Chapter 17.

– Supongo que tendremos que pensar en otra opción –– dijo Edward mientras acariciaba mis cabellos.

Estábamos recostados en uno de los sofás de la terraza, nos habíamos quedado en la casa de verano de mi padre, mientras el Sr. Jenks entregaba y arreglaba los papeles para que todos tomaran posesión de su parte de la herencia.

Mi hermana había aceptado la filial de Swan Corp en Toronto, implicaba que se tenían que mudar, pero Jasper estaba de acuerdo con ella, el iba a vender una franquicia en Montreal para migrar la matriz de su empresa a Toronto, iba a tomar tiempo, pero esperábamos que todo saliera bien. Reneé había decidido alejarse por un tiempo, nos había tomado por sorpresa, pero cuando nos explicó sus planes comprendimos, estaba recogiendo los pasos de mi padre.

Pasaría un tiempo en la que había sido su casa en México, como nos había comentado Jenks, mi padre había mantenido habitable y limpia la propiedad todo este tiempo. Según las palabras de mamá, quería curarse un poco, mientras, Alice, Jasper e Ian preparaban todo para la mudanza.

Yo le ofrecí quedarse aquí mientras aclaraba su corazón, pero se negó, dijo que debía pensar muy bien mi decisión y que mejor que hacerlo aquí, dónde podía obtener más respuestas.

Si, la propuesta que me había dejado mi padre todavía era rumiada en mis pensamientos, no tenía nada claro, estaba asustada pero a su vez, mi corazón estaba más tranquilo que nunca.

Habíamos acordado que para nuestra tranquilidad mi madre viajaría a México con mi hermana, para que la dejara instalada, Jenks le había entregado a ella primero sus papeles porque mi padre había planeado entregarle la propiedad como regalo de cumpleaños, por lo que el papeleo se había terminado mucho antes, el quería compartir sus días con ella, si ella aceptaba. Ese comentario fue un golpe duro para Reneé, quién solo suspiraba mientras arreglaba sus cosas para viajar a su casa.

Alice y ella se habían ido la segunda mañana después de la lectura del testamento. Jasper había viajado con Ian de vuelta a Montreal para empezar con los planes de mudanza y el papeleo para su empresa. Alice los encontraría ahí una vez dejara a nuestra madre instalada, con un servicio las 24 hrs. Una enfermera por cualquier eventualidad y un grupo pequeño de seguridad con un chofer, para que la llevara y trajera a lo ancho.

Emmett había viajado a acompañar a mis tías de vuelta a sus propiedades, iba a pasar unos días con su madre para ayudarla con todo lo relacionado con la abuela.

Mi abuela parecía tranquila, hasta cierto punto todos agradecíamos que ningún momento de lucidez la hubiera alcanzado todavía, nos daba tiempo para preparar todo para decirle que su primogénito había muerto. Nadie se sentía capaz de lidiar con su demencia y su dolor en este momento, queríamos e implorábamos al cielo que al menos hubiéramos logrado apaciguar nuestro propio dolor para cuando llegara el momento de decirle la verdad, para estar ahí para ella.

–– Bella? –– el rostro de Edward apareció en mi campo de visión, me había perdido en mis pensamientos mientras observaba el amanecer. Le sonreí apenada y me acomodé para encararlo.–– Por favor, cuéntame que piensas, mi amor –– dijo acariciando mi mejilla.

Observé su mano y mientras acariciaba sus dedos entre los míos le di un beso en sus nudillos.

––Camina conmigo –– solicité mientras me ponía de pie y le tendía mi mano para ir a dar un paseo al amanecer por el jardín. El tomo mi mano después de quitarse los zapatos de cama para estar descalzo como yo. Sonreí.

Entrelazó nuestros dedos y tiro de mi hacía su cuerpo, para besar mi frente dulcemente. Suspiré.

Caminamos unos breves minutos por el inicio del jardín, mientras nos tomábamos de la mano, la brisa era suave, el ligero fresco de la mañana soportable por el brillo y calor del sol que nos daba los buenos días. Nos permitimos apreciar el paisaje mientras nos dábamos cortos y suaves besos, suspirando, dejando la calma permanecer antes de llenar el silencio con preocupaciones.

Edward nos había guiado al pequeño kiosko cercano a la casa, era una estructura fascinante, hecha de metal con un suave columpio de tela en el medio, desde donde podías apreciar el basto y verde pasto de los demás terrenos colindantes a la casa. El mundo se extendía ante nosotros cuando nos acomodamos para mirar el paisaje de la mañana.

Se sentó abriendo sus brazos para mí, me permitió acomodarme a su posición, consiguiendo que quedara recostada en su pecho mientras jugaba con mi cabello. Podía escuchar su corazón, mientras acariciaba su pecho suavemente con mis dedos, sobre su pijama de algodón.

–– Hasta donde estas dispuesto a llegar conmigo, Edward? –– pregunté, nos habíamos abstenido de una charla como esta, más bien, me había reprimido para mostrarle mis verdaderas inseguridades, fuera de que Edward pensaba que no quería dejar a mi familia, lo cual era cierto, el había propuesto muchas soluciones para facilitarme las cosas, así podría tomar posesión de la herencia de mi padre y construir mi vida.

El había prometido estar a mi lado. Pero todo eso implicaba tantas cosas, no quería forzarlo a vivir una vida con la que no estuviera contento, solo por amarme.

El suspiro que salió de su pecho me relajo un poco.

–– Sé que no has sido completamente sincera conmigo, Bella. Pero te lo repito, podemos hacer esto, yo te amo. Me di cuenta de lo mucho que te había amado todo ese tiempo, incluso cuando estábamos en la Universidad, por eso me negaba a darte más, al principio, pensé que no era posible, que solo era gratitud, que solo era mi ansiedad por la perdida de control sobre tus impulsos, pero con el tiempo el vacío crecía más, junto con la incertidumbre…–– Su mano acarició mi cabello mientras hablaba, lo dejaría desahogarse, nuestras vidas iban a cambiar y ambos necesitábamos conocer como se sentía el otro, era necesario, aunque no evitara el dolor –– no sabía donde estabas, si estabas bien, si eras feliz, una parte egoísta de mi esperaba que no tuvieras a nadie a tu lado, que no consiguieras olvidar lo que yo te había hecho sentir, que no olvidaras que me amabas..

Besé su pecho suavemente. Sin levantar la vista, me quedé quieta, acariciando su hombro mientras él ordenaba sus pensamientos.

–– Comprendo que sientas dudas, ha pasado casi un mes que nos volvimos a encontrar y ya te dije que te amo y te propuse matrimonio, cariño –– sonreí a su leve risa. –– Sé que tu negativa fue correcta, no me lo tomé personal, pero tenía que decirlo. Mis intenciones hoy son las mismas que hace 3 años, cuando comprendí que te amaba, sabía que quería pasar el resto de mi vida contigo, que quería recuperarte, demostrarte que he cambiado, que siempre te amé pero era un idiota. Permíteme hacer eso, Bella. –– Alzó mi rostro para que enfocara sus ojos –– Quiero despertar contigo en cualquier parte del mundo, amarte a cualquier hora en el lugar que sea, demostrarte que siempre he sido tuyo, que siempre lo voy a ser, amarte con palabras, con mis acciones, permanecer a tu lado es lo más importante para mi, no quiero perderte de nuevo, mi amor.

Mis lagrimas se acomodaron en mis ojos suavemente, acaricie su rostro mientras sentía la humedad por mis mejillas, eran lagrimas suaves, se esperanza y felicidad. Esta era nuestra segunda oportunidad, quizá la única, debíamos ser cuidadosos con lo que íbamos a decidir para nuestro futuro. Suavemente bese sus párpados, su nariz y al final termine un suspiro de amor en sus labios, nos besamos lentamente, saboreándonos, sintiendo como nuestro amor nos arropaba al abrigo de ese amanecer.

–– Quiero darle una oportunidad a la propuesta de mi padre –– me acomodé frente a él mientras acariciaba sus dedos, estábamos sentados estilo indio en el medio del kiosko sobre el columpio, tratando de mantener el equilibrio pero dándonos espacio para hablar con claridad. El asintió y permaneció en silencio. Era mi turno de hablar.–– Quiero construir mi vida lo mejor posible –– sonreí –– te quiero a mi lado, pero…–– suspiré –– necesito que organicemos nuestros sentimientos, lo que dejaremos y lo que no, Edward. Nos movamos a donde sea, debemos dejar nuestra vida, nuestras casas, nuestras rutinas, nuestros empleos, para abrirnos a nuevas oportunidades ahora juntos en un nuevo lugar. Yo te prometo que haré lo mejor que pueda por hacerte feliz, pero necesito que seamos siempre honestos entre nosotros. No más secretos, no más sacrificios. Confío en que podemos hacerlo, ser felices.

Alcé la vista y me veía con tanto amor, ternura y esperanza. Le devolví la sonrisa y bese suavemente sus labios.

–– Yo también estoy dispuesto a poner de mi parte para que seamos felices juntos, Bella –– sonrió acariciando mi mejilla –– pero, Que es en realidad lo que te preocupa?

Suspiré.

–– La empresa de mi padre es grande, tiene ganancias importantes con las que podemos vivir holgadamente por mucho tiempo…

–– Yo no podría vivir a costa de ti, Bella. De tu familia.

Asentí.

–– Lo sé, por eso quiero que platiquemos sobre eso, yo puedo dártelo todo, Edward, te amo y quiero que seamos felices, pero no quiero que te sientas inferior o que me odies por no poder realizar tus sueños, empezar nuevamente una empresa es difícil y tu tendrías que hacerlo. Aunque algunos de tus clientes estuvieran contigo en el cambio, al final necesitarías mas que esos clientes para mantenerte a flote. –– Suspiré –– podemos hablar con Jenks, buscar una manera de poder trabajar juntos, que tengas un puesto acorde a tus capacidades en la empresa, que tengas tu espacio mientras te estabilizas a una mudanza. No lo sé.

Edward me veía apenado, con el ceño fruncido y la mente trabajando.

Él estaba acostumbrado a su libertad financiera, sus padres tenían propiedades y negocios que pasarían a él, a sus hermanos, pero mientras tanto podía apoyarnos con el trabajo de papá.

–– Puedes contar conmigo para apoyarte en la empresa, Bella. Pero por favor permite que mantenga mi despacho, puedo trabajar desde casa, ser un contacto externo, mantener algunos clientes y empezar desde ahí, no te puedo ofrecer comprarte una mansión como esta, todavía, pero no seré una carga para ti, de esa forma puedo estar a tu lado sin ningún reproche sin resentimientos.

Sonreí.

—No necesito "permitirte" nada, amor. Así como tú, yo te apoyo en lo que decidas, puedes hacer lo que tu quieras, trabajar donde tu gustes y te apoyaré, porque te amo y quiero que esto funcione y que al final todo esto que ahora "es mío" no sea un impedimento para que seamos felices. Discúlpame Edward, no quiero que pienses que no quiero compartir este patrimonio contigo, al contrario, pero sabes que mi mente funciona diferente, necesito un plan de acción, limites para poder respetar tu independencia, para que vivamos en armonía, cariño. Para que seamos felices.— deje un suave beso en su nariz –– deseo con todas mis fuerzas que ambos vivamos la vida de nuestros sueños, juntos.

Acaricie su cuello mientras me acercaba a besarlo. Él me tomo de la cintura, levantándome para quedar a horcajadas sobre su cuerpo, se recostó en la tensión del columpio y me besó. Mi suspiro murió en su boca mientras sentía sus manos acariciar mis costados y mi espalda.

—Eso quiere decir que puedo ser el esposo trofeo? –– preguntó con picardía.

Lo miré divertida, entrelacé mis brazos en su cuello mientras dejaba suaves besos sobre su mandíbula

–– Esposo es algo muy fuerte todavía –– reí ante su mueca –– digamos que vamos a conocernos, imagina que roncas y sería insoportable dormir a tu lado, no me gustaría comprometerme a eso, todavía. No sé si lo podría soportar –– dije teatralmente.

Una carcajada salió de sus labios mientras apretaba mis caderas. Me tenía todavía sobre su regazo, mis brazos estaban apoyados en su pecho mientras jugaba con su barbilla y algunos mechones de su cabello.

–– Tienes razón, con el tiempo que estuvimos lejos, bien pudiste convertirte en alguna clase de psicópata o algo peor, sería contraproducente para mí comprometerme con eso –– dijo con un guiño.

Siguiéndole el juego lo miré aparentando estar herida.

–– Ves como tengo la razón, quizá podría asesinarte mientras duermes –– dije mientras dejaba mis manos vagar por su pecho, lentamente desabroché su camisa de pijama y acaricié su pecho desnudó, la risita murió en sus labios al sentir mis caricias. –– o podría envenenarte sin que te dieras cuenta, aprovecharme de ti –– murmuré mientras besaba el camino hacia sus caderas.

––Bella? –– tuvo la intención de seguir mis movimientos, pero lo detuve.

–– Quiero mostrarte lo que podría hacer una psicópata, debes estar prevenido –– sonreí.

Con cuidado me bajé del columpio tomando uno de los pequeños cojines, me hinqué ante él, mientras mis manos acariciaban sus muslos sobre su pantalón de chandal, subí al resorte de sus pantalones y lentamente los baje para dejar al descubierto su miembro. Estaba casi listo, con el movimiento del resorte había provocado que su pene diera un respingo al ser liberado, casi como si muriera por darme los buenos días.

Me relamí los labios. En la época de amor juvenil, Edward siempre había disfrutado mis trabajos orales, secretamente a mi también me encantaba, pero mi interés era un poco diferente al simple placer carnal, me gustaba verlo reaccionar a mi toque, sentir el control que ejercía sobre él. Eran los momentos en que realmente lo sentía mío.

Edward tenía sus brazos hacia atrás, se había acomodado con las piernas colgando del borde de la tela de la silla columpio, sus brazos lo anclaban para darle una vista de mi, echó su cabeza hacia atrás con la boca abierta cuando mi mano tomo la base de su miembro y masajeé lentamente de arriba hacia abajo. Dejando suaves besos en sus muslos.

–– Dios mujer, de verdad vas a ser mi muerte –– murmuro mientras sonreía.

Le devolví una pícara mirada al conectar a lo que se refería, pues estos días que habíamos cohabitado solos en la casa de verano, habíamos dejado que nuestro amor nos dejara expresarnos por casi todas las superficies. No podíamos tener suficiente del otro.

–– Que te sorprende, cariño, éramos incluso más insaciables en la Universidad –– dije acercándome a su miembro, mi aliento chocó contra su punta, haciendo que se estremeciera con anticipación –– ahora déjame que inspeccione el nuevo trofeo que he adquirido –– sonreí

Edward levanto su cabeza para mirarme, dispuesto a soltar un comentario, pero sin darle tiempo a nada metí su miembro en mi boca y relajé mi garganta para poder abarcarlo todo.

–– J-joder, B –– dijo mientras se dejaba caer en el columpio del kiosko.

Sus manos acariciaron mi cabello mientras succionaba su miembro, enroscando mi lengua en la punta, apoyándome con mis manos para acariciar la base de su pene y sus testículos. Todo estaba encajando en su lugar, donde pertenecía. Él pertenecía aquí.

Sentía los espasmos recorrer su cuerpo, se estaba conteniendo tanto de forzar su miembro más profundo, quería jugar un poco, pero Edward estaba realmente al borde. Antes de que fuera capaz de protestar. El se había bajado del columpio, mientras mantenía su miembro dentro de mi garganta. Estaba de pie ante mí, con mis manos trabajando su base y su cadera.

Suaves y guturales gruñidos salían de su pecho.

–– Demonios, amor. No puedo más…–– En el momento que necesite respirar saqué suavemente su miembro provocando el sonido de vacío mientras trataba de regular mi respiración. Edward sonrió y acaricio mi mejilla.

Le regrese la sonrisa dispuesta a seguir con mi tarea, pero el tenía otros planes. De un solo movimiento me levanto sobre sus caderas y girando sobre si mismo me deposito en l elástica tela del columpio, acomodo mi cuerpo de tal forma que mi trasero quedaba al aire, pero el soporte de mi espalda estaba sujeto a la tensión de la tela. Parpadeé siendo consiente del movimiento. Su sonrisa se ensancho más al verme recostada ahí a su disposición.

El amanecer nos había sorprendido en la terraza, yo había conservado únicamente el suave camisón de seda y mis panties, pero no tenía nada más encima. Con el movimiento, el camisón se había subido a mi cintura, dejando a la vista mis panties ahora húmedas. Edward me contempló, lo que me pareció una eternidad.

Mis pezones estaban erectos, los tirantes de mi ropa estaban sobre mis hombros. Sus ojos se había oscurecido mientras se acercaba a mi, lentamente. Estiro su mano hacia mis labios, con el dedo pulgar a la vista, sonreí al entender lo que quería, entreabrí mi boca y sentí como su dedo acariciaba mis labios, rodeando mi boca suavemente, para introducir su pulgar hasta tocar mi lengua, la cual enrosque como había hecho momentos atrás a la punta de su pene. Observé como cerraba los ojos y un leve tirón sacudía su miembro, el cual parecía más duro que antes.

— Eres tan hermosa, Bells. Siempre has sido una sirena en medio del mar para mí, cariño –– sonrió. Sacó su pulgar de mis labios y lo deslizó por mi cuello.

Alcé mi barbilla para darle espacio, mientras sentía mis manos a mis costados aferrarse al borde de la tela del columpio, no podía tocarlo. Deslizó su dedo húmedo hasta uno de mis pezones, llevándose en el paso mi camisón. Mis pechos estaban descubiertos a su mirada. Su sugar apretaba mi pezón sin misericordia. Sentía mi entrepierna húmeda de anticipación.

Edward pellizcó mis pezones al mismo tiempo, para luego apretar mis pechos entre sus manos, mientras sentía como acercaba sus caderas a mi entrada, posicionando su miembro entre los labios de mi intimidad, ancló su cuerpo a mi borde y acompasadamente masajeó mis senos mientras la punta de su miembro se deslizaba arriba y abajo por mi umbral, acariciando de punta a punta, rozando mi clítoris y tentando la entrada a mi vientre. El deseo me estaba nublando la vista.

Mis manos seguían aferradas al borde de la tela para evitar que el embiste provocara un alejamiento prolongado, la posición en la que me tenía sumado a sus movimientos mecían mi cuerpo cerca y lejos de él.

–– Dios, Edward. Hazlo –– dije apretando los dientes al sentir como temblaba por el deseo y el viento soplando en la humedad de mi cuerpo.

–– Que quieres que haga, Bella? –– dijo lentamente, mientras soltaba uno de mis pechos y apretaba mis caderas, su miembro seguía acariciando de arriba a abajo mi umbral.–– dime que necesitas de mí –– urgió.

Gruñí provocandole una suave risa.

–– Fóllame, Cullen. Necesito que dejes de jugar conmigo. Por favor –– imploré con voz temblorosa, justo cuando la punta de su pene se estrelló contra mi sensible clítoris.

Edward río. Pensé que iba a seguir jugando conmigo, cuando sentí que alejaba sus manos de mi cuerpo, se aferraba la tela que sobresalía de mi cabeza, con una mano a cada lado, tomando lo más posible de la tela. Posicionó su miembro en el umbral de mis deseos y me penetró profundamente.

Un jadeo mezclado con un gruñido de satisfacción partió mis labios, mis caderas se alinearon a él y mi espalda se arqueó lejos de la tela.

–– Oh Dios.

El embiste era brutal, su miembro entraba hasta lo más profundo de mi cuerpo y salía solo para enterrarse nuevamente, me estaba embistiendo salvajemente, con estocadas certeras, fuertes y profundas.

–– Eres mi hogar, Bella –– murmuró mientras se acercaba a besarme –– mientras te tenga a ti, así, mi falo en tu interior todo lo demás es variable. No dejes de apretarme nunca, mi amor –– susurró en mi oído, remarcando casa palabra con una profunda estocada.

–– Te amo –– gemí. No podía controlar el placer que sentía. Mi interior apretaba su miembro con la intención de no soltarlo nunca mis piernas se aferraron alrededor de sus caderas para introducirlo más profundo de ser posible. Podía sentir que estaba cerca. Liberar todo ese deseo que se estaba acumulando en mi bajo vientre siempre era brutal. Éxtasis. –– Ed, estoy cerca. Dios ––

Mientras trabajaba tirando de la tela para acercarme a su embistes, una de sus manos bajo a frotar mi botón, su dedo pulgar presionaba y rotaba alrededor de mi clítoris, empujando al abismo. Mis piernas se estaban entumiendo, empezaban a sentir ese hormigueo tan conocido. Aferré mis manos a su espalda mientras el jugaba con mi placer a voluntad. Su miembro no dejaba de expandirme, sus embestidas fuero más rápidas, sin tanto espacio. Edward era una máquina.

Una leve capa de sudor cubría nuestros cuerpos.

Edward apretó mi botón por última vez pellizcándome y lo perdí. Mi visión se nubló, un gemido ronco salió de mi pecho mientras mi espalda se arqueaba, me aferré a su espalda mientras sentí mis piernas temblar al compás de mi cadera, la cual estaba rígida, mientras las olas de placer se expandían por mi cuerpo. Mis dedos se enterraron en la tela de su camisa y mi boca se abrió profundamente. Me estaba ahogando. Sentí como dos erradicas embestidas después, Edward sujeto mi cadera, con un poco más de presión, manteniendo mis caderas unidas a la suya y su cálida descarga inundo mi interior, mientras un gruñido ronco salía de su pecho, apretando los dientes y tensando su cuerpo.

Nos quedamos jadeantes, el se dejó caer sobre mi despacio, para no lastimarme, sus rodillas estaban en el suelo, su vientre sobre mi sexo, mis piernas se sentían laxas alrededor se su torso y su cabeza reposaba en medio de mis pechos. Acaricié suavemente sus cabellos húmedos por el deseo.

Reí.

Mi sexo estaba sensible.

–– Si me vas a amar así por siempre, me casaré contigo –– suspiré.

Sentí como su cabeza se levantaba tan rápido de mi pecho mientras me observaba, sonreí alzando una de mis cejas mientras acariciaba el espacio detrás de su oreja.

Un gruñido ronco salió de su pecho, lo sentí retumbar por su estomago hasta mis caderas. Mientras se estiraba aferrando sus manos a mi cara para besarme apasionadamente.

–– Solo una condición –– dijo mientras besaba mis labios intermitentemente. Me separé un poco para observarlo. –– Necesitamos conseguir una de estas –– dijo haciendo alusión a la silla sobre la que estábamos.

Reí.

–– Buenos días, querida –– me saludó Kate quien venía de la mano de Garret por la entrada de la casa. Sonreí.

Abracé a mis amigos mientras los invitaba a pasar. Por cuestiones del trabajo había viajado después de la lectura del testamento a Montreal, Garret estaba supervisando el proyecto de la construcción de la nueva compañía en México en mi ausencia. Todavía no había hablado con Leah respecto a nada, pero ella estaba al tanto de todo vía correos.

–– Quieren algo de desayunar? –– pregunté guiándolos a la terraza.

Edward quién estaba revisando algunos correos de su empresa alzó la vista para sonreírnos. Saludó a ambos con un beso y un apretón de manos respectivamente. Les ofreció sentarse y trajo platos extras de la cocina, para que se sirvieran lo que quisieran de la mesa que habían vestido para nosotros las chicas del servicio. Todo estaba delicioso, había desde panqueques hasta huevos revueltos. Garret se sirvió un poco de todo mientras platicábamos.

–– Leah te manda sus mejores deseos, B –– dijo Kate tomando un sorbo de su café –– Espera que encuentren la solución porque no quiere perderte –– sonrió con nostalgia. Mi corazón se arrugó en mi pecho.

–– Oh, Kate –– dije mientras sentía mis ojos humedecerse. –– en realidad no hemos decidido nada concreto, estoy tratando de acomodar todo de la mejor manera posible, además siempre podemos visitarlos –– dije esperanzada mientras veía de Edward a mis amigos.

–– Por supuesto, o ustedes siempre serán bienvenidos aquí –– dijo Edward tomando mi mano y besando mis nudillos. Garrett lo miro con un asentimiento. Sonreí. –– Mi amor, debo irme, tengo que regresar el auto de alquiler a la central –– dijo Edward de pronto a lo que asentí comprendiendo.–– Tomaré un taxi de vuelta –– me guiñó.

–– oh, yo puedo acompañarte, si quieres –– propuso Kate –– hemos traído el auto, tengo que enviar unos documentos por el correo comercial, puedo encontrarte en la estación y regresar juntos –– sonrió.

Observé de Edward a Kate. Era una buena idea, incluso serviría para que se conocieran un poco más. Sonreí.

–– Supongo que si no es una molestia, sería de gran ayuda. Gracias –– dijo Edward algo apenado.–– te veo pronto, cariño

Se giro hacía mi dejando un suave beso en mis labios mientras pellizcaba suavemente mi costado. Sonreí.

–– Vayan con cuidado, dije mientras tomaba un sorbo del zumo frente a mi––

Kate me sonrió y dejando un fugaz beso en los labios de Garret siguió a Edward a la salida. Terminé de tomar el jugo observando como Garret jugueteaba lentamente con los restos de su desayuno. Suspiré cruzando de brazos.

–– Suéltalo –– dije recargando en el respaldo de mi sillón.

Garret dudo un momento pero asintió y me vio a los ojos.

–– Así que, es oficial? –– dijo recargando en su silla. –– Tú y Edward?

Asentí.

Llevando sus manos a su boca asintió.

–– Ya no sientes ese rencor que te carcomía por lo que te hizo? Haz perdonado todo? –– murmuró.

Asentí.

–– Bastante rápido, no crees?–– dijo irónico. Fruncí el ceño.–– Estás segura que es amor?

–– Confías de nuevo en él?–– preguntó enderezándose en su silla –– volverás a poner tu vida en sus manos?

–– Que pretendes? –– pregunté algo exasperada.

–– No lo sé, Bella. Dímelo tú. –– bramó Garret mientras tomaba de su café. –– estuviste con el por tres días, te hizo mierda de nuevo y ahora, después de todo esto, son tan felices comiendo perdices? Por favor.– se burló.

–– Que demonios te pasa, Garret? – pregunté poniéndome de pie.–– Acaso no estas feliz por mi? No crees que pude perdonarlo porque en realidad nunca lo odie?

–– Vamos, B. Gritabas a los cuatro vientos que nunca ibas a olvidar lo que te hizo, que nunca ibas a dejar que jugara contigo de nuevo y ahora aquí estás, follando con el a todas horas y dándose besos como si el hombre realmente fuera el amor de tu vida.–– se puso de pie y se acercó a mi –– Segura que no estas haciendo todo esto por alguna especie de venganza? O peor, por sentirte tan sola por todas las situaciones que has tenido que vivir en menos de una semana. Vamos, enterarte que el había jugando siempre contigo, la muerte de tu padre, que tu vida cambiará para siempre a partir de ahora, que dejaras a tus amigos, a tu familia y vivirás feliz para siempre con el único hombre que te ha destrozado tanto?–– me había tomado de los brazos y me agitó firmemente.

Mi mente daba muchas vueltas.

–– No sé, eso espero. Yo…–– Garret me miró. Algo en sus ojos se tambaleó un poco pero retomo su mirada firme y siguió recriminándome.

–– Piénsalo bien, Bella. Tu vida no es un juego, y si Edward solo decide no estar contigo, si se da cuenta que no te ama, que no va a hacerlo. Que vas a hacer? –– me soltó pero no se alejó de mi –– Siquiera te has dado cuenta si el ha cambiado de verdad, si lo que te dice es cierto, haz hecho algo para evitar que vuelva a verte la cara de idiota o solo te has concentrado en su polla? –– pregunto mordaz.

–– Que demonios te sucede? –– pregunte armándome de valor. Una parte de mi entendía que el estuviera preocupado por mi, pero no iba a hablarme en ese tono –– Quién demonios te crees que eres?–– apunte mi dedo mientras golpeaba su pecho con él. –– No puedes venir a mi casa a gritarme, a decirme que soy una idiota y pretender que te crea que es porque estas preocupado por mi. Si, Garret, Edward y yo hemos follado como conejos, una y otra y otra vez. Hace poco incluso que me hizo suya nuevamente en ese jardín –– señalé detrás de mi.

–– Bella, yo ––

––No, Bella nada, vienes aquí, pretendes que lo aceptas, pero en cuanto se va me atacas con preguntas apelando a tu preocupación por mi?— pregunté irónica –– Las cosas no son así, Garret. No soy ninguna idiota y mucho menos pensaba que tu pensaras eso de mi. Tuve miedo? Si, me costó creer lo que Edward me decía? Si, pero he hablado con él, me ha demostrado poco a poco que realmente quiere que funcionemos, que seamos felices, y si para eso debo olvidar todo eso horrible que pasé, lo voy a hacer, lo voy a hacer mil veces, porque lo amo, maldita sea. Amo a ese hombre más de lo alguna vez me amé a mi, pero hoy es diferente, porque ahora soy consciente que yo importo incluso más que él para mi misma. Que lo amo en total independencia y que no voy a dejar que vuelva a humillarme como lo hizo alguna vez y él sabe eso, lo hemos dejado claro, el quiere amarme como debió hacerlo desde el principio, y yo le voy a dar esa oportunidad, Garret, porque lo amo y porque quiero que construyamos una vida juntos–– jadeé en busca de aire. Me giré para recuperar el aliento –– Estoy tomando decisiones importantes, no solo para mi, sino para todos los que me rodean, haré cambios, pero créeme cuando te digo que amo a toda mi familia, te amo a ti a Kate y quiero que todos podamos estar juntos siempre, que nos apoyemos como lo hemos hecho hasta ahora y Edward me apoya en eso, así que. Es tu decisión si quieres ayudarme a seguir adelante como hasta ahora, olvida conmigo todo el pasado y trabajemos por nuestra felicidad, apoyare en darle una oportunidad a Edward, en darme una oportunidad a mi.–– sollocé.

Me giré a encararlo y Garret tenía sus brazos cruzados sobre su pecho, una de sus manos apretaba sus labios mientras extendía una leve sonrisa, sus ojos húmedos de emoción.

–– Eres tan fuerte, Isabella –– murmuro para acercarse a abrazarme –– Te amo como siempre, cariño, si tu estas segura y has permitido que él sea sincero contigo y confías en él. –– sollozó –– yo también voy a hacerlo, cariño. Voy a estar contigo con cada una de tus decisiones, porque te quiero en mi vida, con Kate, solo queremos que alcances tu felicidad, las cosas buenas no vienen fácil, Bella. Te va a costar acoplarte a una vida con el, te va a costar a olvidar del todo ese pasado, pero ahora confío en que podrás hacerlo y lo más importante, yo voy a estar ahí para asegurarme de que ese hombre te ame siempre con cada fibra de su ser, Isabella.

Sentí mis ojos llenarse de lágrimas, lo atraje a mi y lo estreche entre mis brazos, sintiendo como besaba mi cabeza y me giraba con alegría.

–– Deseo que toda la felicidad del mundo llegue a tu vida, Bells.–– beso mi frente.

Sonreí.