SmillerKlaine: trataré de terminar todos mis fics, y sinceramente le tengo un especial cariño a Luz en las Sombras, me gusta mucho ese fic, así que creo que ahora me iré a ver cómo continuarlo. Muchas gracias por leer y comentar! =)

Mikuniru: gracias a ti por leer y comentar, espero te guste el epílogo =)

Anne: sinceramente también derramé mis lágrimas escribiendo este fic. Y realmente me gustó escribir el epílogo que subo ahora, espero también te guste. Pronto continuaré mis otros fics, ya que no debería comenzar algo nuevo sin terminar lo anterior. Gracias por leer y comentar!

Bonamore: cierto que es injusto que fuera un sueño? pero era eso o que realmente Blaine estuviera muerto y no puedo matar a mi personaje favorito, no aún al menos. No creo estar preparada para eso. Ojalá te guste este final. Saludos!

ValeAsencio: siempre juego en los fics, me encanta darles vueltas inesperadas y hacer que los lectores lleguen al límite, lo mejor es saber que lo logro. Ojalá te guste lo que sigue! gracias por leer y comentar!

Gabriela C: así es, un sueño de Burt. Gracias por leer y comentar! =)

mayiklaine: gracias por leer y comentar, aquí va el epílogo! saludos!

Este fic va dedicando completamente a Pinnita Criss-Anderson: TE AMO MUCHO! y espero que te guste el epílogo y final de este fic, ya me dirás =)

Muchas gracias a todos los que leyeron, comentaron y siguieron este fic, espero que les guste lo que viene en el epílogo, ahora intentaré continuar mis fics, y al parecer comenzaré por Luz en las Sombras (aunque ya tengo una idea para un fic nuevo).

Gracias por leer!

Anixita


Llevaba más de 10 años en tratamiento, incluso antes de casarse con Kurt que había iniciado esa terapia y todo gracias a Burt Hummel, quien de un día para otro llamó a su padre y le insistió que debía llevarlo a un oncólogo para revisar que no tuviera cáncer al hígado. Si debía ser sincero, consideraba que todo eso había sido demasiado específico, como si de algún modo su suegro hubiese sabido lo que iba a pasar con él, pero aún así lo encontraba ilógico.

Se suponía que su esposo e hijo lo iban a acompañar al examen y posterior chequeo de ese día, pero Kurt se excusó diciendo que llevaría a Ian a jugar al parque, que no debía de estar tanto tiempo en el hospital. Sinceramente, le dolía la postura del castaño, jamás en todos esos años lo había dejado solo en un chequeo y ahora tenía algo mejor que hacer, incluso su padre y suegro no podían. Sus amigos estaban ocupados en mejores cosas y él estaba completamente solo en la sala de hospital esperando por el resultado, fue en ese momento en que escuchó a una enfermera decir su nombre.

-Blaine Anderson, la doctora López lo espera en el box 8-dijo la mujer suavemente y el moreno se levantó de su lugar y caminó hasta la consulta. Entró tranquilamente y vio a la morena, que años atrás lo había molestado tanto y ahora era su oncóloga, la mujer que más ayudaba le había dado en los últimos años.

-Hobbit-dijo con una sonrisa y lo abrazó-¿y la nenaza de Hummel no vino?-preguntó con sorpresa y sin creer que Blaine había ido solo.

-Tuvo algunos asuntos más importantes-dijo intentando ahogar el nudo que se había formado en su garganta.

-En estos momentos me encantaría asesinarlo, no debe dejar solo cuando vienes para acá, porque las noticias no siempre son buenas-dijo seriamente y le indicó que se sentara delante del escritorio donde ella ya tomaba asiento.

-No, él solo debió salir con Ian hoy, pero está bien-dijo suavemente y restándole importancia al asunto.

-Bueno, mejor veamos tus exámenes, porque no te mantendré en más suspenso-dijo cogiendo un sobre que habían puesto en su escritorio, de ahí extrajo los papeles y miraba con atención todas las palabras que estaban impresas en los papeles. Pasaron algunos minutos antes de que la morena dejara el papel sobre la mesa y mirara a Blaine.

-¿Y qué pasa ahora?-dijo algo nervioso, porque la morena no parecía muy tranquila.

-El cáncer volvió y tendremos que recomenzar con el tratamiento-dijo viendo como Blaine se hacía pequeño en su silla, como sus hombros bajaban y sus ojos se llenaban de lágrimas.

-Gracias por todo-murmuró con suavidad y se levantó del asiento, le extendió una mano que ella sujetó-te estaré llamando en caso de que decida tratarme.

-¿Decida?-dijo sorprendida y sin poder creer lo que le decía Blaine-tienes que tratarte sí o sí, eso no está en cuestionamiento, te vas a...

-No me puedes obligar, eres mi médico tratante, pero aún así yo decido lo que se hace con mi cuerpo-dijo tomando el poco de la puerta y abriéndola-de todos modos gracias por la preocupación-dijo eso y se marchó de ahí. Necesitaba llorar y estar solo, porque así se sentía, completamente solo, su familia no estuvo y para peor su esposo, a la persona que más amaba en el mundo no estaba con él, y hace mucho tiempo que no estaba. Ya casi no hablaban y hace dos años que no tenían sexo ni nada, ni siquiera un beso. Al parecer Kurt se había dado cuenta de que él no era más que un trapo inútil con una enfermedad que se lo comía constantemente.

Llegó hasta el estacionamiento y tomó el auto que él mismo comprara hace un año, realmente había sido una buena adquisición, y ahora le daría el mejor uso de todos. Se iría lo más lejos posible por un par de días y sin contarle a nadie. Tenía muy claro a dónde se iría, pero lo que no sabía era qué haría una vez ahí, tal vez visitaría a viejos amigos y conversaría un poco, aunque si lo pensaba mejor, todos sus amigos eran de New York, y a donde se dirigía ya no le quedaba nada.

Fueron cerca de 6 horas de viaje en auto, las que pasó escuchando música y noticias en la radio, mientras su teléfono celular no dejaba de sonar en el asiento trasero, realmente no le importaba quien fuera, necesitaba estar solo, lo único que le podría preocupar era su hijo Ian, quien estaba al cuidado de Kurt, quien le podría dar todo lo necesario para que estuviera bien para cuando él decidiera volver.

Cuando estacionó el auto en el garage no pensó que en la casa podría estar su padre o hermano, solo bajó del auto, tomó su teléfono y vio las llamadas perdidas, todas eran de Burt Hummel, Santana López y había un par que eran de Kurt, pero eran las menos. Suspiró cansado y subió hasta la casa, una vez dentro se dio cuenta que no había nadie. Seguramente su padre seguía de viaje y su hermano no había pasado a visitar. Así que podría quedarse todo el tiempo que quisiera ahí. Pero su teléfono comenzó a sonar y era su marido quien llamaba, decidió contestar, después de todo estaba muy lejos como para pensar que él iría hasta ahí a gritarle.

-Hola-dijo suavemente y escuchó mucho ruido al otro lado de la línea.

-¿Dónde estás?-dijo la voz sería de Kurt.

-En casa, por qué-dijo tirándose en un sillón y observando todo el lugar, realmente los años sí habían pasado por esa casa.

-No estás aquí, no te veo y hace seis horas que saliste de la consulta con Santana.

-Estoy en Westerville, en la casa de mi padre-dijo escuchando el silencio que se producía del otro lado de la línea.

-¿Por qué te fuiste?-dijo intentando no alterarse.

-Porque a ti no te importo-dijo con frialdad, aunque sintiendo que lo que hacía en ese momento estaba demasiado mal y que debería devolverse a New York, que debía tomar su auto y encontrarse con su marido e hijo y olvidar todo eso que estaba pasando en esos instantes.

-Me importas Blaine, sino por qué te habría hecho una fiesta en la que nos dejaste esperando y...

-No me tocas hace dos años, ni un beso ni nada, no te acercas, no preguntas cómo estoy-dijo fieramente y sintiendo rabia de todo lo que estaba pasando-¿sabes cómo me fue en el control de hoy? ¿Sabes lo que es sentir que la persona que amas no está contigo cuando lo necesitas más que nunca?-dijo furioso y dejando salir toda la pena que sentía.

-Pensé que...-intentaba decir, pero ya era inútil, Blaine solo podía pensar en todo lo malo que ocurría ahora con él.

-¿Una fiesta me recuperaría del cáncer? Porque para tu información volvió-dijo de una vez y todo quedó en silencio, el joven Hummel no respondió en varios segundos, a lo que Blaine suspiró con fuerza-realmente esta relación no está funcionando, si te quieres separar o algo me avisas, en cuanto a Ian... ya veremos qué pasa, pero de momento me quedo en Westerville y tu puedes hacer lo que estimes conveniente, adiós-dijo colgando la llamada y sin esperar respuesta.

No pasó ni un minuto cuando el teléfono volvió a sonar y cuando lo iba a tirar lejos se dio cuenta de que ahora lo llamaba Burt, ese hombre era casi un padre para él, no podía dejar de escucharlo, por lo que contestó y se aprontó a lo que viniera.

-Blaine-dijo el hombre algo cansado-Kurt me dice que tienes cáncer nuevamente-dijo lo menos frío que pudo.

-Sí, pero no me haré el tratamiento, si esto me lleva a la muerte que así sea, pero no volveré a New York si es lo que quiere ¿usted sabe cómo me ha tratado Kurt en los últimos dos años? ¿Lo frío y poco preocupado que ha estado?

-Esto no es fácil para él, debes entenderlo...-trataba de decir.

-¡Hace diez años que él sabe que estoy enfermo! ¡Él me había ayudado durante estos años a sobrellevar la enfermedad y...!-no pudo seguir hablando, sintió como perdía el aliento y se comenzaba a ahogar, el teléfono cayó al suelo y su cuerpo también, de paso se había golpeado la cabeza contra la mesa de vidrio que su padre siempre insistió con poner en el centro de la sala, estaba inconsciente en el piso, mientras Burt escuchaba con terror los pocos sonidos que se producían.

Y fue justo ese el momento en que Cooper Anderson había decidido ingresar a la antigua casa a recoger una guitarra que necesitaría para una obra en la que participaria. Pero al escuchar un golpe decidió acercarse por si las dudas y ahí encontró a su hermano tirado en el suelo y con sangre saliendo de su cabeza, cogió el teléfono en el suelo, de donde salían gritos llamando a Blaine, al mismo tiempo llamó desde su teléfono a emergencias y mientras este sonaba y sonaba contestó el de su hermano.

-¿Quién habla?-dijo seriamente.

-Burt Hummel.

-Burt, soy Cooper, entré recién y estoy llamando a emergencias desde mi teléfono, iremos al hospital de Westerville, luego les avisaré más novedades, hablamos-dijo de forma breve y colgó.

Apenas Burt escuchó hospital de Westerville se le vino a la memoria el sueño que tuviera hace diez años, en el que ingresaban a Blaine en ese mismo lugar para luego anunciarle que tenía cáncer y estaba tan avanzado que no podrían con él, sabía que la situación era muy distinta, pero aún así le sabía todo tan similar.

No sabía dónde estaba, solo sentía una mano acariciando su brazo y otra mano acariciando su cabeza, era una sensación agradable, pero aún así no podía dejar de sentir su cuerpo pesado y que todo daba vueltas y vueltas, incluso no podía abrir los ojos.

-¿Quién es?-se atrevió a preguntar aún con los ojos cerrados.

-Kurt-murmuró el castaño sin decir nada más y siguiendo con la caricia, el moreno no se quejó, solo se dejó hacer, ya que era tanto el tiempo que el ojiazul no era así con él que le era imposible no pensar que ese era un muy buen sueño del que no quería despertar jamás.

-No te vas a morir, así que deja el teatro-susurró el joven Hummel sin dejar la caricia.

-Volvió el cáncer-susurró Blaine seriamente y abriendo de golpe los ojos, pero la luz era muy fuerte por lo que los debió cerrar de nuevo.

-Hay Blaine, recuerda que Santana no ve mucho sin lentes, y cuando miró los resultados no los llevaba puestos, me llamó después de que trató de contactarte sin resultados-dijo con suavidad y vio como su marido abría los ojos y fruncía el ceño-no tienes cáncer amor, todo fue una negligencia, sí quieres la podemos denunciar.

-No-susurró suavemente y miró hacia el frente, no quería sentirse tan pequeño y estúpido como se estaba sintiendo en ese instante-pero aún así esto no cambia las cosas-dijo seriamente y sin mirarlo.

-¿Qué cosa? ¿Estás molesto por la falta de sexo y el que ya no te he besado?-susurró acercándose a su rostro y depositando un beso suave-te quejas de que ya no parezco excitado contigo-murmuró en su oreja y mordió el lóbulo con suavidad-¿eso es?-dijo apartándose y notando el fuerte sonrojo que cubría el rostro de su marido.

Kurt se apartó del moreno y se puso de pie, caminó hasta la puerta y la cerró con seguro, luego se quitó los zapatos, la chaqueta y desabotonó el pantalón que portaba, abrió su camisa y antes de que Blaine pudiera decir algo entró en la cama y lo abrazó con fuerza. Luego, se subió sobre él y puso ambas piernas a los costados, aprisionando sus caderas, su rostro quedó a centímetros de la boca del ojimiel, quien lucía muy sorprendido, eliminó la cercanía entre ellos y lo besó suavemente, paseando su lengua por los labios de su marido y luego haciendo el beso aún más profundo.

Blaine correspondió con ansias, con la necesidad que tenía hace dos años, con todo lo que se había guardado durante ese tiempo. Atrapó el cuerpo de su esposo entre sus brazos y lo pegó más a su cuerpo, logró sentir la excitación del castaño y se aventuró a mover sus manos hasta el pantalón del ojiazul y lo bajó junto a su ropa interior.

-Vas rápido-susurró Kurt apartándose levemente, a lo que Blaine sonrió.

-Y tú te aprovechas de que estoy desnudo debajo de esta bata de hospital-alcanzó a decir antes de que el castaño lo callara con un beso fuerte y necesitado. Kurt paseaba sus manos por todo el cuerpo del moreno, arrancándole suaves gemidos que él mismo imitaba, ambos estaban al borde de la excitación, sus erecciones se frotaban fuertemente con el vaivén de sus cuerpos y cuando Blaine posicionaba a Kurt para poder penetrarlo, golpearon a la puerta.

-El doctor necesita entrar y estoy seguro que mi hijo está violando al enfermo-dijo Burt desde el otro lado de la puerta y ambos muchachos se miraron con lujuria, sintiendo como volvían a estar juntos, como se había despertado todo lo que habían perdido en esos dos años. Se volvieron a besar con fuerza y Blaine abrazó a Kurt antes de que este pudiera alejarse y arreglar sus ropas.

-Espera un poco-dijo Kurt a su padre que estaba al otro lado de la puerta.

-Lo sé-dijo riendo, a lo que ambos se sonrojaron.

-Solo quiero saber una cosa-murmuró Blaine viendo como Kurt se trataba de arreglar y quedar tan perfecto como estuviera antes.

-Dime-murmuró calzándose los zapatos.

-Porque dejaste de tocarme, besarme y hacer todo lo que hacías siempre conmigo-susurró suavemente y mirando al ojiazul.

-Increíble-dijo con una sonrisa divertida-no puedo creer que tu memoria sea tan mala, amor-dijo acercándose y acariciando su rostro-tú mismo me dijiste que lo mejor sería no tener mucha actividad porque podías deshidratarte y agotarte más de lo necesario en el acto, eso debido al tratamiento que llevabas hace dos años, y lo de los besos fue algo que se fue dando así, de a poco nos apartamos más y más- Kurt lo beso suavemente en los labios y luego dijo-y lo mejor del caso es que ni recuerdas haber dicho eso.

-No-murmuró con una mueca en los labios-pero sé que es cierto, no me mentirías y siempre has tenido mejor memoria que yo-dijo con suavidad.

-Así es, siempre tengo la razón-dijo con orgullo y una sonrisa, luego se acercó a la puerta y la abrió-será mejor que te analice el médico ahora.

-¿Por qué me desmayé?-dijo cogiéndolo por la mano para que no se fuera aún.

-Estabas deshidratado, supongo estuviste llorando y no bebiste nada durante seis horas de camino, además que hiciste un esfuerzo muy grande de conducir hasta Ohio.

-Eso lo explica, entonces estoy bien-murmuró suavemente.

-Sí, la idea es que el médico te revise y si está todo en orden nos vamos a casa-dijo sonriendo.

-Lo mismo espero-susurró con una pequeña sonrisa.

-Y podremos terminar en casa lo que empezamos aquí-dijo con lujuria y mirándolo atentamente-y también espero que tu excitación ya esté abajo.

-No lo está-susurró sonrojado y mordiendo su labio inferior.

-Entonces-Kurt se acercó a su oído y murmuró-imagíname teniendo sexo desenfrenado con Adam, mientras gimo su nombre, él me tiene contra...

-¡Qué!-gritó furioso-ese bastardo...-y Kurt levantó la ropa de cama para revisar a su marido.

-Listo, ahora sí estás presentable-dijo dándole un beso en la mejilla y saliendo rápidamente de ahí. Blaine se quedó perplejo ante eso y sonrió. Realmente le gustaba su vida con Kurt, porque era todo lo que necesitaba en la vida y no debía olvidar a Ian, su hijo de apenas dos años. Los adoraba a ambos y esperaba que las cosas fueran bien de ahora en adelante, para así ser felices y no tener que lamentar nada el día de mañana.

FIN