sus padres. De los que hablaba con un tono de devoción absoluta, pues a pesar de que parecía enfadada con su madre, la quería y mucho.
También había notado algo más, el tío con el que él se había peleado por meterse con Malfoy, no podía ser nada más y nada menos que Ron. ¿Cómo podía defender a Malfoy, e incluso pelearse con su mejor amigo, en lugar de unirse a él para echarlo?
¿Por qué lo llamaba ella tío Draco?, era evidente que él, no tenía hermanas, y Draco tampoco, además, no podía imaginarse a él, casado con una Malfoy.
Aunque esta existiera.
¿Entonces cómo habían podido llegar a emparentar?, ¿conocería a alguna chica que tuviera una hermana capaz de aguantar a Malfoy?, era la única explicación posible que se le ocurría.
La otra, era que él se hubiese casado con Ginny y Malfoy se volviese Gay, cosa que creía no era, ¿verdad?, además, ninguno de los hermanos de Ginny lo era, bueno, no podía poner la mano en el fuego por Percy.
¿Cómo explicar entonces ese parentesco?, había decidido olvidarlo de momento, tal vez, le preguntaría a Luna en alguna ocasión.
Llegaron a la casa cerca de las diez de la noche. Al llamar a la puerta de la misma, quien le abrió fue Remus. Este lo miró con el ceño fruncido:
-Solo salí a dar una vuelta con Sirius.
-¿Con Sirius?
Preguntó alarmado Remus, él, lo miró un momento desconcertado y miró a sus pies, Remus, siguió su mirada para encontrarse con el Can.
-Ah, el perro, ¿sigues pensando que es él?
Se encogió de hombros y entró en la casa, Sirius lo siguió al interior. Mientras se quitaba la chaqueta, escuchó una risa que reconoció en el acto. Al mirar de donde provenía, pudo ver a Hermione y Ron salir de la cocina abrazados, este la tenía cogida de la cintura a ella, y ella reía por algo que este le había dicho.
Dejó de mirar en el acto, y el perro comenzó a ladrarle a Ron y Hermione.
Sonrió de medio lado, aunque nadie más lo vio, le agradaba saber que al perro le gustaban esas escenitas tanto como a él.
-Hola Harry, ¿vas a salir?
Escuchó que le preguntaba Ron.
-¿Harry?
Escuchó que decía ella entre sorprendida y alarmada, cuando se giró y los miró, Hermione, se había separado de Ron.
-No, acabo de llegar.
Le respondió, después miró a Hermione y le saludo con la cabeza:
-Vamos hocicos, será mejor que entremos en calor.
-¿Hocicos?
Escuchó que preguntaba Hermione. No se molestó en contestar, además Remus y Ron prefirieron hacerlo por él:
-Sí, Harry está empeñado en adoptar ese enorme perro, a mí madre no le gusta, al igual que a la mayoría de los de la orden, le ha llamado Hocicos.
-En realidad, cree que es Hocicos.
-Pero eso es…
-Lo sé, pero no quiere entrar en razón.
Fue lo último que escuchó por parte de Remus. Entró en la sala y se acercó al fuego, se sentó en el suelo enfrente del mismo, encima de la alfombra, Sirius, no tardó en ponerse a su lado y apoyar su cabeza en sus piernas.
-Parece que te tiene mucho aprecio.
Escucharlo hablarle ya le resultó raro, pero verlo sentarse justo a su lado, lo dejó helado, ¿qué demonios quería Evans?
-Quería decirte que lamento mi comportamiento de estos días atrás.
Ni siquiera lo miró, le traía sin cuidado lo que este quisiera decirle, la verdad es que no deseaba seguir allí sentado. Se quedaría el tiempo suficiente para no ser tan obvio y después se retiraría.
-¿Estás mejor de lo del otro día?, Según creo, estuviste en medio de un ataque.
Siguió acariciando a Sirius sin más, ¿qué le importaba a este cómo estuviese o no?, maldita sea, ¿Cuánto tiempo era el adecuado?, desde que lo había visto besando a Hermione, no lo podía ver ni en pintura.
Antes ya había comenzado a sentirse intranquilo a su lado, más desde que había insultado a Elkins. Pero desde la celebración en Hogwarts, el resentimiento y el odio habían crecido en su interior.
Y ahora venía a hablarle como si nada.
-Estoy intentando entablar una conversación contigo, ¿pero sabes?, es muy difícil conseguirlo, si la otra parte ni siquiera te mira. Ya ni te digo, si ni se toma la molestia de contestar.
¿Se daría cuenta de que no quería hablar con él, se rendiría entonces y lo dejaría tranquilo?, esa esperanza nació en él, así no tendría que irse de ese calor tan exquisito que le estaba brindando la chimenea.
-Pues nada, me pondré a hablar, al menos sé que me escuchas. Verás, te diré que no me caías mal, sin embargo, creí que estabas intentando quitarme algo que deseo desde hace mucho tiempo.
Soy una persona celosa por naturaleza, un defecto sin importancia, bueno, puede que algo de importancia sí que tenga. Pero soy así, además de bocazas, ¿te pasa a ti también?, decir algo que no quieres decir y acabar hiriendo a quien no quieres hacerlo.
Si es el caso, entonces entenderás mi situación al respecto. Pero me estoy yendo por los pelos de medusa, lo que quiero decir es que me molesta que estés tanto con Elkins, por eso yo…
Ya esta, era evidente que no iba a dejarlo en paz, suspiró cansado y se puso en pie, iba a alejarse, cuando él lo retuvo:
-Es de mala educación dejar a alguien con la palabra en la boca.
-¿Prefieres eso, o que te lance un hechizo?, por favor di que lo segundo, así podré desahogarme tranquilo.
Lo vio fruncir el ceño y sin soltarlo se puso en pie:
-¿Quieres intentarlo?, sé que Hermione ha preparado una sala para duelos, ¿te apetece que probemos?, Será una manera de aclarar algunas cosas, ¿qué me dices?
No le molestó tanto la sonrisa que portaba de complicidad y cierta superioridad, como el hecho de que él, supiera algo de Hermione, que él mismo desconocía.
¿Qué venía a recriminarle por pasar tiempo con Elkins?, sonrió de medio lado y tras unos segundos declaró:
-Perfecto, me parece una idea genial.
"OPV"
Sirius tenía razón.
Pensar esa simple frase lo hizo enfadar, ¿cómo era posible que lo entendiera si ni siquiera lo conocía aún?
Habían discutido la noche anterior, cuando le dijo que buscaría a Harry para hablar con él, acercarse un poco a quien sería su futuro hijo.
Después de pensarlo seriamente, se había percatado de que haciendo cuentas, Harry, no había pasado más de un año de vida con él. ¿Cómo era eso posible?
No obstante, se le había brindado la oportunidad de conocerlo, y la estaba desperdiciando. Más eso se acabaría ese mismo día. Había esperado que bajara, pero no lo hizo, y cuando se decidió a ir a buscarlo a su cuarto, se encontró con que no estaba en el mismo.
Lo buscó por toda la casa, cuando Remus llegó para la celebración de año nuevo, se sorprendió al verlo maldecir. Preguntó dónde estaba el maldito perro y al no encontrarlo, se supuso que estaban juntos.
Al escuchar que llamaban a la puerta, y tal y como había estado haciendo desde que llegaron a la resolución de que este no estaba, se asomó una vez más. Y ahí lo vio, sin embargo, estuvo tentado a no bajar a hablarle.
Él, también pudo ver a Hermione y Ron juntos, Harry, no estaría del mejor humor, pero no estaba dispuesto a seguir con esa situación tirante entre ellos.
Al ver como se sentaba cerca del fuego se había acercado. Estaba seguro de que podían mantener una conversación. Sirius, estaba equivocado al decirle que Harry, no le hablaría así sin más.
Pero el resultado no había sido el que hubiese esperado, ni mucho menos.
¿Era ese chico su hijo en verdad?, ¿cómo demonios era eso posible?
Se encontraba de rodillas, mirándolo desde esa posición.
Harry, sonreía con superioridad y jugaba con su varita en una de sus manos, mientras que sostenía la suya propia con la otra, sin dejar de estar alerta por si debía utilizarla de nuevo.
A pesar de que era innecesario, sin varita, y tirado en el suelo como se encontraba, solo podría derribarlo si se lanzaba contra él dispuesto a golpearlo. Y tenía el presentimiento de que no sería lo suficientemente rápido para ello.
La primera sorpresa había llegado, cuando Harry, había utilizado un hechizo que Snivellus, había inventado en sus años en el colegio. La segunda, su rapidez al actuar, su decisión en un duelo. Esa seriedad absoluta en pleno duelo. Y la última de las sorpresas, se la había llevado, cuando había recibido su Expelliarmus.
¿Cómo podía tener tremenda potencia de hechizo?
Cuándo el hechizo lo había golpeado, su varita había salido volando de su mano, pero no había sido la única, él mismo, había terminado contra la pared del fondo, el golpe había sido tal, que su respiración se había cortado de lleno.
Y ahí estaba de rodillas, tal y como había caído después de ese golpe, mirando a Harry, y sintiendo en cierto modo, algo de miedo.
Su duelo no había llevado más de cinco minutos, pero para él había sido intenso, y estaba seguro que para Harry también. Después de todo, ambos eran buenos, pero su hijo lo ganaba en velocidad y sobre todo en seriedad.
Él se había tomado el duelo a forma de juego, Harry, a una realidad.
-¿Y con ese nivel quieres enfrentarte a mí?, no sé donde aprendiste a luchar, pero es evidente que necesitas mejorar. Un duelo no es un juego.
-Te ofrecí esto para que te desahogaras, no para enfrentarme a ti.
-Te equivocaste de persona Evans, nunca lucho por diversión, odio los duelos, odio todo lo que tiene que ver con estas cosas, pero no pienso rendirme nunca. Ni dejarme vencer, así sea un simple juego.
-¿Por qué tan serio?, La vida es mejor vivirla con diversión, no amargado como pareces vivir tú. Entiendo que hayas pasado malos ratos, pero estando así es como pierdes. ¿No lo entiendes?
-No lo entiendes tú. Y tampoco tengo ganas de explicártelo, tengo cosas mejores que hacer. Ahí tienes tú varita, y tómate más enserio los duelos, no creo que durases mucho si tuvieses que enfrentarte a un mortifago.
Sin más Harry, salió de la sala, él miró un rato más la puerta y después alargó su mano hacía su varita, la cual reposaba en el suelo.
Apretó la misma y también sus propios labios. Hablaría con Hermione, él mismo entraría a formar parte en lo que la chica había planeado. Harry, tenía razón en algo, había llegado la hora de dejar al niño bromista atrás.
Ahora era momento de preocuparse en luchar, en mejorar y sobre todo, en sobrevivir. Hermione, le había dicho que Voldemort y él y Lily, se habían enfrentado tres veces, antes de que este los pillara por sorpresa en su propia casa.
Muy bien, eso no pasaría, cambaría eso, pero para ello, antes, debía mejorar, y comenzaría desde ese preciso instante. Sabía que era bueno, y también que su potencia de hechizo era buena.
Pero le faltaba velocidad, y la adquiriría, de eso podían estar completamente seguros.
"OPV"
Buscó a James por toda la casa, y al final lo encontró, cuando ya no lo estaba buscando.
Este parecía estar fuera de la órbita, a pesar de hablarle, su mejor amigo parecía no escucharlo en absoluto.
Desde que había descubierto que Lily Evans, era la madre de Harry, y que tanto ella como él estaban muertos, James, parecía siempre demasiado serio y perdido en sus pensamientos. Lo había sorprendido la noche pasada al decirle que deseaba acercarse a Harry, que quería conocerlo.
El plan de James, era hablar con el chico, intentar disculparse y sobre todo ganarse su amistad. Él sabía que eso no pasaría.
¿La razón?, Harry, se parecía a James.
Además conocía bastante del temperamento Evans, y si juntabas una bomba con otra, la detonación era mucho peor.
No, no serviría hacerse el bueno con el chico, le había dicho que conseguiría más, si seguía con sus peleas continuas con él, que de otra manera. Más adelante podría conseguir que las peleas fueran una rutina bromista, convertirlas en su forma de congeniar.
Él por su parte tomaría otro camino. También deseaba conocer a Harry, sobre todo porque deseaba saber por qué demonios no se separaba de él, pero aún así seguía siendo un maldito perro.
De hecho, estaba odiando su forma de animago, cada vez que estaban en la misma habitación, él, se ponía a ladrarse y a perseguirlo para morderlo.
Quizás esa era la única noche que el Can negro, se encontraba en la misma estancia de la casa y no intentaba atacarlo. Podría ser porque había mucha gente en la misma, quien sabía.
Miró la botella que tenía en las manos y bebió de la misma. Localizó de una sola mirada a todos sus amigos, James, su cuerpo a su lado apoyado en la pared y con su mirada fija en Harry. Peter, bromeando con los gemelos pelirrojos. George y Fred, creía que se llamaban.
Esos dos eran unos genios, habían llevado a cabo uno de sus mayores deseos, sacar de sus casillas a un profesor de Hogwarts, hasta tal punto de ser echados del mismo. Aunque según había entendido, ellos, se habían marchado antes de que los terminarán de echar.
También localizó a Alice y Lily, ambas juntas, hablando animadamente con la hermana de Weasley, Ginny y con Neville. Parecían estar divirtiéndose a lo grande.
Buscó a Remus, pero no lo localizo, eso lo desconcertó un poco:
-¿Has visto a Remus?
Le preguntó a James, este siguió mareando la cerveza de mantequilla que tenía en su mano y negó:
-¿Vas a decirme que te pasa?
James lo miró de reojo, sin apartar su mirada de Harry.
-Tenías razón. Y encima me ha metido una paliza.
-¿Perdona?, no te entiendo.
-Mañana hablaré con Hermione, voy a participar en lo que sea que esté preparando.
-Sabes que ella se negará, sabe bastante y nos ha estado evitando desde que lo supo.
-Lo sé, pero me da igual lo que ella o Remus digan. Participaré quieran o no.
-¿Estás seguro?
-¿Qué harás tú?
-Acompañarte por supuesto, al igual que Remus y Peter harán, a pesar de que no saben ni de la misa a la mitad.
-También hablaré con Alice y Lily, quiero que ambas vengan con nosotros.
-¿Qué estás tramando James?
La típica sonrisa traviesa que tanto conocía de su mejor amigo, se hizo presente, no sabía que estaba planeando, pero sí estaba seguro que lo ayudaría.
-Pues pienso…
-Un momento de su atención. –Remus de ese tiempo entró por la puerta, venía cogido de la mano de su esposa. Sonrió, esa chica parecía tener un buen repertorio en su imaginación.
En esa ocasión, su aspecto se le hizo muy parecido a su propia prima Andrómeda, sino fuera porque era imposible, creería que era ella. Pero su prima era siete años mayor que él, y que su prima Bella.
Así que en ese tiempo tendría que tener unos cuarenta y algo años, y esa chica parecía unos cuantos años más joven incluso que Remus. Si hasta tenía una hija en su tiempo.
-Sirius, antes de nada, quiero que quede algo muy claro, yo, no soy él.
Remus de su tiempo acababa de llegar y lo miraba blanco, lo miró sin entender:
-¿De qué hablas?, Claro que eres tú, ¿por qué dices eso?
-No quiero decir eso. No me he explicado bien, a ver, sí soy él, pero no a la vez. A ver, yo soy tú amigo de siempre, y él es veinte años mayor que yo. Ahí radica una de las diferencias y no puedes culparme por lo que él, haga, porque aún no lo he hecho yo.
-¿Sabes que me estás calentando la cabeza?, no entiendo que quieres decir.
-¿A qué viene esto?
Escuchó que preguntaba James, más quien habló fue el otro Remus, y no solo hacía ellos, sino hacía toda la gente que había en la sala.
-Nym y yo, queríamos informaros de una feliz noticia.
Remus miró a su esposa, sus ojos brillaban de felicidad y parecía estar viviendo un sueño.
-¿De qué se trata Remus?
Escuchó que preguntaba alguien entre la gente, este sonrió más ampliamente, pero quien habló fue su esposa.
-Queríamos haceros partícipes de nuestra felicidad, a todos los integrantes de nuestra familia.—la vieron morderse el labio y seguidamente declarar: -Remus y yo vamos a ser padres, estoy de cinco meses.
Todos en la sala guardaron silencio por unos momentos, para seguidamente estallar en gritos de alegría y felicidad. Todo el mundo rodeó a Remus y su esposa y comenzaron a avasallarlos con preguntas y más cosas.
-¿Por esto tanto alboroto Luni?, ¿qué más me da que vayas a ser padre?, Al contrarío, eso es genial.
-No, no es eso…yo mismo acabo de enterarme, yo estaba así porque…
-¿Y cómo se lo tomó Andrómeda, Nymphadora?, eso de que te hagan abuela no es fácil.
-Está feliz Molly, ella misma nos formó tremenda fiesta.
-Bueno no del todo, la verdad es que está un poco disgustada por dos motivos.
-¿Qué sucedió?
Escucharon que decía Arthur:
-Mi tía Bella a jurado que me matará en cuanto tenga una oportunidad, mi madre teme que cumpla esa amenaza, no quiere que acabe como Sirius.
Mi madre quería demasiado a mí tío y lo ha pasado fatal.
-No permitiremos que esa despreciable se acerque a ti Nymphadora.
-Pero has dicho que estaba enfadada por dos razones, ¿cuál es la otra?
La que acababa de hablar, era Hermione, pero él ya no escuchaba, estaba procesando lo que la esposa de Remus había dicho.
Andrómeda era el nombre de su madre, Bella, era su tía, y él era su…
-REMUS JHON LUPIN.
Semejante grito llamó la atención de todos los de la sala, se encontró mirando de frente los ojos de Remus de ese tiempo, iba a volver a gritar, cuando James tapó su boca con fuerza.
-¿Qué decías?
Escuchó que preguntaba James desde detrás de él. Él, por su parte luchaba con todas sus fuerzas por soltarse del agarre de su mejor amigo y cantarle cuatro frescas a Remus.
-Decía, que es bueno que seas tú la que pregunte Hermione. Porque tiene que ver contigo el enfado de Andro.
-¿Conmigo?
-En realidad contigo y con otra persona. –Nymphadora había hablado un tanto fríamente a Hermione, pero después caminó hasta Harry y le entregó una copa a este.
Harry la miró sin entender y ella, tan solo le sonrió:
-Harry, Remus y yo, hemos decidido que tú seas el padrino de nuestro hijo, ¿qué respondes?
Harry, abrió los ojos al máximo ante ese pedido y después miró a Remus aún sin poder creérselo.
-¿Hablas en serio?
-En realidad, tú y Hermione os convertiríais en los padrinos. Tan solo si estáis dispuestos a ello.
Nymphadora chocó su copa contra la de Harry y lo incitó a beber, Harry tras mirar a uno y otro y después la copa entre sus manos, apretó la misma y declaró:
-No te arrepentirás de esa decisión.
Y sin más chocó su copa contra la de Nymphadora y bebió de la misma. Al terminar, en su rostro había una sonrisa plasmada.
Ahora fue el turno de Hermione y de Harry de recibir la enhorabuena por la elección de padrinos del futuro bebe.
Estaba consiguiendo sacarse a James de encima, cuando se percató de algo que nadie más parecía ver.
Un maldito gato pelirrojo estaba entrando a la sala. Odiaba a esos bichos, por eso su elección de perro, además de porque así retenía a Remus si hacía falta, para poder asustar a esas bolas de pelos.
Según sabía, era la mascota de Hermione. No se hubiese preocupado mucho por el bicho, sino fuera porque se estaba acercando a él mismo. El gato, iba con paso decidido hacía el perro, que se encontraba algo nervioso por el alboroto a los pies de Harry.
Era consciente de lo que iba a pasar si no se detenía antes a sí mismo. Pero James, era cabezota, siempre lo había sido, y no deseaba soltarlo, aún creía que iba a matar a Remus, claro estaba que lo haría.
Pero se lo tomaría con calma, cuando menos se lo esperara, ese maldito desgraciado había mancillado a la hija de su prima favorita.
Maldito imbécil, su enana no tenía más de ¿cuatro?, a ver, él, estaba en tercero cuando Andro le dio la noticia de que había tenido una niña, así que era trece años menor que ellos.
Sirius, se había centrado tanto en hacer cálculos, que se olvidó de Hocicos el tiempo justo para que este reaccionase como sabía que lo haría.
El perro al sentir que algo se restregaba contra él, se había girado curioso a ver que sucedía, más al ver al gato y añadiendo a eso lo nervioso que estaba, intentó morder al mismo.
Un maullido, seguido de ladridos y algunos gritos, además de caídas, (pues el perro y el gato comenzaron a correr por toda la sala, uno intentando huir del otro), el primero en caer fue Harry.
Seguido de él, cayó Molly Weasley ahogando un grito, escuchó las voces de Hermione, llamando a su horrible gato.
Y James y él habían dejado de luchar, consiguió soltarse del agarre del mismo, y decidió que con tanto alboroto, nadie notaría como estrangulaba a Remus. Pero su amigo lo vio venir:
-Eh, te dije que no me culpases a mí. Quedaste en que no…
-Yo no quedé en nada.
Se lanzó hacía este, más al colocar sus manos para estrangular a Remus, la bola de pelos saltó a sus brazos.
Los gritos en la sala y las risas de alguien no cesaban:
-Estúpida bola de pelos, déjame en paz.
El gato clavó sus uñas en su hombro, estaba claro que creía que él, podía protegerlo. Desde ese lugar, comenzó a bufar al perro.
Desesperado porque el gato lo dejara en paz, comenzó a luchar con él, pudo distinguir las risas de James, Peter y Remus. En su intento de liberarse, le dio la espalda al perro.
Craso error, pues el perro deseaba al gato y veía al chico que lo tenía cogido como un obstáculo para alcanzar su presa, así que hizo lo que todo perro alterado y deseando coger lo que quiere, haría.
"OPV"
Achicó sus ojos grises y se sintió excitado, era perfecto, ese maldito chico no le caía nada bien desde que había llegado a esa casa con el otro chico, el que lo había llamado Hocicos, había empezado a sentirse extraño.
Pero todo se había agravado cuando ese chico entró en la misma habitación en la que él se encontraba. Nunca olvidaría el malestar que sintió en ese momento. Y estaba dispuesto a vengarse de él.
Nadie lo hería y ya. Estaba seguro de que era ese joven quien le infringía dolor, pero no sabía como lo hacía.
Y ahora tendría el placer de vengarse, miró a su alrededor con cierta urgencia, sabía que recibiría una reprimenda, pero no le importaba, si se vengaba y encima conseguía coger a esa cosa que bufaba, su día sería completo.
Al ver que le daba la espalda, no se lo pensó dos veces, se lanzó, sus dientes se cerraron apresando la ropa del chico y parte de su trasero.
Comenzó a gruñir al sentir que alguien tiraba de él con fuerza. Las risas no cesaban, los gritos tampoco, pero lo que más disfrutaba, eran los esfuerzos de este por soltarse de él.
La bola de pelos ya no importaba, ni siquiera sabía donde había ido a parar, lo único importante, es que sí, él sentía cierta molestia al estar cerca de ese chico, pero él también sentiría dolor por su culpa.
-Ya basta Hocicos, suéltalo.
Gruñó de mala gana, más cuando sintió las manos de este a su cuello, prefirió obedecer. Enfadado soltó al chico, este se giró a mirarlo, lo miraba furioso y apunto de golpearlo, él se agazapó y le enseñó los dientes.
Que viniese, lo esperaba gustoso.
Sintió que le daban un golpe en la punta de la nariz con uno de los dedos, eso le molestó bastante y estornudo, seguidamente pasó una de sus patas por su hocico intentando quitar la molestia, cuando miró a quien lo había golpeado, descubrió que había sido Harry.
-Ya está bien, ahora tendré que encerrarte.
A pesar de que le estaba riñendo, él, pudo percibir cierto tono de diversión en su voz, ¿así que le había gustado?, movió su cola contento, y ladró. Quería decirle que no le importaba que lo encerrara si él, se había divertido con todo eso.
Harry, le dio unas palmaditas en la cabeza:
-Sígueme.
Tras mirar hacía atrás, se dio cuenta de que todo en la sala estaba patas arriba, y al ver como todos lo miraban, decidió irse cuanto antes, ¡qué poco sentido del humor!
Harry y él, subieron hasta el cuarto del primero, al llegar allí, este abrió la puerta y lo dejó pasar:
-Ahora voy a tener serios problemas, que lo sepas. Pero bueno, ha valido la pena por ver la cara de Blane.
Le guiñó un ojo y sin más lo instó a pasar, él, iba a cerrar la puerta cuando lo detuvieron:
-¿Te has convencido ya?, Sirius, nunca trataría así a Crookshanks.
-Eso no…
-Si lo sabes Harry. Sé que no quieres verlo, que es más fácil creer que ese perro es Sirius, pero te equivocas. Tú al igual que yo, lo viste caer tras el velo de la muerte. Es imposible que pudiese salir de allí.
-También lo era que escapara de Azkaban y lo hizo, así que no me vengas con cosas imposibles, que él, es muy capaz de superar…
-Pero no la muerte. Maldita sea Harry, no quiero tener que verte de nuevo…
-Puedes estar tranquila, no acudiré a ti para nada.
Sin más escuchó como Harry cerraba la puerta con un portazo, solo que en lugar de quedar fuera, quedó con él en la habitación.
-Yo no quería decir eso, Harry, tenemos que hablar, no puedes seguir…
Ya no escuchó nada más, porque Harry lanzó un hechizo a la puerta y comenzó a caminar hacía la cama:
-Se terminó la noche para nosotros. Vamos a dormir.
Lo vio ponerse el pijama y meterse en la cama, no dudo en saltar a la misma y se acurrucó contra él.
-Quizás después de todo no seas Sirius.
Tras decir esto, le acarició una vez más las orejas y se quedó dormido.
Él, no entendía exactamente lo que quería decir con eso, sabía que se llamaba Hocicos, y que Harry era su dueño, ¿cómo estaba tan seguro?, porque lo sentía, cuando lo había visto en el cementerio, había pensado en alejarse y regresar a las buenas manos y sobre todo a la estupenda comida de Grace, pero no había podido.
Algo lo había llevado ha acercarse a ese chico. Cuando él lo llamó Hocicos, lo reconoció, es decir lo identificó como Harry, alguien a quien debía cuidar y quería mucho.
¿A quién más podía él desear cuidar y querer tanto, que no fuera su dueño?
Al comprobar que este se había quedado dormido, se incorporó un poco, miró en la oscuridad de la habitación, no había nada para hacer. Se aburría mucho, y después de la que había formado abajo, se encontraba con ganas de jugar un poco.
¿A qué podía jugar?, se deshizo de la mano de este y se tumbó más al filo de la misma, se quedó mirando hacía el cielo, la cama de Harry estaba justo debajo de la misma, de forma que pudiera ver las estrellas, después se fijó en la mesita de este. Allí, había dejado sus gafas.
También había un marco de una foto, con aburrimiento, intentó hacerla girar con el hocico, cuando lo consiguió se fijó en la misma.
En esta había cuatro personas, todas sonreían alegremente.
Identificó a una pelirroja de ojos iguales a los de Harry, a un hombre muy parecido a Harry también, y a otros dos más.
Uno sonreía de forma tranquila y parecía feliz, agarraba al hombre parecido a Harry del hombro, sin duda ese sería Remus.
Fijó sus ojos grises en el que agarraba a la pelirroja de la cintura, de forma alegre y gruñó. ¿Cómo podía haberse dejado fotografiar así de feo?
Se percató de que la foto estaba doblada, miró un momento a Harry y como quién no quiere la cosa, con una de sus patas golpeó el marco, la foto cayó al suelo, el cristal se había roto.
Vaya, ahora tendría que hacer lo posible por sacar la foto de ahí, bajó de la cama y agarró el marco con los dientes, cuando consiguió separarlo de los cristales, luchó con el marco de madera para sacar la foto. Una vez conseguido, la miró.
Todo en él, reacciono descontroladamente, cogió la foto furioso e intentó destruirla. Ese era un asesino, era…
Se detuvo en seco. Un momento, ¿acababa de decir que él salía feo?, volvió a mirar la foto, y retrocedió.
"— ¿Prepararos para la foto?
-Nací prepara…
El flas de la cámara lo cegó y detuvo sus palabras, se separó de la pelirroja enfadado:
-Oye, repite esa foto, no me has dejado colocarme bien.
-¿No es que tú siempre estás preparado?
Miró furioso a la pelirroja:
-Oye guapa, no creo que desees que tú hijo vea una foto tan horrible, no puede ver a su padrino así de feo.
-Venga ya. Todavía falta para eso.
Escuchó que decía James, para después fruncir el ceño e intercambiar una mirada con la pelirroja:
-¿Verdad?
La pelirroja no contestó, tan solo sonrió de medio lado y besó a su esposo en los labios:
-¿Qué significa eso?
Preguntó Peter a su lado, él lo miró, y después lo cogió por la cabeza y revolviéndole el pelo declaró:
-No tengo idea, Colagusano, pero quiero una foto diferente.
-Pues me niego a ello, además, así sabrá lo cabeza loco que eres.
-Yo no soy ningún…
-Calla ya o te quedarás sin tu galleta del día.
De nuevo fulminó a la pelirroja con la mirada, ¿quién se creía para bromear con eso?, solo James y si acaso Remus, podían bromearle con su forma animaga."
Reconocía esos rostros de las fotos, él, conocía a todas esas personas, ¿de qué?, ¿qué tenían que ver con él?, es más ¿qué tenían que ver con Harry?
Miró a este en la cama y después miró la foto de nuevo. Él era el de la melena negro azulada, y cara tonta.
Se acercó hasta los cristales que se habían caído y se decidió a mirar el reflejo en el mismo. Retrocedió asustado, y mirando a los lados.
No, por allí no había ningún enorme perro, ¿entonces?
La puerta se abrió y dejó entrar luz en la habitación, era el pelirrojo el que entraba, al ver la foto a sus pies y los cristales en el suelo, corrió a recogerlo todo.
-Estúpido perro, mira lo que has hecho. Ahora sí, Harry, te echará de aquí.
Lo miró perdido, este lo miraba a él, y le estaba regañando, ¿quién se creía ese niño para regañarle a él?
-Sal de este cuarto inmediatamente. Maldición, a ver quien lo aguanta mañana.
Terminó de recoger todo lo que había en el suelo y al tomar la foto, puso una expresión de asco.
-¿Qué has hecho con la foto?, está completamente babeada.
Agitó su mano intentando quitarle algo a la foto y después molesto al ver que eso no daba resultado decidió acercarse a la ventana. Miró a través de la misma y a la foto.
-Hace demasiado viento, si la pongo ahí, se la llevará el aire. -Sin más la dejó encima de la mesita, suspiró y volvió a mirarlo: -Venga, fuera.
Le dijo señalando la puerta, más prefirió ignorarlo, comenzó a andar de vuelta a la cama de Harry, pero este se interpuso:
-He dicho largo, ¿no crees que hoy ya hiciste bastante?
Comenzó a enseñarle los dientes, más al escuchar que gruñía, se detuvo en seco. Él era el perro, y Harry su amo. ¿Entonces como podía ser también el chico de la foto?
Tras unos instantes decidió salir del cuarto, necesitaba ayuda, y respuestas, pero era un perro, ¿cómo las conseguiría?
"OPV"
-Esto raya la locura, no podemos seguir así Remus.
-¿Y qué propones?
Quien le contestó fue Nymphadora, la cual no sabía porque, pero podía asegurar que estaba enfadada con ella.
-No sé, ¿y si nos llevamos al perro lejos y ya?
-Harry saldrá a buscarlo, deberías saberlo mejor que nadie.
-Creo que él mismo está empezando a pensar que no es él.
-No estaría yo tan seguro, de todas formas, lo mejor es dejarlo a él solo. Si es verdad, acabará por devolverlo al pueblo. Seguramente alguien lo esté buscando.
-No sé yo. Un perro tan grande, ¿y si está abandonado?
-Puede ser, pero si ese es el caso, entonces Harry se quedará con él, sin importar lo que nosotros digamos.
El silencio se hizo en la sala, Hermione miró unos momentos al lado de su sillón, donde descasaba su fiel gato. El pobre al fin había podido dormirse, y todo por culpa de ese enorme Can. Era verdad, que ella misma se había sorprendido por el parecido de este con Hocicos, pero de ahí a pensar que podía ser Sirius.
¿Por qué Harry se negaba a ver lo evidente?
Suspiró, si él no quería verlo, lo obligarían a ello, aunque eso le hiriera, pero era peor estar así. Cada día que pasaba Harry, ponía más esperanzas en ese Can, ¿qué sucedería cuando descubriese que se había equivocado?, no quería ni pensarlo, no deseaba verlo hundido de nuevo.
-Remus, corrígeme si me equivoco, ¿has probado a obligarlo a tomar su forma original?
No recibió respuesta ninguna, miró hacía Remus y lo descubrió con la boca abierta, después la cerró y se golpeó la cabeza con el puño cerrado:
-¿Cómo no se me ocurrió antes?, Eso habría sido la solución perfecta.
-Cuanto antes lo hagamos mejor será, cuanto antes demostremos que ese perro no es Sirius, antes terminaremos con todo esto. Y Harry, volverá a centrarse en lo importante.
-El problema, es que no creo que muchos conozcan el proceso a seguir. Hay que estar realmente sincronizados y…
-Tenemos a los indicados en un cuarto más arriba.
Declaró sin más, Nymphadora, miró a uno y otro sin entender:
-¿De quienes estáis hablando?
-Los chicos que McGonagall le pidió cuidar. Ellos, sin duda podrán ayudar, conocen el hechizo y están sincronizados a la perfección y no se negarán a ayudar.
Remus se quedó callado un momento, estaba cavilando lo tan bueno que eso podía ser, o lo peligroso. Suspiró tras lo que fue un buen rato, al ver su rostro, supo que acababa de acceder:
-Iré a buscarlos y al perro también.
-Pero Remus, es muy tarde, nosotros deberíamos irnos a casa ya.
-Será rápido Nym, y necesitamos aclararlo ya.
Sin decir nada más, salió para ir a buscarlos.
-¿Le dolerá?
Escuchó que le preguntaba Nymphadora de forma fría.
-No lo sé, solo lo vi hacerlo una vez, más no lo vi quejarse. -Ella asintió sin más: -¿Puedo saber qué te pasa conmigo?
-No me gusta como haces las cosas, sin embargo, no seré yo la que se meta, no es de mi incumbencia.
-¿De qué estás hablando Nym?
-De Harry y Ron. Tú verás cómo quieres que todo eso termine, pero no creo que Harry se merezca lo que le has hecho.
-Tienes razón, no te importa en absoluto.
Se puso en pie enfadada por las palabras de Nymphadora, esta tan solo se encogió de hombros y declaró:
-Tú eres lo suficientemente inteligente para saber lo que debes o no hacer. Solo te diré, que no siempre debes dejarte guiar por la lógica. ¿Sabes lo mal que lo pasé por culpa de esa manía de Remus?, ¿Quieres eso para los que amas?
Piénsalo muy bien Hermione, una mala decisión o una palabra incorrecta, podría salirte muy caro a largo plazo.
-¿Y qué hago?, ¿Me lo quieres explicar?, ¿Cómo lo enfrento?, Creí amar a Ron, cuando me dijo que me quería, fue como si todos mis sueños se cumplieran a la vez. Día a día que pasaba, no podía dejar de pensar que todo era perfecto.
Y lo era, una perfecta ilusión, todo era ideal porque él, me complacía en todo y yo a él, no quería discutir y arruinarlo todo a la primera de cambio, llegué a no reconocerme a mí misma en algunos aspectos.
Y luego pasó lo de tú tía, ese día todo mi ser solo deseó una cosa.
Borrar esa mirada de sufrimiento de Harry, me aferré a él con todas mis fuerzas, desee no separarme de él por nada del mundo. Pero una vez más llegó Ron, él me brindó su hombro, su apoyo, me dio su amor.
¿Quién soy para pisotearlo?, ¿Cómo le digo que creo haberme enamorado de Harry?, ¿qué…?
-¿Crees?, ¿Me estás diciendo que no lo sabes?
Nymphadora estaba algo sorprendida por sus palabras y ella misma no sabía que responderle, ¿quería o no a Harry?
-Sé que no lo quiero como a un amigo, y mucho menos como a un hermano. Me cerré a mí misma otra salida, Ginny ama a Harry, y él la quería a ella. Yo era y siempre seré la mejor amiga, la incondicional, o eso pensé. La señora Weasley me había contado su deseo, y yo misma lo convertí en el mío.
Ser todos, parte de una misma familia. Ron y yo juntos, y Ginny y Harry también, ¿con qué derecho comencé a desear que Harry estuviese a mí lado?, ¿Cómo me atreví a pensar que odiaba a Elkins por jurarle estar siempre con él?
Me convencí una vez más que todo era debido al miedo de que mi deseo no se hiciera realidad. Luego vino el baile de navidad.
Cuando Harry me dijo que iba a besarme, no lo dude, le dije que sí. Ni por un maldito segundo lo pensé, solo deseaba que lo hiciera. Fui una ilusa al pensar que eso serviría para volver todo a la normalidad.
No, lo que eso provocó, fue que él me llamara Elkins y que yo quedara como idiota. Yo lo había reconocido, pero él a mí no. El dolor que me embargó en ese momento, me hizo creer que quizás algo estaba cambiando.
Cuando estuve frente a Voldemort, temí, tuve un miedo horrendo, ¿quién lo ayudaría si yo no estaba cerca de él?, ¿quién lo consolaría si era necesario?
Lo último que pensé cuando caí en la inconsciencia, era, que había sido una tremenda estúpida. Que lo amaba y me había negado a verlo antes. Y que ya nunca podría decírselo.
La noche que desperté y volví a verlo, todo volvió a mí. Lo escuché intentar echarme de su lado, y creí que estaba furioso conmigo, discutimos, y todo terminó en una confesión de él.
No supe que responder en ese momento. Y me dejé llevar por lo que sentía, soy una experta en las palabras y ese día me quedé sin ellas. Mientras estaba con Harry, no pude dejar de pensar en Ron, mentiría si dijera que no lo relegué al olvido en varias ocasiones.
Pero cada vez, volvía con más fuerza, ¿era solo por culpabilidad o por qué realmente siento algo por él?, ¿Y con Harry?, ¿Me dejé llevar o de verdad deseaba que pasara lo que pasó?
Cuando me preguntó lo que íbamos a hacer con respecto a Ron, me entró el miedo. Si Ron se enteraba lo perderíamos, no solo yo, Harry también. ¿Sería él capaz de soportar perder a Ron por mí culpa?, Ya en cuarto dejó en claro que prefería más la compañía de Ron, que la mía. ¿Me dejaría de lado si Ron lo odiaba?
¿Lo quiero de verdad para arriesgar todo?, no lo sé Nym, no puedo decirlo. Quizás sí, o quizás no, estoy muy confundida. Cuando estoy con Ron, me siento algo incómoda, y si él está delante intento por todos los medios apartar a Ron. Pero es en esos momentos cuando él, parece querer tenerme más cerca.
Entonces temo que se haya dado cuenta de algo, y que por ello lo haga. Si aún sabiendo lo que ha pasado o sospechándolo, sigue deseando estar conmigo, ¿no debería yo intentarlo con él?, ¿Darle una oportunidad?
Nymphadora se quedó un rato mirándola, y estaba por hablarle cuando Remus llegó en compañía de dos de los chicos.
James y Sirius, este último bastante molesto. Era evidente que aún no se había recuperado del mordisco de Hocicos y de los arañazos de su gato.
-Aleja a esa bola de pelos de mí.
-Que sepas, que lo aprecias mucho, y él a ti también.
-Seguro que sí, lo vi esta tarde.
Declaró enfadado, James rompió a reír al verlo llevarse una mano al hombro, mientras que Nymphadora sonreía, dudaba mucho que ella entendiera realmente todo lo que estaba pasando. Por lo visto Remus, no le había dicho nada de ellos.
-¿Y dónde está?
-Hocicos, hocicos ven aquí.
Remus comenzó a llamarlo, pero el perro no apareció:
-Harry lo llevó con él a la habitación, quizás esté dormido.
-Será mejor ir a buscarlo.
No había dado ni dos pasos cuando el perro se asomó por la puerta y los miró a todos curioso. Ella se agachó y le hizo una señal para que se acercara a ellos.
-Ven chico, necesitamos comprobar algo. Acércate, esto no te dolerá en absoluto, ¿verdad?
Preguntó, dudando un poco, Remus, la tranquilizó con una mirada y sin más se apartó. Una vez el perro se encontró en el centro de la sala, y esta había sido despejada, Nym y ella se situaron cerca de la puerta.
-A la de tres.
Los otros dos asintieron a las palabras de Remus, este comenzó la cuenta a tres y justo a la par, todos agitaron su varita hacía el perro.
Durante un buen rato, este parecía no estar recibiendo el hechizo para nada, hasta que de un momento a otro, comenzó a temblar, y ante sus ojos se transformó.
Ella, Nymphadora y Remus ahogaron una exclamación de sorpresa, mientras que Sirius, se miraba a si mismo enfadado y James sonreía de medio lado.
-¿Cómo es esto posible?
Escuchó que decía Nym a su lado.
-No lo es, tiene que ser un mortifago o algo, es imposible que sea Sirius.
-Hazle una pregunta que solo él sepa.
Ofreció Nymphadora:
-Muy bien, ¿dónde estabas encerrado cuando te ayudé a escapar?, ¿y en qué íbamos montados Harry y yo?
El hombre en el suelo la miró unos momentos, parecía perdido. Lo vieron sentarse y restregarse el sucio pelo. Al hacer eso, se miró ambas manos como perdido:
-Soy un humano, entonces era verdad, ¿por qué antes era un perro?
Vieron como este, se levantaba las mangas del abrigo marrón que llevaba, (el mismo que portaba cuando cayó tras el velo), y se miraba los brazos como perdido, después intentó ponerse en pie, más casi se cayó, Remus, fue quien impidió que eso pasara.
-Remus, sé tu nombre, pero no sé por qué lo sé. ¿De qué te conozco?
Tanto Remus como él se miraron a los ojos:
-¿Qué demonios significa esto?, ¿Qué te ha pasado?
-¿A mí?, ¿quién soy yo?, Harry, me llama Hocicos, pero otras veces me llama Canuto. Cuando me dijo que estaba empezando a pensar que no era Sirius, sentí miedo de que me olvidara. ¿Quiere decir que sí soy Sirius?, ¿cuál de todos es mi nombre?
-Remus, ¿qué crees que pase?
Preguntó Nymphadora. Sirius, ahora la miró a ella, más no pareció reconocerla en absoluto, se fijó en ella misma y frunció el ceño, después miró a los dos que los acompañaban en la sala:
-No me gusta ese chico, ¿qué pinta aquí?, no ha hecho otra cosa que causarme dolor desde que lo vi por primera vez, quiero que se vaya. No me siento a gusto con él.
Todos miraron de un Sirius a otro, ¿qué le pasaba?, ¿Por qué parecía estar perdido por completo?
-Sirius, ¿qué es lo último que recuerdas?
-¿Qué recuerdo?, ¿de qué?
-¿Sabes quién es Harry?
-Creí que mi amo.
-¿Qué hacías entonces en el cementerio?
-Fui por que sentí un olor familiar, la señora Grace me había dado permiso para pasear un poco. Estaba mirando unas lápidas cuando Harry apareció allí. No sé por qué, pero sentí que debía acercarme y cuando lo escuché decirme Hocicos, supe enseguida que él era algo mío.
-Lo es, pero no es tú amo.
Escuchó que le decía Remus:
-Tenemos que hablar con Madame Pomfrey, hay que averiguar qué podemos hacer con él.
-¿Qué hay de Harry?
Se escuchó a sí misma preguntar, solo podía pensar en él, en lo que eso iba a significar para Harry.
-No creo que sea bueno que lo vea aún.
-Sabes que preguntará por el perro.
-No quiero separarme de Harry.
Su voz sonó rotunda y clara, más fuerte que nunca antes, y con una resolución absoluta. Remus y ella lo miraron un momento.
-Es preciso que primero recuerdes todo lo que pasó.
-Tienes que curarte, ¿de qué le vas a servir a Harry en ese estado?
-Pero…
-Hablaré con Popy para que sea lo antes posible y se centre en tú recuperación como prioridad. No te alejaremos mucho tiempo de él.
-No, quiero seguir estando a su lado, me da igual no recordar, yo…
-Hagamos una cosa, ¿qué te parece si te dejamos pasar todos los días un rato con Harry?, pero has de comprometerte que te ocuparas de recuperarte sobre todo.
-Pero eso no es…
-Puede transformarse en perro, es más, esa es otra condición, hasta que no estés completamente recuperado, no dejarás de ser un perro ante Harry.
Ambos Sirius la miraron no muy de acuerdo ante eso, pero a Remus le pareció una idea estupenda.
-¿Accedes?
-¿Por qué he de hacer eso?, Quiero abrazarlo, necesito hacerlo.
Esa declaración pilló con la guardia baja a todos los presentes, James, en especial, se quedó muy parado:
-¿Por qué querrías hacer eso?
Ambos Sirius, lo miraron, uno de ellos perdido, el otro intentando identificarlo:
-Es importante para mí, y para él, él quiere verme, tenerme cerca, ¿por qué sino no dejaría de llamarme?, ¿por qué creería ciegamente que ese perro era yo?
-Es cierto lo que dices Sirius, pero precisamos que recuerdes antes de verlo. Si no entiendes la situación, podrías cometer un grave error.
-¿Qué situación?, ¿Qué sucede?
Escuchó que preguntaba el otro Sirius, ella miró a Remus y después a Sirius adulto:
-Sirius, o es así, o tendré que separarte de Harry definitivamente hasta que recuerdes.
-Eso no es…
-¿Habéis pensado en el hecho de que si no recuerda nada, tampoco sabrá como transformarse en perro?
Declaró el otro Sirius como quien no quiere la cosa.
Se miraron entre sí y después miraron a Sirius adulto.
Hermione se mordió el labio inferior, ese punto, se les había pasado por alto a todos ellos.
¿Y bien mereció la pena la espera?, ¿qué os ha parecido esta tanda de capítulos?, espero los hayáis disfrutado nos vemos en la siguiente actualización, os recuerdo que ya solo será de un capítulo cada vez, pues ya alcancé todo lo que llevo escrito de esta historia.
Buybuy y estad atentos, os avisaré por aquí cuando actualice el siguiente capítulo para que lo sepáis.
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