Pinnita Criss-Anderson: hacerte llorar? No, solo quiero aliviar un poco el dolor que sé llevas cada día que pasa. No vivimos lo mismo, pero entiendo lo mal que la estás pasando y solo quiero que lo compartas conmigo, cualquier instancia será buena y jamás me molestas. Blaine... dudo mucho que este capítulo te dé para preguntar si Blaine tuvo amorios o algo por el estilo, ya que es en lo último que podrías pensar con lo que ocurre a continuación. Solo quiero que confíes en mí y me hables, me cuentes todo, te amo mucho y sabes que no te dejaré sola, que hoy más que nunca te amo y te adoro, por eso escribo para ti y por ti =) te amo!

ValeAsencio: realmente dolió esa última frase y verás cómo las cosas pueden ir empeorando, espero te guste lo que sigue y Kurt solo está dolido con Blaine, además de que se siente impotente de haberse perdido 9 años de su vida junto a su hijo. Gracias por leer y comentar!

Gabriela C: todos los capítulos tienen su sorpresa... y verás ahora que este no es la excepción, gracias por leer y comentar! un abrazo =)

Muchas gracias a quienes han comentado este fic y también a quienes leen y lo han marcado en sus favoritos. Esta historia está completamente dedicada a Pinnita Criss-Anderson, te amo hermosa! Así que mientras a ella le guste yo estoy feliz, aprecio mucho a quienes leen, porque me otorgan unos minutos de su tiempo a algo que con tanto amor escribo para una hermosa persona. Espero les guste lo que sigue.

Gracias por leer!

Anixita


No podía creer lo que estaba sucediendo. Al parecer sus padres habían peleado y uno de ellos llevaba desaparecido más de una semana, y nadie lograba dar con él ¿qué podría hacer en ese momento? Realmente no mucho si se encontraba en Dalton y ahí lo dejaban salir solo los fines de semana y solo porque uno de sus padres estaba en el hospital le daban un par de horas de lunes a viernes en la tarde. Pero ese tiempo no era suficiente como para encontrar al que se había extraviado.

Aún no entendía cómo habían llegado a eso, le había preguntado a sus abuelos y ellos no habían podido dar una respuesta claro, aunque su tío Finn le había dicho que en las discusiones de pareja no había nunca nada claro y mucho menos si ahí estaba involucrado Kurt y Blaine, quienes se especializaban por hacer todo aún más difícil de lo que ya era.

¿Y su tío Cooper? Bueno, él solo le había dicho que Blaine era todo un caso y un drama, y probablemente estaba ocasionando una tormenta en un vaso de agua, aunque cuando habló con su abuelo Burt, él dijo lo mismo sobre Kurt, por lo que no tenía claro quién había sido el culpable, ya que su padre no le quiso decir por qué habían peleado y lo que había ocasionado que Blaine desapareciera de esa forma.

-No entiendo ¿qué pasó para que se fuera?-dijo Burt sentado en la silla junto a la cama de su hijo.

-No importa-dijo Kurt bajando la mirada-se fue y me dejó...-murmuró empuñando sus manos.

-Claro, muy fácil decir eso y callar, después de todo mi hijo no está aquí para defenderse-dijo James mirando por la ventana de la habitación.

-¿Qué?-murmuró el ojiazul sorprendido y mirando en dirección de su suegro.

-Lo que escuchas, siempre hay una razón para que ocurran las cosas, tal vez si nos aclaras lo que realmente sucedió nos puedas dar alguna señal de dónde se pudo haber metido mi hijo-dijo seriamente y avanzando hasta la cama de su yerno.

-No es de su incumbencia-dijo seriamente y mirando a la puerta, por donde estaba su hermanastro.

-De algún modo sí lo es, hermanito-dijo Finn suavemente-todos sabemos que Blaine tiene suficiente paciencia como para no armar mayor lío, pero algo debió haberlo sacado de sus casillas como para que ahora no esté ¿nos cuentas?-dijo junto a él.

-Solo hablamos de todo lo ocurrido en estos meses, me dijo que se había convertido en un alcohólico y que había descuidado a Ian, que mi hijo había tenido problemas en la escuela y él no había hecho nada ante eso, que solo nuestros padres se habían ocupado del asunto cuando era él quien debía estar presente.

-¿Eso fue todo?-dijo Burt algo más tranquilo al escuchar algo de lo que había sucedido hace una semana.

-Dijo que...-intentaba hablar, pero sus ojos se habían humedecido y su voz lentamente bajaba de intensidad- tal vez-tragó duro e intentó continuar- habría sido mejor que esa bala me hubiese llegado a mí-dijo con las lágrimas bajando suavemente por su rostro- porque tú jamás habrías cometido esos errores, lamento no haber sido yo-finalizó tapando sus ojos con ambas manos, mientras los presentes no podían creer lo que estaban escuchando.

-¿Qué hace Blaine cuando se siente culpable?-preguntó Finn de forma abrupta.

-¿Qué?-dijeron todos los presentes a la vez, no podían creer lo que estaba preguntando.

-Hay que pensar a dónde va Blaine cuando se siente culpable, porque así lo encontraremos-dijo mirando a todos los presentes y fue ese el momento en que parecía que James sí conocía bien a su hijo.

-Tienes varios lugares-dijo el mayor pensativo-entre esos está la Academia Dalton, nuestra antigua casa en Westerville, el...oh no, dios...-dijo asustado y mirando con pánico a todos los que ahí se encontraban.

-¿Dónde?-dijo Kurt asustado y sintiéndose impotente, porque no se podía levantar y comenzar la búsqueda de su marido, ya que su padre y todos se lo prohibirían, incluso los doctores.

-El cementerio, en Westerville, ahí está enterrada su madre-suspiró con fuerza-cuando nos contó que era gay, ella fue la única que lo aceptó incondicionalmente, pero cuando Blaine tenía 15 años ella murió de un ataque al corazón, por eso mi hijo se hace un chequeo cada cierto tiempo, no puede comer ciertas cosas y el alcohol le está totalmente contraindicado, y a pesar de eso bebió como un condenado durante todos estos años-dijo suspirando con pesar- Blaine debe estar en el mausoleo que construimos para la familia Anderson, hasta ahora solo ella lo habita.

-¿Está seguro de que Blaine está ahí?-dijo Kurt destapándose y calzándose las pantuflas.

-¿Y tú a dónde crees que vas?-dijo Burt alzando una ceja y poniéndose de pie.

-Voy a buscar a mi marido, no puedo permitir que le pase algo-dijo sintiendo como su cuerpo aún pesaba, a pesar del tiempo que llevaba en terapia.

-No puedes ir-dijo de forma tajante Finn-estás loco si...

-Yo ocasioné esto, Blaine puede estar enfermo o algo, es invierno y los cementerios son fríos, sobretodo si hay nieve de por medio, no quiero que le pase algo-dijo con la voz rota el castaño-por favor llévenme con él-susurró temeroso y con los ojos aguados.

-No puedes...-intentó decir su padre, pero fue interrumpido.

-Yo me haré cargo de él, prometo que no le sucederá nada-dijo James de forma tranquilizadora-el médico que te atiende es uno de mis mejores amigos, te dará el alta de inmediato y nos vamos para buscarlo, de algún modo será bueno que salgas de aquí para ver dónde está metido Devon-dijo agotado.

-No voy a esperar la autorización de nadie, yo me voy-dijo poniéndose delante de su hermanastro-Finn tráeme ropa y...

-Sabía que eras capaz de cometer algo así en algún minuto-suspiró Burt algo agotado y con una sonrisa en sus labios-debajo de la cama hay un bolso con todo lo que puedes necesitar, desde cremas hasta el último accesorio que te quieras poner-dijo viendo como Kurt se agachaba y sacaba el bolso rápidamente.

-Voy al baño a vestirme, pronto salgo-dijo caminando a una puerta.

-Les apuesto que se demora media hora-dijo su padre con una sonrisa.

-Creo que será menos de 10 minutos-dijo James sintiendo como su pecho se hinchaba ante la iniciativa del castaño.

-Si eso pasa me cambiaré el nombre-dijo sorprendido.

-Mejor no hagan apuestas, que con Kurt jamás se sabe-efectivamente salió a los 15 minutos, se había peinado y puesto toda la ropa necesaria.

-Vamos-dijo ante la sorpresa de todos los presentes- ¿qué ocurre?-dijo alzando una ceja y caminando a la salida del lugar.

-Toma-dijo su padre entregándole su teléfono celular-no hay llamadas perdidas de Blaine ni nada, pero sí lo podrías necesitar.

-Gracias-murmuró suavemente y salió de la habitación seguido de James Anderson.

Realmente era algo que debía hacer, Blaine había estado para él durante muchos años, siempre lo cuidó y jamás lo dejó solo, eso a pesar de lo mal que se había portado con Ian, eso no podría perdonarlo de ningún modo, pero tampoco habían sido fáciles las cosas para el moreno, porque debió seguir cuidando a Ian y pensando en cuándo despertaría él del coma, luego estaba su trabajo y el no seguir componiendo ¿qué debía hacer en un caso como ese? Tal vez jamás debió lanzarse al trago y tomar como un condenado, pero qué habría hecho él en ese mismo escenario, no tenía idea y aún así no tenía derecho a juzgarlo, aunque insistía en que no debió haber descuidado de esa forma a su hijo.

Realmente amaba a Blaine y le agradecía tantas cosas, porque sin él no habría podido tener a Ian, él lo había impulsado a seguir adelante cuando se vieron discriminados por intentar criarlo y darle lo mejor del mundo, solo el moreno había sido capaz de impulsarlo y no dejarlo caer en ningún aspecto, incluso cuando quiso dejar de actuar para dedicar todas sus horas para su hijo. Siempre estuvo ahí y por eso jamás debió tratarlo así, se sentía culpable, pero jamás lo reconocería, porque en parte tenía razón y eso nadie se lo sacaría de la cabeza, ni hoy ni nunca.

-¿Cuánto falta?-susurró Kurt con un nudo en la garganta y mirando por la ventanilla del avión, sí, los Anderson aún poseían cantidades abominables de dinero y eso los hacía una de las familias más ricas del país, era por eso que en vez de viajar en un auto lujoso, lo hacían en un avión de primera clase.

-No más de diez minutos-dijo James mirando su reloj y divisando por la ventanilla el estado de Ohio, donde tendría que estar su hijo, en alguno de esos rincones. Nadie más había ido con ellos, porque Kurt se los había solicitado, ya que su padre y todos los demás harían lo imposible por evitar que el castaño se esforzara y ahora más que nunca necesitaba poner todo de sí para encontrar a Blaine.

En poco tiempo aterrizaron en el patio de la antigua casa de los Anderson. Una vez ahí, James ordenó a todos sus sirvientes buscar a Blaine por todo el lugar, eso mientras él y Kurt abordaban un auto y se marchaban al cementerio, a donde demoraron quince minutos en llegar. Una vez estuvieron ahí, el castaño sintió que ya conocía ese sitio, que de algún modo había estado ahí hace años, pero no recordaba de qué forma había sido así.

Comenzaron a caminar por las solitarias cuadras del cementerio, pasó cerca de media hora cuando Kurt sintió que estaban perdidos, pero James lo cogió por el hombro y le indicó una pequeña calle, por la que caminaron y luego dieron con unas escaleras que daban hacia una tumba subterránea, abajo había una reja como puerta, ambos hombres ingresaron por ahí y fue James quien pudo notar que el lugar estaba totalmente abandonado, nadie había pasado por ahí en años seguramente.

-No está-susurró Kurt en un gemido ahogado, no podía creer que Blaine no estuviera ahí, no entendía dónde se podría haber metido, porque el único lugar a donde podría ir el moreno era donde su madre, la que siempre lo cuidó y acogió, la que jamás lo rechazó y que cuando peor estuvieron las cosas ella fue la que lo defendió del mundo y le dio las alas para volar como él quisiera-no está aquí-susurró nuevamente y acercándose a la tumba de la mujer que le había dado el ser al hombre que hoy amaba-por qué no está aquí-murmuró viendo una rosa sobre la lápida, la observó por algunos minutos y vio que estaba casi nueva.

-No sé dónde puede estar, lo siento-dijo derrotado y manteniéndose a un costado del ojiazul, miraba fijamente la tumba de su esposa, a la que no había vuelto a ver luego de su muerte, la había depositado en ese frío lugar y luego se marchó para no volver, es que no soportaba que lo hubiese abandonado de esa forma, que se hubiese ido sin avisar, que de un segundo a otro se separaran y él tuviera que cargar con Blaine y todos los líos que traía su sexualidad con él.

-Blaine...-susurró dolido el castaño y volvió a mirar la tumba, la tocó suavemente e hizo la señal de la cruz en su pecho.

-¿Eres católico?-murmuró James sorprendido.

-No, no creo en un Dios, porque por su culpa el resto me castiga por lo que soy, sé que tampoco es su culpa, pero aún así no creo en alguien todo poderoso que no es capaz de hacer nada por ti, que te mira desde allá arriba como sufres y luego a él se le dan las gracias si tú haces algo bien, eso no existe para mí.

-¿Por qué hiciste la cruz en tu pecho?-dijo el hombre sorprendido.

-Porque mi padre cree en un ser superior y encomendó a mi madre a Dios, yo hago lo mismo con la mujer que le dio la vida al hombre que hoy busco y es todo lo que quiero para mi vida-dijo firmemente y luego giró a ver a James-¿usted cree en algo superior?-dijo el castaño seriamente.

-No-dijo fríamente y tocando la tumba de su esposa-porque si algo superior existiera, sería benevolente y me habría permitido despedirme de mi mujer-dijo bajando la mirada y tragando duro-jamás pude rehacer mi vida, la extraño demasiado como para estar con otra mujer, no la valoré en vida cuando tuve la oportunidad.

-¿Por qué no lo hizo? ¿la trataba mal?-dijo el castaño interesado por el pasado que jamás le habían contado?

-No, fui buen esposo, buen compañero, buen amante y eso no bastó para retenerla, pero nunca fui buen padre, excepto cuando ella se marchó, ahí sí me preocupé por mi hijo menor y lo eduqué lo mejor que pude, ya que Cooper ya estaba fuera de mi rango.

-Tal vez debería creer, porque esa desgracia le permitió acercarse a su hijo y estar hoy con él, cuando más lo necesita-dijo suavemente y bajando un poco su cabeza como despidiéndose del cuerpo que hace muchos años descansaba en ese lugar.

-Tal vez tú también, después de todo la muerte de tu madre permitió que tu padre y tú sean la familia que hasta hoy todos envidian-dijo suavemente y siguiendo al ojiazul.

-No voy a creer en algo que trató de arrebatarme a mi padre, que casi me deja huérfano y que por poco hace que me maten-dijo con molestia.

-Pero si no hubiese hecho todo eso hoy no estarías con mi hijo, jamás se habrían conocido-dijo James con una pequeña sonrisa y ambos siguieron su camino en silencio, de algún modo se permitían creer, pero a veces era mejor negar que podía existir algo más grande que los controlaba y manejaba los hilos de sus vidas, porque jamás reconocerían que estaban bajo el alero de alguien que podría ser superior en todos los aspectos.

Comenzaron a caminar hacia la salida del cementerio, no tenían idea de dónde podría estar Blaine. El frío golpeaba con fuerza a su alrededor, al igual que el viento que azotaba con fuerzas las plantas y árboles. Además, una pequeña lluvia comenzaba a caer sobre ellos, lo que debía hacer que aumentaran el paso, pero en vez de eso fueron disminuyendo su caminar hasta detenerse.

-¿Llamó a casa?-preguntó Kurt a James.

-No, lo haré ahora-dijo cogiendo su teléfono y comunicándose con uno de sus sirvientes-entiendo, gracias, adiós-dijo colgando rápidamente-no está en la casa ni en los alrededores, no sé dónde puede estar-dijo con una mueca en los labios y bajando la mirada, empuñó sus manos sintiéndose completamente impotente al no encontrar a su hijo, al no haberlo contenido lo suficiente como para que no escapara de esa manera.

-Tal vez aún hay un sitio que no hemos visto-murmuró el castaño caminando en dirección opuesta a la tumba de la señora Anderson, iba rápidamente, comenzando a recordar el camino y el por qué todo le parecía tan familiar de un momento a otro. Sin darse cuenta comenzó a correr y sentir como la lluvia golpeaba con fuerza su rostro, haciéndolo más pesado al avanzar, porque su ropa se llenaba de agua y su piel comenzaba a doler por el frío, pero no se detendría ahora que estaba seguro de saber donde se encontraba Blaine, su esposo al que había jurado amar y proteger hasta que la muerte los pudiera separar, hasta que lo que fuera que controlara sus vidas decidiera volver a jugar y ponerlos en distintos caminos, aunque eso no estaba dispuesto a permitirlo, ni hoy ni nunca.

Siguió corriendo y no se dio cuenta en qué momento se detuvo, solo tenía que girar hacia la derecha y encontraría la tumba de su madre, el lugar donde había sido enterrada, justo bajo un árbol de duraznos que había crecido años después de su muerte, pero no se atrevía a continuar, no porque estuviera esperando a James que había dejado bastante atrás, sino porque no sabía si realmente encontraría a Blaine ahí, y si no estaba no sabía qué haría por encontrarlo.

Pero sin saber en qué momento ni de qué forma se giró hacia el camino que lo llevaba a la tumba de su madre, desde lejos vio como el agua caía fuertemente sobre la lápida y no había nada a su alrededor, solo un par de flores delante de su nombre, eran las mismas que su padre dejaba siempre que la iba a ver y eso era una vez al mes, casi siempre lo acompañaba Carol. Ahora más que nunca se sentía perdido, no tenía idea de dónde buscar ni a quién preguntar. Blaine era su mundo y lo había perdido en un arrebato de furia, porque si analizaba bien las cosas, su marido había recapacitado y terminó haciendo bien las cosas, en cambio él se precipitó cuando debió haberse tranquilizado y comprender lo que Blaine le contaba, jamás debió haberle dicho todo eso y el solo pensar que el moreno hubiese recibido la bala y muriera le destrozaba el corazón.

James había llegado hasta donde él estaba y caminaban a la par, juntos y en silencio, ambos en dirección a la tumba de la mujer que había sido la esposa de Burt Hummel. El ojiazul no sabía si podría continuar, no sabía si la vida valía mucho más si el moreno no estaba con él, pero tenía que pensar en Ian, su hijo, quien lo necesitaba hoy más que nunca, así como estuvo su padre en momentos difíciles, él también estaría con su hijo, ahora que había despertado era el más indicado para criarlo y educarlo, a pesar de que se había perdido toda su infancia.

-Solo quiero encontrar a mi hijo-susurró James mordiendo su labio inferior y dejando escapar unas cuantas lágrimas-Blaine no está bien y podría...-sin saber cómo ambos habían escuchado un quejido, a pesar del ruido que hacía el viento al chocar con las tumbas, a pesar de la tormenta que en cualquier minuto se desataría, estaban seguros de haber escuchado algo.

-Blaine-susurró Kurt acercándose más rápido a la tumba de su madre, miró por todos lados y no vio nada extraño, pero sin saber cómo se había atrevido a caminar hacía el otro lado del árbol, a donde no tenía por qué ir-Blaine-murmuró con la voz rota y las lágrimas brotando de sus ojos, le dolía verlo así, pero sabía que si no actuaba rápido lo perdería para siempre.

El moreno estaba recostado a los pies del árbol, traía una ropa que Kurt reconocía muy bien, algo que jamás olvidaría, era el traje de su matrimonio, esa chaqueta y pantalón que él le mandó a diseñar, no tenía la corbata, porque Blaine con el tiempo había decidido cambiar algunas cosas de su aspecto y entre todo eso estaba dejar fuera los corbatines, aunque a Kurt le encantaban. El ojimiel estaba recostado en posición fetal, con sus rodillas contra su pecho y sus brazos protegiendo... ¿qué tenía en sus brazos?

-Blaine-dijo James acercándose e intentando moverlo-está helado-dijo el hombre aterrado y cogió su teléfono para llamar a una ambulancia.

-No-susurró Kurt abrazándose a él y tocando su rostro con sus manos, sus lágrimas comenzaron a bajar por sus mejillas y a caer sobre la cara de su marido, quien apenas respiraba y no era capaz de hablar ni de moverse-Blaine-decía el ojiazul y lo movía suavemente, pero nada, tenía levemente abierta la boca y por ahí algo de aire pasaba-tenemos que sacarlo de aquí-dijo el castaño desesperado-¡Ahora!-gritó tomándolo como pudo en sus brazos-ayúdeme-dijo a James quien cogió a su hijo en brazos y sin saber de dónde estaba sacando fuerzas lo cargó hasta el camino que los devolvería a la entrada, pasaron varios minutos antes de que pudieran llegar, pero cuando lo hicieron vieron a la ambulancia que se detenía en la entrada mientras los paramédicos bajaban rápidamente.

-Aquí-dijo Kurt apenas, sentía como las fuerzas lo abandonaban, pero no era momento para ser débil, tenía que estar con su marido, quien ahora más que nunca lo necesitaba.