En Konoha era muy común que la gente celebrara por cualquier cosa. Nadie sabía el por qué de esa alegría y ese gozo para el festejo, pero la realidad era que cualquiera que se preciara en ese pueblo debía hacer algo en fechas señaladas. Ese era el caso de un Naruto Uzumaki que, si bien carecía de las ganas para ello, fue capaz de hacer algo sencillo por su natalicio.

- ¡Por Naruto, que cumple ya 25 años!

Todos brindaron en medio de la cena, celebrando que el rubio de ojos claros alcanzaba los 25 años. Era una edad especial para él porque suponía el inicio de una etapa en su vida: la etapa post-académica. Sí, era cierto que aún le faltaba alguna asignatura, pero eso era algo en lo que ya había trabajado. Y como ya estaba concluyendo su proyecto de fin de carrera, consideraba que eso ya era razón suficiente para pensar que todo se iba a acabar muy pronto.

Todos sus amigos sabían que lo había pasado fatal con la universidad, y no le ayudaba el hecho de que, cuando peor lo pasaba, su ex-novia, Shizuka, decidió ponerle los cuernos con el pretexto de que la estaba amargando con su actitud, que los estudios no lo eran todo y que la estaba dejando totalmente de lado. La respuesta de Naruto todavía resuena en la cabeza del rubio cuando piensa en todo lo que ha pasado.

"Shizuka, que tú no sepas cerrar las piernas no es mi culpa. Me mato a estudiar para que podamos tener un puto futuro juntos, y a pesar de todo siempre pude sacar algo de tiempo para ti, y tú me lo pagas así. Ahora puedo decirte que has sido la forma más bonita de perder mi tiempo."

Desde entonces, Naruto juró que invertiría todo su tiempo en sí mismo, y que no buscaría el amor porque, al final, no podía contar con nadie que le apoyara en algún momento de debilidad. Después de todo, siempre acababa el día solo.

Lo estaba pasando muy bien rodeado de todos sus amigos, y ese solo era el principio de la noche, tenía pensado salir por ahí y disfrutar de unas copas. ¿Y quién sabía? Igual podría encontrar a una chica con la que pasar un buen rato, porque él también necesitaba desahogarse, porque ya llevaba una larga sequía.

Cuando llegaron al local al que habían ido en tantas ocasiones en su juventud, vieron que todo seguía exactamente igual que cuando eran jóvenes. Un tugurio que todos sabían que estaba en un estado bastante malo, pero que como les traía muchos recuerdos, iban allí muy seguido.

El camarero les sirvió lo que siempre pedían: Naruto un destornillador, Sasuke se pidió un whisky doble, Shikamaru un mojito, Neji un gin tonic y Sakura un Manhattan. El resto fueron improvisando porque querían probar cosas nuevas en lugar de sus clásicos.

Naruto levantó la mirada y no podía pedir nada más: estaba con sus amigos, compartiendo un buen rato, bebiendo tranquilamente y disfrutando de su vida. Solo le faltaba una chica con la que estar, pero no pensaba encontrarla en ese antro infernal.

O eso pensaba.

Cuando miró al horizonte, pudo ver a una chica de pelo azul oscuro recogido en un moño, ojos color gris, ataviada con un vestido de color violeta con un pronunciadísimo escote y podía intuir que llevaba una liga, lo cual indicaba que esa mujer llevaba lencería y que buscaba marcha. Estaba ligeramente sonrojada, sosteniendo una copa de vino. Ella sintió la profunda mirada del rubio y levantó la mirada, quedándose prendada de aquel hombre tan atractivo.

Fue un flechazo para ambos, que sintieron la necesidad de estar juntos. El Uzumaki se acercó a ella, dejando a sus amigos, los cuales estaban totalmente absortos en su conversación.

— Buenas noches, me llamo Naruto y, por favor, permíteme decirte que eres una verdadera preciosidad.

Hinata se rió ligeramente, un sonido que para él iba a ser su favorito desde ese momento, suave y delicado con el tintineo de unas campanillas.

— Muchas gracias, Naruto, me llamo Hinata, y permíteme decirte que eres muy guapo.

Naruto se llevó la mano a la cabeza, no estaba acostumbrado a los halagos del público femenino. Desde Shizuka, no había intentado nada, y en ese instante sentía que podía conseguir, como poco, una noche de diversión.

Conforme fueron hablando, el rubio se dio cuenta de que aquella mujer no era solo para una noche. Era inteligente, humilde, agradable y parecía una mujer que, aunque tuviera sus ideas claras, también sabía adaptarse a las circunstancias de la vida, al menos eso entendía por la conversación que tenían ambos. Desde luego, el descubrimiento de Hinata iba a ser la gran noticia de la noche.

En ese instante, el resto del grupo se percató de que Naruto estaba hablando con alguien. Como Hinata estaba de espaldas a ellos, no pudieron verla bien, pero el rubio parecía sentirse extremadamente cómodo con ella, todo fluía a la perfección. Entonces Hinata se acercó a Naruto mientras éste agarraba la cintura de ella. Ninguno de ellos pensaba, solo se dejaron llevar e iniciaron un apasionado beso que removió todo en el interior de ambos. Cuando se separaron, ambos se miraron con ganas de más, pero Hinata tenía que retocarse un poco, así que le dijo que se iba al baño.

Sakura estaba muy emocionada porque sabía que Naruto llevaba tiempo sin conocer a nadie que moviera su corazón, pero tampoco quería que su mejor amigo se hiciera ilusiones, así que decidió seguirla al aseo.

Cuando vio que Sakura se iba al baño, que iba siguiendo a Hinata, decidió hablar de su conquista con los chicos. Naruto estaba tan emocionado que no iba a medir sus palabras y era consciente de que algunas de las que podría decir igual no eran del agrado de Sakura, pero no podía evitarlo.

— Tíos, he conocido a una chica espectacular. — dijo Naruto, sumamente emocionado.

— ¿Cómo de desesperada hay que estar para enrollarse contigo? — dijo Sasuke, haciendo que el grupo riera. Todos excepto Naruto.

— Desesperada o no, la tía está...

Naruto comenzó a imaginar a Hinata de nuevo, entallada en ese vestido que hacía que todas sus curvas destacaran de tal forma que cualquier hombre caería rendido a sus pies, tal como él había hecho.

— Está buenísima, para darle como a cajón que no cierra. — dijo Naruto, con la cabeza y la sangre en otra parte. — Tiene un cuerpazo de escándalo, parece una modelo, unas piernas preciosas, una carita de ángel y unas tetas y un culazo... — Naruto suspiró, no podía dejar de pensar en el por qué una mujer tan extremadamente atractiva le hacía caso a él. — Además, es una persona muy buena: simpática, alegre, risueña... Es perfecta. Creo que puede ser la indicada, chicos.

Todos estaban muy sorprendidos de que hubiera encontrado a una chica tan buena en un antro como aquel, que parecía destartalado. Ellos seguían yendo de vez en cuando porque les traía buenos recuerdos de cuando aún eran unos jóvenes de 18 años, sin preocupaciones más allá de llevar a buen puerto sus estudios, y no esos adultos preocupados a los que se les había agriado el carácter.

Cuando el rubio oteó a lo lejos y vio a su chica ideal salir con Sakura detrás de ella, levantó la mano para que estuviera con él y así presentarla a sus amigos. Todos se quedaron sorprendidos al verla de cerca, de verdad Naruto no mentía, ella era una mujer muy atractiva y conocida para la mayoría, sobre todo para cierto hombre de largo pelo negro que miraba muy sorprendido a aquella muchacha.

— Hinata, ¿qué haces aquí? — dijo Neji, muy extrañado de ver a Hinata allí.

Al ver a su prima tan cercana a Naruto, solo tuvo que sumar dos y dos para entender lo que allí estaba sucediendo.

— Oh... ¿Es que ya conoces a mi primo Neji, Naruto? — dijo Hinata mientras se aferraba con fuerza del brazo de Naruto.

Naruto se quedó con cara de pánico mientras veía cómo el rostro de Neji cambiaba de una mueca de sorpresa a un más que evidente gesto de rabia. Si hubiera sabido que Hinata era la famosa prima de Neji, nunca hubiera dicho lo que dijo. Entre la música, que se encontraba a un volumen muy alto, Naruto pudo entender una palabra que salía de los labios de Neji.

— Corre.

Y así hizo, dejando sorprendida a Hinata. Ese día Naruto aprendió una lección importante: a menos que quieras sufrir, nunca digas delante de Neji que su querida prima Hinata está muy buena ni que tiene un cuerpazo hecho para el pecado. Aunque si el Uzumaki era realmente honesto... Diría que cualquier castigo merecía la pena si su recompensa era volver a probar los labios de Hinata.


Bueno, quería hacer algo más casual y divertido, quizá con una interacción menos desarrollada en cuanto a diálogo, pero sí en cuanto a sentimiento.

No sé si es lo suficientemente bueno, pero así queda. Poco a poco voy recuperando sensaciones y, bueno, de momento estoy contento con lo que voy sacando de a poquito.

¡Nos vemos en la próxima!