Hola mu buenas a todos, aquí os traigo un nuevo capítulo, espero os guste, perdonad la tardanza, pero es que tenía que arreglar unas cositas, y no estaba muy segura en qué orden colocarlas al escribirlas, pero creo que ya quedó bien así.
Espero os guste tanto como a mí escribirlo:
Nan: Hola Nan, mu buenas, aquí te dejo el siguiente cap, espero lo disfrutes.
Sobre la pequeña Luna, me temo que estás un poco equivocada, no es Lord Voldemort quien la desea, aunque sí la esfera. Aunque el del pasado desea tenerla cerca para averiguar cosas del futuro, no por otra cosa.
Sobre los padres de Neville, digamos que tengo una cremallera en la boca, no puedo revelar nada de nada sorry ;)
Yo en realidad no culpo a Ron en lo relativo a la relación entre Ron y Hermione, él solo la quiere, si te das cuenta Harry no le ha dicho directamente que quiere a Hermione, vale que es celoso y posesivo y las sospechas existen, pero no la certeza. Así que aquí la cobarde es ella, se deja llevar por el temor a perder a uno u otro, aunque todos conocemos el temperamento de Ron, y obviamente hasta que no se dé cuenta por sí mismo, si se llega a enterar su reacción no será nada buena.
Tranquila que se dará algo de Neville y Luna, solo que no será tan serio como debería por parte de ninguno de los dos, ya verás porque. Pero sí que servirá para despertar un poco aunque sea a Ron.
Sobre james y Lily, esta última en especial, en este capítulo muestro un poco de su carácter egoísta, pero a la vez otros aspectos de ella.
Me temo que la ceguera de Harry se dará muy pronto debido a su capa invisible y al mapa del merodeador, pero eso es para el siguiente capítulo, así que no te adelanto más.
Sobre Draco y Ginny, tema aparte, en este capítulo no sale esa relación apenas, así que la dejaré relegada un poco en el siguiente también, aunque puede que sí aparezca alguna escena suelta.
Sobre Peter, bueno yo creo que la idea de demostrar que no era un inútil y que si pertenecía a los merodeadores era por algo, era lo que lo movió a cegarse y a cometer tremenda estupidez.
Sobre Sirius, me alegro que te guste jejeje, la verdad es que me gusta ponerlo en situaciones graciosas aunque me temo que el fic comienza su etapa algo negra.
Me temo que Sirius de ese tiempo, está en un punto perdido, pero dentro de poco conseguirá salir y aclararse, y entonces lo veremos como él es.
Sobre los Horcux, ya comienzan a trabajar en ello.
Sobre Ron ya te di mi punto de vista al respecto, y bueno espero tu próximo comentario con ansias, jeje, nos vemos buybuy y muchas gracias por el mismo.
MariPotterG: Primero que anda, muchas gracias por tus palabras finales, eso hace que desee poder escribir cada vez mejor para no defraudaros a ninguna/o
Me alegro que te guste cada vez más la historia, muchas gracias por tú comentario ante todo jeje.
Por cierto no te preocupes por la exclamación del principio, mis creencias son muy variadas. ;)
Sobre Luna y Hermione, a estas les tocará pasar un tiempo juntas, a partir de ahora, pues llega la época negra del fic, la razón el siguiente capítulo será el que dé el disparo inicial del mismo.
Sobre los padres de Neville me reitero una vez más en que mis labios están sellados, no puedo pronunciarme sobre ese tema aún sorry;)
Con respecto a Harry y Hermione, no me mates.
Y con Sirius, bueno, no puedo darte una explicación aún, pero la tendrás pronto, en el siguiente capítulo sabréis algo especial. Pienso igual que tú respecto a Sirius y Jk, cuando leí su muerte, eran las cuatro de la mañana y lo estaba leyendo por el ordenador, porque era una traducción ya que aún no estaba al español.
Te diré que apagué el ordenador y ya no pude dormir llorando a lágrima viva, sin embargo lo que hicieron en la peli me mosqueó mucho, no deberían haberle quitado el sonido a esa escena en mi humilde opinión.
Para poder dormir me aferré a la idea de que como no era el libro original, quizás era mentira, volví a recibir el golpe cuando lo leí de verdad.
No andas muy desencaminada, pronto se sabrá todo, más pronto de lo que os podéis imaginar.
Sin más que añadir, espero disfrutes del capítulo, nos vemos en el siguiente buybuy, espero que pueda subirlo lo antes posible.
Leo: Hola Leo, ¿qué tal todo?
Espero que bien, me alegro que te esté gustando el fic, espero disfrutes de este capítulo también.
Sobre No intervendremos, te alegrará saber, que ya estoy escribiendo el siguiente capítulo, nos vemos en el siguiente, buybuy, espero tú opinión al respecto.
SunMoon206: Hola, me alegro que te gustasen los capítulos anteriores, espero disfrutes también de este.
Sobre Ron, bueno, digamos que es un cobarde al igual que Hermione, no sé aún quién dará el paso decisivo para acabar esa relación.
También diré en su defensa, que el pobre aunque lo sospecha, no sabe nada con certeza, así que tampoco es enteramente su culpa, ni Harry ni Hermione se han atrevido a ir de cara con él.
Siento lo de que te pierdas, intentaré remediarlo, la verdad es que al ser la escritora, siempre sé de quién escribo, no me doy cuenta de que puede que vosotros no lo hagáis. Sorry.
Pues lo dicho, espero tú comentario sobre este capítulo nuevo, nos vemos en el siguiente que espero sea muy pronto.
Buybuy.
Belmi: Hola, como ves actualicé ambas historias, espero las disfrutes ambas, y no desees mi cabeza al final
Tranquila, no te preocupes aunque tardes en comentar, pues aunque sea tarde se agradece de igual manera, lo peor es lo mío cuando tardo tanto en actualizar, sorry por eso.
Sobre Hermione, también pienso que no debería ser así, de hecho si no fuera la autora del fic mataría a la que lo escribiese jeje, pero es necesario para que todo se dé como yo quiero así que me temo que tendrá que seguir así, a partir del siguiente capítulo la historia tornará un poco más oscura, y nuestro Harry dará un muy mal paso.
Todo por culpa de su capa y el famoso mapa, digamos que en esta ocasión más que ayudar provocaran un desastre, después de todo esas dos cosas siempre me han parecido armas de doble filo ;)
Con respecto a que Harry se entere de quien es la madre de Luna, me temo que pasará un tiempo para ello, el idiota meterá la pata, pero no sería un Potter si no lo hiciera después de todo.
Sobre por qué Neville si puede saber y él no, Neville, Hermione lo considera más relajado y que será por lo tanto menos impulsivo y más centrado, lo que Hermione no entiende, es que Harry y Neville comparte un mismo deseo, tener a sus padres con ellos, y pese a que no actuará ciertamente tan impulsivamente como Harry, sí que intentará tornar las cosas de otra manera.
Sobre la peque Luna, su situación es algo más delicada, no tiene una conexión directa con Voldemort, pero sí que puede ser algo peligrosa, ya lo explicaré más adelante.
Con respecto a Neville, tranquila que no sufrirá tanto, creo que seré un poco mala con Ron, en breves le llegará el turno de entender que lo que siente por Hermione solo es una obsesión y no amor verdadero, y que a la que cree haber perdido es a quien realmente quiere ;)
Con respecto a Harry, digamos que en este capi metí a quien podría ser algo así como su consuelo en este momento, pese a que no lleve a muy buen puerto todo con ella.
En relación a Sirius, si no me equivoco, en el siguiente capítulo pondré algo sobre él y esa misión que tenía.
Y con Lily y Snape, en este te quito la duda, y pongo una cara de Lily algo diferente, lo siento pero era necesario ponerla así.
Espero lo disfrutes y me des tú opinión sobre ambos fics, buybuy y hasta el siguiente, espero que pronto.
Sin más que deciros, gracias a todos los que leéis mi fic, y espero os siga gustando, aquí os dejo el capi:
La espada:
Sirius respiraba entrecortadamente y miraba furioso hacía donde Snape y Evans se encontraban. Al verla levantarse, había decidido seguirla, deseaba decirle que se alegraba mucho por ellos dos, y de camino hacerle saber que a partir de ese momento, ella, para él, era James.
Sobre todo, porque si ella era la felicidad de su mejor amigo, la protegería de todo y todos.
-¿Entraste en mi despacho sin mi permiso?
-Yo no entré en ningún lado.
-¿Cómo explicas entonces que tengas esta nota en tu poder?
Evans se había soltado del agarre que Snape le había hecho y lo miraba enfadada:
-No pienso decirte como lo conseguí, pero si quieres podemos ir a tú despacho y así, comprobarás tú mismo, que no la saqué de allí.
Snape la miró unos segundos pero pareció creerla, suspiró y pudo ver como se apoyaba contra la pared, parecía derrotado, Evans al verlo, se acercó a él:
-¿Qué te dije Sev?, ¿qué era tan importante para mí?
Pudo ver como este apretaba la nota entre sus manos frustrado, seguidamente se puso en pie y cogiendo a Evans de la mano tiró de ella:
-Para hablar de esto, lo mejor es hacerlo en otro lado.
Decidido a no perderse esa conversación, se preparó para seguirlos, más justo cuando iba a dar el paso decisivo para comenzar a seguirlos, lo sujetaron:
-¿Y dónde se supone que ibas?
Se giró rápidamente y se encontró con Granger, que lo miraba con el ceño fruncido y algo molesta.
-No tengo que darte explicaciones de nada. –se soltó de su agarre y volvió a intentar seguirlos:
-Me parece que no me he explicado claramente, no pienso dejarte ir. –Se volvió sorprendido ante las palabras de esta y sonriendo declaró:
-Claro que lo harás, porque tienes las mismas ganas que yo, de saber de qué van a hablar. Después de todo, estoy convencido de que ha sido toda una sorpresa para ti, ver como esos dos se hablan, y más teniendo en cuenta el aprecio que existe entre Quejicus y Harry.
Granger lo miró al parecer sopesando si era prudente hacerlo o no:
-Muy bien, pero si vamos a hacer esto, lo haremos bien.
Metió una de sus manos entre su túnica y comenzó a rebuscar algo, de un momento a otro sacó un trozo de pergamino algo desgastado y viejo, la vio sacar su varita y mirar a todos lados para después susurrar:
-"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas." –extrañado vio como el mapa se revelaba ante ellos, se acercó a ella y declaró:
-¿Cómo es que tienes tú esto?
-En otro momento te contaré como llegó a manos de Harry, ahora lo tengo yo, porque he de hacer unas cosas y me lo presto.
-¿Cosas?
-No quieras saber de más, Sirius, ahora a buscarlos.
La vio comenzar a buscar por todo el mapa del merodeador:
-Déjame, estoy más habituado a esto, además, lo más seguro es que hayan ido al despacho del director.
Sin más le quitó el mapa de las manos y comenzó a buscar el lugar donde se encontraba el despacho del director, pero Granger se lo arrebató y volvió a abrirlo por otra zona del castillo:
-No, si lo que el profesor Snape quería, era hablar en privado con ella, habrá ido a otro lugar.
Se sorprendió al ver que los localizaba en la torre de astronomía:
-¿Por qué allí?
Preguntó extrañado del lugar escogido:
-No hay cuadros, y no habrá alumnos hoy. Será mejor que corramos o no escucharemos nada de nada.
Sin esperarlo, ella, echó a correr hacía la torre, rápidamente él la siguió, tardaron un poco en llegar y casi sin respiración, se colocaron contra una de las paredes:
-¿Y lo hiciste?
-¿Qué crees?
La voz de Quejicus sonaba con reproche:
-¿Pero por qué?, sé que hemos sido amigos desde siempre, pero este último año casi no hemos hablado, te has distanciado tanto de mí, que creí que ya no querías saber nada más de mí.
-Y así era, pero al terminar Hogwarts, juramos mantenernos en contacto, aunque solo fuera para un simple, hola, ¿cómo estás?, más eso solo duró un año.
A partir de ese tiempo empezaste a mandarme cartas extrañas, decías que en poco tiempo deberías partir, y que no volveríamos a vernos más, comenzaste a asustarme, te pedí explicaciones e incluso una cita.
Accediste a verte conmigo, y me revelaste que Potter y tú os casabais, me enfadé, te odié Lily, te odié como nunca antes había odiado a nadie.
Rompí todo contacto contigo, pese a que tú seguías insistiendo en mandarme cartas, o simples notas como esta.
Hubo un momento en que dejé de responderte, y tú fuiste a buscarme furiosa, recordaste que de niños habíamos sido vecinos y coincidió con que apareciste el mismo día que mi madre dejó este mundo.
Te quedaste esa noche conmigo, pese a que no habías avisado a Potter y él seguramente se preocuparía por ti.
Esa fue la noche que me encadenaste.
-Espera, no, ¿de qué estás hablando?
-Me confesaste que estabas esperando un hijo, también me dijiste que Frank y Alice también iban a tener uno, que os habías quedado embarazadas a la par.
Hablaste de tus planes para ellos como si se tratara de un sueño, y lo era, y lo sabías, justo antes de marcharte, me comenzaste a hablar de diferentes cosas y de todos los planes que había fracaso, te echaste a llorar y me hablaste de infinidad de cosas que tú asegurabas haber visto.
Pensé en ese momento que hablabas de sueños que habías tenido, e intenté tranquilizarte, te juré que eso no sucedería, que haría lo imposible por evitarlo.
Cuando me miraste, comprendí que en serio creías lo que decías, que estabas convencida de que todo era una realidad.
-Pero Sev, no lo entiendo, no comprendo cómo pudiste seguir adelante, yo…
-Tú, fuiste muy cruel, y ahora, en este momento, entiendo muchas cosas, ahora sé, que fuiste sabiendo lo que esa noche iba a suceder, que fuiste, consciente de que si había alguien por quien yo podría dejar cambiarme, esa, eras tú.
-Sev, no te…
-Desde niños, has sido siempre tú, desde que teníamos ocho años, es que he estado enamorado de ti, no he amado a nadie más, y ese día, tú, ya lo sabías, eras consciente de ello, por eso fuiste a verme, por eso me pediste todo, me ataste egoístamente a ti y por ende al hijo que estabas esperando.
Más estoy seguro de que aún en este momento, no comprendes que es exactamente a lo que me ataste, esa noche tendrías aún esperanzas de saberlo, pero viendo el resultado de todo, creo que no es el caso.
Lo peor es que sé por qué lo hiciste, creíste que era mi deber, porque si yo no le hubiese hablado a él de lo que escuché esa noche, tú y Alice nunca hubieseis estado en su mira.
Sirius negó furioso, ¿qué demonios significaba todo eso?, era evidente para todo el mundo que Quejicus estaba colado por Evans, ese era un motivo agregado a su odio por James, no le perdonaba el hecho de que este, se hubiese fijado en la chica que le gustaba a él.
Pero aún y pese a todo, ese indeseable había seguido queriendo a Evans, es más, parecía haberle prometido algo imposible, algo relacionado con Harry, ¿de qué se trataba?, ¿por qué Evans le pediría algo a ese, estando él ya para ayudar a Harry?
Miró cargado de dudas hacía Granger, para ver si ella podía ayudarlo a entender, más lo que vio, lo dejó con aún más dudas de las que ya tenía:
Granger, se encontraba mordiéndose el labio inferior y lágrimas bañaban su rostro, parecía aguantarse para no sollozar, definitivamente las mujeres eran todas unas sentimentales, furioso se dispuso a mirar hacia el otro lado y se encontró con Evans en el mismo estado que Hermione, solo que ella lloraba sin contenerse y se encontraba de rodillas en el suelo.
Quejicus, estaba a su lado con ambas manos en sus hombros:
-Lo siento, Sev, perdóname, yo no, yo, sé que no soy así de egoísta, si lo fui, perdóname, lo siento, yo, te libero de lo que sea que te pedí, te…
Quejicus llevó una de sus dedos hasta los labios de esta y la detuvo de continuar:
-No puedes hacer eso, no puedes liberarme de nada, ¿la razón?, porque ahora tienes diecisiete años y no sabes nada aún, la mujer que me pidió todo, sabía todo al respecto, incluso sabía lo que aquí iba a decirte, no rompas algo que me pedirás, porque si aún sigo aquí, es precisamente por tú petición, si yo pude salvarme, solo ha sido gracias a ti, ella, pese a lo que te acabo de decir, vino en mi busca y me lo pidió, ¿no crees que existe una razón para ello?
Evans, aún llorando, se lanzó a los brazos de Quejicus y lo abrazó con fuerza, en ningún momento dejó de pedir perdón y de dar las gracias.
Frustrado y completamente perdido, sintió como Granger tiraba de él y ambos se marcharon dejando a esos dos solos.
-¿Tenéis aquí el mapa del merodeador?
Escuchó que le preguntaba Granger, distraído asintió a su pregunta:
-¿Y la capa de Harry?
-No, la dejamos en la torre de Astronomía de nuestro tiempo, ¿por qué lo preguntas?
-No saquéis el mapa por nada del mundo, si Harry os llega a ver con él, tendríamos problemas, sobre todo, porque no se le puede engañar.
-Pues claro que no, lo creamos nosotros, no íbamos a permitir que alguien se burlara de nada nuestro.
-El problema, es que aquí, salen vuestros nombres.
—Evidentemente, de eso se trata Granger. —reclamó irritado, ella lo miró molesta, abrió el mapa y se lo mostró:
-No dice Silver Blane, sino Sirius Black.
Rápidamente cogió el mapa entre sus manos y se percató de que era cierto, miro a Granger y después otra vez el pergamino:
-Así que nuestro secreto está expuesto, después de todo, desde el principio.
-Es una suerte que Harry, no haya necesitado el mapa en lo que va de año, y que cuando lo ha hecho, me haya pedido a mí que lo vea.
Para él, sin embargo, no le parecía tan bien, pues algo le decía que no era justo que Harry desconociera que ellos estaban ahí.
"OPV"
Dos meses, llevaba dos meses haciendo el papel del mejor e incondicional amigo, dos meses viviendo una maldita mentira para él, y aguantando todo lo que le echaban encima.
Las clases de Defensa, se habían vuelto su objetivo principal, y por las tardes se encerraba en la sala de los menesteres a investigar todo lo que le era posible.
Para su sorpresa, Luna Lovegood, había querido acompañarla en todo momento, parecía su sombra más que una amiga. En los únicos momentos en que ella no estaba con él, era cuando Hermione y Ron lo acompañaban.
Y hasta él, desearía poder escapar en esas ocasiones.
Por otra parte, otra pareja que parecía decidida a no dejarlo ni a sol ni a sombra, era la nueva pareja, Elkins-Evans, gracias a dios, estos se guardaban un poco en su presencia, y aunque él y Evans no se llevaban demasiado bien, la compañía de Elkins se agradecía.
También debía darle algo de crédito a Evans, pues cuando se lo pedían, él, los dejaba solos para hablar.
Había pensado en evitar a Ron y Hermione con excusas tontas, más no podía hacerlo por la promesa que le había hecho a ella, así que al final había tenido que aceptar su ayuda, y llevaban todo ese tiempo tramando como conseguir la espada del despacho de Snape.
Habían conseguido que el pariente de Sirius, les comunicara las horas en que este entraba o salía del mismo, incluso había hecho un seguimiento semanal de sus movimientos, para ellos.
Si todo salía como estaba previsto, esa misma noche conseguirían la espada y en cuanto llegasen a la torre de Gryffindor, destruiría los Horcux sin dudarlo un segundo. Desde lo que había sucedido en el cuartel, sus sueños lo atormentaban, y lo peor es que en ellos, disfrutaba ser lo que se convertía cuando utilizaba una de esas cosas.
Más, no estaba dispuesto a dejarse hacer así como así, le había pedido a Hermione que le dejase el mapa del merodeador, para controlar todo con más cuidado, pero ella se había negado, y le había reprochado que si no confiaba en ella.
De mala gana se lo había dejado.
Neville, se había ofrecido a ayudarlo en lo que hiciera falta, y había estado tentado en más de una ocasión de revelarle lo que la profecía decía. Después de todo, había leído las cartas de su madre, a la suya propia, así que no le vendría de grande nada de eso.
Quizás, si lo conseguía pillar a solas, se lo revelaría, merecía saber la razón exacta del miedo de su madre, pero debería de librarse de Arian antes, pues esa chica se había pegado a él como si de una lapa se tratara, y a él, no parecía molestarle en absoluto.
Por lo menos le estaba ayudando, pues había visto un acercamiento entre Luna y Neville, lo que quería decir que quizás el deseo de este, no fuese tan difícil de cumplir.
Suspiró algo cansado y miró hacía el reloj de su mesita, solo dos horas y todo comenzaría, rebuscó entre su ropa la capa de su padre.
Con cuidado la dejó deslizarse entre sus dedos, aún seguía completamente nueva, como si por ella los años no pasasen.
Escuchó que llamaban a su puerta y se extraño, ¿quién podría llamar y no entrar directamente?, dejó la capa encima de la cama y se acercó a la misma, cuando la abrió se encontró con un alumno de primero:
-Hola, ¿qué querías?
El niño parecía nervioso y lo miraba como Colin cuando lo conoció, suspiró y seguidamente declaró:
-¿Me dices que buscabas o a quien?
-A ti, hay fuera un chico de Slytherin que dice que quiere que salgas en este mismo instante o entra él a por ti.
-¿Un chico de Slytherin?
-Sí, me dijo que se llama Malfoy.
-¿Malfoy te dijo que vinieras a buscarme?
El niño asintió, eso lo dejó completamente extrañado, ¿qué se creía Malfoy para mandar a nadie a buscarlo?, es más, ¿cómo que quería que saliese?, ¿quién era para exigirle nada a él?
Enfadado salió del cuarto y bajó las escaleras, se dirigía al cuadro de la dama gorda cuando lo detuvieron:
-Potter espera, quería hablar contigo.
-Ahora no Romilda, no tengo tiempo.
-Será solo un momento.
-Esta noche hablamos.
-Luego no podrás negarte.
Le hizo un gesto de estar de acuerdo con ella y salió por el retrato, Malfoy se encontraba dando vueltas como un loco por el pasillo:
-Ya era hora, ¿quién te crees para dejarme esperando?
-¿Qué demonios quieres de mí Malfoy?
-Es Luna, no se encuentra bien, la han tenido que llevar a la enfermería, me pidió que te viniese a buscar y te pidiese que fueses a verla.
-¿Qué le ha pasado?
Preguntó asustado, y sin más echó a correr hacía la enfermería, Malfoy echó a correr tras él:
-No sé exactamente que es, lleva unos días con fiebre, y hoy se desmayó en clase, McGonagall vino a buscarme.
-¿Por qué no me dijo nada a mí?
Reprochó enfadado, pese a que lo normal era que a él no le importase eso, al menos teniendo en cuenta que Snape y McGonagall parecían desconocer, que él y Luna eran padre e hija, al igual que Malfoy, que creía ciegamente que la pequeña era alguien de su familia.
Llegó casi sin aire hasta la enfermería y entró en la misma, con la mirada buscó la cama que Luna ocupaba y la encontró enseguida, sin pedir permiso a nadie, entró en la enfermería y caminó hasta ella.
Al llegar, se la encontró dormida, y empapada en sudor, ¿qué podría estar pasándole?
-¿Qué hace usted aquí señor Potter?
Madame Pomfrey acababa de salir de su despacho y lo miraba reprochadora mente:
-¿Qué tiene?
Debió dejar ver su preocupación, porque Pomfrey dejó de mirarlo enfadada y suavizó su rostro, caminó unos pasos hacía ellos y depositó una de sus manos en la frente de Luna:
-Lo cierto es que no lo sé señor Potter, no encuentro ninguna anomalía en ella, y no entiendo a qué se debe la fiebre que tiene.
-Alguna causa existirá.
Escuchó que reprochaba Malfoy:
-Y seguramente la haya, pero yo no la encuentro, he llegado a pensar que puede deberse solamente a que puede estar creciendo.
Harry frunció el ceño, había escuchado eso antes, cuando él solía encontrarse mal y tía Petunia no quería llevarlo al médico, esta siempre le decía que la fiebre era motivo de que estaba creciendo.
La verdad es que no sabía que tenía y tampoco quería averiguarlo:
-Venga ya, no puede uno tener fiebre solo por crecer.
Malfoy parecía tan enfadado como él:
-¿Me está diciendo que no sé hacer mi trabajo señor Malfoy?
-Solo que no lo está haciendo bien, si mi padre se enterase de esto, seguramente la echarían de su puesto de trabajo y pondrían a alguien realmente competente.
Madame Pomfrey enrojeció enfurecida e iba a comenzar a gritar cuando la voz de Luna los hizo a todos mirar hacia ella:
-Mama, mami.
Tanto Malfoy como él se acercaron a ella, ¿quién demonios era su madre?, ¿por qué estaba ella en ese tiempo?, ¿cómo había llegado?, ¿dónde estaba él, que no buscaba a su pequeña hasta en el mismísimo infierno?
-Mama, papa.
De forma inconsciente se acercó más a ella y apresó una de sus manos entre las suyas, la niña estaba ardiendo, eso lo asustó, miró a Pomfrey desesperado:
-¿Por qué no le baja la temperatura?, tiene que haber algo que pueda hacer, mi tía solía poner paños de agua fría en la frente de mi primo cuando tenía temperaturas muy elevadas, además, lo obligaba a no estar tapado y a tener el mínimo de ropa posible encima.
-Señor Potter, eso son remedios muggels, nosotros tenemos pociones para conseguir que…
-PERO ESO NO PARECE FUNCIONAR.
Su voz sonó más alta, furiosa y cargada de reproche de lo que él mismo se esperaba, pero como todo el que no entiende lo que le estaba pasando a alguien que aprecia, se sentía nervioso, ansioso y deseoso de poderse cambiar con ella.
-Creo que lo mejor es que ambos se marchen y me dejen hacer mí…
-Nadie me sacará de aquí.
Susurró de forma amenazante y Malfoy pareció dejar en claro lo mismo con tan solo una mirada. Madame Pomfrey los miró a ambos, entre sorprendida y furiosa:
-Eso vamos a comprobarlo.
Salió de la enfermería, seguramente a buscar refuerzos, ¿Snape o McGonagall?, esperaba que fuera la mujer, ella, los entendería mejor que si se trataba de Snape.
Sabiendo que en cuanto llegara uno u otro sería echado de la enfermería, se acercó más a Luna y depositó un beso en su frente, mientras apretaba su pequeña mano entre las suyas.
-Tiene que haber una manera de bajar esa fiebre, Potter, ¿por qué no pides que venga un medimago de verdad?
Suspiró, por mucho que le costase reconocerlo, Madame Pomfrey era buena, no podía quejarse de ella y de los cuidados que impartía, sin embargo, la idea de Malfoy tampoco era mala, quizás una segunda opinión no vendría nada mal.
-Esto es inadmisible, ¿qué es eso de que le han gritado a Popy?
La voz de McGonagall se escuchó a sus espaldas, y pese a que él había pensado que era mejor ella que Snape, al ver su cara, ya no estaba tan seguro de ello:
-Luna tiene mucha fiebre y ella no hace nada para ayudarla.
Reprochó Malfoy furioso.
-¿Qué no hago nada?, llevo todo el día desviviéndome con la pequeña, pero nada de lo que hago parece funcionar.
-Entonces será que no hace lo correcto, quiero que otra persona atienda a Luna.
Exigió Malfoy de nuevo.
-Esto es el colmo, ¿quién se ha creído usted para desvalorarme Señor Malfoy?
-Ya está bien, nadie más atenderá a la señorita Evans que no sea Madame Pomfrey, y ustedes dos, quedan con la entrada prohibida a la enfermería.
-No puede hacer eso.
Reprochó ahora él furioso:
-Claro que puedo señor Potter y lo he hecho, ahora fuera, los quiero a ambos en sus respectivas torres y como los vuelva a ver aquí, tendrán serias consecuencias.
Enfadados ambos, se despidieron de la pequeña Luna y tras fulminar a ambas mujeres con la mirada, salieron de la misma.
-Si se creen que me van a mantener lejos están muy equivocadas.
Susurró furioso, no obstante Malfoy pareció escucharlo perfectamente porque declaró:
-Puedes apostar que cuentas conmigo en esto cara rajada, no me impedirán ver a Luna.
Sin decir nada más, y furiosos, cada cual cogió un camino diferente.
"OPV"
Miró la puerta por la que se habían marchado ambos y después a la pequeña en la cama, se acercó a esta y ella misma colocó una mano en su frente, se asustó de la alta temperatura de la pequeña.
-¿Popy, qué significa esto?
-No lo sé Minerva, por más que intento bajarle la fiebre no lo consigo, según el señor Malfoy lleva con episodios febriles desde hace un tiempo, no me dijo exactamente los días que lleva así, pero parecía seriamente asustado.
Pensé seriamente que ambos jóvenes me atacarían en cualquier momento. Entiendo la preocupación del señor Malfoy, pero la del señor Potter, considero que es excesiva.
-No lo es Popy, me temo que la de él no lo es.
Suspiró cansada, ¿qué demonios podía estar pasándole a la pequeña?, no era normal que Popy no encontrase la manera de curarla. Su amiga había expuesto que podía deberse a que estuviese creciendo, no obstante, ¿tantos días con altas temperaturas?
-¿Por qué no llamas a San Mungo para ver si pueden ayudarte en algo?
-¿Tú también dudas de que sepa hacer mi trabajo en condiciones?
-Nunca diría eso amiga, pero a veces no viene mal pedir ayuda cuando se está perdido. Me quedaré un rato con la pequeña si no te importa Popy.
-Está bien, quizás podríamos probar con lo que sugirió el señor Potter.
-¿Qué sugirió?
-Los remedios muggels.
Asintió a sus palabras y suspirando se decidió, mientras asentía a Popy se deshizo de la túnica de profesora y se remangó las mangas de la camisa:
-Tráeme lo que me vaya a hacer falta y haz lo que te pedí Popy, yo me encargaré de cuidarla mientras tanto.
Mientras ella hacía lo que le había pedido, comenzó a destaparla y a quitarle el pijama que Popy le había puesto, la escuchó llamar a sus padres en susurros y sonrió de medio lado:
-No creo poder acabar nunca, de preocuparme por un Potter, aunque usted me está dando dolores de cabeza antes de tiempo jovencita.
Popy no tardó en volver:
-Minerva si eso no funciona, tendrás que meterla en una bañera con agua muy fría para ver si eso sirve.
Asintió y se dispuso a colocar un paño mojado en la frente de la pequeña, mientras que con otro comenzó a secarle la cara y el cuerpo, a la par que lo enfriaba.
La enfermera se fue a su despacho y la vio revolver entre sus cosas, sin duda iba a seguir investigando si ella podía hacer algo, no llamaría a San Mungo hasta el último momento.
Y pese a que sabía que podía ser peligroso, lo agradecía, esperaba que entre ellas pudieran ayudar a la pequeña.
Horas, son las que llevaba Minerva McGonagall ocupándose de la pequeña Luna, mientras que ella no parecía mejorar, si no que por el contrario parecía empeorar. Parecía que por momentos la pequeña caería por completo. El miedo había comenzado a embargar a ambas mujeres, a una porque no deseaba perder a una niña tan pequeña, y la otra porque había comenzado a temerse otras posibilidades.
¿Y si quién estaba enfermo era el señor Potter o incluso la madre de la pequeña?, ya una vez Snape le había dicho que lo que le sucedía a la pequeña se debía a que su madre había recibido el impacto de un hechizo muy poderoso.
¿Y si era eso lo que le estaba sucediendo de nuevo?, maldijo para sus adentros, no debería haber echado de ese modo a Potter de la enfermería, ahora deseaba tenerlo a cada momento frente a él.
Pero no podía mandarlo llamar, ¿con qué excusa le perdonaba la prohibición que le había impuesto?
No obstante no tuvo mucho tiempo para meditar en ello, pues la excusa perfecta entro siendo cargada por Sirius Black del pasado. Alarmada al ver a este allí, seguido de cerca de Lily y James, se incorporó de donde estaba sentada.
-¿Qué demonios ha pasado?
-No lo sabemos, nos encontrábamos paseando cuando de repente una pared estallo, ella apareció de repente, cayó contra una de las paredes y quedó inconsciente de inmediato. No ha dejado de sangrar desde entonces.
Quien hablaba había sido Lily, estaba nerviosa y parecía decir la verdad:
-Por los cuatro fundadores, ¿Qué le ha pasado a la señorita Granger?
-Atiéndela cuanto antes Popy, ¿dónde están el señor Weasley y el señor Potter?
Miró a los tres seriamente, más todos se miraron dudando y tras un suspiro de Lily esta dio un paso al frente y declaró:
-Me temo que están en el despacho del director, al parecer los están castigando.
-¿Castigando?, ¿quién?
-El director Snape.
Escuchó que decía con odio James, se percató de que Lily lo miraba furiosa y Sirius con cierto disgusto, más no le dio importancia a esa mirada extraña en el semblante de Sirius Black, si no que solo podía pensar en una cosa:
-Él no es quién para castigar a estos, yo soy la jefa de la casa Gryffindor.
Sin más se dispuso a salir de la enfermería, pero la pequeña Luna comenzó a moverse inquieta en su cama y a llamar a su padre, miró hacía ella unos momentos y declaró:
-Señorita Elkins, haga lo que Popy le diga y atienda a la niña, yo iré a resolver la situación de esos dos ineptos, mientras tanto espérenme aquí, necesito que me digan donde fue esa explosión exactamente.
"OPV"
Harry miró de reojo hacía su derecha, donde se encontraba una asustada Romilda Vane, acompañada de Arian y Neville, Ron también estaba solo que este se encontraba a su otro lado, y al igual que Neville no parecía arrepentirse de lo que habían hecho.
Todos se encontraban recibiendo un buen regaño de Snape, pues los había pillado en su despacho, no a todos, pero sí a él. Los demás habían sido pillados, Neville y Arian por Lestrange, Ron, había ido a avisarlo tarde, dejando ver que estaba metido en el ajo y Romilda, bueno ella no formaba parte del plan, pero se había empeñado tanto en hablar con él, que había decidido utilizarla de tapadera.
Pero Snape la había culpado sin más, de hecho había aparecido en su despacho llevando a la chica sujeta de la túnica.
"Se encontraba en el pasillo a la espera de que Snape saliera del despacho, después de todo era Martes, le tocaba ir a supervisar una poción, el siguiente día para probar era el Miércoles, pues partía hacía Hosmeade para verificar que todo iba bien, lo malo de esas salidas al pueblo, era que no se sabía cuánto tardaría en llegar.
Había veces que tardaba horas, y otras, que su tardanza era casi efímera, se marchaba y al cabo de media hora estaba de regreso, y quizás en ese lapsus de tiempo no le daba tiempo a actuar.
-¿Me estás escuchando Harry?
Miró a Romilda, ¿por qué demonios no podía esperar para hablar con él?
-Perdona estaba algo distraído.
-No importa, te lo repetiré.
Escuchó que ella comenzaba a hablar y se percató de que pese a sus quince años, era una chica bastante decente, no pudo evitar recordar los bombones de sexto año, de verdad que había algunas chicas increíbles.
Esa en especial, podía tener a quien quisiese, pero como siempre se había encaprichado del elegido. Ojala dejara tantas tonterías, no le gustaba saber de su club de fans, y mucho menos tener que aguantar las bromas por lo mismo.
Sin embargo y dejando esas cosas de lado, ella parecía simpática y según lo que había sabido de ella hasta ese momento, que no era mucho, pues no le había dado demasiado crédito, era una chica decidida y arrojada, le gustaba ser la jefa del club ese y disfrutaba averiguando cosas de él.
En ese trimestre, la chica había dejado de preguntar a todo el mundo sobre él, y directamente había acudido a la fuente, se había atrevido a acercarse a él y hablarle como si nada. Eso le agradó, así se daría cuenta de que no era más que un chico normal y corriente y ya.
Él descubrió que era divertida, y tenía algunas conversaciones entretenidas con ella, no podía decir que era un desperdicio, además, había un añadido a su compañía, a Ron, la chica no le caía nada bien, lo que provocaba que siempre que aparecía él y Hermione se iban a hacer sus cosas a otra parte.
Unos pasos se escucharon por el pasillo, lo que atrajo su atención, pudo distinguir la capa negra de Snape y sonrió de medio lado, después de todo sería bueno que fuera un tipo tan sumamente puntual.
-Me parece que debo tomar otros medios, a la vista de que no se te da bien escuchar.
Sin que se lo esperas, sintió como Romilda hacía girar su rostro y sin más lo beso, su sorpresa era tal que no se movió ni un maldito milímetro. ¿En qué estaba pensando esa chica?
-¿Me escucharas ahora Harry?
Con las manos de ella en su rostro y sus oscuros ojos fijos en los suyos, no pudo más que asentir y tragar en seco, ¿por qué demonios no lo había visto venir?
-Te estaba diciendo que me gustas y que no me conformo con solo poder hablar contigo.
-Yo no…
Pudo ver como Snape pasaba por su lado y tras fulminarlo con la mirada se marchó por el camino habitual, Romilda se acercó de nuevo a él:
-Me da igual que tú no, pienso conseguir que digas que sí.
De nuevo sintió los labios de ella sobre los suyos, la vio cerrar los ojos y sintió su lengua pedir permiso para profundizar el beso. ¿Por qué no dárselo?, después de todo lo que había pasado, quizás tener alguien con quien desahogarse, fuera bueno para él.
Además, Hermione e incluso Ginny parecían conformes con lo que habían encontrado, puede que él tuviera la misma suerte.
Olvidando que debía actuar rápido había decidido corresponder al beso, y sin más lo había profundizado él mismo. No era ni mucho menos parecido a los besos de Ginny, ni de Cho, y ni comparación con los de Hermione.
Cerró los ojos, deseoso de poder olvidar la sensación de tener los labios de su mejor amiga contra los de él, y se perdió en la imagen de ella.
¿Acaso no podría cambiarla y ya?, para ella parecía ser muy fácil seguir su relación junto con Ron, pero para él no lo era, no era tan sencillo dejarse llevar por los labios de Romilda y delegar lo que sentía por Hermione al olvido.
Estaba por separarse de la chica cuando escuchó un carraspeo, ambos a la par se separaron, y él pudo ver a Ron con una sonrisa traviesa en el rostro:
-Seguramente te lo estabas pasando muy bien, pero me temo que he de recordarte que tenemos cosas mejor que hacer.
-Sí, claro que sí, yo, esto, Romilda lo siento pero…
-Tenemos que llevarnos a Harry, hay alguien que reclama su presencia inmediata.
Miró a Regulus de reojo, recordaba como este y su amigo Pitt habían acabado metidos en todo eso, aunque lo bueno era, que se conformaban con esperar y no saber mucho del asunto.
Sobre todo Pitt, este parecía ansioso por no estar cerca de él, así que le habían asignado vigilar en las mazmorras, por si a Snape le daba por regresar antes de tiempo.
Todo había sido por culpa de Hermione y sus ideas locas, le había propuesto que le dijera a Snape si podía ver la espada, incluso la muy ilusa, le había dicho que le dijera algo como que Dumbledore se la había asignado a él.
Habían comenzado a discrepar sobre el tema, y en algún momento uno de los dos había comenzado a gritar, estando como estaban en la biblioteca, los habían echado y Regulus y Pitt se habían acercado para decirles que habían escuchado parte de lo que hablaban, habían intentado persuadirlos, y pese a que Pitt parecía muy decidido a mantener silencio, Regulus, dejó en claro que o ayudaban o podría soltar algo sin percatarse delante de la gente equivocada.
Furioso con Hermione y a regañadientes los habían tenido que meter en el ajo, y ahora no se arrepentía de haberlo hecho, Regulus era bastante inteligente y sus ideas les habían servido bastante.
-Hermione, ella dice que si no te reúnes en un minuto con ella empezará sola.
Al escuchar su nombre la buscó con la mirada, ¿dónde estaba?, se suponía que se reunían ahí e iban juntos al despacho de Snape.
-Nada más llegar se ha ido hacía el despacho, ha dicho que no se podía perder tiempo en idioteces de ese tipo.
Molesto por sus palabras y frunciendo el ceño, se dirigió hacía el mismo, al llegar la vio esperando ante la puerta abierta y preparada para subir por las escaleras:
-Ya estoy aquí.
-Ya era hora.
-¿Cómo descubriste la contraseña?
Ella se encogió de hombros y no respondió a su pregunta, se percató de que parecía estar más seria que de costumbre, pero prefirió no preguntar, no tenía ganas de distracciones, ahora debían pensar en la espada y en no ser pillados.
Juntos subieron al despacho y con ciertas dudas, pues no estaban muy seguros de cómo entrar en el despacho sin la presencia del director intentaron abrirla.
Como era de esperarse no lo consiguieron:
-Ahora veremos si es cierto que se encuentran todas las respuestas en la biblioteca, todo tuyo Hermione.
Se hizo a un lado y dejó espacio para que ella pudiera lanzar el hechizo que decía haber encontrado en la biblioteca. La vio mover la varita y susurrar dos palabras, para su sorpresa la puerta se abrió con un pequeño clic.
Con una sonrisa dibujada en su rostro de satisfacción, lo fulminó con la mirada e ingresó en el despacho, la siguió de cerca, los retratos comenzaron a murmurar entre ellos, y ambos se miraron desconcertados.
Se habían olvidado de que ellos informarían a Snape de su intromisión:
-Ahí está la espada Potter.
Escuchó que le decía uno de los cuadros, sorprendido lo miró, no reconocía a ese hombre, pero con la mirada le agradeció y se giró, en la misma vitrina de cristal de siempre se encontraba la espada de Godrig, tan nueva y brillante como el primer día que la consiguió.
-Date prisa en cogerla Harry.
Apresuró Hermione, que miraba a todas partes pidiendo a los cuadros que no dijeran nada sobre su presencia allí, sin embargo y justo cuando sus dedos rozaron la espada, un fuerte portazo se escuchó.
La espada resbaló de su mano y cayó al suelo haciendo un sonido metálico.
-El director regresa.
Aseguró otro de los cuadros nervioso, rápidamente cogió la espada y tanto él como Hermione se dirigieron a la puerta, ella volvió a pronunciar el hechizo que ya había dicho antes, más no funciono:
-¿Qué sucede?
-No lo sé, debería funcionar.
-Es evidente que no lo hace, maldita sea, Snape nos va a pillar aquí.
-¿Qué quieres que haga?, él me dijo que funcionaría.
-¿Él?
Vio como se mordía el labio inferior y negó, iba a recriminarle su silencio cuando escucharon que se accionaba el mecanismo de la escalera:
-Ya está aquí, nos va a matar, Harry, ¿qué vamos a hacer?
-¿La chimenea?
Sugirió mirando hacía la misma.
-No podemos, además, ¿a dónde iremos?
Ambos se miraron por un momento y Harry recordó que tenía la capa encima, rápidamente la buscó en el bolsillo de su pantalón, agradecía el haberla cogido para ir a ver a Luna más tarde.
-Cúbrete con ella, a ti y a la espada, en cuanto la puerta se abra tú sales.
-¿Y qué pasa contigo?
-No será la primera vez que me castigue, venga cúbrete.
-Pero esto es dife…
-Que lo hagas te digo.
Le entregó la espada, y justo cuando la puerta se abría, ella, terminó de cubrirse con la misma. Snape apareció en la puerta, su semblante estaba rojo, más no podía descifrar si por la furia o por la carrera que había tenido que hacer para llegar tan rápido allí.
-Potter, tenías que ser tú, ¿por qué será que no me sorprende?, ¿qué buscabas en mi…?
-Harry, Snape vine hacía a…
Ron tropezó de lleno contra la espalda de Snape y cayó al suelo, lo miró horrorizado, pensaba en ser el único castigado pero al parecer ya no sería así.
-Como no, el señor Weasley también metido en el ajo, eso quiere decir que la señorita Granger no debe andar muy lejos, ¿o es que prefirieron cambiarla por ella?
De un empujón dejó entrar a Romilda en el despacho y la chica cayó al suelo asustada, lo miró horrorizada, y le preguntaba con la mirada qué era lo que estaba sucediendo.
En ese preciso instante, escucharon unos pasos furiosos y como alguien obligaba a pasar a otras personas por las escaleras que llevaban al despacho.
Con horror comprobó que Lestrange, venía apuntando a Neville y a Arian con una varita mientras que ambos la fulminaban con la mirada.
Solo deseaba que Hermione, Regulus y Pitt, no fuesen descubiertos, sobre todo Hermione."
Y ahí estaban ahora, pero su mente estaba más preocupada por saber dónde podía estar Hermione, soltó un suspiro:
-¿Se aburre señor Potter?, muy bien, a la vista que no están dispuestos a cooperar, he decidido que serán castigados todos ustedes limpiando las mazmorras durante una semana entera sin magia.
Iba a formar una sonrisa torcida en su rostro, ¿ese iba a ser el único castigo?, entonces podría soportarlo y más si tenía la espada:
-No creo que eso sea suficiente Snape, esos dos han intentado atacarme y tú has encontrado a esos tres robando en tú despacho, yo propongo otro castigo para ellos.
Eso le dio mala espina, a Lestrange nunca se le ocurriría nada bueno:
-Bella, refréscame la memoria en relación a algo, ¿quién es el director de Hogwarts?
La voz de Snape sonaba irritada, era evidente que no estaba dispuesto a que se pusieran en duda sus órdenes.
-Refréscamela tú a mí Snape, ¿qué dijo el señor tenebroso respecto a las medidas disciplinarías que se tomaran en Hogwarts? –Alarmado pudo ver que Snape fruncía el ceño, ¿qué demonios había dicho ahora Voldemort?
-¿Qué propones?
Dijo entre dientes este:
-Una visita a Hosmeade les vendrá de perlas, así ponemos a prueba sus dotes.
La sonrisa que se formó en el rostro de Lestrange, contrastaba con la repentina palidez de Snape, ¿qué demonios podía significar eso?
-Te has vuelto loca si crees que voy a permitir tal cosa.
La voz de la profesora McGonagall resonó en el despacho, todos a una miraron hacía la puerta, y Harry se sorprendió de ver a esta sin su túnica y vestida a la usanza muggel, con una falda larga y una camisa blanca arremangada, sin su sombrero, parecía una de esas mujeres que salían en las películas antiguas, las que se encargaban de cuidar a los niños.
-¿Y quién le ha dado voz y voto en esto?
Dijo socarronamente Lestrange:
-Soy la jefa de la casa de casi todos estos alumnos, yo, soy la que debe castigarlos si así lo creo pertinente.
Estaba por sentirse aliviado cuando comprendió que Lestrange había hecho callar incluso a Snape, el que se suponía de mayor rango en Hogwarts, y la sonrisa de Lestrange se lo confirmó:
-Me temo que se equivoca, desde que empezó este trimestre profesora McGonagall, la responsable del comité disciplinario de Hogwarts es la profesora Lestrange, lo que significa simplificando, que si alguien a de impartir un castigo esa será ella.
-¿De qué está hablando?, esa no es la política de Hogwarts…
-Es la política del nuevo Hogwarts profesora McGonagall, su tiempo ya pasó, y si no quiere que termine definitivamente, no se meterá en mis medidas de castigar a los alumnos indisciplinados, empezando por estos de aquí y terminando por la señorita Granger, a la que usted en una ocasión me impidió castigar como se merecía.
En esa simple frase, Lestrange acababa de dejar en claro que las únicas culpables de ese cambio en el colegio habían sido Hermione y ella.
Percibió una mirada entre Snape y McGonagall e identificó como este le asentía de forma contundente, con ese simple gesto les dejó en claro que todos ellos acababan de quedar en manos de Lestrange, alarmado dio un paso al frente:
-Un momento, ellos no tienen culpa de nada, todo esto es cosa mía, yo entré en su despacho, Ron solo sabía que debía avisarme si usted regresaba, no sabía qué era lo que iba a hacer ni mis intenciones de entrar al despacho.
Tampoco entiendo la presencia de Romilda, Neville y Arian, ninguno de ellos está inmiscuido en nada de esto, seguramente se estarán preguntando que hacen aquí.
-Eso Potter, te lo explicaré yo, resulta que cuando venía a tratar unos asuntos con el director, estos dos, pretendieron impedirme llegar hasta este despacho, no encuentro un motivo para que me atacaran si no era por impedir que yo te descubriera aquí.
-Puede haber mil motivos diferentes, le digo que ellos no…
-Ya está bien, tanto si están o no metidos en esto, ellos atacaron a un profesor de Hogwarts, lo que quiere decir que merecen ser sancionados, con respecto al señor Weasley, si no era consciente de que iba a entrar a mi despacho, ¿por qué vino corriendo hasta este a avisarlo?
Apretó los puños furioso por no poder darle una excusa a Ron:
-¿Y la señorita Vane?
Escuchó que preguntaba McGonagall:
-De ella me creería que no tiene nada que ver con esto, más la que sí está implicada no aparece, y ella no quiere decirnos donde se encuentra ella.
-Es que no lo sé, además, creo que Hermione no estaba metida en esto, yo me encontraba con Harry por un asunto personal, según creo Hermione hoy debía hacer unas cuantas tareas, yo la última vez que la vi estaba en la sala común rodeada de sus libros y pergaminos.
Sorprendido por escuchar la forma segura en que Romilda hablaba, se contuvo de mirarla, ¿por qué protegía a Hermione?, podía delatarla y salvarse, sin embargo había preferido callar y guardar el secreto, ella no les debía nada a ninguno de ellos.
-Ya ve, quiere que creamos que la sabelotodo no estaba inmiscuida en esto, cuando todos sabemos que este par de ineptos no haría nada sin ella a sus espaldas. Así que ella misma se ha sentenciado a acompañarnos mañana a mi visita rutinaria en Hosmeade.
Ahora fuera de aquí, largo todos.
Lestrange fue la primera en salir, pero antes le dedicó una mirada cargada de diversión, sin duda su siguiente noche sería todo menos un paseo rutinario. Todos la fueron precediendo y justo cuando estaba por pasar al lado de McGonagall Snape declaró:
-Y Potter, la próxima vez que te pille en mi despacho, puedes apostar a que no será Lestrange la que se ocupe de ti.
No lo miró y mucho menos le respondió, lo cierto es que ahora le preocupaba mucho más Hermione y saber si había logrado llegar a la sala de los menesteres, donde debía estar esperándolo.
Al llegar a la salida del despacho, iba a echar a correr hacía la sala de los menesteres, cuando alguien tiró de él, sorprendido y completamente asustado, pues no había nadie por allí, intentó soltarse:
-Somos nosotros Harry.
-¿Regulus?, ¿Dónde estás?
De un momento a otro, el chico apareció ante él, con cierta prisa lo cogió del brazo y lo obligó a ocultarse en un armario del lugar, Pitt lo acompañaba, reparó en que ambos estaban llenos de polvo e incluso tenían Pitt, la capa rota, y Regulus las gafas sin una patilla y su túnica hecha girones envolviendo algo:
-¿Qué os ha pasado?
-No lo sabemos con exactitud, Hermione llegó donde nosotros os debíamos esperar y nos contó que te habían pillado, juntos la acompañamos a una sala que no había visto nunca antes.
Una vez dentro, ella, parecía fuera de sí, estaba entre preocupada por lo que pudiera pasarte a ti y a su novio, y furiosa, al ver que tardabais, ella, sacó algo de sus bolsillos, creo que se trataba de una copa y un colgante.
Furiosa, cogió la espada que llevaba con ella y no soltaba y tras susurrar algo que no llegué a entender, asestó un espadazo contra ambos objetos, como era de esperarse los objetos quedaron partidos por la mitad.
Me acerqué para ver si estaba más tranquila, pero ella miraba ambos objetos como esperando algo, y justo cuando iba a preguntarle que le pasaba, algo extraño sucedió, una especie de humareda grisácea salió de los objetos, desprendieron un hedor impresionante, se escuchó un chillido agudo, seguido de una explosión impresionante que consiguió que ella saliera disparada y una de las paredes explotara a su vez, Pitt y yo también salimos disparados.
Yo quedé inconsciente, cuando desperté, me encontré con que todo estaba destrozado, busqué a Pitt y Hermione con la mirada pero solo encontré a Pitt, en cuanto lo desperté comenzamos a buscar y llamar a Hermione, pero no la encontramos, solo pudimos localizar esto.
Regulus abrió su capa y reveló la espada de Gryffindor, la cual sorprendentemente estaba completamente intacta y sin un solo rasguño, además de brillar igual que antes.
-¿Dónde está Hermione entonces?
No le importaba la espada, ni si quiera el hecho de que parecía haber destruido dos horcuxes, lo único que podía pensar era en ella.
"OPV"
Suspiró agotada, la noche había sido interminable, entre la pequeña Luna y la señorita Granger, ella y Minerva no habían pegado ojo, y lo peor es que parecía que eso no iba a terminar nunca, al menos con la pequeña.
La señorita Granger se recuperaba favorablemente, parecía ser bastante fuerte después de todo. Frunció el ceño mientras miraba a la chica, habían prohibido la entrada en la enfermería tanto del señor Weasley, como de cualquiera que quisiera visitar a la joven, al igual que el señor Potter y el señor Malfoy, tenían prohibida la entrada para ver a la niña.
Solo que el castigo que en esa ocasión había sido impuesto para los visitantes, en esta ocasión, el castigo era más para la paciente, aunque según Minerva, ni el señor Weasley ni el señor Potter ni el señor Longbottom, podían solicitar visitar a la señorita Granger, los tres estaban castigados.
-¿Otra infusión Minerva?
-Por favor.
Escuchó que decía esta suspirando, desde que había hablado con ella no se había movido de la silla que había ocupado al regresar del despacho del director.
Miraba con el ceño fruncido y mirada claramente reprobatoria hacía la cama de su alumna, la cual ajena a la mirada de su profesora, dormía como si nada.
Cuando regresó con la infusión se la entregó a esta:
-Muchas gracias Popy.
-No hay de que, ¿qué vas a hacer?, ¿se lo comunicarás al director?
-¿Debería?, esto sería calificado como comportamiento indisciplinado, lo que la pondría en las manos de Lestrange, que está deseando herirla a como dé lugar.
-Pero no podemos mantenernos ajenas a ello.
-Y no lo haremos, no podemos dejarlo pasar por alto, pero tampoco puedo permitir ponerla en peligro.
-Minerva, querida, ¿piensas hacerte tú responsable entonces en secreto?
Vio como esta se llevaba la taza a los labios y bebía un poco de la infusión, para después suspirar y tras dejar de mirarla a ella, volvió su vista a la señorita Granger:
-Sí, yo seré quien se encargue de la vigilancia y el castigo de la señorita Granger y el señor Weasley. No puedo pasar por alto el embarazo de ella.
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