Aquí está el regalo prometido, para los seguidores de este fic desde hace tanto tiempo, mientras que en otras páginas solo subiré uno, aquí os recompensaré con tres de una vez.

Es decir que en Fanfiction será donde esté más adelantado, ¿la razón?, lleváis más tiempo siguiendo esta historia, y merecéis tener una compensación por vuestra larga espera.

Espero disfrutéis de estos tres como de los anteriores, ya me diréis vuestra opinión al respecto.

Andy PG: Hola, ¿qué tal todo?, mi libro ahí va, espero que bien jejeje, muchas gracias por tus palabras y por comentar.

Espero que todo te vaya genial, y lamento eso de que no tengas ni tiempo para dormir.

Al menos espero que leer esta historia te suponga algo así como un respiro, me alegra que te esté gustando la misma, nos vemos lo más pronto posible y espero tú opinión, buybuy y que disfrutes de este regalo del día del libro.

Buybuy y cuídate mucho nos vemos ;)

Leo: Hola, aquí te dejo la actualización espero la disfrutéis todos tanto como yo al escribirla, sobre mi novela si eres de España puedes conseguirla sino, me temo que aún no.

Muchas gracias por tus comentarios y espero tú opinión sobre este nuevo capítulo, recuerda dejar el comentario en el otro.

Buybuy y nos vemos pronto, o al menos eso espero.

Nombre de usuario: Hola, y aquí tienes tú continuación de la historia, espero la disfrutes, nos vemos.

SunMoon 206: Hola , muchas gracias por tú comentario espero no te desilusione la nueva actualización, disfrutala y espero tú opinión al respecto, nos vemos en el siguiente capítulo, recuerda dejar tu opinión en el otro fic, que este desaparecerá de aquí a una semana más o menos.

MariPotterG: Hola,me alegro que te gustase el momento Harmony ;), pero no todo podría ser perfecto jejeje, además estoy segura de que me matarás cuando leas esta nueva actualización pido clemencia por tú parte.

Sobre la reacción de los del pasado, en esta actualización veras la de las chicas, los chicos serán revelados más adelante, pero ya se están moviendo ;)

Muchas gracias por tus palabras respecto a mi forma de escribir, ojala dios te oiga jejeje,

Sobre Voldemort, verás un poco de él en esta actualización y sobre Siirus, el pobre está un poco confundido, pero ya verás lo que esconde jejeje ;b

Espero tú opinión sobre este regalo del día del libro que os he hecho, buybuy y a leer, jijiji.

Y ahora a leer se ha dicho:

Confesiones:

Esto era absurdo, no había por donde cogerlo, y sin embargo, él estaba participando en esa parodia, la única ventaja era, que podía perseguir a esa estúpida bola de pelo cuanto quisiera y no podían regañarlo

Se sentía tan sumamente estúpido en esos momentos, moviendo la cola y dejándose acariciar detrás de las orejas por el futuro hijo de James, más su otro yo, no había conseguido recordar aún como se debía transformar en perro.

¿Qué le habría podido pasar para no recordar nada?, el caso era, que la única solución que se les había ocurrido para que el hijo de James no fuese a buscar al perro por todas partes, era que él, tomara su lugar.

No durante todo el día, sino un rato cada vez, solo que ese día, el chico parecía decidido a quedarse bastante tiempo encerrado en su cuarto. No sabía que le había pasado exactamente, pero estaba furioso. James, lo había obligado a transformarse en perro y ponerse a llamar a la puerta.

Ahora era un espía, esto rayaba la locura, pero es que Harry tampoco se abría nadie que no fuera Elkins, y según sospechaba, James, temía que su hijo se hubiese enamorado de su futura madre.

Eso sí que sería un buen problema.

-¿Qué voy a hacer?

Harry dejó de rascarle las orejas y se levantó de la cama, era evidente que estaba enfadado. Se quedó donde estaba, mirándolo, ¿tardaría mucho en hablar?

Odiaba que James lo tratara como un maldito terapeuta.

-Odio esto, menos mal que en dos días más, regresamos a Hogwarts y podré perderlos de vista. –Este se despeinó el pelo enfadado y después declaró: -Pero son dos días más, Aggg, no quiero ir esta tarde a esas malditas prácticas.

Se tiró en su cama y se quedó mirando hacía el techo del cuarto, lo escuchó suspirar con fastidio y después escuchó que llamaban a la puerta:

-¿Quién?

Gritó enfadado, no obtuvo respuesta alguna desde el otro lado, lo vio volver el rostro hacía la puerta cuando esta se abrió lentamente, por la misma se asomó la sobrina de Malfoy:

-¿Puedo pasar?

-Luna, ¿qué haces aquí?

-Yo, bueno, no quería estar en la sala, y deseaba leer un poco, mi cuarto está ocupado y… ¿te importa si me quedo aquí contigo?

-No, claro que no, entra.

Se sentó en la cama y la instó a pasar al cuarto, la chica, sonrió ampliamente y entró en el mismo, cerrando la puerta tras ella.

Miró a su alrededor como dudando y Harry sonriendo declaró:

-¿Me enseñas lo que lees?

Luna asintió a su pedido y agarrando un libro grueso, caminó hasta estar enfrente de Harry, le tendió el libro y este leyó en voz alta:

-"Grandes magos antiguos, ¿Leyendas o verdades?", parece interesante.

-Lo es, ¿sabes?, me lo leía mi madre, siempre pensé que era un libro de cuentos fantásticos, hasta que llegué aquí.

-Entiendo, ¿por dónde vas?

-Ya lo leí entero, pero quiero releer algunas historias en particular.

-¿Ya lo leíste?, ¿cuándo lo conseguiste?

Harry, había cogido el libro de las manos de ella, y estaba mirándolo por encima, lo vio mirar la última página del libro y abrir los ojos sorprendido. Él mismo, estiró la cabeza para mirar: 2.354 páginas.

Miró a la pequeña niña sorprendido, esa era una Evans en miniatura.

-Me lo regalaron por navidad.

-¿Quién?

-Mi tío Draco.

Esto lo susurró, y enseguida entendió porque, pues Harry, había cerrado el libro de golpe, más parecía intentando controlarse:

-Entiendo, y ¿qué querías releer?

-Las historias de los fundadores de Hogwarts.

-¿Están en este libro?

Preguntó él:

-Sí, mira, son realmente increíbles.

La pequeña se subió a la cama y comenzó a pasar páginas del libro, seguidamente comenzó a hablar rápidamente y a contarle a Harry cosas de todos ellos.

Parecía entusiasmada y feliz, le hablaba con gestos y señalando lo que contaba en las páginas del libro.

-¿Quieres que te lea alguno en especial?

La niña se quedó callada un momento y después declaró:

-¿No te importa?

-Al contrario, me encantaría.

Esta sonrió alegre y él, vio como Harry se tumbaba en la cama y le hacía un gesto a ella para que se tumbara con él. Tras pasar una mano por los hombros de la pequeña y dejarla apoyarse en él, cogió el libro con ambas manos:

-¿Cuál quiere que le lea señorita?

-¿Te importaría leerme sobre Salazar Slytherin?

-¿Puedo saber tú interés?

-Según supe, Voldemort, fue a Slytherin, quiero saber algo más de la casa que pertenezco, creo que no encajo en ella.

-Yo también lo creo. De todas formas, te leeré lo que me pidas.

Sin más, este buscó la historia en el índice y cuando abrió el libro comenzó a leer. Al llegar a la mitad de la historia, la pequeña niña lo detuvo:

-¿Hablaba con serpientes?, ¿Cómo lo hacía?

-Es otra lengua.

-¿Se puede aprender?

Harry negó, y después frunció el ceño:

-Creo que no, pero no estoy muy seguro, de todas formas, eso es característico de algunos magos tenebrosos.

-¿Todos los que hablan con serpientes son malos?

-No, no todos, hay gente que puede y no por ello lo son.

Luna asintió a sus palabras y él retomo la historia, estaba por terminarla cuando la pequeña se quedó dormida. Él por su parte también estaba por quedarse dormido, se fijó en como Harry, acariciaba el pelo de la pequeña y después depositaba un beso en la frente de la misma:

-Ojala tus sueños estén repletos de cosas buenas.

Sin moverse de cómo estaba, abrió el libro por otra página y comenzó a leer a su vez. Aburrido, decidió echarse a dormir, antes de quedarse completamente dormido pudo notar que Harry también comenzaba a dormirse.

No supo cuanto tiempo es que se quedó dormido, pero escuchó como la puerta se abría y abrió uno de sus ojos para fijarse en quién era. Resultó ser Hermione.

La vio quedarse parada en la puerta, mirando a Harry en la cama, él miró hacía la misma, desde donde estaba Hermione, no podía verlo a él. Harry, estaba abrazando a Luna, y ambos estaban completamente dormidos.

El libro que había estado leyendo descansaba encima de él.

La vio morderse el labio inferior y entrar en el cuarto, esta cerró la puerta y se acercó a ellos. Miró con curiosidad el libro, con cuidado de no despertar a ninguno de ellos, lo cogió.

Se quedó un rato mirando el mismo, y después miró el lugar por donde Harry lo había abandonado. La vio mirar a los alrededores buscando algo, y cuando encontró una silla, se sentó en la misma y se puso a ojear el libro con interés.

Al ver que se perdía en el mismo, decidió volver a dormirse. Estaba a punto de perderse en el sueño una vez más, cuando escuchó que ella arrastraba la silla hacía atrás y susurraba:

-¿Cómo es posible?, Es verdad, debí darme cuenta antes.

Abrió los ojos, y estaba dispuesto a gruñir para que se callara, cuando se percató que esta se acercaba a Harry.

Comenzó a mecerlo con cuidado, parecía intentar no despertar a la pequeña:

-Harry, Harry, tengo algo que decirte, despierta.

Vio como Harry se movía en la cama un poco, más no se despertaba.

-Maldita sea, nunca duermes tan profundamente y justo hoy ¿sí?, Harry, despierta, venga.

Volvió a zarandearlo, en esta ocasión con algo más de fuerza, ahora sí Harry, habló:

-¿Quieres dejarme en paz?

-No, Harry, he descubierto algo.

-Por Merlín, déjame tranquilo.

-Harry, creo que sé como destruir los Horcux.

Eso pareció surtir efecto, porque rápidamente el chico se incorporó en la cama y aún medio dormido declaró:

-¿Estás segura de eso?

-Si lo que este libro dice, es cierto, sí.

-¿Qué libro?

-El que estabas leyendo, nunca pensé que tú, tendrías la respuesta.

-No entiendo.

Ella le señaló el libro que descansaba en su mano, él lo miró como perdido por unos momentos y después dijo:

-Es de Luna no mío. Se lo estaba leyendo, debí quedarme dormido.

-No pasa nada, lo importante es lo que descubrí.

Hermione, se sentó en la cama, y abrió el libro por una de las páginas que había señalado y así comenzó a leer.

Entendió algo sobre Gryffindor, y sobre una espada. Al ver que no era capaz a escuchar muy bien, decidió arrastrase un poco para verlos mejor y así escucharlos.

-¿Crees que la espada de la que habla es….?

-Exacto, ¿Cuál más?, esa espada tiene que ser con la que terminaste con el basilisco.

-Pero eso significa que está en Hogwarts, más concretamente en el despacho de Snape.

-Lo sé Harry, pero con el mapa del merodeador, la capa de tú padre y algunas cosas más, estoy segura que podremos hacernos con ella.

-¿Estás segura que podrá con ellos?, Son objetos muy poderosos.

Vio como esta se mordía el labio inferior y decía:

-Bueno Harry, pudo terminar con el basilisco, además, contiene el veneno del mismo y no se derritió. Creo que podríamos intentarlo. Nada perdemos por probar.

-Entonces tendré que ver cómo me hago con esa espada.

-Querrás decir tenemos.

Un silencio se hizo en todo el cuarto, hasta que Harry declaró:

-No, ese tenemos ya no existe. A partir de ahora, tú por tú lado y yo por el mío.

-No puedes pedirme que…

-Pero tú si puedes pedirme que os vea día tras día, que tenga que contemplar cosas, como la de antes cuando fui a buscarte para hablar.

-Eso…

La chica había enrojecido y después se mordió el labio inferior:

-No, me pediste que no dijera nada y eso he hecho, pero no aguantaré más. Elegiste lo que creíste que…

-Yo no elegí nada, no me diste alternativa, te dije que me dejarás llevar el asunto a mí. No quiero que Ron nos odie.

-Estás haciendo un gran trabajo créeme, no es él quien nos odia.

-Harry, no pasó nada, yo no…

-Por que entré en ese momento, sino seguramente él ya… no quiero ni pensarlo, lo mejor es esto. Tú estás con Ron y yo me dedicaré a hacer lo que debo hacer. Con un poco de suerte, todo esto terminará pronto.

-¿Qué quieres decir con eso?

-Si todo sale bien, me marcharé, me iré de aquí, nece…

-NO. –ella lo obligó a mirarla y junto su frente a la de él: -No digas eso, Harry, no soportaría que te alejaras de mí, yo…

-¿Tu?

Escuchó que decía este, ella no contestó enseguida, más Sirius pudo apreciar como comenzaban a caer lágrimas por sus mejillas, vio a Harry llevar una de sus manos hacía el rostro de ella y limpiar las mismas:

-No me hagas esto, no es justo para mí, he aceptado que hayas elegido a Ron, pero no puedes pedirme que me quede a ver como todo termina en un vivieron felices y comieron perdices.

-Harry, no te pido eso, porque ese final no puede existir, al menos no para Ron y para mí. –ella se detuvo un momento y tras coger aire volvió a hablar: -Cuando entraste al cuarto, Harry, supusiste mi salvación y a la vez mi condena.

Ron entró a mi cuarto, quería hablar, o eso fue lo que me dijo, comenzamos a hablar sobre ti y lo que haríamos a partir de que comenzara el siguiente trimestre. Todo iba bien, pero de un momento a otro, él, comenzó a besarme.

Intente, te puedo asegurar que lo intenté con todas mis fuerzas, pero no pude. Harry, desee responder a su beso con todo lo que él me ofrecía, sé que no puede gustarte lo que te estoy diciendo, pero es necesario que lo diga todo.

Confié en que lo que pasó entre nosotros, solo fue en respuesta al ataque de Voldemort, al miedo que tenemos todos, quise creer que nos habíamos equivocado, tú y yo nunca nos hemos peleado y siempre hemos sido muy unidos, pero desde un tiempo a esta parte, ambos parecemos querer herirnos.

Cuando sentí los labios de Ron, al día siguiente de lo que pasó entre nosotros, solo pude pensar en que no podía herirlo de esa manera. Él me ama, me quiere…

-Y…

-Espera, déjame terminar, por favor, no me cortes aún. A raíz de nuestra discusión, me aferré en creer que era lo mejor, ninguno de los dos queremos herir a Ron, queramos o no, lo amamos de igual forma.

Pero los días fueron pasando, sentir sus manos acariciar mi rostro, escucharlo susurrarme o incluso sus abrazos, se me hacían vacios y sin sentido, parecían posesivos y marcantes. No podía dejar de compararlos con los tuyos.

Hace un momento, cuando me beso y comenzó a acariciarme, Harry, temí no poder negarme, es mi novio, no debería desear alejarme de él, no debería pensar en que alguien entrara y nos interrumpiera.

Pero lo hice, lo desee, a pesar de que la persona que entró, fuiste tú.

En ese momento desee que la tierra se abriera bajo mis pies. Tu mirada, ese reflejo que traspasó tus ojos, Harry, temí haberte perdido, quise correr tras de ti, pero Ron, no me lo permitió.

El silencio se hizo de nuevo, Harry la miraba sin entender aún el punto de la chica:

-¿Qué me quieres decir con todo esto Hermione?, sinceramente no entiendo na…

-Quiero estar contigo, que seas quien me abrace, quien me acaricie, que seas la persona que me susurre tonterías al oído. Harry, quiero que seas tú, quien me bese todos los días, pero aún no puedo consentir que eso pase.

Te pido unos días, dame solo unos días para que hable con Ron, incluso para que él solo, se dé cuenta de que lo nuestro no va a ninguna parte, que nada de esto tiene sentido.

-¿Y mientras tanto?

Escuchó que Harry preguntaba con algo de disgusto:

-Mientras tanto, tendrá que seguir todo como hasta ahora, no podemos…

Más la chica no pudo continuar hablando, Harry, había llevado una de sus manos hasta la nuca de ella y la había besado de improvisto.

Sirius, agachó su cabeza, eso a él no le importaba en lo absoluto, iba a matar a James, ¿por qué tenía que ver semejantes cosas?

-¿Crees que puede seguir todo igual?, dime, ¿en serio piensas que podrás mantenerlo todo así sin más?

-Solo te pido unos días, entiende que Ron…

-Lo entiendo, ¿vale?, yo tampoco quiero herirlo, Hermione, es mi mejor amigo, siempre lo ha sido, pero no puedo aguantarlo, no soporto cuando le sonríes, cuando le hablas con esa mirada de tonta que no eres tú. Cuando lo besas de esa forma para que todos vean de quien eres.

-Es una mentira, es un espectáculo que a él le hace feliz y que a mí no me importaba interpretar, si él quería mostrar a todos que estaba con él, ¿qué me importaba a mí?

-YO, Maldita sea, yo debería de importarte.

-Y lo haces, por eso intento detenerlo, intento con todas mis fuerzas que no lo haga, pero si me niego se dará cuenta de que pasa algo.

-Es que pasa algo Hermione.

-Harry, unos días, ¿sí?, por favor solo unos días y ya, te juro que si en unos días él no entra en razón, yo lo terminaré todo.

-¿Y qué pasará después?

Sirius al escuchar ese tono de voz volvió a mirar a los chicos, ahora él volvía a estar recostado en la cama, y ella estaba encima de él, el dichoso colgante que había desencadenado tanto ajetreo, colgaba del cuello de ella y rozaba la camiseta del chico, ella volvía a tener su frente unida a la de él.

Sirius, se percató de que la pequeña lo miraba a él, ambos intercambiaron una mirada, se pedían uno al otro, que guardaran silencio.

-¿Recuerdas lo que te dije en el funeral de Dumbledore?, siempre juntos Harry, ahora más que nunca. Estaré a tu lado en todo momento, te juro que una vez todo esto termine, nada ni nadie podrá separarnos.

-¿Nunca?

-¿Alguna vez alguien lo ha conseguido?, ni el basilisco en segundo año, ni los Dementores en tercero, ni Voldemort y sus intrigas en cuarto, ni Dolohov en quinto año, ni siquiera nuestros episodios tontos en sexto año, ¿quién crees que pueda separarme de la persona más importante para mí?

Sirius, no pudo evitar darse cuenta de cómo la pequeña se giraba rápidamente a mirar a Hermione, la miraba sorprendida y totalmente confundida, más ni Harry, ni Hermione notaron la mirada de esta, pues ambos parecían perdidos el uno en el otro.

Habían cerrado los ojos, y con cuidado volvieron a juntar sus labios.

Más de un momento a otro algo pasó, Harry, apartó a Hermione de su lado y se agarró con fuerza la frente, la chica cayó al suelo, mientras que Luna se incorporaba en la cama y se acercaba a Harry:

-Aggg.

Un gemido de intenso dolor escapó de los labios de Harry, enseguida, Hermione, corrió a su lado.

-¿Harry?, ¿Qué sucede, qué está pasando?

-Aléjate, no te acerques.

Más ella no le hizo caso, rozó su rostro con ambas manos, más Harry pegó un grito de dolor y la apartó de un manotazo:

-¿No te das cuenta que el dolor es por tú culpa?

Quien habló fue la pequeña Luna, Hermione, miró a la niña sin entender, más esta tenía lágrimas en los ojos e intentaba que Harry dejara de moverse:

-Sal, vete de aquí, aléjate de él por un momento.

-¿De qué estás hablando?, no pienso ir…

-QUIERES IRTE DE UNA MALDITA VEZ.

Quien había gritado ahora era Harry, la chica se calló en el acto y furiosa salió de allí, él, no tardó en seguirla, necesitaba hablar con James de algunas cosas.

"OPV"

No podía ser, no podía, ¿cómo era posible que fuera ella?, se había imaginado un montón de posibilidades, pero nunca creyó que fuese ella.

¿Por qué?, estaba tan cegada en que era la misma Hermione, con la que su padre había engañado a su madre, que no se había planteado la posibilidad, de que ella misma podría ser perfectamente su madre.

Después de todo, ¿no se habían cambiado casi todos de nombre y aspecto?, ¿por qué lo habían hecho?

Por eso ella tenía la esfera, por eso ese sentimiento de conocerla y a la vez no. ¿Cómo la había reconocido?, porque no era la primera vez que vivía esa escena, y sobre todo no era la primera vez que escuchaba la frase final; ¿quién crees que pueda separarme de la persona más importante para mí?

Solo que ella la conocía con una variante; "¿crees que puedan separarme de una de las personas más importante para mí?, Tu y Luna son mi mayor tesoro y eso nadie me lo arrebatará."

Recordaba haberse preguntado quién podría desear separarlos, más nunca se atrevió a preguntar, mucho menos se esperaba que existiera alguien que de verdad desease hacerlo.

Pero en esos momentos se estaba dando cuenta de que sí que había alguien, y alguien que aunque su madre lo negase, podía conseguir hacerlo.

Se fijó en como lentamente Harry, o mejor dicho su padre, comenzaba a recuperarse y su respiración parecía volver a la normalidad. Lo vio llevarse una mano a los ojos y quitarse las gafas, todo su rostro y frente estaban empapados en sudor.

-No puedo permitirlo, ¿así que es eso?

-¿Qué pasa?

Harry, la miró sorprendido de verla aún allí, pareció quedarse un momento sin saber que decir o hacer, para después formar una sonrisa en su rostro y declarar:

-No es nada, unos malditos dolores de cabeza insoportables. ¿Ves está cicatriz?, pues resulta que me provoca un fuerte dolor cuando menos me lo espero.

-¿Qué tiene que ver que Granger te toque?

-¿Por qué la llamas Granger?, ¿Aún te llevas mal con ella?

Frunció el ceño y miró hacia la puerta.

-¿Por qué no intentas conocerla un poco?, ¿Sabes que ella también ama la lectura?

Siguió callada, sí, claro que lo sabía, también sabía que odiaba el café y que prefería el chocolate, además de que debía estar muy caliente, si estaba frío o templado ya no le agradaba, que debía darle un beso al menos tres veces antes de que ella se quedara dormida, porque decía que así siempre estaría protegida.

Que le encantaban las figuritas de seres mitológicos y que por ello contaba con una vitrina de cristal en casa repleta de ellos.

Que no le gustaba verla subida en la moto de su tío Silver, porque decía que era muy peligroso. Y que al igual que el resto le había mentido, además de dejarla sola cuando había prometido no hacerlo.

Que no le gustaba que hiciera esas cosas que ahora sabía que eran magia, a pesar de que ella, era una gran bruja.

-Podrías hablar con ella, seguro que encuentras algún tema interesante.

Frunció el ceño molesta sin apartar la mirada de la puerta, hablar con ella. ¿Quería hablar con ella?, quizás sí, podría tal vez intentar sacarle alguna razón para sus mentiras y sus enfados injustificados.

-No creo estar pidiéndote algo tan lamentable, ¿o sí?

Miró a este, el cual seguía echado en la cama y la miraba con el ceño fruncido.

-No es eso, es solo que cuando una persona se me atraviesa, no me resulta fácil hablarle.

Lo escuchó soltar una carcajada y eso la molestó en cierto modo, lo miró enfadada y él tan solo intentó parar de reír:

-Lo siento, de verdad perdona, es solo que ella es igual. Aunque más diría que yo soy más difícil de convencer. En fin, no puedo pedirte nada, así que haz lo que tú creas mejor, ¿sí?

Este llevó una de sus manos hacía su pelo y se lo revolvió, eso la hizo sentir un escalofrío en su interior, ese gesto de él, era igual al que solía hacerle cuando esperaba que ella actuara de la forma correcta.

Molesta al darse cuenta de que por culpa de ese simple gesto, ya no podría negarse a hablar con Hermione, miró a este, más al verlo guiñarle un ojo con complicidad y levantarse un poco de la cama para decirle:

-¿Te apetece que veamos si hay algo de chocolate caliente en la cocina?

Sonrió a su propuesta y sin más, saltó hacía él, depositó un beso en su mejilla y después se bajó de la cama y sonriendo declaró:

-Quien llegue último lo prepara y lava los platos.

Sin más, abrió la puerta y la cerró, escuchó una protesta al otro lado de esta, pero no se detuvo, rió contenta al ver que podía jugar con su padre de igual modo que lo solía hacer, aunque él desconociera que lo era.

Llegó a la cocina girándose contenta por haber ganado y mirando cuanto le quedaba a este para llegar, cuando pegó un salto enorme al escucharlo decir:

-Me gusta con mucha azúcar, enana tramposa.

Miró detrás de ella y lo descubrió sentado a la mesa jugando con una servilleta:

-¿Cómo…?

-Soy mago Luna, ¿nadie te ha hablado de la aparición?

Se quedó como tonta mirándolo con la boca abierta:

-¿Qué te gusta con mucha azúcar Harry?

Escuchó que preguntaba alguien tras de ella, ambos miraron a la recién llegada y ella no pudo evitar alejarse un poco de ella. Sentía cierta desconfianza hacía esa chica por dos razones, una, la había visto por primera vez el día que llegó allí, además de que el color de su pelo no era el mismo con el que ella la había visto.

Al igual que al resto de los chicos, solo que no recordaba muy bien a los demás porque esa noche había sido algo caótica para ella. ¿Por qué esa chica había tomado una apariencia tan parecida a la de su padre?, ¿Y cómo podía ser que James Evans, no fuese James Evans?

-Hablábamos de chocolate caliente.

Dijo sin más, la chica sonrió de medio lado a sus palabras:

-¿Una pequeña pausa antes de los duelos?

Miró a este y vio que asentía:

-Algo así.

-¿Y quién quiere entonces una taza de chocolate caliente?

-¿Quién lo preparará peliro...negra?

Dos personas más entraron en la cocina y ella prefirió acercarse a su padre, de todos, era del único que podía fiarse:

-¿Por qué preguntas eso?

-Si no lo haces tú, encantado me apunto a tomar una taza.

Eran Evans y el chico que no se separaba de él, Blane, creía que se llamaba. Este último era el que acababa de hablar y sonreía como si nada, más ella estaba segura de que se sentía en cierto modo nervioso. Miró a quien había confundido con su padre y se percató de que este tenía su mirada fija en este.

Para ser más exactos en la cicatriz de su padre, miró hacía el mismo lado con cierta desconfianza, y se percató de que se apretaba el lugar de vez en cuando.

Si hacía memoria, su padre hacía eso a veces, aunque todo había ido a peor conforme pasaba el tiempo. Se percató de que hacía una mueca de fastidio y acercándose a él y tomando asiento, declaró:

-¿Entonces me libro de tener que prepararlo yo?

-Ja, chica lista, pero de eso nada, perdiste tú propia carrera…

-No perdí, tú hiciste trampas.

-No las hice enana, tú, no pusiste condiciones.

-Eso es…

-Ser más inteligente que tú.

Ella le sacó la lengua molesta y él rió, todos en la cocina los miraban, entonces recordó algo más de su padre.

-Bueno, está bien, prepararé yo el chocolate para cinco personas y después fregaré todo sola. –Su tono de voz era como de enfado y cansancio, lentamente comenzó a levantarse de la silla que había ocupado, hasta que sintió la mano de él sobre la suya:

-O pequeña manipuladora, quédate ahí quieta, ya lo hago yo.

-¿De verdad?

Preguntó sonriendo al verlo levantarse:

-Pero de fregar no te libras.

Le dijo este, y sin más comenzó a prepararlo bajo la atenta mirada de todos los presentes, se percató de que ninguno de los tres, quitaba la mirada de encima de su padre y eso la molestó en cierto modo.

Todos sin dejar de mirarlo, tomaron asiento alrededor de la mesa del comedor:

-¿No es esa cacerola muy grande Harry?

Escuchó que preguntaba la chica extrañada:

-Lo sería sin duda, sino fuera porque conozco demasiado bien a varios integrantes de esta casa.

Dijo este sin más con una sonrisa torcida en su rostro, mientras que comenzaba a calentar leche. Ella lo vio buscar algo en los muebles de la cocina y cuando lo encontró sacó algo de un saco y volviéndose, se lo lanzó a las manos.

Ella lo cogió sorprendida y al abrir las mismas, se encontró con un trozo de chocolate redondeado, sonrió y lo miró, él, sonreía de medio lado con un trozo del mismo entre sus labios y le guiñaba de nuevo el ojo:

-Oye, yo también quiero.

-Calla, que no son tus galletas.

-¿No hay para mí un poco Harry?

Blane y Evans discutían, mientras que su padre le lanzó un trozo de chocolate también a la chica y después lanzó otros dos trozos, a uno de los chicos le dio en la cabeza y cayó a la mesa, mientras que el otro con sorprendentes reflejos lo cazaba.

-Gracias.

Dijo Blane mientras cogía su trozo y se lo llevaba a la boca:

-Ahora dale la pata.

Blane intentó darle a Evans una colleja en la cabeza, más no lo consiguió y este se reía abiertamente de su amigo.

Vio como vertía en el cazo bastante cobertura de chocolate y con una cuchara grande de plástico comenzaba a removerlo todo. Un olor a chocolate comenzó a inundar el lugar y ella cerró los ojos.

En ese momento recordó cuando su madre y su padre se metían a la cocina los domingos por la tarde a hacer galletas de chocolate u otras cosas. Esas tardes siempre eran inolvidables. Las risas y los juegos en la cocina se volvían imposibles, y al final todo terminaba completamente sucio.

Ella siempre acababa en el baño junto con su madre.

Por increíble que pareciera, la cocina se fue llenando poco a poco de gente atraída por el olor a chocolate caliente. Poco a poco, en la cocina se encontraban todos los Weasley, menos el padre de los chicos, además de su Tía Luna y su tío Draco, los restantes amigos de los otros y por último llegó Granger.

Esta se quedó apoyada en la puerta sin terminar de entrar a la cocina, su novio, el tío Ron le entregó una taza de humeante chocolate caliente, ella, la recibió con una cálida sonrisa y se quedó mirando la taza mientras la apretaba con ambas manos y respiraba el aroma del mismo.

Ella misma se abstuvo de repetir ese mismo gesto, pues lo solía hacer siempre antes de tomar el primer sorbo del mismo. Era como un pequeño ritual.

-Y después de este estupendo chocolate, nos toca nuestra sesión de hechizos.

Escuchó que decía uno de los chicos, Pitt, creía que se llamaba, era el más bajo de todos los presentes, y se encontraba sentado entre ambos gemelos. Era curioso, pero no los había reconocido cuando los había visto por primera vez, ¿estarían muertos en su tiempo?, sabía que su tío Ron, todos los años iba a su casa vestido de negro y con dos ramos de flores, según le había contado su madre, eran para recordar a personas que ya no estaban.

¿Serían ellos?

-Así es, hoy repasaremos todo, mañana, lo que haremos, será una sesión de enfrentamientos.

Escuchó que decía Hermione desde su lugar. Nadie discutió sus palabras y ella misma dejó de mirarla para centrarse en su vaso. Poco a poco todos se fueron marchando de la cocina, hasta que al final se quedó sola en la misma, con todos los cacharros.

Ella tenía prohibido acudir a esa sala, así que no le molestó demasiado el hecho de entretenerse con algo. Su tío Draco fue el último en salir, le había preguntado si necesitaba algo de ayuda, y después de guiñarle un ojo, había hechizado algunos objetos de la cocina para que le echaran una mano.

Cuando este se había marchado, encendió la radio y comenzó a escuchar música mientras limpiaba.

"OPV"

Miró a la pequeña de reojo y frunció el ceño, desde que había salido de la sala que había creado, la sobrina de Malfoy, no había dejado de mirarla de forma descarada. ¿Qué le pasaba?, ¿Qué podía querer de ella?

Intentó acomodarse mejor en su cama, y centrarse en la lectura del libro que tenía entre sus manos, más tener esos penetrantes ojos verdes mirándote de forma tan insistente era realmente perturbador.

Escuchó una risa divertida y al mirar de donde provenía, descubrió que su amiga Luna, miraba de una a otra divertida, mientras que la otra ocupante de la habitación, tenía también sus penetrantes ojos verdes fijos en ambas.

¿Qué podía pasarle a Lily?

Cansada y a la vez frustrada de tan exhaustivo examen decidió hablar, suspiró y cerró el libro que estaba intentando leer. Lo dejó a un lado suyo y subió ambas piernas para refugiarse en ellas y después declaró:

-¿Puedes decirme que tanto me miras?

Tanto la pequeña Luna, como Lily, la miraron, Lily, frunció el ceño y torció un poco la nariz, algo la estaba preocupando, por otra parte la pequeña entrecerró los ojos y cruzó ambas manos sobre su pecho.

-¿Harry, siempre actúa así como hoy?

Escuchó que decía Lily, ella se mordió el labio inferior y miró de reojo a Luna, esta miraba una revista del quisquilloso:

-Sí, Harry se toma muy enserio lo que tiene que ver con las artes oscuras.

-¿Por qué?

-Por que le gusta y a la vez las aborrece. Es una relación amor odio la que tiene con esa asignatura. Sabe que la necesita, y además es la que mejor se le da, pero a la vez la teme y odia, por todo lo que esta puede provocar.

-¿Todo lo que puede provocar?

Escuchó que susurraba la sobrina de Malfoy.

-Sí, Luna, las artes oscuras son muy peligrosas, y nunca sabes en lo que un hechizo de esa rama puede desembocar. Esa clase de magia es impredecible y muy difícil de controlar.

-¿Y por qué nos la enseñan en el colegio?

-No, lo que a nosotros nos enseñan es Defensa contra las Artes Oscuras, solo que este año es diferente a los demás. La mujer responsable, es despreciable y el director ama esa asignatura con todo su ser.

-Es posible que así sea, pero es como Harry, puede amarla pero la respeta. Snape, sabe lo peligroso que puede ser jugar con esas cosas, no puedes decir que tan solo las ama.

No pudo evitar mirar a Lily con cierto desconcierto, parecía hablar de Snape con cierto aprecio.

-Mi padre decía, que Snape, era un gran hombre, que en cierto momento de su vida tomo decisiones equivocadas, pero que sin duda las remendó con creces.

Todos en la habitación miraron a la pequeña que acababa de hablar, la cual parecía haberse perdido en sus pensamientos. La puerta se abrió y por esta entraron las dos personas que faltaban. Ginny y la otra chica, ¿quién podía ser ella?, no se había atrevido a preguntar, temía saber la respuesta.

Ambas chicas se fueron a sus respectivas camas, recogieron sus pijamas y comenzaron a cambiarse:

-Es extraño ver que todas estamos despiertas, ¿cuál es el tema de conversación?

Se interesó Ginny, esta ya había terminado de ponerse la parte de arriba y estaba cogiendo su cabello en una trenza, al ver que no quedaba del todo bien se acercó a su cama y le ofreció su pelo mientras juntaba ambas manos.

No pudo evitar apartar la mirada de sus ojos castaños, a pesar de que no sabía por qué debía sentir remordimiento hacía ella, después de todo, ¿no estaba ella en algo con Malfoy?

Aceptó ayudarla con la trenza mientras que Luna respondía a esa pregunta:

-Harry, Elkins quería saber si Harry es siempre como hoy.

Ginny miró hacía la cama de Lily y declaró:

-No has visto nada de su carácter, ¿por qué quieres saberlo?

-Simple curiosidad.

-Sin duda. ¿Sabes?, la curiosidad no es muy buena aliada.

-¿Qué se supone que significa eso?

Escuchó que decía Lily con enfado, Ginny, iba a contestar a esa pregunta cuando la sobrina de Malfoy declaró:

-¿Hermione?, tú eres la que mejor conoce a Harry, ¿podría preguntarte algo de él?

Todos los ojos recayeron en ella, incluso los de Ginny, la cual, tras acomodarse mejor en su cama y la miraba desde muy cerca.

-Depende de lo que quieras saber Luna, es cierto que soy su mejor amiga, pero no lo sé todo.

-¿Por qué le duele la cicatriz en su frente?

Dos pares de ojos, de color verde esmeralda, se fijaron en ella en el acto, mientras que Ginny y Luna la miraban con ciertas dudas. La que más extrañamente la miraba era Luna, parecía temer algo.

-Esa es una muy buena pregunta, aunque a mí me interesaría saber cómo demonios es que…

Lily hizo callar a su amiga de inmediato, y ella estaba segura de porque, para impedir que dijera que no sabía a qué se debía la cicatriz de Harry. Pues decir eso en ese tiempo, era como decir que no habían visto un periódico en veinte años.

Aunque lo cierto era que lo que no habían, era vivido aún esos veinte años.

-Esa cicatriz se la hizo antes de que nos conociéramos, no sé cómo fue, pero por lo visto el golpe que recibió fue grande y dejó ciertos efectos secundarios.

Enseguida supo que la pequeña no la había creído, sus ojos la miraban como Harry lo solía hacer cuando desconfiaba de su palabra, eso la hizo sentirse incómoda.

Carraspeó un poco:

-Bueno, a la vista de esa respuesta, me gustaría que me contaras una de las tantas hazañas que mi madre me contaba sobre él.

-¿Hazañas?

-Sí, cosas como cuando se enfrentó a un basilisco para salvar a Ginny Weasley, o cuando participo en un torneo llamado el torneo de los tres magos.

O como cuando llegó a Hogwarts en…

-Luna, ¿de dónde sacaste todo eso?

Preguntó rápidamente intentando callar a la pequeña, mientras que Lily la miraba con cara de terror:

-¿Torneo de los tres magos?, creí que estaba prohibido, ¿cómo es posible que Potter haya participado en uno?

Ginny miró hacía la amiga de Lily con cara extrañada:

-¿Sois de muy lejos cierto?, es imposible que no lo sepáis sino, salió en todas partes, después de todo, el torneo es famoso en el mundo entero.

-Me lo contó mi madre, decía que Harry Potter era un héroe para todo el mundo mágico, que…

-Luny, ¿no crees que sería bueno que te echaras a dormir?

La que intervino ahora fue Luna, se había levantado de la cama y había ido a la de la sobrina de Malfoy, se había sentado en la misma y había obligado a la pequeña a mirarla. Al estar de espaldas a ella, no podía ver la expresión de su amiga.

-Solo quiero que me cuente uno de esos cuentos.

El tono enfadado y cargado de reproche que utilizó la sobrina de Malfoy, la hizo sentir extraña:

-Pero Luna eso…

-Yo también estoy interesada en oírlo.

Escuchó que decía la amiga de Lily, con cierto temor fijó sus ojos en los de Lily y rápidamente apartó la mirada de ella, no podía contar lo del torneo de los tres magos, no podía hablar del regreso de Voldemort, ni decir que Harry se había enfrentado a Voldemort para salvar su vida.

Había tantas cosas que tenía que callar de ese año:

-A mí me gustaría saber la versión de lo sucedido desde vuestro punto de vista de mi primer año.

Escuchó que decía Ginny. Se mordió un poco más fuertemente el labio inferior y tras meditar los pros y contras se decidió, quizás no era tan mala idea enseñarle un poco a Lily de su propio hijo.

-Está bien.

Resignada, comenzó a hablar, se quedó muy parada al ver que todas la miraban interesadas y con muchas ganas de escuchar sus palabras. Había decidido no decirles sobre su talento de hablar parsel, solo deseaba que Ginny y Luna no dijeran nada sobre ese punto en concreto.

"OPV"

Ya no había duda alguna, era ella. Su forma de contar las cosas, el matiz que le daba a sus palabras, el ímpetu con que recalcaba cada cosa, escena, acto, todo era exactamente a como lo recordaba.

Todas hacía un buen rato que se habían quedado dormidas, más ella no podía dejar de mirar a su madre. Su cama estaba enfrente de la de ella y parecía dormir tranquila. ¿Por qué la había engañado?, ¿Por qué se enfadaba cada vez que ella hacía algo de magia?, ¿por qué parecía odiarla por ello?

Era una hipócrita, sabía que era una de las mejores de Hogwarts, todo el mundo hablaba de ella y de su padre y su tío Ron. Eran como una pequeña leyenda, sin embargo, ella había decidido mentirle y hacerla sentirse culpable y mal cada vez que hacía algo de magia.

-¿Todavía despierta?, ¿quizás te he asustado con mi historia?

Con fuerza apartó algunas lágrimas de enfado que tenía en el rostro, esperaba que con la oscuridad ella no se diera cuenta.

-No es eso.

-¿Entonces qué sucede?

-Hecho de menos a mis padres.

Dijo sin más, pudo distinguir como se levantaba de la cama y la vio acercarse a la suya:

-¿Quieres que vaya a buscar a tú tío Draco?, ¿o prefieres a Harry?

-A ninguno.

-¿Puedo yo hacer algo por ti?

-¿Por qué mis padres me ocultarían que soy una bruja y que ellos también eran magos?

-¿Estás segura de que lo eran?

Escuchó que le preguntaba, asintió enfadada, escuchó como suspiraba y sintió que se sentaba en su cama.

-¿Has pensado que quizás fue para protegerte?

-¿De qué?, al cumplir once años habría venido al colegio, ¿por qué ocultarme todo esto?, ¿por qué enfadarse mi madre conmigo por ser capaz de hacer lo mismo que ella?

Unas lágrimas comenzaron a caer por su rostro, sintió como ella la abrazaba y la escuchó decir:

-No son tiempos fáciles Luna, quizás tú madre tenía miedo, tal vez deseaba protegerte, si se enfadaba al verte hacer magia, tal vez fuese porque se daba cuenta que no podría impedir que entraras en Hogwarts.

¿Sería por eso?, ¿no habían sido atacados en su casa el mismo día en que ella había cumplido la edad para ir a Hogwarts?, cerró los ojos y se aferró a ella con todas sus fuerzas.

Supo que eso la pilló de sorpresa porque en un principio no respondió, pero seguidamente la aferró ella también en un fuerte abrazo. No pudo retener las lágrimas y se dejó llevar.

Tenía tanto miedo, desde que había llegado se sentía perdida y no sabía cómo regresar. Aunque lo cierto era, que no estaba segura de querer hacerlo, después de todo, ¿qué le esperaba a la vuelta?, sabía que fuese lo que fuese, no le gustaría en lo más mínimo.

Todavía había algo que aún no había revelado, ni siquiera a su tío, sobre todo porque temía horrores que fuera cierto. Se había negado a pensar en ello, incluso había intentado borrar esa imagen de su mente, pero seguía ahí grabada con persistencia.

¿Debía hablar?, no, quizás si no lo decía, si no pensaba en ello, no sería real.

"OPV"

Se levantó empapado en sudor, ¿cómo podía haber soñado algo así?, miro a su alrededor deseando que Ron siguiera completamente dormido.

Malhumorado y sintiéndose como un maldito idiota, se deshizo de las sabanas de su cama y se dirigió al baño, necesitaba una maldita ducha de agua fría.

En cuanto consiguió quitarse el pijama no dudo en meterse bajo el agua, necesitaba hacer algo, precisaba entretenerse, olvidarse de lo que había sucedido la noche del veinticinco.

Precisaba olvidarse de Hermione.

Una vez dada la ducha, se colocó la toalla y se miró al espejo frente a él, su cabello negro, había crecido demasiado en ese tiempo, sus ojos estaban algo nublados y era evidente que necesitaba descansar.

Pero era algo que no conseguiría de manera fácil y lo sabía. Miró su pecho desnudo y se fijó en la cadena que rodeaba su cuello sin verla en realidad. Ahí estaba su responsabilidad, en eso debía centrarse, en eso y en nada más.

No podía ser tan difícil, después de todo había sido su obsesión desde que nació, ¿porqué no convertirla en la de él también? Se vistió rápidamente y salió del baño, miró a su alrededor y al ver que todos dormían aún, decidió bajar a prepararse algo.

Una vez calentada algo de leche y con azúcar en la misma, cogió un croissant que sin duda la señora Weasley habría hecho, y se dirigió a la sala.

Entró en la misma e iba a refugiarse en el sillón frente al fuego, cuando se encontró con que no era el único levantado.

Elkins, se encontraba con una manta encima de sus hombros cubriéndola y sus ojos fijos en el fuego de la chimenea, además de un baso en sus manos.

-¿Insomnio?

Preguntó suavemente, Elkins, pareció salir de sus pensamientos y se fijó en él, no dijo ni palabra, pero se sintió como si ella se estuviese disculpando con él. Era como si ella intentara decirle algo de suma importancia sin palabras.

¿Qué podía sucederle?

-Algo por el estilo, ¿nunca has pensado que vives en una pesadilla y de pronto algo te golpea con suma fuerza y te demuestra que la realidad es algo aún más cruel?

Frunció el ceño algo extrañado, ¿qué podría haberle pasado?, Si Evans había hecho algo de nuevo para herirla, podía asegurarse que se lo haría pagar.

-Me temo que desde hace tiempo, sé que la realidad puede superar mucho a mis pesadillas.

Ella sonrió de medio lado a su comentario y fijó su vista de nuevo en el fuego, suspiró al ver que no parecía animarse y tras sentarse en la moqueta a sus pies declaró:

-¿Qué fue lo que Evans hizo ahora?

-¿Qué?

Escuchó que ella susurraba sorprendida.

-Siempre que te veo como ida es por algo que este te ha hecho. ¿Qué fue esta vez?, ¿tengo que darle una paliza o con un puñetazo bastaría?

-¿Por qué crees que podrías vencerlo?

Él formó una sonrisa en su rostro pero no contestó a su pregunta, tan solo se llevó el vaso a sus labios y la miró a los ojos mientras bebía y se encogía de hombros.

-Solo hemos tenido una discusión.

-Parece ser algo más serio.

Ella no respondió, tan solo se quedó con la mirada fija en el fuego ante ella, tras beber un poco más de su vaso de leche sin apartar su mirada de ella, se decidió a hablar:

-¿Por qué tantas peleas?, si no me equivoco el tipo te gusta, algo irracional a mi forma de ver, pero no me meteré en eso, y es más que evidente su interés por ti, ¿por qué entonces discutir en lugar de disfrutar vuestro tiempo juntos?

-Yo podría formularte la misma pregunta con respecto a Hermione.

Él negó a sus palabras y ambos se miraron a los ojos:

-Aunque pareces decidida a ignorar lo que te digo, mi posición no tiene ni punto de comparación con la tuya. A ti no te impide nada estar con él, salvo tal vez, vuestro orgullo mutuo, pero en mi caso es otra la historia.

-Si hablas de tú amigo, creo que si en verdad es amigo tuyo, entenderá todo, confío en que vuestra amistad pueda resolver ese bache.

Él sonrió de medio lado:

-Quizás pudiera sobrevivir nuestra amistad como tú dices, pero no solo eso está en juego. Conmigo siempre hay algo más.

-¿Algo más?, no te entiendo, ¿qué…?

-No estamos para hablar de mí, si no para pensar en algo para que ese zopenco de Evans abra de una buena vez sus ojos y vea lo que tiene delante.

-Lo veo muy bien, gracias.

Ambos se giraron a mirar hacia la puerta, Evans, se encontraba apoyado en el marco de la puerta y miraba a Elkins con semblante serio. Era evidente que no había dormido tampoco demasiado:

-Creo que es mejor que yo me marche y…

-No hace falta que te vayas, quizás, contigo delante, ella, decida de una vez escucharme.

Perdido, miró a Elkins, esta miraba a Evans con cierto temor, ¿en qué parte se había perdido?

-Estoy cansado, creo que merezco una maldita oportunidad para explicarme y si ahora decides no escucharme, te juro por lo más sagrado que tengo o tenga en un futuro, que no volveré a intentar hablarte.

Se sentía bastante incómodo en ese momento, ¿qué pintaba en medio de todo eso?

-Yo, no… no lo entiendes, no es que no quiera hablar contigo es solo que…

-Sé que tienes miedo, ¿quién no?, todos lo tenemos, no creo que haya nadie en esta casa que no lo sienta, pero tú y yo sabemos que nuestro tiempo juntos puede ser limitado y tú lo acortas cada día que pasa.

-Eso es un golpe bajo.

Escuchó que replicaba Elkins mientras se levantaba de donde estaba sentada.

-Un golpe necesario, te cierras en banda sin dejarme avanzar, cometí un maldito error, ¿por ello ya estoy sentenciado de por vida?

-Creo que puedes responderte solo a esa pregunta, tienes las evidencias ante tus ojos.

Evans se quedó mudo por unos segundos y declaró:

-¿Y cuanto tiempo más me harás esperar?

-Ninguno, venga, comienza con tú maldita explicación y lárgate.

Vio como ella cruzaba los brazos ante su pecho y lo fulminaba con la mirada. Escuchó que Evans gruñía entre dientes:

-La última noche en el castillo cometí un error, pensé que me habías confundido con otra persona.

Elkins, se quedó helada en el sitio y con cara de incredibilidad, la vio descruzar los brazos y mirarlo desafiante:

-Ilumíname en algo, ¿con quién podría haberte confundido?, porque yo solo conozco a una persona con tú nombre.

-En realidad a dos, no dijiste mi nombre, haz memoria, tú dijiste mi apellido, en ese momento yo creí que te habías enamorado de esa otra persona, pensé que lo nombrabas a él y no a mí.

-¿De qué estás hablando?, yo solo te nombré a ti, y me dejaste en claro que nunca podrías estar conmigo después de aquello.

-Maldita sea, hasta que no hablé con Rem—gulus, no me percaté de mi error. Él me hizo entender que tú me habías reconocido y que en realidad solo a mí me llamabas por mi apellido, que a esa otra persona, le decías por su nombre.

-Sigo sin entender a qué te…

-Potter.

Dijo este sin más, eso lo hizo mirar a Evans desconcertado:

-¿Qué pasa conmigo ahora?

-Podrías dejarnos a solas un momento.

-Encantado.

Rápidamente se levantó de donde estaba sentado, deseaba salir de ahí cuanto antes, la verdad es que la situación de esos dos le importaba bien poco y se sentía terriblemente incómodo.

Miró de reojo a Elkins, para ver si era buena idea que se marchase y se quedó un momento estático en el lugar, ¿qué le pasaba?, Sus ojos parecían echar llamas verdes por los mismos, tragó saliva, mejor se marchaba de ahí cuanto antes.

Al pasar cerca de Evans, no pudo evitar soltar una pequeña risita nerviosa:

-Te deseo mucha suerte, ¿algo que quieras decirle a tú querido amigo Blane?, no estoy muy seguro que vayas a salir vivo de esta sala.

"OPV"

-¿CÓMO SE TE PUDO OCURRIR QUE ME PODÍA GUSTAR MI HIJO?

-¿Tú qué crees?

Dijo de forma ácida sin dejar de mirar a Lily, ésta lo fulminaba con los ojos:

-Eres un maldito depravado, ¿cómo pudiste pensar algo así?

-Te recuerdo que yo no era consciente del detalle de que era nuestro hijo, y no solo mío.

-Por el amor de Merlín, aún así ¿qué te hizo pensar que podría enamorarme de alguien que vive veinte años en mi futuro?, no estoy tan loca como para meterme en algo así.

-Esa sí, es una noticia nueva, Evans.

-Mira Potter, está claro que aquí quien tiene una mente bastante depravada eres tú. No me puedo creer que seas tan idiota de pensar algo así.

-¿Qué querías que pensase?, vuestros bailes a escondidas, vuestras conversaciones y bromas privadas, es igual que con Quejicus, o incluso peor. Nunca te vi abrazar a este, como lo abrazabas a él bajo la lluvia. Me cegué hasta tal punto, que llegué a olvidar quien es él, en realidad.

Me moría de celos, al veros juntos a cada rato, al verte reír y bromear con él, cuando a mí me fulminabas con la mirada. Solo podía pensar que preferías a mi hijo en lugar de a mí.

Me obcequé en pensar que lo querías.

-Y lo quiero, ¿cómo no hacerlo?, es un chico increíble, con una fuerza interior envidiable, quizás con demasiado orgullo y un carácter del demonio. Pero sabe escuchar, no se aprovecha de los demás y sabe cómo tratar a la gente.

Poco a poco me hechizó lentamente, cada día que pasaba deseaba pasar más y más tiempo con él, con cada conversación lo conocía mejor, con cada palabra salida de sus labios, precisaba que dijeras más y más.

Toda yo, ansiaba abrazarlo, hacerle entender que no estaba tan solo como se creía. En ese momento solo pensé en darle el apoyo que precisaba, para levantarse de ese lugar.

-¿Y diciéndome todo eso, quieres que me quede tan pancho?

-Sí, pretendo que lo hagas, porque quiero que lo entiendas, que comprendas esta necesidad, no sé todo lo que él ha pasado, pero he escuchado algunas cosas, ¿James, sabes todo lo que Harry a tenido que sufrir?

-¿A qué viene este cambio?, primero necesito que…

-Es necesario, porque todo está conectado, antes de saber que era mi hijo, solo podía desear estar a su lado y nada más me importaba, me daba igual pelearme con todo el mundo si era necesario, si con eso, él y yo, compartíamos otro momento juntos.

Pero no era amor, bueno sí, pero no esa clase de amor.

No es el amor que te hace sentir mariposas en el estomago, el que te hace quedarte ciega y no ver nada más a tu alrededor. El que te quita el sueño y te deja como tonta casi todo el tiempo.

No es el mismo amor que siento por ti.

Se quedó congelado en el lugar, no se esperaba que ella lo dijera de forma tan clara y sin rodeos, de hecho y a pesar de que Harry era la prueba viviente, (como muy bien ella le había declarado hacía un buen rato), no podía aún creerse que ella en verdad sintiese eso por él. Por la persona a la que se había pasado corrigiendo y discutiendo casi cada uno de los días de su estancia en Hogwarts.

-¿Qué acabas de decir?

-Lo has escuchado perfectamente, con esto no quiero que pienses que…

Prefirió no escuchar el final de esa frase, sabía que intentaría impedir todo eso de alguna manera y no estaba dispuesto.

Caminó hasta ella y sin darle tiempo, cogió su rostro y la besó, sus labios se unieron y ya nada más le importó. Al ver que ella le respondía en el acto, quitó sus manos de su rostro y las llevó hasta su cintura para pegarla a él.

Por su parte, ella, llevó sus manos hacía su cuello y lo abrazó.

Esa era la mejor mañana de su vida, sin ninguna duda.

-Maldición, voy a tener pesadillas el resto de mi vida.

-¿No puedes quedarte callado?

-Eres un pervertido Remus, ¿no has visto bastante manoseo ya?, lo siento, pero no quiero ser testigo de cómo James, engendra a cierta persona.

Lily y él se separaron en el acto, ella estaba completamente roja y él tan solo deseaba estrangular a Sirius con sus propias manos. Seguramente nadie perdería demasiado si lo hiciese.

Se giró dispuesto a fulminar a su amigo con la mirada, y se encontró con que Remus de ese tiempo lo acompañaba.

-Antes de que decidas matar a este imprudente, quizás deseas escuchar lo que vengo a decir.

-¿Qué sucede?

-Sirius regresará a la casa hoy mismo, pero he de deciros que no podréis decirle quienes sois, al menos no de momento.

-¿Y eso porqué?

-Ahora mismo no podría procesar lo que eso significa.

Dijo este con un gesto que conocía muy bien, Remus, no se fiaba de Sirius. ¿Por qué esa desconfianza?

-¿Y sobre qué hora llegaré?

Escuchó que preguntaba Sirius con cierto interés:

-¿Llegarás?

Escuchó que preguntaban desde atrás de Remus y Sirius, los dos se giraron a mirar a quien acababa de hablar, Hermione se encontraba allí.

Remus asintió en respuesta:

-Así es, hoy vendrá a vivir aquí.

-¿Entonces ya está?, ¿Recordó?

Remus formó una sonrisa torcida en su rostro y ella sonrió a su vez:

-Entonces lo mejor será hablar con Harry cuanto antes.

-¿Dónde está?

-Creo que en la sala de los duelos, al menos lo dejé en la puerta de la misma.

Sin mediar palabra con nadie, los dos se fueron hacía la sala, con Lily de su mano y Sirius tras ellos. Al llegar al lugar, Hermione, fue la que abrió la puerta.

-Harry, quizás te intere...

Su frase se quedó a medias, Remus y Sirius, entraron rápidamente a la sala y él y Lily, entraron detrás.

Si creía que su hijo no podía sorprenderlo de ninguna manera más, estaba muy equivocado.

Y este es el final de este capítulo, espero lo disfrutéis tanto como yo al escribirlo, nos vemos, hasta el siguiente buybuy.

¿Qué os parece la relación entre Luna y sus papis?, ¿Y la solución que encontraron para Harry y Sirius?, en el siguiente cap, habrá algo de Neville y Alice, solo que no será una escena muy positiva, espero no me matéis y que lo hayáis disfrutado, espero vuestros comentarios al respecto.

Por cierto lamento no poder actualizar Compromisos Erróneos, el portátil en el que lo guardo, está ahora mismo fuera de servicio, pero me dijeron que esta semana ya lo tendré de regreso, así que lo subiré en cuanto me sea posible, mientras tanto espero que este otro fic os compense.