Título: Dreaming of Another World.

Categorías: Drama/Angst/FriendShip/Tragedy/Horror/Romance

Capítulos: 6/ (¿?)

Todos los personajes de la Serie South Park le pertenecen a Trey Parker/Matt Stone.

®ShinigamiStateOfTheArt89 ®Gabi17


Chapter VI
Dreaming of Another World
'…Someone knows all better than you. Don't go through the door…'

— ¿Cómo es posible que me hayas convencido en faltar en nuestro segundo día de clases, Tweek? ¿Sabes que nos pasará cuando el director llame a nuestros padres para saber las razones por las cuales faltamos? —pregunta farfullando Tucker.

—Deja de ser un jodido marica, Tucker. Lo que debo enseñarte es importante —ignora las preguntas absurdas de su compañero que seguía su paso, ambos caminado devuelta al hogar temporal del rubio —Escucha, los Broflovski y la odiosa vecina Testaburger están ahí, así que trata de no hacer ruido. Ellos saben que yo y mi familia nos ausentamos casi todo el día y si escuchan un ruido en esa jodida vieja casa, estaremos en problemas, doble castigo ¿has comprendido?

—He comprendido, Tweek.

—Bien, ahora agarra mi mano, vamos a correr hasta la entrada de la casa y trataremos de no ser vistos por los tres vecinos ¿alguna duda? —voltea a ver al pelinegro que está detrás de él, y al ver como el pelinegro se encoje de hombros antes de extenderle la mano derecha, la sujeta con fuerza y parten ambos corriendo a la puerta de entrada.

Ya estando ambos pegados a la puerta, Tweek saca la llave para abrir la puerta, pero en eso, Wendy Testaburger sale de la parte de debajo de la casa en dónde vive con Bebe Stevens. Su cabello negro estaba totalmente desarreglado y su cara es cubierta por una mascarilla de una cosa rara color verde. Vestía con una simple bata rosa y ambos chicos se alarman que pueda verlos si se da media vuelta.

—Sólo debo girar la perilla… —murmura para sí, lo cual es inútil pues el pelinegro también escucha lo que acaba de decir el rubio.

Gira la perilla rápidamente y de un empujón de espaldas, ambos ingresan a la vivienda de los Tweak; Tweek cierra la puerta antes de que Testaburger se diese vuelta y viese a los dos chicos que no habían asistido a clases.

—Eso estuvo cerca, Tweek… muy, muy, muy cerca…

—Lo sé… no debemos hacer mucho ruido o en serio vendrá a revisar junto con los Broflovski.

— ¿Qué cosa debes enseñarme, Tweek? Si llego a tener problemas por esta tontería tuya, te juro que…

—Silencio, Tucker. Lo que te quiero enseñar está en la sala. Nuestro pequeño amigo está cuidando la zona.

— ¿Pequeño amigo? ¿A qué te refieres, Tweek? —pregunta Craig, pero es ignorado por el rubio que ya marchaba en dirección a la sala, ignorando cada palabra pronunciada por él pelinegro.

Resignado, suelta un suspiro para después seguir al rubio hasta la zona en dónde se reciben las visitas habitualmente. Al estar ya en la sala, lo primero que ve es una pequeña puerta en la pared y la muñeca a un lado de esta, pareciendo un guardián que custodia algún tesoro valioso.

— ¿Sabes qué es esto, Craig? —Pregunta Tweek—. Lo he descubierto cuando mi papá anoche me pidió que sacara las cosas que había en las cajas de mudanza y cuando había terminado… "mi pequeño yo" es decir nuestro pequeño guardián me guió hasta está entrada. ¿Sabes algo al respecto?

Craig se acercó hasta dónde estaba Tweek y "el pequeño guardián Tweek Tweak" tocó la pequeña puerta miniatura y antes de responder a todas las dudas de Tweek, le dedicó una mirada profunda de sus ojos grises.

—No sé nada, jamás había entrado al 'Palacio Rosa', pero, seguramente fue divida cuando dejó de ser la casa de mi abuela y su hermana, es decir; antes de que se hiciera apartamentos.

— ¿Y por qué la entrada están pequeña? ¿Era la entrada de la casa de un gnomo o cualquier ser fantasioso de nuestros hermanos los ingleses?

— ¿Lo averiguamos? —pregunta Craig mientras arquea una ceja.

—Necesitamos la llave —responde Tweek.

—En mi casa mis papás suelen guardar todas las llaves en un cajón que está en la cocina, seguramente aquí sea lo mismo. Vamos a la cocina y busquemos la llave.

Tweek acerca su puño al rostro de Tucker. El pelinegro espera un golpe por parte del rubio, ya que desde que había visto a Tweek en la parada de autobús, no había recibido un golpe, y al parecer había llegado el momento de recibir el primer golpe del día por parte de Tweak, pero el puño cerrado se mantiene a pocos centímetros de su cara, sin llegar a tocarlo.

—Choca tu puño con el mío, ya no eres un marica tan formal.

Cierra su puño derecho y lo choca con el de Tweek, ambos se sonríen como si hubiesen sido amigos de toda la vida, lo que hace feliz internamente al pelinegro. Ambos rompen ese contacto y se ponen de pie.

—Guardián Tweek Tweak, cuide la entrada con su propia vida—le ordena el dueño de la muñeca a su "pequeño yo" que seguía al lado de la puerta.

Se dirigen a la cocina, sin saber que en el guardián Tweek Tweak se curvaba una pequeña sonrisa en su rostro.

—Bien, busquemos esa llave, pero exactamente ¿cómo es? Es decir… todas las llaves son iguales ¿cómo sabremos cuál sea la correcta? —pregunta Tucker.

—No puedo creer que acabó de chocar puños contigo, has vuelto a ser el mismo marica de siempre, Tucker.

—Lo siento…

—A un lado, Tucker. Sólo tienes que hallar la llave más rara, si era la entrada de algún ser fantástico, debe ser extraña ¿obvio, no crees?

—Te apuesto un dólar a que lo que acabas de decir es totalmente falso, y si pruebas que tu teoría de llaves peculiares es cierta…

—Me darás veinte dólares —concluye Tweek, en el primer cajón que abre, ve una llave negra que la parte principal tenía un botón como adorno. —Me debes veinte dólares, Craig.

—Eso no prueba nada, Tweek. Aún no la has probado, ¿qué tal si es un juguete?

—Tonterías Tucker, todos sabemos que soy una persona superior y que jamás me equivoco —finalizó su pequeña charlatanería y fue de regresó a la sala, seguido por un Tucker ya molesto por la actitud de la persona que comenzaba a gustarle.

—Ahora, verás que tengo razón, lo que hay detrás de esta puerta será algo sorprende, algo como Alicia en el País de las Maravillas.

—No te daré ni un centavo si detrás de esa puerta no hay nada.

—Me arriesgo —introdujo la llave—. Verás que esos veinte dólares serán míos, Tucker —giró la llave y la puerta accedió —. Yo jamás me he equivocado en lo que digo, Craig…

Cuando abrió la puerta, para sorpresa de ambos estaba tapada por unos pequeños ladrillos que eran de un color rojo obscuro por lo antiguos que eran.

—Creo que habías dicho que jamás te equivocas, Tweek. Ya no te debo…

Fue interrumpido por un golpe por parte de un colérico Tweek.

— ¡Cállate! ¡No digas nada, Tucker! O te juro que te patearé los testículos hasta hacerte vomitar…

Continuará…


Bueno, tenía que subir el capítulo final de S.S.S el día de hoy, pero no me siento inspirada para escribir el capítulo final de ese largo, largo~ fic. ¿Qué tal quedó este capítulo? ¿Extraño? ¿Aman al Craig violentado y al Tweek agresivo que no le gusta que le digan cuando se ha equivocado? Me divierte mucho escribir estos capítulos para ustedes ¡Ojala jamás les aburra! ;-; o no sé qué haré (¿?) Déjenme sus maravillosos reviews que me animan la semana y hacen que actualice más rápido =P

¡Nos leemos en el siguiente capítulo, chicas!

Shinigami Out.