Increíble, estoy publicando un capítulo diario, Pinnita Criss-Anderson TE AMO y este fic es completamente tuyo, espero disfrutes esta tercera parte, de algún modo es todo un proceso y hay que vivirlo como tal.

Dani DC: la inspiración está toda en este fic, pero vendrá para los otros, lo prometo. Muchas gracias por leer y comentar, espero te guste la continuación, saludos!

ValeAsencio: Ahora verás lo que ocurre con Blaine e Ian... digamos que no todo es color de rosa... veamos como va todo, gracias por leer y comentar! =)

Pinnita Criss-Anderson: Te amo! eres mi mayor fans y todo para mi y te adoro, lo sabes! Te amo y sigue siendo totalmente tuyo este fic, espero te guste lo que sigue! =)

Gabriela C: ese no fue el único capítulo triste... sigue leyendo y te encontrarás con más, espero te guste, gracias por leer y comentar!

Muchas gracias por leer y comentar, espero les guste lo que sigue! Por cierto, este es el capítulo! me había equivocado al subir, lo siento!

Anixita


Blaine Anderson y Kurt Hummel eran sus padres. Desde que tenía memoria ellos habían estado junto a él, incluso cuando le dijeron que estaba mal que estuvieran juntos y que nadie debía saber que tenía dos padres en vez de una mamá y un papá. Aún así él luchaba y defendía a diario, porque sus abuelos, Burt Hummel y Carol Hudson, se esmeraban en recordarle que no podía renegar de su familia y mucho menos avergonzarse de ellos, por lo mismo había recibido burlas e incluso golpes de parte de sus compañeros de colegio.

Eso era pan de cada día, nunca terminaban los insultos y mucho menos las golpizas, pero el panorama más desolador lo tenía en su hogar, en el lujoso departamento que debía compartir con sus padres, pero no le era posible, porque uno trabajaba para mantener todo eso y el otro se encontraba internado en el hospital desde que él tuviera 5 años. Nadie debió contarle cómo Kurt Hummel acabó en un coma permanente, porque él lo recordaba, iba en sus brazos en el momento en que la bala perforó la cabeza de su papá.

Constantemente sus abuelos y tíos le mostraban fotos y grabaciones de Kurt cuando era joven, su primer baile junto a Blaine y toda la infancia que debió pasar por ser distinto, incluso la forma en la que se conocieron sus padres había sido gracias al bullying que sufría en Mckinley, por lo que de algún modo el monstruo que lo molestaba había hecho algo bien. Pero no estaba para nada bien el no verlo ni escuchar su voz todos los días, porque realmente lo mataba no poder verlo en las mañanas para conversar o en las noches para despedirse, simplemente estaba en esa cama de hospital desde hace 9 años.

Ningún progreso, simplemente su cuerpo seguía donde mismo y su mente no quería volver a la realidad. Porque lo habían sacado del coma inducido y creyeron que podría despertar, pero no fue así, siguió durmiendo y no había despertado. Tal vez fue por eso que Blaine Anderson había cambiado como persona, aunque su abuelo Burt y su abuelo James le aseguraron que era el mejor de todos, que tenía a un padre modelo, porque trabajaba por él y lo mantenía en una buena escuela, tenía salud, alimentos y todo lo que pudiera querer.

Claro, lo tenía todo, excepto lo que más añoraba, a sus papás. Porque uno estaba hospitalizado y el otro no solo trabajaba, sino que a veces no llegaba a casa ¿por qué? Porque salía a emborracharse a distintos bares de New York y más de una vez su abuelo se quedaba cuidándolo a la espera de que su padre volviera, cosa que a veces no ocurría en días. Tal vez fue por eso que una tarde el abuelo Burt y James se quedaron en casa esperando su regreso.

-No llegará-susurró Ian-no se preocupen, me iré a dormir y mañana estará aquí, ya es normal esto-susurró suavemente y levantándose del sillón.

-¿Normal?-dijo James Anderson sorprendido.

-Sí, desde que papá está hospitalizado que recuerdo haber visto a Blaine borracho-dijo bajando la mirada.

-Le perdiste el respeto-susurró Burt algo abrumado al escuchar como Ian lo trataba por su nombre-Kurt jamás me llamó por mi nombre.

-Blaine tampoco lo hizo nunca, a pesar de todos los problemas que hemos tenido-dijo James mirando al mecánico y luego a su nieto-Ian ¿te encuentras bien?-dijo suavemente, a pesar de que la respuesta fuera evidente necesitaba escucharlo del muchacho.

-No, mi papá no tiene idea de mí, sí, me compra lo último en el mercado y me tiene este maravilloso departamento donde prácticamente vivo solo-suspiró derrotado- pero a pesar de eso me falta lo principal-dijo mirando a ambos hombres.

-James-dijo firmemente Burt-tenemos que hablar con Blaine y no me interesa si está borracho o no, porque aquí estamos hablando de la familia de nuestros hijos y nieto, no podemos pasar por alto los errores que está cometiendo -dijo seriamente- Ian, hace cuánto que llamas a tu padre por su nombre.

-Más de dos años-susurró bajando la mirada y sintiendo como las lágrimas se agolpaban en sus ojos miel, tan iguales a los de su padre.

-Esto debimos notarlo antes-dijo James seriamente y sintiendo que era culpable de lo que estaba pasando.

-Sí, pero no sacamos nada con sentirnos culpables, tenemos que darle solución de inmediato, ahora dónde...-escucharon un fuerte golpe en la puerta de entrada, como si algo se hubiese azotado contra ella. Ambos hombres caminaron a la salida del departamento y abrieron la puerta, en el suelo se encontraba el moreno, intentaba ponerse de pie, pero le era imposible.

-Blaine-suspiró con resignación James y lo ayudó, el ojimiel se sujetó fuertemente de su padre y pudo levantarse, pero no podía mantenerse en pie, por lo que Burt los ayudó y ambos abuelos guiaron al padre hasta donde su hijo.

-Ian-susurró Burt-necesitamos que te vayas a tu habitación, nosotros...

-Que se quede-dijo fieramente James y depositó a su hijo en el sillón más amplio de la sala-debe escuchar lo que hablaremos con su padre y así se dará cuenta de lo que cambiará en este lugar.

Todos se quedaron en silencio después de eso, por lo que Blaine comenzó a observarlos sin entender mucho lo que estaba ocurriendo a su alrededor, ya que lo veían seriamente y él no estaba para eso, no después de lo mareado que estaba y por sobre todo cansado.

-No...-intentaba hablar, pero arrastraba las palabras y apenas podía concentrarse en lo que él mismo hablaba.

-Te tomarás un café cargado y te darás una ducha, Devon-dijo James furioso y caminando a la cocina.

-Estoy...-pero no podía hablar y realmente su cabeza pesaba más de la cuenta, por eso cerró los ojos e intentó conciliar el sueño, pero sintió como alguien lo sujetaba fuertemente de los hombros y lo sentaba correctamente en el sillón-qué...-dijo abriendo pesadamente los ojos.

-No te duermes y si te atreves a hacerlo tendrás un ojo morado-dijo Burt con una sonrisa amenazante y sus ojos entrecerrados-no olvides que mi escopeta está cerca de aquí, digamos que la ando trayendo en el auto por situaciones como esta, lo digo por si intentas correr y no te doy con los puños.

-Abuelos-dijo Ian lo más alto que pudo-no es necesario que hagan esto, podemos dejarlo para cuando papá esté bien y podamos hablar más tranquilos-dijo sin mirar a su padre y manteniendo su vista fija en un punto en la pared-además, me quiero ir a dormir-susurró suavemente.

-Ian-murmuró James entrando nuevamente al lugar-tienes razón, ve a dormir, lamentamos todo-dijo acercándose para abrazarlo suavemente, mientras el menor caminaba hasta Burt y le daba un abrazo, luego se fue a su habitación en completo silencio.

-El café ya estará listo, luego le toca un baño helado-dijo Burt aún junto a Blaine.

-¿Qué?-decía el moreno de forma rasposa y sin entender por completo lo que estaba pasando junto a él, ya que no tenía mucha noción del tiempo.

-Dime, Devon-dijo su padre seriamente-¿qué tomaste hoy? ¿Ron, pisco, vodka, cerveza?-decía cada vez más molesto.

-Lo de... de... de-trataba de hablar, pero su lengua estaba tan hinchada que le era imposible-vor...vordk-pero seguía sin dar con las palabras e iba empeorando más y más.

-¿Vodka?-preguntó Burt debatiéndose entre la rabia y la pena, porque no podía creer que el muchacho cortés y tranquilo que conociera hace más de dos década hubiese quedado en ese estado tan deplorable después del accidente sufrido por Kurt ¿tan poco le importaba su vida y la de Ian? Realmente se cuestionaba eso, porque quién en su sano juicio mantenía un lugar así sin tomar en cuenta a su hijo y dejándolo estar en una escuela donde sus compañeros lo maltrataban y para rematar todo eso jamás hablaba de Kurt, era algo que realmente le dolía, porque lo hacía pensar en que ya no lo amaba, después de todo habían pasado 9 años desde que le dispararan y luego del accidente Blaine no había vuelto a ser el mismo.

-Iré por el café-dijo James caminando a la cocina, a los minutos volvió con una bandeja con galletas y tres cafés, sería una larga noche y debían encontrar la mejor forma para sobre llevarla-el más cargado es tuyo, Devon-susurró su padre y le entregó la taza, él solo pudo llevarla hasta sus labios y sorber lentamente.

Los tres hombres estuvieron en silencio por un par de minutos en los que la mente de Blaine parecía algo más despejada y podía reconocer bien dónde estaba y con quiénes, pero no lograba dar el por qué. Dejó su taza sobre la mesita de centro que estaba delante de él y cogió una galleta, se acomodó en el sillón y miró a los mayores.

-Blaine-suspiró Burt cansado y mirando la hora en su reloj-van a ser las cinco de la mañana ¿entiendes eso, cierto?-dijo agotado de todo eso.

-¿Qué?-dijo sorprendido y observando su propio reloj-pero sí cuando salí del hospital eran las 9 de la noche-dijo suavemente e intentando pensar lo que había pasado en esas horas que parecían lagunas en su cabeza.

-¿Qué hacías en el hospital?-dijo James seriamente, porque si le decía que había ido a ver a Kurt no se lo creería por nada del mundo.

-Voy todos los días al hospital, a la misma hora-susurró seriamente y cogiendo otra galleta-no falto nunca.

-Blaine, si es una broma, por favor ahórratela, no estamos para esto ahora-dijo Burt seriamente e intentando no matar a su yerno por lo que decía.

-¿Perdón?-dijo alzando una ceja y sintiendo que los efectos del alcohol no se iban del todo, por lo que debía intentar no ponerse violento, sí, eso era algo que se había acrecentado durante los años y le había valido más de una pelea y varios moretones en el cuerpo durante esos últimos cinco años.

-Lo que escuchaste, Devon, no mientas y mucho menos con algo tan delicado como lo es Kurt-dijo su padre molesto.

-Primero, ya no soy un niño para que me estén cuestionando de esta forma y segundo, desde que pasó eso en el centro comercial que no he dejado de visitar a Kurt en el hospital, no podría abandonarlo de ese modo, lo amo-dijo con las lágrimas agolpándose en sus ojos y sintiendo como su garganta se cerraba levemente.

-¿Has ido durante estos 9 años?-murmuró Burt tan sorprendido como James.

-Sí-dijo en un susurro y sintiendo como el frío embargaba su cuerpo, eso le pasaba cada vez que estaba triste, es decir, hace 9 años que estaba en esas condiciones-¿creyeron que me había olvidado de Kurt?-dijo suavemente y comenzando a comprender lo que los mayores le estaban cuestionando.

-Pensé que habías dejado de ir, porque nunca hay señales de ti cuando vamos y mucho menos nos han dicho que vaya alguien distinto a Ian, Carol, Finn, yo o James-dijo Burt bastante dolido.

-No me ven nunca, porque voy en el turno que nadie se encuentra, voy para allá después del trabajo, siempre llego a las 7 y me voy a las 9, después de eso voy a algún lado a beber y olvidar que Kurt está en esas condiciones, pero siempre le dejo rosas rojas y una blanca.

-Creí que las enfermeras las ponían-murmuró Burt comprendiendo que en ese momento él y Blaine no eran tan distintos después de todo, ya que cuando su esposa murió y debió hacerse cargo de Kurt estuvo a punto de enviar todo a la mierda y destruir su vida, pero tenía a su hijo y eso lo había aferrado a la realidad.

-No, yo le llevo flores y cuido que siempre tenga su cabello bien peinado, las uñas cortas y este igual que al día en que ocurrió el accidente, también me encargo todas las mañanas de desempolvar su ropa y sus cosas, porque sé que cuando vuelva no querrá que esté todo esto sucio.

-Te has preocupado de cada detalle-dijo su padre sorprendido, pero igualmente molesto-excepto de lo más importante.

-¿Ian?-dijo mirándolos alternativamente-realmente-suspiró con fuerza y sabía que los mayores tenían razón-no he querido estar con él, esa es la verdad-dijo suavemente.

-¿Por qué?-dijo James sorprendido.

-Porque no quiero pegarle la pena que siento por Kurt y mis malos hábitos-dijo con suavidad y mirando el suelo-no quiero que se convierta en lo que soy, tiene 14 años y está propenso a muchas cosas.

-Entre ellas a que le hagan bullying porque tiene dos padres, en que lo golpeen constantemente por defenderlos y que para más haya bajado sus calificaciones porque no para de llorar al darse cuenta que su única familia son sus tíos y abuelos, porque uno de sus padres está en el hospital y Blaine se está embriagando en algún bar de mala muerte, tienes razón Ian está vulnerable en muchos aspectos-dijo James furioso y poniéndose de pie para tranquilizarse y no matar a su hijo en ese momento.

-¿Qué?-susurró mirando a los mayores y sin creer lo que estaba escuchando-eso no...

-Es cierto, todo lo que dice James, tú hijo no está bien y sufre mucho más que tú-dijo Burt apoyando las palabras del otro hombre y notando como a Blaine le caía el peso de la realidad en ese instante.

-Pero estás demasiado concentrado en ti mismo como para notar que tu hijo, Ian, te necesita hoy más que nunca y que siempre te ha necesitado ¿no fuiste tú a quién vio primero en el centro de adopción o no lo recuerdas?-recalcó su padre y Blaine pudo sentir como su cuerpo pesaba y las lágrimas caían libremente por sus mejillas, estaba haciendo las cosas muy mal y su hijo era la prueba de ello.

-Aún recuerdo el día en que lo llevaron a Ohio, estaban felices los tres ¿qué les pasó?-dijo Burt extrañado de todo el actuar de Blaine.

-No lo entenderían, nunca han pasado por algo así-susurró sin mirarlos.

-Ahí te equivocas-dijo Burt suavemente y puso una mano en su hombro para que girara a verlo-yo sí pasé por algo similar, la diferencia es que yo no tuve esperanzas de recuperar a mi esposa, tú sí, Kurt está en coma y podría recuperarse.

-¿Y si no lo hace?-murmuró el moreno totalmente deprimido-y si no lo vuelvo a escuchar, y si jamás vuelvo a ver sus ojos azules brillando solo porque está feliz-decía tapando su rostro con ambas manos.

-Mi hijo es fuerte, superará esto y volverá con ustedes, pero primero tú debes ser fuerte, cuando la madre de Kurt murió yo debí hacerme cargo de él, las primeras semanas no podía hacer ni una tostada y tuve que ingeniármelas hasta que Kurt aprendió a cocinar para los dos, pero desde entonces me enseñaba a prepararme mi propio alimento y eso nos unió cada día más, no tienes idea de lo que te estás perdiendo, Blaine, porque Ian es maravilloso y si no lo aprovechas hoy te darás cuenta muy tarde de que desperdiciaste tu vida de padre cuando pudiste haber sido más consciente de ello.

-Por favor, no vuelvas a beber, hazlo por tu hijo y por Kurt, porque ese muchacho volverá a despertar y cuando lo haga no creo que quiera tener a un borracho por marido-dijo molesto James.

-Los entiendo, pero antes que todo eso preferiría que Ian me mirara a la cara y les diera la razón en esto-susurró poniéndose de pie.

-Él está...-iba a decir Burt, pero el moreno le ganó.

-Ha estado escuchando toda la conversación, es un chico curioso, igual que Kurt y yo, por eso lo sé, hijo ven para acá-dijo fuertemente y a los segundos apareció el muchacho delante de ellos-dime ¿es verdad lo que me cuentan tus abuelos?-dijo mirándolo directamente.

-Sí-susurró suavemente-Sí, Blaine, es tal como ellos dicen-dijo mirándolo y en ese momento el moreno se notó que su hijo tenía esa característica de Kurt, podía herirlo con una sola palabra.

-Te entiendo-dijo seriamente-pero no vuelvas a llamarme por mi nombre ¿está claro?-dijo de forma autoritaria y por un momento James se sintió identificado con esa postura que mostraba Blaine ante Ian, ese era el padre que necesitaba ese muchacho.

-Pe...-intentó decir el joven.

-Escúchame-dijo indicándole un asiento- oficialmente es sábado y en unas horas más iremos a la Academia Dalton de New York, yo estudié en la de Westerville y he escuchado que esta es igual o mejor.

-No tienes idea de lo que...-intentó rebatir el joven y Burt pudo ver a Kurt por un momento, ese muchacho concentraba todo lo injusto que su hijo había vivido un tiempo.

-No tienes derecho a réplica, estás sufriendo en tu escuela y hasta que no puedas estar seguro no te enviaré donde te puedan matar, así que me harás caso-dijo firmemente y sintiendo que el alcohol ya estaba bastante lejos de su cuerpo-luego de matricularte iremos juntos a ver a tu padre, y le contaremos sobre nuestras vidas-dijo firmemente-y nunca dejaremos de ir juntos-dijo comenzando a tranquilizarse.

-Ya-dijo fríamente Ian-¿y tú qué harás por mí?-dijo el muchacho empuñando sus manos y mirándolo seriamente, Blaine no le ganaría.

-Primero, esto no es competencia, yo soy el adulto y doy las órdenes, pero aún así no te puedo obligar a nada-dijo con sinceridad- ¿qué haré? No volverás a verme ebrio en lo que te queda de vida y mucho menos nos vamos a separar, porque tu papá nos quería juntos y así estaremos siempre-dijo seriamente y notando como el miel de los ojos de su hijo brillaba, al parecer había acertado con sus palabras.