En el hospital de Ponyville

Pinkie Pie se encontraba vistiendo bata aguamarina, en una de las varias habitaciones dobles del hospital. Se podía ver que tenía varias vendas atadas alrededor de su cuerpo debido a su lomo lastimado por los cristales rotos, además de sufrir daños menores en sus flancos luego de que probara ese misterioso cupcake.

-Uhhh-dijo apenas en un susurro, dando gracias a que volvía a estar consciente-¿qué me paso?

Inmediatamente luego de que despertara trato de identificar en donde se encontraba. Vio el techo y las paredes de tonos verdes, la cortina que estaba a su izquierda, su bata que combinaba con la habitación, los vendajes en su cuerpo, el piso que le recordaba a un tablero de ajedrez y el inconfundible olor le dieron a entender que se encontraba en un hospital. El único hospital en Ponyville en donde curiosamente, habían internado a su amiga Rainbow Dash por su fractura de ala hace ya algunos meses. Era irónico que se encontrara en la misma situación…con la única diferencia de que no estaban sus amigas ahí esperándola a que despertara, eso la puso un poquito triste, pero luego se enfocó en otra cosa.

Pinkie trato de recordar lo que había sucedido. Veamos…, si, estaba preparando la fiesta para el poni nuevo como era su costumbre y luego, llego ese paquete azul anónimo que contenía ese cupcake; que al probarlo sintió mareos…y había perdido el control de sí misma hasta hacerse daño tirando una mesa…, se quebraron algunos cristales…se había caído haciéndose serias laceraciones, y…el dolor se volvió punzante. Grito. Se desmayó del dolor justo después de escuchar voces que no reconocía, gritar su nombre. Todo lo demás es confusión.

Sentía aun algo de ese dolor repentino que le llego tan inesperadamente desde su vientre, y que pasaba por su espina dorsal hasta llegar a su cabeza. ¿¡Y tenía que ser justo ahora, que quería saber lo que le había pasado!?

-Auuuh-hizo un quejido mientras se llevaba de nuevo los cascos al vientre cubierto de vendas-.

El dolor ya no era tan horrible como lo fue la primera vez, pero aún se podía ver en su rostro los gestos de dolor que mostraban que era significativamente serio.

-Yaa….paaa-raaa-decía entre gemidos ahogados de dolor-.

Entonces llega entrando el doctor, este era el mismo doctor que había atendido a Rainbow Dash cuando se accidento, y se veía tal como lo recordaba: era un unicornio de pelaje amarillo ámbar, ojos azules y crin castaña oscura, vestía su típica bata blanca, y su cutie mark era un marcapasos. Afortunadamente su dolor se había ido antes de que el doctor se diera cuenta y pudo dejar de tocarse el vientre.

-¿Cómo se siente Srta. Pinkamena?-pregunto el doctor-.

A ella no le gustó mucho que la llamara así, estaba más acostumbrada a que la llamaran solo Pinkie, y ahora que estaba en ese estado esas palabras le habían recordado el tiempo que había pasado con su familia en la granja de rocas, justo ahora los quería junto a ella, pero sabía que ellos no estarían. Pero ¿Y sus amigas? ¿Vendrían a verla, o es que aún no se habían enterado de lo ocurrido?

-Por favor, ningún poni en Ponyville me llama por mi nombre completo, puede llamarme Pinkie, solo Pinkie-Intenta alejar cualquier sentimiento negativo a su corazón-.

A pesar que aun sentía dolor, Pinkie trato de dar la mejor de sus sonrisas posibles.

-*cof*-Tose y luego se acomoda las gafas mientras observa una tabla -De acuerdo Pinkie, no es la primera vez que te veo en este hospital, pero nunca vi un paciente que tuvieras un daño así por preparar una fiesta-.

-¿Que me paso Doc?-tonta pregunta, pensó. Pero la verdad ni ella estaba segura de lo que paso-.

El unicornio se sintió un poco extrañado por esta pregunta, así que aclarándose la garganta comenzó a dar un vistazo a una tabla que contenía el estado de su paciente.

-Te cortaste con unos cristales rotos, los ponis que te trajeron hasta aquí dijeron haberte encontrado tirada en medio de ponche y bocadillos. ¿Me puedes explicar eso?

-Mmm…-tomo la mayor cantidad de aire que podía tomar y empezó a hablar rápido-Bueno doc estaba decorando la pastelería para una fiesta ¿sabe? En las fiestas hay globos, serpentinas, dulces, no pueden faltar el ponche y los cupcakes y yo estaba decorando sola porque mis amigas fueron a llevar de paseo al nuevo poni mientras preparaba la fiesta, claro que esta vez quise ponerle tiempo porque la Sra. Cake dice que "las cosas que se toman su tiempo salen mejor" lo cual me sorprendió, porque yo creía que mis fiestas eran las mejores según todas mis amigas me lo decían, y luego pensé "tonta de mi" jajajaja…

El doctor estaba sorprendido por la cantidad de palabras que salían de su boca a esa velocidad, no lograba captar el mensaje así que decidido, estaba a punto de detenerla de no ser por lo que vino después.

-AAAUUUHHH-se llevó los cascos al vientre cubierto de vendas-.

-¿¡Pinkie!?-exclamo el doctor preocupado-¿¡Que te pasa!?

El dolor solo duro 7 segundos, una eternidad para ella. Cuando paso ese tiempo, volvió a suspirar aliviada y dejo de apretarse su pobre vientre.

-Doctor…*snif*-unas lágrimas se le escapaban mientras intentaba contenerse lo que se aproximaba, pero su sentir era cada vez más fuerte que su voluntad-ayúdeme, no estoy segura porque estoy sintiendo esto, pero es un muy, muy, muy horrible dolor que me está molestando mi pobre barriguita-se lleva un casco a la fuente de su dolor, mientras se sobaba un poco-.

El pobre doctor estaba un poco "shockeado" por lo que había dicho la yegua rosada, y afortunadamente no se notó en su cara, así que se respiró en tono cansado para poder decir sus próximas palabras.

-Para poder ayudarte, necesitas decirme con claridad lo que paso, por favor hazlo con calma, y no te alteres.

-Okie Dokie Loki-contesto con su característico tono alegre-.

-Dime Pinkie ¿Qué comiste hoy?-inquirió el doctor más tranquilo -.

-*suspiro* Desayune heno frito y sopa de verduras como a las diez de la mañana, y luego lo último que comí fue un cupcake azul que me había llegado de un tal Sr. Anónimo.*gasp*Ahora que lo pienso creo que ese cupcake estaba contaminado por qué justo después de darle un bocado empecé a sentir mareos, y ese dolor que me hico arruinar mi trabajo-suspira triste, recordando que había arruinado su tan elaborada fiesta-.

-¿Cupcake azul dices?-pregunto un poco nervioso-.

-Sip.

-Rayos… -pensaba el poni mientras comenzaba a hablar de nuevo-Me temo que tendré que hacerte un análisis de sangre para saber qué es lo que ocurre en tu interior.

Unos minutos después ya había llegado la enfermera Red Heart para sacarle una muestra de sangre. Red Heart era una yegua de ojos azules, pelaje blanco y crin marrón, su cutie mark era una cruz roja. Ningún problema, pues a pesar de ser poni de tierra y que podía ser complicado para ella manejar objetos como las jeringas, eso no la detendría por cumplir con su deber, pues había adquirido experiencia al manejar instrumentos complicados para algunos ponis terrestres, y estaba llena de determinación por ayudar a sus pacientes.

Ella y el doctor se retiraron para dejar sola a Pinkie, no sin antes decirle que el doctor volvería en una hora con los resultados.

***1 hora después***

El doctor llevaba un sobre manila que contenía los resultados de su análisis, y a pesar que lo había revisado 3 veces, no estaba preparado para lo que venía a decirle a su paciente. Entro de nuevo a la habitación de su paciente, y una vez que junto coraje suficiente, intenta actuar lo mejor posible.

-Oh, Pinkie…*gulp*-intentando mantener la compostura para no alterarla por lo que venía-tengo algo importante que decirte, así que escúchame con cuidado, pues tal vez no te guste mucho escuchar esto.


Continuara…

GRACIAS A TODOS POR SUS COMENTARIOS.

Tarde algo más de lo previsto (sin pasarme de una semana claro), pero aquí lo tienen.

¿Qué podría causarle tanto dolor? ¿Descubrirán lo que tiene? ACOMPAÑENME EN EL SIGUIENTE CAPITULO PARA AVERIGUARLO.

Y si te interesa saber en qué estoy trabajando, checa mi perfil de usuario, donde periódicamente actualizare mi estado. (En qué historia me estaré enfocando)

Un saludo a todos los lectores/autores de Fanfiction.