Hola a todos, bien, aquí os dejo un nuevo capítulo, espero lo disfrutéis, este sería la parte de Harry con respecto a lo que pasó en el anterior.

MariPotterG: Hola, sobre la parte de Kreacher, esta contado desde el punto de vista de James, la parte final es el punto de Hermione;

Resulta que uno de los "OPV" No se marcó como el resto, está pero no en negrita ni en el centro, creo que por eso te confundiste, pero si te fijas, verás que está ahí.

Con respecto a Harry, en este tendrás todo sobre él, Harry sí sabe que Luna es su hija, pero desconoce que es Hija de Hermione.

Hermione lo desconoce, aun no sabe que Luna viene del futuro y mucho menos de quien es hija.

Lily desconoce por completo que Luna viene del futuro, por lo que no sospecha que es la hija de Harry/Hermione.

Creo que ya están todas las dudas resueltas con respecto a tus preguntas, sobre Draco, es que me gusta su personalidad, sé que JK dijo que no entendía que a la gente le gustase Draco porque él no era bueno, pero desde que leí el sexto yo no opino como ella, de hecho creo que en alguna ocasión dijo que le empezaba a dar pena ese personaje.

Todos tenemos nuestros enemigos y considero que Draco pese a ser muy pedante, no es muy distinto a los ricachones insufribles, pues demostró que también podía querer en el sexto.

Él y Luna Lovegood me encantan. Me alegro de que te de pena que se termine el fic, pero espero que haya merecido al pena la lectura del mismo, intentaré no decepcionaros en estos capítulos finales, un cordial saludo y gracias por seguir aquí.

Nos vemos Buybuy.

Pax399: Hola, gracias por dar una oportunidad a mi historia, por leer y por comentar.

Sobre las palabras que me dijiste, no me percaté de que ponía Pettigriw, en lugar de Pettigrew, gracias por ese detalle, sobre Horrocruxes, esa tiene una explicación, veras yo soy de las que leyó el libro en internet antes de que saliera el libro, evidentemente luego me lo compre, pero resulta que en ese tiempo, la traducción era Horcuxes, pero los traductores oficiales de los libros, se negaron a poner lo mismo que en internet, y lo tradujeron del otro modo, al igual que el título.

En consideración a todos esos traductores que nos trajeron el libro antes, es que sigo escribiendo Horcuxes, ese es el motivo.

Espero disfrutes del siguiente capítulo y si ves algún error más me gustaría que me lo dijeses, agradezco que me ayudéis si hay algún fallo que no haya notado.

Buybuy y hasta la próxima.

Drys-1: Hola, espero estés bien, gracias por comentar pese a tu poco tiempo, deseo que puedas disfrutar del capítulo.

Te dejo con él para que no pierdas tiempo, un saludo, cuídate y no te estreses mucho.

Buybuy, nos vemos pronto.

Adaptándose:

Bajó de su escoba enfrente de la casa de los gritos, en cierto modo se sentía culpable por haberle lanzado un hechizo a Sirius, pero él había aparecido en el momento menos indicado.

-Veo que has venido tal y como se te dijo.

No se tomó la molestia ni de hablar, la verdad era que le importaba bien poco lo que le dijeran o como lo hicieran, solo deseaba terminar con todo de una buena vez, ¿era eso pedir demasiado?

-¿Has traído contigo todo lo que puedas necesitar?

-Si necesitase algo, ya te tengo a ti para hacérmelo llegar.

Snape lo fulminó con la mirada, era claro el mensaje, "eso no sucedería jamás".

-Andando.

Juntos, caminaron en la oscuridad de Hosmeade, acercándose cada vez más al bosque que había cerca del pueblo, el hechizo que le había lanzado a Sirius se mantendría un buen rato, además, también estaba el hecho de que este querría leer todo antes de nada.

Sabía que la curiosidad de su padrino, era mayor a sus temores y de más.

Ni él, ni Snape abrieron la boca en todo el trayecto, tampoco cuando este cogió un traslador y se lo ofreció, juntos agarraron el mismo y esperaron, no hubo cuenta atrás, ni nada que le indicase que el chisme se iba a poner en funcionamiento, por lo que el jalón lo pilló completamente por sorpresa.

Antes de darse cuenta sintió el golpe contra el suelo, no pudo evitar quejarse por el dolor, escuchó un sonido de descarte y al levantar la vista, se encontró con los ojos de Snape mirándolo con desprecio, como demostrándole lo poco que era.

Eso lo molestó, por lo que enseguida se paró a su lado, sin dirigirle ni una palabra de nuevo se pusieron en marcha, llegaron frente a una casa enorme, desgastada y que por algún motivo le sonaba de algo, más no fue capaz de ubicarla del todo.

Se encontró ante unas puertas de madera antigua y desgastada, Snape no tardó en llegar a la misma y abrir la puerta, pero él no se atrevió a dar un paso más, reconoció el lugar en el acto, no obstante le resultaba extraña la elección.

-Muévete Potter, no tengo todo el maldito día.

-Este lugar…

Comenzó a decir, más tras la mirada que este le lanzó cayó en el acto, ¿qué le importaba a Snape lo que él sabía o dejaba de saber?

Lo siguió al interior del lugar y lo recibió un gran vestíbulo, nada más traspasar la puerta sintió un escalofrío recorrerlo, ¿por qué se sentía tan extraño en ese lugar?

-Tú habitación está por aquí.

¿Su habitación?, rápidamente miró a Snape, este comenzó a subir las escaleras y enseguida terminó ante un pasillo alargado con varias puertas a cada lado, Snape pasó de largo varias de estas hasta que llegó a una en concreto, cogió el mango de la misma y susurró un Alohomora, tras el chasquido producido por la abertura del pestillo, Snape abrió la puerta.

Dio unos pasos hacía la misma y se quedó en el umbral, Snape lo miró durante unos instantes y seguidamente se giró para decirle:

-Encima de la cama tienes ropa, cámbiate y seguidamente sales, he de llevarte en presencia del señor tenebroso.

No asintió, ni hizo ningún gesto que le diera a entender a este que lo había escuchado, él lo empujó al interior de la estancia y al girarse para replicar, este solo cerró la puerta.

Frunció el ceño molesto y volvió a encarar la escena ante él, era un cuarto pequeño, que solo contaba con un armario, una cama, una mesa, y una ventana a cierta altura.

Suspiró, se acercó a la cama y se encontró con un pantalón vaquero de color negro y una camiseta y ropa interior del mismo color, ¿cómo era posible que todo tuviese que ser así?

Miró la ropa que ahora llevaba, su equipo de Quidditch rojo y dorado iban a quedar relegados por el negro, asqueado comenzó a desvestirse, al quitarse la camiseta se percató de que aún no se había duchado, miró a su alrededor y al no encontrar ninguna puerta más, caminó hasta la puerta y la abrió:

-¿El baño?

Snape lo miró desde el otro lado, pues se encontraba apoyado en la pared con los brazos cruzados, lo miró perdido y al ver que no contestaba se dispuso a buscarlo él mismo.

Salió con las ropas en su mano y comenzó a recorrer el pasillo, en algún lugar debían estar los baños, eso seguro.

-Potter.

No le hizo el menor caso, lo cierto era que no entendía por qué estaba Snape aparentemente a su cargo. Al llegar al final del pasillo se encontró con unos baños amplios, y varias duchas, no es que estuvieran muy a la última, pero podrían servir, Snape se encontraba cerca de la puerta y solo pudo sonreír para declarar:

-Me gusta tener mi intimidad.

-Potter, el señor tenebroso te…

No escuchó más, pues le cerró la puerta en las narices.

Una vez aseado y con la nueva ropa puesta se miró en el único espejo que había en el lugar, uno desgastado y roto en algunos puntos. Había llegado el momento de comenzar.

Abrió la puerta y se encontró con que pese al golpe recibido Snape seguía esperando al otro lado:

-¿Terminaste?

Asintió y comenzó a caminar, su varita en su mano, Snape enseguida lo siguió, lo hizo bajar de nuevo por las escaleras que antes había subido y lo llevó hacía el otro ala del lugar, Snape abrió dos amplias puertas y se encontró en lo que en alguna ocasión debió ser un amplio salón de recepción.

No había dado ni dos pasos cuando agradeció llevar su varita preparado, tuvo que ser muy rápido e invocó su escudo en cuento vio un destello rojo dirigirse hacía él, más el escudo no sirvió de nada y fue rápidamente superado, pero le brindó el tiempo suficiente para apartarse y que este siguiera su trayectoria.

Snape parecía aturdido por lo que acababa de pasar y miraba hacía él con sorpresa:

-Cuando te mande venir, vienes Potter, ¿he hablado claro?

Frunció el ceño, ¿quién se creía que era él?, sin contestarle, se acercó a él y tras meter su mano en su bolsillo le tendió un pergamino, este invocó el mismo y rápidamente voló hasta las manos de Voldemort, que lo cogió con indiferencia y lo repasó.

-Muy bien, ¿esto es todo?

-No lo es, quiero un juramento de que será cumplido.

Recibió la mirada de este y una fina sonrisa asomó en su boca sin labios, seguidamente fijó su vista en el pergamino y repasó la misma:

-Sirius Black, como no, no debería sorprenderme que ocupe un puesto tan elevado en tu lista, lo que no me esperaba era una petición para esos despreciables muggels que te dieron asilo, ¿qué estima se les puede tener a gente de tan poca relevancia?

-Eso es mi problema.

No recriminó a sus palabras, tan solo repasó la lista ante él, lo vio apretar el pergamino con algo de enfado más no hizo ver a qué se debía el estado en sí.

-Muy bien, haremos esto, dos meses Potter, en dos meses yo juraré no herir a nadie, comprenderás que necesito una garantía de que esto no es una broma por tú parte.

-No hay trampa.

-Seguro que no, pero crecí siendo desconfiado, por eso de mi éxito, teniendo en cuenta tu nivel tan mediocre tendremos que empezar desde mañana mismo a darte caña. Tu agenda será apretada, tengo que asegurarme de que no te comunicas con nadie por ello tendrás a alguien contigo todo el tiempo, tranquilo no será Snape, él tiene cosas que hacer en su colegio, pero sí será alguien que también conoces bien.

-Mandó llamar mi señor.

Sintió el enfado crecer en él y fulminó con la mirada a la miserable rata que acababa de entrar en el lugar:

-Así es Colagusano, a partir de hoy serás el fiel sirviente de aquí nuestro invitado de honor.

Recibió los pequeños y oscuros ojos de este sobre él, que pasaron del desconcierto a la sorpresa más absoluta en cuestión de pocos segundos, sin duda debía de estar pensando lo imposible que eso podía ser.

-Pero si es…es…

-Todos los presentes somos conscientes de quien es, ahora acompáñalo a las cocinas y muéstrale donde puede degustar las diferentes comidas del día, a partir de mañana Potter, estarás en mis manos.

Los despidió con un movimiento de su mano y tanto Snape como Colagusano se apresuraron a inclinarse ante él y sin dejar de tener la cabeza agachada caminaron hacía la puerta, no se giraron en ningún momento hasta que las puertas estaban completamente cerradas.

Snape sin decir o hacer algo, se giró bruscamente haciendo que su capa se ondulara tras él y se alejó a paso presuroso:

-Sígueme Potter.

No se tomo la molestia ni de decirle que no le dirigiera la palabra, lo cierto era que sabía que debía tragar y callar, pues en esos momentos se encontraba en la boca del enemigo, cualquier mal movimiento o acción podrían desembocar en su muerte, o peor en la de alguien de la lista que había entregado a Voldemort.

Se había visto forzado a incrementar su lista con algunos nombres que no debería de haber tenido que añadir nunca, pues por los mismos, otros tendrían que pagar.

Era consciente de que le había ofrecido inmunidad a todos los que él decidiese meter en la lista, pero también sabía que la línea que dibujara debía ser equilibrada, no podía salvar a todo el mundo.

Tras comer lo que le dio el indeseable de Peter, regresó al que a partir de ese día y por espacio indefinido sería su nuevo cuarto. Al fijarse en la cama se encontró con un pijama encima del mismo.

Tras ponerse el mismo se acercó a la única ventana que había, para poder ver algo del cielo desde la misma debía sentarse en la mesa.

En cuanto estuvo a esa altura sus ojos se fijaron en el cielo, más no había mucho que ver, pues unas nubes negras lo cubrían por completo, pese a todo no se movió del lugar y siguió mirando.

Esas mesa, ventana, cielo, pose y lugar, se convirtió en parte de su rutina nocturna, día tras día, terminaba de estar horas hablando o estudiando diferentes ramas de la magia, en especial las artes oscuras, más había encontrado un vacío en el trato, pues si bien le enseñaban y mostraban toda clase de maldiciones y demás, las contra maldiciones o hechizos de defensa eran mínimos.

Debía agradecer después de todo llevar desde los once años en compañía de Hermione, pues gracias a su manía de buscar siempre en la biblioteca, es que las dos horas que tenía libres para cenar, o almorzar, lo hacía en la habitación repleta de libros.

Se la pasaba leyendo infinidad de cosas en busca de algo que lo pudiera ayudar con ese asunto. Su búsqueda había resultado algo endeble, pero al menos tenía ciertos resultados.

Debía reconocer que los métodos de enseñanza de este, si bien no eran muy ortodoxos, eran eficaces, no le daba tregua y cuando menos se lo esperaba era atacado, la primera vez lo pilló con la guardia baja, más no hubo una segunda.

Evitaba pensar en nada y nadie, la única que le robaba pensamientos era Luna, y sueños, en algunos casos, cuando caía rendido por llevar cinco días sin pegar ojo pero desgastándose físicamente, caía en un estado de profundo sueño, para después despertar por alguna pesadilla.

Escuchó un sonido a sus espaldas y rápidamente se giró con la varita ya preparada en su mano, sin embargo y por centésima vez, quien se encontraba entrando en la habitación era ni más ni menos que Nagini, esa maldita serpiente le daba escalofríos, pero para él era evidente que era la espía de Voldemort, además de ser la prueba de fuego, era consciente de que ese maldito reptil era uno de los Horcux de Voldemort, no obstante también sabía que si la atacaba significaría su fin más inmediato.

Decidido a ignorar a la misma como siempre lo hacía, volvió su vista al oscuro cielo, ¿por qué este no cambiaba nunca?

Estaba tan centrado en mirar al mismo que casi le da un paro cardiaco cuando llamaron a la puerta y esta se abrió de golpe, giró su cabeza lo suficiente para ver que se trataba de Snape, este seguramente iba a decirle algún recado de Voldemort, lo cierto es que no lo había vuelto a ver desde el día en que llegó.

-¿Qué?

Preguntó al ver que este no se inmutaba, solo lo miraba fijamente como si no pudiera creerse algo en particular:

-¿Vas a hablar o te largas y me dejas en paz?

Snape pareció recuperarse de lo que fuera que le sucedía y declaró:

-El señor tenebroso desea que asista a tus clases de Oclumancia, cree que hay algo que no va bien.

Frunció el ceño, si había algo que odiara de verdad eso era la Oclumancia, ese arte lo desesperaba y siempre acababa agotado, debía agradecer el hecho de que no era algo que le hicieran practicar a diario.

-Me había olvidado que hoy tocaba.

-Veo que llevar dos meses en este lugar te ha facilitado hacer amigos.

¿Hacer amigos?, lo fulminó con la mirada, ¿de qué estaba hablando?, todos a su alrededor lo odiaban y deseaban que cometiera un error para hacérselo pagar caro, no llevaba la cuenta de los hechizos o maldiciones que le habían lanzado ya.

-¿De qué hablas?

Snape tan solo lo miró fijamente, siguió su mirada y más rápido de lo que creyó posible saltó de la mesa y se alejó de la misma, ¿cómo no se había dado cuenta de que Nagini se encontraba justo a su lado enroscada y con la cabeza apoyada en una de sus rodillas?

La serpiente ante repentino movimiento lo miró con reproche, se alejó de la misma aturdido y se dirigió a donde estaba Snape, este se apartó lo justo para dejarlo pasar, se atrevió a mirar una vez más hacía la misma y se quedó helado al recibir de sus ojos el claro mensaje de que lo esperaría.

Apartó la mirada rápidamente, ¿qué le pasaba a esa indeseable?

Caminaron hasta la sala donde entrenaba a diario y se encontró con que Voldemort ya lo esperaba, estaba mirando su varita con cierto interés, antes de que llegase a decir una sola palabra, sintió la invasión en su mente.

Su respiración se entrecorto y su vista se le nublo, una nítida y clara imagen de Hermione llegó hasta él, más tal como llegó desapareció y fue remplazada por una Luna sonriente que jugaba con Malfoy en los jardines de Hogwarts, esas y más imágenes se superpusieron, la última imagen que vino a su mente fue la noche del baile de Hogwarts, cuando por unos instantes Elkins había pasado a ser Lily Evans.

Consiguió echarlo justo a tiempo:

-¿Cuántas veces he de decirte que dejes de tener sentimientos en tu interior?

Tras recuperar un poco la respiración declaró:

-¿Del mismo modo que tú?

Recibió las miradas de Snape y Voldemort a la par:

-¿De qué hablas Potter?

-Venga ya, es obvio que tú tampoco puedes olvidar, sino, ¿qué hacemos en el orfanato en el que te criaste?, ¿por qué me has asignado la habitación que tú ocupaste en esos a…?

Calló en el acto al sentir un Crucius recorrerle todo el cuerpo, cayó de rodillas y seguidamente al suelo, por Merlín cuanto dolía.

En unos momentos la maldición dejó de surtir efecto y su mente se perdió en otros lados, otros recuerdos que no eran suyos, otras cosas que no tenían aparente explicación:

"Una niña de cabello cobrizo, corría como loca hacía los brazos de un Draco Malfoy de unos veintipico años que sonreía y la recibía entre sus brazos para alzarla en el aire.

-Luna, vas a acabar por herir a tu tío un día de estos.

-No peso tanto.

Declaraba la pequeña molesta, Draco soltaba una risa alegre y declaraba:

-Pesas menos que tú mama cuando estaba embarazada de ti.

-Oye.

Las risas de varias personas se escuchaban alrededor y seguidamente Draco tendía su mano hacía un hombre de cabello rubio y ojos azules:

-Hola.

-Gracias por venir.

Draco se encogía de hombros y soltaba un simple:

-Por ella lo que sea.

Se giraba a mirar a la mujer a su lado, una mujer de cabello ondulado y tonos cobrizos, en sus labios una sonrisa divertida y cargada de cariño:

-Hola, ¿cómo has estado?

-No me puedo quejar, nunca pensé que la vida de casado fuera así.

-Y lo que te queda por descubrir.

Declaró esta mientras se acercaba y le daba un beso en la mejilla, Draco sonrió para ella y respondió con un beso en la mejilla:

-Oye, ¿y para mí no hay saludo alguno?

-Tía Molly.

Luna luchó por que Draco la bajara y corrió a besar a la nueva mujer, una de cabello rubio claro, y de ojos marrones, que portaba una sonrisa y una barriga considerable, pero la sonrisa en sus labios era de una felicidad casi insuperable.

-Mierda, he llegado después que el maldito hurón.

-RON.

Todos a una dijeron el nombre del recién llegado con una nota de enfado y cierta diversión, una risa alegre y soñadora se escuchó en todo el lugar, a la par que otra cargada de diversión la seguía, una más estruendosa y divertida.

-¿Cómo es que la comadreja está aquí?

-DRACO.

Recriminó Molly molesta, este suspiró se acercó a ella y besó su frente:

-Está bien, lo dejaré pasar por esta vez.

-¿Quién es Ron?

La voz de Luna los sorprendió a todos, Draco miró al pelirrojo con cierto enfado y este declaró:

-Yo pequeña, ya sabes que tengo un sinfín de nombres. Ese es una de mis tapaderas.

-¿Por ser auror?

-Precisamente."

La escena cambió de nuevo, ahora estaban rodeados por varias personas, una Luna de unos años menos se encontraba rodeada de infinidad de gente y no parecía entender nada de lo que hablaban:

"-¿Qué habéis venido a hacer aquí?

-Tienes que escucharnos, hay una razón para todo lo que…

-Nada, hacedme el favor de iros y no regresar nunca más.

Era la voz de su padre, sonaba furioso y dolido.

-Considero que tendrías que escucharlos.

-¿Escucharlos?, ja, no me hagas reír por favor, no quiero escuchar nada que tengan que decir.

-Pero hay algo que…

-Nada, largo, y no quiero repetirlo más.

Todo a su alrededor comenzó a moverse con una fuerza increíble, y cargada de miedo corrió hacía su papa, cuando este la miró el miedo la recorrió, más se abrazó a él con suma fuerza y rompió a llorar."

-BASTA.

El grito le desgarró la garganta, cuando abrió los ojos se encontró en el suelo de la sala con Snape arrodillado a su lado y con una mano en su frente, mientras que Voldemort lo miraba con el ceño fruncido y parecía perdido:

-¿Quién ha entrado en tú mente Potter?

¿Acaso no había sido él?

-Has…-tragó y apartó la mano de Snape de su frente y se sentó: -¿Has visto lo mismo que yo?

Preguntó intentando no sonar preocupado, Voldemort entrecerró los ojos unos instantes y lo miró como evaluándolo:

-No Potter, caíste redondo al suelo y cuando intenté traerte de vuelta me fue imposible, ¿qué viste?

Le mantuvo la mirada, ¿sería verdad?, no respondió a su pregunta, no estaba tan loco como para hacer semejante estupidez.

Ante su silencio, percibió el enfado en él:

-Mañana será el gran día Potter, irás a tu primera misión, quiero que recuperes un valioso objeto que me pertenece que se encuentra en el Callejón Knockturn.

-¿De qué se trata?

-Baste con decir que si no completas la misión tendrá serias consecuencias.

Un Horcux, eso es lo que este le pediría ir a buscar, ¿por qué lo mandaría a él?, ¿podría ser una trampa al igual que lo de Nagini?

-Muy bien, mañana será entonces, más el trato entra en vigor ya.

-Sí, desde este momento las personas de tu preciada lista pasan a ser inmunes. –Asintió a sus palabras y se giró para llegar hasta la puerta Snape se puso a su lado enseguida, estaba por salir cuando este declaró: -Una cosa Potter, he notado que falta alguien en tu lista.

Desconcertado lo miró de regreso:

-Están todos los que deben estar.

-Quiere eso decir que Ronald Weasley y Hermione Granger han traicionado al gran Potter y esta es tú forma de vengarte.

Entrecerró los ojos, nunca podría llegar a saber hasta que punto lo había herido, no contestó para no demostrar el enfado que luchaba por salir de cualquier manera.

-Yo también tengo algo que decirte a ti sobre tú reptil inmundo.

-¿Qué sucede con Nagini Potter?

-Quiero que dejes de mandarla para que me vigile, no soporto tenerla cerca.

Voldemort lo miró durante unos instantes y sin decirle ni una sola palabra más le hizo un claro gesto de despedida, en cuanto la puerta estuvo cerrada y comenzó a caminar y escuchó los pasos de Snape detenerse, se giró a mirar a este y escuchó como susurraba:

-No lo sabía, no era consciente del comportamiento de ella, ¿entonces por qué…?

Snape lo miró fijamente durante un buen rato, como queriendo encontrar una respuesta a algo y pareció no encontrarla pues dejó de mirarlo y se alejó, lo vio abandonar el orfanato, seguramente de regreso a Hogwarts.

Al llegar a su cuarto cerró la puerta tras él, Nagini no estaba por ninguna parte, seguramente Voldemort la había reclamado para algo, se dejó caer al suelo y suspiró, un Horcux, si completaba la misión de forma adecuada contaría con dos Horcuxes cerca de él.

Ya se habían desecho del anillo, de la copa, del diario, del relicario y estaba a su alcance Nagini y si todo iba bien, al día siguiente tendría la pluma de Rowena en sus manos.

¿Habría creado siete o solo serían seis?

Fuese como fuese, necesitaba descansar para el día siguiente, no esperaba encontrar muchas dificultades realmente, pero sabía que debía tener fuerzas cuando ese objeto cayera en sus manos.

Se puso en pie y tras coger el pijama del armario comenzó a cambiarse, al quitarse la camiseta que llevaba se miró al espejo ante él, la mancha había crecido algo más, según Madame Pomfrey mientras tomase todas esas porquerías no pasaría nada, pero precisaría de otros cuidados más adelante.

Se había negado a que ella hablase con McGonagall, Lupin o cualquier otro, la verdad es que le importaba bien poco lo que pudiera pasarle en esos momentos, solo deseaba tener el tiempo suficiente para destruir los Horcuxes.

Era consciente de que si no era atendido todo podría terminar, más solo una cosa lo perturbaba realmente.

Luna, si él muriese, ¿qué sería de ella?, ¿moriría en ese tiempo también?

Solo por ella debía conseguir salir bien parado de todo eso, ella venía del futuro, y en este contaba con sus padres, así que debía de conseguir algo, sin embargo Voldemort aun en el tiempo de Luna parecía seguir dando guerra.

Terminó de cambiarse y se dirigió a la cama, el día siguiente tenía trabajo que hacer.

"OPV"

Sus ojos rojos estaban fijos en el fuego ante él, pero su mente estaba bastante lejos de ahí.

El chico tenía más potencial del que había supuesto en un principio, si Dumbledore lo hubiese visto antes ahora sería un peligro real y no una posibilidad.

Su mente y cuerpo asimilaban los hechizos y maldiciones con una rapidez casi comparable a la suya, más no tenía su ingenio y mucho menos sus ideales, no obstante contaba con poder cambiar eso.

Debía mostrarle al chico que el miedo era la única forma de hacerse respetar, y solo había una manera de que muchacho lo aprendiera. Dejó de mirar al fuego y miró el pergamino en sus manos, estaba escrito por Snape, no estaba muy seguro de como lo había conseguido, pero la letra era la misma que la de Potter, sin duda el idiota de Weasley creería que era de él.

Y con él la sangre sucia.

Precisaba de los dos para que la cosa funcionara tal y como él esperaba que ocurriese. Había aclarado con Snape que él se encargaría de acompañar a Potter, y sobre todo de evitar que algo sucediese que pudiera ocasionar el abandono de Potter.

Ató el pergamino a la lechuza y la dejó volar libre, tardaría algo en llegar a su destino, por lo que podía asegurar que sus mortifagos ya estarían en el escenario señalado.

Todo el plan estaba en marcha, ahora solo restaba esperar el momento, no obstante había otro asunto que lo perturbaba, dejó de observar al ave alejarse y poso su vista en su inseparable compañera.

-¿Por qué esa fijación por el chico?

Le había preguntado, y esta solo había respondido con afinidad, era cierto que de todos los que lo rodeaban solo el chico podía comunicarse con ella libremente y se entenderían, no obstante él no parecía muy cómodo con Nagini a su alrededor, ¿por qué ella sí parecía estar bien entonces?

Caminó hasta sentarse en el sillón y su fiel amiga se deslizó a su lado, con indiferencia y cierta distancia acarició su áspera piel.

En cuanto esta se acomodó a su lado declaró:

-¡Por qué con Harry Potter y no otro?

La respuesta ahora no supo como interpretarla, pues había algo relacionado con fusión, ¿se sentía ligada al chico?, ¿por qué?

Hasta ese momento nunca antes había visto que algo así pasara, Nagini después de todo era parte de él, ¿podía ser ese el motivo?, ¿no había demostrado Potter con anterioridad que si un Horcux de él, estaba cerca desembocaba en una mezcla adictiva?, ¿podía suceder lo mismo pese a que Nagini era un ser vivo en lugar de un objeto inanimado?

Quizás se tratase de eso, tenía que averiguar como funcionaba la cosa con exactitud y debía hacerlo cuanto antes mejor, lo que había descubierto en la mente de la niña había sido muy revelador y sabía que debía actuar cuanto antes o todo podía salir mal.

Esa pequeña también lo intrigaba, ¿cómo era posible que ella detectase los Horcuxes?, ¿cómo podía sentirlos de forma tan absoluta?

Era evidente que era la hija de Potter, lo que significaba que el miserable llegaría a edad suficiente como para tener una hija de once años.

No sabía si él ya no existía en el futuro del que ella venía, pero por lo que había podido ver en la mente de esta, sus mortifagos al menos si seguían dando guerra y no creía que se dedicaran a ello sin él, después de todo, ¿no habían demostrado ya en una ocasión lo inútiles que eran todos?

Aunque quien había atacado a la pequeña y sus padres era Lestrange, y ella tenía tal devoción que sí que podía seguir sin él. Y a ella sería a la que le entregaría el resto de la historia, a quien le diría lo que hacer si surgía algún problema, más para eso primero debía asegurarse de que su teoría era cierta.

Y sobre todo asegurarse a Potter en su lado.

"OPV"

El Callejón era oscuro, sin ninguna duda era el mismo en el que lo encontró Hagrid cuando iba a comenzar su segundo año.

Eso le trajo algunos recuerdos inesperados, no obstante cuatro años y algo después pese a estar en el mismo lugar, las compañías eran muy diferentes.

-Sería mejor encontrarlo rápido.

Escuchó que decía Snape con cierta urgencia, la verdad es que no entendía demasiado a este, ¿a qué venía su estado?, sabía que no debía estar mucho tiempo lejos de Hogwarts, no obstante tampoco era para que se encontrase en tal situación.

-¿Asustado Snape?, si vienen los Aurores te prometo que no te sucederá nada.

Dolohov, la verdad es que ese sujeto no le caía en gracia, y menos desde su quinto año, pero Voldemort había metido a este en el ajo, junto con él otros tantos, entre los que estaban Nott, Mcnair, Snape, Crabbe, Goyle, y uno de los Lestrange y los Carrows.

-Sea como sea, la cosa es encontrar el dichoso objeto, y largarnos de aquí, no tengo ganas de perder mi tiempo aquí, así que moveros y buscadlo.

-No eres nadie para dar órdenes aquí Potter.

Declaró Dolohov, frunció el ceño y lo fulminó con la mirada, pero este lo ignoro por completo.

-Encontrado.

Escuchó que decía Alecto contenta, corrió hasta Dolohov y le mostró una diadema plateada, frunció el ceño, no, eso no podía ser, ¿acaso se había confundido y no era un Horcux lo que debían encontrar?

-¿Qué es …?

Un ruido se varios objetos cayendo y rompiéndose se escuchó en el lugar, sintió como lo cogían del brazo y quedaba relegado al quedar atrás de todos, iba a recriminar tal acción cuando Snape lo obligó a girarse para mirarlo:

-Ponte esto Potter, completa tú atuendo.

Sin entender miró lo que le entregaba y se quedó perdido observando la mascara plateada que le ofrecía, movió la cabeza para negarse a cogerla e iba a alejarse cuando escuchó que algo más se rompía, intentó mirar al lugar de donde provenía todo ese ajetreo y solo pudo ver que en la trastienda ya solo quedaban él y Snape.

El resto habían ido a la tienda iba a dirigirse hacía allí, pero Snape se lo impidió de nuevo:

-El señor oscuro no desea que el ministerio sepa de que parte estás, así que más te vale colocarte la máscara Potter.

Furioso y deseoso de ver que demonios estaba pasando con exactitud, en cuanto escuchó el sonido de cristales rompiéndose le quitó a Snape la mascara y se la puso, no esperó ni a que este lo siguiera.

En cuanto llegó a la puerta de la tienda se quedó petrificado, ¿qué significaba eso?

Ron, Hermione, Malfoy, y tres del pasado, acompañados de la pequeña Luna se encontraban desperdigados por el callejón luchando contra los mortifagos, cuatro de ellos se encontraban en su lista.

Dio un paso para acercarse al lugar cuando escuchó la voz de Snape declarar:

-¿Y qué hará San Potter ante tal situación frente a él?

Esa era una buena pregunta, ¿qué iba a hacer él?, no podía intervenir, si lo hacía esos dos últimos meses no servirían para nada. Impotente contempló como Ron luchaba contra un mortifago, se fijó en los tres del pasado, como no, Sirius, y sus padres, ¿no podían ser otras personas?

Apretó los puños enfadado al ver como el indeseable de Dolohov lanzaba a Sirius una maldición que acertaba en su pierna a la par que Luna se tiraba contra Dolohov para quitarle la diadema.

-Una muchacha o muy estúpida o muy valiente, ¿a cual de los padres habrá salido?

Miró a Snape, este por culpa de la máscara no podía ver su expresión que seguramente sería una mezcla de confusión y enfado.

Al ver a Dolohov golpearla sintió que todo su cuerpo clamaba por venganza, ¿cómo se atrevía?, había dejado bien en claro que la seguridad de ella era lo primero, Dolohov iba a saber quién era él.

Sino comprendía por las buenas, seguro que existía un método eficaz para que captara el puñetero mensaje.

Iba a atacarlo cuando escuchó la voz de su madre que gritaba para alertar a Hermione, dio un paso para acercarse, pero sintió la mano de Snape que se lo impidió, las reglas eran claras, debía mirar, no intervenir en el juego, vio el momento en que apartaban a Hermione de la trayectoria del hechizo que se dirigía hacía ella, también como se fijaba en él y Snape y los miraba desconcertada, como preguntándose que hacían ellos ahí parados exactamente.

Fue testigo de como la apartaban de la trayectoria del mismo pero al hacer eso otro hechizo la golpeó, no estaba muy seguro de quien de todos los presentes había lanzado tan hechizo, solo podía verla volar hacía una de las paredes, rápidamente evitó el choque y la vio caer de rodillas.

De nuevo posó su mirada en ellos dos, ¿cómo habían llegado hasta allí?, ¿por qué lo habían hecho?

Distinguió desde su posición como Draco y Luna corrían hasta ella, Luna cargaba con la diadema entre sus brazos, pudo ver como Hermione cogía la misma y tras tirarla al suelo lanzaba un hechizo contra la misma.

Al hacer explosión todos los que la rodeaban salieron despedidos:

-No, cuidado que no se golpee.

La voz de su madre le llegó de lleno, y pudo distinguir como su padre corría y acababa por cogerla a tiempo de recibir tan tremendo impacto, no pudo evitar suspirar de alivio al ver que miraba hacía ellos de nuevo.

Después de todo lo que le había hecho, ¿por qué seguía temiendo por su bienestar?

Estaba embarazada, quizás ese fuese el motivo, que ya no solo era la vida de Hermione la que estaba en juego, sino también la de la criatura que había en su interior también.

-Tenemos que marcharnos Potter.

Escuchó que decía Snape, miró a su alrededor y al ver que solo había uno más de ellos en el lugar, lo miró detenidamente.

Dolohov miró hacía el grupo y con los puños apretados desapareció del lugar, sonrió de medio lado, sí, se iría, había algo que deseaba grabarle a Dolohov a fuego si era preciso.

Sin quitar su sonrisa, se llevó una de sus manos a su mascara y la retiró lentamente, en cuanto tuvo margen suficiente fijó sus ojos en Hermione.

Vio la sorpresa y el miedo reflejados en sus ojos, tan solo hizo una inclinación de cabeza hacía ella en forma de saludo y antes de desaparecer buscó con su mirada hasta localizar a Luna, al verla inconsciente y a Malfoy intentando curarle el hombro apretó la varita.

En poco tiempo se encontró en la sala de recepción del orfanato, dejó caer su mascara al suelo y dio dos pasos, en cuanto localizó a Dolohov, quien se encontraba de rodillas ante Voldemort, sintió su sangre hervir.

-Crucius.

Recordaba perfectamente la ineficacia de ese mismo hechizo dos años atrás en Bellatrix Lestrange, no obstante en ese momento no sabía las claves de la misma, no como en ese momento, y si de algo estaba seguro era de que deseaba verlo sufrir, escuchar sus gritos, y sobre todo gravarle que si volvía a atacar a alguien de los que él deseaba proteger su siguiente maldición sería la que acabaría con su vida.

Más tal y como sus recuerdos del Callejón habían cambiado, su recuerdo de la vez que mandó por primera vez un Crucius fue remplazado por este más oscuro.

Dolohov recibió su maldición y cayó al suelo, sus gritos inundaron todo el lugar a la par que todos los presentes lo miraban, había toda clase de expresiones, pero él solo podía ver dos, la de Dolohov, y la de Luna cuando fue golpeada por ese despreciable.

-Nunca más, volverás a poner, tus asquerosas manos, en Luna. Crucius.

La razón, justicia, clemencia o cualquier otro sentimiento quedó relegado al olvido al ver lo que con un simple hechizo estaba consiguiendo, ¿por qué dejar esa clase de poder a un lado?, ¿por qué no demostrarles que tenían que temer?

Que el muchacho ingenuo había quedado atrás y que ahora ya no jugaba a luchar, sino que podía llegar a matar.

Abrió sus labios para dejar salir de nuevo la maldición cuando vino a su mente la mirada cargada de miedo que Luna le dedicó en el cuartel de la orden.

Se congeló en el lugar y la maldición se detuvo en el acto, abrió los ojos al máximo al ver al tipo escupir sangre al suelo y rápidamente colocarse de rodillas ante Voldemort.

Su respiración se paró en seco cuando recibió los ojos de él cargados de una mezcla de odio y terror, miedo hacía él.

Dejó caer su varita al suelo a la par que escuchaba sin escuchar como Voldemort ordenaba a todo el mundo a abandonar la sala.

Escuchó como las puertas se cerraban y el sonido de su varita al caer al suelo, él mismo no tardó en caer de rodillas al mismo:

-¿Has visto eso Snape?

Se miró ambas manos y se sintió asqueado en el acto, él no podía haber sido capaz de hacer semejante cosa ¿cierto?

Sintió que algo rozaba su pierna y al mirar hacía el lugar se encontró con Nagini, sentía la alegría y deleite de la misma, la serpiente estaba feliz y orgullosa, era como si ella formara parte de su ser, como si aprobase lo que acababa de hacer.

Sintió un escalofrío cuando esta lo miró y le trasmitió un solo mensaje, uno que solo otra persona en la sala pudo entender a la par que él:

-¿Me dassss permissssso para comérmelo?, assssí dejará de atormentarte.

Los siseos atravesaron su mente como cuchillos, se alejó de la serpiente asqueado y antes de darse cuenta se encontraba siendo ayudado por Snape a ponerse en pie.

No supo en qué momento recibió su varita y mucho menos como llegó a su habitación, solo una cosa lo atormentaba, ¿Qué le estaba sucediendo?

"OPV"

Una semana en cama, esa era la advertencia de Madame Pomfrey y por ello es que se había dedicado a repasar todo lo que tenía guardado en su baúl, pergaminos, libros antiguos, cartas de sus padres, de Harry, Ron e incluso de Ginny.

Tantos recuerdos pasados, y sus diarios, los que había dejado de escribir por falta de tiempo quizás, los había estado leyendo y en esos momentos se sentía tan sumamente estúpida.

Cerró el último de sus diarios y se quedó observándolo como tonta, ¿cómo no se había dado cuenta antes?

Guardó el mismo y siguió repasando lo que le quedaba por revisar, se encontró con la bolsita de terciopelo donde se encontraba la caja del colgante que Harry le había regalado.

Recordó que Harry le había dicho que leyera muy bien las instrucciones de mantenimiento del mismo, llevó una de sus manos hacía el mismo y lo observó, no lo había limpiado ni una sola vez desde que Harry se lo había regalado.

Como tenía tanto tiempo libre, quizás sería buena idea hacerlo en esos momentos, pero primero debía repasar lo que le aconsejaban hacer para ello.

Cogió los pergaminos que se encontraban en la caja y los desdobló, estos se convirtieron en un pequeño libro, eso la sorprendió bastante, leyó la lista de dueños pasados y seguidamente decidió buscar la parte que le interesaba a ella, no obstante algo llamó su atención:

-La memoria del viajante.

Desconcertada dobló el mismo por ese párrafo y se dispuso a leerlo:

"Como el dueño ya sabe pues lo hemos dicho anteriormente, este objeto es claramente caprichoso y solo algunos elegidos pueden contar con su aprobación, pese a todos sus dueños pasados, solo dos o tres han sido capaces de hacerlo funcionar.

Y esos agraciados han contribuido a crear así su memoria.

El creador de posibilidades guarda lo relativo a sus dueños en su interior, es un hechizo de suma facilidad, pero solo funcionara si el dueño del creador ha agraciado al mismo.

Ha de pedir que revele sus memorias al viajante, este recorrerá algunos momentos que el creador decidió guardar en su interior para mostrar a otros posibles viajantes.

Para ver unas memorias en concreto, hay que decir el nombre completo del viajante y el hechizo de Revelation.

Se aconseja al observador y viajante encontrarse en un lugar de cierta comodidad."

El creador de posibilidades, ¿a qué se refería exactamente con eso?, ¿podía de verdad ese objeto guardar memorias en su interior?

Como no era de quedarse con dudas y preguntas sin respuesta se decidió, miró la lista de antiguos dueños del colgante y frunció el ceño, había algunos nombres que destacaban sin duda, ¿quién no deseaba saber algo de la vida del gran Merlín?

Pero tenía otros deseos mayores, ese colgante había sido de una persona en concreto a la que apreciaba.

Posó sus ojos en el antepenúltimo nombre de la lista y tras sonreír cogió su varita de debajo de la almohada:

-Lilian Evans Revelation.

Nada sucedió, ¿sería que quizás el creador no tenía nada de Lily en su interior?, ¿o quizás…?

-Lilian Potter Revelation.

Todo su cuerpo se sintió pesado y cayó hacía atrás:

"Se encontraba en una habitación, frente a un espejo y miraba hacía el frente y suspiró:

-Espero que esto salga bien. Haya voy.

Harry, no sé si el creador me considerará como una de las elegidas, quizás así sea y por ello es que sucedió lo que sucedió hace ya unos años.

No he podido dejar de preguntarme quien de las tres era la elegida realmente, solo sé que una de nosotras lo era y que gracias a ello es que se me permitió poder llegar tan lejos.

Cariño, no sé si llegaras a ver este mensaje, pues como te dije el creador elige lo que guarda o desecha, no creo que haya guardado mucho mío, no hay demasiado que decir de mí.

Tengo muchas cosas que deseo decirte, muchas más que debo callar y no mencionar, pero solo tengo tiempo para trasmitirte lo mucho que te amo y lo que deseo que seas feliz, quiero que sepas que todo lo que he hecho ha sido solo buscando ese fin.

Cuídate mucho y sobre todo sé feliz por mí, por tú padre, y por todas esas personas que conocerás y te amaran como nadie.

No te dejes llevar por nadie y mucho menos permitas que te manipulen, quiero advertirte de una persona en concreto.

-¿Te queda mucho cariño?

En el espejo y abrazándola desde atrás apareció la imagen de un hombre de cabello negro y ojos castaños. Eran tan jóvenes ambos.

-Solo me queda una cosa.

-¿Crees que lo recibirá de verdad?

-Solo lo deseo James, deseo que lo reciba pues nunca nos perdonará sino es así.

-Harry sabrá entendernos.

-¿Tú podrías?, James, lo estamos condenando, ambos sabemos a qué lo relegamos, ambos estamos conscientes de todo lo que sucederá y aun así vamos a seguir adelante.

-Los implicados en esto están de acuerdo, Sirius incluso lo ha preparado todo para que salga exactamente como ha de salir.

-¿Qué fácil es todo verdad?, ¿tengo que recordarte que no llegamos a tiempo?

James la miró dolido y seguidamente se separó de ella y declaró molesto:

-Termina cuanto antes, todo debe ser perfecto.

Lily dejó salir algunas lágrimas de sus ojos y con la vista fija en el espejo declaró:

-Harry, amor, cuídate de Dumbledore y de Severus Snape, él no es malo, por mucho que te lo pueda parecer, no es así, él tiene la clave para todo esto. Cuando te sientas perdido acude a él, te ayudará, Sev es mi seguro para ti y siempre podrás contar con él. Cuando estés perdido y tengas miedo acude a él, no te ciegues como tu padre.

-Ya es el momento.

Escuchó la voz de James y Lily rápidamente se quitó el colgante lo besó y antes de guardarlo declaró:

-Cuídalo Hermione, y pide al creador por Luna Jane Potter."

Abrió los ojos cargada de culpabilidad y con un simple nombre quemando en su mente, Luna Jane Potter, ¿quién era ella?, ¿por qué Lily le había pedido que pidiera al creador por ella?

Cogió el colgante entre sus manos y frunciendo el ceño declaró:

-Luna Jane Potter Revelation.

De nuevo el cuerpo entero le pesó y sus ojos se cerraron de inmediato:

"-Escúchame pequeña, quiero que protejas esto con tu vida misma. –le colocó el colgante que pertenecía a su madre y la miró sorprendida, esta tenía el cabello pelirrojo aclarado y ojos marrones, el miedo brillaba en los mismos.

-Pero, siempre me dicen que no debo tocarla, me tienen prohibido…

-Sé lo que te tenemos prohibido y lo que no, pero mira pequeña, ella te ha elegido a ti. Quiere estar contigo. Eres su guardiana, y antes que tú y que tu madre, lo fue tú abuela.

Quiero que corras mi pequeña, que corras como nunca antes lo has hecho, ¿recuerdas lo que tu padre siempre te decía del bosque de Dean?

Asintió a sus palabras, ella, podía ver el miedo reflejado en sus ojos. Se mordió los labios con fuerza.

-Muy bien pues quiero que te aferres a lo que el bosque esconde con todas tus fuerzas. Eso te llevará a la salvación. Cuando estés allí, entrega esta carta a quien te reciba mi niña. Ahora corre, corre y no mires atrás, si todo sale bien me encontraré de nuevo contigo.

Sin más la empujó lejos de ella y comenzó a correr con todas sus fuerzas.

Correr, correr, no mirar atrás, ese era su deber, no mirar, no pensar y escapar.

(…) ¿Por qué su madre se la había dado?

Sorprendida, vio como esta brillaba un poco y la letra que antes se distinguía con claridad cambiaba.

La H pasó a ser una L.

¿Por qué?, ¿qué estaba pasando?, de repente un haz de luz violáceo pasó cerca de ella e impactó contra uno de los árboles. Asustada, miró hacia atrás.

Tres o cuatro individuos corrían hacía ella, ¿de dónde había salido ese resplandor?

-Corre, corre la niñita, por el bosque, de los lobos. Corre, corre, la pequeña, bastarda sangre sucia, que no podrá escapar.

Una voz chillona, entonaba esas palabras como si fuera una canción, el miedo la recorrió aún más cuando otro haz de luz pasó por su otro lado.

Ante ella se presentó el claro del que su padre siempre le hablaba.

El claro cargado de sueños y esperanzas.

-No podrás escapar, no te dejaremos huir, esa esfera, pequeña, nos pertenecerá.

Corrió la distancia que le quedaba hasta alcanzar el claro y se detuvo justo en el centro.

(…)

-¿Ya te cansaste de correr?, eso está muy bien.

Ante ella apareció una mujer de cabello negro terriblemente erizado y enredado. Sus ojos grises los tenía fijos en ella, y no podía dejar de notar que aparentaba estar loca.

-Te han ocultado muy bien, un trabajo extraordinario. Pero no era para menos, después de todo esa estúpida sabía lo que se hacía.

Ella no entendía nada, y solo intentaba con desesperación recordar la historia al completo, la dichosa palabra que se supone la salvaría:

¿Cuál era la famosa palabra que debía gritar?

-Huart, no, Hegruat, no, ¿cómo demonios era?

-¿Qué susurras niña?, creo que lo mejor será acabar con esto ya, danos eso que tanto deseas proteger.

Ella miró a la mujer y agarró con fuerza la esfera entre su mano. La mujer formó una sonrisa socarrona en su rostro:

-Así, que hay la ocultas. Pues todo sea arrebatártela. Accio…

-Así no conseguirás nada, te advertí que la esfera solo se queda con su dueña, a no ser que esta…

-Eso también se puede solucionar.

Ella no dejaba de susurrar palabras y más palabras en la línea de la que intentaba recordar con todas sus fuerzas. Pero no lo conseguía, frustrada y con miedo, dejó escapar unas cuantas lágrimas de sus ojos.

-¿Estás llorando niña?, pero si aún no he empezado, te daré una razón para llorar de verdad. Crucius.

La mujer había levantado un palo que sostenía y la había apuntado con la misma, cuando un haz de luz salió del mismo, la dejó paralizada por unos segundos, sin embargo, actuó por instinto y se apartó con rapidez. El rayo rojo golpeó contra uno de los sujetos que se encontraba a su espalda y al cual no había notado, mientras que ella caía al suelo, se giró desde donde estaba al escuchar gritos por parte de ese sujeto. Lo vio retorcerse de dolor en el suelo, escuchó sus gritos desesperados y ella palideció:

-¿Qué…?

La sorpresa y el miedo se reflejaban en su mirada, ¿qué era todo aquello?, ¿Cómo era posible que de un palo saliera tal cosa?

Una vez más buscó con desesperación la palabra, y dijo algunas en voz más alta, el miedo no la dejaba reaccionar de otra forma que gritando:

-Hugart, Higwart.

-Maldita niña, deja de decir Hogwarts, allí no hay nada que te pueda ayudar.

Ella abrió los ojos al máximo al escuchar esa palabra, la palabra. Miró al individuo que se la había facilitado y de forma ingenua le dedico una sonrisa y dijo:

-Gracias. HOGWARTS.

Una luz, cegadora, hizo volar a todos los que la envolvían lejos de ella, y de repente sintió una sacudida en todo el cuerpo. Sus ojos se fijaron en un punto exacto del lugar, y de forma difusa, distinguió un azul que le era muy familiar, no obstante, este cambió a la par que ella sentía un fuerte tirón.

Se sorprendió al ver que ahora un verde jade, igual al suyo, sustituía el azul de su padre.

-¿Qué haces tú aquí?

Había sorpresa en la voz de su tío, tenía el cabello igual que siempre peinado hacía atrás y muy bien colocado, sus ojos grises la miraban totalmente asustado, y ella por su parte lo miró de la misma manera:

-Tío, la tita me mandó correr y alejarme, me dijo que corriera al claro de Dean y que hiciera lo que mi padre me había contado tantas veces.

Había gente extraña, una mujer y otros más, todos vestidos de negro, yo, hice lo que me pidieron y aparecí….

-¿De negro?, ¿Una mujer?

El miedo se notaba a leguas en la voz de su tío y ella comenzó a llorar;

-Sí, sí, decían que querían matarme, querían la esfera de mama.

Se la mostró y él se acercó a ella, miró la misma y mientras este hacía eso, ella miró unos instantes hacía el espejo, es esta se reflejó ella msima, sus ojos verdes, y su cabello ondulado y cobrizo, cuando dejó de mirar al mismo su tío abrió los ojos con suma sorpresa.

-La letra ha cambiado.

Ella asintió, sacó el trozo de papel que su tía le había dado e iba a tendérselo, cuando de repente, sintió que todo su cuerpo se tensaba.

-¿Qué…?

No pudo decir nada más, la esfera brilló con fuerza y pudo distinguir como su tío se acercaba a ella e intentaba aferrarla por la mano, más aunque sintió el roce de sus dedos, no consiguió aferrarla.

Cerró los ojos unos segundos y dos imágenes igual de rápidas aparecieron ante sus ojos, una joven de mirada seria, y seguidamente una que rezaba con lágrimas en sus ojos. Sintió una punzada de tristeza recorrerla y sin poder aguantar esa última imagen abrió los ojos."

Se incorporó rápidamente y con la respiración acelerada, no era posible, eso no podía ser.

La puerta de la sala de los menesteres se abrió en ese preciso instante y por la misma entraron tres personas, justo dos de ellas las que acababa de ver hacía unos segundos.

Abrió los ojos sorprendida, pues al fijar su vista en la tercera persona sintió un escalofrío era Ginny, la mujer que se suponía era la tía de Luna era Ginny, con unos años más, pero ella.

Miró a Draco y seguidamente fijó sus ojos en la niña que iba delante de ellos y los miraba de reojo con el ceño fruncido:

-Luna Jane Potter. Jane, tú segundo nombre es Jane como el …

Abrió los ojos más al ver que tanto ella como Luna se detenían en el acto y la miraban horrorizados. De un momento a otro sintió nauseas y se inclinó por uno de los lados y vomito.

Draco corrió hasta ella y la ayudó a tumbarse de nuevo:

-Su hija, ¿cómo es posible?, ¿cómo ha llegado?

-¿De qué hablas Hermione?, ¿Qué te pasa?

-El creador me lo ha mostrado, él me lo dijo.

-¿El creador?, ¿de qué hablas Granger?

-Y tú lo sabías, sabías que ella es la hija de Harry, que viene del futuro.

Draco no se lo negó, Luna se encontraba tras él sin saber si acercarse a ella o no, iba a decir algo más, cuando Draco declaró dejándola a ella completamente estática y a Ginny congelada:

-Y también que ya viene en camino, Granger, ella es tú hija también.

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