Disclaimer: Los personajes de Resident Evil no me pertenecen si no a CAPCOM.
Así como tampoco me pertenece la trilogía de 50 sombras propiedad de E.L James
Espero que les este agradando esta historia:3
Capítulo15
Me ahogo con mi té y lo observo con los ojos abiertos y ampliándose más. Me palmea delicadamente la espalda y me pasa jugo de naranja. No puedo decir lo que está pensando.
―Eso si quieres quedarte ―agrega.
Levanto la mirada hacia él, intentando recuperar mi equilibrio. Su expresión es ilegible. Es tan frustrante.
―Me gustaría quedarme por hoy. Si eso está bien. Tengo que trabajar mañana.
― ¿A qué hora tienes que estar en el trabajo mañana?
―Nueve.
―Te llevaré al trabajo a las nueve mañana.
Frunzo el ceño. ¿Acaso él quiere que me quede otra noche?
―Necesito ir a casa esta noche, necesito ropas limpias.
―Puedo conseguirte algunas aquí.
No tengo dinero de sobra para gastar en ropa. Su mano sube y sostiene mi barbilla, tirando de ella para que mi labio sea liberado del agarre de mis dientes. No me había dado cuenta de que estaba mordiendo mi labio.
― ¿Qué pasa? ―pregunta.
—Necesito estar en casa esta tarde.
Su boca es una dura línea.
—Bien, esta tarde. ―Está de acuerdo―. Ahora come tu desayuno.
Mis pensamientos y mi estómago están en un torbellino. Mi apetito se ha desvanecido. Observo mi desayuno a mitad de comer. Simplemente no tengo hambre.
―Come, Claire. No comiste anoche.
―Realmente no tengo hambre ―susurro.
Sus ojos se angostan.
―Realmente me gustaría que terminaras tu desayuno.
― ¿Qué tienes con la comida? ―espeto. Su frente se arruga.
―Te lo dije, tengo problemas con la comida desperdiciada. Come ―chasquea. Sus ojos están oscuros, afligidos.
Santa Mierda. ¿De qué se trata? Recojo mi tenedor y como lentamente, intentando masticar. Debo recordar no poner mucho en mi plato si se va a poner raro con la comida. Su expresión se suaviza cuando cuidadosamente me termino mi desayuno. Noto que recoge su plato. Espera a que termine y recoge mi plato.
―Tu cocinaste, yo recojo.
―Eso es muy democrático.
―Sí. ―Frunce el ceño―. No es mi estilo habitual. Después de que termine esto, tomaremos un baño.
―Oh, de acuerdo.―Preferiría tomar una ducha. Mi celular suena, interrumpiendo mi ensueño. Es Jill.
―Hola.
Vago hacia las puertas de vidrio del balcón, lejos de él.
―Claire, ¿por qué no me mandaste un mensaje de texto anoche? ―Está enojada.
―Lo siento, fui sobrepasada por los acontecimientos.
― ¿Estás bien?
―Sí, estoy bien.
― ¿Lo hicieron? ―Está pescando información. Pongo mis ojos en blanco con la expectación en su voz.
―Jill, no hablaré de esto por teléfono.
Leon me mira.
―Lo hicieron… puedo notarlo.
¿Cómo puede notarlo? Está fanfarroneando y no puedo hablar sobre esto. Firmé un maldito acuerdo.
―Jill, por favor.
― ¿Cómo fue? ¿Estás bien?
―Te dije que estoy bien.
― ¿Fue cuidadoso?
― ¡Jill, por favor! ―No puedo ocultar mi exasperación.
―Claire, no lo ocultes de mí, he estado esperando este día por casi cuatro años.
―Te veré en la tarde. ―Cuelgo.
Este va a ser un cuadrado difícil de circular. Es tan tenaz y quiere saber, en detalle y no le puedo contar porque he firmado un… ¿cómo se llamaba? CDC. Ella va a enloquecer y con razón. Necesito un plan. Vuelvo la cabeza para ver a Justin moverse con elegancia en su cocina.
― ¿El CDC cubre todo? ―pregunto cautelosamente.
― ¿Por qué? ―Se gira y me mira mientras guarda los Twinings. Me sonrojo.
―Bueno, tengo algunas preguntas, tu sabes, sobre sexo. ―Bajo la mirada hacia mis dedos―Y me gustaría preguntarle a Jill.
―Puedes preguntarme a mí.
―Leon, con el debido respeto. ―Mi voz se desvanece. No puedo preguntarte a ti. Obtendré tu predispuesta, perversa como-el-infierno, distorsionada visión del mundo en cuanto al sexo.Quiero una opinión imparcial―Es sólo sobre aspectos prácticos. No mencionaré el Salón Rojo del Dolor.
Él levanta sus cejas.
― ¿Salón Rojo del Dolor? Es más sobre placer, Claire. Créeme ―dice él―. Además ―su tono se endurece―, tu compañera de cuarto tiene relaciones con mi hermano. Realmente preferiría que no lo hicieras.
― ¿Tu familia sabe sobre tu… preferencia?
―No. No es asunto suyo. ―Deambula hacia mí hasta que está parado frente a mí.
― ¿Qué quieres saber? ―pregunta y levantando sus manos recorre desde mi mejilla hacia mi barbilla suavemente con sus dedos, inclinando mi cabeza hacia atrás para poder verme directamente a los ojos. Me retuerzo por dentro.
No puedo mentirle a este hombre.
―Nada específico por el momento ―susurro.
―Bueno, podemos empezar con: ¿cómo estuvo anoche para ti? ―Sus ojos queman, llenos de curiosidad. Está ansioso por saber.
Wow.
―Bien ―murmuro.
Sus labios se levantan ligeramente.
―Para mí también ―él murmura―. Nunca había tenido sexo vainilla antes. Hay mucho que decir de eso. Pero claro, tal vez es por ti.―Mueve su pulgar a través de mi labio inferior.
Inhalo fuertemente. ¿Sexo vainilla?
―Ven, vamos a darnos un baño.
Se inclina y me besa. Mi corazón da un brinco y el deseo se desliza demasiado abajo… demasiado ahí abajo.
La tina es una piedra blanca, profunda, de forma ovoide, muy diseñada. Leon se inclina y la llena desde la llave en la pared de azulejos. Vierte un aceite de baño con aspecto caro dentro del agua. Hace espuma mientras la tina se llena, huele a dulce y sensual jazmín. Se pone de pie y me observa, sus ojos oscurecidos, luego se quita su camiseta y la arroja al suelo.
―Señorita Redfield. ―Ofrece su mano.
Estoy de pie en la entrada, con los ojos muy abiertos y cautelosos, mis brazos envueltos a mí alrededor. Camino hacia delante mientras disimuladamente admiro su físico. Él es simplemente delicioso. Mi subconsciente se desvanece y se desmaya en algún lugar de la parte posterior de mi cabeza. Tomo su mano y me invita a entrar en la tina mientras todavía estoy usando su camisa. Hago lo que me dice. Tengo que acostumbrarme a eso si es que voy a aceptar su escandalosa oferta…¡si es que!El agua está seductoramente caliente.
―Date la vuelta, déjame ver tu rostro ―ordena, su voz es suave. Hago lo que me dice. Me está observando atentamente.
―Sé que ese labio es delicioso, puedo dar fe de eso, pero ¿podrías dejar de morderlo? ―dice con los dientes apretados―Me hace querer follarte y estas dolorida, ¿bien?
Jadeo, automáticamente liberando mi labio, sorprendida.
―Sí. ―Me reta―Comprendiste. ―Me observa. Asiento frenéticamente. No tenía idea de que podía afectarlo así.
―Bien. ―Se estira y toma mi iPod del bolsillo del pecho y lo pone cerca del lavamanos.
―Agua y iPods, una combinación no muy inteligente ―murmura.
Se agacha, toma el dobladillo de mi camisa blanca, la levanta por encima de mi cabeza y la arroja al suelo.
Se aleja para observarme. Estoy desnuda por el amor de Dios. Me sonrojo de color carmesí y miro abajo hacia mis manos, al nivel de la base de mi vientre y desesperadamente quiero desaparecer en el agua caliente y la espuma, pero sé que él no querría eso.
―Oye ―me llama. Le doy un vistazo y su cabeza está ladeada hacia un lado― Claire, eres una mujer muy hermosa, el paquete completo. No cuelgues tu cabeza como si estuvieras avergonzada. No tienes nada de qué avergonzarte, es un real gusto estar de pie aquí y observarte. ―Toma mi barbilla en su mano e inclina mi cabeza hacia arriba para ver sus ojos. Son suaves y cálidos, incluso calientes. Oh por Dios. Está tan cerca. Podría estirarme y tocarlo.
―Puedes sentarte ahora. ―Detiene mis pensamientos dispersos y me deslizo hacia abajo dentro de la cálida y acogedora agua. Ooh… pica. Lo que me toma por sorpresa, pero huele celestialmente también y el escozor pronto mengua. Me recuesto hacia atrás y brevemente cierro mis ojos, relajándome en la tranquilizadora agua. Cuando los abro, él está observándome.
― ¿Por qué no te unes? ―pregunto, con valentía, mi voz ronca.
―Creo que lo haré. Muévete hacia delante ―ordena.
Se quita sus pantalones de pijama y se sube detrás de mí. El agua sube mientras él se sienta y me empuja hacia su pecho. Pone sus largas piernas sobre las mías, sus rodillas dobladas y sus tobillos nivelados con los míos, separa sus pies, abriendo mis piernas. Jadeo sorprendida. Su nariz está en mi cabello e inhala profundamente.
—Hueles muy bien, Claire.
Un estremecimiento recorre mi cuerpo. Estoy desnuda en una bañera con LeonKennedy. Él está desnudo. Si alguien me hubiese dicho que estaría haciendo esto cuando me levanté en su suite ayer, no lo habría creído.
Muchas gracias a todos lo que siguen esta historia n.n
