Título: Dreaming of Another World.
Categorías: Drama/Angst/FriendShip/Tragedy/Horror/Romance
Capítulos: 2/ (¿?)
Todos los personajes de la Serie South Park le pertenecen a Trey Parker/Matt Stone.
®ShinigamiJazzDark89 ®Gabi17
Chapter I
Dreaming of Another World
'…Someone knows all better than you. Don't go through the door…'
Exactamente habían pasado un mes desde que se había mudado con su familia a ese odioso lugar que había perdido la higiene hace bastante tiempo. Los vecinos estaban locos y Tweek no encajaba ahí, simplemente no era justo que sus padres se fuesen a la ciudad y lo dejase en ese "Palacio Rosa" ¿en serio? ¿Qué tenia de rosa ese lugar? No lo entendía el rubio y no lo comprendería jamás.
Había dos mujeres que vivían en la parte baja de la casa, los nombres de aquellas mujeres de cuarenta años eran Wendy Testaburger y Bebe Stevens.
La primera era una pelinegra que en su largo cabello color negro obscuro como la noche, su cabello ya reflejaba una que otra cana y cuando Tweek le informaba que su hermoso cabello era "horrorizado" por una cana, corría hasta el baño para pintárselo y no salía de ese reducido lugar hasta que estuviese nuevamente hermosa y presentable.
Tweek no entendía cómo era posible que a una mujer le importase tanto como se viera ¡ni siquiera salían de este odioso lugar! Que importaba si su cabello estuviese cubierto de canas ¡nadie lo notaría!
Mujeres… quien las entienda, pensaba Tweek al ver siempre como Wendy se peinaba y se maquillaba con bastante elegancia.
Por otro lado, estaba Bebe Stevens.
A Tweek le agradaba un poco más que la pelinegra; Bebe no era tan odiosa como Wendy.
Cuando llegaba a visitarlas por las tardes, Bebe era la primera en recibirlo junto con los perros de Wendy y de ella.
Le quitaba el suéter que usaba el rubio en ese día y lo colgaba en el perchero más cercano, después lo sentaba en el sillón de la sala para después entregarle una taza de chocolate caliente que era el mejor que el rubio había probado en su vida, era cierto que le gustaba más el café, pero el chocolate caliente que hacía la rubia sólo para era la única excepción.
Bebe era perfecta. Tweek estaba seguro de que si Bebe hubiese formado una familia con alguien era la madre que todo niño desearía.
Atenta, cariñosa y buena cocinera.
Bebe era una de las pocas razones por las cuales Tweek soportaba su nuevo hogar.
Por otra parte, estaba Mr. Broflovski que vivía con su esposa Rebecca en la parte de arriba del Palacio Rosa.
A Tweek no le agradaba estar mucho con aquella pareja de casados ya que solían ser bastante extraños, tratando de domesticar a pequeños ratones para su circo.
Tweek no le hallaba razón lógica a eso.
Sólo dos veces por semana iba a visitarlos cuando su madre le decía que fuese a socializar. Los visitaba los Martes y Jueves, los dos días en los que Bebe no estaba en el Palacio Rosa para irse a trabajar con sus padres a la cafetería que tenían en la ciudad.
Y no iría a pasar sus horas de libertad con la demente de Wendy Testaburger que no sabía ni cocinar un huevo.
Así que con mucho pesar iba con los Broflovski para verlos con sus ratoncillos que solían accedían a obedecerlos cuando había queso de por medio.
Rebecca Broflovski era… ¿extraña? su cabello todo desordenado y sin arreglar, y sus dientes siempre juntos cuando no hablaba, pero no los juntaba como una persona normal, oh claro que no, ella los apretaba con fuerza y Tweek temía que algún día la viese sin dentadura.
Prefería por mucho a Bebe… sólo ella sabía entenderlo.
Por otro lado estaba Kyle Broflovski, con su camisa blanca llena de manchas de queso y manchas de café. En su cabello afro rojizo siempre había dos ratoncillos y al parecer Kyle jamás se daba cuenta de que pronto se formaría una familia de ratoncillos en su cabello.
Tweek no soportaba tanto a los Broflovski además de que siempre que salía de ese lugar, siempre, siempre… apestaba a queso y tenía que irse a bañar una vez que saliera.
Como no duraba mucho con ese par, una vez limpio y aseado iba a recorrer un poco el bosque que era uno de sus lugares favoritos, el cielo siempre estaba gris y eso deprimía un poco al pequeño Tweak.
Llovía todas las noches, había neblina cada tarde… todo era tan triste en ese lugar.
Su habitación como las otras de la casa era de un color gris ¡Gris por todas partes! Siempre que el rubio veía ese color le daban unas ganas en ir al letrero de entrada y cambiar el "rosa" por "gris" y la estafa terminaría de una vez.
Para empeorar las cosas, los jueves se aparecía ese niño llamado Craig que lo seguía con su bicicleta por donde quiera que fuera el nuevo de la familia.
Tucker no era un mal chico, sus platicas eran buenas a veces, pero lo único que no le agradaba a Tweek era que podía hacer un odioso a veces y jamás le dijese porque él no había pisado jamás el Palacio Rosa e informarle a su abuela las condiciones tan espantosas que estaba los departamentos de los tres vecinos que viven ahí.
Craig no parecía oírlo cuando se quejaba de cómo estaban esas horribles goteras en su habitación, en la sala, cocina y en los demás importancias.
Craig sólo acariciaba al cobayo gordo que tenía en sus manos cuando Tweek se quejaba por minutos y a veces por horas.
—Pronto ingresaremos a clases, Tweek. Seguramente tus padres te lo informaran.
¿Clases? ¿Qué cruel broma era esa?
—Mientes…
Y efectivamente sus padres en esa noche después de que Craig le hubiese informado tan espantosa noticia, sus padres muy felices le mostraron su uniforme de un color gris que parecía más bien un uniforme para un prisionero que para un niño.
—La semana próxima ingresas a clases, Tweek. Craig será tu compañero y te ayudará en todo lo que necesites—informó su padre mientras guardaba un par de cosas en la vitrina de la cocina.
La vida en la gran ciudad empezaba para el pequeño Tweek Tweak.
Continuará…
