Hola a todos, muchas gracias por sus reviews y por sus lecturas, espero que la espera os merezca la pena con este capítulo.
La verdad es que tanto este, como los dos siguientes llevan unos días ya escritos, pero he estado algo baja y no encontrabas las ganas de subirlos, sin embargo al final me he decidido, cabe destacar que mi internet últimamente no va muy bien, y eso me quitaba las ganas de intentarlo si quiera.
Aun así, creo que os he hecho esperar demasiado, lo siento mucho, también he estado de cumpleaños, en este mes solamente han sido cinco cumpleaños los que se han celebrado en mí familia, y eso agota a cualquiera, sobre todo porque la mayoría era de enanos, y había que organizar los juegos, la música y la fiesta en sí.
Sunmoon: Hola, ¿que tal todo?, me sorprendí al leer tu comentario, la razón es simple, ¿cómo puedes pensar que Harry vaya a atar cabos?, estamos hablando de Harry jejeje ;) espero que no me matéis al leer este capítulo, y que por otro lado lo disfrutéis.
La verdad es que tanto una prima mía como una amiga, se quedaron embarazadas siendo aún más pequeñas que estos dos y ambas la primera vez que tuvieron relaciones.
Es por eso que no me pareció extraño al escribirlo así jeje.
Lo dicho espero te guste, y nos vemos en el siguiente buybuy.
Leo: Hola, me alegro de que te gustase el capítulo, Por cierto, soy una fan de El nombre del viento, el Mío se llama Gigantes del Sueño -1- La Reina Oscura.
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no se si te dejará entrar, tienes que quitar los espacios, ahí encontraras la portada y la sinopsis del mismo.
¿Por cierto de donde eres tú?
Ya me dirás que te parece y si te llama, nos vemos en el siguiente capítulo.
Nan: Me has dejado esperando las preguntas que querías hacerme, aquí tienes el siguiente capítulo espero lo disfrutes, nos vemos muy pronto, sino en este en Compromisos Erróneos.
Ya te queda menos para terminar las clases, espero que te vaya todo bien, ya leí el nuevo cap de Mira quien habla ;) ese James siempre metiendo la pata jejeje.
Pues nada, lo dicho espero te guste buybuy.
Chibiosa: Hola ¿sabes?, al leer tu nombre me quedé un poco parada, no te molestes, pero es que cuando era pequeña me encantaba Sailor Moon y bueno, pues a mi primera perrita a la cual adoro, la llamé Chibiusa, jejeje.
Al leerte me alegré mucho de ver que no era la única que parecía gustarle ese nombre. Espero que te vaya muy bien la universidad y verte por aquí después, también tus comentarios al respecto del fic jejeje.
Muchas gracias por comentar y nos vemos pronto o eso espero.
Drys: Hola la verdad es que leí este comentario antes que el otro, pero fue como un sexto sentido, supe que eras tú de inmediato jeje.
Me alegro que te gustase el capítulo, pero me temo que las cosas se complican un poco a partir del siguiente capítulo más o menos.
Espero disfrutes este tanto como yo al escribirlo jijiji; Sobre los papis de Hermione, por supuesto que saldrán, pero aún no, a ellos les queda un poquito para aparecer.
MaryPotter: Hola, muchas gracias por tu comentario, sobre Pitt y Regulus, bueno no te digo nada, porque ya sale en este capítulo la explicación que precisabas, espero lo disfrutes, nos vemos en el siguiente buybuy.
Sobre Harry y Herms, bueno, lo mismo que con los otros dos, en este verás lo que sucederá, no te puedo decir cuantos capítulos quedan exactamente, pero no tengo el final en mente aún para serte muy sincera.
HpKaren: Hola siempre es un placer conocer a una nueva lectora, me agrada saber que llevas tanto tiempo leyendo mis fics, espero que te sigan gustando, y sobre todo conseguir arrancarte las ganas suficientes para que me comentes jejeje.
Perdona la tardanza, sorry.
De corazón muchas gracias por la lealtad y espero que este capítulo también lo disfrutes, nos vemos en el siguiente cap, buybuy.
Vamos toda una aventura ;) no obstante ya estoy de regreso.
La verdad:
Al llegar a su cuarto en la torre de Ravenclaw, se encontraron con un Remus y un Peter cambiándose de ropa, ambos tenían la cara llena de polvo y era evidente que habían estado haciendo algo.
-¿A qué viene el nuevo look?
Preguntó Sirius a su lado, Remus, los fulminó con la mirada y Peter, tiró al suelo la camisa, antes blanca y lo miró a él fulminándolo con la mirada:
-A tú maldito hijo, a eso se debe.
Rápidamente cerró la puerta, mientras que Sirius le lanzaba algo a Peter y Remus, lo miraba reprochadora mente:
-¿Te has vuelto loco?
-No, lo que estoy es cansado, perdona Cornamenta, es que no ha sido una buena semana y lo de hoy ya terminó con mis nervios. No estoy acostumbrado a quedarme inconsciente por algo que no es mi culpa y mucho menos que no entiendo.
-¿Quedarte inconsciente?, ¿Qué ha pasado?
Escuchó que preguntaba Sirius extrañado:
-¿Recordáis que os dijimos que habíamos conseguido entrar en el plan que tenía Harry?
Ambos asintieron:
-Algo relacionado con Quejicus y un objeto de su despacho.
Estaba claro que él, era consciente del objeto que querían conseguir, aunque ese detalle no se lo había facilitado a Remus y Peter. Sirius, le había informado de ello, en cuanto supieron que estaban tramando algo, habían pedido a Remus y Peter que se les acercaran con cuidado, estaba claro que Hermione sospecharía de ellos dos, sin embargo, parecía confiar en Remus, craso error por su parte, pues pese a que el Remus de ese tiempo estaba con ella.
Este, aún le pertenecía a él, era un integrante de los merodeadores, y los había mantenido informados a ambos de cada movimiento por parte de ellos.
-Sí, así es, pues resulta ser que ese objeto era nada más y nada menos que una espada, una realmente hermosa, por lo que pude leer en su hoja, había pertenecido a Godrig Gryffindor, pero eso no es lo importante.
Remus se terminó de colocar la nueva camiseta que había escogido y se volvió a mirarlos, sin las gafas que le habían obligado a llevar, sus ojos volvían a ser los de siempre, y lo agradecía, solo esperaba que su amigo no sospechara, que él y Sirius ya eran conscientes de ese detalle, Sirius le había dicho que querían la espada para destruir algo llamado Horcux, aunque él, no tenía ni la menor idea de lo que era aquello, tendrían que averiguarlo:
-Lo importante, es que Hermione fue la única que se reunió con nosotros en el sitio indicado, ella nos dijo que los habían pillado y que Harry le había pedido huir con la espada y esperarlo.
Pero ella estaba muy nerviosa, nos guió a una sala que es una pasada, tengo que encontrar la manera de enseñárosla.
Una vez allí, Hermione, comenzó a divagar y cada vez se enfadaba más, llegó un momento en que furiosa, sacó unos objetos de su túnica y tras un momento, les asestó a ambos un espadazo.
Estos fueron, como es normal, cortados por la mitad, ella, se quedó como petrificada mirando hacía estos, y de un momento a otro…
-Un sonido nos obligó a taparnos los oídos, mientras que algo salía de los objetos y un olor nauseabundo lo inundaba todo, tras un momento, hubo una gran explosión, el golpe fue tal, que no me desperté hasta que Remus me trajo de vuelta.
-El problema, es que no encontré a Hermione por ninguna parte, y Harry, está como loco buscándola, parece realmente preocupado por ella.
-A Hermione la encontramos nosotros, estábamos dando un paseo, cuando una de las paredes explotó sin venir a cuento, cuando la humareda desapareció, nos encontramos con una Hermione inconsciente y sangrando mucho.
Expuso Sirius distante.
-¿Está bien?
-Creemos que sí, pero no nos dejan ir a visitarla.
-¿Y eso?
Ninguno respondió a la pregunta, pues carecían de la respuesta:
-¿Qué objetos fue los que Hermione cortó con la espada?
Preguntó Sirius de repente, rompiendo el silencio que se había establecido:
-Una copa y un relicario de plata.
Sirius miró a Peter extrañado y después declaró:
-¿El mismo que llevaba puesto cuando te mandó la serpiente?
Remus y Peter intercambiaron una mirada, mientras que él por su parte miraba a Sirius, ¿en qué podía estar pensando?
-Sí, era el mismo, estoy completamente seguro, sino, era una copia perfecta.
Sirius solo asintió a la respuesta dada por Peter, mientras que Remus, él y Peter intercambiaban una mirada cargada de curiosidad, ante lo que su amigo parecía estar meditando.
Pero Sirius no habló, tan solo se quedó callado y tras un rato salió del cuarto sin mediar palabra, ¿qué le pasaba?
Quizás podría ir a preguntarle más tarde, por el momento ahora solo escucharía con todo detalle, el plan que Harry y el resto habían confeccionado y el resultado del mismo, pues era evidente que no había sido un plan brillantemente ejecutado.
Además, precisaba saber lo máximo posible sobre él y su manera de ser y pensar, pues en ese último tiempo, había estado rondando en su cabeza, una idea que quizás pudiera dar resultado si todo iba bien.
"OPV"
Se restregó los ojos algo cansado, se había pasado toda la noche en la sala común de Ravenclaw intentando que su mente recordara, ¿el qué?, una de las tantas conversaciones privadas y oscuras de su gran y podrida familia.
Su conocimiento en las artes oscuras era superior al de muchos, pero nunca lo había revelado, pues las odiaba como nunca nadie podría odiarlas, después de todo, era lo que había vuelto a su familia tan sumamente despreciable, no se salvaba casi nadie.
Cuando habló a James sobre la conversación de Hermione y Harry en el cuarto de este, no le había dado mucha importancia al hecho de que le sonara la palabra Horcux.
Después de todo podía ser un millar de cosas, sin embargo, desde ese preciso instante había estado algo incómodo y preocupado.
Además, James, se había preocupado mucho más por el dolor de la cicatriz de Harry, que por la espada o lo que estos quisieran hacer con ella, era lógico, a James le preocupaba más el bienestar físico de su hijo.
No obstante, él, había intentado aclarar su mente respecto a ese término en particular, pero al no conseguirlo, lo había relegado, hasta que Hermione y Harry habían comenzado a planificar el robo de la espada.
Sin duda era importante para ellos, lo que quería decir, que era algo en lo que debía meditar, pero una vez más, el comportamiento de Lily Evans, lo había dejado pensando en muchas otras cosas.
Pero ahora, era prioritario que su mente diera con la respuesta, era preciso para saber a qué se debía lo que Hermione había tenido que pasar, si se había expuesto a ese peligro, era porque debía ser realmente necesario, no la creía estúpida como para hacer el tonto.
Suspiró cansado y se tiró del pelo, seguidamente se puso en pie y volvió a caminar por la sala, ¿qué era?, ¿qué se le escapaba?, ¿por qué estaba tan nervioso y sentía que se le pasaba algo de suma importancia?, su mente parecía advertirle, más no le aclaraba a que se debía esa incertidumbre.
-¿Todavía despierto?, ¿se puede saber que te sucede?
Se giró en redondo y se encontró con James, era evidente que tampoco había dormido mucho.
-No es nada.
No deseaba hablarle aún sobre lo que pensaba, primero debía aclarárselo a sí mismo:
-¿Te encuentras bien?
-Sí, no te preocupes, en serio.
-Tal vez si te acostases un poco, te haría bien.
Gruñó entre dientes, no, si dormía perdería la pista, se le escaparía aun más, no le contesto, por lo que James tan solo se encogió de hombros y se sentó en uno de los tantos sillones de la sala:
-¿Para qué podría querer Harry la espada?, ¿por qué la tenía Quejicus?
-Eso es evidente James, Harry quería la espada para destruir esos objetos.
-¿No crees que los rompiera ella solo porque estaba enfadada?
-¿Con qué fin?, no creo que Harry le tuviese mucho afecto al colgante maldito, así que eso no lo enfadaría en absoluto.
-Eso es cierto, ¿de dónde habrán sacado ese colgante?
-Vete tú a saber, hay cada cosa por ahí, si yo te contara lo que he llegado a escuchar.
-Algún día quizás te pregunte, pero mejor cuando te encuentres de buen humor y descansado.
Volvió a comenzar a caminar por la sala, pero nada, y tener la mirada de James encima de él, no lo ayudaba, frustrado se sentó, para segundos después volverse a incorporar y declarar:
-Me voy a dormir.
Escuchó la risita de James a sus espaldas y se enfadó por ello, más no se detuvo, sin cambiarse ni nada, se tiró en su cama y en cuestión de segundos quedó completamente dormido.
Más su sueño no fue ni reparador, ni mucho menos descansado, quizás sí provechoso.
Cerca de las siete de la noche, Sirius, se incorporó de la cama, con la respiración acelerada y su corazón latiendo a cien por ahora.
No podía tratarse de eso, no, pues si era así, negó, rápidamente se puso en pie y salió del cuarto. En su carrera no se percató de la gente que se encontraba en la sala común, por lo que no vio como Lily y James, alarmados por su comportamiento, lo llamaron y al no recibir respuesta, habían ido tras él.
Al llegar a la enfermería, sin llamar y sin nada, abrió la puerta de la misma y localizó a su presa.
Esta se encontraba con su novio, ambos escuchando a McGonagall, quien se interrumpió abruptamente y lo miró alarmada, sin embargo y antes de que esta lo mandara salir, caminó hacía Hermione y declaró:
-¿Qué hacíais vosotros con dos Horcuxes en vuestro poder?, ¿De quién eran?
La mirada que recibió de Hermione y Ron, le confirmó que no se equivocaba, y que su deducción había sido acertada, después de todo, James tenía razón, dormir le aclararía las ideas.
"OPV"
Palideció en el acto, ¿cómo había él averiguado eso?
-¿De qué estás hablando?, no te entiendo.
-No me vas a hacer tonto Hermione, vengo de una familia repleta de magos oscuros, sé perfectamente lo que es un Horcux y lo que hace, y según lo que Remus y Peter, nos contaron anoche a James y a mí, no hay ninguna duda de que ayer destruiste dos Horcux con esa espada, lo cual aún no entiendo, pues según mi familia, son imposibles de destruir.
Y créeme, los Black saben mucho de esto.
-¿De qué está hablando señor Blane?
Sirius miró hacía McGonagall enfadado y reclamó:
-Sabe la verdad profesora, así que no hace falta que utilice ese apellido absurdo, de todas formas, de lo que hablo, es del porqué está ella ahí, la explosión de donde la saqué yo mismo, fue producida por que destruyó dos Horcuxes.
-No debí explicarme bien, pese a que tendrá que explicarme después eso de que ya sepan la verdad los presentes, a lo que me refiero, es a que me explique que son los Horcuxes.
-Eso, explícame de qué estás hablando, porque no tengo ni idea.
La mirada que le lanzó, estaba cargada de enfado, ¿cómo podía ser tan bocazas?, si no se percataba a tiempo, Sirius, metería la pata hasta el fondo.
Sirius por su parte la miró furioso, parecía molesto por lo que ella le acababa de decir:
-Mira niña, cuando tú vas yo he vuelto, sabes de qué te hablo, pero aún así, estaré gustoso de dejarte en claro, que los Horcuxes, son unos objetos en los que una persona puede alojar parte de su…
-SIRIUS.
Su voz sonó más alta de lo que ella pretendía que sonara, era evidente que conocía sobre los horcuxes, más también que no parecía percatarse de lo peligroso que era que él siguiera hablando.
Sirius calló en el acto y la miró curioso, mientras que de reojo miraba a McGonagall, la cual parecía estar enrojeciendo por momentos:
-¿Qué se supone que significa todo esto Señorita Granger?
-¿Sirius?, ¿Sirius Black?, ¿qué está pasando aquí?
La voz de Ron, los hizo a todos mirarse unos a otros perdidos, hasta que este volvió a hablar:
-¿Y qué se supone que significa que Remus y Peter les contó lo que había pasado en la sala de los menesteres a él y a James?, ¿James Evans?
-James Potter, en realidad.
Hermione se asomó, y se encontró con que delante de la puerta cerrada, se encontraban James y Lily, ambos parecían haber llegado corriendo al lugar, y James miraba hacía Sirius, mientras que Lily a quien miraba era a ella.
La risa de Ron, rompió el silencio del lugar:
-Venga ya, esto es absurdo, ¿qué está pasando aquí?, Profesora McGonagall, ¿cómo puede permitir tales estupideces?
-¿No acaba usted de decirme que los presentes eran conscientes de toda la verdad?
Preguntó alarmada mirando a Sirius, este miró de vuelta a la misma y declaró:
-Verá, jejeje, no tuve en consideración la presencia de Ron, estaba más pendiente de saber sobre esos objetos que de quien estuviese presente con exactitud.
-Un momento, stop, detengan el partido por un segundo, ¿me está diciendo que nada de esto es una broma?
McGonagall apretó los puños con fuerza, mientras que Ron, la miraba cargado de dudas y curiosidad, suspirando, alargó su mano y sosteniendo la de Ron, llamó su atención, en cuanto este fijó sus ojos en ella le dijo:
-No, no es una broma, sin saber cómo, ellos llegaron a este tiempo, Silver Blane aquí presente, es Sirius Black de hace unos veinte años o así, Regulus, es nuestro Remus Lupin algo más joven y loco, Pitt, es, bueno, este es Peter Pettigriw. —se detuvo unos instantes y después añadió: -Arian, es la madre de Neville, y Luna Elkins y James Evans, son los padres de Harry.
Según iba diciendo nombres, Ron, palidecía más y más, y de un momento a otro se sentó como autómata en la silla que había estado ocupando hace tiempo:
-¿Quién más sabe de esto?, Espero que el señor Potter…
-No, Harry no es consciente de nada, según creo aparte de usted y del director, solo Draco, Neville y yo, somos conscientes de la verdad, y ahora Ron.
-¿Desde cuándo lo sabes?
Escuchó que preguntaba Ron a su lado, ella, se mordió el labio inferior y susurró a su vez:
-Desde el veintiséis de diciembre.
-Casi tres meses, ¿eres consciente de la verdad desde hace tres meses y no se lo has dicho a Harry?
Escuchar ese reproche de labios de Ron, la dejó helada, lo miró sin entender y lo vio ponerse en pie y soltar su mano:
-¿Me estás diciendo que has permitido que Harry tenga cerca a sus padres y no le has dicho que los tenía?
-No podía decirle nada, Ron, Harry podría….
-NADA, Hermione por todos los fundadores, es tú mejor amigo, según tú es casi como tú hermano y le has ocultado algo semejante, si has sido capaz de engañarlo todo este tiempo a él, que por mucho que me pese te conoce mejor que yo, y os comunicáis sin palabras, ¿cómo puedo estar seguro de que no me tienes a mí ningún secreto?
-¿De qué estás hablando?, No podía decirle nada, Harry es una persona impulsiva, ¿sabes lo que descubrir la verdad podría haber provocado?
-¿Qué si lo sé?, sí, claro que lo sé, que Harry aprovecharía cada minuto de su tiempo con ellos, que intentaría por todos los medios disfrutarlos, lo mismo que Neville está haciendo con su madre.
Hermione, le has negado su derecho de conocerlos y de estar con ellos.
-Le he negado hacerse falsas esperanzas, ilusiones y sobre todo cometer un error.
-¿Cuándo aprenderás que cometer errores a veces no es tan malo?, ¿que se precisan algunos para mejorar?, Nadie puede ser tan perfecto como tú, y es evidente que no comprendes nada, pero no pienso seguir con esta farsa, yo mismo hablaré con…
-No hará nada de eso señor Weasley, el señor Potter no se enterará de nada de esto, para empezar.—sorprendida, observó como McGonagall sacaba su varita y hacía un movimiento agresivo con la misma, un resquemor la asaltó de pronto en la garganta, más no fue a la única.
Todos los presentes, se llevaron una mano a la garganta e hicieron un sonido gutural, tras lo que a ella le pareció una eternidad, comenzó a sentir que la cosa se calmaba, más parecía tener algo en su garganta atascado.
-No, no, ¿por qué ha hecho eso?
Escuchó que recriminaba Lily y comenzaba a caminar hacía McGonagall:
-¿Qué ha hecho?
Preguntó perdida y sin comprender, mientras que Sirius, James y Ron miraban a McGonagall sorprendidos y Lily desesperada declaraba:
-¿Por qué?
-He de asegurarme, de que nadie más sea consciente de nada de esto.
-Pero Harry, él…
-Nunca será consciente de su presencia en este tiempo, al menos mientras ustedes se encuentren aquí.
-Es usted una persona…
-Cuidado con sus próximas palabras señor Weasley, le recuerdo que ya tiene un castigo, no quiera agregar más a su lista.
-¿Cómo puede hacer tal cosa?, ¿Cómo pueden hacerlo todos ustedes?, ocultárselo y dejar que hasta otros sepan la verdad menos él.
-Este hechizo ha sido lanzado a todos los que conocen el secreto, ninguno podrá decir palabra.
-Pero Harry…
-Harry, Ron, tiene cosas en las que pensar ahora, no podemos permitir que se distraiga y que no alcance su meta, Harry precisa estar centrado y nada más. Lo necesitamos en el presente, no queriendo conocer al pasado.
-¿De qué estás hablando Hermione?, yo quiero que él me conozca, que esté conmigo, que pueda verme tal cual soy, quiero que Harry confíe en mí como lo que soy o mejor dicho seré.
-Sin embargo, eso no puede ser Lily, Harry, nos guste o no, es un chico impulsivo y que no dejaría las cosas estar, es irresponsable y no sabría frenarse, podría cometer muchos errores irreparables.
-¿James, te has vuelto loco?, ¿estás de acuerdo con que Harry no sepa nunca que tú y Lily estuvisteis a su lado?
Miró sorprendida a Sirius, quien parecía completamente disgustado:
-Sí, hermano, estoy de acuerdo en que Harry no sepa de esto, es más, lo prefiero.
-¿Qué estás…?
-Ya está bien, ahora todos a su torre, he de tener una charla con la señorita Granger, usted señor Weasley, creo que debe reunirse con el director, ha llegado la hora de su castigo.
Ron, fulminó a todos los presentes con la mirada y sin despedirse ni de ella si quiera, salió de la enfermería, si él, que no tenía absolutamente nada que ver en todo eso, había tenido semejante reacción a la verdad, ¿cuál sería la de Harry si lo supiera?
Nunca se le había pasado por la cabeza pensar en ello, es más, ni siquiera por un instante había sopesado el contarle la verdad, pero sin embargo Ron, era en lo primero que había pensado.
La había acusado de no tener sentimientos y de no comprender nada, pero era él, el que no entendía, que seguramente Harry, podría cometer una locura si era consciente de la verdad de todo.
-SEÑORITA GRANGER.
Tremendo grito proveniente de McGonagall la hizo dejar de mirar a la puerta de la enfermería, y la miró alarmada y sorprendida, ¿qué mosca le había picado a la profesora McGonagall para gritarle de semejante manera?
-¿Qué pasa profesora?
-No creo que se encuentre en una posición adecuada, como para ignorar lo que le digo, es usted una irresponsable y quiero que sepa que pagaran por su irresponsabilidad.
-¿Irresponsabilidad?, ¿qué culpa tengo yo de que Sirius dijera todo lo que dijo delante de Ron?
McGonagall la miró enfadada y con ambos brazos cruzados ante ella, su mirada era de claro reproche:
-No estoy hablando de lo que ha pasado aquí esta noche, de hecho, lo que quería hablarles a usted y al señor Weasley antes de que él nos interrumpiera, es sobre que soy consciente de su irresponsabilidad y de su falta de decoro, y que puede estar segura de que esto no quedará así.
La miró sin comprender, ¿qué se supone que habían hecho ella y Ron?
-Me temo que no la comprendo profesora McGonagall.
-No entiendo como hemos llegado a esto, sabía de su relación, pero creí que no sería tan tonta de cometer tal error, además de que la creí mucho más responsable y que me diría inmediatamente lo que estaba pasando, no que fuese tan insensata de guardar el secreto de una manera tan descarada.
-Pero, si yo no he ocultado nada a nadie profesora, mi relación con Ron, la sabe todo el mundo, si hemos actuado de forma indebida le pido disculpas, no volverá a suceder, aunque no era consciente de que hubiésemos roto alguna norma o…
-¿Qué no era consciente?, señorita Granger, ha incumplido como mínimo tres o cuatro normas de este colegio, en cuanto sus padres y los del señor Weasley lleguen, decidiremos entre todos lo que sucederá a partir de este instante, pero puede estar segura de que será castigada como es debido.
-¿Mis padres?, ¿qué pasa con ellos?, saben lo de Ron y yo, no entiendo por qué está así profesora, muchas chicas del colegio tienen a sus parejas y no he visto que citen a sus padres. Sé que siempre he sido una persona responsable, pero eso no quita que siga siendo chica, ¿qué he hecho para que llame a mis padres?, no he ocultado nada, yo…
No entendía nada, ¿por qué la profesora se ponía así por su relación con Ron?, esto era el colmo, ¿no podía ella disfrutar de al menos esa relación tranquila?, primero estaba lo incómoda que se sentía en la misma, y pese a su elección no había podido dejar de sentir que deseaba matar a Romilda con sus propias manos, si no que ahora hasta McGonagall parecía meterse en la misma.
-¿Qué sus padres están al corriente?, eso es imposible, pues me lo habrían comunicado enseguida, usted misma debería habérmelo dicho en cuanto lo supo, ¿sabe el peligro al que han estado expuestos por su irresponsabilidad?, han estado a punto de perderlo y todo porque Popy no era consciente de nada, si en efecto, sus padres saben de esto, entonces tendré una charla muy seria con ellos dos.
-¿Usted se ha vuelto Loca?, ¿de qué está hablando?, mi relación con Ron, no es ningún peligro ni para él ni para mí.
Definitivamente no entendía nada, escuchó como la puerta de la enfermería era abierta y distinguió a Remus y Nymphadora en la puerta:
-McGonagall, ¿qué es eso de que Harry y Ron están castigados en Hosmeade hoy?
-¿Qué yo estoy loca?, señorita Granger, puede estar segura de que su castigo será algo que no olvidará, ¿cómo se atreve a insultarme?, esto sumado a su embarazo será discutido con sus padres, el señor Weasley y los padres del mismo.
Si la cara de Remus y Nymphadora estaba cargada de enfado, ahora había pasado a ser pálida y de suma sorpresa.
Embarazo, sus ojos se fueron instintivamente al vientre de Nymphadora, ya tenía casi ocho meses del mismo y gracias a un hechizo no se le notaba nada, además, de que según lo que le había dicho ella, su vientre apenas se había hinchado.
-¿Qué acabas de decir?
Escuchó que preguntaba Remus blanco como una pared, se percató de que Nymphadora lo sujetaba con fuerza:
-Remus, Nymphadora, que gusto verlos, pues lo que has oído, la señorita Granger aquí presente está embarazada y ella y el señor Weasley, han considerado oportuno no decir nada a nadie, tanto así, que estuvo a punto de perder al bebe la noche pasada.
Ella embarazada, ¿había cosa más absurda?, eso era imposible, ¿y Ron el padre?, ¿qué se había bebido McGonagall?, no pudo evitarlo y rompió a reír como una loca, sintió la mirada de todos los presentes en ella, era evidente que ninguno entendía su comportamiento:
-¿De qué está hablando?, yo no estoy embarazada, eso es imposible.
-¿Qué está diciendo?, Popy misma hizo la prueba por tres veces para estar segura.
Volvió a reírse, ¿qué clase de locura era aquella?, miró a Nymphadora y a Remus:
-Es mentira, debe haber tomado un té en mal estado, Ron y yo nunca hemos tenido relaciones, es imposible que esté embara…
Se calló en el acto, en el preciso instante en que sus ojos y los de Remus se encontraron, miró a este y se percató de que estaba pálido como una pared, que el miedo brillaba en sus ojos dorados y que Nymphadora lo sostenía con todas sus fuerzas, ambos a la vez comenzaron a negar, mientras que Nymphadora declaraba:
-Dime que no es lo que creemos Hermione, dime que esa noche tú y él utilizaron protección.
Palideció en el acto y sintió que todo su mundo se hundía sin remedio, no, eso era imposible, solo había sido una vez, solo…
Se llevó una mano hacía el vientre y fijó sus ojos en el mismo, apretó este con cuidado y lo notó algo duro, mientras de sus ojos comenzaban a salir lágrimas incontrolables, en sus labios se formó una sonrisa sin remedio.
De un momento a otro rompió a llorar y reír al mismo tiempo mientras se abrazaba a sí misma, ¿qué iba a hacer ahora?, ¿cómo había llegado a eso?, ¿qué estaba pasando?
-¿Alguien puede explicarme que está pasando aquí?, ¿Ustedes eran conscientes de que ellos habían tenido relaciones y no hicieron nada al respecto?, ¿Dejaron que ella y el señor Weasley llegaran a esta situación?
Remus se dejó caer al suelo, pues Nymphadora no parecía poderlo sostener por más tiempo, mientras que ella seguía en su mundo de incredibilidad:
-Ojala Minerva, hubiera sido con Ron, ojala fuese así.
Escuchó susurrar a Nymphadora, mientras que ella se aferraba a sí misma y en su interior deseaba lo mismo, pues así no tendría que darle explicaciones a Ron ni enfrentar lo que se le venía encima con ambos chicos.
Había escogido a Ron por encima de Harry, y resultaba que ahora ella estaba embarazada del chico al que había dejado.
Miró a McGonagall al sentir su mirada en ella, en cuanto sus ojos y los de ella se encontraron, escuchó que Remus declaraba:
-Harry no debe enterarse, si él lo sabe, Voldemort lo sabrá, Hermione, a partir de este instante, quedas bajo mi custodia y la de la orden, estarás acompañada en todo momento.
-Un momento, ¿qué significa eso Remus?, ¿Qué importa que Voldemort sepa del estado de la señorita Granger?, ella es su mejor amiga, no creo que esto afecte en lo más mínimo, además, precisaremos del señor Weasley y del señor Potter para tenerla siempre vigi…-calló de repente al ver como Remus la miraba, era evidente que estaba atando cabos a la velocidad que ella sabía hacerlo, miró a ella y después a Remus de nuevo:-No me digas que el bebe que espera es de…
Tragó en seco y tras un momento, de cierta lucidez, pues acababa de percatarse de que más importante que la reacción de Ron y Harry, iba a ser el peligro al que estaría expuesto, susurró:
-Es de Harry, estoy embaraza de Harry Potter, no de Ron Weasley.
Y pese a que sabía que eso no era verdad y que ni mucho menos era lo que sentía, deseó con todas sus fuerzas poder invertir esa frase, poder declarar que el bebe era de Ron y no de Harry, así todo sería más fácil, mucho más sencillo y sobre todo seguro.
En tan solo unos segundos, acababa de convertirse en el objetivo más deseado, pues si Voldemort se enteraba, ella y su bebe estarían perdidos.
McGonagall la miró alarmada y también palideció en el acto, más ella no se quedó quieta, se alejó unos pasos de ella, y miró hacía unas cortinas que estaban corridas y después a ella, para seguidamente susurrar:
-A eso se refería Snape.
"OPV"
Estaba más que enfadado, furioso, ¿cómo era posible que McGonagall no lo dejara visitar a Hermione, pero sí hubiese llamado a Ron?
Aceptaba que era el maldito novio de ella, pero que lo excluyeran definitivamente, eso no iba a consentirlo. Furioso corrió hasta su cuarto y sacó de su baúl su capa de invisibilidad, no estaba dispuesto a quedar fuera de la vida de Hermione, como si no fuera absolutamente nada de nada en la misma.
La noche anterior no se había podido colar en la enfermería, pues McGonagall no la había abandonado, pero no había sido un viaje en balde, había ido a la sala de los menesteres y se había sorprendido al encontrarse con que la sala volvía a encontrarse en perfecto estado, más entre medias de una de las estatuas y la pared, pudo ver un trozo de pergamino.
Cuando lo cogió entre sus manos lo reconoció en el acto, era el mapa del merodeador, seguramente se le habría caído a esta al desmayarse.
Aun no entendía por qué diantres ella había destruido los horcuxes sola, estaba claro que eso se lo iba a reprochar, ella, nunca debería haber hecho tal cosa, ese era su cometido y no el de ella.
Si alguien debía estar en la enfermería era él, y no ella.
Recogió también el mapa del merodeador y se dirigió hacia la salida de su sala común, una vez fuera se puso su capa de invisibilidad y se dirigió a la enfermería, no tenía mucho tiempo, después de todo, en cuestión de una hora, Snape los reclamaría para ir a Hosmeade.
Activó el mapa del merodeador y comenzó su camino con cuidado, no pensaba dejarse pillar, se fijó en todas las manchas y pudo distinguir cinco motas negras en la enfermería, sus nombres eran:
Minerva McGonagall, Hermione Granger, Ronald Weasley, Madame Pomfrey y la que le arrancó una sonrisa del rostro, que no pudo guardar: Luna Jane Potter.
Así que ese era su nombre, Luna Jane Potter, el mapa del merodeador nunca se equivocaba, y era evidente que no se le podía ocultar nada de nada. Si hubiese mirado el mapa con anterioridad.
Negó, sus pasos fueron algo más rápidos, ahora también deseaba ver a Luna, estaba por girar la esquina cuando una nueva mota negra entró en la enfermería, Sirius Black, ¿qué hacía allí Sirius?, bueno eso no importaba, al contrario mejor, pues así podría utilizar a Sirius para que lo dejaran entrar a él también.
Al llegar al pasillo de la enfermería, se sorprendió al ver a Luna Elkins y a Evans ingresar en la misma, ¿qué hacían estos ahí?, mirando que no pudieran descubrirlo se acercó hacía la puerta, al estar cerrada, no podía abrirla o se darían cuenta de que estaba allí, se acercó a la misma, más no pudo escuchar mucho que digamos.
Miró el mapa del merodeador, más la clase más cercana no colindaba contra ninguna de las paredes de la enfermería, ¿cómo podría escuchar algo?, sonrió, Fred y George serían sus ayudantes, seguro que alguien en el castillo contaría con unas orejas extensibles.
Sin vacilar, sacó su varita e hizo el hechizo invocador, esperaba conseguir al menos una.
Y así fue, solo que se encontró con cinco en lugar de una, tras seleccionar la que en mejor estado estaba, voleó el resto lejos de él, y se colocó, más antes de llegar a colocarla, escuchó plenamente el grito de Hermione al declarar:
-SIRIUS.
Sorprendido por tremendo grito, se apartó un momento y seguidamente volvió a colocarse en posición, la voz llegaba algo distorsionada, pero al menos le llegaba que era lo importante:
-¿Sirius?, ¿Sirius Black?, ¿qué está pasando aquí? -Ese era sin ninguna duda Ron, ¿por qué parecía tan sorprendido?:-¿Y qué se supone que significa que Remus y Peter les contó lo que había pasado en la sala de los menesteres a él y a James?, ¿James Evans?
¿Qué se había perdido?, ¿de qué estaban hablando?, ¿qué pintaban Remus y la rata en esa conversación?
-James Potter, en realidad.
Su respiración de detuvo en el acto, y la risa de Ron, rompió el silencio que se había establecido en todas partes, incluso su mente la recibió en un fondo vació, ¿qué acababa de decir?:
-Venga ya, esto es absurdo, ¿qué está pasando aquí?, Profesora McGonagall, ¿cómo puede permitir tales estupideces?
Ron, parecía completamente perdido, como si no diera crédito a lo que estaba escuchando, él mismo no entendía nada de nada:
-¿No acaba usted de decirme que los presentes eran conscientes de toda la verdad?
Preguntó alarmada la profesora McGonagall:
-Verá, jejeje, no tuve en consideración la presencia de Ron, estaba más pendiente de saber sobre esos objetos que de quien estuviese presente con exactitud.
Esa era la voz de Silver Blane, sí, sin ninguna duda, era la voz de este, ¿qué pasaba ahí dentro?, solo había visto entrar a Evans y Elkins, ¿cuándo había llegado Blane?, ¿por qué el mapa no se lo había mostrado?
-Un momento, stop, detengan el partido por un segundo, ¿me está diciendo que nada de esto es una broma?
Una broma, ¿qué clase de broma podría estar gastando McGonagall?, era evidente que fuese lo que fuese lo que estaba pasando ahí dentro, McGonagall, nunca participaría en una broma:
-No, no es una broma, sin saber cómo, ellos llegaron a este tiempo, Silver Blane aquí presente, es Sirius Black de hace unos veinte años o así, Regulus, es nuestro Remus Lupin algo más joven y loco, Pitt, es, bueno, este es Peter Pettigriw. —se detuvo unos instantes y después añadió: -Arian, es la madre de Neville, y Luna Elkins y James Evans, son los padres de Harry.
Se paró en seco al escuchar la declaración de Hermione, todo su cuerpo quedó congelado en el sitio, mientras que su mente parecía procesar lo que acababa de escuchar, sin procesarlo realmente, su cerebro pareció opacar lo que acababa de escuchar, eso no era verdad, era imposible, si fuese así, él lo sabría, él:
-¿Quién más sabe de esto?, Espero que el señor Potter…
McGonagall:
-No, Harry no es consciente de nada, según creo aparte de usted y del director, solo, Draco, Neville y yo, somos conscientes de la verdad, y ahora Ron.
Malfoy, Neville, McGonagall, Snape y Hermione, todos ellos sabían de esa mentira, porque tenía que ser eso, todo eso debía ser un embuste, algo creado para confundirlo, sí, pues si no, nunca se lo habrían ocultado, nunca, con cierto nerviosismo recordó el mapa del merodeador, lo abrió y comenzó mirar sin ver:
-¿Desde cuándo lo sabes?
Escuchó que preguntaba Ron, y supo en el acto a quién se lo preguntaba y su corazón se detuvo, cerró los ojos, deseó con todas sus fuerzas pensar que acababa de enterarse, que ella se había enterado en ese instante junto con él:
-Desde el veintiséis de diciembre.
Todo su mundo cayó en un saco sin fondo:
-Casi tres meses, ¿eres consciente de la verdad desde hace tres meses y no se lo has dicho a Harry?
Se quitó la oreja extensible y centró su mirada en el mapa del merodeador, tenía que haber algún error, sí, tenía que haberlo, debía ser un maldito error, él, debía estar metido en una pesadilla, no podía ser posible que todos lo hubiesen traicionado, que no le hubiesen contado la verdad de todo aquello, que hasta Neville fuese consciente de algo así y se lo hubiese callado, cuando él, debería comprender mejor que nadie como se sentiría con esa noticia.
Desesperado, dejó caer el mapa al suelo, se agachó aún cubierto con la capa invisible y arrodillado abrió más el mapa, sus ojos enseguida localizaron a Neville y justo a su lado un simple nombre, Arian, debía ser Arian, ese era el nombre que debía rezar. Sin embargo no lo era, el nombre que rezaba en el pergamino era Alice, no Arian, sino Alice.
Sus ojos se centraron ahora en la enfermería, Hermione Granger, Ronald Weasley, Minerva McGonagall, Luna Potter, sin embargo ni rastro de Silver Blane, ni rastro de Luna Elkins, y sí un maldito Evans, más, no correspondía al nombre de James.
Cerró su puño con fuerza y golpeó el pergamino con el mismo, los nombres golpeados, habían sido dos en concreto, los que más cerca de la puerta de la enfermería se encontraban.
James Potter y Lilian Evans.
Ambos se habían acercado a él, ambos habían jugado con sus sentimientos, los dos habían estado intentando hablarle, ellos, llevaban un tiempo en que no lo dejaban ni a sol ni a sombra, se habían burlado de él.
Furioso cogió de nuevo la oreja extensible y se la colocó, su corazón parecía haberse detenido, no en latir, a eso quería aferrarse, pero no a sentir, no deseaba eso y lo estaba desechando poco a poco:
-Harry, Ron, tiene cosas en las que pensar ahora, no podemos permitir que se distraiga y que no alcance su meta, Harry precisa estar centrado y nada más. Lo necesitamos en el presente, no queriendo conocer al pasado.
Esa era la fría y siempre excluida de sentimientos lógica de su mejor amiga, así que ese había sido su motivo para no hablar, prefería que entregara su vida al presente y no vivir, aunque sea un poco, con su pasado:
-¿De qué estás hablando Hermione?, yo quiero que él me conozca, que esté conmigo, que pueda verme tal cual soy, quiero que Harry confíe en mí como lo que soy o mejor dicho seré.
Elkins, ella estaba llorando, o al menos eso parecía, debido a su voz:
-Sin embargo eso no puede ser Lily, Harry, nos guste o no, es un chico impulsivo y que no dejaría las cosas estar, es irresponsable y no sabría frenarse, podría cometer muchos errores irreparables.
Apretó los puños con fuerza, ¿eso pensaba de él?, así que era esa la opinión de James Potter de su hijo, porque ya no le cabía ninguna duda, de que ellos eran conscientes de quien era él, así que después de todo, la pequeñísima esperanza que había tenido de que no supieran ese detalle, y por ello no se lo habían revelado, se había esfumado.
-¿James, te has vuelto loco?, ¿estás de acuerdo con que Harry no sepa nunca que tú y Lily estuvisteis a su lado?
Sirius, una pequeña sonrisa apareció en sus labios, él, siempre pensaba en él antes que otra cosa, al parecer siempre había sido así.
-Sí, hermano, estoy de acuerdo en que Harry no sepa de esto, es más, lo prefiero.
-¿Qué estás…?
-Ya está bien, ahora todos a su torre, he de tener una charla con la señorita Granger, usted señor Weasley, creo que debe reunirse con el director, ha llegado la hora de su castigo.
Rápidamente se puso en pie y se apartó de la puerta, para ponerse contra la pared, enseguida salieron Ron y el resto de la enfermería, él, no pudo dejar de mirar por primera vez en su vida, a Luna Elkins y James Evans, pues pese a que los había mirado con anterioridad, nunca se había fijado en realidad.
Nada más ellos girar la esquina, se perdió en sí mismo, en lo que le estaba recorriendo por dentro.
¿Cómo habían sido capaces de ocultarle todo aquello?, ¿cómo podían no desear conocerlo?, incluso su padre, lo consideraba alguien a quien no deseaba tratar, muy bien, quizás, debía ser mejor así, incluso debería convertirse en lo que su padre más despreciaba, después de todo, todos en los que creía lo habían traicionado, no había nadie en todo el lugar, que no le hubiese mentido, utilizado o apuñalado, no literalmente, aunque eso hubiese sido mucho mejor.
Iba a marcharse, cuando escuchó el grito de McGonagall, no se acordaba de que tenía aún la oreja extensible puesta, escuchó sin escuchar, lo que esta decía a Hermione, y como ella defendía su relación con Ron.
Apretó aún más su puño y cerró los ojos, escuchó como insultaba a McGonagall por defender su integridad y la de Ron, sin duda ella quería a su mejor amigo, escuchándola defender su relación hasta ese punto le creó una punzada de celos, ¿por qué no quererlo a él de la misma manera?
Vio sin ver, como Remus y Nymphadora entraban en la enfermería, escuchó la pregunta de este, más lo que se quedó grabado en su mente fue la frase de McGonagall:
-¿Qué yo estoy loca?, señorita Granger, puede estar segura de que su castigo será algo que no olvidará, ¿cómo se atreve a insultarme?, esto sumado a su embarazo, será discutido con sus padres, el señor Weasley y los padres del mismo.
El mapa resbalo de sus manos y cayó al suelo, sus ojos se cerraron mientras contenía la respiración y sentía que se hacía sangre en la palma de la mano, de lo fuerte que estaba apretando los puños.
Ahí estaba lo último que le faltaba por saber, lo que había conseguido que su corazón, se cerrara completamente y que todos sus sentidos se perdieran en sí mismo:
-… la señorita Granger aquí presente está embarazada y ella y el señor Weasley…
Se quitó la oreja extensible y recogió el mapa y sin mirar atrás se alejó, qué ingenuo había sido, se había aferrado a la posibilidad de que con el tiempo, Ron, se diera cuenta de que él y Hermione sentían algo el uno por el otro, sin embargo, era evidente ahora, que ella, sí que quería a Ron, y encima estaba por darle un hijo, todo había terminado definitivamente.
En tan solo un momento había descubierto, que lo habían engañado, traicionado, y que encima lo creía alguien indigno, ¿qué importaba entonces?, a ese lado de la línea ya no tenía nada a qué aferrarse, ¿podría encontrar otro lugar?
"Estoy dispuesto a perdonarle la vida a todos los que solicites. A cambio, solo te deseo a ti."
