Bueno, pues este es el final de esta actualización, en cuanto tenga el siguiente capítulo lo subiré, espero hayáis disfrutado de este regalo por el día del libro.

Y ahora sí que es la última actualización de tres capítulos seguidos, es un verdadero regalo solo para los que seguís esta historia desde fanficción, pues en las demás páginas solo subí el primero de esta tanda, como ya dije me parece justo que vosotros estéis más adelantados en la trama.

Espero que disfrutéis de la historia y que me dejéis vuestra opinión al respecto.

Nos vemos y muchas gracias por vuestra paciencia, tiempo y reviews, siempre animan a desear escribir más y más.

Un saludo a todos mis lectores y que lo disfrutéis, buybuy.

Regreso:

"Se encontraba apoyada en la pared que daba a la cocina mientras escuchaba las voces de sus padres:

-Tienes que desayunar ya o llegaras tarde al trabajo.

Escuchó que decía su madre.

-No me dejas hacerlo.

Ese sin duda era su padre.

-Déjate de tonterías, Luna puede levantarse en cualquier momento.

-Son las ocho de la mañana, no madrugará tanto.

Escuchó un suspiro de su madre y como reía entre dientes, curiosa decidió mostrarse.

Frunció el ceño al ver a su madre contra la pared de la cocina con ambas manos enredadas en el cabello de su padre, y este con su rostro perdido en el cuello de su madre.

Ella pareció sentir su mirada porque miró hacía ella y rápidamente y con una agilidad impresionante consiguió deshacerse del abrazo de su padre y decir:

-Hola peque, ¿cómo es que ya estás despierta?

No le contestó enseguida, pus escuchó como su padre golpeaba con la frente la pared y susurraba:

-¿Por qué, por qué a mí?

Escuchó la risa divertida de su madre y no pudo evitar soltar ella misma una risita. Eso ocasiono que su padre la mirara desde su posición:

-¿Con que riéndote de tú padre no?

Al ver el brillo en sus ojos supo lo que sucedería a continuación:

-Corre Luna o te cogerá.

Escuchó que le susurraba su madre y eso hizo:

-He, oye, no escaparas.

-Vas a llegar tarde al trabajo.

Escuchó que decía su madre, más su padre respondió:

-La única puntual de la familia eres tú como siempre.

Ella siguió corriendo, y salió de la casa por la puerta de la cocina, su padre la seguía de cerca.

De repente el sueño cambió, la oscuridad lo inundó todo y sí que corría, pero ahora su carrera era nerviosa y todo en ella era miedo.

La seguían y debía escapar.

De nuevo la voz cantarina e irritante la seguía de cerca, la frase dicha con voz fría.

Su grito en mitad del claro, ver a todos esos encapuchados salir volando tras pronunciar esa simple palabra, verse envuelta en un viento para desaparecer.

Más antes de perder de vista el lugar, sus ojos se fijaron en unos azules intensos que la miraban desde los árboles, su pecho se comprimió y un miedo aterrador la recorrió cuando ese azul comenzó a transformarse en otro color que no le era del todo indiferente."

Se despertó sobresaltado y con la respiración entre cortada, ¿qué demonios le estaba pasando?, ¿por qué tenía esas visiones sobre la vida de su hija?, ¿cómo era eso posible?

¿Podría tener una conexión con ella de algún modo?, algo así como la tenía con Voldemort quizás. Sus pensamientos se vieron interrumpidos al escuchar como la puerta de su cuarto era abierta, más se mantuvo exactamente igual a como se encontraba hacía un rato, no deseaba encarar a nadie, temía las represalias de lo sucedido esa mañana en la sala de duelos, ¿cómo iba a encarar a Ron?

-Sigue dormido.

Identificó enseguida la voz de Hermione, y se tensó, tenía que quedarse completamente quieto y no delatarse, no deseaba discutir con ella, como seguramente sucedería si ella descubría que estaba despierto:

-¿Podría quedarme un rato con él?

Luna, un escalofrío lo recorrió, recordaba la mirada que ella le había dedicado, ese terror en sus ojos. Deseó con todas sus fuerzas que Hermione se negara a su petición:

-Si quieres está bien, yo estaré con Neville, ¿de acuerdo?

Supuso que Luna asintió, pues enseguida escuchó como la puerta se cerraba y la oscuridad volvió a inundar la habitación. Los pasos de esta acercándose a su cama resonaron y después sintió como ella suspiraba cerca de la misma:

-Esto es absurdo.

No supo a que venía eso, pero no tardó en darse cuenta de que una parte de la cama se hundía, ella acababa de subirse a su cama y se había sentado:

-¿Sabes que hoy he pasado mucho miedo?, pero no quiero que pienses que por eso te temo, no, en realidad, me tengo miedo a mí misma.

Al verte hoy supe que algo andaba mal en mí. El otro día comencé a sospecharlo, pero hoy se ha convertido en certeza, cuando te vi en ese estado, una parte de mi deseaba que volvieses a ser tú, otra solo pensaba en que sin duda eras el mejor.

De un tiempo a esta parte me siento extraña, pero la cosa empeoró la noche que aparecí junto con mi tío Draco y Hermione en el callejón Diagon, allí, encontré el objeto que no dejaba de torturarme.

¿Por qué me provocan esas cosas?, parecía estar llamándome, como si desease que yo lo cogiese y lo adquiriese, quise ignorarlo, pasé la mayor parte del día encerrada en mi cuarto, pero de repente empezaron las voces y los sueños perturbadores, lentamente comencé a dejarme hundir en el dolor de las personas que me estaban siendo mostradas, y acabé yendo a su encuentro.

Cuando lo cogí en mis manos, el miedo me recorrió, ese objeto era poderoso, un poder que reconocía y a la par me aterraba.

Los días siguientes, la cosa, ha sido más calmada, pero la llamada sigue ahí. Tanto la copa de tu baúl, como el relicario ahora en manos de Hermione parecen llamarme.

Pensé hasta en robarte la copa en una ocasión, pero no me atreví. ¿Por qué deseo esos objetos?, ¿soy una maga oscura?

¿Es por eso que me quisieron alejar de este mundo con tanto ahínco?

Supo que ella se había abrazado a sí misma y no pudo evitar incorporarse para decirle:

-Tú no eres ninguna maga oscura. Esos objetos tienen un poder increíble Luna y están cargados de magia negra, esa parte de la magia es muy atrayente y sumamente peligrosa. No debes creer que eres mala por sentir lo que todos sienten en algún momento de sus vidas, no creo que haya nadie en este mundo que no haya, aunque sea una sola vez, pensado en lo poderoso que podría llegar a ser si conseguía tal o cual objeto.

Todos sienten el deseo de ser más y mejores, algunos caen en las tentaciones, otros tienen un criterio diferente y desechan esas ideas casi al instante de haberlas pensado.

Pero tú has de tener en cuenta dos cosas a tu favor Luna, cuando cogiste el relicario por primera vez, lo lanzaste lejos, pudiste habértelo quedado en ese momento, pero en lugar de dejarte seducir por su poder, tú, lo alejaste de ti con una fuerza de voluntad que ni yo mismo he demostrado.

Y con respecto a la copa, a pesar de que sabes que existe y que podrías haberte hecho con ella, no lo hiciste. Una persona diferente, lo habría cogido sin más, sin pararse a pensar si eso era o no lo correcto.

-No lo entiendes, no es solo deseo lo que siento cuando estoy cerca de esos objetos, es algo completamente diferente, como si supiera que forman parte de mí, sé que yo sería el complemento perfecto para los mismos, estoy segura de que hay algo mal en mí.

La miró extrañado por sus palabras, ¿qué significaba que esos objetos parecían ser parte de ella?

Un extraño escalofrío lo recorrió por completo, y una idea pasajera cruzó por su mente, siendo descartada casi en el acto. Era completamente imposible.

-¿Qué me está pasando?

Luna lo miró a los ojos en ese momento y se sintió el tipo más miserable sobre la faz de la tierra, ¿cómo podía ayudarla si no sabía cómo ayudarse a sí mismo?, ¿cómo aconsejarle a ella, si él mismo había sido tentado y había caído?

-No creo que hayas caído en nada, es más, creo que te pasa como a mí, solo que tú no los añoras, si no que son ellos los que desean unirse a ti.

Esas palabras de ella lo pillaron de sorpresa:

-¿Perdona?

-Sí, a pesar de que esos objetos parecen llamarme, contigo es distinto, esos objetos se sienten identificados contigo, como si ellos desearan más que nada que los tuvieras en tus manos. A mí me llaman, pero no me añoran, no me necesitan.

Su poder sobre ti es mayor que sobre mí.

Terminó de decir ella, y eso lo descolocó por completo, intentó dejar de pensar en los Horcuxes y solo preguntó:

-¿Cómo supiste que estaba despierto?

-No se te da muy bien fingir, una persona dormida respira, me extrañó que Hermione no se diera cuenta, pero creo que está preocupada por Neville.

-¿Por Neville?, ¿Qué le pasó?

Luna se encogió de hombros sin saber que responder:

-¿Qué pretendes hacer con esos objetos?

-Destruirlos cuanto antes.

Contestó de forma cortante, ella no pareció enfadada, ni desilusionada con sus palabras, por el contrario, su rostro mostraba alivio.

-Gracias por ayudarme a entrar en razón.

Le dijo a esta, ella tan solo negó, cuando vio como se mordía el labio inferior frunció el ceño, ¿qué le pasaba?, ¿qué quería decirle?

-¿Sucede algo?

Sus ojos se volvieron a encontrar y no pudo evitar recordar el sueño del que se había despertado de forma tan agitada.

Apartó rápidamente la mirada de ella, esos ojos eran igual a los que había visto nada más terminar su sueño, ese verde jade, el de su madre, el suyo mismo.

Su respiración se congeló en el acto y supo que sus ojos se habían abierto de la sorpresa. Negó, no, no, eso no podía ser cierto. Ese pensamiento debía ser erróneo, tenía que serlo.

-Voy a darme una ducha, ¿quieres que luego nos veamos en la sala?

Ella asintió a sus palabras:

-Claro, voy a bajar a ver si como algo, hace un momento que me he despertado y me muero de hambre.

Supo cuando se había bajado de la cama y la miró de reojo, se planteó la posibilidad de preguntarle por lo que había soñado, pero tuvo miedo de hacerlo.

La vio salir de la habitación y con cierto pesar se puso en pie, haría lo que le había dicho se daría una ducha y bajaría a verla.

"OPV"

No podía estar tranquila, ¿cómo estarlo?, necesitaba ver a Harry, algo en ella deseaba tenerlo cerca, añoraba verlo de nuevo. En realidad precisaba saber que estaba completamente bien.

Cuando vio que la pequeña abandonaba el cuarto, miró desde donde se encontraba, y al ver que no había nadie que pudiera verla, entró en el cuarto.

Cerró la puerta tras ella con sumo cuidado y miró a su alrededor, la cama de Harry estaba vacía, distinguió el sonido de agua caer. Se estaba dando una ducha.

Lo esperaría, se dirigió a la cama de él y se sentó en la misma. Un olor a menta la inundó, cerró los ojos y su mente viajó.

Todo su cuerpo se estremeció al recordar la única noche que habían pasado juntos, se mordió el labio inferior al recordar sus labios sobre los de ella.

Era tan diferente a cuando besaba a Ron, los labios de Harry parecían más suaves y su sabor la volvía loca, algo le decía que si quisiera a Ron tanto como había creído quererlo, sin duda sentiría algo parecido a lo que sentía cuando Harry la besaba.

Pero era muy diferente, no podía decir que no le gustaba, estaría mintiendo descaradamente, pues ella no podía negar que sentía algo por Ron. Quizás no fuera lo que ella había creído sentir, pero le gustaba y le llamaba la atención, tal vez fuese por eso que no se decía del todo a dejarlo.

¿Y si él terminaba por odiarla?, no soportaría perderlo como amigo, o compañero de disputas. El precio se no perderlo era estar a su lado, pese a que al hacerlo podía perder a Harry.

Más, con todo lo de la guerra y demás, ¿no se encontraba en esa misma situación?, el temor a perder a Harry no desaparecería pese a que dejara a Ron y se quedara con él, no, al contrario, ese miedo se intensificaría cada vez más.

Hasta podría obsesionarse con la idea de perderlo e incluso cometer una estupidez, no obstante, por otra parte, podría ser un incentivo, algo que hiciera a Harry luchar.

Desearía que todo fuese más sencillo, no podía negar que sentía algo por cada uno de sus amigos, que pese a que hubiese querido negárselo incluso a ella misma, amaba a Harry y quería a Ron.

Pero esa tarde había descubierto lo peligroso que podía llegar a ser amar a Harry. Había sentido un miedo aterrador al ver el Horcux en el cuello de este, recordaba lo que le había sucedido a Ginny, la posesión que esta había sufrido por culpa del diario, pero no era lo mismo que había sufrido Harry.

Tampoco se parecía a lo que había pasado en el ministerio, no, el efecto en Harry era distinto y aterrador.

-Lo cojo y bajo, ya verás que no te arrepentirás.

La voz de Ron la sacó de sus pensamientos, al ver como este giraba el picaporte de la puerta, el miedo la recorrió. Si Ron la veía en ese cuarto, más precisamente encima de la cama desecha de Harry y a este en la ducha, no dudaba que pensaría lo que no era.

Sin mucho tiempo para pensar, se levantó de donde se encontraba y rápidamente abrió el armario y se escondió en el mismo, justo cuando se cerraba la puerta del armario, dos puertas se abrían a la par.

Ella no podía ver lo que estaba pasando en el cuarto, pero sí podía escuchar:

-Veo que ya despertaste.

-Sí. –escuchó unos pasos y como estos se detenían: -Ron, sobre lo que sucedió antes, yo…

-Todo está bien, Hermione ya me explicó que todo fue por el Horcux, así que no debes preocuparte. Sé perfectamente que nunca me harías nada parecido. Después de todo eres mi mejor amigo, casi como mi hermano. Además, ella me quiere a mí.

El silencio se hizo en la estancia y ella se mordió el labio inferior, un sentimiento de culpa la embargó y algo le decía que Harry se encontraba igual a ella:

-Ron, hay algo que debo…

-Voy a jugar una partida de ajedrez con Silver, el amigo de Evans, ¿por qué no te vistes y ves como lo dejo en ridículo?, apuesto a que eso te animará algo. –Escuchó el ruido de una palmada y como Ron caminaba hacia la puerta y abría la misma: -No tardes o te perderás el espectáculo y olvida lo que sucedió esta tarde, es agua pasada, te aprecio más que eso, además, amo a Hermione lo suficiente como para perdonarle eso y mil cosas más, y sobre todo si no es culpa de ella.

La puerta se cerró, supo que Ron ya no estaba en la habitación, más no se atrevía a salir de donde se encontraba.

-MALDITA SEA.

El grito de Harry la hizo encogerse sobre sí misma, ¿qué había hecho?, se apretó contra el fondo del armario sintiéndose la peor persona del mundo, no podía dejar a Ron, no podía dejarlo.

Si él no terminaba esa relación, ella nunca podría acabarla. Recordó lo que le había dicho a Harry, le había pedido tiempo, unos días para estar juntos.

JUNTOS. Esa palabra acababa de quedar vetada para ellos dos, eso no podría pasar nunca, Ron había dicho que le podría perdonar cualquier cosa, pero sabía que nunca podría perdonarle que quisiera a Harry.

No pudo aguantar las lágrimas, no, no lo quería, era más que eso.

Un fuerte golpe en la puerta del armario hizo que la misma se abriera de golpe, se encontró enfrente de un Harry que sacudía su mano con fuerza.

Seguramente acababa de darle un puñetazo a la puerta del armario. Este aún no la había visto, más eso no duró demasiado, pues enseguida sus ojos y los de él se encontraron.

Su cara de sorpresa no se hizo esperar, para luego pasar a una de sumo enfado.

-¿Qué estás haciendo aquí?

No supo que responderle, mientras que no podía dejar de llorar:

-Al menos lo habrás escuchado todo, por lo que no tendré que contártelo. ¿Qué piensas hacer ahora?

Supo que él sabía la respuesta a esa pregunta y que precisamente por eso estaba tan furioso:

-Sal de ahí, vete, no quiero que nadie te vea aquí, si Ron entrara por un casual no podré mentirle y decirle que nada pasa.

No se movió, no podía, algo se lo impedía, si se marchaba en ese momento, era como cerrar para siempre la puerta que la unía a Harry.

-MALDICIÓN, que te marches te…

Sintió la mano de él en su brazo y como tiraba de ella, su cuerpo se movió como si fuese una simple pluma, estaba casi fuera del mismo cuando la puerta se volvió a abrir.

Ambos miraron en dirección de la misma, más ella no podía ver quien entraba por culpa de la puerta del armario:

-Me dijo que bajaba a verlo jugar al ajedrez con Blane.

Identificó la voz de Ginny y el miedo la embargó, cuando miró a Harry y vio que él también parecía asustado, una punzada de celos la recorrió, se suponía que a él no debía importarle lo que Ginny pensase. Después de todo la quería a ella ¿no?, ¿entonces porque ese miedo?

Antes de que pudiera hacer ningún movimiento, Harry la empujó al interior del armario y él también entró con ella y cerró la puerta del mismo rápidamente.

No pudo controlar su propio pulso y se sintió enrojecer:

-¿Qué se supone que…?

Harry tapó su boca y le hizo un gesto con la mano para que se callara, dentro del armario y gracias a la poca luz que entraba por la rendija del mismo solo podía ver los ojos de este.

-Perfecto.

Identificó la voz de Draco en el acto y supo que Harry también lo había identificado, porque dejó de mirarla y miró hacia la puerta del armario como si pudiera ver a través de la misma.

-¿Por qué querías saber si Harry había bajado?

Escucharon como la puerta era cerrada y seguidamente la voz de Draco decir:

-Hoy no ha sido un buen día, pelirroja, y quiero que me ayudes a mejorarlo.

Pudo distinguir la incertidumbre en la mirada de Harry, era evidente que no comprendía que hacían esos dos juntos.

-¿Y cómo se supone que quieres que haga eso?

-Pero qué…

El tono de Ginny, había sido sumamente provocador y eso había pillado a Harry por sorpresa, sin duda no parecía entender qué demonios estaba pasando ahí.

Lo obligó a guardar silencio, y ambos escucharon un ruido de alguien chocando contra el armario al pasar cerca de este y una maldición dicha entrecortadamente.

El golpe provocó que la puerta del mismo se entreabriera un poco, ella y Harry pudieron distinguir como Draco y Ginny se besaban. Se tapó la boca para ahogar una exclamación de sorpresa y miró a Harry a su lado, este parecía no terminar de procesar lo que estaba viendo.

Los vieron caer sobre la cama de Harry, se separaron y Ginny declaró:

-Esta es la cama de…

Draco formó una sonrisa torcida en su rostro y declaró:

-Así es, pelirroja, voy a tomarte en la cama de tu amado Potter.

Sin más la beso. Ginny no protestó, tan solo se dejó hacer, sintió como Harry comenzaba a temblar a su lado y decidió que lo mejor era cerrar la puerta y que este no viera nada, ya bastante sería lo que debía escuchar.

Cerró la puerta con rapidez y sus ojos y los de este se encontraron. Enfado, mezclado con decepción, es lo que encontró en los mismos. Pero este no hizo ni el más mínimo intento de salir de ese lugar.

"OPV"

Estaba enfadado y también decepcionado, ¿es que no podría tener nadie que de verdad lo valorara más que nada?, estaba visto que nadie parecía ser para él.

Ginny, no solo no lo amaba como ella decía amarlo, sino que lo había traicionado con nada más y nada menos que Draco Malfoy, su peor enemigo en Hogwarts, y no contenta con eso, se estaba acostando con él, en su propia cama, delante de sus narices.

Vale que ese último dato, ella, lo desconociera por completo, al igual que el miserable de Malfoy, pero no dejaba de ser realmente decepcionante.

Lo único bueno es que estaba seguro de que no la amaba, así que aunque el golpe hubiera sido fuerte, no había sido brutal.

El brutal había venido de manos de otras dos personas diferentes, y lo peor es que a una de ellas no podía culparla, pues era completamente inocente de todo cargo. Hasta podría decirse que era la víctima de toda la situación.

-No puede ser cierto.

Escuchó que susurraba Hermione a su lado, al oír como parecían retomar el juego las otras dos personas de la habitación.

Frunció el ceño molesto, ¿cuánto tiempo tendrían que aguantar todo eso?

-Dime que tienes tu varita aquí.

Le dijo a esta asqueado ante lo que oía. La miró y enseguida supo que la respuesta a esa pregunta era negativa. La miró reprochándole el no llevarla, ¿cómo podía no tener la varita con ella?

-No me mires así, tú tampoco la tienes.

-Acabo de salir de la ducha, ¿piensas que me baño con ella?

Su tono era irritado y los sonidos provenientes del exterior no es que ayudaran mucho a su enfado. Escuchó una pequeña protesta salir de los labios de Hermione y la miró enfadado.

Ella, por su parte, ahora miraba fijamente la puerta del armario y era evidente su incomodidad, aunque la verdad es que no se podía estar muy cómodo en una situación como aquella.

Y más si el espacio era tan sumamente reducido como lo era ese dichoso armario. Siempre había pensado que era demasiado grande para él, después de todo, no poseía muchos útiles para llenarlo, pero ahora su criterio de espacio había cambiado.

No podía moverse ni un centímetro sin tocar a Hermione, además de que se encontraban demasiado pegados el uno del otro. Había incluso peligro de que si se movían demasiado, podrían dar contra las puertas y abrir las mismas.

Y aunque eso habría sido una pequeña liberación, también sería lo peor que podía sucederles, pues aunque ellos no estaban haciendo nada malo, nadie lo creería en realidad.

Cuando los sonidos comenzaron a hacerse más y más intensos, su estado comenzó a empeorar, ahora no solo debía lidiar con su enfado, sino también con su imaginación.

Cerró los ojos con fuerza, ¿podía pasarle algo peor?, no, seguramente no existía una tortura peor que la que estaba sobrellevando en ese maldito instante.

Encerrado con la chica que lo traía loco, que a su vez era su mejor amiga y la chica que había elegido a su mejor amigo como pareja, en un maldito espacio muy reducido y con unos malditos sonidos para nada tranquilizadores. Además de que la temperatura en el dichoso sitio estaba aumentando.

Abrió los ojos al sentir que Hermione se movía a su lado. La miró de reojo y se percató de que su situación no estaba mucho mejor que la de él mismo. Volvió a moverse y rozó su entrepierna en ese movimiento involuntario.

Apretó sus puños con fuerza y ella se quedó completamente estática, evidentemente se había dado cuenta de que no estaban en una situación demasiado alentadora.

El ruido al otro lado se intensificó, ahora parecían estar discutiendo, pero su mente no procesaba muy bien lo que estaba pasando afuera en esos momentos, solo deseaba que se marcharan de una maldita vez, ¿sería muy raro volverse a meter en la ducha?

Ambos escucharon como la puerta era cerrada de un portazo, y una risa sarcástica y divertida, para seguidamente volver a escuchar que la puerta era abierta y cerrada de nuevo.

Ambos a la vez, abrieron las puertas del maldito armario y salieron del mismo, se alejaron uno del otro como si quemaran y sus respiraciones eran todo, menos pausadas. Seguramente en otras circunstancias se estarían riendo como locos, pero ninguno de los dos parecía poder emitir sonido alguno.

Buscó algún sitio donde poder mirar que no fuera a Hermione y se dispuso a ir derecho al baño, necesitaba alejarse de ella, o acabaría cometiendo una locura.

Locura que no podía repetirse por nada del mundo.

-Será mejor que me vaya.

Como acto reflejo la miró, ella lo estaba mirando y sus ojos achocolatados parecían nublados. Tragó en seco y se percató de que ella lo estaba mirando fijamente.

-Creo que sí.

Su voz sonó demasiado ronca, carraspeó un poco e intentó apartar la mirada de ella, más su mente podía decirle mil cosas diferentes, pero todas ellas quedaban relegadas al olvido por culpa de la mirada de ella.

-Soy una persona horrible.

Escuchó que ella susurraba, y supo el porqué lo decía, podía intentar detenerse, podía escuchar a su mente decirle que no lo hiciera, pero como pasaba en todo lo que concierne al corazón, donde manda patrón no manda marinero.

-Los dos.

Apresó sus labios con una rapidez que le impresiono hasta a él mismo, no recibió resistencia por parte de ella, al contrario, parecía igual de ansiosa que él por sentirlo cerca.

Sin embargo y pese a que ella respondía de la misma manera, no soltó su rostro en ningún momento. Necesitaba tocarla igual que el comer, pero no pensaba cometer la misma locura dos veces, no.

Debía controlarse.

Ella parecía estar decidida de igual manera que él a no tocarlo, pues sintió las manos de ella sobre sus mejillas.

En cuanto profundizó el beso, la voz de Ron diciéndole lo que confiaba en él, y que lo consideraba como a un hermano, lo llevó a sentirse el ser más ruin sobre la tierra.

¿Cómo detenerse?, debía pararlo, tenía que hacerlo.

Rompió el beso que compartían y susurró:

-No puedo, yo…

-Lo sé, Harry, este beso a sido el de despedida.

Esa frase lo obligó a buscar los ojos de ella, había resolución en los mismos, culpa, y sobre todas esas cosas, una profunda tristeza.

¿Así terminaba todo?, si era lo que ella había decidido que así fuera, al parecer quería en verdad a Ron, mucho más de lo que él había pensado.

A pesar de que le costaba horrores y hasta se estaba traicionando a sí mismo, retiró sus manos del rostro de ella con suma lentitud, tragó saliva, y aún con el nudo que apresaba su garganta declaró:

-Espero que lo consigáis juntos.

-No me apartes, por favor no me alejes.

Sonrió a su pesar y negó, ¿cómo apartarla?, la quería demasiado para alejarse, sabía que aunque intentase mantenerse alejado de ellos, no lo conseguiría nunca, después de todo eran su única familia.

Sin Ron y Hermione, ¿qué le quedaba a él?, además estaba Luna, ella era una prueba de que existía alguien para él. Aunque en esos momentos no podía dejar de pensar que si ella no estaba con él, no creía que existiera otra persona que pudiera acompañarlo.

-No te preocupes, seguiré siendo tú mejor amigo.

Ella sonrió, pero no era las sonrisas que acostumbraba, era una sonrisa demasiado triste.

-Gracias por entenderme.

No le contestó, solo sonrió de medio lado y se encogió de hombros, debía conseguir que todo fuera como antes. Quiso reírse de su propio pensamiento, más se sentía demasiado idiota en esos momentos como para hacerlo.

Ella se acercó a él, depositó un beso en la comisura de sus labios que se demoró un poco y sin decirle nada se giró y salió de la habitación. Creyó ver que una lágrima resbalaba por su mejilla, pero prefirió pensar que no era así.

Era una forma de hacérselo a él más fácil, si a ella no le dolía, él, podría asimilar que esa elección significaba la felicidad para ella, y eso era lo único que le daba fuerza para dejarla ir.

En cuanto la puerta se cerró, se giró a mirar hacia su cama, asqueado caminó hasta su mesita, cogió su varita y la agitó. Las sabanas de la misma salieron disparadas contra una de las paredes, esperaba que a la señora Weasley no le molestara darle otras.

Miró la misma y negó con fuerza, solo quitar las sabanas no sería suficiente, esperaba que Ron no se enterara nunca del cambio que iba a hacer. Después de todo Ginny, era su hermana.

"OPV"

La puerta tras ella se abrió, pero no fue eso lo que la sobresaltó sino el tremendo portazo que hizo al cerrarse de nuevo y el grito de llanto que escapó de los labios de la persona que acababa de entrar.

Cuando se giró se encontró con Hermione.

Verla en ese estado la hizo asustarte, ¿sería posible que ella se hubiese enterado de todo?, no sin nervios, se levantó de la cama y caminó hasta ella.

-¿Te encuentras bien?

Hermione, pareció sobresaltada al escucharla, rápidamente se puso en pie y se restregó el rostro:

-Sí, no es nada, solo que no puedo contener la alegría de saber que muy pronto Harry verá a Sirius.

La miró sin creerse ni una sola palabra de lo que decía y a la par extrañada por las mismas:

-¿Sirius?

Preguntó con cuidado, ¿ella sabía de los del pasado?, ella la miró unos momentos y declaró:

-Es cierto, no lo sabes, Sirius vendrá hoy a la casa, ya se recuperó de su pérdida de memoria y no debe tardar en llegar.

-Hermione, ¿de qué estás hablando?

-¿Recuerdas al enorme perro?, resultó que sí que era Sirius, solo que no recordaba nada de nada, exceptuando algunas cositas. Remus, se lo llevó de aquí y hoy regresa completamente recuperado.

La volvió a mirar, ¿acaso se había vuelto loca?, ¿le habrían lanzado un hechizo o algo?

-Hermione, yo he visto a ese perro todos los días.

Ella sonrió de medio lado:

-Lo sé, es algo que Remus y yo ideamos.

Definitivamente el nombre de Lunática debía cambiar de manos, lo que esta decía no tenía ni pies ni cabeza.

-Venga, quiero estar presente cuando Sirius llegue.

Se giró para abrir la puerta pero la detuvo en seco:

-Hermione, no soy tonta, ¿te ha pasado algo con Ron?

Ella negó, pero no se volvió para mirarla.

-Pero tiene que ver con él.

-Indirectamente.

Escuchó que susurraba:

-¿fue por algo de él?, ¿con quién peleaste, con alguno de sus hermanos?, ¿Malfoy?, ¿su madre?, ¿alguno de los otros?

Según iba diciendo nombres ella negaba, frunció el ceño:

-¿Harry?

Había sido con él, ¿por qué habrían discutido?, cuando vio que negaba se cruzó de brazos:

-¿Por qué no confías en mí?, Hermione, puedo darme cuenta con solo verte que tu estado, es debido a algo que te dijeron esos dos. ¿Cuál de ellos metió la pata?

Por primera vez desde que Hermione había entrado en la habitación la miró a los ojos. Lo que encontró en los mismos la hizo descruzar los brazos en el acto y acercarse a ella:

-¿Qué te pasa?

Una sonrisa triste adornó los labios de Hermione, pero esta no llegó nunca a sus ojos, los cuales estaban cubiertos por una nube de intensa culpabilidad:

-Luna, dime que estoy haciendo lo correcto.

-Tú siempre haces lo indicado.

La risa culpable que abandonó sus labios la hizo fruncir el ceño:

-Créeme, no podrías estar más equivocada, mis elecciones ultimamente no han sido para nada acertadas.

-Seguro que estás exagerando, mira por ejemplo tu relación con Ron, nunca había visto a este así de feliz como hasta ahora.

Y en el preciso momento en que pronunció esas palabras algo en ella pareció conectarse automáticamente:

-¿Te refieres a eso?

Cuando ella se mordió el labio inferior, supo que sí, que su relación con Ron era el problema. Su corazón la traicionó y a punto estuvo de dibujar una sonrisa en su rostro, pero se contuvo a tiempo.

¿Hermione no estaba bien, y ella se alegraba de que tuviese problemas en su relación?, ¿en qué se había convertido?

Mejor dicho, ¿en qué la había convertido Ron?

-¿Quieres contarme que está pasando?

-¿Me darías algo de tiempo?

Su pregunta la pilló por sorpresa, más tras pensarlo un rato asintió y le regaló una sonrisa amistosa, ella se la devolvió, y dando el tema por zanjado caminó hacia la puerta y ella misma la abrió:

-Pues bajemos a reunirnos con los demás, también quiero ver la cara de Harry cuando vea a Sirius.

Hermione asintió, más antes ni de que hubiera dado dos pasos fuera del cuarto, Hermione, la cogió del brazo y declaró:

-Prométeme que no me juzgarás, si acabo contándote todo, tienes que prometerme que será mi amiga.

La miró a los ojos y enseguida supo que lo que ella guardaba en su interior no era algo bueno. Asintió lentamente y antes de poder retener su lengua declaró:

-Necesito la misma promesa de tu parte.

Ella la miró sin entender y suspirando, agarró la mano de Hermione entre las suyas y apretándola un poco susurró:

-Dime que escuches lo que escuches, que te cuenten lo que te cuenten, vendrás a verme, me buscarás para hablar, que nunca me juzgarás sin antes escucharme, prométeme que me darás el voto de la duda y que tendrás en cuenta nuestra amistad.

Si a Hermione le parecieron raras sus palabras no lo mostro, tan solo le devolvió el apretón de su mano y le regaló una sonrisa. Una sonrisa que prometía todo lo que le había pedido y se sintió miserable.

Acababa de atar a Hermione a una promesa de amistad pese a que la estaba traicionando de una manera letal, se había aprovechado de la necesidad de ella de alguien en quien confiar, para asegurarse que no la odiara sin escucharla antes si llegaba alguna vez a enterarse de lo que había entre Ron y ella.

No, lo que había no, lo que había habido.

"OPV"

Otra pieza movida en el maldito tablero, ¿cuántas quedaban?, ya pocas, solo esperaba no lamentar nada de todo aquello y sobre todo que saliera bien.

Miró de reojo a su alrededor y suspiró, se sentía terriblemente solo, pero era el camino que había escogido, al menos nunca nadie podría reprocharle nada de nada.

Miró el reloj en la pared y la copa medio llena en sus manos, removió el contenido de la misma y con su ceño fruncido se lo bebió de a una.

Hizo un gesto de disgusto al sentir el sabor en su garganta, ¿cómo podía gustarle a alguien eso?

Suspiró y volvió a mirar la copa en sus manos, ¿por qué estaba haciendo todo eso?, ¿para qué?, sintió que el enfado crecía en su interior, sabía las respuestas a esas preguntas y el motivo lo enfurecía aún más.

Agarró la botella y se sirvió más en la copa, se la llevó a los labios pero antes de finalizar con la acción, cambió de idea y boleó la misma contra la pared.

El vaso se rompió en el acto y el líquido quedó impregnado en la pared comenzando su descenso por la misma.

En ese momento, era como muchos otros momentos en que deseaba no haber conocido el amor nunca.

"OPV"

Escuchó la risa proveniente de Ron y miró de reojo dejando lo que estaba haciendo en esos momentos.

Sirius, (como le había pedido hacía una hora que lo llamara a partir de ese momento), se encontraba terriblemente concentrado mirando al tablero de ajedrez ante él. Mientras que el mejor amigo de Harry reía divertido, ya había ganado dos partidas de ajedrez, una a James, el cual nunca había sido muy bueno en ese juego, y a Remus que aún se encontraba en una esquina revisando sus apuntes sobre la misma.

Sonrió ante el ceño fruncido de su amigo, siempre era igual, le gustaba analizar todo hasta el último detalle.

Sirius, era distinto en ese aspecto, pero parecía ser cierto que podía ponerse serio.

Volvió su vista hacía la pequeña libreta que tenía en sus propias manos, ¿podría ser verdad que era una persona tan sumamente leal como James decía?, no podía negar que aparentaba serlo por como Harry parecía quererlo.

Suspiró, al menos había tomado una decisión correcta al elegir a este como padrino de su hijo, o mejor dicho futuro hijo. Más si de algo estaba segura, era que estaría allí para comprobarlo.

Esa decisión se le había ocurrido la noche anterior, después de escuchar la historia de Hermione, había comenzado a desear estar con su hijo en todo momento y ver ella misma todas esas cosas, a pesar de que para conseguir tal cosa, tuviera que perder otras muchas, o incluso llegar a cometer el crimen de cambiar el pasado.

Sin embargo, para conseguir eso, debía dar con una manera de que a su regreso no pudieran borrarle la memoria a ninguno de ellos.

Si es que llegaban a regresar.

Cogió con fuerza el bolígrafo y se dispuso a seguir apuntando todo lo que ya sabía sobre su futuro y el de todos ellos.

Estaba tan concentrada en eso que no se percató de que alguien se acercaba a ella hasta que sintió que le susurraban:

-¿Qué es eso tan importante que te distrae de ver cómo le meten una paliza al ajedrez a uno de tus compañeros?

La voz de Harry la obligó a cerrar rápidamente la libreta en sus manos y levantar la vista para mirarlo, ¿abría leído algo?

-Harry, qué gusto verte.

Declaró con demasiado entusiasmo, eso hizo al chico fruncir el ceño:

-¿Qué escribías?

-Nada.

-Vale, de acuerdo, eres igual a Hermione.

Eso la hizo mirarlo extrañada:

-¿Qué tiene que ver ella con esto?

-También le gusta escribir diarios, aunque no sé si sigue haciéndolo, hace mucho que no la veo, o quizás sí que lo haga al término de sus tareas.

Lo vio encogerse de hombros como restándole importancia y después sentarse enfrente de ella:

-Sí, eso estaba haciendo.

-Veo que Evans sigue de una pieza, ¿es eso una buena noticia?

Lo vio mirar hacía donde estaban todos concentrados mirando la partida de ajedrez, Ron ya no se reía, ahora parecía igual de serio que Sirius.

-Lo es.

Dijo simplemente, él sonrió de medio lado:

-Me alegro por ti. -Lo vio dejar de mirar hacia el lugar rápidamente y fijar su mirada en la chimenea, desconcertada miró de reojo hacía el círculo y se percató de que Hermione y Luna acababan de llegar, ambas se colocaron detrás de Ron.

Hermione, con una de sus manos en el hombro del pelirrojo.

-Gracias.

Prefirió no tocar el tema de Hermione, parecía que había pasado algo:

-¿Cuánto tiempo crees que tendréis que quedaros por aquí?, ¿Os han dicho sobre cuando volveréis?

-No, ni la profesora McGonagall ni el director nos han dicho nada aún. ¿Acaso quieres despedirte ya de mí?

Él la miró sorprendido por sus palabras y negó:

-No, ni mucho menos, es al contrario, me gustas mucho.

De repente pareció darse cuenta de que las palabras que había utilizado podían implicar más cosas y enrojeció, seguidamente comenzó a negar con ímpetu:

-No, no quería decir eso.

-¿Me estás diciendo entonces que te desagrado?

Utilizó un tono de voz algo molesto y eso pareció ponerlo más nervioso, tuvo que contenerse para no reírse:

-NO, Tampoco es eso lo que quiero decir.

-¿Entonces?

Él pareció tranquilizarse un poco y la miró, pareció descubrir su diversión en sus ojos porque hizo un gesto de exasperación y se dejó caer hacía atrás en su asiento:

-Te estás burlando de mí, esto es el colmo. Quería decirte que me agrada estar contigo, eres una persona simpática y con quien se puede hablar.

-Tú también me gustas a mí Harry, me agrada mucho estar a tu lado y saber que confías en mí.

Él tan solo asintió, iba a decirle algo más cuando alguien apareció justo detrás de Harry.

Al estar de espaldas este no pareció darse cuenta de nada, ella levantó la vista de él hacía la persona que estaba tras Harry y se quedó muda.

En ese momento se percató del silencio que había en la estancia, miró de reojo a su alrededor y se dio cuenta de que todos los estaban mirando a ellos.

-¿Sabes?, me recuerdas a alguien.

Escuchó que decía Harry, más no lo miró, estaba más entretenida en descifrar la mirada de la otra persona hacía Harry.

-Oye Elkins, te estoy hablando.

En ese momento Harry la miró, al ver la sorpresa impresa en su rostro se levantó de donde estaba sentado y miró a su alrededor.

Rápidamente se dio cuenta de que todos lo estaban mirando, sin entender se giró, lo vio quedarse completamente estático.

-¿Y es así como me recibes después de todo este tiempo?

Su voz sonaba cargada de diversión y nostalgia, el hombre ante ella tenía el pelo negro azulado algo rizado, vestía con ropa al estilo muggel y miraba a Harry expectante.

-No es posible.

Escuchó que decía Harry, lo vio retroceder un paso hacía atrás:

-No me lo puedo creer, te pasas días diciéndole a todo el mundo que soy yo, y ahora que me ves, ¿no te lo crees?

Se puso en pie y se acercó a Harry, le tiró un pellizco en el brazo y eso lo hizo saltar y alejarse de ella, la miró enfadado:

-¿Qué crees que haces?

-Demostrarte que estás despierto, creo que lo necesitabas, me parece que no estás dando el recibimiento debido.

-El recibimiento debido...

Le escuchó susurrar, y seguidamente se volvió a girar a mirar hacía el hombre:

-¿Con quién fui a salvarte en mi tercer año?

Una sonrisa adornó los labios del hombre que cruzó sus brazos ante su pecho:

-Así me gusta, siempre alerta. ¿Más no crees que Remus ya me haya examinado suficiente estos días?

-Contesta.

-Tú y Hermione, me sacasteis de la torre montados en un hipogrifo que después se convirtió en mi mascota, ¿contento?

-¿Qué me dijiste que te había sugerido mi padre en muchas ocasiones?

Vio como este ahora descruzaba los brazos y lo miraba seriamente:

-Que debía tomar mi forma animaga como permanente, yo te dije que odiaba las pulgas demasiado como para hacerle caso. Esa misma noche, te pedí que vinieras a vivir conmigo.

-¿Sabes que te odio en estos momentos?

-¿Me permitirás remediarlo?

Vio en los ojos de Harry lo que este estaba deseando hacer, y cansada al ver que no parecía atreverse, lo empujó desde atrás y declaró:

-¿Quieres abrazarlo ya?, es evidente que te mueres por hacerlo.

Ignoró las risas de todos los presentes y sonrió a su vez cuando este y el hombre se abrazaron con fuerza.

-No vuelvas a hacerme algo parecido, Sirius.

Ahora la sorprendida fue ella, ¿ese era Sirius?, rápidamente miró a este al lado de James, ambos miraban la escena sin reírse y apartados del resto.

"OPV"

Era evidente que esa noche no iba a pegar ojo, bajó hacía el salón quizás podía entretenerse con algo mientras cogía el mismo.

Desde que Neville le había dicho que no se volviera a acercar a él, ya nada le importaba demasiado, y encima Granger no le había dado ninguna respuesta. Lily le había dicho que ese día habían pasado muchas cosas, que esperase, que ya vería como Hermione le hablaba.

Al llegar a la cocina se sentó en una de las sillas, ¿importaría mucho si se ponía a hacer unas galletas o algo?, cuando se encontraba deprimida le gustaba meterse a la cocina y perderse en la misma, a Frank le encantaban sus galletas.

Decía que él no podía pisar una cocina, al principio había pensado que era una de esas tretas de los hombres, pero con el tiempo se enteró que la tienda de calderos del callejón Diagon lo adoraba.

Y según se decía en la torre de Gryffindor, no existía persona más negada que Frank para las pociones. Su madre se gastaba una fortuna en calderos de peltre de medida 2.

Suspiró y no pudo evitar formar una triste sonrisa en su rostro, según sabía, a su hijo tampoco se le daban muy bien, aunque no había explotado tantos calderos como Frank en el pasado.

Y aun así, hasta Frank había conseguido su sueño y era todo un auror respetable.

Sin dudarlo más, se dispuso a cocinar, era lo mejor.

Una vez tuvo todos los ingredientes encima de la enorme mesa, colocó la radio cerca de ella y se arremango las mangas.

-¿Qué haces?

En la puerta de la cocina se encontraban Granger y Neville, los nervios la asaltaron, más no se dejó controlar:

-Cocinar, voy a preparar unas galletas de chocolate.

Sin más comenzó a preparar la masa:

-¿Te importa si te hecho una mano?, me encantaría aprender a hacer galletas caseras.

Granger parecía entusiasmada con la idea, ella asintió a su pedido y sin más se colocó a su lado, miró de reojo a Neville y lo encontró apoyado en la pared con ambas manos tras de sí, este la estaba mirando directamente a ella.

Prefirió ignorarlo y comenzó a decirle a Hermione los pasos a seguir.

Una hora y media después, con las galletas moldeadas colocadas en la placa del horno y esperando el rato necesario hasta que se hiciera la masa, sus nervios decidieron hacerla estallar.

Furiosa y cansada de recibir la mirada evaluadora de Neville durante todo el rato, lo encaró:

-¿Qué demonios me miras tanto?, ¿no te bastó con lo de esta tarde que ahora quieres mortificarme?

-Espera, Arian creo que no...

-A callar. -Declaró deteniendo a Hermione con una mano y sin dejar de mirar a Neville que ahora parecía temblar en cierto modo: - Bueno ¿qué?, ¿no tienes más insultos o palabras mordaces para decir?, ¿las agotaste todas esta tarde?

-No, todavía tengo algunas, pero preferí esperar a que me dieras una explicación, Hermione, no creo que esto fuese una buena idea.

-¿Una explicación?, ¿Acaso vas a escucharla y creerme?, porque no me demostraste eso antes.

-¿Cómo quieres que forme parte de tus crueles bromas?, te recuerdo que eres tú la que está jugando con los sentimientos de los demás.

-¿Piensas que yo no tengo sentimientos?, ¿por qué crees que le revelé la verdad a Hermione?, estaba desesperada, no sabía que te sucedía y tú solo me echaste de tú lado sin explicación.

-Eso no justifica que mintieras y te inventaras algo tan cruel, y menos cuando mis padres han desaparecido y nadie sabe donde están.

-NEVILLE.

Eso la dejó muda:

-¿De qué está hablando?

Hermione había corrido al lado de Neville y este la miró con cierta culpabilidad:

-No es nada, no...

-¿Cómo que hemos desaparecido?

-¿Hemos?, Entonces es verdad lo que me dijiste esta tarde, pero eso significa que Harry...

-Nada, Neville, te lo conté porque no me parecía bien que le hablases así a ella, pero Harry no puede enterarse de la verdad.

-¿No lo sabe?, ¿Lo sabes tú y él no?

Se sintió en cierto modo estúpida y excluida, ¿Hermione había hablado con Neville?, ¿le había contado todo?

-Lo supe hace poco, y fue toda una sorpresa para mí también, pero él no puede saberlo.

-Pero se ha hecho realmente amigo de Elkins, la que según tú, es su madre.

-No es según yo Neville, al igual que Arian aquí presente es Alice Longbottom, Elkins, es Lily Potter.

Los ojos de Neville se volvieron a centrar en ella, era evidente su escepticismo ante todo aquello:

-¿Y cómo se supone que llegaron aquí?

Frunció el ceño, era evidente que seguía sin creerle:

-Por un objeto de Lily, algo que James le regaló, estábamos pidiéndole a ella que no nos castigase por estar fuera de la torre a horas indebidas cuando de repente algo nos envolvió.

Cuando despertamos, estábamos en la torre de Astronomía, allí se encontraba la profesora McGonagall, Snape y el hijo de Malfoy.

-¿Draco estaba presente?

Escuchó que preguntaba Hermione, ella la miró y Neville también:

-Fue quien dijo el nombre de Lily en voz alta, los otros dos parecían demasiado sorprendidos como para hablar.

-¿Malfoy también lo sabe?, ¿Sabes que si Harry se entera de todo esto nos matará por no decírselo?

-No podemos hacerlo.

Zanjó sin más Hermione, y eso hizo callar a Neville, aunque era evidente que no estaba deacuerdo con todo eso.

-Si Neville ya lo sabe, ¿qué daño puede hacer que Harry lo sepa?

-¿Que yo sepa el que?

Los tres miraron hacía la puerta sorprendidos al escuchar la voz de Harry en la misma, venía acompañado de Sirius adulto, era evidente que ninguno se había acostado aún.

-Nada, no es nada.

Dijo rápidamente Hermione, después miró a Sirius y sonriendo declaró:

-¿Me permites darte la bienvenida como es debido?

-¿Tú también me vas a interrogar?

Hermione rompió a reír y después, negando, se acercó a él y lo abrazó con fuerza, Harry la miraba sorprendido, al igual que el desconcertado Sirius que le devolvía el abrazo.

-Se te ha echado de menos.

Le dijo esta al separarse de él, seguidamente escuchó un carraspeó, miró a Neville y este dio unos pasos para acercarse a Sirius:

-No hemos sido presentados como es debido, mi nombre es Neville Longbottom. -Miró de reojo hacía ella y añadió: -Según creo era amigo de mis padres.

-Lo soy, Neville sigo siéndolo y puedes apostar que haré lo imposible por localizarlos.

-¿Localizarlos?, ¿qué quieres decir?

Escuchó que preguntaba Harry desconcertado:

-Después de lo que pasó esta mañana no he tenido oportunidad de hablar contigo, además, no estaba segura de si Neville quería que alguien más lo supiera.

Se excusó Hermione:

-Mis padres han sido secuestrados de San Mungo.

-¿Cómo es eso posible?

Se escuchó preguntar a sí misma:

-No lo sabemos, las versiones son todas diferentes.

-Según el señor Weasley, se puede asegurar que han sido secuestrados, al parecer apareció un patronius y mis padres debieron de seguirlo. Después de todo no se encuentran en plenas facultades.

Se percató de que todo lo decía mirándola a ella de reojo, otra que no le quitaba el ojo de encima era Hermione, sabía le motivo, estaba escuchando cosas que no debía escuchar, cosas sobre su futuro.

-¿Te ha dicho Arthur como piensan tomar este asunto?

-Según me dijo, todo el cuerpo de Aurores está en ello, me dijo que se lo han tomado como algo muy personal, deberé agradecerles si los encuentran.

-Lo harán, después de todo son los Aurores.

Se escuchó a ella misma decir:

-¿Qué se está quemando?

Escuchó que decía Sirius de pronto, Hermione y ella abrieron los ojos al máximo:

-Las galletas.

Hermione fue más rápida que ella y abrió la puerta del horno con rapidez, ella que era la que llevaba el trapo sacó la bandeja del mismo.

Ambas a la par suspiraron al ver que solo se había tostado el borde de las de más al fondo, al parecer el horno andaba mal calibrado y calentaba más por un lado que por otro.

Ante su mirada de alivio, los tres restantes en la cocina rompieron a reír. No tardaron en terminar de decorar las mismas, y tuvieron que darle una galleta a cada uno de los presentes, pues sino seguramente que acabarían con ellas sin que se enterasen.

Harry, Hermione y Sirius, fueron los primeros en salir de la cocina, Neville se hizo un poco el remolón, y cuando estuvieron solos en la misma lo escuchó decir:

-Así que la receta no es de mi abuela después de todo.

Rápidamente se giró a mirarlo, él, tenía otra galleta entre sus manos, la miraba como si fuera un tesoro incalculable, seguidamente la miró a ella y sintió como su corazón se encogía en ese preciso momento:

-Tenéis que huir, cuando regreses marcharos lejos, no luches en esta absurda guerra, no te expongas de esta manera.

-Me estás pidiendo que me convierta en una cobarde.

-Te estoy pidiendo que vivas, tú y papa, que no me dejéis tan pronto.

-Sabes que no podré hacerlo, yo...

-No lo sé, maldita sea, no sé nada de ti ni de él, no sé más que erais de la orden y unos aurores increíbles, ¿y de qué me ha servido eso?, yo quiero poder recordar a mis padres, ¿de qué me vale escuchar vuestras hazañas y lo buenos que erais si no os he podido disfrutar?

Tenéis que salvaros, tú y el resto, si no quieres marcharte sin Lily no lo hagas, es evidente que el peligro era para las dos, pues si no es por ti y nuestra felicidad, hazlo por la de ella, sé que es una de las personas que más aprecias.

Y lo peor es que lo descubrí hace tan solo unos días, cuando debería de haberlo sabido hace mucho tiempo.

Vio como guardaba la galleta en uno de sus bolsillos y se giraba, no le contestó, ¿qué decirle?, ¿qué contestarle?

Neville le pedía que huyera, que se salvara y no luchara, ¿qué podría suponer hacer eso?, ¿habría sido ella muy relevante en la guerra?, ¿Y Frank?, ¿Y Lily y James?, podría convencerlos a todos ellos para que se marcharan lejos.

Sintió que unas lágrimas caían por sus mejillas, la respuestas a esas preguntas era siempre la misma y por mucho que le pesara sabía que no podía cambiarla.

Ella, Frank, Remus, Sirius, Lil y James, e incluso Peter, no huirían para salvarse, por mucho que por ello dependiera la vida de todos ellos y la felicidad de sus futuros hijos.

Hermione tenía razón, Harry Potter no debía enterarse de quienes eran ellos, no deseaba ver a Lil pasar por tener que tomar la decisión que ella acababa de tomar, sentenciarse a sí misma a San Mungo por el bien de todos los demás.

"OPV"

Sus grises ojos estaban fijos en la cama ante él, le había mentido, ¿qué otra cosa podía hacer?, no podía confesarle la verdad, no podía decirle que no estaba del todo recuperado y que había cosas que no tenían mucho sentido para él.

Pero si le decía la verdad, Remus, jamás lo dejaría regresar al lado de Harry, y sabía que debía de estar al lado del mismo.

Había recuperado casi toda su memoria, pero había algunas lagunas, no estaba cien por cien seguro de cómo había conseguido escapar, pero sí sabía, que nada más sentirse caer, sabía que debía transformarse en perro.

Era consciente de que debía tocar el suelo del fondo siendo un animal, que si hubiese sido un humano todo habría terminado para él.

¿Cómo podía saber eso?, no lo recordaba, no recordaba como él tenía esa información en su poder.

Al igual de que estaba seguro de que algo se le olvidaba, y algo de suma importancia. Cuando Remus le había dicho que llevaba cerca de dos años desaparecido, se había sentido estúpido por algo, le había preguntado qué edad tenía ya Harry, y en cuanto Remus se lo había dicho, un escalofrío lo recorrió.

Él tenía una misión, ¿qué misión?, él debía hacer algo relacionado con Harry, pero no conseguía recordar de qué se trataba.

Suspiró y se despeinó el maldito pelo, se encontraba en casa de Remus, le había dicho que podía dormir allí, pero que al día siguiente se irían a Hogwarts, lo había puesto al día sobre la situación en el lugar, y ya era consciente de que él no podía pisar Hogwarts por nada del mundo.

Voldemort desconocía de su regreso y debía seguir siendo así, ninguno deseaba que se presentase una situación parecida a la de hacía ya dos años.

Remus había decidido pasar esa noche en el mismo cuarto que él, cosa que evidentemente no le había agradado a su ahora esposa Nymphadora.

Esa noticia no le había pillado de sorpresa, y la verdad es que no creía que existiera en todo el mundo nadie mejor que su amigo para esta, a pesar de la diferencia de edad, no podía dejar de sentir que Remus se lo merecía.

Solo deseaba que terminaran esa maldita guerra enteros y de una pieza, y que el niño que esperaban, naciera sano y a salvo.

Se dejó caer de nuevo contra la almohada y cerró los ojos, debía descansar algo.

"OPV"

¿Quién era ese Sev a quien su madre le había escrito tantas y tantas notas?, ¿por qué nunca las había mandado?

No entendía nada de eso, pero no se atrevía a preguntarle a Remus sobre ello, después de todo, no estaba muy seguro de que le fuese a decir la verdad.

Por un momento pensó en Sirius, ¿podría preguntarle a él sobre este?, ¿Lo sabría?, ¿y si no lo sabía ninguno de ellos?

Era evidente que su madre había intentado evitar que alguien leyera esas notas, pues las tenía muy bien ocultas, ¿entonces a quien podía recurrir?, era evidente que la única persona que quizás supiera algo al respecto, no lo podría ayudar ni si se encontraba en paradero conocido, que ahora ya no era el caso.

La madre de Neville podría ser tal fuente de información sobre su propia madre, pero ella había desaparecido y encima no estaba nada cuerda, así que tampoco le serviría mucho aunque estuviese en su domicilio habitual desde hacía quince años.

Suspiró repasando una y otra vez esas notas, lo peor de todo es que creía haber escuchado ese seudónimo en alguna ocasión. Pero era como si lo hubiese querido olvidar por completo, pues no conseguía ubicar a quien se lo había escuchado decir.

Comenzó a guardar las mismas en el lugar donde estaban ocultas y se dispuso a terminar de hacer su equipaje.

No se percató de que uno de los pergaminos caía al suelo, y menos lo notó cuando la puerta de abrió sobresaltándolo y obligándolo a cerrar el joyero con fuerza y mirar a la puerta asustado.

¿Por qué se asustaba?, no estaba haciendo nada malo, después de todo eso era de su madre, el problema era que temía que fueran Sirius o Remus, sentía que si mostraba esas cosas a alguno de ellos, los secretos de su madre serían descubiertos y no deseaba eso. Además, era algo solo de él, por primera vez poseía algo de su madre que solo le pertenecía a él y que nadie más sabía de su existencia.

El alivio lo recorrió al reconocer a Luna Elkins en la puerta.

"OPV"

-Harry, el señor Weasley dice que bajemos.

Rápidamente cerró la caja que tenía en sus manos y eso la desconcertó, sus ojos y los de este se encontraron:

-Ahora mismo bajo, termino de recoger unas cosas y ya.

-¿Quieres que te eche una mano?

-No hace falta, además, seguramente Evans te estará buscando.

-Eso no me importa, venga que te espero.

Harry le dedicó una triste sonrisa y con cuidado se dispuso a guardar la caja en su baúl:

-¿Puedo preguntar qué haces tú con un joyero?

-Era de mi madre, no sé quien se lo regaló, creo que mis abuelos maternos, pues mi tía Petunia tiene otro igual.

-¿Tuny?, ¿Cómo sabes tú eso?

-¿Tuny?, ¿Qué clase de nombre es ese?

-Es un diminutivo, perdona, tenía una amiga con ese nombre en mi antiguo instituto, es una manía que tengo.

-Pues es el nombre de mi tía, y lo sé porque he vivido en su casa desde que tenía un año de edad.

Eso la dejó completamente paralizada, ¿cómo que había vivido en casa de su hermana desde que tenía un año de edad?, ¿eso por qué?, ¿Y entonces Sirius?

-Ya está terminado, ¿vamos?

Ella asintió y lo dejó pasar, iba a seguirlo cuando sus ojos encontraron un trozo de pergamino en el suelo cerca de la cama de Harry. Ese chico era despistado como él solo.

Suspiró y dio unos pasos hacía el mismo, lo cogió entre sus manos y lo abrió, ¿sería alguna tarea?

No obstante, no lo era, era una nota escrita por ella misma, el destinatario Severus Snape, miró la nota y seguidamente a Harry, después releyó las palabras que tenía grabadas el mismo.

¿Qué significaba eso?

Dispuesta a averiguarlo, guardó el pergamino en el bolsillo de su pantalón y bajó, lo averiguaría esa misma noche.

El viaje de regreso a Hogwarts fue tranquilo, no como la despedida en el andén, donde un enorme perro negro decidió armar demasiado jaleo a la hora de despedirse de Harry.

Más tanto Remus de ese tiempo, como el resto de los del pasado, exceptuando una taciturna Alice, sonreían contentos por el espectáculo que el perro estaba ofreciendo.

La sobrina de Malfoy se encontraba sonriendo divertida y jugaba con el enorme perro intentando atrapar la cola del mismo para molestarlo. Para sorpresa de todos, el perro, se acercó a la jaula del gato de Hermione y le ladró de forma amistosa.

Tras eso, Hermione se había girado hacía Sirius y sonriendo le había susurrado algo, este tan solo había fruncido el ceño y mirado al perro enfurruñado, pudo escuchar que decía algo así como Traidor, para seguidamente escuchar las risas de James.

Este solo dejó de reír cuando sus ojos y los de ella se encontraron, que pasó a sonreír con alegría y a hacerle señas para que se acercara a ellos. Sin hacerse de rogar decidió acercarse a ellos.

Después se despidieron del matrimonio Weasley y se marcharon en el tren.

Ahora se encontraba en su mesa de Ravenclove esperando el momento indicado para hacer lo que tenía pensado hacer.

La nota descansaba en el bolsillo de su pantalón aún, a la espera de ser entregada a su destinatario.

Antes de lo que ni ella misma se esperaba, lo vio levantarse de la mesa de profesores y alejarse, rápidamente y sin darle explicaciones a nadie lo siguió. James lo miró curioso desde su sitio, pero no la siguió.

A Lice le hizo un pequeño gesto y le dijo que luego le explicaría, sin más abandonó el gran comedor.

Corrió por los pasillos con la esperanza de que Snape no hubiese llegado ya a su despacho, más al girar en una de las esquinas escuchó su voz decirle:

-¿Qué quieres decirme?

Se giró sorprendida y lo miró:

-Deja la sorpresa, ambos sabemos que no podías ocultarme muchas cosas, además no has dejado de mirarme desde que has entrado por las puertas del maldito castillo.

Lo miró y se percató de que Severus parecía cansado, como agotado de vivir, lentamente metió una de sus manos entre su capa y rebuscó en sus bolsillos la nota que tenía.

Con cierta indecisión se la tendió, él, pareció desconcertado, más alargó su propia mano y cogió la nota:

-¿Qué es esto?

-Léelo y lo sabrás.

Vio como Snape abría el trozo de pergamino y lo vio repasarlo con sus ojos negros una y otra vez:

-¿De dónde has sacado esto?

-¿Qué fue lo que te dije?

Le devolvió ella, él, la miró confuso por unos momentos y volvió a releer la nota, ella misma la había grabado en su mente y sabía lo que decía letra a letra, solo una frase:

"Por favor, te lo ruego, recuerda nuestra última conversación Sev, confió plenamente en ti.

Tu siempre amiga Lil."

Muy lejos estaban ellos de saber, que alguien no había sido tan considerado como James y había seguido a Lily.

Pues bien, nos vemos pronto al menos eso espero, no me matéis por lo que les hice a Harry y Hermione, es necesario. Espero vuestros comentarios al respecto de estos capítulos, buybuy y hasta el siguiente.