Lamento decirle que mínimo tardaremos 3 horas, pero no se preocupe, los ascensores están adecuados para una emergencia así, ellos estarán a salvo- dijo el técnico tranquilamente a Inuyasha, mientras q a este pensaba "¿3 horas', Sesshōmaru va a matarme"
Mientras que dentro del caluroso ascensor…
Genial, moriré en un ascensor sin antes ir a la nasa- bufó Sara totalmente acalorada, ya hasta deliraba, por eso hablaba como si tuviese mucha confianza con Sesshōmaru.
La verdad, no es que me interese, pero que si oigo cualquier tontería podría dejar de pensar en que mataré a Inuyasha por esto-mintió Sesshōmaru por curiosidad y desesperación a la vez, odiaba no trabajar.
Sí claro, ¿y va a hacer despedida de soltero?-preguntó atrevidamente Sara, que en medio de su delirio no medía lo que decía- yo podría ayudarlo en eso.
¿disculpe?- susurró Sesshōmaru nervioso, el supuso que esto se trataba de una propuesta indecente.
Claro, pareciera que usted no tiene muchos amigos, yo podría acompañarlo a hablar un rato una noche antes de casarse, supongo que nunca antes ha salido con otra persona que no sea su novia-
Sería buena idea, no creo que alguien que sepa tanta matemática sea tan ignorante como pareciera ser usted-
Qué gracioso- susurró Sara mientras que Sesshōmaru se sentaba a su lado, al parecer él también se había cansado ya.- usted pareciera ser más amable, y sin embargo es un malvado, frío, calculador, más bien, un cruel, despiadado.
Jajaj- rio Sesshōmaru por razones que ni él consideraba exactas, simplemente hablar con Sara resultaba demasiado des estresante- usted es muy bonita y no tiene novio o ¿me equivoco?
No se equivoca, al diablo la metafísica, en este mundo sólo me interesa el dinero, y usted, ¿le han dicho que serio se le ve muy sexy, pero que riendo se lo ve aún más?- liberó Sara su verdadero ser.
Usted es muy graciosa, yo cómo podría interesarle, si no he hecho más que despreciarla todo este tiempo-
Es lo que yo me pregunto, pero el primer día que lo, pensé que usted debía ser mío, ´parecía como si lo hubiese visto antes- confesó la chica mientras que Sesshōmaru se sorprendía.-Hace mucho tiempo iba a tener un novio, pero… él era muy malo, demasiado malo, a tal punto que desapareció y Dios sabrá donde está.
Lamento que haya muerto-supuso Sesshōmaru al ver que Sara lloraba,
¿Santiago muerto?, yerba mala nunca muere, en estos momentos debe estar robando un banco, bebiendo alcohol o cantando heavy metal en algún antro- dijo resignada Sara.
¿Y cómo demonios puede gustarle un hombre de esa calaña?- preguntó celosamente Sesshōmaru, él nunca había sentido celos, por eso no se dio cuenta de cómo había dicho lo que dijo.
No sé, es que lo conocí a él cuando yo tenía 15 años, él tenía como 19 o 20, lo conocí cuando con mi padre fuimos a dejar algunas donaciones al suburbio del occidente, ahí me perdí, entonces esos delincuentes planearon secuestrarme o robarme, ni recuerdo, pero Santiago no lo permitió, y me hizo prometerle que cuando yo cumpliera los 25 me casaría con él, y yo cómo iba a decirle que no, si era el chico más hermoso que había visto, ese cara de chico malo, lo hacía más atractivo, me escribía al mail a diario, pero desde hace un años y algunos meses ya no lo hace, quién sabe que haya pasado con él.
Sesshōmaru no sabía que decir se sentía molesto, como podía ser que Sara ya estuviera comprometida, aunque su lado racional le hacía pensar que era normal, además él ya iba a casarse, que no tenía por qué reaccionar así, sin embargo, no podía evitarlo.
¿Siempre eres tan aburrido?- preguntó Sara.
No, sólo con la gente que no me simpatiza lo soy-
No te creo- empezó a tutearlo porque era muy divertido molestar a Sesshōmaru
¿Quiere que se lo demuestre?- dijo él demasiado tentador, como para besarlo, él era demasiadamente besable.
Qué tal si salimos esta noche-
Está bien, saldremos esta noche y sabrá lo que es divertirse-
Todo se había tornado demasiado, caluroso e intrigante, cada uno sentía que quería besar al otro, pero más que una razón los detenía.
Mientras que Kagome ayudaba a Inuyasha a tranquilizarse.
Ya Inuyasha, Sesshōmaru entenderá que fue un pequeño error- repitió Kagome al borde de la desesperación, ya no sólo debía tranquilizar a Kikyo, sino a Inuyasha,
Seguro que cuando salga, me despedirá, o le ordenará a los sirvientes de la casa que no me sirvan en nada, él es malo y cuando está de mal genio… me matará-
Inuyasha tenía razón, de todas maneras, ya llevaban demasiado tiempo ahí metidos.
Las horas pasaron y Sara empezaba a fatigarse de no hacer nada, después de todo, ni siquiera podía hablar, ya el aire le faltaba; Sesshōmaru estaba desesperado porque aunque se muriera por hablarle a la chica, su personalidad no lo dejaba.
No creo que pueda sobrevivir- le dijo Sara seriamente a su amor platónico.- si muero dile a Santiago que si me quise casar con él
Deje de ser tonta, no moriremos aquí- dijo él algo confundido, era imposible que ella estuviese tan mal aunque se le notaba la fatiga en la cara, tenía cara de moribunda.
Lo dice usted que ha comido bien siempre, hace mucho no hay dinero, como 4 gr de comida al día, y eso de milagro- después de concluir Sara se desmayó.
Sesshōmaru pensó en actuar rápido, pero… se veía tan tranquila así, sin embargo, tenía que recordar sus clases de primeros auxilios… ¿qué era lo primero que tenía que hacer?, darle respiración boca a boca, sería lo más apropiado, además seguramente necesitaba aire fresco, y de todas maneras no se le ocurría nada más, y si se trataba de salvar una vida, no contaba como infidelidad.
Respiró hondo y… 1, 2,3
…
Señor Inuyasha, el inconveniente se ha solucionado- dijo el técnico algo feliz después de tantas horas de trabajo.
¡Por fin!- dijo Inuyasha saltando de felicidad, Kagome se unió a su celebración y cuando se dieron cuenta de que estaban demasiadamente unidos, se soltaron y se sintieron abrumados.
Después de ese incomodo momento, fueron hacia el ascensor a recibir a las víctimas de aquel inconveniente, después de abrirse por fin las puertas del ascensor, todos se quedaron sorprendidos al ver lo que nunca creyeron ver, estaba ahí Sesshōmaru ¿besando a Sara?, bueno, dándole respiración boca a boca, pero los empleados pensaron diferente, todos miraban atentamente hacia al ascensor, todos, sin excepción, Kagura se quedó fría y no sabía que pensar.
Sesshōmaru al percatarse de la situación, no pudo más que decir: - dejen de ser inútiles, no ven que le estoy dando respiración boca a boca, ¿dónde están los médicos de aquí?-
Todos acataron la orden, de ir a buscar a los médicos, aunque más de uno, especialmente Miroku, no creyó eso de la respiración boca a boca.
Significativamente, Sesshōmaru quedó tan abrumado con la situación que ni siquiera regañó a Inuyasha o algo por el estilo, Inuyasha se sentía feliz porque Sesshōmaru no le dijo nada y porque de alguna u otra forma estuvo tanto tiempo con Kagome, aunque se sentía extraño por Kikyo, todo había ido al extremo.
Kagome se sentía algo confundida por Inuyasha, la atracción era obvia, pero las circunstancias los separaban, él había nacido lleno de suerte… en cambio a Kagome siempre la había perseguido la desgracia, y habían caminado juntas desde que ella tenía memoria, si ella nunca se había acercado a un hombre, era porque le tenía demasiado miedo a todo, la desgracia siempre obstruía su felicidad, entonces prefería no salir con nadie para no sufrir, sin embargo, ese día cuando Inuyasha tan rojo como un tomate ( de la pena) le pidió que saliera con él, ella no pudo decir que no, a pesar de todo.
No pudo decir no, a pesar de todo.
