Posesión:

No estaba muy seguro de a donde ir mientras esos dos aclaraban sus dudas, así que decidió ir a la sala de duelos, al llegar, se encontró con que Hermione abandonaba la misma:

-¿Cómo es que ya estás en pie tan temprano?

Se encogió de hombros como quitándole importancia, no estaba dispuesto a decirle a que se debía. Ella tan solo lo miró un momento:

-¿Qué tenías planeado hacer hoy?

-Quiero practicar un poco, después ya veré que hago.

Ella tan solo asintió, se dispuso a pasar por su lado para ir a la sala cuando ella declaró:

-Luna está mal.

Luna, Harry frunció el ceño un poco, vale ese nombre ahora ya no le decía nada, ¿cuál de todas?, la miró intentando descifrar de quien le hablaba y ella tan solo suspiró y añadió:

-La sobrina de Draco, ya se lo he dicho a él, pero creo que querrías saberlo, ayer me pidió que le contara una historia, cuando desperté en mitad de la noche, ella estaba despierta aún. Le pregunté que le pasaba, pensé que quizás podía ser mi culpa, pero ella negó y me dijo que echaba de menos a sus padres.

Además habló sobre que ellos la engañaron, cuando se quedó dormida habló en sueños, solo preguntaba el por qué todos le habían mentido.

Intente que entendiera que podría ser por su bien, y a pesar de que parecía que sopesaba esa posibilidad, no quedó muy calmada que digamos.

Ante sus palabras frunció el ceño, ¿cómo podía ayudar a Luna?, ¿qué podría haber llevado a la madre de ella a hacer lo que hizo?, ¿quién podría ser esta?

Enfadado por no tener respuesta a sus preguntas, prefirió no seguir hablando con ella y acercarse a la sala, pero ella no quiso que se marchara aún y lo agarró del brazo:

-¿Podrías decirme que fue lo que te pasó ayer?

-Nada que no sepas ya, estaba furioso por algo y era tal su enfado que lo sentí de rebote.

Ella pareció algo incómoda y pudo ver el miedo en sus ojos:

-¿Por qué no pides que te ayuden con la oclumancia?, tal vez haya alguien que pueda enseñarte.

-Conozco algún candidato, pero ninguno en nuestras filas.

Dijo secamente, más ella pareció morderse el labio inferior con indecisión:

-¿Qué hay de Draco?

-¿Qué con él?

Preguntó molesto.

-Estuvimos hablando, creo que él podría ayudarte en cierto modo, Lestrange le enseñó Oclumancia y un poco de Legeremancia. No tiene un nivel muy alto en la materia, pero sabe defenderse, quizás si se lo pides él...

-¿Pedirle algo a ese despreciable?, ¿Te estás escuchando?

-Harry, hablas con él casi todos los días, pareces tolerarlo algo más, ¿por qué no sacar algún provecho de ese acercamiento?

-Te has vuelto loca, ¿cómo puedes estar diciéndome eso?, el año pasado me lanzó maldiciones imperdonables, ¿crees que puedo dejar mi mente a su merced?

-Solo digo que podría ser de utilidad, nada más. Y él parece haber cambiado, hasta ahora no tenemos de qué quejarnos, su sobrina parece haber conseguido algo que el resto no ha sido capaz de lograr. Que Draco tenga sentimientos.

No pierdes nada por probar, si ves que es demasiado, lo dejas y ya, creo que no te arrepentirías.

Draco me dijo que estaba dispuesto a ayudar en lo que fuese, si con eso se aseguraba la protección de Luna.

-¿Desde cuándo es Draco?

Su voz sonó más ácida de lo que él pretendía que sonara, además de que su mente parecía no haber procesado casi nada de lo último dicho por ella, tan solo el hecho de que ahora lo llamaba por el maldito nombre.

-Él me pidió que lo llamase a...

-Así que él te lo pidió y tú lo complaciste, perfecto.

Se sentía terriblemente mal, algo en él estaba haciendo estragos en su interior, ¿cómo era posible que el saber que ella era complaciente con Malfoy, podía provocarle sentirse tan sumamente furioso?

-Quise darle una oportunidad, necesitamos aliados, y él podría ser uno a tener en cuenta.

Según ella iba hablando su sangre hervía, había comenzado a hablarle sobre la potencia de hechizo de Malfoy, sobre sus conocimientos en las artes oscuras y sobre venenos y curas de los mismos.

Al parecer esos dos habían tenido bastante tiempo para charlar, y ese estúpido había hablado de más. Había contado cosas innecesarias.

-Tranquila, sopesaré la idea.

-¿Lo dices en serio?

El tono de su voz lo irritó, la miró con una sonrisa torcida en los labios y declaró:

-Por supuesto, necesitamos todo lo que tengamos a nuestro alcance para ganar esta maldita e infructífera guerra.

La sonrisa en su rostro se hizo más grande, la vio acercarse a él y abrazarlo:

-Sabía que entenderías lo importante de esto.

Sin más depositó un beso en sus labios con cierta prisa y se marchó de allí corriendo.

Entrecerró los ojos mientras la veía alejarse y llevó una de sus manos hacía sus labios. Cuando sus dedos hicieron contacto con los mismos, los repasó y retiró, para después mirar a estos.

Una sonrisa torcida se formó de nuevo en sus labios, miró de reojo a la sala y se decidió a entrar, necesitaba relajarse y pensar, además, precisaba comprobar algunas cosas.

En cuanto entró en la misma, su sonrisa se ensanchó, así que ahí estaba el traidor, podría sacar provecho y todo.

"OPV"

-HARRY DETENTE, LO VAS A MATAR.

La voz de Granger llegó hasta sus oídos, más de nada servía, pues ella no podría hacer absolutamente nada en esos momentos.

El maldito de Potter parecía haber enloquecido, cuando había entrado en la sala, no hacía ni cinco minutos, le había solicitado un enfrentamiento para divertirse.

Había comenzado a decirle que había hablado con Granger y que quizás él podría ayudarlo en algo. En un principio había estado atento a sus palabras y al duelo, más según este iba avanzando el dialogo había dejado de ser importante, y el duelo había acaparado toda su atención.

De un momento a otro, Potter, había comenzado a lanzar maldiciones de diferente índole de peligrosidad y destreza. Su agilidad había quedado demostrada y lo que más le había llamado la atención era la diversión que parecía mostrar cada vez que evitaba un hechizo por su parte.

Potter, parecía estar disfrutando como un niño, era como si acabase de descubrir los buenos reflejos que tenía y la facilidad de movimiento que poseía.

-¿A qué estás jugando Potter?

Le había preguntado, más este tan solo rió y mirándolo fijamente preguntó:

-¿A qué estoy jugando yo?, mejor pregunta sería, ¿a qué crees que estás jugando tú?, no engañas a nadie Malfoy, todos sabemos los genes que tú sangre lleva, ¿ahora pretendes haberte reformado?, por favor, no me hagas reír, nadie se creería algo así, ¿por qué no vuelves con tú señor?, sabes que ese es tú único lugar.

Tras esas palabras le había lanzado un hechizo, por poco y no lo consigue esquivar, lo miró enfadado y le devolvió el hechizo, pero este ni se inmutó, hizo una floritura con su varita y sin dejar de sonreír lo volvió a apuntar.

-Decide Malfoy, ¿regresas o terminamos aquí?

No le dio tiempo a responder, y el hechizo lo golpeó de lleno, su pecho comenzó a comprimirse y el corazón le latió con demasiada velocidad, comenzó a toser sin cesar y cayó al suelo de rodillas.

Cuando volvió a toser, un poco de sangre cayó al suelo, sin poder levantar la mirada del suelo y con una mano apoyada en el mismo y otra en su garganta, sintió que Potter caminaba hasta estar a su lado.

Al mirar de reojo, lo vio agacharse a su altura y cogerle del cabello, sus ojos y los de Potter se encontraron en el acto. Un miedo irracional lo recorrió, y sintió como este intentaba entrar en su mente.

A pesar de su estado, consiguió hacer funcionar sus barreras, ¿no le había dicho Granger que Potter no tenía ningún control sobre su mente?, entonces, ¿qué significaba eso?

Potter abrió los labios para hablar, pero algo llamó su atención, pues se puso en pie y lo soltó.

-HARRY DETENTE, LO VAS A MATAR.

Sintió que alguien lo sostenía y supo que no podía ser otra que Granger:

-¿Qué está pasando aquí?

-¿Matar?, solo quería ver si era cierto lo que me dijiste Granger, comprobar si esa escoria inmunda podía enseñarme algo a mí.

Paró de toser en el acto y su respiración, aunque lentamente, parecía volver a la normalidad.

-Harry, ¿qué demonios te pasa?

Escuchó que decía Lupin, así que este también estaba allí.

-Ya dije que nada, ¿es que acaso tus oídos de licántropo, no funcionan con normalidad?

-HARRY.

El reproche estaba impreso en la voz de Granger, escuchó unos pasos en la sala y supo que eran de ella, entonces ¿quién estaba a su lado?

Al mirar frunció el ceño, ¿qué pintaba Blane a su lado ayudándolo?

-Una mala idea.

Escuchó que decía Potter, ambos miraron a este, solo que él no parecía hablar con ellos, sino con quien lo estaba encarando, Granger y Lupin.

Ellos lo miraban enfadados y parecían dispuestos a golpear a Potter, al mirar hacia la puerta descubrió que había más gente en el lugar.

Lily Evans o en ese tiempo Elkins, se encontraba junto con Evans, en la puerta, detrás de ellos acababan de llegar la comadreja y los amigos de Evans, Parkin y Crockford.

-¿Qué pasa Hermione?

Escuchó que preguntaba Weasley, y apartaba a Evans y Elkins de su camino para entrar en la sala. Granger, miró hacía este y después hacía Potter:

-Eso me gustaría saber a mí, ¿en qué estabas pensando?, ¿a qué viene todo esto?

Potter miró a Granger con una sonrisa:

-Solo te hice caso, quería comprobar lo bueno que decías que era, pero si eso de ahí, te parece merecer la pena, creo que no tienes un buen ojo para estas cosas.- Después de eso miró a Weasley y ensanchando su sonrisa añadió: -En realidad no creo que tengas ojo para nada.

Granger, levantó su mano y le cruzó la cara a Potter, sus gafas salieron volando, pero ni el recibir tal bofetada ni el hecho de que sus gafas fueran rotas con el impacto, pareció perturbar a Potter.

Este lentamente se llevó la mano en la que no sostenía su varita hasta su rostro, hizo el amago de repasar el lugar golpeado, pero se detuvo, formó una sonrisa en su rostro y centró toda su atención en Granger.

Weasley y el resto, parecieron percibir el peligro, pues Lupin y él cogieron a Granger cada uno de un brazo y la pusieron tras ellos:

-Harry, será mejor que salgas de aquí, creo que necesitas despejarte un poco y pensar en lo que ha suce...

-No necesito pensar en nada, solo he tenido un duelo con esa escoria, he ganado y demostrado que no sirve para nada. Y en cuanto a ti Granger, puedes apostar que esto no quedará así.

A pesar de que Weasley y Lupin intentaban impedir que Granger se enfrentara a este, ella parecía ser más cabezota de lo esperado. Y tras conseguir soltarse de los dos, lo volvió a encarar:

-¿Quién te has creído que eres para hablarme así?, ¿O para tratar a Draco de esa forma?

-Te trataré como me venga en gana, no eres nada a tener en cuenta, tal vez un buen polvo y ya.

Weasley se preparó para saltar contra Potter, y Granger, volvió a intentar golpearlo, más en esta ocasión, él, estaba preparado. Cogió la mano de esta y tiró de ella.

Sin decir palabra, apresó la boca de ella con la suya y la besó ante todos.

El tiempo pareció detenerse en el lugar, Weasley, parecía a punto de estallar mientras era sostenido por Lupin, y los espectadores de la puerta habían entrado en la estancia.

Elkins, se encontraba recogiendo las gafas de Potter y arreglándolas, más se quedó igual de helada que todos los ocupantes de la sala.

-Suéltala ahora mismo.

Weasley, consiguió soltarse del agarre de Lupin y cogió a Granger de un brazo y tiró de ella, a la par que con su otra mano, cerrada en puño, lo estampaba en la cara de Potter.

El golpe debió de ser bueno, porque este cayó al suelo, Weasley, iba a volver a la carga cuando Granger lo detuvo tirando de él:

-Para, no, detente, algo anda mal, Harry no be... no es así.

-¿Que no es así?, tranquila, yo lo haré entrar en razón a golpes.

Mientras Weasley y Granger, forcejeaban entre ellos, Potter, se puso en pie de forma calmada, como si tuviera todo el tiempo del mundo y todo lo que pasaba a su alrededor no fuese con él.

Una vez en pie, fijó sus ojos en la pareja que discutía, al mirarlo con más detenimiento, se percato, de que los tres primeros botones de la camisa que Potter llevaba, se habían abierto y que debido a eso, un colgante que llevaba puesto, había quedado visible.

No le resultó difícil identificar el objeto en si, se trataba de lo que Granger le había dado en el callejón Diagon, el que Potter le había reclamado.

Un relicario de plata.

-No es posible.

Escuchó que decía Granger con un toque de miedo en la voz, eso bastó para que Weasley la mirara perdido:

-¿Qué sucede Hermione?

-Su cuello.

Weasley miró hacía el mismo lugar que ella y frunció el ceño:

-¿Qué con eso?

Granger no le contestó, tan solo comenzó a caminar hacía Potter y parecía susurrar algo solo para ella.

-Dime que es la copia, que...

Potter sonrió de medio lado:

-¿Vienes por más?, lo lamento, pero tengo ciertos criterios para estas cosas.

Granger alargó su mano para alcanzar el colgante, más la voz de la pequeña Luna los sobresaltó a todos:

-NO LO TOQUES, NO TOQUES ESE OBJETO.

"OPV"

Algo andaba mal, muy pero que muy mal, no entendía el motivo de que todos se hubiesen metido en esa absurda batalla campal, él, había preferido quedarse en el marco de la puerta, si podía pasar desapercibido lo haría.

Sus amigos, todos y cada uno de ellos estaban en el interior de la sala, Sirius y Remus, procuraban proteger al hijo de Malfoy, Draco, el cual no parecía haberse recuperado del todo y además tenía a su sobrina con él.

James y Evans, se encontraban junto con Granger, Weasley y Remus de ese tiempo, intentando enfrentarse a Potter. Era impresionante lo que ese chico era capaz de hacer y dominar.

Los que de verdad estaban luchando contra Potter eran Granger y Remus, James, Evans y Weasley, intentaban levantar escudos o protecciones que fuesen eficaces.

Se percató de que Granger insistía en acercarse a Potter a como diera lugar, en dos ocasiones casi había conseguido su objetivo, atrapar el colgante en sus manos, más aún no lo había logrado.

Cuando la sobrina de Malfoy había entrado en la sala, el grito de esta había logrado que Potter lanzara lejos a Granger. Y ahí todo había dado lugar.

A sus oídos llegó la voz de alguien que decía que hacía falta distraerlo de alguna manera. Se mordió el labio inferior, ¿podría ayudar de alguna manera?, Quizás si invocaba algo podría distraerlo, o lanzarle algo.

Miró a su alrededor mientras sacaba su varita de su pantalón, más nada había en le pasillo, ¿invocaba algún jarrón?, eso podría tardar un poco.

Sus pequeños y oscuros ojos brillaron, se le había ocurrido una solución, seguramente eso llamaría su atención el tiempo suficiente para que los demás pudieran actuar y desmayarlo o dejarlo inconsciente de alguna forma.

-Serpensortia.

Su voz resonó en la sala, y con ello consiguió lo que deseaba, la atención de Potter, más no fue la única que recibió.

Todos a una lo miraron sorprendidos, mientras una serpiente de tamaño medio aparecía ante Potter. Al ver como este lo miraba, por un micro segundo llegó a pensar que lo había logrado.

Pero todas sus esperanzas se desvanecieron y un miedo incontrolable lo recorrió al ver la sonrisa que se formaba en los labios de Potter y segundos después unos siseos impregnaban toda la sala.

Solo en una ocasión había escuchado eso y sabía lo que significaba:

-CORRE.

La voz de Remus de ese tiempo, lo hizo reaccionar e hizo exactamente lo que este le había dicho, echó a correr todo lo que pudo, más no pudo dejar de escuchar el movimiento resbaladizo que la serpiente hacía tras él.

Una serie de voces se escuchó en el interior de la sala, más no se detuvo para comprobar que sucedía, si hubiese estado más calmado y no con el miedo recorriéndole, habría caído en que del mismo modo que la había invocado, él, podía hacerla desaparecer.

Pero el miedo en su interior era más fuerte que cualquier cosa, tal y como con el tiempo demostraría, pues Peter Pettigriw, no podía ocultar ese sentimiento y transformarlo en valor.

"OPV"

(AVISO: ESTO SERÁ ALGO CONFUSO, SON PENSAMIENTOS DE DOS PÈRSONAJES A LA PAR; HARRY Y VOLDEMORT, PARA DIFERENCIAR UNO DE OTRO PONDRÉ 1 Y 2)

1:

El frío recorría cada partícula de su cuerpo, pero no le molestaba, al contrario le reconfortaba, de esa manera, él, podría hacer todo lo que quisiese, así no pensaba en consecuencias ni remordimientos, es más, en ese estado nada le importaba lo más mínimo.

Se sentía libre y sin ataduras y lo más importante, poderoso, ¿quién podía vencerlo en ese momento?, nadie.

2:

¿Cómo no se había dado cuenta de las posibilidades que se le presentaban ante él?, pero en esos momentos lo estaba viendo, nunca había pensado en esa posibilidad, es más, la había descartado por completo.

Pero ahora que lo había probado, la cosa era diferente, pues todo parecía tener un matiz diferente, ahora las cosas no eran negras o blancas, sino que una tonalidad grisacea se podía vislumbrar.

Él sería el señor, pero ese muchacho podía perfectamente ser su discípulo, estaba y a la par no estaba en él. El chico parecía admitir a la perfección la fusión de una de sus partes, quizás porque habían tenido más de un encuentro, como el de hacía dos años en el ministerio.

Pero en aquella ocasión todo había sido un fracaso, la razón era sencilla, había intentado poseerlo por completo.

Pero con esa otra manera era más sencillo. El poder parecía seducir al chico. Después de todo, el poder, era lo que seducía a todo el mundo. Incluso el famoso Albus Dumbledore había caído en ello.

1:

¿Qué podía importarle a él tener a Hermione, Remus, Elkins, Evans y Ron enfrente suyo intentando detenerlo?, no, lo que de verdad importaba de esa escena, era el hecho de que ni los cinco juntos, podían conseguirlo.

Al final el amigo bajito de Evans había intervenido, estúpido, mira que invocar una serpiente contra él. ¿Cómo era posible que desconociese que él podía manejar a esas criaturas?

Cuando vio la cara de terror de este, no pudo evitar soltar una risa divertida. Miró a su alrededor y a pesar de que su vista era algo borrosa, pudo distinguir a su pequeña en brazos de Malfoy.

Ver sus ojos verdes fijos en él, el miedo que reflejaban y sobre todo el reconocimiento en los mismos, lo hizo apartar la mirada de ella.

El enfado creció en su interior, ella lo temía, pero sin embargo, se refugiaba en los brazos de un traidor miserable.

2:

Solo precisaba cerrar los ojos y podía saber perfectamente lo que ese muchacho sentía, y en esos momentos se encontraba furioso, y un odio inconfundible lo recorría.

Odio, furia, ira, y todos los derivados de esas emociones, era lo que provocaba que su conexión con Potter fuera más intensa y fuerte.

Estaba disfrutando del contacto con Potter, cuando de repente todo concluyó, una imagen de la sangre sucia insufrible lo asaltó en el acto.

Abrió los ojos y su rojo siempre apagado, parecía arder como si un nuevo fuego se hubiera encendido en su interior.

Debía deshacerse de los estorbos, pero aún más importante, debía alimentar esas emociones en Potter, pero precisaba hacerle llegar al chico otra de sus partes, más solo cuando estuviese preparado para recibirla.

1:

Furioso por ver como ella abrazaba a Malfoy y recordando que Hermione lo defendía, se decidió a concluir con lo que había comenzado, aunque para ello debía dejar fuera de juego a todos los demás.

-DEPULSO.

Su voz resonó en toda la sala, los gritos de todos ellos se escucharon cuando salieron disparados contra las paredes. Caminó con tranquilidad hacía su objetivo, más los otros dos amigos de Evans, se colocaron ante Malfoy y Luna. Molesto al ver que no lo dejaban avanzar, susurró su hechizo y ambos chicos quedaron paralizados en el acto.

Sin duda se esperaban ser lanzados lejos como los demás.

Escuchó las voces de los otros intentando detenerlo, más solo prestó atención a una cosa.

Luna, había dejado de abrazar a Malfoy con fuerza y ahora lo miraba como desafiándolo, el miedo seguía ahí, pero parecía decidida a algo. De improvisto y sin que ni él ni Malfoy, que era quien la tenía sujeta, pudieran entender sus intenciones, ella, corrió la distancia que la separaba de él y con lágrimas en los ojos, comenzó a golpearlo con fuerza.

-No lo hieras, no le hagas daño, para ya, detente, déjalo, TÚ NO ERES ASÍ, NUNCA LO HAS SIDO.

Levantó su mano con su varita dispuesto a separarla de él, cuando sus miradas se encontraron, la respiración se le congeló en el acto.

Su varita cayó al suelo y rodó lejos de él, sintió como alguien tiraba con fuerza de algo y un fuerte dolor en el cuello.

El frío suelo recibió sus rodillas mientras no podía dejar de mirar a Luna.

¿Qué demonios había pasado exactamente?, ¿cómo había sido capaz de estar a punto de atacarla a ella?

¿Qué lo había cogido para dejarse arrastrar a esa locura?

-¿Cómo se te ocurrió ponértelo encima?

Sabía que debía contestar a lo que Hermione le preguntaba, era consciente de que todo el mundo lo estaba mirando, pero solo procesaba la cara de Luna, solo eso parecía torturarlo.

-Lo siento, perdóname, yo...

Luna, rompió a llorar mientras lo abrazaba con todas sus fuerzas y refugiaba su cara en su pecho, inconscientemente y sobre todo con gran alivio al ver que ella no lo odiaba, correspondió al abrazo de esta con la misma intensidad que ella.

"OPV"

-¿Qué pasó ahí dentro?, ¿Cómo es posible que alguien de esa edad tenga ese poder?, En serio Evans, ¿qué le has dado de comer a ese chico?

La voz de Black la sacó de su letargo, en ese momento se percató de que James, la estaba abrazando con fuerza.

Levantó su mirada de sus manos, donde descansaban las gafas de Harry, este había caído inconsciente después de abrazar a la sobrina de Malfoy, de eso hacía ya unas cuantas horas.

Pero ella había permanecido en un letargo absoluto y todo ese tiempo había pasado sin que se diera cuenta de ello.

-Vosotros habéis oído al igual que yo, ¿verdad?

Escuchó que susurraba James a su lado:

-Habla Parsel.

Dijo Remus sin más, ella lo miró y sus ojos y los de Remus se encontraron, agradeció que no llevara puestas sus gafas para camuflar sus ojos, pues ese oro de él la tranquilizaba un poco.

Este al sentir que lo estaba mirando le devolvió la misma, ambos intercambiaron una pregunta muda, más después de la cortesía de ¿cómo te encuentras?, vino la sonrisa pícara de sus labios y el brillo travieso de sus ojos.

Entendió en el acto a que se debía, a la mano de James sobre su cintura pegándola contra él y la otra sobre uno de sus brazos. Sintió que sus mejillas enrojecían un poco y le devolvió la sonrisa de forma avergonzada.

Remus tan solo le guiñó un ojo de forma cómplice y James declaró:

-Parsel, la lengua de las serpientes y los magos tenebrosos.

-No dramatices James, es imposible que Harry sea un mago oscuro.

-No es lo que demostró en esa maldita sala Sirius.

Recriminó la voz de Peter desde su cama, en la que se encontraba sentado, aún temblaba un poco por lo que había pasado esa mañana.

-Hermione estaba segura que todo se debía a ese colgante, y la niña también, recuerda que grito que no debía tocarlo.

Puntualizó Remus.

-¿También lo de hablar Parsel?, sinceramente no entiendo nada, ¿cómo es posible que Harry hiciera todo eso?

-Es hijo de magos después de todo, y por lo que sé magos muy buenos, James.

Tanto ella como James miraron a Remus, este suspiró y descruzó sus brazos para decir:

-James, no podemos negar que tú eres un mago extraordinario, conseguiste en transformaciones una nota admirable y ni que decir de tus logros no académicos. Además tu potencia no es mala. Por otro lado tenemos a Lil, ella es excelente en encantamientos y también en pociones. Es una chica diez en casi todo lo que respecta a los estudios. No creo que haya muchos que puedan superarla, y sus hechizos son bastante fuertes, algunos incluso demasiado.

Si juntamos eso, creo que es comprensible que Harry cuente con semejante poder.

Las palabras de Remus parecieron aplacar un poco a James, más había algo más, Remus, parecía estar pensando en algo y se le hizo más evidente cuando él, al percatarse de que lo estaba mirando, formó una sonrisa tranquilizadora en sus labios y pareció prestar atención a las palabras que Black estaba diciendo.

-Esa teoría es buena, pero incluso tu yo adulto parecía estar muy desconcertado con todo lo que pasó.

-La única que parecía saber que estaba pasando era Hermione.

-¿Y si hablamos con ella?

-No servirá de nada, hay algo que no os hemos dicho hasta ahora Remus, ella es consciente de quienes somos en realidad.

Y no parece muy receptiva a la idea de hablarnos.

-Por no decir que parece huirnos como si portásemos la peste.

Pudo ver como Remus fruncía el ceño y volvía a cruzar sus brazos:

-¿Cuándo se enteró?

-La misma mañana del ataque en el que Harry estuvo presente.

Aportó James como si nada.

-¿Os habéis dado cuenta de que vuestro futuro hijo parece un maldito imán para los problemas?

La voz de Alice los sorprendió a todos, esta acababa de entrar en la habitación y había cerrado con un portazo:

-Lice, ¿qué pasa?

-Neville, eso pasa.

-¿Qué con él?

Cuestionó Peter.

-Está en la sala de duelos, intenté hablar con él, pero no consigo alcanzarlo del todo.

-¿Por qué dices eso?

-Está enfadado, no sé porque, no quiere decirme el motivo, pero está furioso.

-¿Quieres que alguno de nosotros intente hablar con él?, Quizás alguno lo consiga, Si...

-A mí dejadme fuera de esto, ya bastante tengo con los problemas terapéuticos tuyos, y de Harry, como para que me metas en más.

Lice miró a Black con el ceño fruncido y enfadada:

-¿Por qué no se lo pides a Remus?, él siempre es el de los buenos consejos y la consciencia de todos, aún no he solicitado el puesto.

Recriminó Black, ante esas palabras Lice, miró hacía Remus, y este carraspeó incómodo:

-Si quieres que pruebe suerte, pero no he hablado con él más de dos palabras, la verdad.

Dijo sin más, y se encogió de hombros.

-Para esto sirven los hombres, para huir cuando menos te lo esperas.

-Yo tengo una idea.

Dijo ella sin más, y con eso se ganó una mirada de todos los presentes, un poco incómoda comenzó a hablar:

-Quizás si hablamos con Hermione, ella, parece algo receptiva y además, es evidente que está deseando saber quién eres tú.

-¿Receptiva?, Te recuerdo que acaba de decirme Sirius que os huye como a la peste.

-Sí, a todos en grupo sí, pero ayer por la noche, nos contó cosas sobre Harry, y no puedo dejar de pensar que lo hizo por mí, accedió a contar eso para que yo lo oyera, como si quisiera que supiera algo de Harry.

-¿Qué contó exactamente?

Escuchó que preguntaba James, más no deseaba hablar de ello en ese momento, ya se lo contaría cuando estuvieran solos. Suspiró, pues sabía que si hacían lo que había propuesto, iban a jugar con los sentimientos de una persona, pero eso, en ese momento no lo iba a pensar, lo mejor era hacerlo cuanto antes.

-¿Quieres que vayamos a hablar con ella?

-¿Querrá?

-Por probar no perdemos nada.

Sin más se puso en pie, vio como James también se levantaba y lo detuvo:

-No, esto tenemos que hacerlo solas, por favor confía en mí.

James la miró como valorando su propuesta, después suspiró y volvió a dejarse caer en su propia cama, le sonrió de medio lado:

-¿Cómo vas a abordarla?

-Dándole las gafas de Harry.

Dijo sin más, y las apretó en una de sus manos, después de decir eso, ambas salieron por la puerta de la habitación de los chicos.

-¿Dónde la buscamos?

-¿En la sala?

Cuestiono ella, Lice, se encogió de hombros, juntas, se dirigieron hacía las escaleras, más cuando estaban para bajar a la sala, la puerta de su habitación fue abierta, y de esta salieron la sobrina de Malfoy y Hermione.

Se miraron una a la otra y ambas asintieron:

-Hermione, ¿podemos hablar un momento?

La chica pareció sorprendida de verlas, y se mordió el labio inferior, seguramente pensando en algo para esquivarlas:

-Solo será un momento.

Aportó Lice rápidamente, Hermione, pareció sorprendida de que ella le hablara y pareció que su curiosidad por Lice, era mayor que su deseo de huir de ella.

-¿Me esperas abajo Luna?

La pequeña miró hacía ella como dudando si dejar a Hermione con ella o no, después de ver como Hermione le insistía con la cabeza, esta se marchó de allí bajando las escaleras, cuando Luna desapareció de su campo de visión, Hermione borró su sonrisa:

-¿Qué querías?

Preguntó algo seca:

-Ella quiere pedirte un favor.

Dijo sin más, mientras señalaba a Lice con la cabeza, Hermione, miró a su amiga de reojo y después a ella:

-¿En qué podría ayudarla yo?

Preguntó sin más, Lice cogió su mano y la obligó a que ingresara de regreso a la habitación. Una vez dentro de la misma, cerró la puerta y se giró a mirar a Hermione como si fuese su única salvación.

-¿Qué le sucede a Neville?

Preguntó esta sin tapujos, Hermione pareció algo desconcertada y la miró a ella sin entender.

-¿Neville?, ¿Qué pasa con él?

-Está muy raro, no sé que le sucede, no quiere hablar conmigo y se ha encerrado en la sala de duelos.

-¿Qué te importa a ti lo que le pase a Neville?

-Solo dímelo por favor, necesito saberlo. No me deja acercarme a él, parece decidido a encerrarse en sí mismo.

-No entiendo porqué debería decirte na...

La puerta de la habitación se abrió en ese momento, justo cuando Lice impaciente como ella solía ser, decía, soltando el agarre que tenía sobre Hermione:

-Yo soy Alice Longbottom, la madre de Neville.

Hermione abrió los ojos al máximo al igual que ella misma:

-¿Qué acabas de decir?

Lice, al escuchar esa voz, se quedó blanca como una pared, mientras que aún con la mano en el pomo de la puerta, Neville, miraba hacía Hermione y Alice sin saber qué cara poner exactamente.

"OPV"

Sabía que había pasado algo con Harry en la mañana, pero como siempre y una vez más, lo habían dejado fuera de todo. Al parecer era y a la vez no era parte del grupo, más por lo visto Ginny y Luna parecían encontrarse en la misma situación.

Eso lo abría hecho sentirse un poco mejor, sino fuera, porque hasta Malfoy parecía ser consciente de lo que había pasado. Y bueno, podía aceptar que no era muy bueno con los hechizos, ni tampoco un genio para aportar buenas ideas, y reconocía su despiste y torpeza en muchas ocasiones, pero también era útil.

No como podían serlo el resto, pero servía para algo. Miro enfadado su vaso y después lo apartó, no quería más. Estaba por ponerse en pie y ver si podía hablar con Luna, para así animarse un poco el día, cuando la señora Weasley acompañada de su esposo entraron en la cocina:

-Fred, George, por favor salir de aquí.

Se dispuso a ponerse él también en pie, sin embargo, sintió la mano del señor Weasley sobre su hombro, cuando miró a este, el señor Weasley negó y lo instó a que volviera a tomar asiento.

¿Qué podían querer de él?

Fred y George parecieron darse cuenta y tras un momento, desaparecieron del lugar, cerrando la puerta de la cocina tras ellos.

-¿Qué sucede?

Preguntó desconcertado:

-Neville, me temo que debo hablar contigo de un asunto delicado.

-¿señor Weasley?

-Neville cariño, tu abuela a...

-¿Qué le ha pasado a mi abuela?

Dijo rápidamente cortando las palabras de la señora Weasley y levantándose rápidamente de la silla que ocupaba:

-Tranquilo chico, no le ha sucedido nada a tu abuela, ella solo vino a verme y me dijo algo que creo mereces saber.

-¿Qué le dijo?

Los señores Weasley intercambiaron una mirada entre ellos, parecían estar sopesando el cómo hablar con él:

-Puede hablar de una vez, me está poniendo nervioso.

-Neville cariño, tú abuela estuvo en San Mungo, fue como todos los años a ver a tus padres, el médico le dijo que llevaban unos días algo revolucionados, cuando fueron a su habitación, ellos...

La señora Weasley se quedó callada, y eso lo hizo ponerse aún más nervioso:

-¿Ellos qué?, ¿Qué les ha pasado a mis padres?

En ese momento la puerta de la cocina se abrió, miró hacía la misma y descubrió que quien había entrado era Hermione, se quedó parada en la misma:

-Lo siento, mejor me...

-No, no hace falta que te vayas, ¿me van a decir de una vez que les pasó?

-¿Qué les pasó a quien?

Preguntó Hermione sin entender:

-Neville, tus padres han desaparecido de San Mungo, creemos que puede haber sido cosa de los mortifagos, pero me temo que no tenemos pruebas de ello.

Hermione se llevó una de sus manos hacía su boca tapándose la misma y evitando así que un grito de sorpresa se escapara de la misma.

-¿Qué?

Eso fue lo único que pudo dejar salir de sus propios labios, no era capaz de procesar la información que acababan de darle:

-¿Cómo es posible que hayan desaparecido de San Mungo?

Preguntó Hermione sin poder creérselo ella tampoco:

-No lo sabemos, es por eso que pensamos que es cosa de los mortifagos.

-Si hubiesen sido ellos, habrían hecho lo imposible por dejar su huella, además, ¿para que los sacarían del hospital sin demostrar que han sido ellos?, estoy segura de que si esto fuese obra de Voldemort y sus secuaces, sería para mandar un mensaje.

-No hemos conseguido ninguna información al respecto, en San Mungo no notaron nada raro, de hecho si tu abuela no hubiera ido a verlos, ellos no se habrían percatado. La enfermera que se ocupa de dar las comidas, asegura que en la noche se encontraban en la habitación que tenían designada.

Como es evidente los testigos no sirven de nada en absoluto, todos dicen cosas diferentes al respecto y no muy cuerdas.

-Esto es una locura, no pueden haberse esfumado sin más, debo ir a San Mungo, ver a mi abuela, hablar con ella, que me expli...

-Tu abuela está en cama Neville, la noticia no le sentó muy bien, nos ha pedido que nos hagamos cargo de ti de momento, nos pidió que te explicásemos las cosas y nos dijo que te dijéramos que no hicieras locuras, que no quería perder nada más.

Sabemos cómo debes sent...

-No termine esa frase, no lo sabe, nadie puede saberlo, ¿dónde están mis padres?, Ambos están enfermos, pueden encontrarse en cualquier parte o incluso, como muy bien han dicho, en manos de esos malditos que los hicieron ingresar en ese lugar en un principio, y ustedes me piden que no haga nada, que me quede aquí sin más, ¿cómo pueden si quiera imaginar cómo me siento?

-Neville tranquilízate, quizás podrías llamar a San Mungo, tal vez mañana el señor Weasley te acompañe y podáis...

-Eso no es posible, mañana volvéis a Hogwarts, Neville, puedo asegurarte que todo el cuerpo de Aurores están buscando a tus padres. Se toman esto como algo muy personal.

Apretó ambos puños con fuerza, eso no podía ser posible:

-¿Qué se supone que dicen los testigos?

-Neville, los únicos testigos son sus compañeros, nada de lo que digan podría...

-¿QUÉ DICEN?

El matrimonio Weasley lo miró sorprendido, él temblaba, no sabía si de rabia, odio, o tal vez de miedo, solo sabía que estaba temblando:

-Que desaparecieron volando como ángeles del cielo, aseguran que un animal único, de extraordinaria belleza, entró por la ventana y que ellos bailaron con el mismo y rompieron a reír, seguidamente ambos se besaban y eran alzados para desaparecer juntos de allí.

Según dice una de ellos, asegura que el animal se le acercó y le aseguró que regresaría para buscarlos a todos ellos.

Otros cuentan otra versión diferente.

Aseguran que vieron entrar algo por la ventana, que tras un baile de ambos y la risa, la puerta fue abierta y cuatro figuras aparecieron en el hueco de la misma, que tus padres girando juntos una vez más y se besaron entusiasmados, para después dar una palmada y un resplandor de luz los cegó a todos.

También hay quien dice que las ventanas fueron abiertas por una fuerte ráfaga de viento, que tras bailar envuelta en el viento, tu madre despertó a tu padre, gritó de alegría y después la puerta fue abierta de golpe, aseguran que cuatro espectros aparecieron de pronto y se los llevaron con ellos, que uno de ellos con sus penetrantes ojos, aseguró que regresarían.

Neville, esas son solo tres versiones, pero hay muchas más, no puedes guiarte por nada de esto.

No dijo nada ante todo lo que el señor Weasley le había revelado, y no sabía que pensar, todas las versiones parecían tener algo en común, la ventana de la habitación.

-¿Han revisado la ventana y la puerta?

Escuchó que preguntaba Hermione, miró al señor Weasley, el cual suspiró y asintió:

-Ambas, no había signo alguno de que hubieran sido abiertas ni desde dentro ni desde fuera.

-¿Comprobaron si había algún rastro de magia en el lugar?

-Eso no serviría de nada Hermione, ese lugar está cargado de magia involuntaria de los internos, y de la magia que han de hacer algunas veces los sanadores del lugar.

Hermione asintió a esas palabras:

-Pero según creo, los Patronius si se pueden detectar, el rastro de los mismos digo.

-¿Y por qué buscar un Patronius?

Preguntó el señor Weasley perdido, Hermione, lo miró unos momentos desconcertada y declaró:

-Bueno, vera, cuando habló de la primera versión, dijo que decían algo de un animal de extraordinaria belleza y único, al decirlo solo se me ocurrió que podía tratarse de un Patronius. Además este entró por la ventana y una de las pacientes aseguró que le había hablado.

Es lo único que encajaría.

-¿Es posible, Arthur?

El señor Weasley pareció meditarlo durante un momento:

-Bueno, no es imposible, iré a ver a Kinsgley y averiguaré si han probado con esa posibilidad.

-¿Cuando irá?

Se escuchó a sí mismo preguntar:

-Ahora mismo, en cuanto sepa algo te buscaré para decírtelo.

-Gracias.

Susurro él, el señor Weasley se puso rápidamente en pie y tras hacer un asentimiento con la cabeza, se despidió de su esposa y se marchó. Sin saber muy bien qué hacer, decidió ir a la sala de los duelos.

Necesitaba desahogarse con algo, quizás practicar le sirviera de algo, sin despedirse de Hermione ni de la señora Weasley se marchó.

Lo último que escuchó, fue como Hermione, le solicitaba a la señora Weasley algo de beber para la sobrina de Malfoy.

Al llegar al pasillo de la sala de los duelos, se encontró con Arian, enseguida esta le sonrió, más él no deseaba hablar con ella, en realidad no quería ver a nadie que no fuera el Señor Weasley.

-¿Qué vas a hacer en el último día de vacaciones?

-Estar solo.

Dijo de forma cortante, la sonrisa en el rostro de ella vaciló un poco:

-¿No quieres ni un poco de compañía?

-La verdad es que no, prefiero estar solo si no te importa.

-Tal vez si...

-¿No entiendes lo que significa que me dejes solo?, no preciso que me acompañes a todas partes, he sobrevivido sin mis padres mucho tiempo, ¿qué te hace pensar que necesito de tu compañía?

La sonrisa en el rostro de ella terminó de esfumarse:

-¿Sabes que eres muy simpático?, ¿acaso te has levantado con el pie izquierdo?

Gruño enfadado, ¿por qué no lo dejaba en paz?

-Mira no estoy de humor para esto hoy.

Sin más entró en la sala de duelos, ella intentó entrar tras él, pero antes de que lo hiciera, le cerró la puerta en las narices.

Escuchó su protesta atreves de la puerta, más no le importó en lo más mínimo, ¿qué le pasaba a esa chica con él?, le caía bien, pero a veces, como en esa ocasión, lo hacía sentirse como un idiota.

Y no podía negar que en realidad lo era, ¿qué culpa tenía ella de lo que le pasara a él?, Arian, solo deseaba hablar con él, quizás saber que le sucedía, pero temía abrirse a alguien, siempre había sido un solitario y el torpe de Gryffindor, siempre pensó que no debía estar en esa casa, pero el maldito sombrero había insistido tanto en dejarlo en esa casa, que como buen sumiso, había acabado aceptando esa decisión.

Miró a su alrededor y se sentó en el suelo soltando un suspiro, había ido allí para desahogarse, pero ahora se sentía mal por cómo le había hablado a ella. Arian, era una chica increíble, podía notar su fuerza y su determinación, era de carácter fuerte y sin duda valiente, era más una Gryffindor que él mismo.

Tenía que reconocer que desde que había entrado en el colegio, su vida había cambiado horrores, de hecho y por muy raro que le pareciese, ahora podía sentirse más valiente, más capaz, su autoestima había crecido mucho después de su quinto año, pero su típica inseguridad seguía vigente.

¿Desaparecería en alguna ocasión?, deseaba creer que sí, desde que había leído las cartas de su madre a la madre de Harry, había deseado con todas sus fuerzas, ser un poco como ella. Tener esa fuerza y esas esperanzas, creer que todo podía salir bien. También había descubierto que su madre también podía sentir miedo.

Sin embargo, aún no había sido capaz a entender a que le temía tanto, y mucho menos que Harry le dijera nada sobre la profecía que nombraban en las cartas.

Una que parecía tener que ver con su madre y la de Harry, ¿hasta ese punto habían estado unidas?

Jugó con su varita a hacerla girar en el suelo mientras pensaba en todo eso y en más cosas. En su madre y su padre, en donde podían estar, en que les podía estar sucediendo, en cómo podía él ayudarlos, y la pregunta que más lo atemorizaba, ¿volvería a verlos con vida?

Nada más pensar esa última frase sintió que lo golpeaban en la espalda, miró furiosamente a quien acababa de entrar y se encontró con la cara de Ron:

-Mi padre te anda buscando.

Rápidamente se puso en pie:

-¿Ya llegó?

-Acaba de llegar, parece muy nervioso, no sé qué le pasa, ¿qué quiere decirte?

No le respondió, salió de la sala rápidamente, pero se detuvo en seco, necesitaba un apoyo, y solo una persona más en esa casa era consciente de por lo que estaba pasando.

¿Querría Hermione acompañarlo a escuchar lo que el señor Weasley venía a decirle?, si no le preguntaba nunca lo sabría.

Decidido, se dirigió al cuarto de esta, llamó a la puerta, pero no recibió respuesta, ¿podría ser que no estaba?, escuchó su voz al otro lado, sí que estaba, pero no sola.

¿Se molestaría mucho si la interrumpía?, eso daba igual, que esperara el resto del mundo, en ese momento la necesitaba a su lado, sin pensar en nada más, abrió la puerta de golpe, dos pares de ojos lo identificaron en el acto.

Unos perturbadoramente verdes idénticos a los de Harry y los siempre tranquilizadores y cargados de apoyo achocolatados de Hermione, solo que en ese momento, sus ojos reflejaban un terror absoluto.

Y no era para menos, ¿qué se supone que significaba lo que acababa de escuchar decir a Arian?, ¿había escuchado bien o sería todo un producto de su imaginación?, debía ser eso, no podía ser otra cosa, estaba deseando saber algo de ellos y sin duda había escuchado mal.

Porque era realmente imposible, es decir, ¿cómo iba a ser esa muchacha de diecisiete años su amada madre?, no obstante, no pudo dejar de decir:

-¿Qué acabas de decir?

La forma en que Hermione retuvo su respiración, la mirada cargada de miedo de Elkins y sobre todo la rigidez en el cuerpo de Arian, lo obligó a dar un paso hacia atrás asustado. Cuando Arian se giró para encararlo, todo en él parecía dispuesto a salir corriendo, pero se obligó a no hacerlo.

El cabello de la chica era rubio y largo, su madre se caracterizaba por tener su mismo color de pelo y corto, sus ojos eran también distintos, y sin embargo ella estaba blanca como una pared, el miedo parecía recorrerla por todas partes:

-Neville, yo...

Negó, era absurdo, esa chica tenía solo diecisiete años, ¿cómo demonios iba a ser ella su madre?

-Estás completamente loca, y si por un casual esto es una maldita broma, créeme, has escogido el peor momento para llevarla a cabo. -después de decir esas palabras, cargadas de absoluto desprecio hacia ella, miró a Hermione, esta parecía sorprendida por su forma de hablar y miraba a Arian ¿con cierta lástima?: -El señor Weasley acaba de llegar, ¿querrías acompañarme Hermione?

Enseguida ella lo miró, parecía indecisa, tras volver a mirar a Arian y luego a Elkins asintió a sus palabras:

-Sí, claro que te acompañaré.

Pasó al lado de Arian, y se sintió en cierto modo traicionado por ella cuando esta acarició el brazo de la otra chica como queriéndole ofrecer su apoyo. Se giró molesto, esa chica no merecía el apoyo de nadie, ¿cómo había podido decir tal cosa tan tranquila?