Harry Potter y la escuela latinoamericana de magia
Capítulo 10
¡No te metas con José Da Silva!
La gente de Hogwarts comenzaba a acostumbrarse al castillo y al sistema de clases, mientras que los latinos a la gran cantidad de nuevos alumnos que había en el establecimiento. Los roces entre Tamy y Harry se mantenían y en más medida con las amistades que tenían en común: Ron desde el barco se había encariñado con las chicas que, amablemente, lo cuidaron; Hermione tenía una buena amistad con May, quien asistía a los Gryffindors en acostumbrarse y en ayudarlos en las tareas, Luna se juntaba mucho con Katy y las chicas de sus clases, la chica de Ravenclaw contaba de las criaturas que solía hablar en el quisquilloso y los latinos, al no conocerlos, parecían interesarse en esa extraña fauna mágica de Gran Bretaña. Neville tenía una buena relación con Javier y con el fantasma de Pangi. Guevara encontraba que Neville tenía algo especial muy en el fondo.
-Wow, Guevara si que hizo cosas vivo- comentó Ron mientras revisaba un libro de historia muggle en la biblioteca.
May les enseñó, al día siguiente, donde estaba la biblioteca, había que cruzar un angosto pasillo para llegar a el (el castillo se adecua muy bien en las salas, pero no sabemos porque no cambia este pasillo- comentó May evitando golpear a alguien mientras se hacia espacio para cruzar). Pero eran premiados con el espacio que tenía la biblioteca, se encontraba en un lugar muy amplio y bien iluminado gracias a que su techo era de vidrio, donde podían ver el cielo y había lamparas alrededor de todas partes, generando un espacio muy tranquilo y agradable para estar.
-No te distraigas Ron, debemos terminar de hacer estas tareas- dijo Hermione revisando los pendientes del otro día, con un diccionario de español.
Harry, mientras tanto, observaba la biblioteca interesado en quienes estaban alrededor de el. Se encontraba Katy, con los mellizos Felipe y Cristián, su amiga Hipa y Luna haciendo sus tareas, Tamy revisando un libro muy ancho para, según le dijo de mala gana, "algo que no te importa" junto a los espíritus que tenía. Además de los estudiantes, habían espíritus de distintas formas alrededor de los estantes buscando algo que leer, le llamó mucho la atención un fantasma de un hombre bien robusto y nariz prominente que tenía una boina en su cabeza y se paseaba con maestría entre las secciones de la biblioteca sacando y guardando libros. Le parecía muy familiar...
Lo vió levitar hasta la mesa para los pedidos para entregarle un gran libro a Mcgonagall y a Sprout quienes parecían tener las mejillas ruborizadas ante el gran fantasma.
-Me emociona saber que les gustan mis libros- sonrió el fantasma con una voz suave y melosa- ojalá disfruten este, no muchos los sacan en versión ingles.
-Sus poesías son conocidas hasta en nuestro mundo- sonrió Mcgonagall – mi madre los leía cuando era complicado conseguir un libro muggle.
-Dios bendiga a su madre, querida Minerva- sonrió el Fantasma mientras las profesoras se iban de la biblioteca.
Volvió a la realidad cuando Cachupín, le olfateo el brazo. May pasó junto a ellos para entregarle un libro a Hermione.
-¿Pasa algo con Don Pablo?- preguntó May
-¿Quién?- preguntó Harry
-El bibliotecario- dijo May señalando al fantasma que había hablado con sus profesoras
-¿Es su nombre?- dijo Harry- de casualidad es algo famoso, se me hace conocido.
-Pues si- dijo May- es un poeta.
-Su nombre es Pablo Neruda- exclamó una voz chillona seguida del sonido de algunos cascabeles.
Los chicos se voltearon para ver a Jennifer, quien estaba con sus coletas con cascabeles como siempre.
-¿Qué no lo conoces?- dijo Jennifer es una gran poeta y escritor y el mejor bibliotecario del mundo es muy conocido por sus versos románticos.
-Ahora que lo mencionas- dijo Harry haciendo memoria- creo que vi algo sobre el en el barco que nos trajo al continente.
-Jenny, baja la voz -dijo May- estas en la biblioteca.
-Lo siento May, pero Miguel quería conocer a tus amigos nuevos, le conté lo del barco y se emocionó mucho.
-¿Miguel?- comentó Ron- es alumno de la escuela
-Nah, es un espiritu- dijo Jenny señalando hacia el techo.
Los chicos ingleses subieron las miradas y Ron lanzó un chillido de terror que inundó toda la biblioteca.
-Callénse, estan en una biblioteca- exclamaron algunos espíritus y alumnos, pero Ron tenía razones para gritar.
El espíritu encima de la chica daba miedo, era una esqueleto completamente cubierto por un poncho de colores rojo, blanco y verde que solo lo mostraba del cuello y la cabeza, además su cráneo estaba cubierto con un gran sombrero.
-Así que ustedes son los amigos de Inglaterra, mucho gusto- exclamó el esqueleto flotante llamado Miguel las cuencas vacías de sus ojos tenían una clase de brillo saliendo de la oscuridad de su vacío cuerpo- me llamo Miguel Fernando Perez de la Cruz para servirles- dijo estrechando su huesuda mano al pelirrojo dejandolo completamente helado y sin habla por el susto.
-I... Igualmente- dijo a punto de desmayarse el muchacho.
-Pues se ven bien simpáticos y además de lo que me contó lo que hicieron, no me agradan los bravucones asi que bien por ustedes.
-Si... gracias- comentó Harry todavía sorprendido de lo extraño del espíritu.
Katy, miraba como a Ron le volvía el alma al cuerpo luego de ese saludo. Jenny se despidió de los chicos y se fue con Miguel.
-Wow, primera vez que veo una reacción como esa con Miguel- comentó Katy
-No deben estar acostumbrado a espíritus como al de ese mexicano – dijo Hipa mientras revisaba un libro y anotaba algo.
-Y nosotros a ver centauros- dijo Cristian- Igual buena onda el profe de adivinación no, algo raro, pero Aura anda contenta con su colega.
-Pff... ¿y Sarah? - comentó Felipe- Nunca la vi tan feliz en clases, osea, igual no hace bien las mezclas pero ahora anda más contenta con ese profe super serio a su lado.
-Yo no se que onda ahÍ- dijo Katy- me cayó como una patada en la guata, siempre dándole favoritismos a sus alumnos y vieron la carita que puso Mario, o sea todos sabemos que el lleva AÑOS enamorado de Sarah y ahora Sarah parece interesado en ese tipo, no me gusta.
Las clases de Herbología eran en invernaderos semejantes a los de Hogwarts, estaba la profesora Sprout y una mujer que era semejante a Luna con unos veinte años más. Tenía una mirada perdida y soñadora, cabello rubio y liso con algunas flores y ramas mezclándose con algunos mechones y una cinta de cuero que usaba en la frente. Su ropa era de lana gruesa de colores blanco y grises. Su nombre era Rosario y era del sur de Argentina.
-Muchachos, hoy veremos como aprovechar y podar los botones de algunas plantas- dijo Rosario- a veces las flor, antes de nacer, tiene más propiedades que cuando a florecido.
-Las plantas aquí son un poco distintas a las que solemos ver en el colegio- comentó Sprout a sus alumnos- pero tienen, en algunos casos, las mismas propiedades que las que solemos usar.
La clase consistió en podar algunos botones y como cuidar algunas plantas bien inofensivas mientras Sprout y Rosario revisaban un pequeño árbol en una esquina. Canela, el espíritu de Tamy, se interpuso entre las profesoras algo enojada. Harry se dio cuenta que Canela, era igual a las hojas de aquel árbol.
-Descuida,querida- le dijo Rosario, solo necesitamos un poco de su corteza y una hoja, es para algo bueno, tu sabes el poder de este árbol.
Canela los vio seriamente a las dos y luego desapareció para volver a la cabeza de Tamy, quien limpiaba un botón recién cortado y se lo mostraba a Neville.
Habían terminado las clases y muchos alumnos estaban descansando o iban a las clases extra programáticas en algunos salones. May se acercó a Ron y Harry en ese momento.
-Se que quieren incorporar un deporte, les aconsejo que vayan al despacho de la directora y hablen ahora con ella
-Sólo, ¿nos presentamos y ya?- dijo Ron
-Si, no habrá problemas, se los aseguro.
Cachupín iba adelante junto a May, seguido de Harry y Ron a través de un pasillo lleno de salas repletas de gente. Los muchachos vieron en algunas salas como habían distintos sonidos y actividades. Pudo ver a María en una clase con un lienzo y pincel mientras un fantasma se paseaba por el salón.
-Trata que los trazos no sean tan rígidos, María- dijo el hombre con acento ecuatoriano, tomando la mano de la chica y moviendola por el lienzo-has que el movimiento sea mas natural asi.
-De acuerdo, Don Oswaldo- dijo la chica peruana.
En otro salón vio a Jennifer, Nicolas, Federico y Guadalupe, con distintos instrumentos musicales y en el centro otro fantasma , en un piano dirigiendo, posiblemente, a los alumnos.
Vio a Guadalupe en otro haciendo una cosa extraña con papeles y al mirar por una ventana, vio a Katy y Hipa, con los mellizos, jugando futbol en un patio, dirigidos por José Da Silva.
May se detuvo llegando hasta el despacho de la directora, era una puerta de cristal que era seguida por una gran escalera. La chica tocó a la puerta y esperó unos segundos hasta que esta desapareció.
-No está ocupada- sonrió levemente la chica- pueden ir a verla, suban las escaleras y la encontraran en su despacho
-¿no nos acompañaras?- dijo Ron
-Perdonen- dijo la chica- el profesor José me pidió que hablara con el – agregó acomodándose una pulsera que tenía en su muñeca- pero no se preocupen, Yaya no es mala con los alumnos, solo diganle la idea, expliquenle porque consideran que debería impartirse. Estoy segura que le parecerá interesante.
Cachupin desapareció y May se fue del pasillo dejando a los chicos en la puerta de entrada.
-Bueno, dijo Harry- Vamos.
-Si, no creo que sea tan malo, ¿verdad?- sonrió Ron subiendo las escaleras.
Los muchachos llegaron hasta el último peldaño, viendo una sala muy bien iluminada con un gran ventanal que daba a los terrenos, específicamente al sitio donde estaban jugando fútbol. Junto a el ventanal había unos asientos y mesitas de espera y en todas las murallas habían extraños adornos y accesorios colgados de todas partes: había joyería de distintos materiales, instrumentos musicales y máscaras de distintos tamaños.
-Ron y Harry, que sorpresa-
No lo habían notado, pero Dumbledore estaba en uno de los asientos del ventanal tomando un poco de té mientras miraba a los alumnos jugar.
-Buenas Tardes, Dumbledore- dijo Harry alegremente- ¿qué hace aquí?
-Bueno, siendo director de la escuela Hogwarts, la directora del establecimiento me ha hecho parte también de la administración del colegio, ya que aumentó la cantidad de alumnos- sonrió el anciano- ¿Necesitan algo?
-Queríamos hablar con Jane Dumbledore- dijo Harry- Venimos a consultarle la posibilidad de hacer Quidditch en la escuela.
-Interesante idea- comentó Dumbledore- Jane me había contado que no se juega mucho en este continente, bueno, salvo en Perú.
Se escuchó un movimiento del otro lado de la habitación, una puerta se abrió y salió Yaya con Pancho, el cóndor, en su brazo y Fawkes les seguía los pasos. El ave se veía más peligrosa y grande de lo que recordaba Harry.
-Chicos, se portan bien- dijo Yaya abriendo una ventana para que ambas aves fueran a dar un paseo- Ay, Blanquito- habló Yaya al aire- te cuento que la poda de botones salió fantástica, si solo tuvieramos el cuerno de Camahueto, podríamos comenzar a pro... vaya, hola muchachos- dijo Yaya viendo a los alumnos- Blanquito, no me dijiste que había alumnos aquí.
-¿Blanquito?- dijo Harry
-Oh, es una apodo que le puse a su director muchos años atrás- dijo Jane acercándose adonde se encontraban los demás- siempre tuvo una barba blanca desde que tengo uso de la memoria – explicó Jane tomando asiento cerca del ventanal.
-Me llamaba así aunque le hiciera clases- sonrió Dumbledore
-¿Fue alumna de Dumbledore?- dijo Harry
-Si, yo estaba en Gryffindor en unos cursos mayores que Minerva Mcgonagall- sonrió Yaya- fue mi tio antes que mi profesor... y cuales son mis modales- se levantó del asiento de una manera tán rápida que asustó a los alumnos- déjenme servirles algo de té, son los primeros alumnos de Hogwarts que me visitan en mi despacho, sin contar José comentándome del problema de la otra vez y el castigo que les dio a los chicos de Slytherin.
-Directora- dijo Ron- ¿castigaron a Malfoy?
-Pues, si …creo que era ese su nombre- dijo Jane trayendo consigo unas tazas de té – Chicos, como alguna vez fui de su misma casa les daré un gran consejo que les ayudará a estar bien y tranquilos mientras asistan a esta escuela: Nunca se metan con José Da Silva y acepten los castigos que les de si no quieren algo peor- concluyó tomando un sorbo de té.
Los dos alumnos se miraron y decidieron tomar un sorbo muy largo del té ofrecido.
-Bueno, mis queridos- dijo Yaya- creo que venían a preguntarme algo, ¿no es así?
-Si, directora...- dijo Harry
-Llamame Yaya- interrumpió la anciana
-De acuerdo... Yaya- dijo Harry- Nuestros compañeros de Pangi nos hablaron de clases extras donde podíamos ser parte, pero nos llamó la atención algo que ellos desconocían y deseábamos plantearlo como parte de estas últimas.
-Interesante propuesta- dijo Yaya, rascándose la barbilla- ¿cual sería esa?
-Quidditch- dijo Ron
-Vaya- dijo Yaya tomando un poco de té- tiempo que no oía de ese deporte. Blanquito, tu que conoces mejor a tus alumnos, ¿crees que seria buena idea ingresar esto?
-No me cabe la menor duda- dijo Dumbledore- Y aquí tienes a dos grandes jugadores de Quidditch del equipo de Gryffindor: el señor Ron Weasley es una gran guardián y el señor Harry Potter es el buscador más joven en siglos.
-Wow- exclamó Yaya- es decir que hay chicos muy interesados aquí y¿ que tal el resto del alumnado?
-No habrá problemas- dijo Dumbledore- y estoy seguro que muchos de tus estudiantes les gustará mucho participar.
-Creo lo mismo- comentó Yaya- Eso si, debo ver el espacio, ya que no tenemos un lugar como para jugarlo y a veces el clima juega malas pasadas, en -especial con el viento... haré una reunión y veremos que dirá la isla- concluyó Yaya
-¿La isla?- dijo Harry
-Si- explicó Yaya- debo hablar con los profesores, los trabajadores y además ver su la isla misma acepta tener esto. Créanme, esta tierra es bien mañosa. Cuando llegué a hacer clases había una idea para hacer una bodega para guardar frutos y alimentos no perecibles y cada vez que querían hacerlo algo malo ocurría, nos comunicamos con una machi, curandera mapuche, para explicarnos lo que pasaba y decía que la isla no le gustaba el sector donde querían hacerlo. Determinó otro lugar y luego de eso todo cambio. Les daré mi respuesta en una semana más chicos- dijo Yaya- me parece interesante su respuesta y agradezco que hablaran conmigo.
Se escuchó un graznido desde afuera, era Pancho que volvía con Fawkes de su viaje.
-Deben de tener hambre- dijo Yaya levantándose del asiento y dirigiéndose a las aves. Muchachos, mis disculpas, debo atenderlos.
-No se preocupe Yaya- dijo Harry-ya nos retiramos- agregó levantándose del asiento
-Si, gracias por el té- dijo Ron haciendo lo mismo que su amigo.
Ambos se dirigieron hacia las escaleras, perdiéndose en el pasillo donde todavía estaban en clases.
May bajó con Sirius en el lugar donde Jose estaba haciendo la clase de fútbol, Serpe estaba a su lado flotando viendo como los alumnos corrían tras la pelota. En ese momento Cristian, uno de sus hermanos gemelos, le había quitado la pelota a Katy y se la pasaba a un chico moreno.
-Buen pase Cristian- gritó José mientras Katy iba en busca de la pelota, Serpe aplaudía ante la maniobra.
-Hola profesor- dijo May acercándose con Sirius como perro
-Hola, May, por fin llegaste- dijo José
-Perdone el atraso, estaba ayudando a algunos de los nuevos, quieren tratar de ingresar un deporte que jugaban en Hogwarts y los guié con Yaya para que lo hablaran con ella.
-No hay problema, se que eres una de las encargadas de Pangi y tienes otras obligaciones- dijo el profesor- Serpe, encárgate de los chicos.
El espíritu asintió mientras seguía observando el partido, José le pidió a May que la siguiera.
-¿Te has sentido mejor?- dijo José
-Si- dijo May observando su pulsera de cuentas- aunque siento la muñeca un poco pesada, pero creo que es por la carga que tengo del secreto
-Así es- dijo José- la carga desaparecerá cuando te acostumbres y mejores tu relación con Cachupin. Hoy iremos a hacer eso.
Ya se habían alejado lo suficiente del castillo a un sector que los alumnos no van. Pero los elfos si, ahí habían algunos revisando la fruta recién cortada para las comidas y cuidando los animales o lavando algo de ropa.
-Buenos días Don José- saludaron algunos- Juacko lo está esperando con las ovejas
-Gracias- dijo el profesor- Cachupin, puedes ser tu mismo ahora.
Sirius dejó su forma perruna para volver a ser un ser humano. May lo contempló algo sorprendida
-¿Qué ocurre?- preguntó el mago
-Lo siento, se me estaba olvidando como eras- dijo la chica
-Si, suele suceder- dijo Sirius viéndose las manos- Hubo una oportunidad en que estuve meses de esta forma cuando estaba vivo.
-Vaya- exclamó la chica
-Chicos, no se queden aquí, Juacko nos espera- dijo José guiándolos por un sendero.
Llegaron a un prado donde pastaban algunas ovejas y corderos, Juacko, el elfo, se encontraba vigilándolas en compañía de dos perros pastores que eran un poco más pequeños que Sirius en su forma perruna.
-Don José, Doña May- exclamó Juacko al verlos y levantando las manos
-Hola Juacko- dijeron May y José
-Don Cachupin, como se encuentra- sonrió el elfo al fantasma
-Muy bien- dijo algo nervioso el ingles ante la mezcla de un titulo y su nuevo nombre.
-Bueno, May y Cachupin- dijo José- le pedí ayuda a Juacko el día de hoy para hacerles un ejercicio de equipo, ya que veo que les falta mucha ayuda en concentrarse.
-Pero profe- dijo May. Ya no me siento mareada
-Eso no es un problema de concentrarse o que se estén llevando bien, solo es que gracias al conjuro, Cachupin puede mostrarse, gracias a su habilidad de animago y de este conjuro y no cerrar lo que siente. Ustedes tienen mucho que practicar. Por eso serán parte del grupo de espiritualismo que hago después de clases.
-¿Qué? Profesor, yo no puedo- dijo May- me debo encargar de los alumnos, de mis tareas y los alumnos de esa clase estan muy avanzados en eso... seria una molestia
-Para nada May- dijo José- todos sabemos lo "especial" de su caso y la necesidad que los dos comiencen a trabajar en equipo. Además hay otra cosa importante en juego.
-¿Qué cosa profesor?- dijo May-
-El 24 de junio está cerca y no sabemos el tiempo que tendremos a los chicos de Hogwarts aquí, lo que significa que hay más gente inocente que puede salir lastimada y toda la ayuda que necesitemos es bienvenida. Mario sabe de esto y está de acuerdo en que te unas a los entrenamientos. Será dificil pero necesitaré el doble de esfuerzo de parte de ustedes.
-Lo entiendo- dijo May bajando la cabeza. Sirius no entendía muy bien lo que pasaba, pero de una cosa estaba seguro es que Jose Da Silva no decía cosas al azar, era tan asertivo como Albus Dumbledore en muchas cosas.
-Muy bien, iniciaran con un ejercicio muy fácil de equipo, Juacko por favor muéstrales.
-Si Don José- dijo el elfo acercándose con los perros pastores- Ella es Mila- dijo señalando a una de las perras – y esta es Pepa- agregó señalando la otra- con ella ,trabajamos en ordenar las ovejas de donde sacamos el material para hacer nuestros chalecos, la ropa de cama de la escuela y el alimento- Juacko las soltó y dio una orden para que comenzaran a cercar a las ovejas.
-May, Cachupin- dijo José- vean bien como Juacko y las perras trabajan en grupo.
Juacko caminaba observando el trabajo de las perras y viendo como las ovejas se movian, cada cierto sonido que el elfo emitía, una de las perras hacía algún movimiento específico generando que el rebaño fuera hasta un lugar exacto, el trabajo terminó cuando dejaron a las ovejas en un espacio cerrado.
-Buena demostración- dijo José al elfo doméstico, mientras las dos ayudantes caninas se acercaban a la criatura para que el les diera una caricia en la cabeza.
-¿Quiere que hagamos eso los dos?- dijo la chica señalando al rebaño ya ordenado
-Más o menos- dijo José con una sonrisa- como se que es algo difícil para ustedes, empezaremos con algo de menor nivel.
Juacko, al rato, trajo una oveja pequeña que balaba con fuerzas . May y Sirius se observaron entre si esperando lo que diria el profesor.
-Cachupin se encargará, convertido en perro, de mover a la oveja hasta donde se encontrará Juacko.
Juacko se movió unos cuantos metros más lejos para marcar el lugar de la llegada.
-Deben llevarlo y volverlo a traer donde estoy yo, pero deben hacerlo alrededor de estos obstáculos.
Con un movimiento rápido aparecieron unas esferas amarillas en el suelo del tamaño de una manzana.
-Deben serpentear esas esferas para llegar hasta Juacko y devolverse hasta mi de la misma forma. May tu debes guiarlo.
Sirius se volvió a convertir en perro y tomó la posición que observó de los pastores.
-Lista- preguntó José a May
-Si- dijo May.
-Juacko entrenó a las pastoras a través de silbidos, pero si gustas puedes hacerlo hablando.
-Ok.
May mandó a Sirius a manejar la oveja. El perro logró llevarla hasta la primera esfera pero ahí comenzaron los problemas. May daba una orden pero no lograba a ejecutarse bien, lo que hacía a la oveja salir corriendo y Sirius detrás de ella, para luego hacer cualquier cosa para conseguir atrapar a la oveja. Ya hubo un momento en que May gritaba una orden pero Sirius hacía lo que pensaba correcto en ese momento.
Lograron hacer el recorrido señalado pero pasada media hora y con muchos problemas de por medio lo que dejo exhaustos tanto a la chica con el espíritu.
-Quiero que lo practiquen todos los días- dijo José entregándole las esferas que había puesto en el suelo- es importante que sepas como ayudar a Cachupin y él- dijo apuntando a Sirius que estaba en su forma original en ese momento- a tomar en cuenta lo que dices.
-Si, señor- dijo May agotada guardando los esferas.
-Te espero el viernes- dijo José- y no te preocupes, estoy segura que la cocina te dejará entrar cuando desees ocuparla- Agregó viendo a su alumna que hizo una pequeña cara de desilusión, la cual cambió un poco luego de lo dicho por el profesor.
Una de las cosas favoritas de May era cocinar, ya era conocida por los elfos de la cocina por pedir permiso para entrar y poder ayudarles en sus quehaceres culinarios, tambiñen para hacer algo de comida y repostería que compartía, en la noche o en los pasillos con sus amigos.
El profesor se fue, dejando a la chica y al espíritu en los terrenos. May no quería volver todavía, estaba muy cansada del entrenamiento con José.
-Doña May, cómase unos pancitos- dijo Juacko trayendo consigo una canasta con panes recién salidos de un horno que estaban cerca y quesos frescos-las elfinas se los mandan, debe comer para recuperar la fuerza.
-Muchas gracias Juacko- dijo May aceptando la canasta y tomando un pan, estaban calientes.
-Usted también puede comer si quiere Don Cachupin- dijo Juacko a Sirius.
-No creo que pueda comer, soy un fantasma- dijo Sirius apenado ante lo atento que era el elfo sureño con el
-¿No come? Perdone don Cachupin- dijo Juacko- como hay algunos espiritus que lo hacen pensé que usted también lo haría.
-Nunca me ha dado hambre desde que soy uno, asi que no creo que sea necesario- dijo agradecido del gesto Sirius.
Sirius recordó a los espíritus de Tamy, todos, especialmente la serpiente Trentren solían comer.
Se acostó en el pasto para ver el cielo azul agradeciendo que el lugar estuviera apartado del castillo y de los limites de los estudiantes para poder descansar en su forma normal y ser el mismo, aunque sea, por un momento mientras May comía un poco.
Defensa contra las Artes Oscuras era una de las clases más interesantes, para Harry, en la nueva escuela. No había mucha diferencia a las impartidas en Hogwarts en lo relacionado a materia, pero si incluía detalles típicos de lo que había visto de la magia en ese continente. José Da Silva, profesor jefe de la casa del zorro, Ngüru, era el encargado de esa materia y vaya que era bueno para desarrollar ideas y dejar exhausto a los alumnos, le recordaba un poco a su tercer año con Remus Lupin. Las clases siempre eran diferentes, algunas eran totalmente teóricas, donde José explicaba, con libros y apuntes, distintos encantamientos, maleficios y defensas que existían, en conjunto a criaturas, tanto europeas como latinas. Esta vez la clase pereciera que sería nuevamente teórica.
-Estoy seguro que muchos de los nuevos alumnos, al llegar al puerto vieron muchas aves de plumaje negro, ¿no?- dijo José en una clase, a lo que muchos asintieron.
-Nos dijeron que eran brujas- dijo Hermione
-Asi es- dijo el profesor mostrando su sonrisa blanca- son brujas mensajeras, llamadas "Voladoras", se transforman en estas aves para espiar o mandar mensajes a los demás brujos, no es bueno verlas a si que hay maneras de espantarlas. Muchas de las personas del pueblo dicen palabrotas y maldiciones para ahuyentarlas, por que la fuerza y la energía que están expresan producen una clase de pánico en su forma de ave. También se les puede matar de una forma especial por sus implicaciones mágicas de transformación.
-¿No se convierten en aves como los animagos comunes?- preguntó una alumna que estaba en Ravenclaw en Hogwarts.
-No, tienen una forma distinta, por eso es que su forma es similar, verán, ellas usan una mezcla de hierbas para crear su forma de ave, deben expulsar todas sus viseras hasta un recipiente y decir un conjuro mágico para convertirse.
Muchos alumnos , especialmente los de Hogwarts, comenzaron a tener nauseas al escuchar esto. José observó sus caras y comprendía sus actitudes.
-Lo se, es asqueroso, pero es un ritual común de magia negra en esta parte del mundo, también hay brujos que cortan sus cabezas para que esta lleve algún mensaje, se le llama "tue tue". Pero volviendo a las Voladoras. En el momento en que las brujas son aves, pasan a ser vulnerables, verán, para volver a su forma deben volver hasta donde dejaron sus interiores para tragárselos.
José comenzó a explicar como los aldeanos "muggles" podían saber donde encontrar los interiores de la bruja: por lo general estaban en lugares muy altos en los árboles o en los lugares más oscuros de un bosque, la vasija evitaba sentir el olor de la carne pero los animales podían sentir el olor de ellas, según José siempre había que ver el rastro que los demás animales dejaban a su alrededor.
-Ahora- dijo sacando un objeto de detrás de su escritorio, una canasta hecha de juncos, hierbas y barro- Así se presentan las vasijas que usan las Voladoras- Y así son los interiores de una- agregó mostrando el interior de la canasta.
La gran mayoría de los alumnos no se presentó indiferente ante lo que el profesor los mostraba. El interior tenía un espeso líquido rojo de donde se podían ver víseras e intestinos rojizos flotando en el líquido. Algunos pusieron caras de asco y otros comenzaron con retorcijones y apartó la mirada a la canasta, el rostro de Ron palideció como en el barco yHermione puso una mueca que a Harry le recordaba a su tía Petunia.
-Estas tripas de Voladoras las encontré en el último viaje que hicimos Chiloé- dijo sonriendo José – cuando recogimos a nuestros nuevos estudiantes. Llevan un buen tiempo fuera de su cuerpo pero el diseño de la canasta evita malos olores, pero los animales y las plantas tienen mayor facilidad para sentir sus presencias.
Da Silva dejó la canasta en su escritorio del cajón un pequeño brasero el cual agrandó con magia y lo puso en el centro del salón para que los alumnos pudieran ver.
-Draco, enciéndelo- dijo el profesor señalando a Malfoy
Malfoy, con una cara no muy agradable recitó el hechizo para generar fuego desde su asiento, formando una dorada chispa que comezó a tomar fuerza en el brasero en el centro del salón.
-Como ven, este es un fuego común y corriente que pueden crear perfectamente- dijo José- no necesitan mucho que saber de como destruir un Voladora. Primero, deben encontrar sus entrañas, listo- agregó tomando nuevamente la canasta- Segundo: crear una fogata, listo- agregó señalando el fuego en el centro y por último... Gregory, Vincent, Draco, acérquense por favor.
Malfoy, Crabbe y Goyle se observaron con las caras pálidas ante el llamado del profesor. Los tres se levantaron de sus asientos y se acercaron al moreno instructor.
-Muy bien- dijo José Da Silva- y tercero: Lanzar las entrañas a la fogata y esperar que se consuman.
Da Silva sumergió su morena mano en el liquido carmesí de la canasta exprimiendo los dedos para tomar esa carne viscosa, para luego lanzarla al fuego. Hubo un pequeño aroma a podrido y de carne quemada por unos segundos mientras la entraña comenzaba a cocinarse. Mientras que de la mano de Da Silva goteaba algo de sangre de Voladora.
- Muy bien – dijo poniendo la canasta frente a los tres muchachos- Hagan lo mismo que yo.
Los tres, por sus caras, se veía perfectamente que no querían tocar esas vísceras pero ante la mirada del profesor, Malfoy, más pálido que nunca, tomó el contenido de una de ellas y lo lanzó al fuego, seguido por sus dos compañeros.
Harry sintió un extraño bufido detrás de el viendo como Tamy trataba de evitar sonreír de manera burlona, a su lado estaba May con cara de asco y en el otro pupitre estaban los gemelos peruanos: María y Federico. Federico escondía toda su cara con el chullo que usaba en la cabeza y el rostro de María le recordó por un momento a Snape, estaba imperturbable y con una ligera mueca en sus labios que mezclaba un poco de soberbia y asco. No había cara que no mostrara alguna sensación ante ese espectáculo tan asqueroso, pero la que más le sorprendió fue de Sabrina Fritish, la pelirroja amiga de Malfoy, quien se tapaba casi toda su cara con las manos, horrorizada de la escena y los ojos brillando apunto de llorar.
Hubo un hedor a carne y putrefacción en la sala mientras los tres alumnos tomaban cada víscera para lanzarla al fogón dejando sus manos tan sucias como las del profesor. Crabbe lanzó las últimas entrañas al fogón para luego Da Silva dejar la canasta con algunos manchones de sangre en su escritorio. Para luego limpiarse la mano con un movimiento de magia.
-Esta es la forma en que los isleños con o sin tener la posibilidad de usar magia descubrieron como acabar con las Voladoras para siempre- dijo José- La bruja en cuestión se quedará como una bauda para siempre, hasta cumplido un año de que este ritual. Ella morirá y de seguro sus amigas estarán enojadas con quien lo haya hecho, por eso, háganlo en un lugar que las brujas no lleguen o que haya sido protegido para que las brujas no entren. Asi evitarán una posible venganza.
Los tres muchachos se mantenían inmóviles ante la clase mientras el profesor explicaba esto último sin ademán de devolverse a sus pupitres. José los observóhe hizo aparecer una pequeña fuente de agua y unas toallas. Sobre su escritorio.
- Pueden limpiarse- dijo y de manera mecánica los tres comenzaron a eliminar la sangre de sus manos.
La campana del fin de clases terminó, los alumnos se comenzaron a despedir y a mover sus cosas. Harry vio como José se acercó a los tres Slytherin quien les dio unas indicaciones, los tres miraban al suelo con algo de miedo y de odio al profesor. Luego se retiraron. José sacó de un cajón un frasco de vidrió y Harry vio como vertía los restos de sangre de la canasta al frasco.
-¿No vienes Harry?- le dijo Ron
-Vayan ustedes, le quiero preguntar algo al profesor antes de irnos.
Sus amigos se vieron extrañados pero decidieron salir del salón.
-Profesor Da Silva- dijo Harry acercándose al escritorio. Da Silva se volteó dejando el canasto con la mitad de su contenido todavía en el.
-Hola, dime... tu eras...- dijo señalándolo
-Harry Potter... estoy en Pangi.
-Ah si, el chico con que molestan a Tamy- sonrió José- ¡dime!
-Quería preguntarle sobre... como proteger el lugar sobre las voladoras.
-Bueno, sirven los encantamientos protectores, pero los aldeanos que no usan la magia hacen círculos de sal y comen o adornan el lugar con ajos chilotes.
José, en el mismo lugar donde tenía el frasco, tomó una bolsita de cuero, de su interior sacó un diente de ajo del tamaño de su mano.
-El ajo en si es muy grande- dijo José mostrándole el diente al muchacho- En los campos que trabajan los elfos, en conjunto con Rosario, la profesora de Herbología, se encargan de cultivarlos y son usados para pociones, la clase de herbología y en algunas comidas que servimos. Este alimento permite que no seas descubierto por brujos. Aunque últimamente ellos han aprendido a evitar estas barreras, pero siempre es un buen comienzo y es delicioso en las comidas que sirven aquí- José le entregó el diente a Harry- guárdalo, nunca sabes para cuando necesitaras algo.
-Muchas gracias- dijo el chico dejando el diente en el bolsillo de su túnica.
-Si me preguntas prefiero mis talismanes- sonrió José tomando la canasta y depositando el resto de la sangre en el frasco. Para luego lanzar el resto de la canasta al fogón que todavía estaba encendido.
Al tocar la canasta, el fuego se puso de un gran color verde y un gran ruido, como el de un grito, se escuchó de la fogata. Harry sintió el ambiente muy denso para luego respirar de manera normal, el aire parecía que se había limpiado.
-El fuego es algo interesante no- dijo José – es como el agua, genera una purificación. Por eso los antiguos inquisidores en Europa, para sus cacerías de brujas, usaban estos elementos.
-Si- dijo Harry- ¿me puede responder otra duda?
-Claro
-Era necesario que Malfoy y los demás tomaran las entrañas con sus manos, no era más fácil lanzar la canasta con todo su interior.
José lo observó sorprendido y luego rió.
-Si, Harry, tienes razón – dijo mostrando sus blancos dientes- pero no hubiera sido divertido y bueno. Malfoy, como le dices, y sus amigos, necesitaban una pequeña lección para entender como funcionan las cosas aquí. Estamos en el fin del mundo en una isla que nadie sabe que existe. Somos una familia y no debemos generar roces entre nosotros. En especial cuando se les ha dado alojamiento con tanto cariño.-
Harry observo un leve cambió en la mirada de José, sus ojos , cálidos cambiaron mostrando un brillo malicioso, que le congeló la espina dorsal por un momento. Decidió cambiar de tópico para quebrar la sensación extraña que comenzaba a generarse.
-¿La sangre de la Voladora no se quema?- preguntó Harry observando el frasco con el líquido carmín.
-También- dijo José tomando el frasco mostrándoselo al adolescente- pero esta sangre es para un experimento- el rostro de José se dulcificó nuevamente- pero eso es lo único que puedo decir.
El profesor observó el reloj sobre una de las murallas, pronto sería hora de cenar.
-Bueno Harry, la conversación queda hasta aquí- dijo José cerrando el frasco y acercándose al fogón cuyo interior estaba casi completamente quemado- Ve a la sala común a dejar tus cosas, pronto estará servida la comida.
Harry tomó estas últimas palabras como si fuera una orden. Tomó sus cosas y se despidió del profesor. Quien esperaría que todo estuviera bien quemado, apagaría el fogón y se encargaría de limpiar un poco..
Mientras Harry caminaba por los pasillos pensaba en el rostro de Malfoy y la repulsión con que hacía la tarea ordenada y recordó la frase que Jane Dumbledore le había dicho en su despacho "Nunca te metas con José Da Silva" y el brillo extraño en sus ojos, la espina se le volvió a congelar.
Sus pensamientos se detuvieron al encontrarse con Cachupín en uno de los pasillos quien le movía la cola muy enérgicamente.
-Hola amigo- dijo el muchacho acercándose al perro- ¿Vamos a la sala común?
El perro ladró como si respondiera a la pregunta. Harry comenzó a correr seguido por el perro dejando el frío y los extraños brillos en los ojos fuera de su cabeza.
Muchísimas gracias por seguir la historia y los comentarios que me han dejado. Como siempre, sean libres de decirme como va la historia y si encuentran problemas de redacción u ortografía, ESO AYUDA MUCHO!
Ando teniendo problemas con los guiones cuando paso los documentos en , tratare de arreglarlo!
*Las voladoras son seres pertenecientes a la mitología de la isla de Chiloé en Chile, lugar territorial donde se encuentra la historia y si,asi se supone que matan a una bruja segun algunos mitos, hay mucho de eso en internet.
*Aguegué a mi perfil algunos bocetos antiguos de personajes si los quieren ver ;)
Cuidense mucho y buena semana.
