Capítulo 10 : "la tragedia de los Kimura"
(SPIN OFF)
Los personajes de "Ranma y medio" no me pertenecen. Esta historia se escribe con fines de entretenimiento.
_-"Tu padre ha solicitado tu presencia en el gran salón". - Esa fue una inusual forma de despertarla. Cuando Nana la llamó para que se alistara aquel día de primavera, estaba cumpliendo su 15 aniversario.
La joven bostezó y talló los párpados de sus ojos con sus delicadas manos, evidenciando el cansancio de haber estado estudiando hasta tarde. Una señorita de su posición tenía como privilegio el estudio de las artes, de las ciencias, los idiomas modernos y, en su caso muy particular, la vida samurái, mismos que demandaban todas las horas de sus días y parte de sus noches.
Se miró en el espejo sin dejar que el cansancio opacara su orgulloso y bello semblante, cepillando sus cabellos borgoña y acomodándolos modestamente con una peineta de flores a juego con su bata de seda sobre el vestido de dormir; Solo en la intimidad de su hogar se permitía ser así de informal.
En todo Japón no era ningún secreto que la joven Kimura hacía gala de su posición. ¿Y cómo no hacerlo? Las condiciones de su vida y nacimiento eran tan insólitos que solo podían augurar un futuro brillante y una vida de poder y abundancia.
-¡Jovencita, no demores, que mi amo está desesperado y seguro no me perdona uno de tus retrasos de vanidad! - La apresuró Nana.
Hace unos momentos, le escuché discutiendo con vuestro hermano. ¡Oh, mi Dios! ¡Que acalorados les noté! ¿Cómo es posible que te llame en medio de semejante debate? -
La joven soltó una risita mientras se aplicaba aceites perfumados en la piel.
-Nana, no es ninguna novedad. Ellos riñen a menudo. Papá debe exigirle por ser el próximo líder de la dinastía, contrario a mí... Bien sabes que soy su predilecta y nunca me reprobaría ni por aquello que juzgas de "vanidad". Por lo que no insistas en apurarme para seguir escuchando sus habladurías.-
-¡Pero señorita! ¡Discuten sobre usted! - Esta vez, Nana logró captar su atención.
-¿Sobre mí? - Cuestionó extrañada.
-¡Sobre usted y su compromiso con el joven Tanaka! Creo que su padre lo ha disuelto, ¡y el joven Takeru desaprueba tal acción! -
La joven detuvo su ritual en seco. - ¡Él hizo qué!? -
-¡Así como lo escucha! - Afirmó Nana.
-No puede hacer eso sin violar el código.-
-¡Pues vaya donde su padre e indague mucho más! -
Sin demora, la joven corrió escaleras abajo, atravesando las diferentes salas y habitaciones de la mansión. Y ahí, al fondo; tras la puerta
Del salón principal, podía escuchar a su padre y hermano mayor discutir sobre dicho asunto. Pegó la oreja a la puerta para captar mejor la discusión.
-"Padre, esta decisión no solo la perjudica a ella, ¡nos perjudica a todos! ¿Cómo podemos ser los protectores del código si su más alto líder comete la imprudencia de deshonrarlo?", -dijo el primogénito con insolencia.
Solo él podía permitirse cuestionar de esa manera al gran líder de los Kimura.
-"Esta es una situación muy diferente, Takeru. Cuando estés al mando, entenderás que a veces se deben tomar decisiones como esta"-, respondió el patriarca.
-"Pero ella ya estaba comprometida desde su nacimiento con Tanaka. El joven se preparó toda la vida para el privilegio y ahora, por un capricho tuyo, le quitas ese derecho dándoselo a otro hombre"-, cuestionó el joven.
-¡"Otro hombre!"?, -pensó sorprendida.
-"¿Dónde está el honor que tanto proclamamos?"-, argumentó Takeru.
-"El honor te ha dado a tu esposa, pero con tu hermana es muy diferente", -exclamó el patriarca.
-"¿Por qué es diferente con ella?"-cuestionó el joven.
-"¡Porque es mujer!"- respondió el patriarca.
-"No puede estar con cualquiera... En su momento, Tanaka fue escogido porque era el noble más adecuado en destreza... Pero esta guerra ha traído nuevos talentos que le superan en poder. Y estos jóvenes de China fueron clave para nuestra victoria. Comprende que solo puedo entregársela al hombre más fuerte de todo Japón. Y sacrificaré mi honor para garantizarlo".-
-"Entiendo que quieras que ella esté bien acomodada, pero tu elección ha desquiciado al pobre joven. Después de que leyó tu pergamino, abandonó mis filas y juró que todos sufriríamos esta afrenta-dijo Takeru con tono de preocupación.
-Él no era así, solía ser diligente, y en verdad hacía por merecerla. Él la amaba y tú destruiste el futuro que nuestra familia le prometió-argumentó el primogénito.
El hombre se mantuvo impávido, firme en su decisión. Takeru resopló, resignado.
-En todo caso, ¿por qué no escogiste al otro muchacho?- reclamó el primogénito.
"-Los dos guerreros de China son igual de poderosos, pero el joven que yo hubiese escogido para ella tiene un carácter más noble y menos ambicioso que este engreído-, explicó el patriarca.
-"Debo admitir que el otro muchacho fue mi primera opción, pero cuando le ofrecí la oportunidad, me confesó que ya estaba comprometido con otra señorita de su pueblo",- añadió.
La espía en la puerta dio un bufido por lo bajo. "¿Qué clase de bobo se atrevería a rechazar semejante oportunidad?", pensó orgullosa.
-Pero su compañero no tardó en aprovecharse de la situación- recriminó el primogénito con recelo.
-Es un guerrero inteligente y poderoso, Takeru, y sus técnicas novedosas serán una espléndida adición a nuestro clan. Tú no te preocupes por Tanaka... ¿qué puede hacer contra nosotros?-
La señorita Kimura decidió que ya había escuchado suficiente y, después de meditar en la postura de su sabio padre, tocó la puerta para anunciar que estaba ahí.
-Adelante- dijo él.
Los portones se abrieron gracias a dos guardias, revelando la imagen de la hermosa cumpleañera, quien lucía tan fresca y radiante como una rosa bañada de rocío matutino.
-Ahí está mi adorado tesoro-, anunció el orgulloso padre. -Ven aquí, cariño, debo comunicarte algo muy importante-
Ella avanzó con paso solemne hacia ellos, su hermano dio una corta reverencia de protocolo, seguido de una mueca graciosa para molestarla. -
Feliz cumpleaños, Nodoka!-, atinó a decirle mientras ella le devolvía la mueca entre risitas.
El orgulloso padre tosió un poco, aclarándose la voz, como solía hacer cuando estaba a punto de contar algo serio y de gran importancia... Le encantaba relatar las leyendas de la familia como preámbulo de sus acontecimientos, y el origen de la suya era su predilecto para los aniversarios de su pequeña.
-"Hace muchos años, el primer líder Kimura escribió el código samurái, convirtiéndose así en el padre de sus artes y a su descendencia como principal protectora de sus enseñanzas", comenzó.
Takeru rodó los ojos al escuchar la historia por milésima vez. Su hermana sonrió.
-"Como agradecimiento... Los dioses le dieron dos regalos: el privilegio de proteger con ese don a la familia real y una dinastía que no tendría fin..."-
Y por generaciones, los Kimura solo habían engendrado varones. El líder actual estaba orgulloso de sus 11 herederos. Pero una mañana de abril todo cambió cuando el 12avo bebé resultó ser una hermosa niña. Otro líder se hubiera preocupado del resultado, pero todos en la familia parecían encantados con el aire fresco que trajo consigo la primera heredera Kimura.
Colocarla en sociedad resultaba una tremenda responsabilidad, porque sería la primera vez que un hombre de sangre foránea pasaría a formar parte de la guardia imperial, y tal joven debía ser seleccionado con extremo cuidado. Una vez que sus hijos dejaron de escuchar el eterno bla bla de sus palabras, por fin su monólogo se concentró en la parte más importante.
—Hemos detectado un candidato más apropiado para tomar tu mano, querida hija —explicó su progenitor.
—Sé que Tanaka ha procurado merecer el privilegio, cortejándote como es debido.
Nodoka hizo reminiscencia de aquello, y aunque su prometido era un fiel caballero, nunca había causado en ella los sentimientos de apego que le hicieran llevarle la contraria a su padre. Después de todo, él solo quería lo mejor para ella.
Takeru se adelantó a expresar su punto.
—Le digo a padre que es insólito, nunca se ha roto un convenio en casa de los Kimura —objetó defendiendo el compromiso anterior.
Nodoka levantó una de sus delineadas cejas.
—Solo seré la esposa del hombre más fuerte en todo Japón —dijo orgullosa.
—Haré lo que nuestro padre sugiere.
—¡Esa es mi niña obediente! ¡Deberías aprender de ella, Takeru! ¡Entonces está decidido, hija mía! Serán presentados en tu fiesta de cumpleaños esta noche, y la boda será muy pronto. Ya que has alcanzado la edad.
/PRESENTE/
Al lado oeste del Palacio Imperial se podía ver la antigua mansión Kimura, que parecía ser bañada por la luz de la luna esa noche en especial.
Nodoka recorría sus solitarios pasillos en el insomnio que últimamente la dominaba. Y este la llenaba de melancólicos recuerdos de su infancia privilegiada, llena de arte y cultura.
Todo estaba tan vivido en su memoria que aún le parecía escuchar el sonido de los afanosos sirvientes yendo de aquí para allá en sus distintas labores, los espléndidos banquetes que se organizaban cuando su padre y hermanos regresaban de batalla.
El recuerdo de su madre tejiendo en el telar de seda, que acomodaba sus hilos de colores para los diseños más hermosos. Sus favoritos eran los paisajes del campo, que representaban la naturaleza y parecían una idílica postal de sus viajes familiares junto al emperador y la familia real.
Avanzó por las galerías viendo las imágenes inmortales de los miembros de su familia, generación tras generación, hasta llegar a sus hermanos. Podía ver en cada uno de sus retratos y recordar los buenos momentos de fraternidad compartida. Todos eran fuertes, todos valerosos y todos ellos la amaban y protegían como lo más preciado, al punto de dar su vida por ella.
Se detuvo frente al arte que plasmaba a Takeru, el mayor. congelado en sus eternos 27 años. Era muy alto, de cabellos borgoña como los de ella. Portaba su yoroi con el escudo familiar y una mirada dulce como la miel que parecía contrastar de forma curiosa con la seriedad de su semblante.
Un segundo padre para ella.
Recordó cómo reprobo la última gran decisión de su líder, un giro de planes que derrumbaría todo lo que conocía en la vida.
Sus ojos se llenaron de tristeza al momento que acariciaba el borde del marco espléndidamente tallado en madera.
podía jurar oír el eco de sus voces hacer retumbar la mansión en esa noche, como fantasmas que aferrados a sus vivencias no pueden dejar de penar en la soledad de sus infames destinos. Y ahora todo parecía un lúgubre sueño, del que ni despierta podía escapar.
/PASADO/
La violenta persecución terminó con el ansioso caballo tirándola finalmente. Nodoka trató de incorporarse para huir, pero el agudo dolor de su pierna se lo impedía. Antes de pensar en una alternativa para escapar, él ya estaba forcejeando sobre ella.
"¡Como lo imaginaba! ¡Eres un espía!" acusó su perseguidor. "¡Muéstrate ahora antes de que te mande al otro mundo!"
Nodoka no tuvo más remedio y se quitó el mempo* (mascarilla facial) junto con el kabuto* (casco).
sus despeinados mechones cayeron en ondas de vino tinto sobre los hombros, y sus ojos castaños aún conservaban su brillante dignidad a pesar de la vergonzosa situación.
"¡Señorita Kimura!" el joven, temeroso, se incorporó de inmediato y la ayudó a hacer lo mismo.
"¡Disculpeme... no sabía que... pero... ¡usted!... ¿qué hace en un sitio como este?" preguntó un joven y desconcertado Soun.
La chica limpiaba el polvo de la armadura robada a su hermano Tanjiro, solo un año mayor que ella, y el único con el que compartía estatura y complexión.
"Me he visto obligada a tomar medidas drásticas para conocer a mi prometido, pues no se ha presentado a ninguna cita formal antes de la boda", explicó Nodoka.
"¡Oh! ¿Se refiere usted a Genma?" preguntó Soun.
Ella lo miró altiva. "¿Lo conoces?"
"Soy su amigo, Soun Tendo, al servicio de mi país y por supuesto de su familia, señorita", respondió Soun, reverenciando y temiendo lo que podrían hacerle después de tratar de modo tan salvaje a la doncella más famosa de todo Japón.
Nokoda alzó la barbilla, sacando conclusiones. "Entonces eres el otro guerrero que provino de China".
"El mismo que pasó de mí", pensó para sí. sintiendo una punzada a su frágil orgullo.
lo estudió de pies a cabeza. Apenas era unos 5 cm más alto, su cabellera negra y abundante le llegaba a la altura del hombro, era joven, algunos 25 años. Después de la persecución podía determinar que era rápido y ágil, pero no creería ni en un millón de años que fuera el hombre más fuerte de todo Japón. Su amable expresión resultaba aún más boba.
Era un tonto.
Una mueca de incomprensión se dibujó en sus labios. La gran Nodoka Kimura había sido rechazada por un tonto.
"¿Sabes la razón de que 'tu amigo no se presente a ninguna de nuestras citas para conocernos?
- Soun hizo rápida memoria de lo poco que le interesaba a Saotome su compromiso ,comparado con la gloria que supondría pertenecer al clan Kimura y asegurarse un futuro de riqueza y prestigio.
"Seguramente su deseo es que todo sea más especial al verse por primera vez en el altar, ¡quiza...quiere sorprenderla!"
Ella lo pensó un poco. La idea le parecía muy romántica.
"Entiendo, ¡pero al menos quisiera poder verlo... aunque sea una vez!" ,"¿Podrías decirle que me haga una visita informal?", preguntó ella.
Soun se cohibió ante la petición. "¿Quiere usted que lo convenza de visitarla?"
"¡Eres su mejor amigo, no es así?! ¡Te consideraré una mala influencia para él si no procuras que acuda a mí!" Sacó un pequeño trozo de pergamino de sus ropas y con un trozo de carbón dibujó un sencillo mapa de su mansión.
Soun la miró divertido. ¡Qué inocente era!
"Mi balcón está en este punto de la mansión", siguió explicando.
"Deseo que mi futuro señor me corteje como es debido...yo Sugiero un grupo de cuerdas para armonizar la noche, y adoro los lirios de agua, porque son difíciles de conseguir en esta zona.
" Consternado, el joven dudó unos instantes en tomar el trozo de papel. Jamás en toda su vida pensó que una señorita fuera tan indulgente como para planear su propio cortejo.
"¿Entendido?", dijo ella en tono autoritario.
"Eh...sí, claro señorita!"
"Bueno, he de irme o me meteré en problemas, Tanijro notará mi hurto".
trató de subir al corcel, pero el agudo dolor de su pierna la volvía torpe para lograrlo...finalmente Se rindió, orgullosa.
"Te ordeno que me lleves en tu caballo", exigió
De alguna forma, la joven se las arreglaba para seguir pareciendo de la realeza con una pierna lesionada.
Soun rió por lo bajo al ser mandado por una adorable niña consentida .
"por supuesto señorita".
/
"15 días y ni rastro de futuro esposo", pensaba nostálgica y recargada en su balcón, donde las noches frescas traían consigo las melodías de sus antiguos cortejos, las cartas llenas de promesas y los espléndidos obsequios que hacían homenaje a su belleza.
Tanaka lo había hecho así desde que tenía uso de razón, y ella se había acostumbrado tanto a ese hecho, que no podía siquiera concebir la idea de un prometido tan misterioso como lo era Genma Saotome.
De pronto un ruido de ramas quebrándose perturbó sus pensamientos y observó cómo los arbustos se removían delatando actividad... alguien subía por las enredaderas.
—¡Señor Saotome, ¿es usted!? —preguntó algo nerviosa.
Lo prudente era que el joven se quedara abajo admirando su belleza, no que literalmente entrara a sus aposentos. Sonrojada, acomodó su vestido y rápidamente arregló su cabello. El corazón latía deprisa cuando Soun apareció de entre el follaje.
—¡Tú otra vez!? —acusó con decepción.
—Mil disculpas, señorita, pero no pude hacer que mi amigo dejara sus asuntos por una noche—.
—¿Y en ese caso, qué haces tú aquí?—cuestionó atándose la bata de seda.
El joven dirigió su mirada avergonzada hacia el piso.
—Tengo esto—dijo sacando de sus ropas un sobre blanco membretado:
"Para la futura Sra. de Saotome."
Nodoka lo tomó de inmediato y procedió a leerlo con impaciencia.
—¡Viaje de entrenamiento! —exclamó molesta.
—Pero regresará antes de la boda—aseguró Soun.
—¡Viaje de entrenamiento! —repitió indignada.
—Señorita, los guerreros solemos hacerlos muy seguido—Soun trataba de calmar a la prometida de su amigo.
Nodoka recordó que en efecto, su padre y hermanos lo acostumbraban... y si iba a ser la esposa del hombre más fuerte de Japón, debía hacerse pronto a la idea de que eso sería normal. Trató de buscar algún sentimiento más ardiente entre las claras y simples líneas de la misiva, sin encontrar ninguna.
—¿Y es todo lo que tiene que decirle a su futura esposa?—preguntó molesta.
—Pero mencionó lo entusiasmado que está por unirse a usted—excusó Soun.
—¿Lo leíste!?—Soun se ruborizó—¡no, no exactamente!—.
—¡Ay! Qué más da... Le escribiré una contestación y tú se la harás llegar—dijo aún molesta.
Entró en su habitación para buscar papel y tinta. —Ese Saotome se arrepentirá por su grosería—despotricaba removiendo en sus cajones.
—¡Enviar a su amigo a dar la cara por él!—Soun se quedó apenado, escuchándola reprochar:
—¡Y tú no te muevas de donde estás! ¡No tardaré! —exclamó mientras procedía a escribir.
/
Terminó de cenar y se retiró a sus aposentos con una prisa que su familia atribuía a la víspera del gran día. Nodoka se miró rápidamente en el espejo, arreglando sus mechones fuera de lugar, esparciendo un poco de perfume en sus kimonos y pellizcando sus mejillas para darles un rosado natural. Lo hizo antes de salir a su balcón, y asomándose con sigilo en la penumbra del lugar.
—Soun —susurró con urgencia.
—¡Soun! —lo hizo de nuevo, al no tener respuesta inmediata...
—¡Pero qué impaciente es, señorita! —Nodoka pegó un gritillo de susto al escucharlo por detrás suyo. No estaba acostumbrada a recibirlo por el ventanal.
Ya habían pasado 3 meses desde su primera visita y el joven Tendo pasaba cada noche para ser el mensajero del amor, enviando y recibiendo las cartas de los involucrados. Siempre se encontraban en el balcón a la misma hora, y la joven insistía en desvelarse preguntando tantas cosas sobre el "gran Genma Saotome"... Preguntas que Soun trataba de responder arreglando un poquito la personalidad de su amigo con la única intención de ayudarles a ambos a quererse a la distancia.
Otras veces hablaban sobre sus vidas, él le contaba sobre sus viajes por China... Sobre las leyendas de las fosas de Jusenkyo, el folklore, los paisajes y las guerras.
—Desearía poder ir a todos esos lugares y pelear al menos una vez, como lo hacen mis hermanos. No tiene ningún caso aprender todo sobre la guerra si no puedes pelear en ella —dijo con desgana
—¡Oh! Pero usted es una señorita, también tiene una valiosa participación en todo eso —respondió el.
—¿Lo crees? —preguntó en tono dulce mientras jugaba con la espada de Soun, dedicándole una divertida mirada y sonriendo de paso.
Soun se ruborizó con el gesto, antes de agregar: —Usted... tendrá y educará a los guerreros del futuro.
Nodoka soltó un pesado suspiro de decepción. —Lo sé... ¡Lo sé! —es lo que todos dicen.
El joven dio un respingo de sorpresa cuando ella, contra todo protocolo, se dejó caer a un lado suyo, recargando la cabeza en su hombro.
—¿En verdad crees que es lo único importante que una Kimura podría hacer? —dijo, a modo de berrinche.
Sus miradas se encontraron.
—Por supuesto que no —dijo él sin más.
Nodoka resultaba aún más hermosa bajo las estrellas; ya desprovista de sus aires formales, era más fácil apreciarla por lo que realmente era, una jovencita vivaz con sueños y un futuro por delante.
El viento del este sopló con su fresca brisa y Soun tuvo que recordarse así mismo quién era ella, quién era él y qué evento tomaría lugar el día de mañana... Tosió para cortar lo que sea que estuviera hilando en sus cabezas comprometidas y puso una pequeña cajita de obsequio, cortando la proximidad de ambos.
-¿Y esto? - preguntó la joven.
-Lo envía Genma, como regalo de bodas - respondió él.
Ella procedió a abrirlo, descubriendo una fina cadena plateada con el dije del (yang) centelleando a contraluz.
-¡Es hermoso! - dijo emocionada.
-Permíteme - él tomó la cadena y rodeó el fino cuello de la joven con él, acomodándolo en su sitio y abrochándolo como un gesto cortés.
-¿Y bien... qué te parece? - cuestionó.
soun bacilo ... -Luces... - no sabía que honestidad podía doler de ese modo. - Muy hermosa.
/
La nueva señora Saotome yacía de rodillas entre aquel desastre, herida y aún en shock. Su hermoso y caro kimono que horas atrás había sido del blanco más puro, ahora chorreaba sangre fresca.
Poco a poco, su borrosa visión fue aclarando las imágenes de pesadilla que la rodeaban. todos en esa sala de ceremonias habian sido masacrados.
Ella ya se encontraba vestida y sentada en el altar, aguantando lo embarazoso de hacer aguardar a los presentes cuando su misterioso prometido entró cruzando la sala, ocupando su lugar para escuchar la ceremonia.
Esa era la primera vez que novio y novia se veían, y Nodoka no pudo disfrutar siquiera de la emoción del momento, porque tan pronto como el sacerdote los unió, el novio se paró a charlar con sus hermanos políticos sobre sus nuevos derechos como parte de la Guardia Kimura.
La fiesta reventó, el sake se sirvió, y la novia triste y decepcionada corrió hacia el balcón de sus aposentos a llorar la desdichada suerte de casarse sin amor.
-Nodoka - la interrumpió Soun.
-¡Tú! ¡Eres un mentiroso! ¡¿Por qué no me dijiste que él no me amaba?! - Los modales de la joven novia pasaron a un segundo plano cuando no le importó llorar y arruinar su perfecto maquillaje.
Soun soportó los manotazos de la joven, aceptando la culpabilidad de su reproche, y es que últimamente culpa era lo único que sentía, porque en el mundo donde ambos se movían nadie podía quebrantar su palabra y todos los involucrados ya la habían dado. Por mucho dolor que eso causase, no había nada que hacer, ni en ese, ni en ningún caso.
Nodoka sospechó que los sentimientos plasmados en el papel de su "prometido", pudieran haber tenido un autor diferente. Miró a Soun, y arrugo exigente la tela de su aori.
-Él no me ama - acusó angustiada. - Ni siquiera me dijo cómo me veo - lo cual ya no tenía ningún caso dado su arruinada apariencia.
Soun tomó su rostro con gentileza.
Eres la novia más hermosa que he visto hasta ahora - confesó, guardando prudencia en sus palabras y lealtad a su anterior promesa.
Lo dijo de corazón, y nada más podría aalzanzar a decir.
Porque antes de que otra confesión pudiera hacerse, o antes que sus rostros se aproximaran un centímetro más, los gritos desgarraron el aire entre los dos.
Todo había estado planeado.
Tanaka, el antiguo prometido de Nodoka, iba en serio amenazando a la familia samurai, comprando de antemano las botellas que habrían de servirse para el gran día y adulterándolas con un potente veneno que dejaría indefenso a todo aquel que lo probara. Así, en medio de la total embriaguez de los invitados, se infiltró al evento cobrando las vidas de aquellos que consideraba responsables de su suerte. Pues se había preparado toda su vida para merecer el puesto que ahora le era cedido a un tal Saotome, y las cuentas no se quedarían así.
Genma y Soun unieron sus habilidades para enfrentarlo, incluso la joven Kimura, que al ver cómo su familia entera yacía en el suelo, maldijo el día que deseó poner en práctica todas sus habilidades para pelear. Su antiguo novio le propinó un certero golpe en la cabeza dejándola tirada en el suelo encharcado. Y hasta ahí llegaban sus vagos recuerdos.
¡¿Escapó?! - gritó un furioso Genma.
No puede ir lejos, con las heridas que tiene morirá en el trayecto - dijo Soun, dando crédito a las múltiples veces que su espada lo atravesó.
-Debemos ir tras él - exigió Genma. - ¡Debemos asegurarnos de que no siga vivo!
Perplejo, Soun trató de reacomodar las prioridades de su amigo.
-Pero Genma, ¿tu esposa...?-
¡Los sirvientes del emperador se encargarán! - escupió Saotome.
Tendo tuvo suficiente de la cruel indiferencia
De repente, se alineo cerca de el y le propino un golpe a puño cerrado en la mejilla izquierda.
dejando a un confindudo saotome.
—Yo me quedaré a ver que esté bien—declaró.
Genma aceptó el precio a pagar para asegurarse su situación ante el emperador.
Con la familia Kimura extinta... ¿sería él el nuevo general imperial? con todo controlado en casa, y su amigo para cuidar a su esposa ,Tomó a sus hombres y se dispuso a irse.
/
Hacer que la señora Saotome se recuperara resultaba un reto para las curanderas de palacio. La joven se negaba a comer, dormir o recibir cualquier tratamiento que le preservara la vida.
Soun, molesto de ver a tan fuerte señorita en tal estado de decadencia, convino en hacerle compañía hasta estar seguro de que la joven superara su deseo de dejarse morir.
—Nodoka, ¡no puedes seguir así! Tienes que vivir —le decía, después de que esta rechazara de nuevo la comida que le era ofrecida de sus manos.
Hacer un esfuerzo por hablar, inhalar y exhalar le resultaba cansado después de entregarse al llanto por tantos días y tantas noches.
—M...mi...mi...mi familia—
—Mis...hermanos...mis...mis padres—
—Todo...—dijo con voz rota.
—Todo se ha ido y yo ya no poseo la voluntad para vivir—no quería traer a colación el horrible tema de la injusticia de ser la esposa de un ególatra que no tenía el más mínimo interés en ella... y el despecho que sentía por tener sentimientos inconfesables por cierto guerrero de China que había preferido desposar a una chica del campo.
—¡Escúchame, Nodoka! —exclamó, harto de verla tenerse lástima. Hizo a un lado el cuenco de avena que venía ofreciéndole y la tomó por los hombros, zarandeándola para que pudiera darse cuenta de lo que estaba diciendo.
—Eres la heredera de la dinastía Kimura, si tú mueres, todo ese legado morirá contigo y se perderá.
—¡Solo tú puedes mantener viva a tu dinastía!—
Ella rompió en llanto, ahogada por el honor y el deber... y se aferró a él, en un abrazo que hubiera deseado fuera de otra naturaleza.
—Debes vivir! —dijo él.
/
Soun atravesó el umbral de los jardines.
Después del apoyo del emperador, el antiguo recinto Kimura había renacido de las cenizas con un nuevo nombre y un nuevo líder al mando. Ciertamente, los planetas se habían alineado a favor de Genma, quien sabía aprovechar hasta la más horrible tragedia para salir beneficiado. Se había convertido en el nuevo general imperial, tenía la carrera, el prestigio... Y también tenía a la chica.
Nodoka se apresuró a encontrarlo, emocionada por verlo después de 2 largos años desde aquella tragedia. Contra toda modestia, se abalanzó en un cálido abrazo para su amigo.
—Señora Saotome! —exclamó un apenado Soun.
—¡Oh, basta! ¡No me digas así! ¡Me haces sentir como una vieja! —respondió Nodoka.
—Es preciso —bromeó—. Incluso sé que ya eres madre.
Esto le hizo recordar.
—Debes conocer al pequeño Ranma —dijo Nodoka haciendo una señal a la nodriza que se encontraba dentro del recinto, y pronto trajo al bebé, poniéndolo en sus brazos.
—¿No es precioso? —presumió orgullosa.
—Es igual a ti —elogió amable.
—Gracias a Dios que no se parece a su padre —bromeó cuando el aludido hacía entrada en escena.
—Soun, amigo. ¿A qué debemos el honor de tu visita?
Tendo alzó su equipaje para denotar el motivo.
—Vengo a despedirme.
—¿Despedirte? ¿De qué hablas? Partimos con la guardia en unos días.
—Me retiraré —confesó sereno.
—¡Tonterías! Eres muy joven para eso. El ejército te necesita y aun no encontramos a Tanaka.
Sin importar las mil y una razones y los ofrecimientos de su compañero de aventuras, Soun no miraría atrás nunca más.
—Tienes una brillante carrera. No puedes dejarlo todo solo así —continuó Satome, tratando de persuadirlo.
—Mi esposa está embarazada de nuevo y... creo que ha llegado la hora de que viva una vida más tranquila lejos de la ciudad.
—Siempre quise enseñar nuestra técnica... Lo sabes — Tendo miro a su fiel amiga buscando en ella comprensión.
Ella suspiró.
—Sí, pero... hacia el final de tu vida, no cuando apenas los esfuerzos dan frutos...-
—Es el camino que nuestro amigo ha escogido, querido —interrumpió Nodoka, arrullando al pequeño en brazos.
—"Nuestro"? —pensó un incómodo Genma.
Nodoka ignoró el gesto de indignación de su esposo y se acercó a Soun, tocando su hombro en apoyo.
—Todos tenemos un destino, Soun Tendo. Ve y encuentra el tuyo.
Ambos se sonrieron.
Al mirar a ese valioso hombre perderse en el horizonte, con él también vio marcharse a la niña que había sido años atrás. Ahora tenía claro cuál sería la gran
misión de su vida, miró al pequeño de ojos azules y lo acunó bien contra su pecho.
Ella era Nodoka Saotome, la única sobreviviente del clan Kimura, y haría de su hijo, Ranma el varón más fuerte de todo Japón.
/PRESENTE/
Fue esa misma noche de insomnio, atormentada por los recuerdos de lo que había sido su vida, que por fin encontró la liberación de su alma junto con una caja que provenía del frente de guerra. Su sirviente viajó miles de kilómetros desde las trincheras hasta la antigua mansión, y después de las respectivas condolencias, la dejó en sus manos.
Cuánto lo siento, señora - exclamó antes de irse.
Pero ella no se inmutó, ni siquiera cuando la seda negra de su kimono se deslizó por sus brazos para descubrir el interior del paquete. Era la cabeza cercenada del que había sido su esposo, con las condolencias de la familia real y con la certeza de que era su hijo el nuevo encargado de la seguridad del imperio.
Ella dejó descansar el paquete en su regazo y miró la misma luna de las noches en su balcón, inhalando sus recuerdos y exhalando libertad.
"Hola, hola! ¿Adivinen quién se puso a escribir? Jajajaj no puedo creer el tiempo que ha pasado desde la última vez que actualicé... Si pudiera contarles todo el viaje y todas las cosas que aprendí, ¡y lo diferente que hoy es mi vida!
Estoy contenta de compartir con ustedes este capítulo especial que es un spin-off a modo de coleccion de recuerdos y Ha servido para completar esa piecita que faltaba para develar las motivaciones de los personajes. Ahora sí, podemos ver por qué Tanaka quiere extinguir a los samuráis.
Traté mucho tiempo en decidir cómo abordaría este tema, y me pareció buena idea ver ese desarrollo indirecto a través de los ojos de Nodoka. Entonces, sería una buena oportunidad para explorar este pequeño arco sobre su familia, explicar por qué terminó casada con Genma y revelar casi como un dato curioso... su amor platónico por Soun.
Fue un guiño muy sutil, pero también podemos ver por qué Genma no tiene interés en su esposa, y es que no se sentía especialmente atraído... ¿Saben a qué me refiero?
En fin, gracias por la paciencia. Gracias por tomarse un tiempo para leer. Recuerden que sus reseñas me dan mil años de vida y aprovecho para anunciar que seguramente el siguiente capítulo , que retoma el anterior...sea el último de esta bonita historia una vez mas gracias!y no olviden comentar que opinan de el capitulo :3 Besitos y abrazos!
