Disclaimer: Los personajes de Resident Evil no me pertenecen si no a CAPCOM.

Así como tampoco me pertenece la trilogía de 50 sombras propiedad de E.L James

Espero que les este agradando esta historia:3

Capítulo14

La luz llena la habitación, persuadiéndome desde el sueño profundo a la vigilia. Me estiro y abro los ojos. Es una hermosa mañana, con Seattle a mis pies. Vaya, qué vista. A mi lado, Leon está profundamente dormido. Vaya, qué vista. Me sorprende que todavía esté en la cama. Está frente a mí y tengo una oportunidad sin precedentes para estudiarlo. Su hermoso rostro parece más joven, relajado en el sueño. Sus esculpidos labios carnosos están separados un poco y su cabello brillante es un desastre glorioso. ¿Cómo podría alguien verse así de bien y aún así ser legal? Recuerdo su habitación de arriba... a lo mejor no es legal. Niego con la cabeza, es mucho para pensar. Es tentador estirarse y tocarlo, pero como un niño pequeño, es tan adorable cuando está dormido. No tengo que preocuparme de lo que voy a decir, de lo que va a decir, qué planes tiene, sobre todo sus planes para mí.

Podría mirarlo todo el día, pero tengo necesidades… necesidades de cuarto de baño. Deslizándome de la cama, encuentro su camisa blanca en el suelo y me la pongo.

Camino a través de una puerta pensando que podría ser el cuarto de baño, pero estoy en un inmenso clóset tan grande como mi dormitorio. Filas y filas de trajes caros, camisas, zapatos y corbatas. ¿Cómo puede alguien necesitar esta cantidad de ropa? Hago un gesto de desaprobación. En realidad, el armario de Jill probablemente compita con esto. ¡Jill! Oh, no. No pensé en ella toda la noche. Se suponía que le escribiría. Mierda. Voy a estar en problemas. Me pregunto brevemente cómo lo está pasando con Chris.

Volviendo a la habitación, Leon sigue durmiendo. Intento la otra puerta. Es el cuarto de baño y es más grande que mi dormitorio. ¿Por qué un hombre solo necesita tanto espacio? Dos lavabos, me doy cuenta con ironía. Teniendo en cuenta que no se acuesta con nadie, uno de ellos no puede haber sido utilizado.

Me miro en el espejo gigante por encima de los lavabos. ¿Me veo diferente? Me siento diferente. Me siento un poco dolorida, si soy honesta y mis músculos… Caray, es como si nunca hubiera hecho ningún ejercicio en mi vida. No has hecho ningún ejercicio en tu vida, mi subconsciente se ha despertado. Ella me mira con los labios fruncidos, dando golpecitos con el pie. Así que acabas de dormir con él, le diste tu virginidad a un hombre que no te ama. De hecho, tiene ideas muy extrañas acerca de ti, quiere hacerte una especie de esclava sexual y perversa.

¡¿Estás loca?! Me está gritando.

Me estremezco cuando me miro en el espejo. Voy a tener que procesar todo esto. Sinceramente, fantasear con enamorarse de un hombre que es más que hermoso, más rico que Croesus y tiene un Salón Rojo del Dolor esperando por mí. Me estremezco. Estoy desconcertada y confundida. Mi cabello está en su propia rebeldía de costumbre. El cabello de acabo de follar no me sienta. Trato de poner orden al caos con mis dedos, pero fallo miserablemente y me rindo; tal vez encontraré cintas para el cabello en mi bolso.

Me muero de hambre. Me dirijo de nuevo hacia el dormitorio. El Bello Durmiente sigue durmiendo, así que lo dejo y me dirijo a la cocina.

Oh, no... Jill. Dejé mi bolso en el estudio de Leon. Lo busco y alcanzo mi teléfono celular. Tres mensajes de texto.

*Stas Bn Claire*

*Dónde stas Claire*

*Maldición, Claire*

Llamo a Jill. Cuando no contesta, le dejo un mensaje rastrero para decirle que estoy viva y no he sucumbido a Barba Azul, bueno, no en el sentido que ella se preocuparía; o tal vez yo lo he hecho. Oh, esto es muy confuso. Tengo que tratar de clasificar y analizar mis sentimientos por Leon Kennedy. Es una tarea imposible. Niego con la cabeza. Necesito tiempo a solas, lejos de aquí para poder pensar.

Encuentro dos cintas para el cabello al mismo tiempo en mi bolso y rápidamente ato mi cabello en coletas. ¡Sí! Cuanto más femenina me vea, tal vez más segura estaré de Barba Azul. Saco mi iPod del bolso y conecto los auriculares. No hay nada como la música para cocinar. Lo guardo en el bolsillo de la camisa de Leon, encendiéndolo a todo volumen y comienzo a bailar. Santos infiernos, tengo hambre.

Estoy intimidada por su cocina. Es muy elegante, moderna y ninguno de los armarios tiene asideros. Me toma unos segundos para deducir que tengo que empujar las puertas del armario para abrirlos. Tal vez debería hacerle el desayuno a Leon. Estaba comiendo un omelet el otro día... uhm, ayer en el Heathman. Vaya, han muchas cosas desde entonces. Reviso en la nevera, donde hay un montón de huevos y decido que quiero panqueques y tocino. Estoy haciendo un poco de masa, bailando a mi manera alrededor de la cocina.

Estar ocupada es bueno. Me permite un poco de tiempo para pensar, pero no demasiado profundamente. La música a todo volumen en mis oídos también ayuda a evitar los pensamientos profundos. He venido aquí a pasar la noche en la cama de Leon Kennedy y lo logré, a pesar de que no permite a nadie en su cama. Sonrío, misión cumplida. A lo grande. Sonrío. Grande, a lo grande y me distraigo por el recuerdo de la noche anterior. Sus palabras, su cuerpo mientras me hace el amor... Cierro los ojos mientras mi cuerpo zumba ante el recuerdo y mis músculos se contraen deliciosa y profundamente en mi vientre. Mi subconsciente me frunce el ceño...mierda, no hacer el amor me grita como una arpía. La ignoro, pero en el fondo, sé que ella tiene un punto. Niego con la cabeza para concentrarme en la tarea a mano.

Hay una extensa cocina estilizada. Creo que le tomo el truco a esto. Necesito un lugar para mantener los panqueques calientes y me pongo con el tocino. Amy Studt está cantando en mi oído acerca de inadaptados. Esta canción solía significar mucho para mí, porque soy una inadaptada social. Nunca he encajado en ningún lugar y ahora... tengo una propuesta indecente a considerar desde el propio Rey de los Inadaptados. ¿Por qué es así? ¿De naturaleza o de crianza? Es tan ajeno a todo lo que sé.

Pongo el tocino en la parrilla y mientras se cocina, bato algunos huevos. Me giro y Leon está sentado en uno de los taburetes de la barra en el mostrador del desayuno, apoyándose en ella, su rostro apoyado en sus manos. Todavía está vistiendo la camiseta con la que durmió. El cabello de acabo de follar realmente, en serio le sienta, al igual que su barba naciente. Se ve a la vez divertido y perplejo. Me quedo paralizada, ruborizada, luego me recobro y quito los auriculares de mis oídos, mis rodillas se tambalean a la vista de él.

―Buenos días, señorita Redfield. Está con mucha energía esta mañana ―dice secamente.

―Dormí bien ―tartamudeo mi explicación. Sus labios intentan disimular su sonrisa.

―No puedo imaginar por qué. ―Hace una pausa y frunce el ceño―Yo también, después de que regresé a la cama.

― ¿Tienes hambre?

―Mucha ―dice con una mirada intensa y no creo que se esté refiriendo a la comida.

― ¿Panqueques, tocino y huevos?

―Suena muy bien.

―No sé donde guardas tus manteles. ―Me encojo de hombros, tratando desesperadamente de no parecer nerviosa.

―Yo haré eso. Tú cocina. ¿Quieres que ponga algo de música para que puedas continuar con tu... eh... baile?

Miro abajo hacia mis dedos, sabiendo que estoy volviéndome de un pardo rojizo.

―Por favor, no te detengas por mí. Es muy entretenido. ―Su tono es uno de diversión irónica.

Frunzo mis labios. Entretenido, ¿eh? Mi subconsciente se ha reído de mí el doble. Me doy vuelta y continúo batiendo los huevos, probablemente batiéndolos un poco más duro de lo que necesitan. En un momento, él está a mi lado. Tira suavemente de mi coleta.

―Me encantan estas ―susurra―No te van a proteger.

― ¿Cómo te gustan los huevos? ―le pregunto con aspereza. Él sonríe.

―Completamente batidos y golpeados. ―Sonríe.

Me dirijo de nuevo a la tarea en cuestión, tratando de ocultar mi sonrisa. Es difícil estar enojada por eso. Especialmente cuando está siendo tan inusualmente juguetón. Abre un cajón y saca dos manteles para colocar en la barra del desayuno. Vierto la mezcla de huevos en una cacerola, saco el tocino, lo giro sobre ella y lo pongo de nuevo en la parrilla.

Cuando me vuelvo del todo, hay jugo de naranja sobre la mesa y está haciendo el café.

― ¿Quieres un poco de té?

―Sí, por favor. Si tienes un poco.

Encuentro un par de platos y los coloco en la bandeja de calentamiento de la cocina. Leon llega a un armario y saca algo de té Twining Breakfast Inglés. Frunzo mis labios.

―Soy una conclusión inevitable, ¿no es cierto?

― ¿Lo eres? No estoy seguro de que hayamos concluido nada, señorita Redfield ―murmura

¿Qué quiere decir con eso? ¿Nuestras negociaciones? ¿Nuestra, eh... relación... sea lo que sea? Sigue siendo tan misterioso. Sirvo el desayuno caliente en los platos y los pongo sobre los manteles. Rebusco en el refrigerador y encuentro un poco de jarabe de arce.

Echo un vistazo a Leon y él me está esperando para sentarse.

―Señorita Redfield. ―Hace un gesto a uno de los taburetes de la barra.

―Señor Kennedy. ―Asiento en reconocimiento. Me subo y hago una ligera mueca de dolor cuando me siento.

― ¿Qué tan dolorida estás? ―pregunta mientras se sienta. Sus ojos celestes se oscurecen.

Me sonrojo. ¿Por qué hace preguntas tan personales?

―Bueno, para ser sincera, no tengo nada con que comparar esto ―le espeto―. ¿Desea ofrecer su conmiseración?― pregunto, demasiado dulce. Creo que está tratando de reprimir una sonrisa, pero no puedo estar segura.

―No. Me preguntaba si deberíamos continuar con tu entrenamiento básico.

―Oh. ―Lo miro atónita mientras dejo de respirar y todo dentro de mí se aprieta. Ooh... eso es tan agradable. Suprimo mi gruñido.

―Come, Claire. ―Mi apetito se ha vuelto incierto otra vez... más... más sexo... sí, por favor.

―Esto es delicioso, por cierto. ―Me sonríe.

Pruebo un bocado del omelet pero apenas puedo saborearlo. ¡Entrenamiento básico! Quiero follar tu boca. ¿Eso forma parte del entrenamiento básico?

―Deja de morderte el labio. Es muy distractor y resulta que sé que no estás usando nada debajo de mi camisa, lo que lo hace aún más distractor ―gruñe.

Mojo mi bolsita de té en el pequeño tarro que Leon me ha proporcionado. Mi mente está en un torbellino.

― ¿Qué tipo de entrenamiento básico tienes en mente? ―pregunto, mi voz es también ligeramente alta, traicionando mi deseo de sonar tan desinteresada, natural y calmada como puedo con mis hormonas causando estragos a través de mi cuerpo.

―Bueno, como estás dolorida, creo que podríamos continuar con habilidades orales.

Hasta aquí el cap14:D que querrá decir Leon con habilidades orales e.e

Nos leemos el próximo cap:3