Salvajes.

AU.

Género: Yaoi, humor, romance.

Pareja: Kibanaru

Blablablá – normal.

"blablablá" – recuerdos.

"blablablá"- pensamientos.

(leve sasuhina) en este capítulo.

El esperado lemon y último capítulo de esta historia.

Disclamier: los personajes de Naruto no me pertenecen son del mangaka Masashi Kishimoto.

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Capitulo 4: (Amor salvaje)

¡Ya estaba bien!. Ya se había decidido, ya no había marcha atrás. Respiró profundo mientras comía su último bocado de la comida y miraba a quien se hallaba justo en frente suya. El estúpido e increíblemente idiota emo, se había sentado enfrente de él y de Hinata, quitándole la oportunidad de ver a su ojiazul. Si, suyo. Ya estaba harto de pensar tanto en algo que tenía claro desde el principio. El kitsune le gustaba e iba a ser suyo como diese lugar.

Y tenía un plan. Miró a su amiga al lado suyo con una sonrisa perversa. Y ella le ayudaría.

Hinata se encogió al sentir la mirada del castaño, algo no pintaba bien. Sabía lo que pasaba con su amigo puesto que le había notado raro antes y al fijarse un poco más pudo ver claramente que el ojinegro solo tenía ojos para el que fue un día su amor platónico. Suspiró. Cuando su amigo la miraba así, es que había pensado en un plan y eso la incluía a ella. Empezó a ponerse nerviosa juntando las yemas de los dedos índice cuando empezó a contarle lo que tenía planeado. No era que no quisiera ayudar a su amigo en apuros "amorosos", pero le daba mucha vergüenza hacer lo que le estaba pidiendo. Asintió con la mirada gacha del sonrojo y suspiró.

-h-haré… lo que pueda… - dijo bajito.

-Muchas gracias Hinata… te debo un favor – le dijo el otro con entusiasmo.

-Mmm.. k-kiba… - el aludido que ya se estaba levantando giró la cabeza en busca de la mirada de la chica. Ojos perla se enfrentaron contra los del castaño – s-sí… un favor m-muy gr-grande… -dijo esta con una sonrisa. El chico sonrió y se dirigió a los baños para lavarse la cara y despejarse para comenzar su plan.

Fuera del baño. Al recoger la mesa y las cosas de comer, Hinata tropezó accidentalmente con el Uchiha, el cual gruñó al tener comida en su haori* nueva.

-L-lo siento mucho Uchiha-san… - murmuró nerviosa una disculpa – s-si le parece bien, me acompaña un momento… p-para poder limpiarle la r-ropa… - dijo con un poco de sonrojo en las mejillas.

Todo por ayudar a su amigo. Miró al pelinegro que la miró con una extraña sonrisa y para sorpresa de todos, aceptó con un asentimiento de cabeza y siguió a la nerviosa peliazul por el pasillo. Le iba a deber una muy grande.

Kiba sonrió al ver a la chica marcharse con el Uchiha. Decidido, fue a su objetivo. Naruto. Este al verlo acercarse, le recorrió un escalofrío por la espalda, tenía la mirada fija en él. Nervioso hizo como que seguía hablando con Sakura, ella estaba de espaldas y no podía ver al castaño así que contenta siguió con la charla con el rubio.

-Buenas chicos! – saludó el dueño de akamaru, posicionándose al lado de la pelirosada.

-Kiba! – dijo ella mirando al chico – me asustaste, ¿Qué te trae por aquí? – dijo ella mandándole indirectas déjame-asolas-con-el-rubio.

-Quiero hablar con Naruto de una cosa – dijo el sonriente, atreviéndose a retarla.

-¿tiene que ser ahora? Estábamos hablando de… -empezó, pero no la dejo terminar.

-Seguro que no te importara… solo será un rato, después te lo devuelvo…

El rubio miraba la escena sin comprender, pues él no se daba cuenta de la tensión en el ambiente. Miraba a Kiba confuso, ¿de qué querría hablarle? Durante toda la noche no se había cruzado con él, es más parecía querer evitarlo y ahora de repente se acercaba como si nada para hablar. Movido por la curiosidad y el enfado, se levantó.

-Bueno pues a ver qué quieres-ttebayo – dijo con una sonrisa para no preocupar a Sakura – ahora vuelvo Sakura-chan – añadió siguiendo al castaño a otra parte de la sala.

El chico de las marcas en las mejillas sonrió para sí mismo triunfal y se alejaron de la chica con cara de pocos amigos. Siguiendo su plan entraron al baño de hombres sorprendiendo al ojiazul. Se paró en cuanto entró, parando también al rubio detrás de él.

-¿Y bien? ¿De qué me querías hablar? – dijo el Uzumaki más serio.

-Desgraciadamente se me dan mal las palabras… - respondió el ojinegro, con una sonrisa que el rubio no pudo ver porque seguía de espaldas a él.

Mientras el descendiente del kyubi intentaba entender porque lo había traído allí. El otro se giró y con destreza puso sus labios sobre los otros, mientras lo arrinconaba contra los lavabos. El atacado, solo podía abrir los ojos en respuesta. Estaba sorprendido por la rapidez de su amigo y debería de estar cabreado por tratar de hacer algo con él en un baño público y alejarlo de su amor de la infancia por solo unos tórridos besos con su compañero de piso. Debería… debería… pero no era así, contra todo pronóstico en su mente, comenzó a corresponder el beso en un juego creado para ver quién permanecía con el control. No podía evitarlo, el chico frente a sí lo calentaba, y mucho.

Era una manera muy ruda de actuar, pero no tenía otra forma de decirle que le deseaba y no sentirse ridículo. Por un momento experimentó el miedo de no saber si el rubio correspondería a sus labios o simplemente lo separaría de sí o lo espantaría diciéndole que no se quería acercar a él, que le daba asco. Tragó fuerte y empezó a morder suavemente el labio del otro chico. Empezó a verse correspondido y dio gracias a lo que estuviera allá arriba, por concederle ese minuto de felicidad.

Por minutos el beso se estaba volviendo más exigente, haciendo incluso suspirar roncamente al portador de los ojos de color cielo. Pero una cosa estaba clara, si querían seguir adelante, no podían hacerlo allí, pronto los pillarían, además de que era antihigiénico y no quería hacer eso con su rubio la primera vez juntos.

Se separó lentamente con una protesta del chico delante suyo.

-S-si quieres seguir… no podemos hacerlo aquí… - dijo el Inuzuka recuperando lentamente el aire perdido en sus pulmones. Al ver la incomprensión momentánea del Uzumaki siguió – te esperaré en la habitación doble, por si quieres… pero es tu decisión… - y salió por la puerta por donde había entrado.

El rubio recuperó parcialmente la consciencia. Había estado a punto de hacer cosas pervertidas con Kiba en el baño de hombres en la fiesta que habían organizado para reencontrarse. Su cara ganó un tono rojizo intenso. Lo peor de todo es que no podía engañarse a sí mismo, le había gustado y según su parte baja, quería más de ello. Miró a la puerta. Salir de allí sin decirle nada a nadie e ir directo a la habitación con Kiba era descarado y de maleducado, pero también es verdad que él nunca había sido muy educado y que le importase la opinión de los demás. Con una leve sonrisa en su rostro salió del baño y se escurrió por un lado de la sala hasta el pasillo camino a las habitaciones.

Kiba estaba en la oscuridad de la habitación sentado en uno de los sofás de la entradita y mirando fijamente a la puerta. Había dejado todas las cartas sobre la mesa al rubio, incluido el poder rechazarlo, lo cual le hacía inquietarse más y no supo si fue bueno hacerlo y exponérselo, pero debía ser sincero, después de todo tenía que confiar en que el rubio si se presentaría. En eso, recordó las palabras que tuvo con Naruko unas horas antes.

POV Kiba:

"Antes de ir a por el rubio y hacer que Hinata me ayudara, me acerqué a la Uzumaki, la cual se hallaba de espaldas hablando con su antiguo grupo de compañeras. Le toqué el hombro tratando de no asustarle y ella se giró con una sonrisa como si hubiera sabido que estaba ahí desde el principio.

-Hola Kiba-kun…

-H-hola Naruko… - dije nervioso de repente - ¿podríamos hablar? - vi que su compañía seguía ahí y aclaré - ¿en privado?

Ella hizo un gesto con la mano a sus amigos y ellos se fueron con sendas sonrisas pícaras. Seguro que se creían que trataba de ligármela. Suspiré riéndome internamente. Antes de que pudiese explicar el motivo de porque estaba allí, la ojiazul sacó del bolsillo de su falda unas llaves de habitación, las cuales mostraban el numero de este.

-¿C-como lo supiste? – pregunté temeroso de que se me notara en la cara.

-Soy su hermana – dijo como si eso lo explicara todo. Viendo mi cara de poker, siguió con la explicación – yo me fijo en todo lo que tiene que ver con él, incluido sus pretendientes – dijo esto último con una sonrisa, haciendo que algo de calor se me instalara en las mejillas.

Fui a coger la llave de su mano, pero la apartó de mi alcance. Antes de poder protestar me pregunto ¿Qué vas a hacer?. ¡Qué pregunta era esa! Si fuera sincero, le diría que me lo quiero comer desde la cabeza a los pies cuantas veces haga falta para hacerlo mío completamente. Me sonrojé. Pero eso no es algo que se le pueda decir a la hermana del chico con el que quieres hacer eso, así como así. Además de seguro que ella lo sabía y solo me hacía esas preguntar para ponerme más nervioso de lo que estaba. Pero ella no hablaba, ¿eso quería decir que de verdad estaba esperando una respuesta? De repente ella rió y me tendió la llave.

-No te preocupes, se que eres buena persona… - dijo para mi alivio – te encomiendo a mi hermano con consentimiento, eso sí… - me agarró del cuello de la camisa que llevaba y me acercó a ella de forma amenazadora – que yo no le vea llorando o triste por tu culpa ¿entendido? Si no las consecuencias serán muy malas ¿me explico? – levanté las manos en señal de rendición y pacifismo – así me gusta – y me soltó. Estaba a punto de irme cuando añadió - …él puede ser indeciso, pero al ser de su familia tengo claro que si algo le gusta va a por ello."

Fin POV Kiba.

La puerta se abrió lentamente sacando al castaño de sus recuerdos y una sonrisa. Si hiciera caso a las indicaciones de la rubia, eso significaría que por lo menos lo deseaba, y eso ya era algo.

-¿Kiba? – pronuncio lentamente el Uzumaki encendiendo la luz.

Solo paso un instante después cuando el castaño volvió a apagarla, poniéndose detrás del rubio. Antes de que Naruto dijera nada, Kiba ya repartía besos hambrientos por su cuello.

-Creo que será mejor que no me veas los colmillos por ahora – susurro cerca de su oído, haciendo al otro chico estremecer.

-Idiota, ya te los he visto… - dice el rubio girándose a él y besándolo salvajemente – además yo también tengo – gruñe dándole un mordisco en el hombro, haciéndole cerrar los ojos.

-Podría hacerte daño… - responde el de ojos negros devolviendo el beso desesperado.

-Inténtalo – responde el otro.

Es un reto. Un reto por saber quién se hace con el control de la situación y los dos están conformes con ello. Eso se estaba volviendo una costumbre muy agradable, Pensó Kiba ahogando una pequeña risa. Entre gruñidos y besos se desplazaban hasta la cama, deshaciéndose de sus camisas y pantalones para tirarlas por el camino, hasta llegar al borde. Para sorpresa del castaño es él el que estaba debajo. El ojiazul empieza a morder su cuello y después va bajando por su pecho hasta los pezones, en los cuales empieza a desperdigar mordiscos y lametones, haciendo estremecer al Inuzuka debajo de él. Naruto esboza una sonrisa, está ganando terreno y es hora de acabar con ello.

Cuando se disponía a seguir bajando su recorrido de besos, el castaño aprovecha su despiste y lo hace girar posicionándose encima del ojiazul, que tenía una mirada de sorpresa en su rostro.

-Me gusta más así – susurra con voz ronca en su oído.

Su sonrisa se amplía al no oír quejarse al rubio de sus mordiscos y lametones por su cuerpo. Realmente había descubierto el punto a su favor para hacerlo caer. Aún así tenía que estar seguro de que no escaparía, ni se iría. Agarró sus muñecas poniéndolas por encima de su cabeza y le volvió a susurrar.

-Esta vez no escaparas… ¿verdad?

El rubio no dijo nada, por lo que él siguió con sus caricias. Naruto, a pesar de querer llevar el control, se estaba dando cuenta de que disfrutaba del contacto de la boca del castaño por su cuerpo y por más extraño que le pareciera, no quería que parara.

Poco después se deshicieron de las ropas que les quedaban puestas, mientras seguían besándose vorazmente. Y tomando el miembro del otro en la mano empezaron a masturbarse lentamente. Otro reto por supuesto. No lo habían dicho, pero ellos sabían que quién acabara antes haría de pasivo. Otra sonrisa se dibujó en el rostro de Kiba, no pensaba perder, deseaba ver como el rubio se deshacía bajo sus brazos. Y sin querer admitirlo el rubio se estaba dejando vencer. Tener al chico de las marcas rojas en las mejillas tocándole su parte más intima, lo puso más caliente de lo que creía. Y perdió, esparciendo su semilla entre los dos cuerpos.

Al contrario de lo que creyó el ojinegro, el rubio se abrió para él. Su interior revoloteó. Esa era otra cosa que le gustaba del rubio, era directo y no se andaba por las ramas. Poco a poco fue entrando por la cavidad del de ojos color cielo, y este pese a ser su primera vez se acercó a la cara del castaño y habló.

-No huyas como un perrito cobarde y termina ya… - el aludido lo miró sorprendido, pero le hizo caso y terminó de entrar en él, haciéndole soltar un pequeño grito ahogado.

El otro se preocupó. "No debía de haberle hecho caso" se repitió, empezando masturbarle y a darle besos y mordidas por el cuello. No seguiría hasta que no viese como el dolor desaparecía del rostro del ojiazul.

Lentamente Naruto se empezó a sentir mejor y su interior agradeció el tacto del Inuzuka. Verdaderamente parecía preocupado por él y eso le hizo sentir algo cálido en su interior, haciéndolo sonreír. Le dio señales de que estaba preparado y Kiba empezó a embestir contra él, primero embestidas cortas y suaves, y luego más profundas y salvajes, haciendo al rubio gemir de placer. Eso solo logró poner a Kiba más y más caliente. El otro levantó la cabeza y en un rápido movimiento atrapó los labios del castaño, quién respondió con el mismo entusiasmo.

Llegó el momento del orgasmo y Naruto se agarró a la espalda de Kiba, arañándolo en el proceso, mientras los dos gruñían de placer. Haciendo creer, si alguien pasaba por allí, que dentro de la habitación no había personas si no fieras dispuestas a comer.

El ojinegro se dejó caer encima del cuerpo del rubio y salió de él. Después de unos minutos recobraron la consciencia y ambos se miraron sonrojados. Nunca se habían imaginado que acabarían así. Volvieron a mirar el techo. Muchos sentimientos se agolpaban en el interior de ellos, haciéndolos callar por minutos pensando quién sería el primero en hablar. Fue Kiba.

-En realidad, el chico con el que había pensado tener un beso… fuiste tú… - dijo haciendo que el rubio lo mirara sorprendido. Sonrió.

-Yo no he durado en una cita más de media hora, porque todos los temas acaban hablando de ti… -rió – y no porque lo sacara la chica.

Kiba rió con él. Por una vez se estaban sincerando y eso les sentaba de maravilla. Se dio cuenta de que era su turno de nuevo y decidió decir lo que se intentaba negar durante los días anteriores.

-Me puse celoso de Sasuke… - dijo con un brazo sobre los ojos de la vergüenza. Notó como la cama crujía al incorporarse el rubio.

-¿del teme? –

-Je, sí, … porque me di cuenta de que solo te quería para mí…

Esta vez era el ojiazul el sonrojado. Se volvió a acostar pensando en lo que le había dicho el castaño. El otro al ver que no decía nada lo miró.

-Yo… me di cuenta de que solo quiero al que me dio el primer beso… - Kiba tragó saliva, no le gustaba como sonaba eso - …tú… - y le devolvió la mirada.

-Yo estoy seguro… que desde hacía tiempo sentía algo por ti, pero no quería admitirlo por… - pero el rubio no le dejó acabar.

-… por miedo a no saber lo que pensaba yo… - terminó la frase para sorpresa del castaño – yo también pensaba lo mismo – dijo con una sonrisa.

Kiba no podía expresar la felicidad que sintió en ese momento con palabras así que hizo lo mejor que se le ocurrió. Acercarse de nuevo a Naruto y morderle el labio mientras se posicionaba de nuevo sobre él.

-¿Otra? – dijo con una sonrisa pícara.

-… - el rubio rió al comprender - …otra… - respondió con una sonrisa zorruna.

Y siguieron entre las sabanas durante toda la noche, demostrándose esos sentimientos que no podían expresar con palabras. Porque tampoco hacía falta. Ellos sabían lo que sentían y era amor, pero no un amor normal y corriente, porque ellos no eran normales. No se podía esperar un amor normal viniendo de dos bestias tan míticas, ellos tenían que dar rienda suelta a su instinto. Por lo que si se tuviera que clasificar, lo tendrían claro. Sería… un Amor salvaje.

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FIN.


Bienvenidos al último capitulo de esta historia! ;/; espero que os haya gustado leerla. ¿Como me ha quedado el lemon? es el primer lemon yaoi que escribo o.o así que estaba un poco nerviosa xP

*HAORI: Parte de arriba de la ropa que lleva sasuke en shippuden (la blanca), busque la definición exacta pero no salía, si tienen alguna duda buscad en google imagenes :3

Como ven la parte del Sasuhina es bastante breve pero tenía que ocurrir para despejar a Sasuke del camino del castaño xD Así que perdonen a los que no les guste esta pareja u.u

Bueno, y hasta que este fic. Espero que les haya gustado y todos sus reviews serán bienvenidos!

Sin más neko-besitos a todos y espero que paseis a leer mas historias mías ^^-