Sara salió corriendo muerta de vergüenza, buscaba a Kagome pero no la encontraba, de repente la vio en la cafetería y fue a ver que pasaba.

Espere, cuando Sesshōmaru se entere de esto, va a ser despedida- bufó Kikyo llena de helado.

Jajaja ¿que lindo payasito trajeron a la academia, con que fin vino Inuyasha?- preguntó Sara tan imprudente como siempre, pero ella no tenía ni idea de lo que había hecho Kagome- bueno, viéndolo bien más parece un mimo zombi podrido

Inuyasha, dime desde cuando contratan a inmaduras como estas- le preguntó Kikyo a su novio demasiado alterada, Inuyasha no quería defender a Kikyo y quedar mal con Kagome.

Ay mira tú Inuyasha, el mimo habla y todo- siguió Sara que le encantaba molestar a cualquiera-

No te rías Sara- fingió Kagome- es que de accidente le eché helado a la novia de Inuyasha.

Kikyo es mejor que nos vayamos-pidió Inuyasha tratando de salir de tan gran aprieto

Ah con que la zombi es novia de Inu, ay que lástima, yo creí que tenías buenos gusto Inuyasha- bromeó Sara.

Inuyasha, ¿no vas a despedir a este par de bastardas?-gritó Kikyo, que seguía siendo la burla de todos.

Podremos ser bastardas pero no parecemos zombies jajajaja-continuó la de ojos azules riendo a carcajadas.

Inuyasha, me dijo zombi, despídela-

Kikyo, por favor vámonos-

Sabes que Inuyasha, está bien no las despidas, pero terminamos- cuando dijo esto Kikyo salió de ahí y todos se quedaron sorprendidos.

Kagome se sintió, demasiado mal, porque no quería que Inuyasha se molestara con ella.

¿Cuanto nos vas a pagar por este favor que te hicimos?, eso debe contar como horas extras- preguntó Sara tratando de ganar dinero ahora que no tenía el trabajo.

Perdón Inuyasha, no quería, en serio- se disculpó Kagome dulcemente.

Ya se le pasará- dijo Inuyasha viendo a Kagome fijamente, más le importaba la sonrisa de Kagome que la pataleta de Kikyo- ¿qué te dijo Sesshōmaru?

Ah que yo salía excluida del grupo para el concurso- susurró Sara mientras con cierta simpatía miraba a lo lejos una gran hamburguesa.

¿Qué, Qué?- preguntó Kagome asustada.

Eso me dijo el bellísimo de Sesshōmaru pero, que sentido tiene que yo trabaje aquí si el va a casarse- respondió existencialmente Sara- igual Inuyasha nunca fue mi cuñado, Sesshōmaru nunca me perteneció.

Tu amiga si que es rara- le susurró Inuyasha a Kagome- Vaya que extraño, no tiene sentido que lo haya hecho, pero si quieres yo hablo con él para que te quedes en el concurso.

No te preocupes, seguiré dando clases en la universidad, ya te dije, no tiene sentido que me quede aquí si tu hermano va a casarse-

¿Y que tiene que se case?, ni siquiera lo conoces- agregó Inuyasha confundido.

Tienes toda la razón, pero yo sólo vine por él, y por cierto, olvidé por qué venía con tanto afán a buscarte Kagome, debemos irnos ya… acaba de pasarme algo horrible- dijo Sara mientras halaba a Kagome de la mano y se la llevaba corriendo.

Inuyasha y Kagome se quedaron viendo a lo lejos, tratando de no perder la mirada para no dejar de verse.

Inuyasha meditó y meditó que iba a hacer para que Sesshōmaru re contratara a Sara, porque seguramente eso le haría ganar puntos con Kagome

Mientras que en el otro lado de la ciudad, Kagome se burlaba de Kikyo en sus adentros mientras cocinaba y Sara haciendo ejercicios de algebra lineal, buscaba pensar que lo de Sesshōmaru fue un sueño, tanto tiempo pasó esperando hablar con él y había sido todo tan absurdo, pensó en todo lo inteligente que había podido decirle, pero que no le dijo.

Los extraños pensamientos de Sara fueron interrumpidos por el sonido de su móvil y contestó melodiosamente:- Habla con Sara fanática #1 de Sesshōmaru, ¿qué se le ofrece?

Vaya, que manera tan extraña de contestar- dijo la voz de Sesshōmaru dejando en shock a Sara- bueno, como sea, no me interesa, que usted esté obsesionada conmigo, pero quería proponerle cierto negocio.

Primero, que todo debería saber que siempre digo incoherencias y mentiras,

Obviamente lo sé, pero lo que importa es porque Rin quiere que usted se vuelva su maestra privada de matemáticas, no es que yo le de mi aprobación a eso, pero ella insiste en que quiere que usted le de clases, venga a mi oficina y arreglamos los detalles del contrato, si es que le interesa- dijo Sesshōmaru aparentando su normal arrogancia, pero muriéndose porque ella dijese que si, se le había vuelto una obsesión verla ya en la realidad y no en sueños.

Está bien- dijo humildemente Sara para sorpresa de Sesshōmaru- no demoro en llegar.

Sesshōmaru colgó confundido después de tan rara respuesta, sus sentidos le habían hecho estar seguro de que iba a seguir discutiendo con aquella chica que extrañamente le gustaba tanto.

Sara buscaba desesperadamente su billetera, que siempre se le perdía, antes de salir pensó en llevar a Kagome, después de todo ver a Kikyo de nuevo llena de helado no era tan malo.

¿Oye Kagome, no quieres ir a la academia?- preguntó Sara mientras cogía un pan de la cocina.

no, no tengo nada que hacer allá, ¿a que vas tú? ¿te devolvieron el cupo para el concurso? Y deja de comer pan, no sé por qué por más que comas mucho pan nunca engordas- respondió Kagome mientras veía su telenovela favorita.

No sé, pero hoy que vi a esa tal Kikyo, no sé que le ven los hombres, hoy saqué la conclusión que toda la haría que como de los panes se convierten en la feosidad de ella, por eso es que es tan fea-

Jajaja deja de ser mala, no es fea, ella es… como te digo, abstracta-

¿abstracta?... claro, porque no la vemos cierto?-

Deja de ser mala, es muy arrogante nada más, oye, pero respóndeme, ¿a qué vas?-

Ah… mira tú, que me llamo Sesshōmaru y me dijo que Rin quería que yo sea su maestra privada de matemáticas- dijo Sara no con mucha emoción

¿Y por qué no estás saltando?, te llamó Sesshōmaru, ¿qué te pasa?- comentó Kagome algo angustiada- ¿estás enferma?

No, no voy por él, voy por el dinero, Sesshōmaru dejó de importarme el día que decidió traicionarme-

¿Y cuando lo hizo?, recuerda que nunca fueron nada-

Tienes razón, a veces creo que me volví loca de tanta álgebra lineal-

¿Y apenas te das cuenta?, jajaja, ¿quieres que te acompañe?- preguntó Kagome que en verdad quería ir a ver a Inuyasha.

No, quiero que vayas a echarle más helado a Kikyo, mira que si le tomamos una foto así, la prensa nos pagará mucho por eso-

Deja eso, yo no hago eso por diversión, sabes que odio molestar a las personas-

Ella no es una persona, es un zombi, te pago si lo haces-

Bueno, igual y necesito mandar mucho dinero a mi hermano, supongo que es por una buena causa, o sea que no sería malo del todo-

Me encanta que finjas bondad- concluyó Sara que se dispuso a esperar a que Kagome se arreglara para ir a la academia.

Mi amor, debemos ir a elegir el salón para la boda- decía la enamorada Kagura a su hermoso Sesshōmaru que casi no le prestaba atención por pensar en la chica de sus sueños.

Hoy no puedo, hoy viene la nueva maestra privada de Rin y debo ir a mostrarle algunas cosas de la casa, por qué no vas con Kikyo a ver algunos salones y mañana te prometo que iré a ver los que más te hayan gustado y elegimos, ¿qué te parece?

Genial- dijo Kagura antes de ir a besarlo.

En el momento en el que estaban a punto de besarse, entró Sara rompiendo aquel romántico momento, Sesshōmaru se altero, pero no demostró mucho en cambio Kagura molesta dijo: - señorita, ¿a usted no le enseñaron a tocar la puerta?

No sé, pero tal vez el día que lo enseñaron no fui a clases, casi nunca iba- respondió Sara algo asombrada de ver a su obsesión con la novia, era realmente extraño.

¿Quién es ella? – preguntó Kagura alzando un ceja.

Es la nueva maestra de Rin, de la que te hablé- respondió Sesshōmaru mirando por la ventana algo extraño, al parecer Kikyo estaba gritando como loca- Oye Kagura, ve a ver que le pasa a Kikyo, creo que no se encuentra bien, está gritando.

Kagura obedeció a Sesshōmaru, pero salió desconfiada de que alguien que más parecía una modelo supiera matemáticas.

Linda novia- comentó Sara mientras miraba salir a Kagura.

Bueno, estas son las reglas de todo, usted deberá vivir en nuestra casa, hasta que Rin lo vea conveniente, usted debe estar pendiente de lo que necesite ella las 24 horas - Empezó Sesshōmaru algo nervioso.

Creí que podía vivir en mi casa, aunque debe saber que yo de Lunes a viernes doy clases en la universidad, en la mañana, no sé si entonces sea pertinente todo esto-

No hay problema, Rin estudia en las mañanas y no creo que sea necesaria su presencia- mintió Sesshōmaru, realmente el que casi no podía estar las mañana en casa era él, y de cierto modo quería verla a diario, por razones que ni el mismo podría explicar.

Bueno, cuanto va a pagarme-

Ah, 300 yenes, si le parece- dijo esperando un "No Señor Sesshōmaru, no me lo merezco, es mucho para mi".

Está bien, creo que es poco, pero para algo debe servir- dijo Sara dejando mal a Sesshōmaru,

Ahora debemos ir con Rin a casa, ella le mostrará donde dormirá y allá yo tengo el contrato, bajemos al parqueadero, la llevaré en mi carro-

A pesar de que Miroku le había dicho "esa chica, está loca por ti, grita cada que oye tu nombre", parecía que Sara no quería ni verlo, siempre le evitaba la mirada y hablar con él, al parecer como que la única forma para que ella hablara era enojarla.

Sara estaba cumpliendo su sueño, vivir en una mansión junto a Sesshōmaru.

Mientras que en el otro lado del edificio, Kagome e Inuyasha luchaban para que a Kikyo se le apagaran las llamas del cabello.

Kikyo, cálmate- decía Inuyasha tratando de apagar el incendio de la cabeza de Kikyo.

Inuyasha, ve a trae una coca-cola, -dijo Kagome recordando lo que decía Sara

Niñita, no es momento de beber gaseosas, no ves que estoy quemándome- exclamaba Kikyo llorando por la desesperación.

el dióxido de carbono impide que el oxigeno entre y apaga el fuego, o eso dice Sara-

Mejor traigan agua, pero rápido- gritaba Kikyo.

Kagome fue corriendo por una gran cantidad de agua, y cuando vio a Kikyo se la tiró toda encima, apagándole el pequeño incendio, pero también, causando un gran daño de luz en la academia, de repente, las luces empezaron a tiritar y en un tiempo determinado, la luz se fue… en sí no se podía ver nada.

En poco tiempo la luz se reestableció, Inuyasha y Kagome casi gritan a ver a Kikyo con su horrible cabello, Kikyo lloraba y lloraba, Kagome trataba de hacer sentir mejor a Kikyo pero era imposible, había quedado como un monstruo…

En eso Inuyasha recibió una llamada de Rin-

Que quieres pequeño monstruo- preguntó Inuyasha mientras que Kikyo lloraba más fuerte al escuchar la palabra monstruo.

¿Qué estás haciendo Inuyasha?, por Dios, manda a solucionar el asunto del ascensor pronto- exclamó Rin angustiada.

¿Y qué pasó con los ascensores?-

Se pararon, y ahí se quedaron Sesshōmaru y Sara, tienes que Sacarlos-

En toda su vida, nunca había tenido tantos problemas juntos, su novia con crisis de personalidad y que lloraba como nadie más en el mundo, y un tremendo problema técnico, en donde si no sacaba a su hermano pronto, su vida correría riesgo.

Kagome intentaba calmar a Kikyo, con todas las fuerzas de su alma, es que nadie merecía ese mal.

Kikyo, estaba destrozada, su carrera como modelo se había arruinado, todos le alaban su hermoso cabello.

Y, ¿Sara y Sesshōmaru?, ¿qué era de ellos en el ascensor?